viernes, 27 de mayo de 2005

Violadores de niños

No diré aquello tan manido de que acostumbrado a verlo todo, ya nada me sorprende. No lo digo porque no es cierto, ni lo vi todo ni lo quiero ver.

Ayer nos atragantamos todos con la noticia de que unos desalmados, cabrones sin alma, se dedicaban a la violación sistemática de niños. En realidad de bebés, niños de un año y de dos. Hay que estar muy enfermo para cometer tal monstruosidad. No sé si en otros países ocurren estas cosas, a uno le sobran siempre motivos para llevarse las manos a la cabeza. En este caso, y en realidad como en todos, la justicia habrá de mostrarse implacable. Parece que a uno de los bebés le dieron un billete de cercanías para que se entretuviera mientras abusaban de él. Parece increíble que estas cosas puedan pasar. Yo pediría la mayor severidad en las penas, que esos jueces entiendan que en la libertad del individuo reside atenerse a la ley. Y cuando este no la respeta, al ponerse al margen, ha decidido. Si la cárcel no lo habrá de reinsertar, al menos que los demás quedemos a salvo largo tiempo.

Para estos en particular no hay calificativo que los describa, solamente la esperanza de que en el presidio reciban la ley del más fuerte que ellos aplicaron tan cruelmente, respecto a la pena no la hay de tiempo suficiente.

miércoles, 25 de mayo de 2005

Una vuelta de tuerca

Me hallo entre aquellos que siguen con interés los avatares del fútbol cada semana. Soy de esos que disfruta de los grandes partidos y de los que se aburren soberanamente en partidos como el que el domingo enfrentó al Real Madrid y al Atlético. Yo, un poco por coherencia al gusto por el fútbol y otro poco supongo, por no parecerme en nada a Alcalá de la SER sí soy forofo de un club. El mío, el de mis desvelos de niño es el Athletic de Bilbao que apurada la liga, quedó en tierra de nadie.

Pero no es del Athletic de quien quisiera hablar en este rincón a bote pronto. Quisiera hablar de Villarroel y del Levante. Por extensión también de Schuster, Caballero y de Oltra; del Mallorca, de Cúper y de Romero, valga esta lista a modo de créditos de lo que sigue.

Todos sabemos que el Levante estaba, hace unas cuántas jornadas, virtualmente salvado. Veía el descenso como el rico mira los utilitarios de los demás. Aquellos problemas no iban con él, tenía un colchón cómodo y se quedó dormido.

También es conocido que su presidente Pedro Villarroel no tragaba con Bernard Schuster, que es en su relación con la prensa un Ferrando exagerado. Tan cortante que resulta antipático, y eso en el fútbol, si se aspira a una larga carrera (incluso sin éxitos notables) es un hándicap. Mucho mejor ser resultón ante los medios, ¿quién duda que Ranieri encontrará equipo cuando quiera? Es lo que tiene ser un cachondo, no gana pero es divierte y da bien en cámara.

Digo, no es un secreto, que Villarroel encontró la sinceridad de Schuster cuando el presidente fichó a Caballero y el entrenador declaró taxativamente que ni lo había pedido ni lo necesitaba. Desde ahí la relación fue a un deterioro progresivo. Dos no hablan sin ninguno quiere.

La cuestión es que si el Levante mantenía la categoría habría forzosamente un año más de Bernard Schuster. Y eso era demasiado para Villarroel, así que tras el enésimo partido perdido de un equipo al que se le pedía no descender (nunca hasta ahora estuvo en descenso), y por no volver a ver el careto del alemán decidió echarlo. En aquel momento Villarroel y todo el levantinismo tenían bastante claro que la permanencia era segura a poco que la fortuna acompañara. Simplemente se dio un cese antes de que por contrato se prorrogara Schuster un año más. Despedirlo en ese momento sin permanencias matemáticas de por medio iba a suponer un ahorro mayor que hacerlo en junio. Pues entonces él técnico podría exigir el pago integro del segundo año rescindido.

Pedro Villarroel se lo quitó de en medio y le dio los mandos a un técnico de la casa, impecable en el filial. Este puso su mejor voluntad, pero empezó a perder la liga al perder en Albacete. En aquel partido el compromiso de los 11 estaba bajo cero, de forma que a partir de ahí, aprendida la lección echó las camisetas al aire para que las recogieran los que más ganas tuvieran. Por suerte fueron al menos 11, y el equipo mejoró su imagen contra los fuertes, aunque no tanto como para ganar.

El Mallorca en una mala temporada no se parece en nada al club que fuera hace unos años. Sencillamente le falta calidad para estar más arriba. Con un galáctico en horas bajas en los banquillos, Cúper que exprime un limón sin zumo. Pero tiene arrestos el Mallorca, quizá motivado por las palabras de Villarroel cuando ufano afirmaba que el Mallorca era carne de segunda, que no se molestaran en intentar la hombrada, estaban descendidos. Palabras que hoy suenan a motor de reacciones.

Se equivocó Villarroel, un buen final unido a dos victorias del Mallorca ante mi amado Athletic y ante el Depor lo ha salvado. Ahora, a falta de una jornada para el fin del cuento un consejero del Levante asume el protagonismo de los disparates para decir que el Deportivo de la Coruña se dejó vencer, y que Romero estaba comprado. Yo de él le ponía ya una querella. Ya antes, frente al Athletic, se insinuaron irregularidades.

