jueves, 5 de enero de 2023

Ayer visité la casa de mi suegra, a la que perdimos hace unos meses. Era, yo creo, la primera vez que fui sin encontrarla. Y sin embargo tuve la impresión de estar a punto de verla o de que acabara de pasar. Como tantas veces trajinando de un sitio a otro. Luego vi el suelo, como ella no lo hubiera tenido, sin fregar y me pareció estar en un mundo donde el tiempo se hubiera detenido. Y vi la tele muda, y la habitación vacía donde tantas horas pasaba frente al televisor y me pareció que la vida es incomprensible, aunque nos pasemos el tiempo haciendo como que entendemos. La impresión de no creer todavía aunque el tiempo se empeñe tozudo. La sensación de que esto de hoy no puede ser aunque sea.
O que hubiera sostenido a Madoff. Cualquier cosa.

Qué lejos no?

sábado, 31 de diciembre de 2022

Y si este año lo hago. Queda un rato largo hasta el sorteo así que por falta de tiempo no va a ser.

viernes, 30 de diciembre de 2022

Hoy 30 juego la Primitiva de mañana, por ver si acabo el año a lo grande, si me hago rico por fin después de tanta espera que se me vuelve impaciente. 32 millones trae la Primi y he leído que a los jugadores del Madrid que son algo así como los becarios de la vida les pone BMW un eléctrico de casi 90.000 euros. Por correr el campo verde en calzoncillos. Qué mal repartido está el mundo cuando BMW podía ponerme uno de esos a mí, que me da igual el color. Y si no me lo ponen ni me lo regalan me compro uno con los 32 millones. Para un 23 motorizado. Lleno de caprichos (caros).

jueves, 29 de diciembre de 2022

Los 29 me daban para mucho.

Pues no, lo que sea ya será en 2023.

lunes, 26 de diciembre de 2022

Urdangara se estará hinchando a marisco, zascandil por ahí, libre como una paloma que ha pagado más por ser mejor que el otro, que era todavía peor, pues puede que haya mangoneado en el país de los mangones, que haya robado en la cueva de Alibaba, pero en lo referente al amor siempre fue honrado y cabal, que si estuvo con la más guapa de las infantas, tuerta en el país de los ciegos, no fue por la posición ni por el palacete, sino por esa cosa extraordinaria que es el amor que igual que llega con pompa y circunstancia se va con una foto a traición cuando nadie más mira. Y si se va el amor encuentra una novia que lo aguante, a la que todavía impresione que sabiendo poco más que lanzar por la escuadra fuera consejero de Telefónica y se le ponga el flequillo blanco, y la cara como esparto.

viernes, 23 de diciembre de 2022

No pude comprarlo este año, así que al final me salió devolución. Y tan contento...

sábado, 17 de diciembre de 2022

Me he pasado por el Facebook de la fulana que mató estos días a sus dos hijas. He visitado a sus amigos, está todo a la vista. Qué lástima esos dos ángeles, pero para condenar ese asesinato espeluznante las autoridades (quiero decir los políticos) hablan también de la violencia machista que existe obviamente, aunque ahora no viene al caso ¿O sí?

De mis investigaciones doloridas que intentan entender lo que ocurre sin lograrlo he sacado muy pocas cosas en claro. Uno, que la mayor parte del mundo abandona el Facebook lo que no es demasiado malo porque con carácter general el Facebook de la gente tiene muy poco interés. Se dedican a rebotar noticias y nada más. Y muchos no actualizan desde hace años, así que ni sé bien cuál es el negocio de Facebook pero me está pareciendo que como todo ese asunto de las criptomonedas tiene unos cimientos que son humo. Sí, se registró todo el mundo alguna vez, y todos nosotros quedamos atrapados por no resultar sencillo darse de baja. Sabemos que está ahí y que una vez estuvimos aunque ya no volvamos. Es una especie de cementerio de tiempos perdidos. No sé bien cuál es el valor que la hace multimillonaria. No es una empresa por la que apostar, ni siquiera alguien como yo, que tengo demostrado y bien demostrado que yo sí he tenido cosas que decir, y las he dicho durante años y hasta hace unos meses. Facebook hubiera necesitado más gente como yo para triunfar (más). He estado navegando en mi espacio y he ido a ver algunas de mis fotos, que están aquí como están en el Instagram. Fotos bonitas, con intención, no porque sí, no de morretes en plan postureo, que al final resulta tan ridículo sino disparadas con gusto. Con el encuadre óptimo o casi óptimo. Y sin embargo aquí ya no están. Han dejado el cerco en las paredes. No las he podido encontrar. Dice no sé qué de que el propietario (yo?) las ha ocultado. Pero yo no he sido. Lo habrá hecho el propio Facebook como un autómata, con su inteligencia artificial propia que decide qué mostrar o no. Nos van a dejar unos y otros sin trabajo a todos. Conté que estuve hablando largamente con ChatGPT? Iba a hacer grandes cosas por mí y quedó todo en agua de borrajas.

