jueves, 6 de septiembre de 2007

Tarugos

La vita è bella.

Nicola Piovani.



Hoy quiero hablar de tarugos. Y yo he sabido siempre cómo son, por razones obvias, siempre hallé uno al otro lado del espejo, y no hablo con un exceso de humildad, que de haber exceso sería solamente de franqueza, lo que ocurre ahora es que encontré otros cuantos, llamativos por ser quienes son y por estar donde están, y los reconocí por referencias pero con la seguridad de hallarme entre los de mi especie aunque no mezclado con ellos. Como una cría de elefante reconoce la manada al volver de enjugar la trompa alegremente en el barro. Ocurre, sin embargo que estos tienen menos humor que yo, y a mí rara vez se me ha pedido que sea infalible, supongo que porque los que me conocen saben de la falibilidad de mi infalibilidad, o sea de que en mí toda infalibilidad es imposible. Por eso me contenté con ser todo lo bueno que pudiera, y los demás se contentaron con eso; lo dieron por bueno.

En resumidas cuentas, soy tan válido como cualquier tarugo dispuesto a expedir certificados de estupidez, aunque me falten lecciones para expedirlos de incompetencia, pues para determinadas cosas quizá me faltó formación o interés pero no voluntad, que no fui de los que dejó algo malamente adrede, y no discutí las horas por llegar a buen puerto. Y de estos otros, tan distintos, se colige ante todo falta de voluntad o un exceso grave de incompetencia. Quizá las dos cosas armónicamente juntas.

Sin necesidad de imaginar es fácil pensar que un tribunal encargado de confeccionar un examen de tipo test con 100 preguntas para una oposición de tipo A lo hará con solvencia y sin errores. Son después de todo gente preparada, sabihondos de código al dedillo, sobretodo si para la confección de dicho examen se dispone de varios años, es decir que no tenemos el tiempo puñetero pegado a los talones, apremiante.

Por no hablar de la posibilidad de recurrir a exámenes anteriores, de otros años, de otras convocatorias, para coger de aquí y allá al menos un puñado de preguntas si es que la tarde se está haciendo larga y hay ganas ya de volver a casa. ¿Por qué cuánto tiempo puede llevar crear un examen?

Pero ocurre, en este país ocurre, que da lo mismo disponer de tres o cinco años para confeccionar 100 preguntas de tipo test sobre un temario de 150 temas, o bien es que esta gente lo deja para última hora, tan saturados de trabajo andan, o sencillamente el resultado final se la trae al pairo.

Los aspirantes a secretario judicial, que es de esto de lo que hablamos, se presentan, hacen el examen y si tienen algún motivo de queja reclaman que el tribunal revisará lo que haga falta. Así se llega a una determinación que lamentablemente no es novedosa. Los estudiantes tienen razón; una de las preguntas tiene dos respuestas correctas entre las 4 ofertadas. Esto no puede ser. Siendo así llega la reparación, y es fulminante.

ESTA PREGUNTA NO CUENTA
(por consiguiente tampoco ninguna de sus respuestas)

Es una solución muy madura. Olvidémosla, hagámonos la ilusión de que no ha existido. Obviamente esta medida lleva consigo consecuencias, algunos pasarán a estar aprobados gracias a ella, pues el error los eliminaba, conviene recordar que en estos exámenes errar en la respuesta conlleva restar puntos a la nota final, ante la duda les conviene dejar la respuesta en blanco; y otros, los acertantes, alguno al menos, se verá fuera de la convocatoria porque necesitaba de ese punto para llegar a la nota de corte.

Los estudiantes pagan los errores con el suspenso. Y no es baladí lo que hablamos, son años de sus vidas. Comprenden de enero a diciembre. Poner el contador a cero para volver a contar ¿Y éstos? ¿Sus errores sirven para algo?

Y así es como funciona. Algunos dirán, y no les falta razón, que probablemente estamos ante el caso más grave de incompetencia que se viera nunca. Porque contiene el agravante de no haber sabido preparar correctamente un examen para el que algunos dedican noche y día estudiando. Gente que no hace otra cosa, que gasta dinero en preparadores que ven así la hucha rebosante en B que sirve para comprar lo mismo que el otro. Gente que pierde la salud y la moral tras tantos años repitiendo temas en voz alta, con la mente al borde del colapso y con la voluntad férrea de creer en si mismos. Mucho más que en los otros, desde luego.

Pero es así de cierto, como la luna en la noche o las estrellas. Los miembros de este tribunal son meramente incapaces de diseñar un examen sin errores, incapaces de hacer una selección de preguntas irrebatibles, ayudados por la experiencia, los temarios y tantos como son, ni disponer de años para su confección. El tiempo en este caso es enemigo, porque supongo que los invade de pereza. O quizá creen que el sueldo no da para esforzarse tanto, o quizá sospechan que alguien que los observa vendrá al rescate, quizá parando las máquinas impresoras para corregir preguntas y respuestas.