Queda una vuelta de tuerca a la liga. Oltra dice que mientras hay vida hay esperanza. Es cierto, como canta Ismael Serrano, no todo está perdido. Levante y Mallorca se juegan la permanencia contra rivales hábiles que están en las antípodas clasificatorias. Ninguno mira hacia abajo por el vértigo, pero uno caerá al pozo de segunda. Al otro le quedará un verano para mejorar los mimbres de una cesta que conservó pocos puntos. Tiempo suficiente para volver a empezar.

lunes, 23 de mayo de 2005

Un final del terror

Revela este lunes Savater que el presidente del gobierno, Rodriguez Zapatero les confío el sábado en una reunión privada que tenía sobre la mesa una carta fiable de ETA proponiendo su disolución. A cambio ningún propósito político, solamente que no es poco, que se de salida a los presos.
Cuenta Savater y yo opino igual que es una gran noticia, y que Aznar en su día habría dado saltos de alegría ante una oportunidad como esta. Ojalá haya paz y ojalá se hubiera dado antes para que tantos como murieron hubieran seguido con nosotros. Tengamos esperanza en que el terrorismo como todos los males tendrá fin, y que no habrá más muertos por el fanatismo del que consideró sus ideas más importantes que la vida humana. Sobre todo cuando no es la propia la que está en riesgo. Quizá ahora entren en razón y Euskadi sea el paraíso que aunó orillas de mar desde las que divisar tupidos bosques.

Yo aún me acuerdo de Manuel Zamarreño asesinado vilmente en el 98. Un humilde concejal que no quería ocupar el cargo, que supongo que como todos tenía miedo. Lo mataron si no recuerdo mal con una moto bomba cuando acudía a la panadería. Apenas llevaba un mes en el cargo. Lo vi los días previos, renuente a todo protagonismo. Su muerte quizá por presentida me tocó hondo.

Hoy tengo la esperanza de que no habrá más muertos. Que se darán los pasos apropiados para que podamos vivir en paz y sin temor.

miércoles, 18 de mayo de 2005

Amigos en la necesidad

Cuento que estoy contento. Que se abre ante mí una posibilidad formidable. Que el amigo apareció en la necesidad con una oportunidad en la mano. Cuento que no la desaprovecharé, que estoy obligado a un tesón infinito, al mayor empeño en cumplir con la mayor eficacia. Los amigos se descubren en las alegrías y en las penas, son aquellos que confían y que están dispuesto a darlo todo. Son también aquellos que harán lo imposible cada día para devolver la confianza. Son los que tienen palabra.

Los amigos no olvidan a sus compañeros de cordada.

jueves, 5 de mayo de 2005

Con fisuras

Leía el otro día en la prensa un artículo sobre una joven que pese a su juventud ya ocupaba un cargo mediano en el organigrama del Partido Popular en Madrid. Llevaba a cabo sus tareas, que desconozco, en el mismo piso que Rajoy y Acebes de la calle Génova.

De todo el artículo lo que más me llamó la atención era el breve resumen que el periodista hacía antes de empezar la entrevista. En este anticipo nos aclaró que cualquier medida del partido contaba con su apoyo sin fisuras y al ciento por ciento. Llegaba a afirmarse que no hacía la menor autocrítica, referida claro está, a la línea y sendero del Partido Popular.

Cuando le enseñé el artículo a un amigo mío me dijo que a aquella se le veía de lejos que era una trepa. Y con esa conformidad del todo, con todo, aún ascendería mucho más en el escalafón.

Yo, que me he de considerar por fuerza más de izquierdas que de derechas, quedo a la luz de todo esto anonadado. Porque por supuesto que hay políticos que me caen mejor que otros, pero a todos los observo bajo la lupa de mi crítica más contumaz. No estoy dispuesto a dar por bueno un paso sin examinarlo con detenimiento. Así soy capaz de divergir con todos ellos en mil casos. Intento formarme una opinión de cada suceso, y la callo o la cuento en función de mis ganas y del apetito de mis interlocutores.

Que esta cuestión fundamental me separe de algunos de los que van a hacer carrera profesional en la política me impresiona, pues en mí siempre se puede aspirar al cambio de opinión. Al donde dije digo digo Diego, no me caso con nadie (al menos por ahora), y tan pronto soy capaz de poner a los pies de los caballos a unos como a otros. Pero que podremos esperar de los políticos que ofrecen su apoyo sin fisuras, sin moverse un ápice de la nítida línea del partido. Que se hacen fundamentalistas de doctrinas, que se enrocan descubriéndose cualidades y hacen oídos sordos a los que desde fuera opinan distinto.

No se trata de hacerse fuerte en su castillo, se trata de oponer razones y valorar las del contrario. Aceptar de aquel las que nos convenzan, y procurar exigir a todos honestidad y honradez en cada acto, con un oído como hacían los indios de América, pegado al suelo para sentir la calle bulliciosa.

martes, 3 de mayo de 2005

Pinocho y los muertos británicos

Tony Blair se enfrenta bien pronto a elecciones generales. Camina de la mano de su ministro de economía y por lo que dicen en las encuestas los británicos no va diciendo más que mentiras. Así opinan el 58% de los entrevistados, lo que no es
"peccata minuta". Lo curioso es que el lider de los conservadores y principal alternativa de gobierno miente también, o eso piensan el 51% sobre Michael Howard. El tercero en discordia y con posibilidades remotas de gobernar, el liberal demócrata Charles Kennedy cuenta mentiras solo para el 22%.

