lunes, 31 de diciembre de 2007

Fin de año

Que los sueños del 2008 se cumplan.

viernes, 21 de diciembre de 2007

A golpes

Contigo sueño.

Y sin embargo - Joaquín Sabina



Tiene Jose Luis Moreno mucha plata, que decía el erizo aquel del anuncio de los seguros. Que le quieren por la plata. A Jose Luis Moreno también. Los cacos le querían por la plata. Por eso le visitaron, para convencerlo de que iban en serio le dieron tremenda paliza. Se cuenta que incluso le dieron con un hacha en la cabeza, quiero pensar que con el mango, que es de madera antes que con el filo, que podría partir un melón nada más rozarlo.

Y todo porque el neuro-cirujano metido a ventrílocuo, que suena como ventrículo pero no se le parece se negó a dar la clave de las cajas fuertes. Temía con razón que tras conocerla se dieran a abrirlas y terminaran llevándose lo que esconden.

Yo tengo que reconocer que no me cae demasiado simpático el empresario. Quizá por esa fama que cuentan de que no había azafato de programa que se le resistiera, y que no contrataba a ninguno que no estuviera dispuesto a pasar por la piedra, que es dejar a los muñecos de lado por convertirse en muñecos. Eso y porque desconfié siempre de ese instinto para los negocios tan acusado. Que se ha hecho multimillonario y aún lo recuerdo cazando chistes fáciles con la boca quieta mientras Rockefeller le gritaba "toma Moreno" a la vez que hacía un movimiento pélvico que Michael Jackson reservaba para los días de mayor inspiración.

Y este suceso actual no ha hecho sino empobrecer más aún la impresión. Que ya se sabe, por la fama que gastan, que estos delincuentes del este, como los Reyes Magos, llegaron casi sin nada que perder. Vienen de tener una vida dura, y puestos a convertirse en delincuentes no se van a andar remilgados a la hora de conseguir lo que pretenden. Y si tienen que patear un cráneo lo patean, y si hay disparar un tiro, dan dos. Porque es la vida que han escogido y distinguen entre los suyos y los que no lo son. Y los distinguen en función del respeto. Unos los tienen y otros no. De forma que el objetivo pierde su identidad personal. Es simplemente la llave.

Pero Jose Luis Moreno que tiene un imperio prefiere guardarse la clave así le maten. Podría perder todo su dinero efectivo, si es que fuera ton torpe como para tenerlo en casa y no habría perdido apenas nada. Es una fabrica de hacer dinero, con sus productoras y sus series.

Ocurre sin embargo que debe ser de los que sueña con el dinero. De los que pasa las noches contando monedas, mientras el servicio se recoge. Y entonces le viene esa sonrisa de triunfador. Y se dice con voz tenebrosa "toma Moreno".

A cada uno lo suyo.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Fin de ciclo

¿Cómo pudo sucederme a mí?

Quien me ha robado el mes de abril - Joaquín Sabina



Son Albelda y Cañizares dos de los futbolistas más inteligentes. Ya se les intuía por las declaraciones comedidas que venían realizando. No eran Jorge Valdano precisamente, aunque siempre se mostraron tal como son, Albelda como alguien que no estaba dispuesto a esconderse, Cañizares como alguien tan reflexivo que parece mentira que se llevara fatal con Miroslav Djukic que fue un central de los más cabales.

Y no abundan los futbolistas medianamente razonables. Que algunos se pirran por montar fiestas locas que acaben en una o dos violaciones y en un sin fin de relaciones consentidas. Con modelos afanosas de notoriedad a las que el tamaño de la cuenta corriente les derrite las medias. Con ganas de llevarse un futbolista joven y famoso para casa, digo para casa, a la cama. Porque en el fondo no no creo que ninguna espere encontrar el amor en los brazos de Rooney, por ejemplo. Se busca nada más una experiencia a la que sacar punta, quizá en el Tomate de las islas británicas. Y que a una le quiten lo bailao. Juventud, divino tesoro.

A los futbolistas por norma los micrófonos y los flashes les hacen parecer más tontos de lo que en realidad son. Pero es que es muy difícil ser ingenioso en los comentarios posteriores al partido. Después de todo es algo que quien escucha ya ha visto. Y en el fútbol está todo inventado, no hay rival pequeño.

