Tengo yo una admiración muy buena por Joaquín Sabina. Algunos ya lo saben, porque opiné sobre él donde se opina. Pero para los otros, si los hay, lo expongo aquí, nada más que para que lo sepan. Como parece que, equivocadamente seguro, alguno llegó de lejos a encontrarse esta página, quiero que le conste, porque que me guste es cosa que me produce cierto orgullo. Ahí van unas letras suyas, magníficas, que ojalá se me hubieran ocurrido a mí:
"Quién sangra por domás pecado hubiere,
quién me cambia por tul desilusión,
quién sazona el amor con alfileres,
quién me descorazona el corazón,
quién quema relicarios, tilas, naves,
quien alquila mujeres de alquiler,
quién ha sacado copia de la llave de los secretos, de mi secreter,
quién oxida el limón de las campanas,
quién se sabe perdido cuando gana;
¿quién me ha metido el dedo en la nariz?
quién roba silba, reza desayuna,
quién planta girasoles en la luna,
quién coño, me ha robado el mes de Abril."
lunes, 30 de abril de 2001
martes, 24 de abril de 2001
24/04/01 23:29
Yo me pregunto a veces,
¿dónde me llevará esta vocación mía por escribir?
Juro de verdad, que la literatura me ha hecho sentir bien. Especial en un universo que me tiene como sujeto finito y limitado, desmemoriado e insignificante pero especial (soy yo ni más ni menos, irrenunciablemente yo y distinto a los demás). Pensé que a quién le importa que yo escriba aquí o allá (que también lo hago), en qué repercute que no me lea casi nadie, aunque quien me lee importa y mucho. Porque la esperanza que es lo último que se pierde, y por las canas del vecino que no vi cortar, sino arrimar al éxito íntimo de sentirse bien consigo mismo. Me concedo una prórroga nueva para ver cuando mejoro y cuánto. Por esa satisfacción que vendrá a no tardar.
¿dónde me llevará esta vocación mía por escribir?
Juro de verdad, que la literatura me ha hecho sentir bien. Especial en un universo que me tiene como sujeto finito y limitado, desmemoriado e insignificante pero especial (soy yo ni más ni menos, irrenunciablemente yo y distinto a los demás). Pensé que a quién le importa que yo escriba aquí o allá (que también lo hago), en qué repercute que no me lea casi nadie, aunque quien me lee importa y mucho. Porque la esperanza que es lo último que se pierde, y por las canas del vecino que no vi cortar, sino arrimar al éxito íntimo de sentirse bien consigo mismo. Me concedo una prórroga nueva para ver cuando mejoro y cuánto. Por esa satisfacción que vendrá a no tardar.
lunes, 23 de abril de 2001
23/04/01 16:09
Alguna vez he abundado en ello, y es que me parece que con los años, se nos fijan obsesiones, que sin ser peligrosas, nos hacen volver la cara siempre hacia el mismo sitio. Hacia los mismos recuerdos, que son paradas de metro solitarias, pues el recuerdo compartido, no es idéntica rememoración, porque la percepción de lo externo es siempre individual, y los diferentes caracteres escogen secuencias distintas. La persona que te acompaña, mira la calle cuando tú la ventana. Y yo con el tiempo me asombro de la longitud de la vida, y de que el tiempo me pasa más rápido que a mis mayores. Y menos rápido, aunque me sobrino no lo sepa que a él, que en dos años ha doblado su tamaño. Sin embargo, he tenido la oportunidad de cruzarme por la acera con antiguos profesores. Con aquellos que hace nueve años me tenían confundido entre sus clases. Y ellos son los mismos, podría decirse que vistiendo incluso de la misma manera o idénticas ropas. Tienen el mismo rostro, el mismo cabello que es el mismo, absolutamente el mismo en volumen, aunque haya ahora más canas. Esos profesores que cuentan la misma historia de hace 9 años, porque el Renacimiento en este plazo no varió un ápice. Ni las ciencias naturales que son nada. La física y química que no necesito.
Aunque yo sí, yo soy distinto.
Las matemáticas son las mismas. El BUP era un paso obligado para hacerse mayores. Y aunque se esforzaban, entre negativos y positivos, reprimendas y dramas, entre días de orgullo y recreos, no nos enseñaron nada. Únicamente que el progreso, aunque pequeño se capitula, y que tras un escalón hay otro. Y la vida vista así desde fuera, no se concibe más que como un ejercicio de rutina. Yo quiero boca para contar cosas, aunque no quisiera que fueran siempre las mismas (las mismas son), porque ya me hallo cercado por determinadas obsesiones. Obsesiones de pacífico pacifista, que cuando no piensa en gris, piensa en verde. Aunque solamente se arrime al teclado o a la pluma (que no tengo) cuando hay música. Y termino siempre contando lo mismo con palabras que sin ser armas, son parecidas, son lo único que tengo.
Aunque yo sí, yo soy distinto.
Las matemáticas son las mismas. El BUP era un paso obligado para hacerse mayores. Y aunque se esforzaban, entre negativos y positivos, reprimendas y dramas, entre días de orgullo y recreos, no nos enseñaron nada. Únicamente que el progreso, aunque pequeño se capitula, y que tras un escalón hay otro. Y la vida vista así desde fuera, no se concibe más que como un ejercicio de rutina. Yo quiero boca para contar cosas, aunque no quisiera que fueran siempre las mismas (las mismas son), porque ya me hallo cercado por determinadas obsesiones. Obsesiones de pacífico pacifista, que cuando no piensa en gris, piensa en verde. Aunque solamente se arrime al teclado o a la pluma (que no tengo) cuando hay música. Y termino siempre contando lo mismo con palabras que sin ser armas, son parecidas, son lo único que tengo.
miércoles, 18 de abril de 2001
18/04/01 15:43
Qué bueno el tiempo libre. Echo de menos la ladera aquella por la que caí corriendo. Hacía un día espléndido. La montaña era verde. Y sigue siendo verde en mi recuerdo. Sin la opacidad del olvido.
Me he recuperado a la vida. Vi recientemente pasar cerca la muerte que se lleva a otro. El autobús que me portaba, a mi portavoz de palabras, fue a embestir a un coche que por correr demasiado se fue a parar de repente, de la vida a la muerte hay tan poco. Salimos por las ventanas, quebrando los cristales, arrojándonos a la vía del tren por temor o miedo. El paisaje se llenó de ambulancias y policías. Con el autobús volcado sobre la vía, asesino.