Esto es lo que hay. Vaya orgullo debe sentir la clase política. La soberanía popular da por hecho que unos por perpetuarse en el poder y otros por conseguirlo echan mano de la manipulación y de la mentira. Y como si viviéramos en el mundo al revés, cuánta más sospecha de embustero se atesore más favorito se es para el triunfo final.

El caso de Blair es sintomático de que el pueblo llano perdió finalmente cualquier fe en la honestidad de sus políticos. La mayoría cree que miente como un bellaco, apoyan la creencia en filtraciones muy comprometedoras para la sonrisa de Blair. Pero con eso y todo dicen que lo respetan. Supongo que cabe el mismo respeto que procuraba para el Reino Unido el mismo Blair cuando se publicitaron las torturas del ejército británico en Irak.

Aquí en España nos hartamos de escuchar mentiras de Acebes y le dimos un giro al sillón del gobierno. Hoy Acebes dice que la reunión de Ibarretxe y Otegi es ilegal y yo me cuestiono la infalibilidad de Acebes para designar lo legal e ilegal. Supongo que Ibarretxe podrá reunirse a hablar con quien quiera aunque sea apelando a la condición de ciudadano. Y si ese tipo cometió algún delito que actúen los jueces que tendrían que ser los garantes de la legalidad. El Partido Popular se empecina en la confrontación para un largo plazo y hace fuerte a Acebes que es para muchos contructor indeseable de mentiras. Ellos sabrán si acertaron en el camino de regreso.

Volviendo Blair decir que se asomó por las ondas como suele hacer los sábados su amigo Bush en su mensaje semanal a la nación, estuvo departiendo y mostrando consternación por la reciente muerte de un soldado en Irak, Anthony Wakefield, aunque no supo decir el número exacto de muertos. Son a estas horas 88 pero muy posiblemente esta cantidad se vea incrementada con las horas. Él no podía saberlo, las vidas humanas si no tienen nombre valen menos. Dijo que fue un héroe y sin embargo sus familiares amenazan con demandar al gobierno británico por una guerra que algunos ya sabíamos, ellos empiezan a darse cuenta ahora, fue ilegal.

El jueves los indecisos tendrán en su mano la respuesta. Blair se agarra a la economía y a su sonrisa que ya no embelesa a nadie. Mientras tanto le crecen los enanos en la prensa y pide movilizando votantes una última prórroga.

lunes, 2 de mayo de 2005

Guadalinfo chapucero

Vuelvo estos días con la certidumbre de que otro Roldán es posible. La chapuza y la política pueden ser como el café con leche completamente indisociables. He descubierto incluso un caso concreto del peor de los provincialismos para cubrir un puesto de informático. Concretaré esto más.

En Andalucía deben andar orgullosos con su proyecto Guadalinfo que pretende acercar las nuevas tecnologías a los vecinos de aquellos municipios de menos de 10.000 habitantes. Yo que soy informático vi en ello una oportunidad laboral única para acercarme a mi novia que trabaja en ese pueblecito desde hace dos años. Nos presentamos 10 personas. Y de todas ellas un único informático, yo. La competencia que estaba tan necesitada como yo lo descubría casi al final y me decía, “qué gran ventaja”, “lo tienes casi hecho”.

Las cosas empezaron malamente pues el técnico de diputación que tenía que haber llevado a cabo las entrevistas en un pueblo cercano para análogo puesto tuvo un fallo en la memoria, no sé, sencillamente se le olvidó. De forma que a aquellos a los que se les tenía que entrevistar a las 12:30 de la mañana se les terminó entrevistando a las 17:00. Ustedes dirán ¡qué chapuza! Y es verdad, pero como entenderán esto no me tendría que haber afectado pero lo hizo, pues fue el técnico que venía a entrevistarnos a nosotros el que se los asentó delante. De manera que las horas se hicieron largas esperando. No nos pudieron entrevistar, como digo, a la hora que nos citaron, a las 17:00 (nada de citarnos escalonadamente, todos a una Fuente Ovejuna) y llegó por fin el sujeto sonriente a las 20:20 de la noche. ¡Qué no se le perdonará a la Junta!

Les diré que alguna de las entrevistas quizá por lo avanzado de la hora duró ¡3 minutos! Pasaron uno tras otro por el despacho donde aguardaban el alcalde por lo que se cuenta un tipo bastante corrupto y su secretaría, y el técnico que por lo que sé no halló a nadie más entre todos para hablar de informática que a quien firma este artículo. Alguno de los aspirantes ni siquiera había entendido la pregunta sobre informática que aquel guardaba en la recámara. La palabra "software" sin duda había descolocado a más de uno.

Yo entré el último de todos, a las 22:00 horas poco más o menos. Propuse mi candidatura no solo para acercar Internet a los vecinos sino mi disposición a actuar de técnico en reparación de ordenadores para el ayuntamiento y llevar a cabo el mantenimiento de la página web. Tareas no unidas al puesto (y que en puridad yo era el único de los aspirantes capacitado para realizar) pero que yo habría llevado a cabo encantado por convivir el tiempo junto a mi novia. Era precio pequeño para tan grande recompensa.

