Quien ocupa el lugar.
No puedo enamorarme de ti - Antonio Flores
Contaría más cositas, pero va a jugar Nadal, y dudo que pueda ganar sin mi ayuda mental. A ver si alguien cree que las bolas pisan línea por casualidad...
Solamente decir con gran alborozo que el Ipod volvió en si milagrosamente. Lo conecté a la Playstation y al rato había recuperado el color. Lo que no cure la consola...
Por eso se llama así, consuelo de soledades.
Alegría infinita.
lunes, 30 de marzo de 2009
jueves, 26 de marzo de 2009
IPOD RIP
Una historia de amor interrumpida.
Siete vidas - Antonio Flores
Aparentemente, el Ipod ha muerto.
El otro día se quedó en estado catatónico. Esto es, encendido pero con el pause echado, es decir, en mitad de una canción y sin responder a los estímulos de los botones. Algún listo apuntará por ver si tenía desplazada la pestaña que bloquea las teclas, pero no fijarme en eso sería demasiado incluso para mí. Y eso que reconozco que fueron mis manos las que lo pusieron en BARRITA BARRITA ( || ), porque quería ver el final del telediario a la hora de comer. Y fui tan torpe como para pulsar el PAUS en vez del ESTOP que lo desactiva por completo, así que se quedó allí en suspenso con la lucecita encendida esperando nuevas instrucciones. Claro que en mi descargo diré que lo hice como alguien que se levantara a tientas de la cama. Sin convicción y sin darle importancia. Quizá no del todo dormido, pero tampoco despierto del todo.
Así que, como tengo solución para todo, (menos para lo inevitable, es decir devolverlo a la vida ahora que parece definitivamente muerto) y por ver si lo recuperaba cuál Lázaro con piernas, lo conecté al portátil y el Atunes me dio al instante un diagnostico estremecedor, que el Ipod estaba corrupto, en su parte más esencial supongo, que por fuera bien podría pasar por nuevo a estrenar.
¡Hasta a estas cosas domésticas alcanza la corrupción! Merecido lo tengo por hablar tan a menudo de los políticos...
La mera mención contagia.
Pero como quiera que a determinadas horas soy bastante listo decidí no restaurarlo pese a tener la opción de hacerlo. Francamente no tengo la seguridad de que esa medida copiara todas las canciones sin dejarse ni una. Mi sagacidad me abrió una puerta. Dejarlo encendido así, en su estado alelado toda la noche. Después de todo la batería terminaría por rendirse a la evidencia. El hombre puede más que la máquina en todo menos en el ajedrez.
Y así fue, a la mañana siguiente el chisme al ser pulsado ofrecía el dibujo de la manzanita, que es síntoma de un desmayo por falta de fuerzas. Y consecuentemente a la tarde le insuflé energía conectándolo al ordenador. Resultado obvio por cuanto soy protagonista:
Humano 1
Aparato electrónico 0
Todo había salido a pedir de boca. Hasta anoche.
Puedo jurar y juro que creo que lo apagué cuando era yo quien me quedaba sin energía. Sin embargo a la mañana el aparato estaba frito. Como si hubiera perdido las neuronas que le hacen abrir los ojos. Ni una respuesta a los botones, ni entonces ni ahora que permanece intubado al ordenador. Ni se lanza el Itunes como por ensalmo ni arrancado manualmente lo encuentra. Está durmiendo el sueño de los justos. Necesitado de al menos un milagro benedictino (imprescindible para hacer santo a este papa, que yo creo que va a ser que no).
Así que en conclusión lo del otro día fue uno de los despertares de Robert de Niro en aquella película. Salir del trance como un condenado en el día del bis a bis. Un pestañeo para quedarse de nuevo fijo.
Pero vaya faena para hoy. Habiendo pagado 147 euros de gas por dos meses comprar otro me mata.
Si al menos le pudiera crujir a Hacienda...
Siete vidas - Antonio Flores
Aparentemente, el Ipod ha muerto.
El otro día se quedó en estado catatónico. Esto es, encendido pero con el pause echado, es decir, en mitad de una canción y sin responder a los estímulos de los botones. Algún listo apuntará por ver si tenía desplazada la pestaña que bloquea las teclas, pero no fijarme en eso sería demasiado incluso para mí. Y eso que reconozco que fueron mis manos las que lo pusieron en BARRITA BARRITA ( || ), porque quería ver el final del telediario a la hora de comer. Y fui tan torpe como para pulsar el PAUS en vez del ESTOP que lo desactiva por completo, así que se quedó allí en suspenso con la lucecita encendida esperando nuevas instrucciones. Claro que en mi descargo diré que lo hice como alguien que se levantara a tientas de la cama. Sin convicción y sin darle importancia. Quizá no del todo dormido, pero tampoco despierto del todo.
Así que, como tengo solución para todo, (menos para lo inevitable, es decir devolverlo a la vida ahora que parece definitivamente muerto) y por ver si lo recuperaba cuál Lázaro con piernas, lo conecté al portátil y el Atunes me dio al instante un diagnostico estremecedor, que el Ipod estaba corrupto, en su parte más esencial supongo, que por fuera bien podría pasar por nuevo a estrenar.
¡Hasta a estas cosas domésticas alcanza la corrupción! Merecido lo tengo por hablar tan a menudo de los políticos...
La mera mención contagia.
Pero como quiera que a determinadas horas soy bastante listo decidí no restaurarlo pese a tener la opción de hacerlo. Francamente no tengo la seguridad de que esa medida copiara todas las canciones sin dejarse ni una. Mi sagacidad me abrió una puerta. Dejarlo encendido así, en su estado alelado toda la noche. Después de todo la batería terminaría por rendirse a la evidencia. El hombre puede más que la máquina en todo menos en el ajedrez.
Y así fue, a la mañana siguiente el chisme al ser pulsado ofrecía el dibujo de la manzanita, que es síntoma de un desmayo por falta de fuerzas. Y consecuentemente a la tarde le insuflé energía conectándolo al ordenador. Resultado obvio por cuanto soy protagonista:
Humano 1
Aparato electrónico 0
Todo había salido a pedir de boca. Hasta anoche.