Luego ocurre que nos llevamos las manos a la cabeza por el funcionamiento de la justicia, y creemos ciegamente que la justicia existe, y que si alguien persigue a un humorista para pagar con cárcel una caricatura es porque ese alguien está loco, por figurar o ser reconocido.

Pero ocurre que no hay nada infalible. Que estos de larga toga son tan malos como nosotros. O quiza peores;


se creen buenos.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Pocas palabras

Lo que soy me recuerda a ti.

Anado.

martes, 4 de septiembre de 2007

El querer

Suben p´abajo, bajan p´arriba.

Me llaman calle - Manu Chao



El mayor problema del querer es que se comporta como algo autónomo, como algo que no tuviera que ver con uno mismo, como un capricho. Pero maldita sea cuando el capricho por querer es arrojarte al abismo, cuando quedas a los pies de los caballos.

Cuenta Miguel Bosé que no hay un corazón que valga la pena. Lo cierto seguro es que no hay uno que no tenga o haya tenido algún problema. Y para algunos problemas de corazón no hay marcapasos ni by-pass que resuelva.

Los males del corazón se pasan en cuarentena de espaldas al mundo. Sudando la gripe con un torniquete en el cerebro para no ver lo obvio. Es lo malo, y lo es para todos, como dice Manu Chao: "mi corazón no es de alquilar".

Estamos perdidos.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Nadando

¿En quién podía confiar?

Vanilla Sky



Llego a nado del último albúm de Manu Chao. Vendría flotando, pero me pesa el cuerpo demasiado.

Tengo dicho que hoy iba a ir a la piscina para comprobar que sigo a flote, pero no ha podido ser, y no por esta voluntad mía caprichosa tan capaz de cercenar la intención de tantas cosas que a veces me quedo como un paralítico de intenciones, con las ganas justas para ver pasar las horas como uno de esos ancianos que retratan las películas, sentados en una silla de jardín al tráfico de una gasolinera de paso entre sitios muy distantes. Y es que hay que reconocer que a veces las horas no son algo que tenga un principio o final, ni siquiera eslabón, a veces los días caben en apenas una, de manera que hacer planes sería perder el tiempo por perder, al fin, perdido.

Pero hoy no dejé de nadar porque me venciera la pereza de recorrer el trecho hasta la piscina, que es razón suficiente para que me quedara a punto de ir muchas veces, si no fui, juramentado como estaba, fue porque esta gente de la piscina tiene también derecho a darse vacaciones de pisar la piscina, por pisar alguna, supongo, que ellos no gestionen.

Así que inválido para reventar candados, forzar cerrojos o abatir puertas decidí acercarme a la oficina nada más por un rato. Luego he pasado la tarde en casa. Sin asomarme al verano que ha llegado en Septiembre sin un buen pretexto que dar, esperando que lo recibiéramos con aplausos por esperado.

Querido amigo, tan tarde ya no nos vale.

domingo, 2 de septiembre de 2007

El verano

Vivir sin ti es vivir muriendo.

El Kitapena - Manu Chao



Oiga usted si me puede contar dónde se fue el verano. Pues donde todos, a esa almohada inmensa repleta de plumas del pasado. Con éste ocurrió, no obstante, que se fue casi sin sentirlo, casi como si no hubiera ocurrido. Como una tarde transcurrida en la inopia de los sueños.

Hemos llegado a septiembre que es la bandera a cuadros que anticipa lo poco que queda de año, de este 2007 que se fue, como el verano, demasiado rápido.

Es evidente que el tiempo es una máquina que necesita de cierto rodaje para llegar a transcurrir enteramente a pleno rendimiento, ese periodo es la infancia que ocurre como una mañana de sol en la orilla de la playa, el minuto detenido en el murmullo de los que se dan confidencias a dos pasos, el calor abrasando la cara en la atmósfera perpetua de un domingo que no se acaba por culpa de la mañana.

Sin embargo el tiempo como un tren a medio camino entre dos estaciones termina por coger una velocidad tal que da vértigo. Y si no la sientes es porque no te arrimas al precipicio de caer en la cuenta. Enfrascado en minucias intrascendentes con su propia condena, la de perder importancia.

Sin embargo tiene este tiempo algo de tiempo perdido, o quizá sea que no habré de acordarme de este fin de semana, isla desierta entre lo que fue y lo que será.

En realidad hoy vine por no ir a la piscina de la que no escaparé mañana. Llegué aquí para acercarme algo a las 2 de la tarde, para que el rato que queda sea insuficiente para llegar hasta allí para nadar. Para que ir ya no merezca la pena.

