lunes, 18 de octubre de 2021

Debes estar de broma.

sábado, 16 de octubre de 2021

El problema cuando no se tiene mucho que contar es que se cuenta lo mismo, repetido, muchas veces. Uno se repite, cuenta versiones que apenas cambian en lo sustancial. Y no me refiero en esta ocasión a la chica del confeti, que no vino y ya casi no se la espera.

Me refiero más bien a algo que tengo hoy en la cabeza, que ya expuse aquí porque como todos estoy condenado a repetirme. Dije y hoy reitero aquí que me pesa que mi Pablo no vaya a conocer a mis papás de jóvenes, que no vaya a tener la infancia que ellos me dieron. La distancia que separa a mis padres de Pablo soy yo.

Yo sé, solamente hay que verlo, que Pablo es feliz. Y me produce una gran alegría, pues su felicidad es similar a la que yo gocé, aunque no me quede de aquello más que un puñado de recuerdos adheridos al alma. Sé que pocos niños en el mundo deben recibir tanto amor tanto tiempo seguido. Pero también sé, o creo que sé, que de algún modo el padre ha de propiciar la mejor felicidad en la infancia para compensar este mundo tan feo que habitamos. Creamos en este tiempo la semilla que le dé, al hombre que será, una esperanza en la vida. 

Cuando la vida se tuerza, o muestre esa cara fea que sin duda habrá de mostrar, que pueda recordar la infancia que es probablemente la etapa mejor de la vida.

viernes, 15 de octubre de 2021

Parecía que los 220 millones serían ya cosa de un suertudo que me iba a copiar el Mercedes pequeño y el estudio en la estación de esquí, pero no, no sé bien que pasó el martes, lo declararon vacante y esa locura de millones siguen esperando dueño para está noche. Yo, como no podía ser de otro modo, he vuelto a comprar, si me dejó estafar por AliExpress cuando todos los indicios apuntan a salir corriendo cómo no voy a derramar unas cuantas monedas más por esta fortunaza inconcebible.

A veces no pienso que esto es el timo de la estampita, que soy un tonto, aunque no más de lo que parezco. Es solo un número, nada más. Que esa cantidad exorbitante no está más cerca con el boleto en el bolsillo que lo que estaba antes de haber comprado, y que como tantas veces no servirá para nada. Pero por otro lado siento también un extraño poder cuando sé que existe la posibilidad, por remota que sea. Puede ser que está noche sea mágica, es posible, y si no mañana todo será más o menos como hoy. Las cosas seguirán todas en su sitio y habrá que mirar al siguiente sorteo con ojos nuevos por ver si merece la pena que te engañes otra vez.
Pablo y yo estuvimos paseando por la playa. También venía con nosotros Ona porque según parece no está tan mal visto que los perros usen la playa cuando los humanos no la van a usar. Ya no es algo prohibido. A estas alturas del año no nos multarán.

Estuvimos correteando por la orilla y lo que es más importante cogiendo conchas, de esas con un relieve rayado que son un prodigio de la naturaleza, también cogimos por capricho de Pablo un par de piedritas planas negras que quería para regalar a su mamá. Convertimos la bolsa de ropa en un cofre del tesoro.

Mirando el suelo por ver qué más podíamos añadir a la colección tropezamos con un cangrejo, aunque Pablo le tenía algún temor, pues siempre guardó con el más que una prudente distancia, yo lo cogía y lo dejaba en el suelo para que viera como al llegar el agua y ablandar la arena él corría, marcha atrás, a hundirse dejando asomando nada más los ojillos, que parecían dos motas de arena que se volvían casi invisibles.

Pablo no fue, como tenía que ir, al cole el miércoles por pasear con su papá y apurar una paella a pie de playa. Menudas risas. Tengo fotos de eso también. Se lo pasó pipa, como él dice. Y nosotros encantados del mar, de la playa, de la siesta y de ver a los tíos al caer la tarde.

jueves, 14 de octubre de 2021

Cómo yo no me quedo conforme si no estoy en una cruzada contra algo me lancé sin red a comprar un móvil, el que me viene tentando, que estaba a un precio sospechosísimo. Pero confiado en lo que AliExpress llama política de protección al consumidor no quise darle al asunto muchas vueltas y dije con un click que sí, que lo compro. Para arrepentirme al instante, por ese precio sospechoso no, sospechosísimo, también porque la tienda lleva abierta desde abril sin un solo comentario ni valoración, sin que nadie la siga ni compre.

Así que ahora estoy, con una de mis cruzadas, por no estar de brazos cruzados, poniendo mensajes de Twitter a AliExpress España, que ignoran olímpicamente. Contactando con el vendedor en francés de traductor de Google y contando los días para iniciar una disputa que muy mal se ha de dar para que no acabe en demanda.