Puedo jurar y juro que creo que lo apagué cuando era yo quien me quedaba sin energía. Sin embargo a la mañana el aparato estaba frito. Como si hubiera perdido las neuronas que le hacen abrir los ojos. Ni una respuesta a los botones, ni entonces ni ahora que permanece intubado al ordenador. Ni se lanza el Itunes como por ensalmo ni arrancado manualmente lo encuentra. Está durmiendo el sueño de los justos. Necesitado de al menos un milagro benedictino (imprescindible para hacer santo a este papa, que yo creo que va a ser que no).
Así que en conclusión lo del otro día fue uno de los despertares de Robert de Niro en aquella película. Salir del trance como un condenado en el día del bis a bis. Un pestañeo para quedarse de nuevo fijo.
Pero vaya faena para hoy. Habiendo pagado 147 euros de gas por dos meses comprar otro me mata.
Si al menos le pudiera crujir a Hacienda...
miércoles, 25 de marzo de 2009
Pasitos de cien pies
Pregúntame si quieres.
No puedo enamorarme de ti - Antonio Flores
Tiene mérito venir sin saber pa qué. Mira que he estado mirando la prensa por ver si logró activar mi sentido arácnido de Spiderman para que las palabras se encuentren solas. Encontrar algo digno de mención en eso, la actualidad, tan en boga desde siempre.
Y vaya que no hay un chisme político que logre enervarme lo suficiente, ni siquiera recordando mis bestias pardas del Partido Popular, pasado y presente. Ni tampoco el desharrapado pelotón de náufragos que gobiernan, sin saber muy bien si es gobierno lo que hacen. O quizá estamos bajo el gobierno de las olas, esta marejada tormentosa como un Titanic en minúsculo contra un iceberg que es la Antártida entera.
Nada me impulsa a seguir escribiendo. Y mira que podría contar cosas...
Volviendo a la actualidad nada más mencionar que han cogido a Pepe "el del Popular", que hizo un butrón a las cuentas allá por el 91 en las cuentas de su oficina del Popular en Santander. ¡Pero quién querría tener cuenta abierta en ese banco! ¿Acaso no queda ninguno más?
Claro que los más sagaces observadores, gentes que no miran sino auditando, que van por la vida audita que te audita, hoy el reloj y mañana el partido del fútbol de pago. Ahora, éstos debían ser los mismos del mercado de valores americano con Madoff, pues encontraron, así mirando desde lejos, aguanta y tente tieso, que alguna anomalía debía haber. Escucha, algo hay, no me digas qué, pero vamos a ver si echamos un vistazo al tema como más en profundidad, mañana te enviamos a un par de avezadas águilas reales.
Es el sexto sentido que yo quiero tener y que tienen solamente ellos. El sentido arácnido del que presumo para darse cuenta de que hay algo que no cuadra. Un presentimiento, puede que hasta una intuición femenina.
Claro que el bueno de Pepe no se espera a que lleguen. Y pone pies en polvorosa rumbo a México. ¡Porque no todo México es pasto de terrorismo y de atentado! ¡Ni todos los taxistas son secuestradores!
Así que cuando los pavos reales se quieren dar cuenta, un poco a las corrientes y otro poco a las libretas, les están faltando 6000 millones de las antiguas pesetas. Gracias que lo vieron. Éstos no tienen porque ir a graduarse la vista.
Lo peor es que cuentan que el Peponcete (hay que ver que carrillos), ofrecía sus anotaciones paralelas a un muy selecto grupo de clientes. ¡Que no todo el mundo merece la pena ser estafado!
¡Para serlo hay que valer!
Unos trescientos de un total de dos mil que tenía la oficina. El alma de la fiesta. Claro que este Pepete les decía que él les daba un interés estupendo ¡quién lo pillara! del 12% cuando la competencia ofrecía dos puntos menos. Claro que les aclaraba que por amor de dios se movieran por la vida con discreción y sin hacer alarde de esos dos puntos ante los pobres que sacaban solamente el 10% para sus ahorros. Y ya en voz baja terminaba aclarando que estas cuentas eran absolutamente opacas para Hacienda (que somos todos), supongo que porque él mismo estaba dispuesto a poner su corpachón entre el sol y la luna, o eso debieron pensar todos, pues nadie se preguntó acerca de porqué habrían de ser opacas sino se trata de un chanchullo de lucrativas proporciones. Así que todos dieron su bendición a los manejos, aunque resultaran sospechosos hasta para Rompetechos. Y se dedicaron mientras tanto a compartir ascensor con los vecinos mientras los miraban por encima del hombro, pensando para sus adentros aquello de un 12 por cien, pasmado.
Lo malo fue que no hubo 12% sino puente de plata. Y el fulano se fue a vivir a México. Y luego su esposa, burlando el férreo control judicial y extra-policial al que estaba sometida, con la obligación ineludible de presentarse cada 15 días en el juzgado, así dejando tiempo pero sin atosigar, pues todo el mundo sabe que planear y coger un vuelo al extranjero no lleva menos tiempo de 20 días. Al menos si uno aspira a que las vacaciones queden medianamente apañadas.
Y luego, reunidos los amantes (y la guita) triunfó el amor. Marido y mujer se hicieron uno en las calles de México. Y se dedicaron a vivir sin cometer delito, desfalco o falta leve durante los últimos 18 años. Hasta que la Interpol se tomó en serio su consideración de Interpol y se dijo que, faltaría más, con la Interpol has topado, ahora te vas a enterar. No encontraremos a Antonio Anglés, que ni sabemos quien es ni lo estamos buscando, pero a ti te tenemos intervenido el zulo bajo la alfombra, al estilo Sadam Hussein, con nuestros micros indetectables por GPS. Y mirando por la ventana con nuestras miras telescópicas y nuestros satélites hemos detectado que la alfombra que cubre tu techo quedó movida dos pulgadas cuando tuviste que salir corriendo hacia el retrete.
Claro que no hubo que usar tanta tecnología para cazarlo. Después de todo el tipo solamente necesitó emplearse allí con identidad falsa, a buen seguro no muy difícil de conseguir por esos lares, ¡si hasta yo mismo gasto aquí una identidad más falsa que una moneda de dos caras! ¡Que Anado Uni es un invento! ¡Que no me llamo así!
Pero de vivir en un zulo nada de nada. El hombre era representante comercial para no sé cuantas firmas. Vamos que por lo que leo casi era un pez gordo.
¡Pero no habías pillado 6000 millones!
Madre mia que mal está la cosa si con 6000 millones uno no puede parar de trabajar.
He aquí dos vicios poco comunes, por lo que voy observando:
Uno bueno,
trabajar;
y otro malo,
robar.