Hablaré un día del miedo. Y nada tuvo que ver con aquello.
Pero me salvé, y conmigo lo que podré llegar a ser. Pero en mi tranquilidad, juro que no perdí los nervios, me he vuelto meditabundo. Y en mis pensamientos tengo cada vez más cosas claras, y una, la vida es el tiempo que pasamos. No quiero dinero infinito sino tiempo para mí y los míos, no quiero millares de billetes ni oportunidades de oro, pues lo más preciado que tengo y tendré es el tiempo que alquilo. Y que no se paga con dinero, sino viviendo.
Irrenunciablemente tengo que salir. Hay compromisos adquiridos que me arrebatan al discurrir. Si por mí fuera me quedaría...
Me he recuperado a la vida. Vi recientemente pasar cerca la muerte que se lleva a otro. El autobús que me portaba, a mi portavoz de palabras, fue a embestir a un coche que por correr demasiado se fue a parar de repente, de la vida a la muerte hay tan poco. Salimos por las ventanas, quebrando los cristales, arrojándonos a la vía del tren por temor o miedo. El paisaje se llenó de ambulancias y policías. Con el autobús volcado sobre la vía, asesino.
Hablaré un día del miedo. Y nada tuvo que ver con aquello.
Pero me salvé, y conmigo lo que podré llegar a ser. Pero en mi tranquilidad, juro que no perdí los nervios, me he vuelto meditabundo. Y en mis pensamientos tengo cada vez más cosas claras, y una, la vida es el tiempo que pasamos. No quiero dinero infinito sino tiempo para mí y los míos, no quiero millares de billetes ni oportunidades de oro, pues lo más preciado que tengo y tendré es el tiempo que alquilo. Y que no se paga con dinero, sino viviendo.
Irrenunciablemente tengo que salir. Hay compromisos adquiridos que me arrebatan al discurrir. Si por mí fuera me quedaría...
sábado, 7 de abril de 2001
07/04/01 20:22
Supongo, y espero que no sea mucho suponer, que el resto del mundo no funciona como funciona mi país. Aunque decir que funciona es mucho decir.
El hombre es un ser muy dado a las calamidades y a los errores. Filosofando un poco podría decirse creado para vivir más cercano al fracaso que al éxito. Pues el éxito es lo pretendido desde la ilusión, y cuando se logra se reviste de una aureola de normalidad, después de todo no es más que lo esperable, lo esperado.
Sin embargo multitud de empresas se quedan a medias, o no salen como se pretende. De manera que hasta el individuo más afortunado convive forzosamente, de la cuchara a la boca, con el fracaso. Individual y silencioso a veces. El fracaso personal y mudo es menos fracaso. Los espectadores lo hacen más drama. Si fracasas al no llegar al metro, si no te salió bien lo que era tan fácil, mejor mantén la boca cerrada.
Yo quiero el éxito. Inevitablemente, es una pretensión lícita, aunque a veces me de risa el dinero de esos cuantos, que les da para aviones y portátiles de lujo. Esos tan ricos, con el porte del éxito, y sin embargo aullando de miedo en la noche, aferrados al dinero y al éxito, adictos todos ellos a la vida que llevan, y a la que acudirá la muerte, dama nocturna del día por venir, que no entiende de salas de espera.
Mi país se tambalea por sus resortes, que poco tienen que ver con la justicia. Aunque los apelliden así.
Un chico ha sido arrestado por hacerse con una moneda de 100 pesetas (medio dólar carajo), de una cabina telefónica. Ni siquiera está probado que lo hiciera con violencia inusitada. Pudiera ser que la cogiera al caer por el cuello de la cabina, previo suave empujón del pulsador. Pero esa moneda no le correspondía. No era suya. Si introduces 25 pesetas, y caen 100, ten por seguro que no es magia. Y que si la coges, ni se te ocurra, estarás a un paso de pisar la cárcel. Así fue, se le impuso una multa de 6000 pesetas, y por no poder pagarla, se le metió en una de nuestras modernas y apacibles cárceles, por un periodo de 15 días.
Poco más o menos el tiempo que pasó la cúpula socialista (unos tres meses), los señores Barrionuevo y Vera, uno de ellos ex ministro de interior, en presidio. Ambos por malversación de fondos públicos, de una cantidad supongo mayor que 100 pesetas, y secuestro. Y es que sus cabecitas pensantes, decidieron andar secuestrando. Que no es que esté muy bien visto, ni hecho, pero que no moja a quien más mandaba. Diputados y señores recibieron abrazos en la puerta de la cárcel por todo el PSOE. Y hoy, cuando la condena ha sido ratificada por el tribunal de tribunales, el Constitucional, ellos a pescar pescaditos en el río de la vida. Gorra en ristre y solecito bueno.
Una niña de trece años fue violada pistola en mano, por un fantoche de paisano, pero con una placa policial en el bolsillo. Y con otra cosa en los pantalones. Por poco tiempo. El caso es que se la sacó junto a la pistola, y la conminó con la educación que se supone en esta situación a mantener relaciones. Pues bien, esté sujeto ha sido detenido y se ha declarado probado su participación sexual. Pero señores, como resulta que la chiquilla en sus trece años, no era ajena a eso de la sexualidad, pues oye, que no es para tanto, así que se le atenúa la pena, y sanseacabó. Cosas más graves se ven. Malditos atascos.
Dicho lo dicho, en la tele Gran Hermano.
El hombre es un ser muy dado a las calamidades y a los errores. Filosofando un poco podría decirse creado para vivir más cercano al fracaso que al éxito. Pues el éxito es lo pretendido desde la ilusión, y cuando se logra se reviste de una aureola de normalidad, después de todo no es más que lo esperable, lo esperado.
Sin embargo multitud de empresas se quedan a medias, o no salen como se pretende. De manera que hasta el individuo más afortunado convive forzosamente, de la cuchara a la boca, con el fracaso. Individual y silencioso a veces. El fracaso personal y mudo es menos fracaso. Los espectadores lo hacen más drama. Si fracasas al no llegar al metro, si no te salió bien lo que era tan fácil, mejor mantén la boca cerrada.
Yo quiero el éxito. Inevitablemente, es una pretensión lícita, aunque a veces me de risa el dinero de esos cuantos, que les da para aviones y portátiles de lujo. Esos tan ricos, con el porte del éxito, y sin embargo aullando de miedo en la noche, aferrados al dinero y al éxito, adictos todos ellos a la vida que llevan, y a la que acudirá la muerte, dama nocturna del día por venir, que no entiende de salas de espera.