Todo por no esperar al black friday, día en que los vendedores fiables tiran la casa por la ventana.

martes, 12 de octubre de 2021

"Supongo que le sonrió a Cody: probablemente había descubierto que cuando sonreía le caía bien a la gente. "

El gran Gatsby - Francis Scott Fitzgerald
A los números acostumbrados y que tan poca suerte suelen traerme hemos añadido está mañana unos números al azar que ha recitado Sestea como en trance, sin dudar y sin repetir ninguno. Estaría bueno que por una vez que jugamos sus números fueran a ser los correctos, los mismos que salgan está noche y nos hagan millonarios, o por mejor decir súper millonarios.

Todo puede ser, no es ningún secreto que ella es la lista de los dos, aunque hay mucha inteligencia en saberse acompañar en la vida por alguien más listo que uno. No es un mérito menor, que quizá no habla tanto de inteligencia sino de buen talante y procurar que las molestias que uno ocasiona sean las menos posibles.

En cualquier caso es mera obscenidad siquiera pensar que nos puedan tocar 220 millones, los 178 del otro día más la zanahoria de la que hablaba. Ese plus de 42 extra como si no fueran nada.

Ayer paseando por el pueblo vi el coche que me compraría, y que nadie piense en un Ferrari o un Lamborghini. Que era un Mercedes pequeño, nada ostentoso. Y quizá un estudio en alguna estación de esquí, pues recuerdo que de más joven me gustaba esquiar.

Por lo demás mi aspiración sería viajar mucho y poco más. No soy de cambios drásticos, Mandarino y Limonero pueden seguir creciendo tranquilos.

viernes, 8 de octubre de 2021

"Solté un taco, salí corriendo y compré el pulverizador matamoscas más grande que había visto en mi vida. Luché con ellas durante horas, con rabia, las moscas y yo, y horas más tarde, tosiendo y enfermo de respirar el matamoscas, miré a mi alrededor y había tantas moscas como al principio. Parecía que por cada mosca que había matado habían nacido dos. Me di por vencido."

Cartero - Charles Bukowski
Desde hace un tiempo un pajarito me cuenta ofertas irresistibles. Tiene bemoles la cosa porque es justo cuando más pobre soy, aunque quizá sea por eso. Lo malo es que, sin quererlo, terminas gastando de más, ya que sin ver la oferta seguiría tan campante la vida, con algún dinero más en el bolsillo.

Consabido es mi idilio, que nació de una oferta, con el iBook Kindle, idilio que sigue en perpetua luna de miel y que sólo tiene brevísimas crisis cuando se queda sin batería. Habíamos nacido para encontrarnos, es tan sencillo como eso.

Quizá me ocurra igual, no obstante ya lo estoy dudando, con mi última adquisición de oferta, un pack de cafetera y café Por el precio tan solo del café!! Es decir, la cafetera viene de polizón, 85€ de ahorro? O son 40 de gasto?

No lo sé. Sólo sé que he vuelto a picar. Lo peor es que yo creía comprar una cafetera de Dolce Gusto que es la que tenemos en el Perelló, ya sabéis dónde habitan a diario Mandarino y Limonero. Y no, parece que estos de Tassimo tienen su propia cafetera con la arquitectura exclusiva para sus propias cápsulas. Con lo que la casa queda con un poco de todo. Bien variado. Dos Nespresso, de la que una no funciona en absoluto, aunque albergamos esperanzas en su resurrección, otra a la que le funciona solo el botón de café corto, que pulsamos dos veces por café, una Dolce Gusto en el Perelló como digo y la futura, hoy llegará o eso dice, también lo decía para ayer, cafetera gratis de Tassimo.

Al menos en mi defensa diré que nos gusta el café.

jueves, 7 de octubre de 2021

Hoy Pablo ha llorado por primera vez al dejarlo en el cole. Y ha sido culpa nuestra. Le hemos acompañado los dos, como solemos hacer, pero hoy, a diferencia del resto de días nos hemos quedado hablando con su seño porque ayer nos lo llevamos con una rojez en la frente, y a mi no me cabía en la cabeza que si se había caído no nos hubiesen dicho nada.

Es seguro que ayer lloró. Y hoy también ha llorado, delante nuestro. Pablo no suele llorar, es fuerte si se cae y como le tiene dicho su papá, pone las manos. Suele tener un talante risueño y vive la vida de buen humor.

Pero hoy lloró, ahí mismo, cambiando la cara, con lo feote que se pone cuando llora, pues sus papás alargaron mucho la despedida, no le dieron el beso acostumbrado a través de la verja, no le hicimos la promesa de recogerlo temprano a su hora, ni le dimos instrucciones para que probara al menos cada cosa de su plato a la hora de comer.