Robar a manos llenas. Robarlo tó.
No puedo enamorarme de ti - Antonio Flores
Tiene mérito venir sin saber pa qué. Mira que he estado mirando la prensa por ver si logró activar mi sentido arácnido de Spiderman para que las palabras se encuentren solas. Encontrar algo digno de mención en eso, la actualidad, tan en boga desde siempre.
Y vaya que no hay un chisme político que logre enervarme lo suficiente, ni siquiera recordando mis bestias pardas del Partido Popular, pasado y presente. Ni tampoco el desharrapado pelotón de náufragos que gobiernan, sin saber muy bien si es gobierno lo que hacen. O quizá estamos bajo el gobierno de las olas, esta marejada tormentosa como un Titanic en minúsculo contra un iceberg que es la Antártida entera.
Nada me impulsa a seguir escribiendo. Y mira que podría contar cosas...
Volviendo a la actualidad nada más mencionar que han cogido a Pepe "el del Popular", que hizo un butrón a las cuentas allá por el 91 en las cuentas de su oficina del Popular en Santander. ¡Pero quién querría tener cuenta abierta en ese banco! ¿Acaso no queda ninguno más?
Claro que los más sagaces observadores, gentes que no miran sino auditando, que van por la vida audita que te audita, hoy el reloj y mañana el partido del fútbol de pago. Ahora, éstos debían ser los mismos del mercado de valores americano con Madoff, pues encontraron, así mirando desde lejos, aguanta y tente tieso, que alguna anomalía debía haber. Escucha, algo hay, no me digas qué, pero vamos a ver si echamos un vistazo al tema como más en profundidad, mañana te enviamos a un par de avezadas águilas reales.
Es el sexto sentido que yo quiero tener y que tienen solamente ellos. El sentido arácnido del que presumo para darse cuenta de que hay algo que no cuadra. Un presentimiento, puede que hasta una intuición femenina.
Claro que el bueno de Pepe no se espera a que lleguen. Y pone pies en polvorosa rumbo a México. ¡Porque no todo México es pasto de terrorismo y de atentado! ¡Ni todos los taxistas son secuestradores!
Así que cuando los pavos reales se quieren dar cuenta, un poco a las corrientes y otro poco a las libretas, les están faltando 6000 millones de las antiguas pesetas. Gracias que lo vieron. Éstos no tienen porque ir a graduarse la vista.
Lo peor es que cuentan que el Peponcete (hay que ver que carrillos), ofrecía sus anotaciones paralelas a un muy selecto grupo de clientes. ¡Que no todo el mundo merece la pena ser estafado!
¡Para serlo hay que valer!
Unos trescientos de un total de dos mil que tenía la oficina. El alma de la fiesta. Claro que este Pepete les decía que él les daba un interés estupendo ¡quién lo pillara! del 12% cuando la competencia ofrecía dos puntos menos. Claro que les aclaraba que por amor de dios se movieran por la vida con discreción y sin hacer alarde de esos dos puntos ante los pobres que sacaban solamente el 10% para sus ahorros. Y ya en voz baja terminaba aclarando que estas cuentas eran absolutamente opacas para Hacienda (que somos todos), supongo que porque él mismo estaba dispuesto a poner su corpachón entre el sol y la luna, o eso debieron pensar todos, pues nadie se preguntó acerca de porqué habrían de ser opacas sino se trata de un chanchullo de lucrativas proporciones. Así que todos dieron su bendición a los manejos, aunque resultaran sospechosos hasta para Rompetechos. Y se dedicaron mientras tanto a compartir ascensor con los vecinos mientras los miraban por encima del hombro, pensando para sus adentros aquello de un 12 por cien, pasmado.
Lo malo fue que no hubo 12% sino puente de plata. Y el fulano se fue a vivir a México. Y luego su esposa, burlando el férreo control judicial y extra-policial al que estaba sometida, con la obligación ineludible de presentarse cada 15 días en el juzgado, así dejando tiempo pero sin atosigar, pues todo el mundo sabe que planear y coger un vuelo al extranjero no lleva menos tiempo de 20 días. Al menos si uno aspira a que las vacaciones queden medianamente apañadas.
Y luego, reunidos los amantes (y la guita) triunfó el amor. Marido y mujer se hicieron uno en las calles de México. Y se dedicaron a vivir sin cometer delito, desfalco o falta leve durante los últimos 18 años. Hasta que la Interpol se tomó en serio su consideración de Interpol y se dijo que, faltaría más, con la Interpol has topado, ahora te vas a enterar. No encontraremos a Antonio Anglés, que ni sabemos quien es ni lo estamos buscando, pero a ti te tenemos intervenido el zulo bajo la alfombra, al estilo Sadam Hussein, con nuestros micros indetectables por GPS. Y mirando por la ventana con nuestras miras telescópicas y nuestros satélites hemos detectado que la alfombra que cubre tu techo quedó movida dos pulgadas cuando tuviste que salir corriendo hacia el retrete.
Claro que no hubo que usar tanta tecnología para cazarlo. Después de todo el tipo solamente necesitó emplearse allí con identidad falsa, a buen seguro no muy difícil de conseguir por esos lares, ¡si hasta yo mismo gasto aquí una identidad más falsa que una moneda de dos caras! ¡Que Anado Uni es un invento! ¡Que no me llamo así!
Pero de vivir en un zulo nada de nada. El hombre era representante comercial para no sé cuantas firmas. Vamos que por lo que leo casi era un pez gordo.
¡Pero no habías pillado 6000 millones!
Madre mia que mal está la cosa si con 6000 millones uno no puede parar de trabajar.
He aquí dos vicios poco comunes, por lo que voy observando:
Uno bueno,
trabajar;
y otro malo,
robar.
Robar a manos llenas. Robarlo tó.
martes, 24 de marzo de 2009
Nadalisco
Puedo correr sobre las olas del mar.
Cuerpo de mujer - Antonio Flores
Con el tocho que llevo escrito aquí y todavía no he dicho palabra de Rafa Nadal. Para que luego digan que Internet no es alienante, incluso hay quien no cree que sea un espejo deformado, en los chat, en las redes sociales, en los blogs malditos, como éste. En los que no se vislumbra a la persona como es realmente, lo que piensa íntimamente, sus anhelos, sus ansiedades, sus frustraciones... sus espinillas y sus poros.
