Hoy ando con la cabeza confusa. Con algunos recuerdos removidos. Ha pasado el tiempo, y la vida no es más que eso, se resume en eso, es como pensé y me dije orgulloso, no más que un saco de años. Algunas esperanzas con fecha de caducidad, en el frigorífico de la paciencia. A veces me dicen sí, y a veces me llevo negativas. Que no encajo bien, aunque sepa disimularlo. Que a fin de cuentas, importan poco. Lo importante es estar. Estar y ser con los tuyos, sin faltas.
El día a día se vuelve anodino. Pero quiero días repetidos todos, iguales los unos a los otros, por no llevarme malas noticias.
Jomai, niña recupérate pronto para nosotros. Da una lección a médicos, y vuelve a bajar con tu toalla naranja a la playa que compartimos, para que me pueda meter contigo, por no renovar toallas en tantos años. Cuento contigo para nadar mil largos de piscina este verano. Niña, mucho años de estudio para ser médico, eres fuerte. Yo no sería capaz de constancia tan grande. Siempre me faltó memoria e inteligencia. Tú eres distinta, te sobran agallas.
domingo, 27 de mayo de 2001
sábado, 26 de mayo de 2001
26/05/01 19:46
Estos días he estado sondeando el mercado del empleo, y no es que yo esté parado, más bien todo lo contrario, ya no tengo tiempo para nada. Pero es que me han metido a técnico, a mí que soy más bien manazas, aunque de intenciones sin tacha, y es que reparar equipos con mis propias manos es una idea atrayente. Yo modelador de la perfección de un aparato que gracias a mi habilidad funciona. Sin duda, es una forma de buen hacer. Pero no va a ser tanto esto, como tener que tratar telefónicamente y en persona, con clientes impacientes que quisieran resuelto el problema, para ya so pena de llamar todos los días con la misma gaita. Y eso me gusta menos. Pues la solución de lo de cada uno, no depende de mí, sino de mi compañero, que sí es técnico. De manera que yo solamente me convierto en intermediario para que no le molesten.
Así que he barajado la posibilidad de dar la paliza en alguna de las formidables editoriales de este país, para saber si tienen un huequito para mí. Quepo en cualquier parte, y me conformo con poco. Un rato cada día para leer y para escribir. Un rato para Sabina y otro para mi novia, que es la chiquita que recoge las entradas en el zoo. Es pequeñita y preciosa. Eso sí, licenciada en Derecho, suspira por una oposición que de entrada tampoco le resolverá la vida.
Hoy me tomé un aperitivo con un buen amigo de la infancia, que es amigo mío año tras año, y con el que he nadado muchas piscinas, ida y vuelta. Y me he dejado olvidado el currículo en una revista del bar, donde un obrero de pensamientos elevados, nos estuvo contando, y a mí con mayor énfasis acerca de la música que hay que sentirla, y demás. Que la gente colecciona por dar paz al espíritu, y que es capaz de pasar calamidades económicas, o molerse el espinazo en el trabajo por mantener esas aficiones. Un vino excelente, a cambio de no probar bocado.
Llevaba la camisa abierta y el pelo largo, bigote y los dientes podridos. Pero nos ilustraba sin venir a cuento, solo porque asentimos a su primera intervención, "uno no se puede fiar ni de sus hermanos", nos cuenta, sonríe y nosotros asentimos.
De ahí a la lección magistral, ni un paso. Si yo las doy, cualquiera puede.
Así que he barajado la posibilidad de dar la paliza en alguna de las formidables editoriales de este país, para saber si tienen un huequito para mí. Quepo en cualquier parte, y me conformo con poco. Un rato cada día para leer y para escribir. Un rato para Sabina y otro para mi novia, que es la chiquita que recoge las entradas en el zoo. Es pequeñita y preciosa. Eso sí, licenciada en Derecho, suspira por una oposición que de entrada tampoco le resolverá la vida.
Hoy me tomé un aperitivo con un buen amigo de la infancia, que es amigo mío año tras año, y con el que he nadado muchas piscinas, ida y vuelta. Y me he dejado olvidado el currículo en una revista del bar, donde un obrero de pensamientos elevados, nos estuvo contando, y a mí con mayor énfasis acerca de la música que hay que sentirla, y demás. Que la gente colecciona por dar paz al espíritu, y que es capaz de pasar calamidades económicas, o molerse el espinazo en el trabajo por mantener esas aficiones. Un vino excelente, a cambio de no probar bocado.
Llevaba la camisa abierta y el pelo largo, bigote y los dientes podridos. Pero nos ilustraba sin venir a cuento, solo porque asentimos a su primera intervención, "uno no se puede fiar ni de sus hermanos", nos cuenta, sonríe y nosotros asentimos.
De ahí a la lección magistral, ni un paso. Si yo las doy, cualquiera puede.
jueves, 24 de mayo de 2001
24/05/01 21:25
E.T.A ha vuelto a matar. Una mujer iraní, ha sido lapidada por ser mujer que actuó en películas pornográficas hace 8 años.
Los terroristas han matado a uno de los directores de un diario vasco, por lo más el de mayor tirada de Guipúzcoa. A ella, fundamentalistas la encontraron tras observar que en una de las escenas, marginalmente aparecía un contador de electricidad. Suficiente para conseguir mediante perseverantes pesquisas, un resultado.
A él lo encontraron culpable, los amantes del terror, de no estar con ellos en su paranoia. Por no decir las palabras que ellos quieren oír. Por no quererlas escribir. Para amedrentar y hacer oír sus pistolas, que son su razón. Lo encontraron fácilmente, desarmado e indefenso, cerca de un geriátrico de gente que cumplirá más años que él.
A ella la enterraron hasta las axilas, y la apedrearon hasta morir. Cansados los brazos de los verdugos, de tirar tanta piedra. Si emerge del entierro se salva. ¿Una posibilidad entre cuántas?
Me hubiera gustado que las balas le hubieran rebotado, que hubieran sido lanzadas contra el agresor con la fuerza de un globo de aire, para que se dieran cuenta, que muerto él, nada cambia, nada se consigue. Lo mismo que si hubiese seguido vivo. Nada de esto es necesario. ¿Habrán ojos que se abran?.
