viernes, 8 de octubre de 2021

"Solté un taco, salí corriendo y compré el pulverizador matamoscas más grande que había visto en mi vida. Luché con ellas durante horas, con rabia, las moscas y yo, y horas más tarde, tosiendo y enfermo de respirar el matamoscas, miré a mi alrededor y había tantas moscas como al principio. Parecía que por cada mosca que había matado habían nacido dos. Me di por vencido."

Cartero - Charles Bukowski
Desde hace un tiempo un pajarito me cuenta ofertas irresistibles. Tiene bemoles la cosa porque es justo cuando más pobre soy, aunque quizá sea por eso. Lo malo es que, sin quererlo, terminas gastando de más, ya que sin ver la oferta seguiría tan campante la vida, con algún dinero más en el bolsillo.

Consabido es mi idilio, que nació de una oferta, con el iBook Kindle, idilio que sigue en perpetua luna de miel y que sólo tiene brevísimas crisis cuando se queda sin batería. Habíamos nacido para encontrarnos, es tan sencillo como eso.

Quizá me ocurra igual, no obstante ya lo estoy dudando, con mi última adquisición de oferta, un pack de cafetera y café Por el precio tan solo del café!! Es decir, la cafetera viene de polizón, 85€ de ahorro? O son 40 de gasto?

No lo sé. Sólo sé que he vuelto a picar. Lo peor es que yo creía comprar una cafetera de Dolce Gusto que es la que tenemos en el Perelló, ya sabéis dónde habitan a diario Mandarino y Limonero. Y no, parece que estos de Tassimo tienen su propia cafetera con la arquitectura exclusiva para sus propias cápsulas. Con lo que la casa queda con un poco de todo. Bien variado. Dos Nespresso, de la que una no funciona en absoluto, aunque albergamos esperanzas en su resurrección, otra a la que le funciona solo el botón de café corto, que pulsamos dos veces por café, una Dolce Gusto en el Perelló como digo y la futura, hoy llegará o eso dice, también lo decía para ayer, cafetera gratis de Tassimo.

Al menos en mi defensa diré que nos gusta el café.

jueves, 7 de octubre de 2021

Hoy Pablo ha llorado por primera vez al dejarlo en el cole. Y ha sido culpa nuestra. Le hemos acompañado los dos, como solemos hacer, pero hoy, a diferencia del resto de días nos hemos quedado hablando con su seño porque ayer nos lo llevamos con una rojez en la frente, y a mi no me cabía en la cabeza que si se había caído no nos hubiesen dicho nada.

Es seguro que ayer lloró. Y hoy también ha llorado, delante nuestro. Pablo no suele llorar, es fuerte si se cae y como le tiene dicho su papá, pone las manos. Suele tener un talante risueño y vive la vida de buen humor.

Pero hoy lloró, ahí mismo, cambiando la cara, con lo feote que se pone cuando llora, pues sus papás alargaron mucho la despedida, no le dieron el beso acostumbrado a través de la verja, no le hicimos la promesa de recogerlo temprano a su hora, ni le dimos instrucciones para que probara al menos cada cosa de su plato a la hora de comer.

No estamos preparados para verlo llorar. Salimos huyendo porque la seño lo tenía con ella, como si ya fuera suyo, simplemente por haber cruzado la cerca. Pero no nos fuimos, nos quedamos agazapados, esperando que dejara de llorar, sin saber si hacíamos bien.

miércoles, 6 de octubre de 2021

Yo tengo un buen móvil. Tiene unos años pero cuando lo compré era de los bueno lo mejor. Es el Oneplus 5, no les importará está publicidad gratuita, si decido no enviarles una facturita por marketing, que es lo que debería hacer...

El día que le quité la funda de tipo libro lo condene a muerte. Estaba precioso sin un arañazo tras tantos años, pero tuve un pensamiento de los míos, porque llevarlo con esta funda, que está, estaba, echa polvo y lo engorda. Que se vea a las claras que es fino y de aluminio galvanizado. Si no muestro ahora lo bonico que es cuando lo haré? Esa preciosidad dorada y blanca como digo. Claro que aquello fue condenarlo y al poco, en una de sus caidas se le cuarteó la pantalla.

Me piden 80 euros por repararlo. Y me tienta para dotarlo de su antiguo esplendor. Sigue siendo, tantos años después, un auténtico pepino. Con su Snapdragon 835 y sus 6gb de RAM que nadie ponía cuando lo compré.