Ayer tuve un sol descarado y certero, pero no tenía ya ganas de playa. Era mi venganza inútil contra las nubes que han desaparecido ahora. Antes cubrieron de lluvia el paraíso.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Digo, digo, digo

No falta quien dice que siempre se nos van los buenos. Se refieren, los que lo dicen, a los buenos de bondad más que otra cosa, aunque lo cierto de veras es que la bondad o la ausencia de aquella solamente la conocen los más allegados.

Se ha ido Emma Penella, actriz de tercera edad para papeles en que la actriz tiene que parecer una persona mayor. Porque andarán diciendo por ahí que los productores de Hollywood, que producen casi cualquier cosa, y así les quedan a la postre, bien podrían, sin mucho esfuerzo los expertos, echar los años encima de Catherine Zeta Jones a base de retoque informático y efectos especiales. Pero se la seguiría intuyendo debajo, como disfrazada. Si queremos que un personaje aparente ser mayor deberemos contar en el reparto con alguien que tenga los 60 o 70 cumpliditos. A mí me parece que Emma Penella logró lo que otros y es un mérito, aunque menor en la interpretación, siempre hizo de ella misma. O al menos sus personajes se parecían mucho, como si fueran el mismo con el discurrir de los años.

Se fue Antonio Puerta, que llevaba las trazas de ser un buen futbolista. Con 22 años tan sólo, con lo lejos que quedan. Quizá de alguna manera se llevara tan bien las escasas posibilidades de cambiar el rumo de esa selección nacional huérfana de éxitos. Un chaval joven y rico, viviendo un sueño que se quiebra en el mejor momento.

Muere Francisco Umbral, el más trascendente de los tres aunque su obra no diera para abrir la primera plana grande de los periódicos por la competencia de las otras muertes. Al menos de los que hojee. Era Umbral un ser pagado de si mismo, dicen los que lo conocían, pero escribía como los dioses, dicen también. Ambos tienen razón, y lo uno se dio como consecuencia de lo otro, probablemente.

Esta es de las tres, la que he sentido más, porque Emma se hizo habitual de las noches, como una vecina dicharachera y va a dejar un hueco difícil de llenar, Antonio nos mostró al morir la sinrazón de estar vivos por no saber por cuanto tiempo y le dio al aficionado al fútbol un gol de bandera que dejaba fuera a los alemanes, pero Umbral me maravilló con algún párrafo imposible de mejorar. Y estoy deseando coger su libro "Mortal y rosa".

Él quería hablar de su libro en aquel programa que causó tanto revuelo, pero los libros están hechos para leer.

lunes, 27 de agosto de 2007

De mí

Vuelvo tras agotar las visitas programadas. Con algún kilo de más de comer tan bien y tan fuera, y sin recordar apenas como llegar hasta aquí.

Hoy me han dejado y sin embargo no me he quedado solo.

La bella y el soldado

Mis sueños son una broma cruel; se burlan de mí.

Vanilla Sky




A él le llaman sargento Ziegel, supongo que porque lo es aún después de la guerra (de que acabara para él). Ese recorte es del día en que se casa, del día de su boda, con el uniforme de gala y las medallas.

Le estalló un coche bomba en Irak el día en que estuvo en el sitio equivocado a la hora equivocada. Eso debió pensar ella el día en que se lo regresaron arrasado, literalmente. En la foto se la ve algo confusa como no sabiendo como posar para dar bien. Quizá atenta a algunas indicaciones que le diera el fotógrafo para que el álbum quede lo mejor posible. Las fotos son recuerdos para toda la vida, un momento indiscutible e imborrable. Posa el peinado más favorecedor, y con la cara de niña que no comprende bien o que se vio superada por acontecimientos demasiado chocantes como para haber tomado conciencia. Es muy probable que hubiera despedido un día a su novio ansiando volverlo a ver, pensando de corazón que era un héroe e instalada en la certeza de esperar su regreso para desposarse y compartir una vida juntos. Muy probablemente habría anticipado, siquiera mentalmente, esa boda un millón de veces. Se la habría imaginado, y es fácil que lo viera a él con aquellas ropas elegantes, quizá incluso con algunas medallas menos. Sin embargo a la vuelta de la guerra no volvió aquel chico que ella despidió emocionada, volvió este otro que tenía los mismos recuerdos que ella de ese tiempo, el que fuera, que habían vivido juntos. Tenía el mismo nombre y el mismo apellido. No cuesta imaginar que el sargento Ziegel se salvó de milagro, y que quizá ella sea la persona que deba darnos la lección magistral de lo que es el amor.