Hace dos años, en otro lapidación, la muchedumbre que lo presenciaba, decidió que aquello era intolerable, y subieron las mangas de sus camisas, para arrojar idéntico tratamiento a esos verdugos y jueces, que hallan culpas en lo ajeno, cuando están podridos de su particular justicia.
Y yo me quejo a veces de haber tenido un día malo.
Quiero ser eterno, y no tener miedo nunca.
Los terroristas han matado a uno de los directores de un diario vasco, por lo más el de mayor tirada de Guipúzcoa. A ella, fundamentalistas la encontraron tras observar que en una de las escenas, marginalmente aparecía un contador de electricidad. Suficiente para conseguir mediante perseverantes pesquisas, un resultado.
A él lo encontraron culpable, los amantes del terror, de no estar con ellos en su paranoia. Por no decir las palabras que ellos quieren oír. Por no quererlas escribir. Para amedrentar y hacer oír sus pistolas, que son su razón. Lo encontraron fácilmente, desarmado e indefenso, cerca de un geriátrico de gente que cumplirá más años que él.
A ella la enterraron hasta las axilas, y la apedrearon hasta morir. Cansados los brazos de los verdugos, de tirar tanta piedra. Si emerge del entierro se salva. ¿Una posibilidad entre cuántas?
Me hubiera gustado que las balas le hubieran rebotado, que hubieran sido lanzadas contra el agresor con la fuerza de un globo de aire, para que se dieran cuenta, que muerto él, nada cambia, nada se consigue. Lo mismo que si hubiese seguido vivo. Nada de esto es necesario. ¿Habrán ojos que se abran?.
Hace dos años, en otro lapidación, la muchedumbre que lo presenciaba, decidió que aquello era intolerable, y subieron las mangas de sus camisas, para arrojar idéntico tratamiento a esos verdugos y jueces, que hallan culpas en lo ajeno, cuando están podridos de su particular justicia.
Y yo me quejo a veces de haber tenido un día malo.
Quiero ser eterno, y no tener miedo nunca.
viernes, 18 de mayo de 2001
18/05/01 15:50
Esta tarde descanso, a costa eso sí, de trabajar mañana por la mañana. ¿Quién quiere importunar a un pobre comercial de camisa roja, gruesa ahora que viene el verano a pasos agigantados? Alguien habrá, y yo lo atenderé gustoso, aunque me hallara con más gusto, digamos que veinte kilómetros hacia la playa. Con lo pies metidos en la arena movediza, donde comienza el mar a asomar tímida pero indefectiblemente.
Parece que los conspiradores Vera y Barrionuevo, o en otro orden si nos atenemos a su importancia, van a volver por el presidio. Con lo que gusta oye, a media tarde bajarse a la cafetería a charlar con un amigo. Y es que quien hace las cosas torcidas, le quedan torcidas. Que no siempre hay alguien enmendándonos la plana. Y que conste que lo lamento, al menos en lo que a mi me atañe. Sé que no siempre me ayudarán, y me mostraré a veces, despistado refulgente como soy.
En Euskadi, triunfó la democracia, y a Mayor Oreja se le quedó la cara, clavadita, mismamente idéntica a la de José María Aznar al comprobar su resultado.
Es que, hasta los niños de 2 añitos, saben que mejor se está en el entendimiento que en el enfrentamiento. Ahora le toca a Ibarretxe la reválida, pero no una reválida como las que yo enfrenté en otro tiempo, en las que me jugué nada más que mi suerte. Que era mucho. Ibarretxe tiene enfrente la reválida de una sociedad que quiere vivir bien y sin bombas. Dejando a la madre naturaleza o a los designios fundados o no de un Dios sobrenatural, las cuestiones que incumben a la muerte y sus circunstancias.
Por lo que a mi respecta, no puedo desear más que la paz, pues enamorado de Euskadi, y antes incluso de conocerlo conscientemente, supe que los errores muchas veces importan poco, si no han de repetirse.
Parece que los conspiradores Vera y Barrionuevo, o en otro orden si nos atenemos a su importancia, van a volver por el presidio. Con lo que gusta oye, a media tarde bajarse a la cafetería a charlar con un amigo. Y es que quien hace las cosas torcidas, le quedan torcidas. Que no siempre hay alguien enmendándonos la plana. Y que conste que lo lamento, al menos en lo que a mi me atañe. Sé que no siempre me ayudarán, y me mostraré a veces, despistado refulgente como soy.
En Euskadi, triunfó la democracia, y a Mayor Oreja se le quedó la cara, clavadita, mismamente idéntica a la de José María Aznar al comprobar su resultado.
Es que, hasta los niños de 2 añitos, saben que mejor se está en el entendimiento que en el enfrentamiento. Ahora le toca a Ibarretxe la reválida, pero no una reválida como las que yo enfrenté en otro tiempo, en las que me jugué nada más que mi suerte. Que era mucho. Ibarretxe tiene enfrente la reválida de una sociedad que quiere vivir bien y sin bombas. Dejando a la madre naturaleza o a los designios fundados o no de un Dios sobrenatural, las cuestiones que incumben a la muerte y sus circunstancias.
Por lo que a mi respecta, no puedo desear más que la paz, pues enamorado de Euskadi, y antes incluso de conocerlo conscientemente, supe que los errores muchas veces importan poco, si no han de repetirse.
martes, 15 de mayo de 2001
15/05/01 21:46
Hoy estuve todo el día fuera. Fuera de casa, donde siempre querré volver.
La casa propia es como un refugio cercano. Porque para cada uno, es marco sin puerta. No tiene cerraduras. Es territorio conocido, ajeno a sorpresas.
En casa estoy a gusto. En dos minutos me veo cenando.
La casa propia es como un refugio cercano. Porque para cada uno, es marco sin puerta. No tiene cerraduras. Es territorio conocido, ajeno a sorpresas.
En casa estoy a gusto. En dos minutos me veo cenando.
lunes, 14 de mayo de 2001
14/05/01
Vengo en el autobús, y veo a Miroslav Djukic, que se vino de la antigua Yugoslavia a jugar al fútbol, y en el mismo plazo, a llenarse los bolsillos de dinero que puede gastar, lo mismo aquí, que allí, que en Tegucigalpa. Estaba cerrando un Mercedes molón, y luego ha cruzado la calzada detrás de quien bien podría ser su representante, osease alguien mayor que él, y negado para el fútbol, pero que se enriquece especulando y murmurando en los oídos que tocan. Han cruzado ambos, primero el fondoncete representante, luego él hecho un armario. Deportista de élite, que cruza lejos del paso de peatones, con una carrera mojigata, como si no supiera correr, repisando con sus zapatos marrones, de diseño italiano. Iban, quién sabe dónde. Quizá al banco, a confirmar que la última nómina lleva los ceros debidos.