Pero Albelda y Cañizares siempre demostraron tener la cabeza más bien amueblada. Como Zidane los días en que no cruzaba los cables de las entradas a destiempo o los cabezazos para que te acuerdes. A Cañete habrá que perdonarle no obstante esas medias casi hasta la cintura, que hacía que la gente cantara alegremente aquello de "sal del armario, Cañete sal del armario". Y Cañete en vez de salir, se las subía más. Porque aquello era una relación amor-odio que cobraba la entrada o el abono. Y Cañete se hacía las mechas porque en el fútbol como en la vida la imagen dicta lo que eres, que es como te ven.

Albelda ha sido un futbolista de garra. De los que no puede arriesgar en el pase porque no lo dará bien. Por eso los da en corto y fáciles. Es de los de juego duro. De los que salían de la caseta ya con una amarilla, la cosa era cuanto iba a tardar en verla. Que si el partido acababa sin que la viera sobraban razones para que el arbitro meditara largamente su arbitraje. Era algo consabido, como que hay que intentar meter el balón entre los tres palos. O que Cañete se crecía ante las canciones adversas, los partidos así le salían mejor. Y sin embargo las gentes cantaban, porque iba con la entrada.

Ahora los dos, casi de la mano, abandonan el Valencia, y han decidido con el mejor criterio que lo harán apelando al corazón de la hinchada, que les agradece el esfuerzo prestado sin reparar en el Porsche que guardan en el garaje. El uno dice que la directiva no tiene categoría para humillarle y que la afición siempre lo recordará como alguien humilde que ayudó a crecer al Valencia. El otro, aún más audaz, dice que no puede fichar por el club de sus sueños porque es el mismo que lo está despidiendo.

Apelan a ese corazón viejo de las gentes que anhelan ver ganar al Valencia otra vez. Y dicen que esperan que el Valencia llegue a lo más alto. Que Koeman puede ser un buen entrenador para el Valencia, aunque sea él quien les está echando.

Pero en realidad sospecho que desde el fondo de su alma desean ver despeñarse al Valencia, como un deseo íntimo. Porque entonces los mártires serán la esperanza que queda.

Y esta afición es de las que no perdona ni olvida. Y hartos quizá incendien Mestalla. Y entronicen a los que ya no están, ni pueden estar.

Últimos testigos del periodo más glorioso del Valencia.

Tengo que jugar

Tengo que jugar aún a la lotería de Navidad. La oficina me ha encargado que en estos ratos de esparcimiento míos consiga encontrar un rato para comprar un número bueno de la lotería de Navidad, esa que tradicionalmente tiene a los niños de San Ildefonso, tan formales, desafinando voces agudas con el invento del euro, con lo bien que lo decían en pesetas. Y los premios parecían más gordos, como tenían más ceros...

Voy a comprar el mismo número para que Sestea y yo compartamos perdidas o ganancias. Yo era partidario de comprar otro para multiplicar las posibilidades de que la suerte me sonría, pero me han asesorado a favor de comprar el mismo, supongo que para chinchar, si toca, a los de la oficina. Y como mi madre no es de las que deja pasar un número cerca sin hacerse copia me ha encargado que le consiga otro más. Así que llevo una carga de responsabilidad que no alcanzan mis anchas espaldas de ex-nadador. Y es que ya quisiera yo plantarme delante de los númeritos en la vitrina para que uno me hiciera destellos, sólo a mí, como cuando una moza le pone a uno las de cruce, tan rara vez que uno se gira preguntándose hacia donde mira esta, o es que acaso se me perdieron por fin las cualidades de hombre invisible. Tengo detectado que esas cosas ocurren con más frecuencia en las bibliotecas, creo que es un lugar óptimo para ligar, o al menos para recibir peticiones de auxilio que giran hacia todo lo que se mueve como luces de sirena de una patrulla policial o de un camión de bomberos. Vamos que en una biblioteca cualquiera que pasa parece desfilar como un modelo. Enseguida se levantan las cabezas menos concentradas, y probablemente menos espabiladas para escrutar cual será el próximo paso. Y es que las horas de enclaustramiento delante del libro son duras si no existe una fe que mueva montañas detrás. Y la vida se mueve tanto al otro lado, en las calles iluminadas que uno no puede abstraerse a la letra pequeña del libro, que habla de casi cualquier cosa que no sea vida. La vida está fuera, aunque pueda esperar.

Así que hoy saldré a este día gris, que llega tras dos días grises y lluviosos y buscaré una administración donde jugar, sin colas por favor.

A día de hoy no hay número malo.

Lastima* mañana.




(* del verbo lastimar)

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Continuando

Creí que era una aventura y en
realidad era la vida.