domingo, 23 de octubre de 2022

Que nadie piense que esta mujer ya no me visita, sigue viniendo con su confeti, con la fiesta portátil, con las serpentinas que acabarán bajo la alfombra. Ocurre que soy yo el que ya no lo festeja tanto, haciéndome eco aquí, admito que su visita todavía me alborota, que acojo el premio como si no fuera nada pero todavía con el ansía del adefesio aquel de Star Wars que decía lo de Mi tesoro por todo decir. Yo todavía sonrío con genuina alegría, me la miro con ternura, sigo dando palmas después de tantos años. La veo igual que siempre, aunque yo ya estoy mayor y quizá algo falto ya de esperanza, la quiero llevar a un aparte como para recordarle que mi ambición siempre fueron los millones y no las raspillas. Pero luego creo que quizá decirlo le quite la magia al momento, su entusiasmo que es el de las otras veces, y no me quiero convertir en aguafiestas, menos aún en la sospecha de que este premio como los demás sale de ella, de su bolsillo, de sus ganas de verme, de la expectativa de verme feliz una vez más, así que me callo. Le diría que donde está la chicha, dónde mis caprichos aplazados, que no me va a dar tiempo a este paso, sin embargo callo, y aplaudo.

martes, 11 de octubre de 2022

Diez años han pasado y parece de ayer.

lunes, 10 de octubre de 2022

lunes, 3 de octubre de 2022

No quiero saber cuánto llevo gastado.

domingo, 2 de octubre de 2022

Llevo tiempo sin venir a escribir y nadie me dijo Ya nunca escribes. Puede ser que él o ella no se inquietara demasiado pensando que quizá estoy iniciando una novela o mis propias memorias, pues más tarde no sabes si habrá tiempo. Pero no, no es nada de eso, encontré otros modos de hacerme inmortal y los cultivo con idéntica pasión a mis tiempos de escritor de un párrafo, a lo más dos. Por otro lado desde el mágico día en que el Kindle llegó a nuestras vidas me he dedicado fundamentalmente a leer, que es algo así como imprescindible si aspiras a escribir un poco mejor. Obviamente yo no me quedo con nada. Las letras leídas me traspasan y se pierden, del mismo modo que el agua con que riego a Mandarino y Limonero se derrama por abajo buscando el desagüe de la terraza, pero en ese ínterin de un pasar de páginas sigo viviendo entretenido.
No he contado pero cuento que participé, obligado por la inercia que no pierde comba, muy al contrario, en el Euromillón de los 194 millones de hace unos días. No me tocó, aclaro para posibles secuestradores, pero sí a uno de mis conciudadanos, a un compatriota que no sabrá que hacer con tanto, para qué tanto.

Luego, pensándolo bien me he dicho que este afortunado paisano, afortunado relativamente, que tendrá que decir en algún sitio que no le tocó, y vivir como si no le hubiera tocado, para evitar secuestradores, haría bien en compartir su premio, el premio, por ejemplo conmigo, que le gano en antigüedad pretendiéndolo y en ganas de conseguirlo. No tiene porqué ser a partes iguales, que soy consciente de quién puso el par de euros, aunque yo puse los míos también, sin suerte.

Hace algún tiempo me compré el altavoz que quería, el que me hubiera comprado de ser inopinadamente rico, motu proprio o por intermediación del vecino, y lo hice por una razón, por si no me toca.

lunes, 26 de septiembre de 2022

He contado que me he leído las memorias de Harpo? Te ríes claro, pero al final te entristece. Un tipo al que le caen los cuchillos de las mangas, que corre por el escenario con una bocina y que toca el arpa no tendría que morir nunca.

martes, 9 de agosto de 2022

A veces ocurre que sí, que pesco un premio. Que hay confeti y vuelven las sonrisas, que no me acuerdo de cuánto llevo gastado y que parece que el día de hoy es el final del camino, la celebración grande que estaba esperando. Luego ella abre las manos como una concha y deja ver el premio. El Gran Premio que dicen los de la Fórmula Uno, y todo lo que veo es una moneda en sus manos, como en los tiempos remotos en el tiempo en que en la cafetería de la universidad Sestea y yo íbamos a tomar un café y ella dejaba ver en su pequeña mano un euro nada más. Que era todo lo que llevaba y podía llevar, todos los planes para hoy, un presente perdurable, que además era bastante, para qué más.

Viene la chica del confeti con su euro, engañando mis expectativas, abriendo la mano como para librar una paloma y yo no me atrevo a cogérselo tan siquiera, le agradezco la intención y el entusiasmo de tantos años y le digo que se lo quede para ella, para sus gastos, y ella sonríe entonces con pena por mí, enternecida pensando si no sé que a ella le pagan millones por la entrega, que no lo necesita, y que seguro a mí me es más necesario. Sin embargo yo lo sé, sé lo de sus millones por un trabajo bien hecho, sé que me será necesario, la vida está tan cara que se me hará poco ese euro único rodeado a ser posible de otros cuántos, pero con todo se lo dejo en su mano.

Sigo jugando aunque sin resultados reseñables. No sé de dónde viene está resistencia a hacerme millonario. Sólo por mi persistencia tendría que tocarme, que alguno dirá que no vio constancia más grande ni duradera en el tiempo. Y otro que de cuando en cuando algo alcanzo, que solo faltaría que todo lo que echo fuera para irme de vacío.

sábado, 6 de agosto de 2022