El técnico me preguntó supongo que siguiendo algún tipo de jerarquía en importancia, a tenor de los resultados, su primera pregunta fue:

¿Es usted de aquí?

Nunca pensé que esto fuera tan importante, pero yo que no soy político y me guío con la mejor intención y siempre con la verdad le dije que no, pero que lo podría llegar a ser. Lógicamente en un pueblo donde todo el trabajo se da en los invernaderos no hay sitio para mí, que no puedo quedar de brazos cruzados salvo Primitiva de por medio.

En ese momento no calibré el error de mi respuesta, pues puede decir que sí, mi novia vive allí desde hace dos años. Me vi diciendo que hasta ese momento no he sido sino visitante ocasional aunque dejé clara mi voluntad, de la mano de un trabajo, de echar raíces.

Supongo que ahí, o quizá antes se acabó la entrevista. No importó nada más que yo tuviera más conocimientos de informática que el resto de mis compañeros. Nos dijeron que lleváramos los títulos, allí nadie los pidió. Supongo que cuando se entrevistó a Roldán pasó lo mismo. Al día siguiente pude leer que el puesto había sido otorgado a una moza que llevaba entre sus apellidos el del dueño de uno de los bares más importantes del pueblo.


El proyecto Guadalinfo conlleva una inversión importante en ordenadores y en infraestructuras. Hay una noble intención de dar formación a la gente. Porque si hoy Internet es muy importante, lo será más en el futuro. Pronto se utilizará la red para realizar muchas más compras. Buena parte del futuro está en el ciberespacio. El proyecto era inicialmente de un año ampliable a tres, y luego es posible que según resultados tuviera curso indefinido.

Pero a la vista está que al menos en algunos sitios nace herido de muerte. Herido porque se malgasta lo invertido con decisiones viciadas y sin perspectiva. Pues qué importa que vayan a dar determinada formación a los escogidos. ¿Qué ocurrirá cuando estos no encuentren respuesta en sus folios a las preguntas de quien quiere aprender?

Nadie está en posesión de la verdad absoluta, nadie tiene todo el conocimiento, pero no es descabellado pronosticar el fracaso cuando en las decisiones no se opta por la idoneidad sino por intereses más espurios.

Yo espero seguir por aquí dentro de un año. Entonces les contaré qué fue del proyecto en aquel sitio en particular. Si tuvieron que cerrar la sala de ordenadores como se cierran las mansiones con fantasmas.

sábado, 30 de abril de 2005

Una nube blanca

En el trayecto de la historia 20 años no son nada. Un lapso demasiado corto casi para cualquier cosa que no sea matarse unos a otros, que para eso se necesita mucho menos tiempo efectivo. En esos casos yo soy partidario de alzar una nube blanca para que la vean desde bien lejos, para que no sólo mis enemigos actuales vean que me rindo sino también los agazapados que esperan para hacerme la guerra en mis momentos de mayor debilidad.

No hay nada malo en la rendición, es un acto valiente en realidad, se reconoce el error de la confrontación, se reconoce la perdición y esto es uno de los mayores reconocimientos que se le pueden dar al ser humano, pues desde que nace está perdido y poco dispuesto a perder.

Agitaría mis nubes blancas en un cielo despejado ya de incógnitas, con la cabeza de perdedor bien alta, entregando mis armas con la firme determinación de separar desde entonces y para siempre las pepitas de oro de la piedra. Busco repetir mis mejores momentos, guarnecerme en ellos como en una cueva ante la tormenta. Poder vivir un presente no pendiente del pasado. Expectante, confiado repleto de eufórica ilusión.

20 años no son nada. Lluis Llach se descubría un poco más con una canción preciosa:
"Un núvol blanc". Compuso letra y música en 1985, mucho antes varios de los acontecimientos ocurridos más trascendentes. Yo que soy de mucho regalar querría exponer aquí esa letra, que siendo bella crece en su palpitante voz. Pertenece al albúm "Maremar". Es canción de amor mayúsculo, un amor dispuesto a perder. Tengo para ti un nido en mi árbol y una nube blanca...





"Senzillament se’n va la vida, i arriba
com un cabdell que el vent desfila, i fina.
Som actors a voltes,
espectadors a voltes,
senzillament i com si res, la vida ens dóna i pren paper.

Serenament quan ve l’onada, acaba,
i potser, en el deixar-se vèncer, comença.
La platja enamorada
no sap l’espera llarga
i obre els braços no fos cas, l’onada avui volgués queda’s.

Així només, em deixo que tu em deixis;
només així, et deixo que ara em deixis.
Jo tinc, per a tu, un niu en el meu arbre
i un núvol blanc, penjat d’alguna branca.
Molt blanca...

Sovint és quan el sol declina que el mires.
Ell, pesarós, sap que, si minva, l’estimes.
Arribem tard a voltes
sense saber que a voltes
el fràgil art d’un gest senzill, podria dir-te que...

Només així, em deixo que tu em deixis;
així només, et deixo que ara em deixis.
Jo tinc, per a tu, un niu en el meu arbre
i un núvol blanc, penjat d’alguna branca.
Molt blanc..."