Joseph-Conrad


No quiero empezar con uno de mis monólogos trascendentes acerca del paso del tiempo y demás cosas que me preocupan tan tontamente como si se dieran en mí sólo.

Pero estas fechas de fin de año son propicias para que uno haga balance acerca de cómo va la vida, esa aventura que se vive sin borrador, sin previo aviso, para que uno pueda irse equivocando una vez tras otra sin que haya equivocación más grave que morir. Que las cotidianas se podrán ir solucionando según llegan. Hay siempre vuelta de hoja. Una oportunidad más.

Me llegan las primeras felicitaciones de Navidad y su consabido deseo de felicidad para año nuevo y reparo en que se marcha el tren que trajo el 2007 para que lo viviéramos lo mejor posible. Cada uno exactamente como quiera. Tu libertad ha construido lo que te rodea.

Yo soy una voz bastante autorizada para hablar de lo imprevisible de la vida. Maldita sea, del presente, de este minuto. Y hoy he desayunado en un sitio regentado por un par de argentinos encantadores, como lo son todos. He pedido unas tostaditas pequeñas, como de canapé, con mantequilla. Ayer pasé ratos del día haciendo unos muñequitos MII en la Wii de mi hermana, y me quedaron muy lindos y realmente parecidos a sus alter ego de carne y hueso. Yo tenía hecho uno ya, por mi hermana Bego que me hizo una narizota con las justas proporciones de un árbol de navidad. Y creo que se quedó corta. Le faltó además hacerme una boca como un buzón de correos. Pero es que ella, la pobre, no me ve reírme muy a menudo. Con lo que yo me río.

Pero es que estoy muy lejos. A veces parece otro planeta.

martes, 18 de diciembre de 2007

De vacaciones

Parece que si uno se pone de vacaciones es para todo. Por eso no vengo por aquí, ni escribo ni nada.

Y conste que tendría que hacerlo, pues hay montones de noticias que darían para un párrafo, la del fulano aquel que mató a su hermana después de pasar la noche matando perros y pavos en un pueblo de Badajoz. El tipo se conjuró para no llegar a fin de año. Decidió tirar la vida o lo que fuera por el retrete.

O como no hablar del juez del Tribunal Constitucional que sacó la pistola para intimidar al otro en una discusión de tráfico. Dice el otro, un ladrón de coches con juicio pendiente que aquel juez era muy poquita cosa, pero con muy mala leche. Y es que algunos quizá por no resultar suficientemente rotundos necesitan aditamentos complementarios. El volumen del coche les acerca a aquello que quieren ser. Se ven en el reflejo de un concesionario y dentro del inmenso todoterreno ni siquiera se reconocen.

Al menos el juez tuvo cerebro para algo más que para dar la razón a Rajoy por elegirlo, decidió que con mostrar la pistola bastaba. Otro más tonto, así en caliente, dispara.

Por ejemplo el apodado "el bueno". Tenía la misma ira dentro de las entrañas y ahora está en el anatómico forense.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Tanto, tanto, tanto

Ruido compartido.

Ruido - Joaquín Sabina


Pues mañana cojo vacaciones otra vez. Y que no parezcan muchas veces, que no han sido muchas. Marcho a Madrid y luego a Valencia.

Pero vuelvo con nocturnidad y alevosía. Lo juro. Llevo el portátil para poderlo enseñar en el aeropuerto. Tengo 15 noches como luceros, como lunas llenas.

Y de regreso en Navidad, como el turrón.

Tendré una cesta que recoger, y tendré un continuar.

domingo, 9 de diciembre de 2007

El chico

De arenas movedizas.

Joaquín Sabina



Vengo de mi café matutino con la prensa. Y no porque haya dado una conferencia de prensa, esto es obvio. Mis cafés matutinos con la prensa son encuentros mudos con el periódico. En el que él dice más que yo. Yo lo leo y él se deja. Ni siquiera me llevo ya las manos a la cabeza.

Sin embargo hoy me he quedado un poco estupefacto. No demasiado, no exageremos, que mi capacidad de sorpresa se ha ido mermando con los años. Y no porque ya lo tenga todo aprendido, sino porque entendí que en determinados asuntos el hombre no encuentra limites, por lo que siempre se puede ir un poco más allá, y por tanto, yo permanezco a la expectativa seguro de poder presenciar ese avance, que suele ser retroceso, nuevo pero esperado.