Mi país se tambalea por sus resortes, que poco tienen que ver con la justicia. Aunque los apelliden así.
Un chico ha sido arrestado por hacerse con una moneda de 100 pesetas (medio dólar carajo), de una cabina telefónica. Ni siquiera está probado que lo hiciera con violencia inusitada. Pudiera ser que la cogiera al caer por el cuello de la cabina, previo suave empujón del pulsador. Pero esa moneda no le correspondía. No era suya. Si introduces 25 pesetas, y caen 100, ten por seguro que no es magia. Y que si la coges, ni se te ocurra, estarás a un paso de pisar la cárcel. Así fue, se le impuso una multa de 6000 pesetas, y por no poder pagarla, se le metió en una de nuestras modernas y apacibles cárceles, por un periodo de 15 días.
Poco más o menos el tiempo que pasó la cúpula socialista (unos tres meses), los señores Barrionuevo y Vera, uno de ellos ex ministro de interior, en presidio. Ambos por malversación de fondos públicos, de una cantidad supongo mayor que 100 pesetas, y secuestro. Y es que sus cabecitas pensantes, decidieron andar secuestrando. Que no es que esté muy bien visto, ni hecho, pero que no moja a quien más mandaba. Diputados y señores recibieron abrazos en la puerta de la cárcel por todo el PSOE. Y hoy, cuando la condena ha sido ratificada por el tribunal de tribunales, el Constitucional, ellos a pescar pescaditos en el río de la vida. Gorra en ristre y solecito bueno.
Una niña de trece años fue violada pistola en mano, por un fantoche de paisano, pero con una placa policial en el bolsillo. Y con otra cosa en los pantalones. Por poco tiempo. El caso es que se la sacó junto a la pistola, y la conminó con la educación que se supone en esta situación a mantener relaciones. Pues bien, esté sujeto ha sido detenido y se ha declarado probado su participación sexual. Pero señores, como resulta que la chiquilla en sus trece años, no era ajena a eso de la sexualidad, pues oye, que no es para tanto, así que se le atenúa la pena, y sanseacabó. Cosas más graves se ven. Malditos atascos.
Dicho lo dicho, en la tele Gran Hermano.
sábado, 24 de marzo de 2001
24/03/01 1:55
Ayer conocí la peor cara de Papa Noel. Lo más seguro es que no fuera él. No vi renos, ni iba de rojo entero hasta la borla. Pero tenía barba, y quizá por eso, cuando me acerqué sonriente lo tomé, equivocada y lamentablemente por quien no era.
Y aquel calco con barba de la ilusión de los niños, se tomó a mal mi sonrisa y algo se le removió en las tripas, alguna reacción gástrica, algo que se le subió por la garganta como petróleo ácido, cambiándole al rostro a una mueca, y a la vez el carácter apacible de la barba. Acorralado por algún complejo, alérgico a la risa, se enfureció de mi buen ánimo y mejor talante, y me gritó que le atendiera otra persona, con lo que a mi se me congeló la sangre en las venas, y casi de golpe, instantáneamente, dejé de creer en disfraces y reyes de oriente. Me quedé apesadumbrado, pues soy persona social que depende de su entorno, y sobre todo de un entorno favorable, pues al contrario me vuelvo taciturno y silencioso.
En la alegría soy protagonista y en la pena soy invisible.
Michael Jackson ha sido absuelto de la acusación de plagio de una canción, y es cosa curiosa, pues han venido a coincidir su liberación judicial de querellas, al menos de esa en particular, con la audición de ambas canciones por mi parte. Y yo que admiro mucho a Michael Jackson, y que he considerado además que es un genio, he venido a concluir, tras atenta comparación, que puede haber quedado demostrado que su canción no plagió a la del italiano, pero lo cierto y comprobable es que ambas se parecen como dos gotas de agua. Como dos canciones por momentos idénticas.
Dicho esto. Que otros fundamentos se necesitan para considerar que cada paso, mejor con pies de plomo. Y que casi todas las creencias se pueden poner en tela de juicio.
Y aquel calco con barba de la ilusión de los niños, se tomó a mal mi sonrisa y algo se le removió en las tripas, alguna reacción gástrica, algo que se le subió por la garganta como petróleo ácido, cambiándole al rostro a una mueca, y a la vez el carácter apacible de la barba. Acorralado por algún complejo, alérgico a la risa, se enfureció de mi buen ánimo y mejor talante, y me gritó que le atendiera otra persona, con lo que a mi se me congeló la sangre en las venas, y casi de golpe, instantáneamente, dejé de creer en disfraces y reyes de oriente. Me quedé apesadumbrado, pues soy persona social que depende de su entorno, y sobre todo de un entorno favorable, pues al contrario me vuelvo taciturno y silencioso.
En la alegría soy protagonista y en la pena soy invisible.
Michael Jackson ha sido absuelto de la acusación de plagio de una canción, y es cosa curiosa, pues han venido a coincidir su liberación judicial de querellas, al menos de esa en particular, con la audición de ambas canciones por mi parte. Y yo que admiro mucho a Michael Jackson, y que he considerado además que es un genio, he venido a concluir, tras atenta comparación, que puede haber quedado demostrado que su canción no plagió a la del italiano, pero lo cierto y comprobable es que ambas se parecen como dos gotas de agua. Como dos canciones por momentos idénticas.
Dicho esto. Que otros fundamentos se necesitan para considerar que cada paso, mejor con pies de plomo. Y que casi todas las creencias se pueden poner en tela de juicio.
sábado, 17 de marzo de 2001
17/03/01 23:33
No es cuestión de pensarlo demasiado. No es cosa de dedicarle mucho rato. Pero algo habrá que se pueda hacer para sobrevivir a lo que viene. Algo que nos sobreviva. Yo lo he estado pensando, y desde luego no detenidamente, sino más bien al colocarme ante un folio en blanco, aunque a la vista está que ni es folio, ni es precisamente blanco. Más bien todo lo contrario ¿a ti qué te parece?
