sábado, 12 de diciembre de 2020
He conducido por dos días un coche eléctrico (y automático, aunque eso es otra historia). Las razones no vienen al caso, pero la experiencia ha sido del todo satisfactoria. Que silencioso es, que limpio todo. Y parece un milagro que vaya con la energía de las bombillas. Regreso pensando que todos los que tenéis un vehículo de cochino carburante, me da igual del tipo que sea, sois unos cochinos. Cambiad esas sucias tartanas! Preocupaos de algo más que vuestro pellejo!Yo cuido el planeta. Si tuviera los bemoles que tenía que tener yo mismo le prendía fuego a mi propio coche a gasolina. Que decepción tan grande, tú que podías ser otra cosa! De otra manera. Con lo enamorado que estaba yo de mi Corsa y ahora me parece del todo vulgar.
Cuándo Pablo juega con motos una le pregunta a la otra - Tú estás bien? Cuando juega con cochecitos uno le pregunta al otro la misma cosa. Ocurre siempre con una sonrisa. De cuando en cuando, paseando con él me lo pregunta a mí de repente, y yo le digo que sí, que estoy bien porque le quiero. Pero agradezco en el fondo su preocupación, me sirve además también para darme cuenta que no es tan común que la gente te pregunte cómo estás. Estás bien?, dice. Es probablemente lo mejor que nadie pueda preguntar. La cuestión que demuestra más empatía y que acerca al tiempo a dos seres inevitablemente aislados. Si tienes en tu vida a alguien que te lo pregunta, siéntete afortunado porque lo eres.
viernes, 11 de diciembre de 2020
Algo debo estar haciendo mal, pero no me explico qué. Los números aparecen con toda lógica. Parecen claro. Dicen los expertos, los que de verdad saben, que el mundo está gobernado por las matemáticas, que todo lo resumen y a todo alcanzan. Mis números del Euromillón aparecen como por ensalmo según veo el formulario para enviar. Unas veces dibujan graciosamente una figura, otras saltan casillas con precisión matemática, como en aquel juego de niños en que avanzaban casillas pintarrajeadas en el suelo a la pata coja.
Este fracaso tan inesperado y desconcertante me ha llevado a pensar que probablemente también se juega a la lotería en un mundo paralelo al nuestro, en otro planeta quizá, y allí mis premios se amontonan y se pierden después sin que nadie los reclame.
Pues yo creo que decir el negro para referirse a uno entre un grupo de jugadores blancos no es racista. Como no es racista decir el blanco para referirse a uno entre un grupo de jugadores NBA, por ejemplo (que son en su mayoría negros). Se cita el color para distinguir, como un rasgo distintivo no con un sentido peyorativo. El rasgo peyorativo lo pone el que cree que referirse así es racista, no el que habla de ese modo sin afán de discriminar a nadie. Aunque ahora en tiempos de #metoo y de corrección social sería mejor decir el chico de color (de color negro, pero no sé dice), o mejor aún por su nombre y apellidos, porque su color de piel es tabú, como decirle pelirrojo a alguien con el pelo de ese color. Ni los rubios ya son rubios. No se te ocurra llamarlos así. Cosificando por algo tan insustancial como su color de pelo. Ya no se puede, ya no se debe, no se vaya a ofender alguien, o como en este caso todos. El chico negro ya no es el chico negro, es el chico nada más. Vivimos tiempos de controversia, de igualdad, de reivindicar un cambio de reglas. Lo de antes ya no vale, tampoco se puede hablar sin pensar, ahora hay que ir con sumo cuidado, en menos de nada te buscan las vueltas y te arruinan la vida.
jueves, 10 de diciembre de 2020
Pablo tiene dos primos pequeños. Juntos son Jogge, Dutas y Palo, que es como el mío dice los tres nombres. 4, 3 y dos años.
A Jorge, que en realidad se llama así, yo le digo que tiene que cuidar de su hermano y de su primo, porque es el mayor. Y en verdad se tienen ahora y se van a acompañar toda la vida. Todo lo demás cambiará, pero ellos seguirán juntos. Sus papás, nosotros, cuánto podremos estar con ellos? La mitad de sus vidas, siendo optimistas. Sin embargo ellos pueden hacer la vida juntos, cuidarse unos a otros, acompañarse de principio a fin.