Por otro lado tengo otro móvil en el radar de futuras adquisiciones. Estoy siguiéndolo hace unas semanas. Me pregunto cómo quedará en el black friday, cyber monday y todos esos acontecimientos comerciales que inventan para vender...

Una canción para hoy.

martes, 5 de octubre de 2021

"En su año cuarenta y tres de vida, William Stoner aprendió lo que otros, mucho más jóvenes, habían aprendido antes que él: que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una persona intenta conocer a otra."

Stoner - John Williams

lunes, 4 de octubre de 2021

No voy a negar un cierto abatimiento en mi mensaje anterior. El contratiempo de la actualización de la aplicación y la posibilidad imperceptible de que me aleje de algún modo del premio pesaba en mi ánimo como una losa. Pero ha sido entrar y ver, me ha parecido ver, que el Euromillón ponía en juego 178 kilos para mañana, y mi ánimo a reverdecido. 

Cierto que son nada frente al amor de Pablo, que hoy ha querido un beso mío a través de la verja del colegio. Pero de no enfrentarlo al amor, con todas sus letras, sí es algo de importancia, a no ser que lo enfrentemos a la salud que sirve para disfrutar del amor, con todas sus letras. Que entonces deviene de nuevo en nada.

Pero salvando esas visicitudes, y que me quede más o menos como estoy, con los míos, madre, padre, familia, amigos, de la mano de Sestea, digo que no cambiando absolutamente nada de lo que tengo, tampoco la compañía amorosa de mi perrita Ona, entonces esos millones pueden ser bienvenidos. No protestaré si hay confeti a la mañana.

Pero si me tocara cambiar algo, lo más mínimo digo, entonces pueden metérselos por dónde les quepa.

No son para mí.
Heme aquí de nuevo ante la aplicación de loterías con una novedad en el ambiente. Dice que tengo que actualizar la aplicación, que hay una versión nueva, lo que yo me tomo, estúpidamente quizá, como que va a hacer tabla rasa para que empecemos todos de cero. Es estúpido lo sé porque es obvio que en cada sorteo no se tiene en cuenta nada de lo anterior, solo los malditos números, pero yo me siento un poco estafado, como si con el cambio de versión no se fueran a tener en cuenta los méritos anteriores. Cuánto lo llevo buscando. Vete a saber si nada más me faltaba un sorteo por jugar en la versión anterior para alcanzar el gran Gordo y ahora van y me la cambian.

Porque todo el mundo convendrá conmigo en que si alguien merece ser agraciado ese alguien soy yo. Podemos tirar de hemeroteca para demostrarlo. Pero los de las loterías hacen como que no se enteran, lo saben, pero ya no me envían confeti ni por correo. 

Trincar trincan, pero no dan nada.

sábado, 2 de octubre de 2021

Yo suelo escribir chorradas. No voy a negar lo evidente. Pero de un tiempo a esta parte a la ese interés le ha seguido uno mayor. Escribir para Pablo. Para que conozca a su padre. Escritor de chorradas.

A veces me pregunto que vamos a dejar a nuestros hijos si cualquier día faltamos. Unos dirán que una casa, unos ahorros, o una paga.

Otros que unos vídeos, unos audios con nuestra voz. Y todo eso me vale. Pero yo además le quiero dejar a Pablo lo poco que soy, que fui, mis pequeños pensamientos disparatados que podrían ser algo mejor, si me lo tomara más en serio, si le dedicara un esfuerzo mayor.

A veces le hablo como si yo no fuera a durar. Le digo paseando de mi mano, a sus tres años, que la clave de la vida es ser bueno y no tomar nada a la tremenda. Que el camino del esfuerzo hará que lo que consiga, mucho o poco, sea irreprochable.

El me acompaña callado, pues sé que le gusta escucharme, aunque no sé cuánto de lo que le digo le llega. Cuánto entiende a día de hoy.

Por eso tendré que escribirselo también. Para que lo tenga para el futuro. Para que lo lea.
Ya no recibo mails de la chica del confeti, ni siquiera con un premio simbólico, que diga al menos gracias por jugar, mejor la próxima vez. Ni siquiera con un dinero puesto de su bolsillo porque se muere por verme, por tirarme el confeti, por mancharme las alfombras.