El caso, es que yo quiero venir en los sobrecitos de azucar de la facultad, para que los hombres doctos de mi tiempo, contemporáneos míos y los que vengan, me tengan por alguien más inteligente de lo que soy en realidad, de lo que fui. Que me lean atentamente entretenidos en endulzarse el café, que es bebida que no pasará de moda. Y cavilando sobre ello, me he dicho que celebridad dejaré yo para la historia, y quizá a no ser que el futuro me tenga reservado algo mejor, de tantas tonterías como digo, por ahora me tengo que agarrar a lo que sea, e ir buscando contactos en empresas de envasado españolas, para que me escriban en cursiva:
Moscas del calor de la mañana,
se vuelve gris con una nube.
Ciertamente no es gran cosa, pero no seré yo quien fije mis límites. ;)
El caso, es que yo quiero venir en los sobrecitos de azucar de la facultad, para que los hombres doctos de mi tiempo, contemporáneos míos y los que vengan, me tengan por alguien más inteligente de lo que soy en realidad, de lo que fui. Que me lean atentamente entretenidos en endulzarse el café, que es bebida que no pasará de moda. Y cavilando sobre ello, me he dicho que celebridad dejaré yo para la historia, y quizá a no ser que el futuro me tenga reservado algo mejor, de tantas tonterías como digo, por ahora me tengo que agarrar a lo que sea, e ir buscando contactos en empresas de envasado españolas, para que me escriban en cursiva:
Moscas del calor de la mañana,
se vuelve gris con una nube.
Ciertamente no es gran cosa, pero no seré yo quien fije mis límites. ;)
domingo, 11 de marzo de 2001
11/03/01 11:53
Tengo un colega que busca el éxito. Intuye cual puede ser el camino, pero no lo alcanza, quizá porque solamente comenzar a andarlo cuesta ya, de partida, demasiado trabajo.
Mientras todo esto ocurre, el tiempo lo condiciona, lo trata, lo modela. En definitiva lo dota de paciencia. Paciencia para esperar que ese trayecto sea alguna vez cinta transportadora, aunque no lo vaya a ser, la paciencia se agradece.
Los terroristas atentan, matan. Si este es mi altavoz al mundo, si estas letras se pueden leer en Veracruz, dejaré escritas que a los asesinos de ETA, les importa muy poco la vida de sus víctimas, aunque todas sean inocentes. Aunque en el destrozo de la última bomba se llevaran al otro mundo a dos electricistas que simplemente pasaban por allí. Cerca del concejal que era objetivo y sobrevivió.
A ETA le importa poco, porque en puridad no piensa que ese concejal sea culpable de nada, por eso no es un atentado tanto contra él, sino contra la sociedad que no admite fascismo tan grande. No se busca la muerte de ese particular porque se le quiera matar a él precisamente, se busca la muerte de forma simple y llana. En el despropósito que es la muerte de los dos trabajadores, se esconde su finalidad última. La Tiranía del terror que no ceja.
Atentan en un cementerio donde yacen los muertos del Euskadi. Y todo porque allí está la cúpula de un partido político. Porque no importa tanto la muerte de los que pasean por allí por visitar a sus seres queridos, si en el mismo lote, desaparecen los que están de parte de un partido político, respaldados democráticamente por votos del pueblo vasco.
Sembrar el terror es fácil. Pero no habrá felicidad.
Mientras todo esto ocurre, el tiempo lo condiciona, lo trata, lo modela. En definitiva lo dota de paciencia. Paciencia para esperar que ese trayecto sea alguna vez cinta transportadora, aunque no lo vaya a ser, la paciencia se agradece.
Los terroristas atentan, matan. Si este es mi altavoz al mundo, si estas letras se pueden leer en Veracruz, dejaré escritas que a los asesinos de ETA, les importa muy poco la vida de sus víctimas, aunque todas sean inocentes. Aunque en el destrozo de la última bomba se llevaran al otro mundo a dos electricistas que simplemente pasaban por allí. Cerca del concejal que era objetivo y sobrevivió.
A ETA le importa poco, porque en puridad no piensa que ese concejal sea culpable de nada, por eso no es un atentado tanto contra él, sino contra la sociedad que no admite fascismo tan grande. No se busca la muerte de ese particular porque se le quiera matar a él precisamente, se busca la muerte de forma simple y llana. En el despropósito que es la muerte de los dos trabajadores, se esconde su finalidad última. La Tiranía del terror que no ceja.
Atentan en un cementerio donde yacen los muertos del Euskadi. Y todo porque allí está la cúpula de un partido político. Porque no importa tanto la muerte de los que pasean por allí por visitar a sus seres queridos, si en el mismo lote, desaparecen los que están de parte de un partido político, respaldados democráticamente por votos del pueblo vasco.
Sembrar el terror es fácil. Pero no habrá felicidad.
viernes, 9 de marzo de 2001
9/03/01 23:12
Aquí vuelvo a colgar las letras. Con la vaga esperanza de que sirvan para algo. Muchas veces quiero aterrizar en el oscuro de lo que vivo, y quiero decirlo aquí y ahora. Sobre este mundo de vacas y hombres locos. El preso es un lunático, un enfermo, que se come preservativos y cartas al juez, pensando que los funcionarios de prisiones (ya no carceleros), quieren matarlo. Y así se le pasa la vida, reutilizando los condones expulsados por sus posaderas de loco sin libertad.
Me pregunto donde está la paz de israelíes y palestinos. Supongo que tan lejos como la de mi amado Euskadi. En algún sitio, ambas, no encontrado todavía.
En la televisión de éste siglo nuevo se recicla la misma basura de los noventa. Se repite o se ofrecen nuevas variantes. La televisión hará crisis, y los hombres por no buscar los libros, se mirarán las caras en los espejos.
Me pregunto donde está la paz de israelíes y palestinos. Supongo que tan lejos como la de mi amado Euskadi. En algún sitio, ambas, no encontrado todavía.