Al contrario, es todo presunción, fachada, pose en apariencia y mientras dure la foto. ¿O es que alguien comparte en facebook la foto en la que salió tan mal parado como para ser confundido con un imbécil?
Pues no. ¿Y acaso yo hablo de lo que espero de la vida y de lo que he conseguido? ¿Hablo de cómo es mi vida o de cómo pudo ser? ¿Hablo de cómo será?
Pues tampoco.
¡Pero tú hablas de la política y de los políticos!
Basura nada más, en contenido y continente, esencialmente basura que no vale ni para juntar dos letras.
Vivimos tiempos de puro exhibicionismo. Todos nos exhibimos de algún modo. Jane Goody, petarda, también lo hizo. Hasta ofrecer su muerte al mejor postor. Pero la culpa no es de ella. Es de los que están dispuestos a pagar por ver su caída ladera abajo dejándose la salud a rastras.
Pobre mujer, la enfermedad que es menos espabilada que la muerte no hace distinciones, al igual que aquella. Está dispuesta, tarde o temprano, a llevarnos a todos.
Tanto escrito y no hablé aún de Nadal. Me centré sólo en esta personalidad emergente junto al teclado del portátil. Al calor de una canción por ver que sale.
Me encantaría ser Rafa Nadal, algún día, de viejo.
Y no me importaría para entonces ser incapaz de dar diez pasos sin sustento.
Entonces me habrá venido la cordura, el juicio como al Quijote, a última hora.
Cuerpo de mujer - Antonio Flores
Con el tocho que llevo escrito aquí y todavía no he dicho palabra de Rafa Nadal. Para que luego digan que Internet no es alienante, incluso hay quien no cree que sea un espejo deformado, en los chat, en las redes sociales, en los blogs malditos, como éste. En los que no se vislumbra a la persona como es realmente, lo que piensa íntimamente, sus anhelos, sus ansiedades, sus frustraciones... sus espinillas y sus poros.
Al contrario, es todo presunción, fachada, pose en apariencia y mientras dure la foto. ¿O es que alguien comparte en facebook la foto en la que salió tan mal parado como para ser confundido con un imbécil?
Pues no. ¿Y acaso yo hablo de lo que espero de la vida y de lo que he conseguido? ¿Hablo de cómo es mi vida o de cómo pudo ser? ¿Hablo de cómo será?
Pues tampoco.
¡Pero tú hablas de la política y de los políticos!
Basura nada más, en contenido y continente, esencialmente basura que no vale ni para juntar dos letras.
Vivimos tiempos de puro exhibicionismo. Todos nos exhibimos de algún modo. Jane Goody, petarda, también lo hizo. Hasta ofrecer su muerte al mejor postor. Pero la culpa no es de ella. Es de los que están dispuestos a pagar por ver su caída ladera abajo dejándose la salud a rastras.
Pobre mujer, la enfermedad que es menos espabilada que la muerte no hace distinciones, al igual que aquella. Está dispuesta, tarde o temprano, a llevarnos a todos.
Tanto escrito y no hablé aún de Nadal. Me centré sólo en esta personalidad emergente junto al teclado del portátil. Al calor de una canción por ver que sale.
Me encantaría ser Rafa Nadal, algún día, de viejo.
Y no me importaría para entonces ser incapaz de dar diez pasos sin sustento.
Entonces me habrá venido la cordura, el juicio como al Quijote, a última hora.
lunes, 23 de marzo de 2009
El sueldo del senador
Un velo de alquitrán en la mirada.
Y sin embargo - Joaquín Sabina
¿Luis Bárcenas senador del Partido Popular (y tesorero) gana 5000 euros brutos?
¿A cambio de queeeeeeé?
¿De pulsar un botón?
¿Que tiene casas por valor de más de tres millones de euros?
Ay, ay, ay que aquí algo huele a podrido. Llámalo intuición.
Creo que tengo un sexto sentido. Como el niño de la película que veía muertos. Pero en vez de muertos veo chanchullos a a legua. Y es más, me llevo las manos a la cara como el niño de Solo en casa.
Quizá haga como él y me de a la bebida (y a las drogas).
Y sin embargo - Joaquín Sabina
¿Luis Bárcenas senador del Partido Popular (y tesorero) gana 5000 euros brutos?
¿A cambio de queeeeeeé?
¿De pulsar un botón?
¿Que tiene casas por valor de más de tres millones de euros?
Ay, ay, ay que aquí algo huele a podrido. Llámalo intuición.
Creo que tengo un sexto sentido. Como el niño de la película que veía muertos. Pero en vez de muertos veo chanchullos a a legua. Y es más, me llevo las manos a la cara como el niño de Solo en casa.
Quizá haga como él y me de a la bebida (y a las drogas).
Las rebajas
Todos los caminos conducen a Roma.
Sin tu latido - Luis Eduardo Aute
Alguno pensará que voy a detallar las comprillas de las últimas rebajas. ¿Dije alguno? Pues no, no tengo tantos visitantes...
Y no, tampoco voy a detallar mis rebajas porque gasté mazo, que mi tarjeta de crédito no sabe de épocas de crisis si es que cree que comprar en ese instante es una oportunidad que merece la pena aprovechar.
Pero es un modo peligroso de salir de casa. Es mejor salir pensando acerca de lo que uno necesita, si es que necesita de algo.
Cuando yo hablo de las rebajas es porque aunque lo diga con humildad, merezco estar en el Guiness de los récords. Que soy dueño de un cuerpo esbelto con tendencia a serlo cada vez menos es algo sabido. Como bien sabido, lo puse aquí, que tengo colesterol. ¿Dije tengo?
Tenía. De ahí las rebajas. Y de ahí el Guinness.
¿Cuánta gente conoces que rebajara en sesenta puntos su anterior marca del colesterol?
Pues ninguno. Normal.
Yo creo que se lo debo a este cuerpo, que es como un reloj suizo y ha sincronizado mis defensas para hacer frente a lo que sea, ahora que estaba contra la espada y la pared, tan cerca del infarto por ver las cosas que estoy viendo, a diario.
Vale que el Danacol ayudó. No voy a decir que no puesto que de su mano llegó una marca tan fabulosa. Da igual a que laboratorio preguntes, no importan los baremos. Lo mires como lo mires ya no tengo colesterol. Lo he eliminado. Como un Terminator, lo he terminado.