Hoy leí lo del chaval que tiroteó a un buen puñado de gente durante sus compras en unos grandes almacenes de Estados Unidos. Mató a 8 pero a buen seguro que él hubiera querido que fueran más, sobretodo cuando se tiene la certeza de no volver a traspasar el umbral de salida con vida.

No llama mi atención el suceso en si mismo. Estas cosas ocurren allí con cierta frecuencia. Y ocurren porque cualquiera puede alcanzar un arma. Como yo soy de los que piensan que las personas, todas en general, pasamos por momentos puntuales que son picos puntiagudos para caer a redondeadas lomas de tranquilidad he llegado a la conclusión de que el chaval no estaba loco de atar. Que no era individuo propicio de sanatorio mental. Digan lo que digan psiquiatras y psicólogos de gruesos libros. Simplemente llegó a un punto de desesperación tan grande que prefirió echarlo todo por el aire.

Así se entiende su carta de despedida, en la que se reconoce "un trozo de mierda", y no sólo eso, sino que anticipa que eso no va a cambiar, que su vida seguirá la misma tónica porque así ha sido siempre y no tiene porque cambiar como no tiene que cambiar un color porque su razón de ser es ser así, precisamente. Es decir, arroja la toalla porque no le queda ninguna esperanza, como si la vida que tiene fuera en su naturaleza y ésta fuera invariable. Pero entonces encuentra la solución, "pensarán que soy un monstruo pero me voy a hacer famoso".

Y la fama vista desde ese prisma es algo deseable. En realidad la salida más gloriosa entre opciones menos ruidosas. En un mundo gobernado por la imagen en el que los muebles se colocan orientados hacia el televisor. Fama efímera e instantánea aunque no se vaya a quedar a comprobarla.

Despedido del McDonald's por robar 17 dólares, abandonado por la novia, pero no estaba loco. Simplemente estaba desesperado, sin puertas ni ventanas.

Y con un fusil bajo la cama.

jueves, 6 de diciembre de 2007

La cuenta vivienda

Yo soy mu listo, aunque engaño. Parezco mucho más tonto pa que la gente lista se encuentre la mar de a gusto a mi lado. Así son conscientes de su listeza todo el tiempo. Sin paréntesis. Y to también la mar de a gusto porque soy muy capaz de terminarlos sorprendiendo. Porque de repente encuentran que les parezco más listo de lo que creían, que será creerme más listo de lo que soy en realidad. Porque dar con la inteligencia exacta es muy difícil. Ni siquiera los dichosos test logran acertar.

Así, yo por ejemplo me reconozco mucho más tonto que un chimpancé de los que usaron para retener combinaciones numéricas en una pantalla. Los números iban desapareciendo y los tenías que pulsar después en el orden en que lo habían hecho. Que es algo así como jugar a aquel juguete de tonos y colores de Simon. Varios universitarios de los de ir de copas por si cae algo habían hecho la prueba contra los monos y los pobres no daban con los números en el orden correcto, o bien lo hacían dudando tanto que aquello se eternizaba. Todo lo contrario que los monitos, que sin ir a la moda, ni falta que les hace, habiendo aprendido los números del 1 al 9, eran capaces de repetir cada combinación con una agilidad bárbara. Yo creo que es que su cabeza no se pregunta nada acerca de dónde venimos, ni hacia dónde vamos, y entonces concentrarse en esas tareas es mucho más sencillo. A ellos solamente les preocupan los plátanos. Y a nosotros un millar de cosas, incluso las que están muy lejos.

En cualquier caso a "petit comité", yo me reconozco inferior. Probablemente allí habría terminado echando la culpa al apuntador, que es tirar balones fuera. Habría dicho que mis números no encienden con la luminosidad apropiada, por ejemplo. Y que en esas condiciones uno no puede asimilar donde coño salieron. Y que si los monos logran verlos por haber hecho la prueba en el turno anterior se debe sin duda a que son seres más bajos y les quedan más a la altura de los ojos, por no hablar de que sus dedos destemplados y extremadamente desgarbados debieron atenuar el foco, en nuestra contra.

Está visto que los monos, o ese pelotón de escogidos, tienen mucha más memoria que el común de los humanos, que no recordamos casi nada apenas. Aunque luego si echamos la vista atrás creamos que somos dueños de un archivador infinito. No es verdad. Somos dueños de nada. El pasado apenas existe.

Pero yo soy muy listo. Por eso, para demostrarlo me voy a abrir una cuenta vivienda. Que es una forma de empezar a pensar en adquirir una, un año de estos.