Recibo en cambio mails de Amazon Alemania, que cree de veras que aprendí alemán el día que concertamos el matrimonio de conveniencia y bien avenido que hemos formado kindle paperwhite y un servidor. Nos hemos vuelto inseparables, pero eso es harina de otro costal, lo principal que interesa es que yo desde el primer día reconocí no haber aprendido alemán bastante para regentar un negocio en Alemania, ni siquiera uno en que me valiera quedar callado y señalar cosas.

Reconocí, con mi sinceridad habitual, que pese a mirar las interminables palabras alemanas no fueron de mi gusto, y preferí ponerlas en traducción automática al inglés, que tampoco me gustan, pero que al menos me producen una ligera evocación y un reproche, esto probablemente lo debías de saber.

Amazon haría bien en pedir datos a Google, que te presenta a diario la información que te interesa, o más bien que te interesó un par de días atrás, y preguntarle si es cierto que aprendí alemán en un día, como mi visita deja parecer.

Google respondería lo obvio, claro. Que no, que nadie fuera de Alemania querría aprender alemán.

Abro los ojos temprano, para ver llegar el mail con los millones, con el confeti. Lo imagino llegar como una nueva boca de volcán arroja lava hacia el mar, que soy yo.

Pero no ocurre, no me llega nada. Puede ser, por mi maldita manía de intentar encontrar explicación a todo, que suele acabar el inventar una explicación cualquiera, que Google arroje, como lava, mi correo a la carpeta de spam, en vez de presentarla ante mis ojos. 

La inteligencia de Google, que es superior a la de muchas personas, lee tantos ceros seguidos en el premio que se dice, esto tiene que ser correo basura seguro.

Y hará que el premio caduque, ya ocurrió con los premios de antes, y quedando desierto se incorpore de nuevo a las insaciables arcas del estado, que me lo presentarán como dinero nuevo, como una zanahoria al burro que soy, añadiéndole un puñado más la semana que viene.

Saben que ante, pongamos que sean 150 millones, habré de comprar. Por la dichosa ventanita. Por la oportunidad que se pierde.

viernes, 1 de octubre de 2021

Vamos acabando la semana y seguimos sin noticias de Gurb, digo de la mocita del confeti, de los millones. Quiero aclararlo no vaya a ser que alguien piense que soy rico a estas horas simplemente porque no digo que sigo de pobre.

No sé si estoy haciendo algo mal. Mi ilusión en que me toque es genuina, podría decirse que no lo puedo querer más. Sin embargo el sorteo sigue haciendo oídos sordos, no me cae ni la pedrea del confeti, las tardes sin fiesta se vuelven tan aburridas...

Quizá me he confiado demasiado en todas estas cosas de Internet y yo pago con dinero contante, no sonante en este caso, pero lo único que consigo es que desaparezca de la cuenta sin saber bien si va a algún lado, aunque es seguro que si, que va al fondo de algún bolsillo, en lo peor al creador de la app, en lo mejor a las arcas del Estado, que siempre quiere más.

Cómo tenga que esperar mucho más no voy a tener vida para gastarlo. Que hay caprichos que se me vuelven obsoletos y se pierden, porque no me toca.
"Era una casa en cierto modo conocida e infinitamente ansiada por mí desde la infancia, de manera que al entrar en ella me guiaban algunos recuerdos. Pero a veces me encontraba perdido en la oscuridad o tenía la impresión de enemigos escondidos que podían asaltarme por detrás o de gentes que cuchicheaban y se burlaban de mí, de mi ingenuidad. ¿Quiénes eran esas gentes y qué querían? Y sin embargo, y a pesar de todo, sentía que en esa casa renacían en mí los antiguos amores de la adolescencia, con los mismos temblores y esa sensación de suave locura, de temor y de alegría. Cuando me desperté, comprendí que la casa del sueño era María."

El túnel - Ernesto Sábato

martes, 28 de septiembre de 2021

"Cuando su juventud se vaya, su belleza desaparecerá con ella y, entonces, de repente, descubrirá que no le quedan triunfos o tendrá que contentarse con esos pingües triunfos que el recuerdo de su pasado hará más amargos que las derrotas."

El retrato de Dorian Gray - Óscar Wilde
Debo aclarar que mis compras de los últimos días nada tienen que ver con los sorteos de semana pasada. No fui el afortunado destinatario de los 130 millones. Nadie lo fue sospecho, pues en el día de hoy se ponen 143 en juego. Iba a decir que son demasiados, pero temo que decirlo gafe mi oportunidad ante el sorteo, probablemente hablar de ello antes de que se produzca ya está lastrando mis posibilidades en él. El destino es muy caprichoso y suele tener estas cosas irracionales en cuenta. Sin embargo no aprendo, hablo y hablo, quizá porque el mundo sepa que todo podría ocurrir.