Porque quizá la vida sea tan solo una, y quizá ella decidiera de verdad que la había de vivir con él, por ser el mismo que la enamoró aunque no lo pareciera. Después de todo otros cambian con el transcurrir del tiempo por dentro y en la forma de tratarlas como para terminar la vida en una guerra constante. Y ese cambio de ámbito doméstico es tan perceptible para ellas como el que desfiguró públicamente al sargento Ziegel para siempre.



También puede ser que esa foto sea un accidente en el que se convertirá un día esa ceremonia. Que ella decida que lo perdido valía tanto como el todo. Que era joven y que tiene la vida entera por delante como para dedicarla en aquella compañía. Vivimos un mundo gobernado por la imagen.

Entonces el amor habría muerto en una cuneta de Bagdad.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Los abrazos

De todos sus conocidos ella era la única que lo creía: esta vez era verdad que se iba. Pero también era la única que tenía al menos un motivo cierto para esperar que volviera.

El general en su laberinto - Gabriel García Márquez.


Es cosa mía, sin duda. De como soy, y de donde vengo.

Tuve a mi familia aquí, pasaron casi una semana entera, y no diré que me alegré terriblemente de verlos porque esos calificativos se los adjudico generalmente a las cosas malas. Pero fue una alegría volverlos a encontrar, tras tanto tiempo. Desde Marzo, para qué hacer cuentas.

Cuánta verdad es que la vida da muchas vueltas. Hablaba el otro día con una clienta que ha enviudado hace poco y me contaba lo inesperado de la muerte. Supongo que uno dice que sí, que estaremos juntos toda la vida, pero la verdad es que no sabe cuánto será eso. Podría ser muy poco.

Sin embargo durante esta semana de reencuentro, unido a los 13 que llegaron vine a darme cuenta de que apenas recibo abrazos. Y no hay nada en mi semblante que permita intuir que quizá los necesito. Creo que todos ellos, incluidos mis padres son un poco como yo, que soy de tocar poco, tan distinto al carácter de aquella canaria que conocí un día, que iba por la vida de abrazo en abrazo, como entre lianas sin tocar el suelo, y poniendo besos desde cerquita.

Pero yo sigo persiguiendo a mi madre como antaño, para agarrarle por detrás lo que sustituyó la delgadez de otro tiempo, para palmearle el culete y para abrazarme como Cruise en Minority Report. Me he hecho físicamente mayor que ella, pero un día me tuvo dentro, aunque no por mucho que nací con 7 meses mal contados y con el peso de una pluma.

Soñaba el otro día y reparé no sé bien, en la amanecida, en el hecho de que recibiera cariño con cuentagotas, sin necesitar más, y me vi de repente, no sé porque, como una figura de sal inmóvil.

Me había convertido en una estatua.

domingo, 12 de agosto de 2007

Remendando

A veces no basta con cumplir lo que se pide. Capello lo sabe.

Sin embargo hay que acordarse de lo lejos que parecía en la temporada 2005/06 que el Real Madrid ganara algún título, siquiera la Copa del Rey. Y ocurrió igual durante casi toda la temporada pasada, un poco porque el equipo no jugaba ni castaña, un poco porque los títulos se ganan consiguiendo puntos de 3 en 3 y no perdiendo tantos por el camino.

Pero el Barcelona ya no era el Barcelona que había sido. Los jugadores hacían la guerra por su cuenta, con los egos hinchados algunos, de excesiva parranda otros tantos. Y tanta relajación trajo consigo dar vida a un muerto. Un muerto que hacía un fútbol feo pero efectivo. Con algunos de sus jugadores, que habían estado casi siempre de vuelta de todo, exprimiéndose al máximo en su ocaso. Y con David Beckham que se había comportado como un profesional dispuesto a sudar la camiseta siempre renacido al fútbol de su derecha mágica, que pone la bola tan certero como debía entrarle a las chicas antes de Victoria, y quizá después. Llenando de músculo el centro del campo para ver si a Guti se le encendía la chispa el breve instante que da un gol servido en profundidad. Con ese celebrado con alborozo y a ser posible todos juntos debía bastar.

Ese era el manual de Capello cuando lo trajeron. Sabían cómo eran sus equipos, un cerrojo oxidado y dependiente de un delantero rematador, disciplinado y oportunista. No engañaba a nadie, su fútbol era tan aparente como su rostro.

Pero Calderón quería otra cosa. Quería fútbol en mayúsculas, quería el fútbol que era capaz de describir con su verbo florido y fácil (para él) Jorge Valdano. Pero ese fútbol depende del estado de ánimo, y depende de la confianza, y por fin también depende de los futbolistas.

Por eso no es fácil que Bernard Schuster consiga ramos de flores de los pañuelos del socio y abonado. Porque existe un equipo a imagen y semejanza de Capello, y eso es más de lo que fue el Real Madrid en el último lustro.