Podría hacerlo con una cuenta de plazo fijo, que me lo tengo bien leído. Pero creo que no me voy a complicar. Sacrifico un extra de interés por no dar la tabarra. No sería la primera vez que dar muchas vueltas se volvió en mi contra.

Lo mejor de todo va a ser a la hora de hacer la declaración de la renta. Cuando la cosa salga a devolver. Quiero un chalé o un adosado.

Una puerta de garaje incluso sin coche.

martes, 4 de diciembre de 2007

Mr. Perfecto

Ya no me queda sorpresa apenas.

Yo sabía que aquel tipo que tenía los brazos tan anchos como dos troncos, el tal Bristish Bulldog había muerto. Yo creí que sería por tomar tantos anabolizantes como debía tomar para que los músculos le crecieran tanto. Yo tengo también esos mismos, más o menos en el mismo sitio, lo que pasa es que los míos son muy tímidos y no van por ahí llamando la atención, son los mismos pero pinchados. Y deben tener agujero porque no crecen. Aunque, todo sea dicho de paso, tampoco hago yo mucho para que crezcan. Están así un poquito dormidos. Como si los hubieran metido en un microondas y se hubieran ido desinflando. A mí lo único que me crecen son las dioptrías y las ganas de tener vacaciones.

Que muriera el British Bulldog me pareció algo penoso, pero no me afectó demasiado. Sin embargo, no hace muchos días que buscando destino a tantos forzudos de aquel "pressing catch" que entretuvo mi desatada adolescencia fui a encontrarme con que Mr. Perfect que era un tipo pillo y al que había que amar, sin amor obviamente, u odiar, con odio de mentirijillas, que se sabía los trucos más sucios y que iba por la vida perdonando vidas, a los otros, a los que no eran perfectos como él, había muerto cumplidos apenas los 44 años de vida.

No se sabe bien si fue la cocaína o los preparados científicos que incrementan el volumen de los músculos a costa de disminuir el tiempo de vida. Un personaje de un video-juego que se toma las pociones demasiado aprisa. Y quien no guarda, no tiene para la vejez, sea cuando sea.


06 Diciembre 2007

En realidad este post, que por alguna extraña razón yo tengo el editor del weblog doblado al inglés se empezó a escribir. Hasta la línea anterior el día 4. Pero luego me llamaron por teléfono y perdí el hilo, esto es, las ganas de escribir. Así que abandonemos a Mr. Perfect para volver otro día, y vayamos a un nuevo post, que es lo que me pide el cuerpo.

domingo, 2 de diciembre de 2007

La estatua

Lo nuestro fue un no querer aún pudiendo.

Anado

jueves, 29 de noviembre de 2007

Sin soluciones

El transformista mató a 18 personas. El psiquiatra tenía miles de fotos pedofílas en el ordenador. ¿Cuál es la solución?

A mí no se me ocurre.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Ser o no ser

Good bye my lover,
good bye my friend.


James Blunt

lunes, 26 de noviembre de 2007

La crisis

Cada corazón merece una oportunidad.

Dulce condena - Los Rodríguez



Vengo de visitar brevemente los titulares de un diario digital. Es bien sabido que los titulares me bastan para descolgar por este espacio mi opinión. No necesito nada más que mi propensión a la queja o a la calumnia.

Mis calumnias son calumnias de poco recorrido, casi no tendrían que considerarse calumnias. No son delito, son a lo más una falta. Un pecadillo venial que no se puede tener en consideración si nos atenemos a esta sensación de libertad que da Internet, un escaparate inmenso pero que no tiene para mí más que un puñado mínimo de visitas, cuando no soy yo el que regresa con estos dos ojos gastados y dispuestos a repetir la miopía, porque todo en la vida es repetición.

Por eso si soy yo el que viene para hablar de la probable crisis de José María Aznar y Ana Botella me supongo a salvo de la amenaza de ser llevado ante los tribunales por el ex-presidente. Más ocupado supongo en su intrahistoria personal ahora que tiene claro que no escribirá la historia en mayúsculas que quiso escribir, cuando soñaba con salir del rincón en que intuía a España, muda comparsa internacional. Ahora le queda una vida que no escribe su nombre en letras de oro salvo en los murales de la FAES, porque son de un pensamiento único, el mismo de Aznar.