Yo no sé que hizo, no me digas, pero algo hizo el Danacol, con lo poca cantidad que trae en cada botellita. Pero en el Danacol y en la vida lo importante para conseguir metas es la persistencia. Imagino que como en el anuncio de la tele, acompañó a las grasas que entorpecen el normal fluir de las arterias por el tobogán hasta expulsarlas supongo por el conducto natural por el que todo se expulsa. No quiero detallar más.
Desde luego no soy un médico ni un enfermero. Es verdad que cuando me fui a la primera revisión me dieron una dieta en unas hojas. Y es cierto también que en su momento llegué a irme al supermercado con aquellas hojas por ver si encontraban entre las estanterías algo de aquello que podría irme bien, pero lo cierto es que en aquel viaje ni siquiera encontré el puesto de fruta, con lo grande que es (y lo colorido). Yo creo que el mero hecho de que pasara por mis manos una dieta dio instrucciones subliminales al cuerpazo para ir rebajando poco a poco el colesterol.
También contar que aunque no fue ese día, algún tiempo después sí estuve tomando mandarinas, plátanos y fresas. Que cuentan como fruta y son buenas para derrotar al colesterol.
También hacer menos fritos (aunque nunca hice muchos). Y manejar a cambio a las mil maravillas la puertezuca del microondas. Tela de bandejas de verdura cocida en su propio envoltorio de plástico, con una pestañita levantada para que el vapor no haga estallar la casa.
También cuenta que quizá pude hacer más deporte. Un compi me decía que desde que supe que tenía colesterol estaba haciendo aún menos. Pero yo creo que lo decía para hacerme de rabiar :D
En fin, en síntesis de todo y sin ir más allá, es lo que tiene ser un ganador.
Que pillamos un colesterol de nada y lo hacemos polvo.
Sin tu latido - Luis Eduardo Aute
Alguno pensará que voy a detallar las comprillas de las últimas rebajas. ¿Dije alguno? Pues no, no tengo tantos visitantes...
Y no, tampoco voy a detallar mis rebajas porque gasté mazo, que mi tarjeta de crédito no sabe de épocas de crisis si es que cree que comprar en ese instante es una oportunidad que merece la pena aprovechar.
Pero es un modo peligroso de salir de casa. Es mejor salir pensando acerca de lo que uno necesita, si es que necesita de algo.
Cuando yo hablo de las rebajas es porque aunque lo diga con humildad, merezco estar en el Guiness de los récords. Que soy dueño de un cuerpo esbelto con tendencia a serlo cada vez menos es algo sabido. Como bien sabido, lo puse aquí, que tengo colesterol. ¿Dije tengo?
Tenía. De ahí las rebajas. Y de ahí el Guinness.
¿Cuánta gente conoces que rebajara en sesenta puntos su anterior marca del colesterol?
Pues ninguno. Normal.
Yo creo que se lo debo a este cuerpo, que es como un reloj suizo y ha sincronizado mis defensas para hacer frente a lo que sea, ahora que estaba contra la espada y la pared, tan cerca del infarto por ver las cosas que estoy viendo, a diario.
Vale que el Danacol ayudó. No voy a decir que no puesto que de su mano llegó una marca tan fabulosa. Da igual a que laboratorio preguntes, no importan los baremos. Lo mires como lo mires ya no tengo colesterol. Lo he eliminado. Como un Terminator, lo he terminado.
Yo no sé que hizo, no me digas, pero algo hizo el Danacol, con lo poca cantidad que trae en cada botellita. Pero en el Danacol y en la vida lo importante para conseguir metas es la persistencia. Imagino que como en el anuncio de la tele, acompañó a las grasas que entorpecen el normal fluir de las arterias por el tobogán hasta expulsarlas supongo por el conducto natural por el que todo se expulsa. No quiero detallar más.
Desde luego no soy un médico ni un enfermero. Es verdad que cuando me fui a la primera revisión me dieron una dieta en unas hojas. Y es cierto también que en su momento llegué a irme al supermercado con aquellas hojas por ver si encontraban entre las estanterías algo de aquello que podría irme bien, pero lo cierto es que en aquel viaje ni siquiera encontré el puesto de fruta, con lo grande que es (y lo colorido). Yo creo que el mero hecho de que pasara por mis manos una dieta dio instrucciones subliminales al cuerpazo para ir rebajando poco a poco el colesterol.
También contar que aunque no fue ese día, algún tiempo después sí estuve tomando mandarinas, plátanos y fresas. Que cuentan como fruta y son buenas para derrotar al colesterol.
También hacer menos fritos (aunque nunca hice muchos). Y manejar a cambio a las mil maravillas la puertezuca del microondas. Tela de bandejas de verdura cocida en su propio envoltorio de plástico, con una pestañita levantada para que el vapor no haga estallar la casa.
También cuenta que quizá pude hacer más deporte. Un compi me decía que desde que supe que tenía colesterol estaba haciendo aún menos. Pero yo creo que lo decía para hacerme de rabiar :D
En fin, en síntesis de todo y sin ir más allá, es lo que tiene ser un ganador.
Que pillamos un colesterol de nada y lo hacemos polvo.
domingo, 22 de marzo de 2009
En cualquier parte
La guardia real
Somos los niños burbuja del fin de la historia.
Somos - Ismael Serrano
Ya he dejado constancia alguna vez de mi poco entusiasmo en todo lo referente a las fuerzas armadas. Por dos razones, porque son fuerzas y porque están armadas.
Y dicho eso me resistiré a cuestionarme, otra vez, sobre la agenda del ministro de defensa, en este caso ministra. Acerca de cómo es su día a día. Cuál es verdadero contenido. ¿Alguien lo sabe? Probablemente ni ella misma.
Respecto a los ejércitos, no digo que a lo largo de la historia no tuvieran su importancia, pero hoy... no sé, no sé.
Leo en un semanario acerca de la guardia real. La más próxima al rey. Entre el contenido emerge la idea que el cambio de guardia, que sucede cada primer miércoles de mes, no tiene nada que envidiar a los relevos que se dan en el palacio de Buckinham, ni los de Atenas, Dinamarca...