Capello contará por tanto sus millones de euros de un contrato extinguido pero pagado hasta el último céntimo en su Italia querida, echando de menos tal vez el jamón de bellota de Madrid que es una ciudad con venas palpitantes bajo la superficie. Y tendrá seguramente el placer de ver el despeño de Bernard Schuster que será el mismo de Calderón, y el mismo de Mijatovic que prefirió agarrar el sillón en que se sienta antes que defender a capa y espada un proyecto que era una apuesta personal y que salió todo lo bien que podía haber salido.

Si Mijatovic hubiera unido su destino al de Capello habría callado algunas bocas, y habría dado una lección a tantos que van por la vida haciendo las cosas regular.

Gracias que en el fútbol solamente cuenta la ilusión. Y la ilusión es solo cosa del futuro.

sábado, 11 de agosto de 2007

La familia

No vengo más que para escribir unas líneas que no alcanzan casi para nada. Para advertir que desde el lunes pasado tengo a mi familia conmigo. Alojados en Parres distante apenas dos kilómetros de mi casa. Han venido con los nanos y entre todos suman 13 personas, lo que supone toda una odisea a la hora de comer.

Tienen al lado de casa un caballo al que los críos llamaron Rayo por escoger un nombre aunque luego descubrieron que su nombre real era Nevado, por las motas blancas sobre el lomo. Y mudaron al nombre nuevo sin problema. El pequeño dice que el caballo ya lo conoce.

Se quedan juntos hasta el domingo. Mañana vamos a Santander y cenamos en Casa Poli, en las Puertas de Vidiago. Es un sitio en el que no admiten reserva pero nos van a reservar.


Antes que a ellos tuve aquí a Fer y Teresa, amigos de Valencia. Y después de ellos llegará conmigo Sestea para enseñarme que en realidad no pasa el tiempo. Parece que sí, pero es un efecto óptico, como la imagen del espejo. Todo permanece.

martes, 7 de agosto de 2007

Si tú no vuelves

Dime amor, amor, amor, estoy aquí ¿no ves?
Si no vuelves no habrá vida,

no sé lo que haré.

No sé lo que haré.


Si tú no vuelves - Miguel Bosé (y Shakira)

sábado, 4 de agosto de 2007

El agua

¿He contado que llevo tres días duchándome con agua fría?

Pero no es agua del mar Cantábrico, que es de todos conocido lo bastante fresca que es, a juzgar por la temperatura estoy casi convencido de que me brota directamente de algún manantial en la cima de los Picos de Europa. Justo por encima de ese puñado de valerosos que se resguardan de avalanchas de nieve. Sospecho que se encuentra justo en el estadio anterior a formar una fina película de hielo, claro que como cae con meridiana fuerza por el teléfono del grifo no llega a congelarse, aunque hiele lo mismo.

Por supuesto ponerse debajo es tarea de valientes o de seres inanimados que no sientan. Yo dejo que me congele las falanges hasta los tobillos antes de asomar la cabeza y el resto del cuerpo. Lo cierto es que te terminas acostumbrando, a costa eso sí de perder gran parte de la sensibilidad innata de la piel, claro que luego la recuperas, obviamente ya fuera del agua.

Ahora bien, es casi seguro que estas duchas polares han de resultar beneficiosas para el organismo, ¿y cómo dejan la piel? Entre tierna y abotargada, casi, casi como la de un bebé.

Vamos que se sale de la ducha hecho un chaval y con unas ganas de repetir que por no sudar voy a hacerme llevar a todos lados en un carrito en que quepa, me vale de supermercado.

No me digas que se estropeó esta vez. Sólo sé que esto funcionaba por el milagro de la electricidad y dejó de hacerlo. Por lo que se ve el calentador estaba anclado en el agujero que hay en el techo de uno de los armarios empotrados. Así como suena, allí estaba cuando llegué. Pero no parece que tenga ninguna luz advirtiendo que funciona o que no lo hace. Es un gran barril de metal muerto.

Menos mal que tengo el portátil; y la playa.

En la playa

Me he quitado un pelo que sobresalía de la patilla derecha y resultó ser una cana.

Portátil

El lunes pasado me compré un portátil. Un ASUS con procesador Intel Centrino Core 2 Duo Plataforma Santa Rosa a 1.80 Ghz, con 2G de memoria, 160 G de disco duro, tarjeta gráfica de hasta 896 Mb Nvidia Geforce 8400. Tiene cámara de 1,3Mpx y Bluetooth. Viene con el sistema operativo Windows Vista.

Lo estoy echando a andar.

domingo, 29 de julio de 2007

La pareja perfecta

"Le dijo que el amor era un sentimiento contra natura, que condenaba a dos desconocidos a una dependencia mezquina e insalubre, tanto más efímera cuanto más intensa."