Pero dicen las malas lenguas, no sé hasta que punto informadas, que Aznar y Botella han hecho crisis como si fueran peras y manzanas en el mismo cesto. Tan distintos ahora que ya no se reconocen. Y hablan de una tercera persona que ha aparecido como una bocanada de aire fresco en la melena al viento de Aznar. Que lo ha seducido con su perfecta dicción del inglés de la que nuestro ex-presidente está tan lejos. Y Aznar ya solamente puede pensar en ella, porque es la vida nueva que ha inaugurado, plena de conferencias y reflexiones de hombre sabio, que ha sobrevivido a atentados terroristas y a derrotas, pues si fue derrotado no lo recuerda. Él es otro, ahora.

La política es una mala enfermedad que ha curado. Hoy por hoy es más un gentleman con los calcetines de campo de golf bien calados, un hombre maduro con sueños de adolescente. Amigo de recordar en los titulares de la prensa internacional que aunque esquivo sigue velando por nosotros, que no es velar por España precisamente.

Quizá sea cierto que tras las elecciones Aznar y Botella se separen. Quizá él se ha cansado de los rescoldos de la vida que tenía. Quizá ansía la libertad que alguna vez hemos ansiado todos, romper con lo conocido, sobretodo si lo conocido continúa enredado en la vida caduca que él ya siente superada. Ahora es un hombre de mundo. Un ciudadano universal, sin plaza fija en ningún sitio.

Aznar no quiere medrar en política como Ana Botella. Él fue todo lo que uno puede ser. Y si no fue más no tuvo culpa alguna. La culpa fue de los votantes que no creímos en él lo suficiente, que no nos confíamos del todo. Quizá le faltó tiempo, pero en el fondo Aznar se ha hecho carne como nosotros. Está harto de los políticos y la de la política. Ya no se cree nada. Solamente se confía a su corazón de hojalata. Al amor que se abre camino como una ilusión nueva e irrompible.

Aznar vuelve a ser joven. Superviviente al pasado más inmediato habiendo tomado buena nota de no repetir. Como viviendo la juventud nueva por un sendero distinto.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Acabando...

... de actualizar la web un poco. Por cambiarla que la versión anterior venía de octubre del 2005. Han cambiado las cosas mucho desde entonces. Cada año soy más joven. Menos la web, el weblog estaba congelado en el tiempo. Y ahora queda actualizado para otro tanto. Aunque en realidad sigue siendo lo mismo que era. La misma historia inacabada que empecé en los estertores del año 2000, comienzo de siglo...

Empezando...

sábado, 24 de noviembre de 2007

Periodistas

Vengo nada más un momento. Estoy oyendo al tal Nico y al otro fulano en la cuatro. Son tan malos que uno se tiene que pellizcar para darse cuenta de que no es un sueño, que es verdad. Y sin embargo les ponen un micro delante.

Es especialmente malo el tal Nico que transmite las noticias como si tuviera detenido la mitad del cerebro que controla el lenguaje.

Según escribo les oigo. Han dicho que la noticia del día es la lesión de Garbajosa, pero luego resulta que dicen que la noticia del día es que no juega Ronaldinho en el Barça. No hemos cambiado de día, simplemente ellos son así.

Ahora dicen que "Ronaldinho en si mismo es una crisis en el Barça", a saber qué significa.

Han dicho también los dos porque son así de cómicos que esta jornada de liga es la 12 + 1 lo que es una gilipollez tan grande como para consentirla a Angel Nieto que al menos iba rápido en moto. Se ganaba la vida corriendo, no había que pedirle elocuencia frente al micro o en las entrevistas ¿Pero éstos que disculpa tienen?

Hace bien poco pille al Nico contando en un breve que McClaren había exigido la exclusión de Ferrari porque un par de escuderias tuvieron una temperatura irregular en el combustible del monoplaza en la última carrera en Brasil. Eso es simplemente contar una mentira, aprisa y corriendo y sin tener ni puta idea. Como no sabe lo que ocurre simplemente lo inventa, atropelladamente para pasar a otra cosa.


Desde que yo sufrí un accidente aquel día, de hace tanto tiempo, en un autobús y leí al día siguiente que poco menos que había sido de tren ya no me fío nada de nada. Y sin embargo sigo leyendo.

Pero lo de estos es de juzgado de guardia. Parece mentira que sean tan malos pero es verdad. No son periodistas, la carrera en estos casos no tenían que contar. Les falta un hervor. Quizá llevar preparado el discurso. Son en resumen "Acebes" deportivos, ni más ni menos.

La soledad del juzgador

Por la boca vive el pez.

Fito y los fitipaldis.