Así como están las cosas cabe preguntarse en qué es, ha sido ejemplar Juan Carlos I, rey de España. No es difícil imaginar, a la luz de cómo son las cosas, que una cena de Nochebuena de hace unos años por ejemplo su majestad le dijera con un jijiji al yerno ideal Urdangarin, Qué tonto que te han pillado!
Y al otro le habrá costado no tirar de la manta, cuando era vilipendiado por la sociedad española, si como dicen en las películas él podía decir: Yo solo hice lo que me dijeron, lo que vi que se hacía. Pero es lógico que no dijera ni pío, siempre es mejor tener un amarre poderoso donde agarrarse, como se está viendo con sus permisos y tercer grado. Ahora pensará, yo ya pasé el trago, ahora te toca a ti.
Pues en verdad en esta familia no se trataba de ser ejemplar sino solamente parecerlo, y los esfuerzos no van por serlo sino porque no te pillen. Había una montaña de mierda bajo la alfombra, pero no vimos más que lo que asomaba desparramado, un elefante caído en medio de una crisis, un destello en nuestros ojos ciegos.
Urdangarin y Juan Carlos han ido exactamente de la misma cosa. De no conformarse con una vida contemplativa de ensueño. De siempre querer más. De tener más.
En qué ha sido ejemplar Juan Carlos de Borbón? Fue un buen marido? Fue un buen padre? Desde luego no parece que sus muchas cuentas millonarias en el extranjero, a salvo de pagar los impuestos que pagamos los ciudadanos de a pie nos hablen de alguien comprometido con el mantenimiento de su país. Por otro lado me asombra y no le encuentro explicación a que todos estos jeques y magnates consientan pagarle todos esos caprichos, y no encuentro razón aparte a que sea un cachondo con un whisky en las manos, y se partan de risa con él. Si hay algo más que esto quizá nunca lo sepamos. Como dicen en las películas ya sabemos demasiado y si no fueramos tantos habrían de matarnos.
Y como fue como jefe del Estado? Fue sobresaliente? Conociendo un poco por encima, como conozco yo de todo, no es difícil imaginarlo veleta en la transición, moneda al aire que sale cara. La suya por encima de todas las demás. Para lo sucesivo dejó su bochornosa Por qué no te callas? Que aquí se aplaudió porque por aquel entonces le habrían aplaudido hasta que se tire un pedo rodeado de el resto de jefes de Estado y presidentes de gobierno. Habría sido un gesto campechano para rebajar la tensión, la suya sobretodo.
Imagino que Zapatero que le hizo así con la mano como para contenerlo debió pensar para si, Por qué no te callas? Pero se cuidó mucho de decirlo. El rey era inviolable y ejemplar.
martes, 8 de diciembre de 2020
Cómo nos engañan! No me refiero a que nos dijeran que el rey Juan Carlos era campechano, de gustos sencillos, amantísimo marido y de cuentas ordenadas, con la única rareza de salir en moto a sentir que era uno de tantos. Me refiero a estos precios que nos ponen para que paguemos y que nada tienen que ver con el que podrían tener si nos quisieran sangrar menos. Pongo un ejemplo donde se verá mejor. Hartos de que la casa tiemble con una lavadora de medio pelo de marca Zanussi para el apartamento nos hemos provisto de lo bueno lo mejor. Hemos tirado la casa por la ventana y hemos comprado una Samsung en la confianza de que yendo mal nos podría servir al menos como televisor. 529 contantes y sonantes según la etiqueta, pero como nos preciamos de ser listos, de lo bueno lo mejor hemos aprovechado estos días que copiamos a los americanos, porque todo lo de allí es digno de ser visto, traído y reproducido, los Black Fridays y hemos encontrado este prodigioso aparato por tan solo 328€, que yo no soy tonto y Sestea menos todavía. Ayer la probamos y lava que es un primor, con un murmullo que es agradable al oído, y al acabar pone un himno para mayor solemnidad, que yo creo que es el de Corea. Dan ganas de alzarse del sillón y saludar la bandera.