En la televisión de éste siglo nuevo se recicla la misma basura de los noventa. Se repite o se ofrecen nuevas variantes. La televisión hará crisis, y los hombres por no buscar los libros, se mirarán las caras en los espejos.
lunes, 12 de febrero de 2001
12/02/01 22:47
Me ha contado un pajarito muy lindo. Me ha dicho con alegría la novedad de un regalo. Y es que le han regalado en el hospital donde alegra a los enfermos, un televisor. Y se lo van a poner en el puesto de control, pues a este pajarito no lo enjaula ni la voluntad más férrea. Y es que es un regalo de un paciente, o mejor decir, de la familia de ese paciente pues llegado el momento, entre sanar recuperándose del todo, y morir, fue empujado a la deserción, quizá porque no le quedó otra opción, quizá porque era eso lo que le quedaba por conocer. Así que el pajarito mirará la tele en un televisor nuevo, espléndido, homenaje desde la gratitud de los familiares que aún perdiendo conservaron un agradecimiento sincero. Pero a mi la pena me embarga entero, hasta por personas desconocidas. No puedo desempeñar cualquier trabajo. O incluso no esté hecho para la vida social, si está es indivisible de renuncias.
sábado, 10 de febrero de 2001
10/02/01 16:59
Hoy le he dado vueltas a la cabeza. Sin ser literalmente, es una buena forma de perder el tiempo. Vivimos en un mundo en que la ignorancia prima. Donde no importan las maneras, ni importa el fondo de las cosas. Nos centramos en lo nuestro, que no es poco, y lo que está fuera no nos atañe. No va con nosotros ni nos interesa.
Hoy he conocido una forma de paz, tranquilidad, felicidad que son sinónimas todas las palabras en mi diccionario, y fue después de comer. Sentado cara al sol, con una novela de García Marquez que no tenía que leer, aunque tuviera la posibilidad de hacerlo. Escuché el rumor lejano pero localizado donde yo sé, del mar que hoy era un línea del horizonte que no se decide si avanzar o retroceder. Y escuché el piar de los pájaros, que no sé qué comen ni de dónde, pero pían. Y yo los escucho frente a la frente del sol.
Cerré los ojos, y me dije qué cosas tiene esta vida, y cuánto tiempo llevo yo aquí, sin haber descifrado la clave del éxito visible a los otros. Que de calamidades, los presos narcotizados y echados al océano sin paracaídas ni salvavidas. En el centro del océano donde un salvavidas es más un incordio que otra cosa.
Hoy pensé en mis ancestros, en mi abuelo que era amigo mío. Al que le levanté la boina para reírme y para que riera, cuando era un niño. Pensé que quizá cuando tuvo mi edad se preguntó cómo sería el 2001, año sin odiseas ni en el espacio. Yo hoy me acordé de él, porque no está. Y pensé en cómo será el 2060, que tampoco me cogerá aquí. Y los pájaros el sol, y el granítico edificio de mi alrededor me dio a las claras que vivimos en perpetua repetición. En un análisis que nos lleva a ningún lado.
Hoy he conocido una forma de paz, tranquilidad, felicidad que son sinónimas todas las palabras en mi diccionario, y fue después de comer. Sentado cara al sol, con una novela de García Marquez que no tenía que leer, aunque tuviera la posibilidad de hacerlo. Escuché el rumor lejano pero localizado donde yo sé, del mar que hoy era un línea del horizonte que no se decide si avanzar o retroceder. Y escuché el piar de los pájaros, que no sé qué comen ni de dónde, pero pían. Y yo los escucho frente a la frente del sol.
Cerré los ojos, y me dije qué cosas tiene esta vida, y cuánto tiempo llevo yo aquí, sin haber descifrado la clave del éxito visible a los otros. Que de calamidades, los presos narcotizados y echados al océano sin paracaídas ni salvavidas. En el centro del océano donde un salvavidas es más un incordio que otra cosa.
Hoy pensé en mis ancestros, en mi abuelo que era amigo mío. Al que le levanté la boina para reírme y para que riera, cuando era un niño. Pensé que quizá cuando tuvo mi edad se preguntó cómo sería el 2001, año sin odiseas ni en el espacio. Yo hoy me acordé de él, porque no está. Y pensé en cómo será el 2060, que tampoco me cogerá aquí. Y los pájaros el sol, y el granítico edificio de mi alrededor me dio a las claras que vivimos en perpetua repetición. En un análisis que nos lleva a ningún lado.
sábado, 27 de enero de 2001
27/01/01 23:10
Me resulta de veras inconcebible, la reunión conjunta de contrarios. Suceso más propio de sueños, que de realidades. Pero la realidad es a veces más confusa que los sueños. Y generalmente también más amarga. Soy de los que piensa, por mi naturaleza voluble, que nos movemos siempre rozando el caos en casi todo. Porque los hombres se equivocan todos sin distinción, lo mismo los de limitados medios como los poderosos, ricos de ademanes premeditados, con la barbilla alta, inmesamente afortunados en el porte incluso desprovistos de ropa de marca.
Por eso, me llaman tanto la atención los hombres buenos. Por eso, me admiro de ellos, pues son vencedores que viven en un triunfo constante. Y su mismo triunfo sobre lo mediano, los hace ignorantes del sentimiento de victoria. Y se granjean la admiración de los que los tratan, porque los que los tratan, que no son como ellos, quisieran serlo.
Admiro a José Luis Sampedro por su sensibilidad y nobleza de hombre que saluda a la vida extrayéndole enseñanzas invisibles. Admiro la bondad que trasluce. Asimismo la bondad de mi padre, que disfrutamos los de dentro de casa, como algo cotidiano.
De alguna forma, hay personas que no parecen casar en absoluto con tanta calamidad. Puestos aquí, piezas de puzzle incombustibles. Para que los demás seamos más felices.
Por eso, me llaman tanto la atención los hombres buenos. Por eso, me admiro de ellos, pues son vencedores que viven en un triunfo constante. Y su mismo triunfo sobre lo mediano, los hace ignorantes del sentimiento de victoria. Y se granjean la admiración de los que los tratan, porque los que los tratan, que no son como ellos, quisieran serlo.
Admiro a José Luis Sampedro por su sensibilidad y nobleza de hombre que saluda a la vida extrayéndole enseñanzas invisibles. Admiro la bondad que trasluce. Asimismo la bondad de mi padre, que disfrutamos los de dentro de casa, como algo cotidiano.
De alguna forma, hay personas que no parecen casar en absoluto con tanta calamidad. Puestos aquí, piezas de puzzle incombustibles. Para que los demás seamos más felices.
domingo, 21 de enero de 2001
21/01/01 14:45
Allá en la época franquista, que a mi me cogía como algo inexistente, incluso como idea, campaba a sus anchas, un tal Melitón Manzanas. Qué quizá en venganza contra el mundo por nombre tan tremendo, se hizo o hicieron jefe de brigada en la comisaría de San Sebastian, y él, se hizo torturador y asesino.
Pues en aquellos tiempos, en los que, a veces, sin motivo se enjaulaba a las personas, y sin motivo se las apaleaba, sin rendir cuentas a nadie, porque las propias conciencias murieron con la primera paliza, Melitón se hizo famoso. Pues en su fealdad de rostro y de nombre, era perfeccionista en el dolor, con una fama que traspasó las fronteras de Euskadi. Era el represor por antonomasia, era por más señas Melitón. Asesino Manzanas.