"Sencillamente se va la vida, y llega
como un huso que el viento deshila, y acaba
somos actores que a veces
espectadores que a veces
sencillamente, como si nada, la vida nos da y
nos quita protagonismo.

Serenamente cuando viene la ola, acaba
y quizá en el dejarse vencer, comienza.
La playa enamorada
no sabe de la larga espera
y abre los brazos, no fuera que la ola le
apeteciese quedarse hoy.

Y sólo así, me dejo que tú me dejes
Y sólo así, te dejo que ahora me dejes
tengo para tú un nido en mi árbol
y una nube blanca, colgada de alguna rama.
Muy blanca...

A menudo, cuando declina el sol, lo miras
él sabe, perezoso, que mengua, lo quieres
llegamos tarde a veces
sin saber que a veces
el frágil arte de un gesto sencillo, podría
decirte que...

Y así sólo, me dejo que tú me dejes.
Y sólo así, te dejo que ahora me dejes
tengo para ti un nido en mi árbol
y una nube blanca, colgada de alguna rama.
Muy blanca..."



Letra y música Lluis Llach - 1985.

viernes, 29 de abril de 2005

Minutos perdidos

Vengo arrastrando los pies hasta aquí. Este es el weblog de mis palabras más perdidas. Diatribas contra el mundo y contra el destino que me enseñó el premio para esconderlo, tengo el corazón a miles de metros de distancia.

Reparo en una mañana de desordenes que muchos de mis minutos son perdidos, porque me hallan lejos de donde querría estar, lejos del sitio donde mi tiempo es más precioso.

Estuve con Sestea en pos de formar parte de un proyecto Guadalinfo que nace ya herido de muerte, y me doy cuenta, cuando puse tierra de por medio para volver a la búsqueda, que todas mis búsquedas me tendrían que acercar a ella.

Prosigo en el camino y alguien fue borrando mis huellas tras mi paso, quedo expectante con la vista fija en el calendario en que fijo mis días, para darme cuenta de que son los festivos en las constantes de mi alegría.

Quiero las calles angostas y el cemento levantado, quiero al incómodo mosquito viviendo en mi oído si a cambio puedo coger su mano. Progresa mi niña que es la risa y consuelo de la costa granadina. Para algunos la felicidad mide tan poco como metro y medio.

jueves, 21 de abril de 2005

Planes inmediatos

El domingo 25 pasadas las 0:00 saldré de la mano de Sestea hacia Almería y desde allí a su pueblo Albuñol, justamente en la costa. Voy a una entrevista y quería quedarme con ella unos días, pero no podrá ser, el día 27 tengo otra entrevista aquí en Valencia por intentar que salga algo. De manera que el 26 me tiraré otras 7 horas de viaje para regresar. El que no se mueve no avanza. Carga pilas Anado, que te harán falta. Y abrazos.

martes, 19 de abril de 2005

El teléfono de Aznar

Hace unos días leíamos en la prensa que Aznar tenía un teléfono especial para hablar con Bush desde la Moncloa. Es comprensible que para hablar con Bush no valga un teléfono normal. El mismo que se usa para hablar con los hijos o los amigos. A mí me gustaría ver ese teléfono para descubrirle la especialidad. Quizá no tenga números, simplemente descolgando conectas, si y sólo si eres Aznar, con George W. Bush. Si eres cualquier otra persona el aparato no te devuelve la llamada. Porque si Bush está las 24 horas al día al otro lado imaginen el terror de las asistentas de limpieza a rondar con la plumero cerca de esa conexión fulminante. Pobrecillas, temiendo golpearlo sin querer, que caiga el aparato de la mesilla y se oiga al auricular sobre la alfombra: ¡Yeah, Ansar! No sería de extrañar que en esa tesitura salieran las mujeres a estampida por la puerta, deseando que alguien importante piense que al teléfono lo derribo la corriente de una ventana abierta. Dejándose olvidado en la precipitada marcha un zapato. Si esto sucediera, si Bush se viera hablándole a la alfombra sin respuesta no sería difícil calibrar las dificultades que podríamos encontrar en nuestra política exterior. Probablemente lo pagáramos con algún feo, no recibiéndonos, no hablándonos, no diciéndonos ni que sí ni que no. Aznar tendría que echar mano de toda su maña, de toda su labia curtida en tantos debates ganados para recordarle que siempre tendrá un bigote cerca. Para lograr con ardides atraérselo feliz de nuevo. No te quiero contar si a una de aquellas damas a la carrera se le ocurre recogerlo del suelo y colgarlo sin más. Quizá entonces las consecuencias serían peores, mejor no imaginarlas.

El teléfono seguramente es rojo como los de las películas, o quizá su especialidad radica en que por arriba es barrado y estrellado, y por abajo rojo y amarillo. Por una parte porque tendríamos que ser nosotros los que estemos más en contacto con el suelo, alejados de ambiciones imperialistas incluso en su menor grado, aunque pueda haber otras razones. El caso es que nos apoyemos unos a otros para nuestras empresas, políticamente y llegado el caso militarmente. Cada uno en sus objetivos, que echar de una isla de cabras desocupada y que a nadie importa tenga el apoyo del poderoso. Pues sus misiles nos dan miedo al resto. Que si hay que detener y arrasar un país entero estemos junto a él para recoger la siembra más tarde.