El caso, es que yo he continuado viaje en el rojo autobús de línea, y me he venido donde vivo. Cerca, muy cerca de Mestalla. (De tan cerca me abraso).
Y estaban los aledaños llenos de un populacho festivo que suspira por entradas para el fútbol. Llevan ahí acampados con sillas de playa todo el día. ¿Qué aquí nadie trabaja?
No, pues están todo el día, charlando y suspirando por la Champions o por la liga. Es un sentimiento, mira, que llevo aquí dentro.
La mayoría, dueña de sueldos, si los hay, medianos. Esperando horas y horas, por ver a los jugadores, que reciben 30 entradas por cabeza, y que ganan en un año, lo que la mayoría en 100. Año tras año.
Me estoy haciendo viejo.
Aunque no vayan a vivir para juntar tanto.
Ahora, cuando son masa le pueden gritar "cabrón".
No puedo ser más mitómano.
El caso, es que yo he continuado viaje en el rojo autobús de línea, y me he venido donde vivo. Cerca, muy cerca de Mestalla. (De tan cerca me abraso).
Y estaban los aledaños llenos de un populacho festivo que suspira por entradas para el fútbol. Llevan ahí acampados con sillas de playa todo el día. ¿Qué aquí nadie trabaja?
No, pues están todo el día, charlando y suspirando por la Champions o por la liga. Es un sentimiento, mira, que llevo aquí dentro.
La mayoría, dueña de sueldos, si los hay, medianos. Esperando horas y horas, por ver a los jugadores, que reciben 30 entradas por cabeza, y que ganan en un año, lo que la mayoría en 100. Año tras año.
Me estoy haciendo viejo.
Aunque no vayan a vivir para juntar tanto.
Ahora, cuando son masa le pueden gritar "cabrón".
No puedo ser más mitómano.
domingo, 13 de mayo de 2001
13/05/01 00:34
Estoy cansado, ha sido un día largo. Ahora escuchaba la radio, "El larguero", programa que reúne a unos cuántos iluminados, que se las dan de grandes oradores, y aburren a las ovejas con seudo descripciones. Fijándose bien en la noche cerrada y demás "gelipolleces", Alcalá y otros tantos, menudos elementos. Lama, Rincón, sus cuentas corrientes están a un punto de estallar. Casi como mis oídos.
Capítulo aparte merece el tal Emilio Pérez de Rozas, camina lejos de la ecuanimidad, porque lleva tatuada la piel de azulgrana, y grazna como un pato, despotricando todo el tiempo, con una voz desagradable, y pese a todo radiofónica.
La Cope es peor, tiene en plantilla al rústico Andujar Oliver, que siendo arbitro era más tarjetero que las máquinas expendedoras, supongo que para hacer respetar su corta estatura en el prado de multimillonarios. Pero las cosas le han ido de bien a mejor, ahora le pagan un buen sueldo (múltiplo muchas veces del mío, seguro) por hablar, aunque diste tanto de ser académico como su nómina de la mía. No hay norma escrita que no descoyunte en su uso, confunde la semántica, la conjugación verbal, es una verdadera lacra para la palabra. Para la oración y para el sufrido diccionario. Lo digo sin ambages, yo soy mucho mejor hablando, soy un comunicador mucho más convincente, y no machacó el idioma nuestro, entrañable por la Ñ, constantemente. Fallo en otras cosas.
Pero yo estoy llamado a la paciencia y a la quiniela que parece se retrasa. Será cuestión seguir jugando, o esperar que por una de aquellas, la Cope o la Ser, me encuentren aquí, en estas líneas.
Las posibilidades de una y otra cosa, vienen a resultar las mismas.
Capítulo aparte merece el tal Emilio Pérez de Rozas, camina lejos de la ecuanimidad, porque lleva tatuada la piel de azulgrana, y grazna como un pato, despotricando todo el tiempo, con una voz desagradable, y pese a todo radiofónica.
La Cope es peor, tiene en plantilla al rústico Andujar Oliver, que siendo arbitro era más tarjetero que las máquinas expendedoras, supongo que para hacer respetar su corta estatura en el prado de multimillonarios. Pero las cosas le han ido de bien a mejor, ahora le pagan un buen sueldo (múltiplo muchas veces del mío, seguro) por hablar, aunque diste tanto de ser académico como su nómina de la mía. No hay norma escrita que no descoyunte en su uso, confunde la semántica, la conjugación verbal, es una verdadera lacra para la palabra. Para la oración y para el sufrido diccionario. Lo digo sin ambages, yo soy mucho mejor hablando, soy un comunicador mucho más convincente, y no machacó el idioma nuestro, entrañable por la Ñ, constantemente. Fallo en otras cosas.
Pero yo estoy llamado a la paciencia y a la quiniela que parece se retrasa. Será cuestión seguir jugando, o esperar que por una de aquellas, la Cope o la Ser, me encuentren aquí, en estas líneas.
Las posibilidades de una y otra cosa, vienen a resultar las mismas.
sábado, 12 de mayo de 2001
12/05/01 17:47
Ha vuelto el calor. Andaba con un amigo esta mañana, y es que al sol no se puede estar. Nos hemos puesto en Mayo, casi sin darnos cuenta. En mi caso, casi sin haber perdido el tiempo; cada vez con menos tiempo libre. Vaya, dentro de menos de lo que te piensas estamos despidiendo el año, y ganándole al carné de identidad otro. Nos vamos, rezongada pero inevitablemente haciendo viejitos.
No es mala esta Janet Jackson, y como está...
Muy buenas, sí señor. Dijo al entrar. ;)
No es mala esta Janet Jackson, y como está...