Del amor y otros demonios - Gabriel García Márquez


Leí ayer una noticia de hace tiempo. Llegué a ella a través de una más reciente. En estos días un periodista o dos han estado chantajeando a Tom Cruise con unas fotos privadas. Y de esa a una entrevista de los tiempos en que Tom y Penélope eran pareja había nada más un enlace.

En ella Tom hablaba cómo no, de boda. ¿Quién no hablaría de boda si la otra parte es Penélope Cruz? Era poco tiempo después del rodaje de aquella película que los reunió y que era una versión de "Abre los ojos" de Amenabar. La película se llama "Vanilla Sky" y junta realidad y sueño, cubriendo el sueño un cielo de color vainilla.

Pero la vida raramente copia al cine. Tiene otro guión y muchas veces no responde a lo que uno espera. A mí la ruptura me sorprendió tanto como leer que Tom Cruise "no descartaba" la boda. La descartó ella supongo, y él fue el primer sorprendido, quizá porque Rey Midas que convierte lo que toca en oro encontró a alguien que convierte en amor o desamor lo que toca según su capricho. Una mujer de las de vivir la vida tan intensamente que los días no parecen tiempo bastante.

Sin embargo, aquellos que vieron esta película estarán de acuerdo conmigo, ellos dos aparecían como una pareja simplemente perfecta. Tan lejos de Kate Winslet y Leonardo Di Caprio por ejemplo, que tenían la misma química en "Titanic" que mezclar en la boca natillas con gazpacho. Pero Tom y Penélope eran y se comportaban ya en pantalla como una pareja de hecho, como si en el largo trayecto de la vida se hubieran encontrado al fin y no necesitarán hablarse para decírselo todo. Por eso no tenía que sorprender a nadie que terminaran siendo la pareja que anticipaban en la fábula del cine.

Yo personalmente no me he encontrado un caso igual. Ocurre generalmente que las parejas parecen fruto del azar, y que si prosperan es más por la aceptación del otro que porque sean el uno para el otro del forma indiscutible. Es por ello que quizá todo aquello del destino sea un camelo, y sea mucho más notorio el azar que nos da conocer unas personas en vez de otras, y que las posibilidades, sean cuales sean se darán solo con esas y no con otras. Lo que significa que probablemente entre las desconocidas existe alguien que, podría ocurrir, nos vaya como anillo al dedo. Nos haga parecer parte de una pareja perfecta. Correspondencia uno a uno como horma de zapato. Francamente no encontré nunca una pareja que me lo pareciera hasta ese extremo, hasta que conocí a Tom Cruise abandonando a Nicole Kidman por Penélope.

Pero aquella correspondencia debió ser nada más aparente. Por lo bien que daban ellos juntos ante cualquiera. Como si estuvieran unidos por un lazo invisible que se intuye incluso cuando mira cada uno hacia otro lado. Pero luego, cuando se avanza en el detalle, cuando nos acercamos a la Cienciología y a tantas otras cosas que son fronteras que diferencian encontramos que la pareja es perfecta solamente como un par de muñecos, incapaces de sobrevivir si no es juntos en la misma estantería. Como Ken y Barbie. Como dos dibujos recortados a los que vestir para hacer pulular por una casa de muñecas.

Tom Cruise se casó después con Katie Holmes que es un remiendo regular para mi gusto. Con ella tuvo a Suri una niña con mucho por heredar. Sin embargo sospecho que él hubiera preferido tener a una niña morena que se llamara Penélope Cruise Cruz. Pero en la vida el cielo vainilla dura lo que dura un atardecer.

Quizá entonces habrían formado la familia perfecta. (Aparentemente.)

Excusa

Dibuja una sonrisa y te regalo una rosa.

Perdona - Tiziano Ferro.

jueves, 26 de julio de 2007

El payaso

Vaya showman que se ha perdido. Hay que ver que difícil es acertar en la vida. Uno cree que ha de ser algo por los pasos dados y de repente un día se da cuenta de que la vida por otros derroteros habría ido mejor.

Hablo como no podía ser de otra manera, creo que nunca más podré hablar de otra cosa, de nuestro conciudadano Jaime, el solitario atracador de bancos que pudo ser un showman de los de marcar época. Lo malo es que ni él ni nosotros lo sabíamos. Tuvo que tener enfrente las cámaras para que nos diéramos cuenta. Lástima lo vivido ¿verdad?

