martes, 24 de julio de 2007

Macedonia

Llego con ganas de contar un puñado de cosas, y las unas no tienen nada que ver con las otras.

Por fin se le ha visto la cara a "el solitario", y no es de extrañar que el hombre haya hecho gran parte de su vida tras una peluca y una barba de pega. De algún modo tenía que intentar disimular su mala cara. Y es que siendo tan feo no es raro que su paranoia le hiciera creer que no hay mayor belleza que la que proporciona el dinero, cambia los ojos de quien nos mira. Vivía con su madre y sus dos hijos, que supongo que ignoraban que su padre era un asesino feo. Aunque sabrían de sobra que tenía malas pulgas y que quizá por ello, y por la suma de todo, aquellas bellezas exuberantes que alguna vez lo acompañaron lo hacían única y exclusivamente por dinero.

Leo que lo han detenido entre 6 policías de los de gimnasio diario, que lo esperaban junto a la sucursal para saltarle encima desde el coche en cuanto lo vieron aparecer vestido de fantoche. Y el hombre a pesar de que le ve más bien rollizo, como una croqueta de antes de anteayer, parece que hizo ademán de echarse la mano a la sobaquera requetesudada para desenfundar una de sus pistolas. Pero no debía ser Lucky Luke precisamente, o los policías no eran mancos desde luego, gente preparada en derribar muros y antes de que pudiera sentir la rigidez del antibalas en las manos coronadas por un trozo de celo para cada yema, ya debía estar rodando por el suelo casi inmovilizado de pies y manos, con la lengua babosa maldiciendo el trece supersticioso que pone fin a su larga carrera criminal.

Cuentan que por lo acaecido en Portugal podrían caerle en nuestro país vecino alrededor de 28 años, y yo me maravillo de que tan poco de para tanto. Y es que debe estar muy mal visto allí que acuda como turista lo peor de nuestro país, con el agravante además de no ir para nada bueno. Vamos que este hombre no ha tenido que cometer graves delitos para llevar consigo una larga condena. Le ha bastado ir vestido de adefesio con malas intenciones.

Y yo me digo que no tenemos que precipitarnos en pedir la extradición, ya habrá tiempo. Paraliza la euro-orden, dejemos que conozca en profundidad las paredes de las prisiones de nuestros vecinos, que sepa de su grosor y de sus horarios de recreo. Que nos lo devuelvan siendo un experto de las prisiones portuguesas, será entonces cuando podremos juzgarlo y ofrecerle alojamiento en estas nuestras, para que ofrezca conferencias a los internos más aburridos.

Hoy tiene 51 años, quizá con suerte llegue nos lo regresen a los 79. Entonces le podremos meter mano con 25 años más. Para que se haga centenario y estudioso del error de creer que podría estar siempre a salvo.

Este tío la verdad es que me saca de quicio. Cada vez que lo imagino invadido por la sensación de impunidad y prepotencia al disparar a un cajero simplemente porque le parece que en el cajón no hay bastante me pongo malo. Solamente se llevaba la caja, lo que hubiera en el cajón al alcance de la mano. En ese instante, cuando no le queda en la oficina ni un minuto para salir huyendo está aún dispuesto a dar un escarmiento. Por si acaso regresa alguna otra vez, o por si no regresa, deja cicatriz además de un recuerdo imborrable. Dos cajeros recibieron sendos disparos en las piernas.

Esa revancha porque puede hacerlo me está enfermando. Se me han quitado las ganas de contar nada más. No habrá macedonia.

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