Muy buenas, sí señor. Dijo al entrar. ;)
sábado, 5 de mayo de 2001
5/05/01 17:00
Estaba viendo la televisión y he visto el nuevo anuncio de nuestras fuerzas armadas. ¡Qué oportunidad! Hacerse militar y poder vestir el uniforme de camuflaje. Pasear por mi ciudad confundiéndome con los semáforos y las fachadas. Con la gorra prieta, y con afán de dar ordenes, aunque como todo empieza por el principio, supongo que eso de poder dar ordenes se te viene con el tiempo, y yo más bien estaría para cumplirlas, o no. Porque la verdad es que a mi me falta disciplina, y a ratos tengo un mal aire, y me peleo con el mundo, que no resuelve nada. Y a ratos me quedo con las ganas de mandar a tomar viento a más de uno y a más de una. Así que yo no puedo ser militar, porque no podría contenerme. Mandaría a mi sargento a la m i e r d a, envuelto en banderas y en medallas, más que nada porque pocas veces me apetecería hacer lo que me diga. Y quien manda al sargento manda al coronel, que no soy de los que hace distingos personales.
Ya me imagino al coronel riéndole las gracias como un pelele al ministro de turno. Y el ministro dando palmaditas en la espalda del voceras.
No seré militar, no. Los que llevan pistolas terminan "loqueando" lo mismo que los que no las tenemos. Pero ellos son más peligrosos.
Ya me imagino al coronel riéndole las gracias como un pelele al ministro de turno. Y el ministro dando palmaditas en la espalda del voceras.
No seré militar, no. Los que llevan pistolas terminan "loqueando" lo mismo que los que no las tenemos. Pero ellos son más peligrosos.
lunes, 30 de abril de 2001
30/04/01 13:10
Tengo yo una admiración muy buena por Joaquín Sabina. Algunos ya lo saben, porque opiné sobre él donde se opina. Pero para los otros, si los hay, lo expongo aquí, nada más que para que lo sepan. Como parece que, equivocadamente seguro, alguno llegó de lejos a encontrarse esta página, quiero que le conste, porque que me guste es cosa que me produce cierto orgullo. Ahí van unas letras suyas, magníficas, que ojalá se me hubieran ocurrido a mí:
"Quién sangra por domás pecado hubiere,
quién me cambia por tul desilusión,
quién sazona el amor con alfileres,
quién me descorazona el corazón,
quién quema relicarios, tilas, naves,
quien alquila mujeres de alquiler,
quién ha sacado copia de la llave de los secretos, de mi secreter,
quién oxida el limón de las campanas,
quién se sabe perdido cuando gana;
¿quién me ha metido el dedo en la nariz?
quién roba silba, reza desayuna,
quién planta girasoles en la luna,
quién coño, me ha robado el mes de Abril."
"Quién sangra por domás pecado hubiere,
quién me cambia por tul desilusión,
quién sazona el amor con alfileres,
quién me descorazona el corazón,
quién quema relicarios, tilas, naves,
quien alquila mujeres de alquiler,
quién ha sacado copia de la llave de los secretos, de mi secreter,
quién oxida el limón de las campanas,
quién se sabe perdido cuando gana;
¿quién me ha metido el dedo en la nariz?
quién roba silba, reza desayuna,
quién planta girasoles en la luna,
quién coño, me ha robado el mes de Abril."
martes, 24 de abril de 2001
24/04/01 23:29
Yo me pregunto a veces,
¿dónde me llevará esta vocación mía por escribir?
Juro de verdad, que la literatura me ha hecho sentir bien. Especial en un universo que me tiene como sujeto finito y limitado, desmemoriado e insignificante pero especial (soy yo ni más ni menos, irrenunciablemente yo y distinto a los demás). Pensé que a quién le importa que yo escriba aquí o allá (que también lo hago), en qué repercute que no me lea casi nadie, aunque quien me lee importa y mucho. Porque la esperanza que es lo último que se pierde, y por las canas del vecino que no vi cortar, sino arrimar al éxito íntimo de sentirse bien consigo mismo. Me concedo una prórroga nueva para ver cuando mejoro y cuánto. Por esa satisfacción que vendrá a no tardar.
¿dónde me llevará esta vocación mía por escribir?
Juro de verdad, que la literatura me ha hecho sentir bien. Especial en un universo que me tiene como sujeto finito y limitado, desmemoriado e insignificante pero especial (soy yo ni más ni menos, irrenunciablemente yo y distinto a los demás). Pensé que a quién le importa que yo escriba aquí o allá (que también lo hago), en qué repercute que no me lea casi nadie, aunque quien me lee importa y mucho. Porque la esperanza que es lo último que se pierde, y por las canas del vecino que no vi cortar, sino arrimar al éxito íntimo de sentirse bien consigo mismo. Me concedo una prórroga nueva para ver cuando mejoro y cuánto. Por esa satisfacción que vendrá a no tardar.
lunes, 23 de abril de 2001
23/04/01 16:09
Alguna vez he abundado en ello, y es que me parece que con los años, se nos fijan obsesiones, que sin ser peligrosas, nos hacen volver la cara siempre hacia el mismo sitio. Hacia los mismos recuerdos, que son paradas de metro solitarias, pues el recuerdo compartido, no es idéntica rememoración, porque la percepción de lo externo es siempre individual, y los diferentes caracteres escogen secuencias distintas. La persona que te acompaña, mira la calle cuando tú la ventana. Y yo con el tiempo me asombro de la longitud de la vida, y de que el tiempo me pasa más rápido que a mis mayores. Y menos rápido, aunque me sobrino no lo sepa que a él, que en dos años ha doblado su tamaño. Sin embargo, he tenido la oportunidad de cruzarme por la acera con antiguos profesores. Con aquellos que hace nueve años me tenían confundido entre sus clases. Y ellos son los mismos, podría decirse que vistiendo incluso de la misma manera o idénticas ropas. Tienen el mismo rostro, el mismo cabello que es el mismo, absolutamente el mismo en volumen, aunque haya ahora más canas. Esos profesores que cuentan la misma historia de hace 9 años, porque el Renacimiento en este plazo no varió un ápice. Ni las ciencias naturales que son nada. La física y química que no necesito.
Aunque yo sí, yo soy distinto.