A dónde quiero llegar a parar con todo esto? Está Media Markt perdiendo dinero con estas ventas? Está quebrando Samsung en su empeño de vender aún más barato al mayorista? Hemos comprado más bajo que el precio de coste?
No, no y no. Simplemente en resto del año nos toman el pelo.
lunes, 7 de diciembre de 2020
Yo siempre he pensado que para escribir no hacía falta leer. Para qué si puedes escribir. Así que yo escribía sin haber leído apenas. Luego dejé de escribir, para qué si puedo hacer en su lugar muchas otras cosas. Además siempre supe, desde bien temprano que era evidente que no iba a convertirse en algo que me fuera a dar de comer. Aunque es cierto que de joven, para algún relato tuve que saltar de la cama porque la cabeza bullía, puede que simplemente con lo que era un comienzo que yo juzgaba tan bueno como estaba seguro de olvidarlo si no lo plasmaba inmediatamente en papel.
Me vino a mí esta gana de escribir cuando cursando el bachillerato escribí un relato, de trama bastante tenebrosa y desesperada, que acababa en muerte, como había de acabar por fuerza y dándolo a leer a la chica que me tenía loco por aquel entonces me lo devolvió escribiendo a lápiz justo al final del texto que aquello era simplemente sublime. Y ella cambió a otra cosa mientras yo quedé pensando si había algo más. Que no lo hubo, pero consiguió que aquel momento me hiciera el hombre más feliz del mundo, así y todo no fuera a tratar con ella casi para nada más.
Nunca dejé de escribir, no al menos por largas temporadas. O quizá sí, pasaron largas temporadas sin escribir una línea siquiera, son muchos años ya y estoy confuso. Probablemente lo dejé aunque no definitivamente, como demuestran éstos y los textos precedentes . Es algo que siempre me gustó hacer y que no me costó gran esfuerzo. De hecho yo siempre he escrito improvisadamente, revisando lo escrito los primeros cinco minutos tras haber acabado. Pero tan solo esos primeros cinco minutos de re-lectura para no volver más. Después con el mensaje terminado el párrafo ha muerto y es hora de dedicarse a otra cosa. Encontré siempre un valor a lo que surge así espontáneamente, aunque quizá fuera pretexto de un fondo de pereza en esforzarme más. En dedicarle tiempo a perfeccionar, dentro de mis capacidades, lo ya escrito. Tal como estaba era lo mejor que iba a estar. Lo mejor que yo mismo podría hacer ya estaba hecho. Y desde luego nunca me plantee una planificación ni nada más elaborado, algo necesario si quieres escribir algo más que dos cuartillas.
Yo siempre he sido de una sola idea y partir desde ahí, a ver qué pasa. Y raramente el discurrir natural de mi pensamiento ha añadido alguna idea más. Más bien he estirado lo que tuviera en mente hasta dónde pudiera y, dándolo por bueno, me he cruzado de brazos.
Ahora sin embargo tiene un propósito y una razón. He tenido un hijo y aunque nada de lo escrito tenga un gran valor, si pudiera servirle para conocerme si algo me ocurriera. Internet es un gran archivo dónde cada cosa que hacemos deja un rastro. Así que lo escrito tiene vocación de inmortalidad, y las palabras en la Red son para siempre.
Por lo que continuaré escribiendo. Dejando un humilde legado de palabras. Pues si se puede considerar escribir a esto que hago, que lo es propiamente, aunque contenido y formas no tengan gran importancia, sí la tiene por cuánto despeja la incógnita de quién soy, de quién fui si algo me ha de ocurrir. No encuentro en el Facebook de mis amigos casi nada de interés, tal vez porque ellos no son tan conscientes de nuestra temporalidad, o ellos se vayan a dar a conocer de otro modo, a través de las palabras de otros. Pero yo prefiero mis propias palabras. Ya dejé dicho cuánto quiero a Pablo, como también que todavía quiero a Sestea tras tantos años juntos. Hemos hecho un gran camino, siempre de la mano.