No es solo eso, sino que estos cambios de guardia nuestros son aún mejores. Hay datos para confirmarlo. Un teniente coronel lo tiene claro. Los ingleses usan un centenar de infantes y no les supone ningún trastorno. Son 8000 efectivos y viven allí mismo. ¿Pero quien sino nosotros hacemos llegar desde El Pardo hasta Madrid a 240 soldados, 26 guardias de seguridad, 8 alabarderos, 5 policías militares, cuatro encargados de transmisiones, 105 caballos, 41 vehículos, dos carros de munición, 9 personas de prensa y protocolo, 5 sanitarios médicos y veterinarios, un puesto de información y hasta un apuntador para contar por megafonía cada movimiento?
Con la mitad de ese despliegue tomamos Perejil.
De manera que subyace la idea de una nueva injusticia. Que lo sepan los extranjeros bien clarito. Nuestro cambio de guardia es menos famoso que el de los ingleses a pesar de que el nuestro mola más. Es otro ejemplo de esas cosas que se hacen bien pero que no se trasladan correctamente a la ciudadanía. Al menos nadie nos negará, a estas alturas, que lo de alianza de civilizaciones es nuestro y solo nuestro. De la cabeza de Zapatero en los tiempos en que se ponía detrás de una ZETA roja gigante.
Que importante es contar las cosas bien contadas. No nos fijamos ahora pero luego la historia nos pone en nuestro sitio. Después de todo hablar de desaceleración para referirse a la tremenda crisis actual no fue sino empequeñecerla un poco. Vamos, que tuvimos un período más largo de felicidad cuando pensamos que esto era poca cosa y no un desplome total. ¡Qué días de vino y rosas cuando creímos que nuestro ascenso era algo más lento pero ascenso al fin y al cabo. Y eso se lo debemos a nuestros políticos.
Que se lo digan al bueno de Rajoy, que ha cogido gusto a que los fulanos le pregunten cosas en la tele. 100 preguntas para que responda las que quiera. ¿Por qué son tan malos? diría yo. Pero a mí no me llevan.
Decía de Rajoy porque al final la historia le ha hecho justicia, y no lo digo porque no haya sido presidente del país nunca, ni probablemente lo vaya a ser, y no porque Zapatero esté para ganar alguna vez unas nuevas elecciones, sino porque Rajoy aparece siempre como a punto de ser engullido por el aparato de partido, con Esperanza imaginando una boa constrictor que lo atenazara. ¿Pero qué fue de aquel escándalo del Prestige? ¿No decían los ecologistas que era una catastrofe medioambiental de la que quizá el Cantábrico no se recuperar nunca? Pues ahí está que de eso ya no queda nada. Ni responsabilidades políticas, ni nada de nada. Vamos que a la postre, la historia demostró que cuando Rajoy dijo aquello de los hilitos de plastilina tenía razón.
Que suerte de políticos tenemos. ¿Que no hay armas de destrucción masiva en Irak? Bastante importa a estas alturas. Ahora Aznar quiere hacerse presidente del Real Madrid para sacar al Madrid del rincón de la historia, para que deje de mirar hacia otro lado, hacia la tele, cuando se desempeñan los cuartos de final de la Champions League.
Pero no basta con tener buenas ideas para asombrar al mundo. Asimismo hay que saber reivindicar lo propio. Si tenemos el mejor cambio de guardia habrá que ponerlo en los folletos de las casetas de turismo en Madrid. Para que nuestros visitantes vayan a ver el afanoso quehacer de nuestros ejércitos, y aún más de su élite. Después de todo, lo cierto es que en la guardia real no ingresa cualquiera, no está ahí para cualquier hijo de vecino, sino que concentra a la élite de nuestras fuerzas armadas. Personal altamente cualificado y en permanente reciclaje. Vamos, que si uno se levanta con un mal día es posible que al anochecer haya dejado de ser de la guardia real. Y es que como ajedrecistas consumados, lo mejor que tenemos lo ponemos en las proximidades del rey, como es lógico. Por si en su labor cotidiana se encuentra con algún problema que requiera de la preparación de nuestros mejores hombres y mujeres. Que hay osos muy traicioneros cuando se ven observados por una mira telescópica, olas que embisten regatas con peores intenciones que las del toro de Paquirri, y salidas en moto, vete a saber donde, como un campechano descubriendo una denominación de origen.
Además toda esta gente se levanta a las 4 de la mañana esos miércoles precisos del calendario, marcados con un círculo, para prepararlo todo. Uniformes de gala que son retales de la historia, peinar y acicalar a los caballos, comitiva de camiones y autobuses hacia el palacio de Oriente...
En fin, que todo el trajín persigue recrear durante casi una hora el cambio de guardia que se daba en tiempos de Alfonso XII y Alfonso XIII, claro que entonces era a diario, pero es que entonces eran otros tiempos. Y los del ejército tenían menos cosas que hacer.
Alguno se preguntará acerca de la necesidad de todo esto. Pero si alguien lo hace estará incurriendo en un error que denota que se es poco avispado, o que se está poco vivido. ¿No es toda la vida sino un teatrillo? No importa lo malo que uno sea, si lo importante es parecer bueno.
De forma que la grandeza de nuestros ejércitos no se mide por el tiempo que pacifican países remotos encerrados en sus cuarteles, sino por lo impresionantemente que hacen los cambios de guardia, lo mejor de lo mejor, o mediante los sincronizados desfiles, con aviones y cabras, cada cosa en su momento, para admirar a los madrileños, entre mimo y mimo, qué bien lo hace.
En estos tiempos gobernados por la imagen, pero sobre todo por las impresiones, no deja de ser notorio que mantengamos la clase política que tenemos.
Que uno ve a Pepiño Blanco de segundo del PSOE y piensa que vivimos tiempos revolucionarios. Lo más tontos mandan.
Pero no es verdad. ¿Dónde está Acebes?
Somos - Ismael Serrano
Ya he dejado constancia alguna vez de mi poco entusiasmo en todo lo referente a las fuerzas armadas. Por dos razones, porque son fuerzas y porque están armadas.
Y dicho eso me resistiré a cuestionarme, otra vez, sobre la agenda del ministro de defensa, en este caso ministra. Acerca de cómo es su día a día. Cuál es verdadero contenido. ¿Alguien lo sabe? Probablemente ni ella misma.
Respecto a los ejércitos, no digo que a lo largo de la historia no tuvieran su importancia, pero hoy... no sé, no sé.
Leo en un semanario acerca de la guardia real. La más próxima al rey. Entre el contenido emerge la idea que el cambio de guardia, que sucede cada primer miércoles de mes, no tiene nada que envidiar a los relevos que se dan en el palacio de Buckinham, ni los de Atenas, Dinamarca...