Las matemáticas son las mismas. El BUP era un paso obligado para hacerse mayores. Y aunque se esforzaban, entre negativos y positivos, reprimendas y dramas, entre días de orgullo y recreos, no nos enseñaron nada. Únicamente que el progreso, aunque pequeño se capitula, y que tras un escalón hay otro. Y la vida vista así desde fuera, no se concibe más que como un ejercicio de rutina. Yo quiero boca para contar cosas, aunque no quisiera que fueran siempre las mismas (las mismas son), porque ya me hallo cercado por determinadas obsesiones. Obsesiones de pacífico pacifista, que cuando no piensa en gris, piensa en verde. Aunque solamente se arrime al teclado o a la pluma (que no tengo) cuando hay música. Y termino siempre contando lo mismo con palabras que sin ser armas, son parecidas, son lo único que tengo.
Aunque yo sí, yo soy distinto.
Las matemáticas son las mismas. El BUP era un paso obligado para hacerse mayores. Y aunque se esforzaban, entre negativos y positivos, reprimendas y dramas, entre días de orgullo y recreos, no nos enseñaron nada. Únicamente que el progreso, aunque pequeño se capitula, y que tras un escalón hay otro. Y la vida vista así desde fuera, no se concibe más que como un ejercicio de rutina. Yo quiero boca para contar cosas, aunque no quisiera que fueran siempre las mismas (las mismas son), porque ya me hallo cercado por determinadas obsesiones. Obsesiones de pacífico pacifista, que cuando no piensa en gris, piensa en verde. Aunque solamente se arrime al teclado o a la pluma (que no tengo) cuando hay música. Y termino siempre contando lo mismo con palabras que sin ser armas, son parecidas, son lo único que tengo.
miércoles, 18 de abril de 2001
18/04/01 15:43
Qué bueno el tiempo libre. Echo de menos la ladera aquella por la que caí corriendo. Hacía un día espléndido. La montaña era verde. Y sigue siendo verde en mi recuerdo. Sin la opacidad del olvido.
Me he recuperado a la vida. Vi recientemente pasar cerca la muerte que se lleva a otro. El autobús que me portaba, a mi portavoz de palabras, fue a embestir a un coche que por correr demasiado se fue a parar de repente, de la vida a la muerte hay tan poco. Salimos por las ventanas, quebrando los cristales, arrojándonos a la vía del tren por temor o miedo. El paisaje se llenó de ambulancias y policías. Con el autobús volcado sobre la vía, asesino.
Hablaré un día del miedo. Y nada tuvo que ver con aquello.
Pero me salvé, y conmigo lo que podré llegar a ser. Pero en mi tranquilidad, juro que no perdí los nervios, me he vuelto meditabundo. Y en mis pensamientos tengo cada vez más cosas claras, y una, la vida es el tiempo que pasamos. No quiero dinero infinito sino tiempo para mí y los míos, no quiero millares de billetes ni oportunidades de oro, pues lo más preciado que tengo y tendré es el tiempo que alquilo. Y que no se paga con dinero, sino viviendo.
Irrenunciablemente tengo que salir. Hay compromisos adquiridos que me arrebatan al discurrir. Si por mí fuera me quedaría...
Me he recuperado a la vida. Vi recientemente pasar cerca la muerte que se lleva a otro. El autobús que me portaba, a mi portavoz de palabras, fue a embestir a un coche que por correr demasiado se fue a parar de repente, de la vida a la muerte hay tan poco. Salimos por las ventanas, quebrando los cristales, arrojándonos a la vía del tren por temor o miedo. El paisaje se llenó de ambulancias y policías. Con el autobús volcado sobre la vía, asesino.
Hablaré un día del miedo. Y nada tuvo que ver con aquello.
Pero me salvé, y conmigo lo que podré llegar a ser. Pero en mi tranquilidad, juro que no perdí los nervios, me he vuelto meditabundo. Y en mis pensamientos tengo cada vez más cosas claras, y una, la vida es el tiempo que pasamos. No quiero dinero infinito sino tiempo para mí y los míos, no quiero millares de billetes ni oportunidades de oro, pues lo más preciado que tengo y tendré es el tiempo que alquilo. Y que no se paga con dinero, sino viviendo.
Irrenunciablemente tengo que salir. Hay compromisos adquiridos que me arrebatan al discurrir. Si por mí fuera me quedaría...
sábado, 7 de abril de 2001
07/04/01 20:22
Supongo, y espero que no sea mucho suponer, que el resto del mundo no funciona como funciona mi país. Aunque decir que funciona es mucho decir.
El hombre es un ser muy dado a las calamidades y a los errores. Filosofando un poco podría decirse creado para vivir más cercano al fracaso que al éxito. Pues el éxito es lo pretendido desde la ilusión, y cuando se logra se reviste de una aureola de normalidad, después de todo no es más que lo esperable, lo esperado.
Sin embargo multitud de empresas se quedan a medias, o no salen como se pretende. De manera que hasta el individuo más afortunado convive forzosamente, de la cuchara a la boca, con el fracaso. Individual y silencioso a veces. El fracaso personal y mudo es menos fracaso. Los espectadores lo hacen más drama. Si fracasas al no llegar al metro, si no te salió bien lo que era tan fácil, mejor mantén la boca cerrada.
Yo quiero el éxito. Inevitablemente, es una pretensión lícita, aunque a veces me de risa el dinero de esos cuantos, que les da para aviones y portátiles de lujo. Esos tan ricos, con el porte del éxito, y sin embargo aullando de miedo en la noche, aferrados al dinero y al éxito, adictos todos ellos a la vida que llevan, y a la que acudirá la muerte, dama nocturna del día por venir, que no entiende de salas de espera.
Mi país se tambalea por sus resortes, que poco tienen que ver con la justicia. Aunque los apelliden así.
Un chico ha sido arrestado por hacerse con una moneda de 100 pesetas (medio dólar carajo), de una cabina telefónica. Ni siquiera está probado que lo hiciera con violencia inusitada. Pudiera ser que la cogiera al caer por el cuello de la cabina, previo suave empujón del pulsador. Pero esa moneda no le correspondía. No era suya. Si introduces 25 pesetas, y caen 100, ten por seguro que no es magia. Y que si la coges, ni se te ocurra, estarás a un paso de pisar la cárcel. Así fue, se le impuso una multa de 6000 pesetas, y por no poder pagarla, se le metió en una de nuestras modernas y apacibles cárceles, por un periodo de 15 días.