Ha causado hondo malestar entre los jueces el libro que ha escrito la esposa del juez Gómez Bermúdez. Acusan a la pareja de deslealtad por revelar conversaciones privadas que se mantuvieron en la confianza de que no se habrían de revelar nunca. El juez se lava las manos y dice que él no entra ni sale de las cosas de su mujer, como siempre. Pero sin embargo parece que aquellas tribulaciones interinas del tribunal debieron ser trasladadas a la esposa por él. Tal vez al desayuno o a la cena. Hay indicios razonables para suponerlo por encima de que haya podido recurrir a alguno de los otros dos miembros del tribunal. Lógica manda.

Ha causado malestar el momento en que sale el libro, apenas acabado el proceso contra los terroristas que llevaron a cabo la masacre del 11 de marzo. El juez Garzón apunta incluso que es un golpe bajo contra las víctimas, y la presidenta de uno de los grupos que representan a las víctimas ha expresado que a estas horas investigan si ejercer algún tipo de medida legal.


A mí personalmente este juez me parece una especie de super-héroe de cómic. Pero uno de esos que no caen bien por más que sus hazañas sean las más luminosas. Con esa cabeza afeitada y esa mirada incapaz de no juzgarlo todo. Recuerdo sus malos modos con los presuntos asesinos, cuando aún eran presuntos. Y si haciendo un esfuerzo me pongo en su lugar, reconozco que no me habría costado nada mandar al fulano a la mierda, aclarándole eso sí que es muy libre de mandarme encerrar en la medida en que le permita el código, pero que a mí se refiera con educación si es que espera encontrar alguna respuesta. Y un juez debe dar respuesta, es su misión principal.

Además parece un hombre muy cómodo bajo los flashes. Ayer acompañó a su mujer a Elche supongo que para algún tipo de promoción literaria, aunque él no entre ni salga, y se le ve como a un héroe de los años 40, caminando casi como un guardaespaldas. Es un juez mediático, con cierto afán de notoriedad como parece demostrar el libro de su esposa, en el que es realzado en contraposición a sus colegas.

La cuestión principal del asunto es el por qué de este libro ahora. ¿Los dos sueldos que la pareja maneja no son suficiente? O es que hay razones de peso para publicitar deliberaciones secretas por el bien de la justicia.

Lo peor además es que este libro habría sido entendido por todos si llevara por título "La soledad de la esposa del juzgador". Pues no nos habría costado trabajo imaginar a la esposa esperando en la alcoba mientras el juez está sumergido detrás de una pila de papeles de madrugada.

Sin embargo el libro que está escrito por ella y no por él, o al menos eso cuentan, habla de su labor solitaria como presidente de un tribunal que sin embargo tiene a dos jueces más como parte. Y entonces uno piensa que quizá es que no es un juez sino un super-héroe de cómic. Que tiene los poderes desde el momento que viste la toga, y su misión es titánica frente al mal porque solamente él es capaz de enfrentarlo. No está al alcance del hombre corriente.

Él no lo es y no tendremos que olvidarlo.


Es un hombre solo frente al mundo, frente al mal con todo lo que eso representa. Y sin embargo sale vencedor. Toda batalla épica merece un libro.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Los incentivos

Era parte de un acuerdo efímero.

Un nuevo día brillará - Luz



Vengo de la piscina, de aplacar mis remordimientos por no ir casi nunca. El caso es que vuelvo y cuando estoy guardando el bono nuevo, de 10 baños, que seguro que no agotaré, me he doy cuenta de que en donde tendría que poner "bono piscina" pone "bono sauna" y en vez de ser azul es color hueso, casi blanco. Inocente de mí, que creí que habían cambiado de tono por romper con la monotonía y resultar menos anodinos.

Pero no vengo para hablar de esa tendencia natural de los hombres hacia el error, del que soy un exponente destacado. Aunque aclaro que en este caso no tuve culpa alguna. Soy un simple espectador, ahora con algo que aclarar la próxima vez que vuelva por la piscina, allá por el 2010, supongo. Pero ya digo que no me detendré en esa predisposición a la equivocación hasta en lo más básico, sino muy al contrario en un ejemplo de las raras veces en que, como decía Hannibal, cabeza pensante del célebre Equipo A, los planes salen bien.