Si no fuera por los asesinatos y por los robos hay que reconocer que su salida de la comparecencia frente al juez, por cierto 6 horas en las que según parece no abrió la boca, que uno se pregunta que hicieron tanto tiempo ahí dentro. No me digas que estos jueces portugueses son tan locuaces como para hablar ellos tanto tiempo, los nuestros en su mayoría son un poco como el tal Ferri, al que no le gustan las lesbianas ni los divorcios. Son más bien de pocas palabras y de montar cirios contra los dibujantes del humor, así se caiga a pedazos el país por la corrupción que ellos enarbolan las leyes que aprueban los otros entre pataleos, cada vez más lejos del ciudadano medio que cruza la calle. El que piensa que esto es lo que hay y no podemos aspirar a nada mejor.

Decía que El solitario estuvo la mar de cómico con ese "Hola a todos, soy el solitario" y para rematar lo de "Salud españoles". Vamos que de ahí a presentar "El precio justo" nada de nada.

Pero sus ocurrencias de hombre talentoso no acaban ahí, leo que esta noche ha decidido protestar porque le han enviado a una prisión de alta seguridad, y eso le ha roto los planes fijo, que seguro que ya tenía medio mirado cómo salir de aquella de Coimbra, quizá disfrazado de camilla o de lámpara. La verdad es que no creo que sea para preocuparse, de hecho probablemente le irá bien ponerse a dieta, que estaban las costuras del chaleco antibalas tensas a reventar. Aunque conociéndolo un poco, es de no perderse la foto que se hizo junto al metro para la ficha policial, con el pulgar hacia arriba y el rostro sino de Fofito sí de Jaimito o Arbito (o Fofote) superstar, digo que conociéndole un poco no sería raro imaginar que se refirió a los policías de la nueva prisión con un "Tate, que de protesta dejo de comer. Que me pongo en huelga de hambre". Y ellos: ¿Ahora? Él: "No, después de cenar".

Y es que este hombre tiene estas cosas. Es un showman. Lo malo es que a mí me va dando en la nariz, y me sobra nariz que éste termina escribiendo un libro, o consiguiendo un negro, así les llaman, que se lo escriba.

Y será a no tardar mucho, sobre todo si prospera todo esto de la euro-orden y toda esa mandanga administrativa. He leído que quieren pedir algo así como un traspaso de jurisdicción para que lo juzguemos pronto aquí, sin esperar demasiado. Eso en la práctica es que los tres o cuatro delitos que ha cometido en Portugal serán juzgados por nuestros jueces, además claro está de los asesinatos, atracos y lesiones que causó. Sin embargo, yo que soy ciudadano de a pie como cualquiera, quisiera ser consultado, al menos para esto, ya que con el euro no lo hicieron, y aquello fue meterse literalmente en mi bolsillo. Porque yo que hoy estoy bullero, tengo la misma sensación con nuestra justicia que Joaquín en la selección de Aragonés, que es un cachondeo y un despelote.

Así que propongo un referéndum acerca de si traerlo o esperar a que cumpla la pena que le impongan en Portugal. Allí parece que estas cosas se las toman en serio, y por tener un puñado de matrículas falsas, ir armado ilegalmente e intentar atracar un banco (esto último no se dio, será más bien intentar cruzar un paso peatones con 6 tíos encima, frente al banco) le pueden caer la friolera de 28 añazos. Y es que estos portugueses saben meter mano al maleante, para que otros como él se piensen cruzar la frontera con el espíritu delictivo.

Yo particularmente prefiero que se quede allí que ya habrá tiempo para que nos lo traigamos, le pongamos 25 años para ver en cuanto queda si hay rebajas. Antes de que el fulano publique un libro que se llame "Soy el solitario" o un menos acertado "Salud españoles" al que le falta un "va por ustedes" torero. Siendo de un modo u otro me veo haciendo cola para comprarlo.

La mente enferma vende más que la sana.

martes, 24 de julio de 2007

Macedonia

Llego con ganas de contar un puñado de cosas, y las unas no tienen nada que ver con las otras.

Por fin se le ha visto la cara a "el solitario", y no es de extrañar que el hombre haya hecho gran parte de su vida tras una peluca y una barba de pega. De algún modo tenía que intentar disimular su mala cara. Y es que siendo tan feo no es raro que su paranoia le hiciera creer que no hay mayor belleza que la que proporciona el dinero, cambia los ojos de quien nos mira. Vivía con su madre y sus dos hijos, que supongo que ignoraban que su padre era un asesino feo. Aunque sabrían de sobra que tenía malas pulgas y que quizá por ello, y por la suma de todo, aquellas bellezas exuberantes que alguna vez lo acompañaron lo hacían única y exclusivamente por dinero.