Poco más o menos el tiempo que pasó la cúpula socialista (unos tres meses), los señores Barrionuevo y Vera, uno de ellos ex ministro de interior, en presidio. Ambos por malversación de fondos públicos, de una cantidad supongo mayor que 100 pesetas, y secuestro. Y es que sus cabecitas pensantes, decidieron andar secuestrando. Que no es que esté muy bien visto, ni hecho, pero que no moja a quien más mandaba. Diputados y señores recibieron abrazos en la puerta de la cárcel por todo el PSOE. Y hoy, cuando la condena ha sido ratificada por el tribunal de tribunales, el Constitucional, ellos a pescar pescaditos en el río de la vida. Gorra en ristre y solecito bueno.
Una niña de trece años fue violada pistola en mano, por un fantoche de paisano, pero con una placa policial en el bolsillo. Y con otra cosa en los pantalones. Por poco tiempo. El caso es que se la sacó junto a la pistola, y la conminó con la educación que se supone en esta situación a mantener relaciones. Pues bien, esté sujeto ha sido detenido y se ha declarado probado su participación sexual. Pero señores, como resulta que la chiquilla en sus trece años, no era ajena a eso de la sexualidad, pues oye, que no es para tanto, así que se le atenúa la pena, y sanseacabó. Cosas más graves se ven. Malditos atascos.
Dicho lo dicho, en la tele Gran Hermano.
El hombre es un ser muy dado a las calamidades y a los errores. Filosofando un poco podría decirse creado para vivir más cercano al fracaso que al éxito. Pues el éxito es lo pretendido desde la ilusión, y cuando se logra se reviste de una aureola de normalidad, después de todo no es más que lo esperable, lo esperado.
Sin embargo multitud de empresas se quedan a medias, o no salen como se pretende. De manera que hasta el individuo más afortunado convive forzosamente, de la cuchara a la boca, con el fracaso. Individual y silencioso a veces. El fracaso personal y mudo es menos fracaso. Los espectadores lo hacen más drama. Si fracasas al no llegar al metro, si no te salió bien lo que era tan fácil, mejor mantén la boca cerrada.
Yo quiero el éxito. Inevitablemente, es una pretensión lícita, aunque a veces me de risa el dinero de esos cuantos, que les da para aviones y portátiles de lujo. Esos tan ricos, con el porte del éxito, y sin embargo aullando de miedo en la noche, aferrados al dinero y al éxito, adictos todos ellos a la vida que llevan, y a la que acudirá la muerte, dama nocturna del día por venir, que no entiende de salas de espera.
Mi país se tambalea por sus resortes, que poco tienen que ver con la justicia. Aunque los apelliden así.
Un chico ha sido arrestado por hacerse con una moneda de 100 pesetas (medio dólar carajo), de una cabina telefónica. Ni siquiera está probado que lo hiciera con violencia inusitada. Pudiera ser que la cogiera al caer por el cuello de la cabina, previo suave empujón del pulsador. Pero esa moneda no le correspondía. No era suya. Si introduces 25 pesetas, y caen 100, ten por seguro que no es magia. Y que si la coges, ni se te ocurra, estarás a un paso de pisar la cárcel. Así fue, se le impuso una multa de 6000 pesetas, y por no poder pagarla, se le metió en una de nuestras modernas y apacibles cárceles, por un periodo de 15 días.
Poco más o menos el tiempo que pasó la cúpula socialista (unos tres meses), los señores Barrionuevo y Vera, uno de ellos ex ministro de interior, en presidio. Ambos por malversación de fondos públicos, de una cantidad supongo mayor que 100 pesetas, y secuestro. Y es que sus cabecitas pensantes, decidieron andar secuestrando. Que no es que esté muy bien visto, ni hecho, pero que no moja a quien más mandaba. Diputados y señores recibieron abrazos en la puerta de la cárcel por todo el PSOE. Y hoy, cuando la condena ha sido ratificada por el tribunal de tribunales, el Constitucional, ellos a pescar pescaditos en el río de la vida. Gorra en ristre y solecito bueno.
Una niña de trece años fue violada pistola en mano, por un fantoche de paisano, pero con una placa policial en el bolsillo. Y con otra cosa en los pantalones. Por poco tiempo. El caso es que se la sacó junto a la pistola, y la conminó con la educación que se supone en esta situación a mantener relaciones. Pues bien, esté sujeto ha sido detenido y se ha declarado probado su participación sexual. Pero señores, como resulta que la chiquilla en sus trece años, no era ajena a eso de la sexualidad, pues oye, que no es para tanto, así que se le atenúa la pena, y sanseacabó. Cosas más graves se ven. Malditos atascos.
Dicho lo dicho, en la tele Gran Hermano.
sábado, 24 de marzo de 2001
24/03/01 1:55
Ayer conocí la peor cara de Papa Noel. Lo más seguro es que no fuera él. No vi renos, ni iba de rojo entero hasta la borla. Pero tenía barba, y quizá por eso, cuando me acerqué sonriente lo tomé, equivocada y lamentablemente por quien no era.
Y aquel calco con barba de la ilusión de los niños, se tomó a mal mi sonrisa y algo se le removió en las tripas, alguna reacción gástrica, algo que se le subió por la garganta como petróleo ácido, cambiándole al rostro a una mueca, y a la vez el carácter apacible de la barba. Acorralado por algún complejo, alérgico a la risa, se enfureció de mi buen ánimo y mejor talante, y me gritó que le atendiera otra persona, con lo que a mi se me congeló la sangre en las venas, y casi de golpe, instantáneamente, dejé de creer en disfraces y reyes de oriente. Me quedé apesadumbrado, pues soy persona social que depende de su entorno, y sobre todo de un entorno favorable, pues al contrario me vuelvo taciturno y silencioso.
En la alegría soy protagonista y en la pena soy invisible.
Michael Jackson ha sido absuelto de la acusación de plagio de una canción, y es cosa curiosa, pues han venido a coincidir su liberación judicial de querellas, al menos de esa en particular, con la audición de ambas canciones por mi parte. Y yo que admiro mucho a Michael Jackson, y que he considerado además que es un genio, he venido a concluir, tras atenta comparación, que puede haber quedado demostrado que su canción no plagió a la del italiano, pero lo cierto y comprobable es que ambas se parecen como dos gotas de agua. Como dos canciones por momentos idénticas.