Además, por si fuera poco escribir me entretiene, eso sí que lo obtengo.
Para la tarea Pablo me ha regalado algo que no esperaba, con lo que sin saberlo y siendo tan pequeño me hace un gran favor. Cuántas cosas consigues Pablo sin darte cuenta! Desde hace tiempo la televisión es cosa suya. Así que a mí me queda nada más acompañarlo, hacer oídos sordos y leer. Cuánto tiempo libre sin televisión! Gracias que los libros supieron esperar.
domingo, 6 de diciembre de 2020
He puesto la leche a calentar en el microondas por un minuto y cuarenta segundos. Con ello en marcha he puesto agua al depósito de la Nespresso y he introducido la cápsula en el orificio a tal efecto. La he encendido y he dejado ya pulsado parpadeando el botón del café largo.
Pues bien, leche y café han acabado al tiempo. Han coincidido el último pitido del microondas y la última gota de café sobre el vaso. Qué posibilidades había de que esto ocurriera? Si lo intento aposta no lo consigo.
Sin embargo la lotería sigue sin tocarme. A este paso para que me toque voy a tener que dejar de jugar.
"Ocurre a veces, Davicito, que impresiones y escenas enterradas dentro de ti durante un determinado tiempo afloran en virtud de un desconchón de la pared, un olor, o una palabra, o una mirada, o una canción. Entonces, a su conjuro, evocas todo un episodio de tu pasado, sepultado bajo un alud de acontecimientos posteriores. De fijo, Davicito, que un importante caudal de esos recuerdos se irán con nosotros a la tumba, porque ha faltado en el transcurso de la vida esa canción, esa mirada, esa palabra, ese olor que los estimule y despierte; faltó el resorte que los avive en el momento propicio. Son recuerdos que dejaron de ser recuerdos, pero que merced a un estímulo oculto podrían, en su momento, volver a ser recuerdos."
El loco - Miguel Delibes
sábado, 5 de diciembre de 2020
viernes, 4 de diciembre de 2020
Que no es que esté mal, que no lo está. Es prematuro. Todavía canta y luego vamos por la vida pareciendo que tenemos una justicia que es un cachondeo. Si va a ser, seguro que sí, pero deja correr el grifo un poco más. Que no sea un entrar y salir, a lo Urdangarin. Que no parezca que no fue nada, nada fue, y se animen vuestros primos, los de los 8 apellidos catalanes.
Hoy le he comprado a Pablo un cochecito de metal Hot Wheels. Ha costado 2€ con 75. Por otro lado siguiendo con mi empeño en ser millonario si y sólo si me toca la lotería he comprado tres apuestas de 2€ con 50 para el Euromillón de está noche. La cuestión es que ahora pienso que si ese dinero de la lotería lo hubiera dedicado a comprar coches para Pablo el nene tendría ahora todo un concesionario. Y no sé si he hecho bien. Tampoco estoy seguro de que tres coches más lo hubieran hecho el triple de feliz que uno solo. Pero seguro que más feliz sí.
Es una duda sin solución al menos hasta mañana.
jueves, 3 de diciembre de 2020
Hoy es el día de mi santo. Mi padre siempre se acuerda.
- Es San Anado? No, no. Es San Javier que es el nombre que pone en el DNI y el que decidieron antes mis padres para mí.
Yo hubiera podido proponer Javier como nombre que ponerle a Pablo. Pero no me gustaba pasar la vida volteando la cabeza y que no fuera para mí. Tampoco confundir las cartas si en el futuro alguien nos escribe. Además no soy el primer Javier de la familia, que el hermano de mi padre lo gasta desde mucho antes que yo. Para Pablo yo quería estrenar un nombre. Que fuera único en la gran familia o por lo menos el primero de los q hayan de venir. Y de segundo, para diferenciarlo ya del todo, decidimos ponerle Román, por si un día sopesa que éste le gusta más, o piensa que el día en que escogimos su nombre no tuvimos nuestro mejor día. Al menos tendrá otro de recambio. Aunque la verdad buena no es nada de esto que cuento, Román le viene, te viene hijo mío, de un buen amigo que tuvo tu padre en esta vida, compañero de cordada, sabio y excelente escritor, que era Román, como tú, y también Bosco en sus letras, nombre que también guardo con cariño por si acaso tú lo quisieras emplear con tus hijos más adelante.