No es solo eso, sino que estos cambios de guardia nuestros son aún mejores. Hay datos para confirmarlo. Un teniente coronel lo tiene claro. Los ingleses usan un centenar de infantes y no les supone ningún trastorno. Son 8000 efectivos y viven allí mismo. ¿Pero quien sino nosotros hacemos llegar desde El Pardo hasta Madrid a 240 soldados, 26 guardias de seguridad, 8 alabarderos, 5 policías militares, cuatro encargados de transmisiones, 105 caballos, 41 vehículos, dos carros de munición, 9 personas de prensa y protocolo, 5 sanitarios médicos y veterinarios, un puesto de información y hasta un apuntador para contar por megafonía cada movimiento?
Con la mitad de ese despliegue tomamos Perejil.
De manera que subyace la idea de una nueva injusticia. Que lo sepan los extranjeros bien clarito. Nuestro cambio de guardia es menos famoso que el de los ingleses a pesar de que el nuestro mola más. Es otro ejemplo de esas cosas que se hacen bien pero que no se trasladan correctamente a la ciudadanía. Al menos nadie nos negará, a estas alturas, que lo de alianza de civilizaciones es nuestro y solo nuestro. De la cabeza de Zapatero en los tiempos en que se ponía detrás de una ZETA roja gigante.
Que importante es contar las cosas bien contadas. No nos fijamos ahora pero luego la historia nos pone en nuestro sitio. Después de todo hablar de desaceleración para referirse a la tremenda crisis actual no fue sino empequeñecerla un poco. Vamos, que tuvimos un período más largo de felicidad cuando pensamos que esto era poca cosa y no un desplome total. ¡Qué días de vino y rosas cuando creímos que nuestro ascenso era algo más lento pero ascenso al fin y al cabo. Y eso se lo debemos a nuestros políticos.
Que se lo digan al bueno de Rajoy, que ha cogido gusto a que los fulanos le pregunten cosas en la tele. 100 preguntas para que responda las que quiera. ¿Por qué son tan malos? diría yo. Pero a mí no me llevan.
Decía de Rajoy porque al final la historia le ha hecho justicia, y no lo digo porque no haya sido presidente del país nunca, ni probablemente lo vaya a ser, y no porque Zapatero esté para ganar alguna vez unas nuevas elecciones, sino porque Rajoy aparece siempre como a punto de ser engullido por el aparato de partido, con Esperanza imaginando una boa constrictor que lo atenazara. ¿Pero qué fue de aquel escándalo del Prestige? ¿No decían los ecologistas que era una catastrofe medioambiental de la que quizá el Cantábrico no se recuperar nunca? Pues ahí está que de eso ya no queda nada. Ni responsabilidades políticas, ni nada de nada. Vamos que a la postre, la historia demostró que cuando Rajoy dijo aquello de los hilitos de plastilina tenía razón.
Que suerte de políticos tenemos. ¿Que no hay armas de destrucción masiva en Irak? Bastante importa a estas alturas. Ahora Aznar quiere hacerse presidente del Real Madrid para sacar al Madrid del rincón de la historia, para que deje de mirar hacia otro lado, hacia la tele, cuando se desempeñan los cuartos de final de la Champions League.
Pero no basta con tener buenas ideas para asombrar al mundo. Asimismo hay que saber reivindicar lo propio. Si tenemos el mejor cambio de guardia habrá que ponerlo en los folletos de las casetas de turismo en Madrid. Para que nuestros visitantes vayan a ver el afanoso quehacer de nuestros ejércitos, y aún más de su élite. Después de todo, lo cierto es que en la guardia real no ingresa cualquiera, no está ahí para cualquier hijo de vecino, sino que concentra a la élite de nuestras fuerzas armadas. Personal altamente cualificado y en permanente reciclaje. Vamos, que si uno se levanta con un mal día es posible que al anochecer haya dejado de ser de la guardia real. Y es que como ajedrecistas consumados, lo mejor que tenemos lo ponemos en las proximidades del rey, como es lógico. Por si en su labor cotidiana se encuentra con algún problema que requiera de la preparación de nuestros mejores hombres y mujeres. Que hay osos muy traicioneros cuando se ven observados por una mira telescópica, olas que embisten regatas con peores intenciones que las del toro de Paquirri, y salidas en moto, vete a saber donde, como un campechano descubriendo una denominación de origen.
Además toda esta gente se levanta a las 4 de la mañana esos miércoles precisos del calendario, marcados con un círculo, para prepararlo todo. Uniformes de gala que son retales de la historia, peinar y acicalar a los caballos, comitiva de camiones y autobuses hacia el palacio de Oriente...
En fin, que todo el trajín persigue recrear durante casi una hora el cambio de guardia que se daba en tiempos de Alfonso XII y Alfonso XIII, claro que entonces era a diario, pero es que entonces eran otros tiempos. Y los del ejército tenían menos cosas que hacer.
Alguno se preguntará acerca de la necesidad de todo esto. Pero si alguien lo hace estará incurriendo en un error que denota que se es poco avispado, o que se está poco vivido. ¿No es toda la vida sino un teatrillo? No importa lo malo que uno sea, si lo importante es parecer bueno.
De forma que la grandeza de nuestros ejércitos no se mide por el tiempo que pacifican países remotos encerrados en sus cuarteles, sino por lo impresionantemente que hacen los cambios de guardia, lo mejor de lo mejor, o mediante los sincronizados desfiles, con aviones y cabras, cada cosa en su momento, para admirar a los madrileños, entre mimo y mimo, qué bien lo hace.
En estos tiempos gobernados por la imagen, pero sobre todo por las impresiones, no deja de ser notorio que mantengamos la clase política que tenemos.
Que uno ve a Pepiño Blanco de segundo del PSOE y piensa que vivimos tiempos revolucionarios. Lo más tontos mandan.
Pero no es verdad. ¿Dónde está Acebes?
martes, 10 de marzo de 2009
Futbolistas
Compañera de viaje.
Caprichos de colores - Chambao
Yo siempre he querido ser futbolista. Por las perras.
Bueno, en verdad no he querido ser futbolista nunca. Yo quería ser escritor. Escritor de algo más que un párrafo destemplado cada día. Y eso más en los tiempos en que escribía a diario, que ahora casi me contentaría con ser escritor a diario en vez de a artículo por semana.