No estamos preparados para verlo llorar. Salimos huyendo porque la seño lo tenía con ella, como si ya fuera suyo, simplemente por haber cruzado la cerca. Pero no nos fuimos, nos quedamos agazapados, esperando que dejara de llorar, sin saber si hacíamos bien.

miércoles, 6 de octubre de 2021

Yo tengo un buen móvil. Tiene unos años pero cuando lo compré era de los bueno lo mejor. Es el Oneplus 5, no les importará está publicidad gratuita, si decido no enviarles una facturita por marketing, que es lo que debería hacer...

El día que le quité la funda de tipo libro lo condene a muerte. Estaba precioso sin un arañazo tras tantos años, pero tuve un pensamiento de los míos, porque llevarlo con esta funda, que está, estaba, echa polvo y lo engorda. Que se vea a las claras que es fino y de aluminio galvanizado. Si no muestro ahora lo bonico que es cuando lo haré? Esa preciosidad dorada y blanca como digo. Claro que aquello fue condenarlo y al poco, en una de sus caidas se le cuarteó la pantalla.

Me piden 80 euros por repararlo. Y me tienta para dotarlo de su antiguo esplendor. Sigue siendo, tantos años después, un auténtico pepino. Con su Snapdragon 835 y sus 6gb de RAM que nadie ponía cuando lo compré.

Por otro lado tengo otro móvil en el radar de futuras adquisiciones. Estoy siguiéndolo hace unas semanas. Me pregunto cómo quedará en el black friday, cyber monday y todos esos acontecimientos comerciales que inventan para vender...

Una canción para hoy.

martes, 5 de octubre de 2021

"En su año cuarenta y tres de vida, William Stoner aprendió lo que otros, mucho más jóvenes, habían aprendido antes que él: que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una persona intenta conocer a otra."

Stoner - John Williams

lunes, 4 de octubre de 2021

No voy a negar un cierto abatimiento en mi mensaje anterior. El contratiempo de la actualización de la aplicación y la posibilidad imperceptible de que me aleje de algún modo del premio pesaba en mi ánimo como una losa. Pero ha sido entrar y ver, me ha parecido ver, que el Euromillón ponía en juego 178 kilos para mañana, y mi ánimo a reverdecido. 

Cierto que son nada frente al amor de Pablo, que hoy ha querido un beso mío a través de la verja del colegio. Pero de no enfrentarlo al amor, con todas sus letras, sí es algo de importancia, a no ser que lo enfrentemos a la salud que sirve para disfrutar del amor, con todas sus letras. Que entonces deviene de nuevo en nada.

Pero salvando esas visicitudes, y que me quede más o menos como estoy, con los míos, madre, padre, familia, amigos, de la mano de Sestea, digo que no cambiando absolutamente nada de lo que tengo, tampoco la compañía amorosa de mi perrita Ona, entonces esos millones pueden ser bienvenidos. No protestaré si hay confeti a la mañana.

Pero si me tocara cambiar algo, lo más mínimo digo, entonces pueden metérselos por dónde les quepa.

No son para mí.
Heme aquí de nuevo ante la aplicación de loterías con una novedad en el ambiente. Dice que tengo que actualizar la aplicación, que hay una versión nueva, lo que yo me tomo, estúpidamente quizá, como que va a hacer tabla rasa para que empecemos todos de cero. Es estúpido lo sé porque es obvio que en cada sorteo no se tiene en cuenta nada de lo anterior, solo los malditos números, pero yo me siento un poco estafado, como si con el cambio de versión no se fueran a tener en cuenta los méritos anteriores. Cuánto lo llevo buscando. Vete a saber si nada más me faltaba un sorteo por jugar en la versión anterior para alcanzar el gran Gordo y ahora van y me la cambian.

Porque todo el mundo convendrá conmigo en que si alguien merece ser agraciado ese alguien soy yo. Podemos tirar de hemeroteca para demostrarlo. Pero los de las loterías hacen como que no se enteran, lo saben, pero ya no me envían confeti ni por correo. 

Trincar trincan, pero no dan nada.

sábado, 2 de octubre de 2021

Yo suelo escribir chorradas. No voy a negar lo evidente. Pero de un tiempo a esta parte a la ese interés le ha seguido uno mayor. Escribir para Pablo. Para que conozca a su padre. Escritor de chorradas.

A veces me pregunto que vamos a dejar a nuestros hijos si cualquier día faltamos. Unos dirán que una casa, unos ahorros, o una paga.

Otros que unos vídeos, unos audios con nuestra voz. Y todo eso me vale. Pero yo además le quiero dejar a Pablo lo poco que soy, que fui, mis pequeños pensamientos disparatados que podrían ser algo mejor, si me lo tomara más en serio, si le dedicara un esfuerzo mayor.