Dicho esto. Que otros fundamentos se necesitan para considerar que cada paso, mejor con pies de plomo. Y que casi todas las creencias se pueden poner en tela de juicio.
Y aquel calco con barba de la ilusión de los niños, se tomó a mal mi sonrisa y algo se le removió en las tripas, alguna reacción gástrica, algo que se le subió por la garganta como petróleo ácido, cambiándole al rostro a una mueca, y a la vez el carácter apacible de la barba. Acorralado por algún complejo, alérgico a la risa, se enfureció de mi buen ánimo y mejor talante, y me gritó que le atendiera otra persona, con lo que a mi se me congeló la sangre en las venas, y casi de golpe, instantáneamente, dejé de creer en disfraces y reyes de oriente. Me quedé apesadumbrado, pues soy persona social que depende de su entorno, y sobre todo de un entorno favorable, pues al contrario me vuelvo taciturno y silencioso.
En la alegría soy protagonista y en la pena soy invisible.
Michael Jackson ha sido absuelto de la acusación de plagio de una canción, y es cosa curiosa, pues han venido a coincidir su liberación judicial de querellas, al menos de esa en particular, con la audición de ambas canciones por mi parte. Y yo que admiro mucho a Michael Jackson, y que he considerado además que es un genio, he venido a concluir, tras atenta comparación, que puede haber quedado demostrado que su canción no plagió a la del italiano, pero lo cierto y comprobable es que ambas se parecen como dos gotas de agua. Como dos canciones por momentos idénticas.
Dicho esto. Que otros fundamentos se necesitan para considerar que cada paso, mejor con pies de plomo. Y que casi todas las creencias se pueden poner en tela de juicio.
sábado, 17 de marzo de 2001
17/03/01 23:33
No es cuestión de pensarlo demasiado. No es cosa de dedicarle mucho rato. Pero algo habrá que se pueda hacer para sobrevivir a lo que viene. Algo que nos sobreviva. Yo lo he estado pensando, y desde luego no detenidamente, sino más bien al colocarme ante un folio en blanco, aunque a la vista está que ni es folio, ni es precisamente blanco. Más bien todo lo contrario ¿a ti qué te parece?
El caso, es que yo quiero venir en los sobrecitos de azucar de la facultad, para que los hombres doctos de mi tiempo, contemporáneos míos y los que vengan, me tengan por alguien más inteligente de lo que soy en realidad, de lo que fui. Que me lean atentamente entretenidos en endulzarse el café, que es bebida que no pasará de moda. Y cavilando sobre ello, me he dicho que celebridad dejaré yo para la historia, y quizá a no ser que el futuro me tenga reservado algo mejor, de tantas tonterías como digo, por ahora me tengo que agarrar a lo que sea, e ir buscando contactos en empresas de envasado españolas, para que me escriban en cursiva:
Moscas del calor de la mañana,
se vuelve gris con una nube.
Ciertamente no es gran cosa, pero no seré yo quien fije mis límites. ;)
El caso, es que yo quiero venir en los sobrecitos de azucar de la facultad, para que los hombres doctos de mi tiempo, contemporáneos míos y los que vengan, me tengan por alguien más inteligente de lo que soy en realidad, de lo que fui. Que me lean atentamente entretenidos en endulzarse el café, que es bebida que no pasará de moda. Y cavilando sobre ello, me he dicho que celebridad dejaré yo para la historia, y quizá a no ser que el futuro me tenga reservado algo mejor, de tantas tonterías como digo, por ahora me tengo que agarrar a lo que sea, e ir buscando contactos en empresas de envasado españolas, para que me escriban en cursiva:
Moscas del calor de la mañana,
se vuelve gris con una nube.
Ciertamente no es gran cosa, pero no seré yo quien fije mis límites. ;)
domingo, 11 de marzo de 2001
11/03/01 11:53
Tengo un colega que busca el éxito. Intuye cual puede ser el camino, pero no lo alcanza, quizá porque solamente comenzar a andarlo cuesta ya, de partida, demasiado trabajo.
Mientras todo esto ocurre, el tiempo lo condiciona, lo trata, lo modela. En definitiva lo dota de paciencia. Paciencia para esperar que ese trayecto sea alguna vez cinta transportadora, aunque no lo vaya a ser, la paciencia se agradece.
Los terroristas atentan, matan. Si este es mi altavoz al mundo, si estas letras se pueden leer en Veracruz, dejaré escritas que a los asesinos de ETA, les importa muy poco la vida de sus víctimas, aunque todas sean inocentes. Aunque en el destrozo de la última bomba se llevaran al otro mundo a dos electricistas que simplemente pasaban por allí. Cerca del concejal que era objetivo y sobrevivió.
A ETA le importa poco, porque en puridad no piensa que ese concejal sea culpable de nada, por eso no es un atentado tanto contra él, sino contra la sociedad que no admite fascismo tan grande. No se busca la muerte de ese particular porque se le quiera matar a él precisamente, se busca la muerte de forma simple y llana. En el despropósito que es la muerte de los dos trabajadores, se esconde su finalidad última. La Tiranía del terror que no ceja.
Atentan en un cementerio donde yacen los muertos del Euskadi. Y todo porque allí está la cúpula de un partido político. Porque no importa tanto la muerte de los que pasean por allí por visitar a sus seres queridos, si en el mismo lote, desaparecen los que están de parte de un partido político, respaldados democráticamente por votos del pueblo vasco.
Sembrar el terror es fácil. Pero no habrá felicidad.
Mientras todo esto ocurre, el tiempo lo condiciona, lo trata, lo modela. En definitiva lo dota de paciencia. Paciencia para esperar que ese trayecto sea alguna vez cinta transportadora, aunque no lo vaya a ser, la paciencia se agradece.
Los terroristas atentan, matan. Si este es mi altavoz al mundo, si estas letras se pueden leer en Veracruz, dejaré escritas que a los asesinos de ETA, les importa muy poco la vida de sus víctimas, aunque todas sean inocentes. Aunque en el destrozo de la última bomba se llevaran al otro mundo a dos electricistas que simplemente pasaban por allí. Cerca del concejal que era objetivo y sobrevivió.