En aquellos tiempos, surgió con el beneplácito de gran parte de la sociedad, al menos vasca, un grupo del terror. Era ETA, y surgía del terror a caer en las manos de Melitón y de otros como él. Y este grupo contestatario con el régimen, la ETA buena, decía ayer Jauregi en la radio, no había matado concienzudamente hasta que buscó a Melitón en el rellano de su casa de Irún. Allí le descerrajo dos tiros, lo mató evitando más torturas, al menos de su parte, y en un pacto de silencio, no se volvió a saber sobre sus asesinos. Que se ignoran aún a día de hoy. Entonces corría el año 1968.
Ocurrió que ETA convertida ya en asesina, más sanguinaria incluso que el torturador Manzanas, se hizo a esa forma de actuar, como un guante a una mano. Y no ha abandonado las armas, más que por un período máximo de (+-) 14 meses, deslegitimando con la sangre inocente, cualquier anhelo político.
Ante ayer, se le otorgó a Melitón Manzanas, la distinción al mérito civil, pactada para las víctimas de ETA. Y se le entregó 33 años después de su muerte, para remover el fango del franquismo, premiando a un individuo por morir, que es cierto que no lo merecía, tan cierto como que de ninguna forma, tal individuo merezca premio. Quien sabe, si como todos los asesinos, quizá el infierno.
Y lo hizo el Partido Popular, que cuenta en sus filas con un presidente de comunidad, Manuel Fraga, de trayectoria más que dudosa. Y con un ministro de interior, que preferiría ser lehendakari antes que seguir segundo en importancia de España.
Pues en aquellos tiempos, en los que, a veces, sin motivo se enjaulaba a las personas, y sin motivo se las apaleaba, sin rendir cuentas a nadie, porque las propias conciencias murieron con la primera paliza, Melitón se hizo famoso. Pues en su fealdad de rostro y de nombre, era perfeccionista en el dolor, con una fama que traspasó las fronteras de Euskadi. Era el represor por antonomasia, era por más señas Melitón. Asesino Manzanas.
En aquellos tiempos, surgió con el beneplácito de gran parte de la sociedad, al menos vasca, un grupo del terror. Era ETA, y surgía del terror a caer en las manos de Melitón y de otros como él. Y este grupo contestatario con el régimen, la ETA buena, decía ayer Jauregi en la radio, no había matado concienzudamente hasta que buscó a Melitón en el rellano de su casa de Irún. Allí le descerrajo dos tiros, lo mató evitando más torturas, al menos de su parte, y en un pacto de silencio, no se volvió a saber sobre sus asesinos. Que se ignoran aún a día de hoy. Entonces corría el año 1968.
Ocurrió que ETA convertida ya en asesina, más sanguinaria incluso que el torturador Manzanas, se hizo a esa forma de actuar, como un guante a una mano. Y no ha abandonado las armas, más que por un período máximo de (+-) 14 meses, deslegitimando con la sangre inocente, cualquier anhelo político.
Ante ayer, se le otorgó a Melitón Manzanas, la distinción al mérito civil, pactada para las víctimas de ETA. Y se le entregó 33 años después de su muerte, para remover el fango del franquismo, premiando a un individuo por morir, que es cierto que no lo merecía, tan cierto como que de ninguna forma, tal individuo merezca premio. Quien sabe, si como todos los asesinos, quizá el infierno.
Y lo hizo el Partido Popular, que cuenta en sus filas con un presidente de comunidad, Manuel Fraga, de trayectoria más que dudosa. Y con un ministro de interior, que preferiría ser lehendakari antes que seguir segundo en importancia de España.
domingo, 14 de enero de 2001
14/01/01 15:14
Mi solidaridad más sentida por el terremoto de centroamérica. Mi repulsión más absoluta por el gobierno británico, que se ha gastado en los 8 años que han pasado en presidio, los asesinos del pequeño James Bulger, más de 800 millones de pesetas. En fortísimas medidas de seguridad, y un tropel de psiquiatras y reeducadores. Y ahora les preparan la libertad, con mimo y cuidado, dotándoles de una nueva identidad, estudiada a conciencia para que no se les descubra, asesinos como son. Y se les dotará a cada una de sus casas, de botones en conexión directa con la policía, por si se vieran agredidos. De forma que, a los asesinos de 10 años, que patearon los 23 meses de vida de James, torturándolo, les va a quedar la libertad, y mayor seguridad, que la de la mejor compañía con esos fines. Una vida nueva, en una ciudad nueva, viviendo la invención del yo no fui o no debe saberlo nadie.
Mi repugnancia hacia la nueva ley del menor, aquí en España, que permitirá que asesinos multiples, como el loco de la katana, estén cruzándose con nosotros, los que no asesinamos, en un máximo de 8 años. Las dos "brujas de San Fernando", que mataron a una compañera de instituto hace solamente 8 meses, y ya han salido, podríamos decir, que por la puerta grande, de nuevo libres, en espera de un juicio, que llegará cuando llegue, y que siéndoles del todo adverso, las resarcirá de culpa para/con la sociedad, antes de que cumplan los 25.
Leí, que una señora se cruza en el ascensor, con uno de los dos detenidos por el asesinato de su hijo, asfixiado en los servicios de una sala recreativa. Recréate, ésta es España, deja que te cuente. No podrás pegar ojo.
Mi repugnancia hacia la nueva ley del menor, aquí en España, que permitirá que asesinos multiples, como el loco de la katana, estén cruzándose con nosotros, los que no asesinamos, en un máximo de 8 años. Las dos "brujas de San Fernando", que mataron a una compañera de instituto hace solamente 8 meses, y ya han salido, podríamos decir, que por la puerta grande, de nuevo libres, en espera de un juicio, que llegará cuando llegue, y que siéndoles del todo adverso, las resarcirá de culpa para/con la sociedad, antes de que cumplan los 25.
Leí, que una señora se cruza en el ascensor, con uno de los dos detenidos por el asesinato de su hijo, asfixiado en los servicios de una sala recreativa. Recréate, ésta es España, deja que te cuente. No podrás pegar ojo.
sábado, 13 de enero de 2001
13/01/01 18:28
No hay nada como empezar a trabajar, para darse perfecta cuenta de lo que se tenía y no se tiene. Del tiempo, del que era señor y dueño, aun perdiéndolo, y de lo falto que estoy ahora sin él. Me ha dado por pensar, en los últimos días, que antes vivía, y ahora trabajo.