Quiero hablar, como suelo hacer, con apenas un hilo en la cabeza del ovillo que es el todo, de nuestros funcionarios destacados en el Ayuntamiento de Madrid, que eran todo eficiencia hasta el punto de haber abandonado casi por completo el solitario de ordenador para lograr licencias de apertura en tiempo propio de libro "Guiness". Siempre y cuando, por supuesto, hubiera un incentivo de por medio, que podríamos llamar como se llama, por su nombre, unos cuantos miles de euros, antes machacantes. Aunque aclaro que no encontré aún a un paisano conforme con el invento de los euros, que lo han encarecido todo tanto. Se me quejan a diario con la sonrisa resignada y yo suelo dar mi opinión que logra una adhesión sin fisuras.

-Tan capaces de consultarnos para nimiedades que no nos importan, y cuando se trataba de meterse en nuestro bolsillo, lo hicieron sin consultarnos.



Pero no nos desviemos. Es obvio que la fama de los funcionarios tan mala como es, a la zaga de la desidia de los empleados de CajAstur según cuentan, ese vox populi de que no pegan golpe, no tiene fundamento entre los muy avispados del ayuntamiento de Gallardon, que obviamente sabía que las cosas marchaban bien, aunque como es de imaginar no estaba al tanto de tanta corruptela. Enfrascado en batallas intestinas con Esperanza Aguirre y postulándose oomo opción menos mala para suceder a Rajoy cuando la sombra de Aznar y de sus esbirros Zaplana y Acebes lo fagociten del todo.

Los políticos rara vez se enteran de la basura que se esconde bajo la alfombra, por mucho que sean ellos los que están tumbados encima, habitualmente echando un sueñecito. En realidad se comportan nada más como un cartel de campaña electoral, son una cara que muestra la sonrisa sempiterna que quiere transmitir confianza, y así por un puñado de votos no cambian la mueca ni en el improbable caso de que los municipales les estuvieran llevando el coche con la grúa, chófer incluido.

Así que reconozcamos de una vez por todas que las personas que trabajan poco no es por pereza o incompetencia, es sencillamente porque los incentivos no son suficientes. Así un funcionario del ayuntamiento de Madrid es capaz de resolver en un mes lo que de ordinario, con el discurrir normal y cotidiano de sus quehaceres llevaría dos años enteros. O sea, que si un funcionario se mueve de la silla hasta el archivador como si se tratase de un enorme perezoso, animal predominantemente blanco, muy parecido a un humano que se hubiera dejado crecer el pelo y las uñas, feo de cara como para no recibir un beso nunca y que por lo que recuerdo tenía que bajar de los árboles para regar de excrementos toda la hierba, supongo que porque hacerlo desde lo alto es más propio de animales exhibicionistas, primates de inteligencia pseudo-desarrollada que evolucionaron hasta los humanos tal como son. Aunque haya humanos que orinen desde lo alto de un escenario a la chusma reconcentrada en los años mozos de su juventud, Ramoncín es un buen ejemplo, y luego vayan dando conferencias en la radio acerca del diablo que se esconde tras el intercambio de archivos musicales y el fin del mundo que representa el top-manta que ha debilitado a los, en otros tiempos, todopoderosos sellos discográficos.

Así que si el tiempo parecía detenido como esperar un bus en el subterráneo del metro de Madrid uno podía facilitarse las cosas si enjabonaba a unos cuantos curritos del ayuntamiento. Entonces les salían tentáculos para procesarlo todo más rápidamente. Dar unos cuantos miles de euros bajo manga bastaba.


¡Qué dolor de periódico esta mañana! Esta noticia era casi la mejor. ¡Qué vivan las primas a terceros;

sólo por ganar, partidos, tiempo!

¡que viva la corrupción monetaria a la que no alcanzará la justicia porque todo se olvida, en vez de tanta muerte!

Mario Conde, Jesús Gil, De la Rosa, Julián Muñoz y tantos otros ladrones sin pasamontañas.


Hagamos un café teatro alrededor de un ataúd sin bandera. Llevemos cada uno un libro pensando que algo quedará de nosotros. Que somos ya invencibles.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

En vez de...

unas fotos.



08/04/07 a las 19:34 en el camino de San Pedro


21/08/06 a las 18:34 en el camino del Cuetu


26/08/07 a las 12:04 en la feria de Porrua

Últimas noticias

La verdad es que iba a hablar de Fernando Fernán-Gómez y de Svetlana, o más bien de Ricardo el ex que la llevó a la televisión para recordarle que vida solamente hay una y que él quería vivirla con ella porque lo significaba todo.

Pero la verdad es que ni siquiera la música inspira que siga escribiendo como otras veces.

Será porque hablar de todo esto es hablar de destrucción y muerte.


No tengo ganas.