De ahí viene tu nombre, Pablo Román. Inédito y nuevo, nunca antes repetido junto a nuestro apellido y también homenaje al amigo que se fue, aunque no vayamos a olvidarlo. Él no lo pudo saber nunca, no coincidisteis en el mundo, fue más bien como un darse el testigo, en sentido figurado. En mi esperanza de que a un gran hombre le siguiera otro. Que tu nombre por provenir de la persona que nos inspiró te obligue, de algún modo, a ser como aquel fue, que tengas talento, ojalá, o por lo menos seas tan bueno como él.
Maradona tuvo la suerte o la mala suerte, que depende de por dónde se mire, de nacer en Argentina. Seguramente si hubiera nacido y vivido como vivió en un país nórdico, en Noruega por decir uno, hace años que le habrían quitado foco y sería simplemente un pobre yonki que vivió tiempos mejores. Un maltratador con sentencia en firme.
Hay en el éxito de Maradona mucho de las ansias de quitarse el complejo que arrastraba Argentina por la guerra de las Malvinas, mucho del ansia de Nápoles por brillar frente a las ricas ciudades del norte de Italia. Se podría decir que Maradona fue en caballero andante que ambos entornos demandaban, justo aquello que les era más necesario cuando lo necesitaban más.
Futbolísticamente y sin pretender ser ningún experto creo que Messi está a años luz como futbolista de lo que fue Maradona, y asiento está manifestación no en que no pudiera ser el mejor de su tiempo, sino en que los futbolistas de hoy, todos, son mejores que los de hace 30 años, como aquellos eran sin duda mejores que los de los años 60. El fútbol es un deporte que se juega cada vez mejor, con mejores medios. Destacar hoy es más difícil porque el nivel de todos es mayor.
Maradona consiguió el éxito que se le niega a Messi simplemente porque ganó un Mundial y eso es mucho. Respecto a todo lo demás ambas carreras no admiten comparación.
Pero sobretodo sacudió a un país, a una ciudad, para sentirse importante, los hizo vivir un sueño inesperado, aunque visto en la distancia no fuera para tanto. Argentina ganó el Mundial a Inglaterra haciendo trampas. Retrato de este mundo que aplaude la trampa si cuela, si no es detectada, como signo de genialidad. Decía Shilton, guardameta en aquel partido que Maradona nunca le pidió perdón, por qué iba a hacerlo. No le hizo falta entre tanta euforia y tanto aplauso. Ser la mano de Dios es justo lo que le faltaba, la demostración palpable de que haga lo que haga estará bien. Caer en esa Argentina dispuesta a aplaudirlo todo, a venerarlo por cualquier causa, aunque ese palmeo constante confunda al hombre y lo extravíe, aunque lo acabe destruyendo como así ha sido, en volandas por la vida como una imagen religiosa de procesión, tropezando su cabeza contra todos los techos. No importa si todo se disculpa, si puede hacerlo todo, bueno o malo, por haber dado alegría un puñado de tardes.
En otro país, uno menos abonado a los excesos, Maradona se habría salvado. No habría sido el hombre lamentable que lamentablemente fue. Habría sido más feliz también probablemente. Con su verbo atinado, cualidad que es común en todos los argentinos, habría hecho carrera como comentarista, como entrenador de veras si hubiera podido escapar a la larga sombra que inventaron para él. Sombra que le ha perseguido incansable, para perdonarle todo, para señalarlo único en el mundo entero. Le habría ido bien si después de Maradona lo hubiera dejado de ser. Que hubiera sido Diego simple y llanamente. Que hubieran enterrado al personaje a la vez que al futbolista, que ambos hubieran muerto antes que el hombre. Aunque lo más curioso es que en estos casos muerto el hombre el personaje se mitifica aún más, y esa imagen idealizada ya no se altera por nada. Ya no hay borracheras ni tropiezos que empañen el sentir popular. Ya tienen el retrato para poner en la pechera, que lo malo que hubiere se irá olvidando. Pasados los años sólo quedará la santidad y las cintas VHS retocadas a alta definición.