Tengo la sensación absurda, de haber sido robado, y es absurda idea pues siendo hurtado de algo mío, mi tiempo lo es, es un robo consentido, una puerta abierta de par en par frente al ladrón, es un pacto. Así que no es robo, es quizá un alquiler, una venta de tiempo y esfuerzo por dinero. Porque trabajar es vender tiempo, el tiempo que dedicarías a otros quehaceres, es alquilar tu propia vida a otros.
Y echo de menos, mi ocio, mi mano sobre mano. Mi mano sobre este teclado, a mi novia notoriamente, los días que tenía y perdí viviéndolos, de otra manera. Echo de menos hallar descanso en un sillón, o permanecer en permanente descanso sin agobios. Ya no puedo leer, no puedo escribir.
Pero crecer es trabajar, y la verdad es que con todo, nuevos horizontes se vislumbran, un salto cualitativo, mi integración en esta sociedad de trabajos y horarios. Saber más y conocer más. Ser útil, trabajar en fin para no vivir del aire, imposiblemente. He crecido, y la confianza la devuelvo yo en forma de gratitud y duro esfuerzo. Lo juro.
Tengo la sensación absurda, de haber sido robado, y es absurda idea pues siendo hurtado de algo mío, mi tiempo lo es, es un robo consentido, una puerta abierta de par en par frente al ladrón, es un pacto. Así que no es robo, es quizá un alquiler, una venta de tiempo y esfuerzo por dinero. Porque trabajar es vender tiempo, el tiempo que dedicarías a otros quehaceres, es alquilar tu propia vida a otros.
Y echo de menos, mi ocio, mi mano sobre mano. Mi mano sobre este teclado, a mi novia notoriamente, los días que tenía y perdí viviéndolos, de otra manera. Echo de menos hallar descanso en un sillón, o permanecer en permanente descanso sin agobios. Ya no puedo leer, no puedo escribir.
Pero crecer es trabajar, y la verdad es que con todo, nuevos horizontes se vislumbran, un salto cualitativo, mi integración en esta sociedad de trabajos y horarios. Saber más y conocer más. Ser útil, trabajar en fin para no vivir del aire, imposiblemente. He crecido, y la confianza la devuelvo yo en forma de gratitud y duro esfuerzo. Lo juro.
lunes, 8 de enero de 2001
08/01/01 22:11
Vivo en un país de verbena y pandereta. De eso no me cabe la menor duda. Con ese famoseo salido de la nada, porque nada o prácticamente les hizo famosos, y a cambio de las innumerables desventajas de ser famoso, obtienen utilísimo dinero que vale tanto como los sudores del anonimato.
Mira tú a Nuria Bermúdez, que ahora se junta con el abogado Rodríguez Menéndez, al que su esposa quería muerto, literalmente hablando, y pagó a unos cuantos asesinos, o al menos a quienes no tenían mucho inconveniente en convertirse en asesinos, supongo que por el vil metal, que es trueque necesario para lujos. Pero el tipo se salvó y a ella la encerraron, bajo llave y con mala cara.
Podría decirse que la historia terminó con un final feliz, pero lo que no entiendo tan bien, es como éste energúmeno de siete vidas, ha atesorado una fortuna tan grande como para poner en riesgo su vida, lo último que yo querría es que me representara en un juicio. Aunque por mí se puede quedar todos los juicios por venir. Al menos los que a mí me conciernan.
Y por mí también, se puede ir con su novia la multiple orgásmica de Antonio David, la tal Nuria, y todo ese famoseo con cualidades de ubicuidad, allí dónde hay una cámara están ellos, a un país de revistas del corazón. Dónde les paguen las fotos, con kilos y kilos de papel reciclable.
Mira tú a Nuria Bermúdez, que ahora se junta con el abogado Rodríguez Menéndez, al que su esposa quería muerto, literalmente hablando, y pagó a unos cuantos asesinos, o al menos a quienes no tenían mucho inconveniente en convertirse en asesinos, supongo que por el vil metal, que es trueque necesario para lujos. Pero el tipo se salvó y a ella la encerraron, bajo llave y con mala cara.
Podría decirse que la historia terminó con un final feliz, pero lo que no entiendo tan bien, es como éste energúmeno de siete vidas, ha atesorado una fortuna tan grande como para poner en riesgo su vida, lo último que yo querría es que me representara en un juicio. Aunque por mí se puede quedar todos los juicios por venir. Al menos los que a mí me conciernan.
Y por mí también, se puede ir con su novia la multiple orgásmica de Antonio David, la tal Nuria, y todo ese famoseo con cualidades de ubicuidad, allí dónde hay una cámara están ellos, a un país de revistas del corazón. Dónde les paguen las fotos, con kilos y kilos de papel reciclable.
domingo, 7 de enero de 2001
07/01/01 16:50
Cualquier motivo es bueno para hacer borrón y cuenta nueva, para olvidar agravios, para comenzar de nuevo. Reescribir lo escrito, cambiar percepciones, empezar una nueva vida, siendo el mismo y distinto, pues lo malo de cada uno, aquello que no se cuenta, en parte porque no le interesa a nadie, en parte porque avergüenza, puede aislarse como ajeno, en la firme determinación de mejorar.
Tenemos un siglo por vivir, y las equivocaciones de antaño, no pueden de ninguna manera interponerse en lo que quiero ser. Inaugurado el milenio, inauguro la vida que me queda, y me siento ufano de saber que en este tiempo nuevo, no persistiré en el error, porque con las campanadas se fue un milenio repleto de desmanes, algunos propios, y otros los peores ajenos, pero sonríe al futuro, habrá de ser mejor, porque está por escribir, y el hombre es ser racional, incapaz en teoría, de tropezar dos veces con la misma piedra.