A ETA le importa poco, porque en puridad no piensa que ese concejal sea culpable de nada, por eso no es un atentado tanto contra él, sino contra la sociedad que no admite fascismo tan grande. No se busca la muerte de ese particular porque se le quiera matar a él precisamente, se busca la muerte de forma simple y llana. En el despropósito que es la muerte de los dos trabajadores, se esconde su finalidad última. La Tiranía del terror que no ceja.
Atentan en un cementerio donde yacen los muertos del Euskadi. Y todo porque allí está la cúpula de un partido político. Porque no importa tanto la muerte de los que pasean por allí por visitar a sus seres queridos, si en el mismo lote, desaparecen los que están de parte de un partido político, respaldados democráticamente por votos del pueblo vasco.
Sembrar el terror es fácil. Pero no habrá felicidad.
viernes, 9 de marzo de 2001
9/03/01 23:12
Aquí vuelvo a colgar las letras. Con la vaga esperanza de que sirvan para algo. Muchas veces quiero aterrizar en el oscuro de lo que vivo, y quiero decirlo aquí y ahora. Sobre este mundo de vacas y hombres locos. El preso es un lunático, un enfermo, que se come preservativos y cartas al juez, pensando que los funcionarios de prisiones (ya no carceleros), quieren matarlo. Y así se le pasa la vida, reutilizando los condones expulsados por sus posaderas de loco sin libertad.
Me pregunto donde está la paz de israelíes y palestinos. Supongo que tan lejos como la de mi amado Euskadi. En algún sitio, ambas, no encontrado todavía.
En la televisión de éste siglo nuevo se recicla la misma basura de los noventa. Se repite o se ofrecen nuevas variantes. La televisión hará crisis, y los hombres por no buscar los libros, se mirarán las caras en los espejos.
Me pregunto donde está la paz de israelíes y palestinos. Supongo que tan lejos como la de mi amado Euskadi. En algún sitio, ambas, no encontrado todavía.
En la televisión de éste siglo nuevo se recicla la misma basura de los noventa. Se repite o se ofrecen nuevas variantes. La televisión hará crisis, y los hombres por no buscar los libros, se mirarán las caras en los espejos.
lunes, 12 de febrero de 2001
12/02/01 22:47
Me ha contado un pajarito muy lindo. Me ha dicho con alegría la novedad de un regalo. Y es que le han regalado en el hospital donde alegra a los enfermos, un televisor. Y se lo van a poner en el puesto de control, pues a este pajarito no lo enjaula ni la voluntad más férrea. Y es que es un regalo de un paciente, o mejor decir, de la familia de ese paciente pues llegado el momento, entre sanar recuperándose del todo, y morir, fue empujado a la deserción, quizá porque no le quedó otra opción, quizá porque era eso lo que le quedaba por conocer. Así que el pajarito mirará la tele en un televisor nuevo, espléndido, homenaje desde la gratitud de los familiares que aún perdiendo conservaron un agradecimiento sincero. Pero a mi la pena me embarga entero, hasta por personas desconocidas. No puedo desempeñar cualquier trabajo. O incluso no esté hecho para la vida social, si está es indivisible de renuncias.
sábado, 10 de febrero de 2001
10/02/01 16:59
Hoy le he dado vueltas a la cabeza. Sin ser literalmente, es una buena forma de perder el tiempo. Vivimos en un mundo en que la ignorancia prima. Donde no importan las maneras, ni importa el fondo de las cosas. Nos centramos en lo nuestro, que no es poco, y lo que está fuera no nos atañe. No va con nosotros ni nos interesa.
Hoy he conocido una forma de paz, tranquilidad, felicidad que son sinónimas todas las palabras en mi diccionario, y fue después de comer. Sentado cara al sol, con una novela de García Marquez que no tenía que leer, aunque tuviera la posibilidad de hacerlo. Escuché el rumor lejano pero localizado donde yo sé, del mar que hoy era un línea del horizonte que no se decide si avanzar o retroceder. Y escuché el piar de los pájaros, que no sé qué comen ni de dónde, pero pían. Y yo los escucho frente a la frente del sol.
Cerré los ojos, y me dije qué cosas tiene esta vida, y cuánto tiempo llevo yo aquí, sin haber descifrado la clave del éxito visible a los otros. Que de calamidades, los presos narcotizados y echados al océano sin paracaídas ni salvavidas. En el centro del océano donde un salvavidas es más un incordio que otra cosa.
Hoy pensé en mis ancestros, en mi abuelo que era amigo mío. Al que le levanté la boina para reírme y para que riera, cuando era un niño. Pensé que quizá cuando tuvo mi edad se preguntó cómo sería el 2001, año sin odiseas ni en el espacio. Yo hoy me acordé de él, porque no está. Y pensé en cómo será el 2060, que tampoco me cogerá aquí. Y los pájaros el sol, y el granítico edificio de mi alrededor me dio a las claras que vivimos en perpetua repetición. En un análisis que nos lleva a ningún lado.
Hoy he conocido una forma de paz, tranquilidad, felicidad que son sinónimas todas las palabras en mi diccionario, y fue después de comer. Sentado cara al sol, con una novela de García Marquez que no tenía que leer, aunque tuviera la posibilidad de hacerlo. Escuché el rumor lejano pero localizado donde yo sé, del mar que hoy era un línea del horizonte que no se decide si avanzar o retroceder. Y escuché el piar de los pájaros, que no sé qué comen ni de dónde, pero pían. Y yo los escucho frente a la frente del sol.
Cerré los ojos, y me dije qué cosas tiene esta vida, y cuánto tiempo llevo yo aquí, sin haber descifrado la clave del éxito visible a los otros. Que de calamidades, los presos narcotizados y echados al océano sin paracaídas ni salvavidas. En el centro del océano donde un salvavidas es más un incordio que otra cosa.
Hoy pensé en mis ancestros, en mi abuelo que era amigo mío. Al que le levanté la boina para reírme y para que riera, cuando era un niño. Pensé que quizá cuando tuvo mi edad se preguntó cómo sería el 2001, año sin odiseas ni en el espacio. Yo hoy me acordé de él, porque no está. Y pensé en cómo será el 2060, que tampoco me cogerá aquí. Y los pájaros el sol, y el granítico edificio de mi alrededor me dio a las claras que vivimos en perpetua repetición. En un análisis que nos lleva a ningún lado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)