Leo que lo han detenido entre 6 policías de los de gimnasio diario, que lo esperaban junto a la sucursal para saltarle encima desde el coche en cuanto lo vieron aparecer vestido de fantoche. Y el hombre a pesar de que le ve más bien rollizo, como una croqueta de antes de anteayer, parece que hizo ademán de echarse la mano a la sobaquera requetesudada para desenfundar una de sus pistolas. Pero no debía ser Lucky Luke precisamente, o los policías no eran mancos desde luego, gente preparada en derribar muros y antes de que pudiera sentir la rigidez del antibalas en las manos coronadas por un trozo de celo para cada yema, ya debía estar rodando por el suelo casi inmovilizado de pies y manos, con la lengua babosa maldiciendo el trece supersticioso que pone fin a su larga carrera criminal.

Cuentan que por lo acaecido en Portugal podrían caerle en nuestro país vecino alrededor de 28 años, y yo me maravillo de que tan poco de para tanto. Y es que debe estar muy mal visto allí que acuda como turista lo peor de nuestro país, con el agravante además de no ir para nada bueno. Vamos que este hombre no ha tenido que cometer graves delitos para llevar consigo una larga condena. Le ha bastado ir vestido de adefesio con malas intenciones.

Y yo me digo que no tenemos que precipitarnos en pedir la extradición, ya habrá tiempo. Paraliza la euro-orden, dejemos que conozca en profundidad las paredes de las prisiones de nuestros vecinos, que sepa de su grosor y de sus horarios de recreo. Que nos lo devuelvan siendo un experto de las prisiones portuguesas, será entonces cuando podremos juzgarlo y ofrecerle alojamiento en estas nuestras, para que ofrezca conferencias a los internos más aburridos.

Hoy tiene 51 años, quizá con suerte llegue nos lo regresen a los 79. Entonces le podremos meter mano con 25 años más. Para que se haga centenario y estudioso del error de creer que podría estar siempre a salvo.

Este tío la verdad es que me saca de quicio. Cada vez que lo imagino invadido por la sensación de impunidad y prepotencia al disparar a un cajero simplemente porque le parece que en el cajón no hay bastante me pongo malo. Solamente se llevaba la caja, lo que hubiera en el cajón al alcance de la mano. En ese instante, cuando no le queda en la oficina ni un minuto para salir huyendo está aún dispuesto a dar un escarmiento. Por si acaso regresa alguna otra vez, o por si no regresa, deja cicatriz además de un recuerdo imborrable. Dos cajeros recibieron sendos disparos en las piernas.

Esa revancha porque puede hacerlo me está enfermando. Se me han quitado las ganas de contar nada más. No habrá macedonia.

lunes, 23 de julio de 2007

Ahora sí, solitario

Me congratulo de que el atracador que era tan asesino como atracador y al que la policía llamaba "El solitario" haya sido apresado. Andaba el hombre a punto de atracar la caja Agrícola de Portugal que a mí me suena parecido a la Caja Rural de aquí de España. Llevaba un chaleco antibalas bajo la ropa y tres armas en un maletín, llevaba perilla para disimularse y supongo que como siempre peluca.

Tenía 51 años de libertad plena.

Dicen que se llama Jaime Giménez Arbe y deben estar muy seguros de que es él, porque ya han dado el nombre completo. Los vecinos cuentan que era algo conflictivo y que había llegado a proferir contra alguno amenazas de muerte. Que es menos grave que a uno lo terminen matando. Yo entre las amenazas y las balas prefiero las amenazas, después de todo las amenazas hieren pero no matan.

La policía le llamaba el solitario porque actuaba solo. Había atracado alrededor de 36 bancos o cajas, había obtenido unos 600 mil euros y había matado a dos guardias civiles porque lo vieron sin peluca y hubieran podido reconocerlo, así como a un policía Municipal de la Vall d´Uxó en Castellón. En su último atraco disparó a la pierna de uno de los cajeros porque le pareció que no había suficiente dinero en caja.

Pero no era un solitario en realidad. Supongo que aquel dinero lo gastaba con alguien. La soledad la va a conocer ahora de sobra. Cuando medite con los años cuánto mereció la pena. Si mucho o poco. Puede que atracando a otros internos con una funda de almohada sobre la cabeza, o puede que con la funda entre los dientes mientras alguien más joven y vigoroso se imagina en el Caribe y rodeado de mulatas sin peluca.

A un bien nacido no le habría salido a cuenta ni siquiera en la certeza de no ser nunca capturado. Por suerte a este lo han cogido. Hay gente absolutamente ajena al remordimiento.

Podemos abrir puertas y ventanas, amanece un día precioso, fresco temprano hasta que sale el sol. Deja la incertidumbre de si aguantará. Si vendrán las nubes para estropearlo, pero creo que no, mañana va a ser uno un día tan bonito que lo sentirás en el ambiente como un perfume. Abre el balcón y sal a la noche que está llegando. ¿Lo notas ya?

Con Jaime entre rejas, hay al menos un hijo puta menos.