Tenemos un siglo por vivir, y las equivocaciones de antaño, no pueden de ninguna manera interponerse en lo que quiero ser. Inaugurado el milenio, inauguro la vida que me queda, y me siento ufano de saber que en este tiempo nuevo, no persistiré en el error, porque con las campanadas se fue un milenio repleto de desmanes, algunos propios, y otros los peores ajenos, pero sonríe al futuro, habrá de ser mejor, porque está por escribir, y el hombre es ser racional, incapaz en teoría, de tropezar dos veces con la misma piedra.
jueves, 4 de enero de 2001
04/01/01 14:45
Hay que ver lo que son las cosas de esta vida. Crees que cambian a cada momento, y que tu misma vida, no se parece nada a la de hace unos años, y de repente, te encuentras, como yo esta mañana, escarbando entre un montón de papeles de hace años. De otros tiempos, en otra ciudad distinta, apuntes y apuntes copiados en clase o fotocopiados en alguna reprografía para ser estudiados una tarde, en alguna biblioteca. Y entre uno de aquellos, una palabra de significado desconocido, "ineluctable". La apunté para buscarla, y no sé si la busqué, la verdad. Lo más probable es que no lo hiciera por vagancia, o acaso la busqué y la olvidé. Esta mañana me encontré de nuevo ante ella, yo mismo distinto, envejecido, vivido, ante "ineluctable" escrita con la letra de mi puño cuando es mano y no puño. Aunque ahora escribo, aun escribo impacientemente, con peor caligrafía.
Y hoy me vuelvo a encontrar, tantos años después, con la misma sensación de que no sé lo que significa. No tengo ni idea. No cambió, en tantos años pasados desde luego, mi condición de ignorante.
La busco, la encuentro y la escribo, a ver si de esta manera me quedo con ella. Ineluctable que resulta ser:
Aquello contra lo cual no puede lucharse; inevitable.
Pido memoria.
Y hoy me vuelvo a encontrar, tantos años después, con la misma sensación de que no sé lo que significa. No tengo ni idea. No cambió, en tantos años pasados desde luego, mi condición de ignorante.
La busco, la encuentro y la escribo, a ver si de esta manera me quedo con ella. Ineluctable que resulta ser:
Aquello contra lo cual no puede lucharse; inevitable.
Pido memoria.
martes, 2 de enero de 2001
02/01/01 18:01
Uno se pasa toda la vida queriendo ser sublime sin interrupción, y no logra ser sublime ni siquiera durante un segundo. O quizá sí, solo la subliminidad evoca al amor, así que si te aman, no lo dudes, es que de alguna forma, merecida o no, has sido sublime. Tanto como para que piensen más en ti, que en otra cosa.
Me pregunto si se dio algo de ésto en la casa de los horrores, es decir en la casa de Gran hermano, que está preparada para el contrataque, con una batería nueva de aspirantes a ser famosos. Digo si se dio, este flechazo, este embuste que es el amor, pues nadie es tan bueno como el amor hace parecer, entre los dos tórtolos, María José y el tal Jorge, que era y es un chalado que demuestra que rebajar el cociente exigido para el servicio militar es una mala idea. Pero se las daba de intelectual con pensamientos profundos, contorsionistas, y prefería la fama mejor pronto que tarde, y el cuerpo experimentado de María José a seguir rodeado de esos funestos amigos, siendo como eran todos, dignos de psiquiátrico.
Total, que me pasaré toda la vida queriendo ser bueno, sublime, y el éxito se me esconderá, quien sabe si hasta el próximo siglo, quién sabe si hasta nunca. Mientras tanto llenaremos la vida de cámaras, y haremos de lo mediocre nuestra forma de vida. ¿Dónde hay que apuntarse?
Me pregunto si se dio algo de ésto en la casa de los horrores, es decir en la casa de Gran hermano, que está preparada para el contrataque, con una batería nueva de aspirantes a ser famosos. Digo si se dio, este flechazo, este embuste que es el amor, pues nadie es tan bueno como el amor hace parecer, entre los dos tórtolos, María José y el tal Jorge, que era y es un chalado que demuestra que rebajar el cociente exigido para el servicio militar es una mala idea. Pero se las daba de intelectual con pensamientos profundos, contorsionistas, y prefería la fama mejor pronto que tarde, y el cuerpo experimentado de María José a seguir rodeado de esos funestos amigos, siendo como eran todos, dignos de psiquiátrico.
Total, que me pasaré toda la vida queriendo ser bueno, sublime, y el éxito se me esconderá, quien sabe si hasta el próximo siglo, quién sabe si hasta nunca. Mientras tanto llenaremos la vida de cámaras, y haremos de lo mediocre nuestra forma de vida. ¿Dónde hay que apuntarse?
domingo, 31 de diciembre de 2000
31/12/00 11:01
Casi sin darme cuenta, se me ha ido el año por entero. Consumí el 2000 casi tan rápido como acabé con el 99. Y hace poco, tan despistado como soy, me vi escribiendo en una fecha el 99 en el lugar del año, en lugar del 2000, correspondiente. Que ahora estamos a punto de apurar. Y al hacer algo así, al equivocar fechas, yo que me equivoco con frecuencia, volvía ya a un día vivido, aunque perdido en el olvido. Como un mito de película consiguiendo vivir un día, el mismo, dos veces.
Se nos fue el año, y a la vez también el siglo, esta vez sí, aunque nosotros lo celebráramos con gran alborozo al fin del 99, no fuera a ocurrir que el verdadero cambio, el que respaldan como cierto los científicos y los hombres con conocimiento, nos cogiera en otra cosa, es decir, en otro mundo. Hicimos bien.
Pero ahora el cambio de siglo, es además cambio de milenio. Estamos, poco menos, que haciendo historia. Cuántos no habrán nacido y muerto con la imposibilidad evidente, de no poder vivir lo que nosotros viviremos, a no ser de alguna fatalidad irrespetuosa, en pocas horas.
Inauguraré el nuevo milenio, como los conquistadores de corazones más que de tierras, con la euforia de la vida y el champán viajando por mis venas.
Feliz 2001
Se nos fue el año, y a la vez también el siglo, esta vez sí, aunque nosotros lo celebráramos con gran alborozo al fin del 99, no fuera a ocurrir que el verdadero cambio, el que respaldan como cierto los científicos y los hombres con conocimiento, nos cogiera en otra cosa, es decir, en otro mundo. Hicimos bien.
Pero ahora el cambio de siglo, es además cambio de milenio. Estamos, poco menos, que haciendo historia. Cuántos no habrán nacido y muerto con la imposibilidad evidente, de no poder vivir lo que nosotros viviremos, a no ser de alguna fatalidad irrespetuosa, en pocas horas.
Inauguraré el nuevo milenio, como los conquistadores de corazones más que de tierras, con la euforia de la vida y el champán viajando por mis venas.
Feliz 2001
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