A veces yo mismo me digo que si me llegara de golpe todo lo jugado en sorteos de todo tipo durante toda mi vida iba a ser una gran alegría y un buen dinero. Pero es tan esperanzador ver esa pequeña ventana abierta a una gran fortuna! Que incluso a fondo perdido me ha regalado ratos agradables, de expectativa, nunca perdida del todo.

Estoy leyendo el Retrato de Dorian Gray y me parece, por lo que llevo escrito, que está transformando mi forma de escribir. Hay en estas líneas algo del siglo XIX, puede ser que no, no es algo que pretenda, desde luego, pero leer siempre te da cosas. Lo vamos a olvidar todo, pero más tarde.

viernes, 24 de septiembre de 2021

«Lo tienes todo —pienso—, pero no tienes una mierda»

Aún no estoy muerto - Phil Collins

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Alguien dirá que vaya interés tengo en hacerme rico si a estas alturas de la semana no había jugado la lotería. Tiene razón, la demanda y el resto de cosas de la vida me llevan despistado, pero bien está lo que bien acaba, he jugado ahora mismo y espero que la cosa acabe bien. Que de algún modo mi olvido de jugar hasta tan tarde sea el consabido hecho desencadenante.

Iba a jugar nada más a la Primitiva, lo juro, pero me ha pasmado el premio del Euromillón. 130 millones que ya no me podrán servir para contratar a Messi, tiene contrato en vigor, pero si para darme, darnos, darle a Pablo la gran vida.

Ahora que ya nos habla tanto, que hoy nos recordó que no llevábamos su mochila al cole, me pueda decir no, no, no, no digas que no somos ricos, sé lo del Euromillón.
Los de mejor memoria recordarán mi cruzada contra el Banco Sabadell, el famoso #pagatusfacturas o era #PAGATUSDEUDAS , no recuerdo bien, pero da lo mismo. En aquellos días les eché a todo Internet encima, removí las redes sociales hirviendo indignadas por haber tenido que pagar sus deudas de agua. Pues bien hoy les ponemos una demanda, por eso y por más que no he contado. La razón nos asiste, veremos si nos sirve.

lunes, 20 de septiembre de 2021

No digo que no me esté gustando Bolaño, pero creo que necesito otra cosa para leer. Leo la autobiografía de Phil Collins "Aún no estoy muerto" y le encuentro relación con el otro libro, el de "el arte de no amargarse la vida". En este último te habla del gran tabú, en realidad estamos ya enfermos y es solo cuestión de tiempo que muramos. Todos vamos a morir, todos sin excepción.

Phil Collins condensó los pocos recuerdos de su padre en esta canción, en la que relata cómo le persigue la culpa de haber pasado tantas noches oyendo discos mientras su padre fumaba pipa en el salón. 

Cuántos ratos perdidos y que no regresarían al morir su padre. Él tenía 21 años.

viernes, 17 de septiembre de 2021

Tengo que reconocer que estoy en perfecta comunión con alguien. Alguien dirá que con lo mujeriego que soy me debo estar refiriendo, sin duda, a Pablo, que está en perfecta comunión con su madre. No van por ahí los tiros. 

Estoy en perfecta armonía y sincronizado al segundo con mi nuevo ebook verde, que no fue regalo de Jeff Bezos, por mucho que antes me invitara a acompañarlo al espacio. Está resentido y me tocó pagar, el día que casi aprendo alemán. Pero ha sido una unión tan feliz y tan provechosa hasta la fecha que no voy a tener en cuenta que fue por dinero, que todo lo ensucia. Que llegó hasta mi en una fría transacción comercial.

Pero luego todo ha sido vino y rosas. Llevo en este ínterin ya un libro leído, que no publicitaré bastante porque es de auto ayuda y esos se leen en secreto y para ser (más) feliz (El arte de no amargarse la vida de Rafael Santacreu). Pero he de reconocer que cada rato con el libro de los libros en la mano es una delicia. Es como un libro convencional pero mejor, pues no sé arruga.

Me falta tiempo ahora para leer, que es lo que quiero hacer con mi tiempo en exclusiva, y continuo ahora por el punto en que dejara Los detectives salvajes, que temo se me haga largo. Tengo otros en la recámara por si acaso. Es un libro de muchos libros, para las muchas horas.