A veces le hablo como si yo no fuera a durar. Le digo paseando de mi mano, a sus tres años, que la clave de la vida es ser bueno y no tomar nada a la tremenda. Que el camino del esfuerzo hará que lo que consiga, mucho o poco, sea irreprochable.

El me acompaña callado, pues sé que le gusta escucharme, aunque no sé cuánto de lo que le digo le llega. Cuánto entiende a día de hoy.

Por eso tendré que escribirselo también. Para que lo tenga para el futuro. Para que lo lea.
Ya no recibo mails de la chica del confeti, ni siquiera con un premio simbólico, que diga al menos gracias por jugar, mejor la próxima vez. Ni siquiera con un dinero puesto de su bolsillo porque se muere por verme, por tirarme el confeti, por mancharme las alfombras.

Recibo en cambio mails de Amazon Alemania, que cree de veras que aprendí alemán el día que concertamos el matrimonio de conveniencia y bien avenido que hemos formado kindle paperwhite y un servidor. Nos hemos vuelto inseparables, pero eso es harina de otro costal, lo principal que interesa es que yo desde el primer día reconocí no haber aprendido alemán bastante para regentar un negocio en Alemania, ni siquiera uno en que me valiera quedar callado y señalar cosas.

Reconocí, con mi sinceridad habitual, que pese a mirar las interminables palabras alemanas no fueron de mi gusto, y preferí ponerlas en traducción automática al inglés, que tampoco me gustan, pero que al menos me producen una ligera evocación y un reproche, esto probablemente lo debías de saber.

Amazon haría bien en pedir datos a Google, que te presenta a diario la información que te interesa, o más bien que te interesó un par de días atrás, y preguntarle si es cierto que aprendí alemán en un día, como mi visita deja parecer.

Google respondería lo obvio, claro. Que no, que nadie fuera de Alemania querría aprender alemán.

Abro los ojos temprano, para ver llegar el mail con los millones, con el confeti. Lo imagino llegar como una nueva boca de volcán arroja lava hacia el mar, que soy yo.

Pero no ocurre, no me llega nada. Puede ser, por mi maldita manía de intentar encontrar explicación a todo, que suele acabar el inventar una explicación cualquiera, que Google arroje, como lava, mi correo a la carpeta de spam, en vez de presentarla ante mis ojos. 

La inteligencia de Google, que es superior a la de muchas personas, lee tantos ceros seguidos en el premio que se dice, esto tiene que ser correo basura seguro.

Y hará que el premio caduque, ya ocurrió con los premios de antes, y quedando desierto se incorpore de nuevo a las insaciables arcas del estado, que me lo presentarán como dinero nuevo, como una zanahoria al burro que soy, añadiéndole un puñado más la semana que viene.

Saben que ante, pongamos que sean 150 millones, habré de comprar. Por la dichosa ventanita. Por la oportunidad que se pierde.

viernes, 1 de octubre de 2021

Vamos acabando la semana y seguimos sin noticias de Gurb, digo de la mocita del confeti, de los millones. Quiero aclararlo no vaya a ser que alguien piense que soy rico a estas horas simplemente porque no digo que sigo de pobre.

No sé si estoy haciendo algo mal. Mi ilusión en que me toque es genuina, podría decirse que no lo puedo querer más. Sin embargo el sorteo sigue haciendo oídos sordos, no me cae ni la pedrea del confeti, las tardes sin fiesta se vuelven tan aburridas...

Quizá me he confiado demasiado en todas estas cosas de Internet y yo pago con dinero contante, no sonante en este caso, pero lo único que consigo es que desaparezca de la cuenta sin saber bien si va a algún lado, aunque es seguro que si, que va al fondo de algún bolsillo, en lo peor al creador de la app, en lo mejor a las arcas del Estado, que siempre quiere más.

Cómo tenga que esperar mucho más no voy a tener vida para gastarlo. Que hay caprichos que se me vuelven obsoletos y se pierden, porque no me toca.
"Era una casa en cierto modo conocida e infinitamente ansiada por mí desde la infancia, de manera que al entrar en ella me guiaban algunos recuerdos. Pero a veces me encontraba perdido en la oscuridad o tenía la impresión de enemigos escondidos que podían asaltarme por detrás o de gentes que cuchicheaban y se burlaban de mí, de mi ingenuidad. ¿Quiénes eran esas gentes y qué querían? Y sin embargo, y a pesar de todo, sentía que en esa casa renacían en mí los antiguos amores de la adolescencia, con los mismos temblores y esa sensación de suave locura, de temor y de alegría. Cuando me desperté, comprendí que la casa del sueño era María."

El túnel - Ernesto Sábato