miércoles, 2 de diciembre de 2020
Pues pocas la verdad. Se le ve bastante frágil. Si hubiera sido él quien cogió el coronavirus durante la campaña seguro que ya lo habíamos enterrado. Menos mal que fue Trump quien enfermó, aunque el virus fue nada en comparación con tanta tontería como tiene este y no teniendo nada que ganar prefirió dejarlo en paz y expandirse hacia otras personas y lugares.
Yo mismo he pasado recientemente una revisión médica que nada tiene que ver con el coronavirus. Arrojó un resultado sorprendente, tengo un 8% de posibilidades de sufrir un accidente cerebro vascular durante los próximos 10 años. Que suena bastante aterrador y bastante fuera de lugar si tenemos en cuenta que todo lo que hay es un colesterol algo disparado, que es por otro lado marca de la casa. Hace años estuve tomando Danacol pero me rebelé a que fuera a acompañarme como costumbre y gasto por lo que me quedé de vida, sea mucho o poco. Si por lo demás estoy como un roble y se me presenta un futuro tan poco halagüeño imagina este fulano, que parece que va a desmontarse si abrimos la ventana.
Yo por mi parte voy cumpliendo los propósitos naturales de la vida. Uno era vivir más que Antonio Vega y otro más que Maradona. Me habría dado mucha rabia caer antes con la vida tan formal que he llevado.
Si es por mis excesos viviré 100 años.
Pablo se ha aficionado a Súper Wings, que él llama Buyin. Es una serie tan mala que hace parecer a La patrulla canina digna del Emmy al mejor guión. Solo espero que no sea perjudicial para el desarrollo cerebral. Desde luego las tramas parecen pensadas por gente en coma. No hay por donde cogerlo. Yo le intento imponer Bob Esponja, pero todo lo que he logrado es poner dos capítulos para tener que volver a Buyin ante sus quejas (aunque espera a que acabe el capítulo para quejarse, es muy considerado). Y mira que Bob Esponja es original. Yo me río un montón. Ojalá un día le guste.
martes, 1 de diciembre de 2020
Conmigo vive una perrita que se llama Ona. Mi familia era una familia de no tener perro y ahora tenemos tres. Ona, Duna y Oli.
Una vez me detuve a pensar en por qué queremos tanto a los perros. En por qué quiero tanto a Ona, y concluí que por una parte mi sentimiento venía por lo mucho que me acompaña. Tiene 5 años ya y llegó a nuestras vidas con 7 meses, la paseaba por la playa de aquel invierno temiendo que decidiera marcharse con cualquiera que nos encontráramos de cara. Por qué me sigue si nos acabamos de conocer? Podría dar la vuelta y seguir a ese otro simplemente por el recuerdo de un olor. Vino conmigo todavía cuando no había vínculo aún. Cuando apenas sabía cómo soy.
Pero también me di cuenta de que esa no es la razón principal, es cierto que me acompaña a todas partes, que si pudiera hablar me diría lo de aquel anuncio, "contigo al fin del mundo", y de verdad lo hace, no sabe a dónde vamos pero ella viene andando a mi lado. No pregunta, simplemente me sigue a donde vaya.
Pero verdad para quererla tanto nace de otra razón tiene que ver con lo buena que es, nunca en todo el tiempo de conocernos tuvo un mal día, nunca la vi enfadada. Al contrario que las personas es un ser bondadoso las 24 horas del día. Y es un ejemplo de constancia y afán. Yo siento una gran admiración.
Cuánto mejor me hubiera ido en la vida si yo hubiera tenido una fracción de la pasión de Ona para recuperar la pelota o una piña. Es una atleta de élite con una vida sencilla. Que sonríe, corre y descansa.
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