Aznar nos trajo el paddle, el bienestar y el fin de la corrupción indecente de quienes aún hoy entre salidas y entradas de la cárcel dan mítines ante miles de personas. El fin de la guerra sucia cuando la guerra que es siempre sucia se daba en el germen mismo del Estado, los delincuentes se sentaban en las cómodas butacas de ministerios. Nos trajo decisiones acertadas y equivocadas. Las dos Europas, el amigo americano sin plan Marshall, los oídos sordos a la ciudadanía vociferante que toma nota. Nos gestionó la información como a niños chicos. Nos programó películas indiciarias mientras se apilaban los muertos donde hubo ferias. Nos trajo la cobertura de una guerra que dijo legal creanme, y un final extraviado, alzando el brazo mustio de Rajoy el día en que se perdió la mayoría absoluta y el gobierno. El encanto se había perdido mucho antes.

Se fue Aznar a dar conferencias en spanghlish llevando bajo el brazo su teléfono para esconderlo y para rememorar viejos tiempos cuando en un suspiro ponía los pies sobre la mesa del más poderoso.

martes, 5 de abril de 2005

La princesa del Mercedes

Me asombro con la gente y con sus aficiones. Muchos son los que elevaron a mito a la princesa Lady Di. Y hoy desayunan en tazones con su rostro en el fondo. Hay incluso, que hay gente para todo, que han hecho girar su vida en torno a la muerta como si de un club social se tratara. Poco menos que una iglesia en torno a la princesa de los desengaños. Hoy se pronuncian como el trocito de historia que quieren representar tuviera memoria suficiente como para saber que Diana estaba a años luz de Camilla. Para esta gente no hay color, aquella era más guapa y más buena, era por siempre más joven que Camilla que se asoma a la vejez de los años. Diana está fresca en su memoria como la niña que se casó con el príncipe de Gales. La unión de un cuento que se tornó chino, porque él no quería besar sus besos en ella sino en la mujer que conocía su cobardía.

Todos sentimos la sacudida del Mercedes contra la piedra, la pérdida de Diana, icono mediático adorado por los medios. Por su dulzura, por su rebeldía ante la vida que tenía que ser perfecta y no lo fue. Por su franqueza en el fracaso, por sus pómulos hartos de maquillaje y lágrimas, por su bulimia, por su figura que huía de los paparazzi juntando aeropuertos. Sus últimos tiempos fueron de rebelión ante lo vivido, junto a un Dodi Al Fayed que para todo el mundo estaba muy por debajo de ella. Conoció el amor Diana tras muchas espaldas y procuró sacarle el mayor partido.



Yo sentí la perdida como se siente la desaparición de alguien famoso, pero rápidamente me pasé al extremo opuesto. Porque... ¿cómo habría de sentir pena por alguien con una vida como la suya? Vivir a todo trapo, juntándose con quien quería, de una ciudad a otra, sin preocupaciones económicas ni de futuro, menuda pareja coronada. ¿Cómo sentir pena por quien todo lo tiene? Qué será de los que contamos los céntimos del bolsillo, que soñamos con un piso y un coche nuestro. Que nos conformaríamos con las migajas de tanto lujo y capricho. Qué será de los que esperamos una oportunidad, ricos nada más que de esperanza. Como muestra de la distancia nada más sus últimas horas, cenando en una ciudad distinta a su dormitorio.

No hay futuro para Diana. El futuro de los Windsor lo escribirán sus hijos y con más inmediatez Carlos que llega por fin al abrazo que quería. Al de la mujer discreta que no enamora porque de todas las batallas solamente ganó y ganará una.

lunes, 4 de abril de 2005

Muere el papa

Ha muerto el papa más carismático y lo ha hecho sin llevar a término una misión extraordinaria. Decía: "Hemos de construir una civilización en el amor", y lo decía a los jóvenes porque ellos tenían la fuerza que debía lograrlo. Yo estoy en desacuerdo con algunas cosas de su pontificado, sobretodo con su postura contraria al uso del preservativo, su receta de abstinencia para curar un continente África, que se muere de SIDA. Desde hace mucho tiempo la Iglesia parece ajena a muchos jóvenes y viejos que consideran que con Juan Pablo II no se ha sabido o querido evolucionar a la vez que los tiempos. Pero a mí el papa me parecía un hombre bueno, un ejemplo desde los achaques de su vejez, porque es cierto que la vejez y la enfermedad no han de ser humillantes. Es una lástima que aquella misión de confraternidad y amor entre las personas no se haya producido. Una pena que parezca tan quimérica y que hayamos perdido a alguien que creía en ella. Porque los que crean en utopías, serán los únicos que podrán poner las primeras piedras.

jueves, 31 de marzo de 2005

Para que conste

Darane y yo estamos por la labor de que no se pierda ni una palabra. Por eso, veremos de qué modo, vamos a atrapar los mensajes del primer grupo de Annlea. Para que no desaparezcan.

Hoy, con idéntico propósito, para que nada se pierda, he traido el contenido de mi anterior "Vivo y digo, siglo XXI" para que aquellas palabras permanezcan aquí junto a las nuevas. Todas me retratan en el tiempo, el que fui y el que soy.

También para que conste nada más apuntar que ayer subí la ventanita de la derecha, ese mapa que me dice que en las visitas suelo estar solo, aunque a veces sorprende mostrando dos puntitos verdes. Peregrinos perdidos en un universo inmenso.

Zafonmanía

Acabo en este mismo momento de acabar el libro. "La sombra del viento". Ayer visité la web, hice el juego que propone y estuve leyendo acerca de la zafonmania que parece se ha desatado en Europa con este libro. Las críticas son superlativas.

Sin embargo es un libro triste, como todos los no académicos. Triste porque está salpicado de muerte como la vida. Por eso emociona al igual que vivir.

Acabado ya a uno le embarga una tristeza distinta, porque ha vivido horas atrapado entre sus páginas, sintiendo en propia piel los avatares de los personajes, los ha visto tan de cerca que quiere seguir con ellos. Como cuando te despides de quien quieres, pero entonces sabes que la volverás a ver, aunque a veces los minutos se vuelvan un periodo demasiado largo. En la novela la certidumbre del fin se hace herida. Y no se me ocurre más consuelo que un nuevo libro al rescate. Leer historias nuevas exactamente igual que hacía Alonso Quijano camino de perder la cabeza.

miércoles, 30 de marzo de 2005

La sombra del viento

Últimamente me he dado un empacho de lectura, como en mis mejores tiempos. Apartado frente al mediterráneo di fin al "Código da Vinci". Fue este sábado pasado si no recuerdo mal. Ese mismo día empecé "La sombra del viento" de Carlos Ruiz Zafón que tengo más que mediado. Me lo regaló mi hermano hace bien poco porque le gustó mucho. Lo llamativo es que en mi familia contamos ya con tres ejemplares de ese libro (no me extrañará pues que sea un éxito de venta). Lo cierto es que me está gustando mucho.

Cambiando de tema, el lector ya conocerá que murió anteayer Joaquín Luqui, que era seguro tres, dos, o uno. Tu y yo lo sabíamos. Que descanse en paz.

lunes, 21 de marzo de 2005

Luis inmune por el fútbol

Apenas uno comienza a vivir ya va descubriendo reglas. Deben ser observadas porque es lo que se espera de uno, y porque no atenderlas suele traer aparejado males mayores. De niño si te enfrentabas con el más carismático de la clase corrías riesgos, en el mejor de los casos que te hicieran vacío y en el peor que el más grandón, amigo insuperable de sus amigos, te dejará en el estómago un regalito como recordatorio.

Nos hemos acostumbrado a que cada acto traiga consigo consecuencias. No nos sorprende. Sabemos que se trata nada más que de acción y reacción. Salvo en el fútbol. En el fútbol las reglas muchas veces se diluyen, las reacciones no aparecen. Se vive en la calma que da saber que los errores se pagan solamente a veces. Y con mucha frecuencia, justos por pecadores.

Tenemos reciente el incidente de un Luis Aragonés colérico y grosero. Citando ante los medios ingleses que le interrogaban a los gamos y persecuciones, porque él sabe de historia, porque no está dispuesto a reconocer errores. En el fútbol dice, hay códigos y él empleó uno cuando arrimado y encendido como un torero, le dijo apenas en un murmullo: "Dígale al negro de mierda que es usted mejor". Y se quedó tan tranquilo, sabedor de que estas cosas en el fútbol se deben permitir. Son códigos y él los maneja como nadie. Lástima para él que no todo el mundo estemos de acuerdo, lástima que ahora sean capaces de llenar de micros el aire y ya no se pierda nada.

Reyes debió poner cara de, "qué bruto es este tío", o tal vez "cómo domina los códigos, esta frase me ha hecho mejor futbolista".

Si tuvieramos unos dirigentes un poco serios tenían que haber cesado con efectos inmediatos al sabio, y no porque no sepa de fútbol, que es sabio de Hortaleza sino porque hasta los sabios que cometen errores saben que habrá consecuencias. Se hace inadmisible que aún hoy defienda aquello, y que en vez de agachar la cabeza en las ruedas de prensa posteriores, emergiera gallardo con sus códigos. Resolviera un grave desliz cometiendo otros. Asegura que no es racista pero no lo parece. La lengua le traiciona, se le vuelve racista cuando dormita el cerebro, cuando se vuelve rabioso de códigos.


El fútbol es distinto a la vida. Se ficha centrales incapaces de jugar por 4000 millones de los de antes y no ocurre nada. Se ganan tres partidos y se renueva por tres temporadas aunque en un mes pueda ocurrir, en el fútbol pasa, que te quieras quitar el estorbo de cualquier manera. Tantos desatinos que se hacen innumerables.

Yo sinceramente creo que Luis Aragonés no es racista. Pero es colérico e incapaz de reconocer errores. Incapaz de resolver con su dimisión lo que es normal en la vida. Pagar por los errores en consecuencia, como reacción. No creo que sea racista aunque sus apariciones posteriores vinieran a empeorar las cosas. Creo que tenía que haber sido cesado de inmediato porque determinadas cosas no se pueden tolerar ni siquiera en el fútbol. Menudo ejemplo entre nuestros dirigentes cuando se aspira a unas Olimpiadas. El tiempo ha pasado para tenerlo aún en la silla, con su pasado y sus errores, dando listas nuevas, estigmatizado pero protegido contra la tralla, como en un búnker. Inmerso en el fútbol de una selección sin victorias pero muy capaz de seguir llenando titulares.

jueves, 17 de marzo de 2005

Menudo best seller

Llevo exactamente 321 páginas de "El código Da Vinci" y ha resultado ser uno de los peores libros que han caido en mis manos. Claro que el libro que leí antes que ese era de García Marquez, y claro las comparaciones se hacen odiosas sobre todo para Dan Brown. Lo curioso de todo esto es que éste podría haberlo escrito yo mismo, y no es que me esté echando flores precisamente. En mi opinión es malo de solemnidad, engancha aunque mucho menos que "Los pilares de la tierra", y tiene frases como "A Sophie le daba vueltas la cabeza" y mil más de este estilo.

Literatura de altura.

viernes, 11 de marzo de 2005

11 de Marzo



Hace un año todos nos despertábamos con un atentado atroz. 192 personas inocentes que iban a estudiar o trabajar morían por el fanatismo de unos pocos. No les olvidemos. Decía Mahoma "El que hace reír a sus compañeros merece el paraíso". Y un principio que debiera ser inviolable, lo que no quieras para ti, no lo hagas para otros. Puede haber paz, y en ella cabemos todos.

jueves, 10 de marzo de 2005

Raúl en blanco

Raúl Gonzalez Blanco es futbolista del Real Madrid y lo ha sido casi siempre. Subido al primer equipo cuando chaval, por un Valdano que tenía fe y sobre todo palabra.

Raúl jugó ayer con el Madrid el partido de despedida de la Liga de Campeones, y jugó el partido de despedida porque el Madrid no mereció otra cosa. Incapaz de trenzar una sola jugada, apático, al "tran, tran" de unas piernas muy pesadas y sin una idea de fútbol.

Se disuelve el Madrid deportivo de Florentino. Se disuelve en la desidia, en la falta de esfuerzo, en lo acomodado de un equipo de galácticos del que solamente quedan los sueldos estratosféricos.

Raúl tiene uno de esos sueldos. Lo tiene porque era "el aventajado de la clase", "el listo", "el primero de todos" según la prensa. Porque si algo es innegable es que Raúl ha logrado que una parte de la prensa lo defienda con uñas y dientes. Son "raulistas" como otros son incondicionales de otros futbolistas de otro tiempo. La diferencia entre los distintos casos se me antoja clara, y reside en el talento.

Raúl tiene muy buena prensa a pesar de que no desequilibrar en absoluto. Es incapaz de irse de ningún defensor, no sabe regatear, no sabe correr, no sabe pasar. Raúl es el ánimo y en otro tiempo, la lucha, es el olfato y la definición al modo de "cuchara".

Porque Raúl se ganó a la gente desde chaval cuando perseguía a los defensas y a los centrocampistas para robarles el balón. No importaba que pocas veces lo lograra, se movía tras ellos como sediento y con ello se metía al publico en el bolsillo. Más aún al del Madrid que se acostumbró a una total inoperancia de sus delanteros y medio-puntas. Él era distinto. Era y es lento, pero eso daba más mérito a sus intentonas.

Raúl debe rondar los 6 millones limpios de polvo y paja. Su sueldo mensual neto debe ser, así rápidamente en pesetas de las de antes, 83 millones. Y eso fuera de las primas. Nadie ganó tanto con tan poco.

Que los sueldos en el fútbol son disparatados lo conoce todo el mundo. Pero en el caso de Raúl a juzgar por sus prestaciones, es una quiebra mayor. En el Madrid lo nombraron buque insignia y a un jugador no le puede ocurrir nada mejor. Lo tratarán con generosidad y procurarán hacerlo parecer mejor de lo que es. Con Raúl ha pasado. Estoy seguro de que en Europa no se le tiene en tan alta estima. Les debe hacer gracia que pidamos para él un balón de oro. Tiene olfato y lleva en su trayectoria muchos goles, pero también muchos partidos como delantero. Y no es lo mismo jugar arriba que defender la portería.

Raúl se agota a sus 27 años. No está para lo que estaba. Ya no persigue a nadie, se ha acomodado, lo tiene todo y lo que no tiene no cree que lo vaya a conseguir. Mantiene olfato de cuando en cuando y aún marca alguna vez pese a ser fijo para todos los entrenadores. Es fijo pero sin aportar nada. A la conducta del Madrid le ha seguido la de la selección española. Es intocable aunque no rasque bola, aunque ni siquiera cree peligro. Aunque no desborde, no centre, no pase, no sea ni mucho menos un experto con la testa, no chute con precisión de cirujano. Es el inamovible a pesar de que desaparece y ni se le espera. A pesar de que en las grandes ocasiones falle.

Quizá ningún futbolista es capaz de todo eso, pero ayer Ibrahimovic demostró como juegan las estrellas. Y la pega es que para que juegue Raúl otros calientan banquillo. Un balón de oro como Owen, que pida oportunidades y en el fondo de su corazón no entiende como Raúl puede ir por delante.

Raúl es buque insignia, pero las rachas deben ser observadas, y los jugadores medidos con justicia. El Raúl de hace dos años no era un mal futbolista, pero estaba sobre dimensionado. Hoy sigue en su mismo puesto, aguardando gastar todas sus oportunidades. Feliz en un Madrid que se las da todas, que las tristezas en el fútbol duran poco.