Pero ser escritor cuesta. Se tiene que tener mucho que decir, y además hay que saberlo decir bien. Y yo soy mucho más exigente como lector que como escritor, pues escribiendo casi todo lo doy por bueno, por eso este vivo y digo tiene esta forma y quedó tal que así.
Sin embargo soy plenamente consciente del valor literario de las cosas que leo. Tengo un sexto sentido, que no es otro que saber si me gusta, si me conmueve, si se podría decir mejor, aunque yo no sepa cómo.
Yo quise ser escritor, no futbolista.
Pero me hubiera gustado tener la vida soñada del futbolista, que dedica el tiempo a todas estas cosas sin importancia, tan importantes como para arruinar la tarde a más de uno, gozar de la euforia desatada de meter un gol o jugar a lo Iniesta, como los ángeles, pese a esa pinta de tener juntas todas las hepatitis, a punto de un desplome.
Son nuestros héroes, capaces de crear las líneas de belleza, sutiles e imaginarias que no logramos encontrarle a un lienzo. Por mucho Goya que lo pintara.
Sin embargo los futbolistas que son los gladiadores que entretienen a las masas despreocupadas de los problemas de la vida, con tantos como son, con lo poco que importan cuando dan fútbol de tu equipo en la tele, o aún mejor si puedes irte al campo, donde sentirte parte de una comunidad aún mayor que la que se convoca a estas horas desde las iglesias, todos bajo las mismas bufandas y bajo los mismos berridos, como parte integrante del equipo. Porque el mayor temor del hombre en el mundo es saberse solo. Y allí rodeado de tus contemporáneos, guiado del mismo frenesí eres uno con ellos. Padeciendo y disfrutando solidariamente.
Existiendo el fútbol se acabaron los problemas. Se olvidan porque lo que importa es el resultado de la tarde, y lo que venga se llevará más bien que mal. Con tres partidos gratis en fin de semana por la tele la crisis es menos. Al fin mientras dura el partido la cabeza no se acuerda de cuestiones menores.
Así las cosas no debiera llevarse las manos nadie a la cabeza al saber que esos sueldos rondan los 6 millones de euros, o aún más. Que además dan para mucho, pues los futbolistas, que hasta son menos mortales que nosotros, por lo sanos, no pagan casi en ningún sitio. Su presencia honra locales de alterne en la madrugada, discotecas cubateras o restaurantes.
No es raro por tanto que luego haya tantos futbolistas cortados por el patrón de Guti, que siempre ha sido muy fashion con los pelos cortados de diseño según tendencia, antes Redondista y luego Beckhaniana. Un muchacho que sale del autocar en el que los han acercado al estadio con la música puesta, o simulando que habla por el móvil delante de la prensa, para que lo intercepten los reporteros en busca de sus agudas palabras de cirujano que analiza el partido como un maestro del fútbol y de la lingüistica. O aún que le entretengan los aficionados, esos paletos que sin tener más que para una sopa se gastan el desempleo en un abono de temporada.
Mejor pasar por delante como alguien con prisas, demasiado importante para parecer accesible, como alguien no dispuesto a detenerse en cosas sin importancia. El mismo individuo del perfil de Guti, que es de los que parece que podría caminar sobre las aguas.
Quizá por eso mi emoción sea tan grande. Un agitación interior cuando reconocí a mi Athletic ganando al Sevilla de rutilantes estrellas mundiales con nuestra gente del barrio. Con los chavales navarros, riojanos, cantábros o vascos que uno podría cruzarse por la calle y ser objeto de un saludo como si nada.
Qué emoción verlos mezclados con el gentío invadiendo el césped. Parecía una manifestación pacífica de amor. Abrazados por la gente de la calle como héroes auténticos, y en sus caras ningún pavor a tratar de cerca con sus seguidores, sino la felicidad inmensa de haber hecho algo grande. De estar allí en medio sin creerlo del todo.
Así pues, renovada mi estima por mi Athletic y para celebrar que mi colesterol se ha metido en cintura, que ya no lo tengo porque ha guardado su guarismo entre los límites de la normalidad he decidido hacer unas comprillas en la web oficial del Athletic. 80 eurillos en ropilla que sirvan para recordar que con éxitos deportivos no habrá crisis demasiado graves.
Un capricho en la vida que la vida es un capricho. Ya lo dice Josep Mascaró, no te distraigas en tonterías, que las hay...
Cumplí además 34 años un tres de marzo, idéntico día al del alborozo de mi melliza.
Estás en la vida para ser feliz.
Caprichos de colores - Chambao
Yo siempre he querido ser futbolista. Por las perras.
Bueno, en verdad no he querido ser futbolista nunca. Yo quería ser escritor. Escritor de algo más que un párrafo destemplado cada día. Y eso más en los tiempos en que escribía a diario, que ahora casi me contentaría con ser escritor a diario en vez de a artículo por semana.
Pero ser escritor cuesta. Se tiene que tener mucho que decir, y además hay que saberlo decir bien. Y yo soy mucho más exigente como lector que como escritor, pues escribiendo casi todo lo doy por bueno, por eso este vivo y digo tiene esta forma y quedó tal que así.
Sin embargo soy plenamente consciente del valor literario de las cosas que leo. Tengo un sexto sentido, que no es otro que saber si me gusta, si me conmueve, si se podría decir mejor, aunque yo no sepa cómo.
Yo quise ser escritor, no futbolista.
Pero me hubiera gustado tener la vida soñada del futbolista, que dedica el tiempo a todas estas cosas sin importancia, tan importantes como para arruinar la tarde a más de uno, gozar de la euforia desatada de meter un gol o jugar a lo Iniesta, como los ángeles, pese a esa pinta de tener juntas todas las hepatitis, a punto de un desplome.
Son nuestros héroes, capaces de crear las líneas de belleza, sutiles e imaginarias que no logramos encontrarle a un lienzo. Por mucho Goya que lo pintara.
Sin embargo los futbolistas que son los gladiadores que entretienen a las masas despreocupadas de los problemas de la vida, con tantos como son, con lo poco que importan cuando dan fútbol de tu equipo en la tele, o aún mejor si puedes irte al campo, donde sentirte parte de una comunidad aún mayor que la que se convoca a estas horas desde las iglesias, todos bajo las mismas bufandas y bajo los mismos berridos, como parte integrante del equipo. Porque el mayor temor del hombre en el mundo es saberse solo. Y allí rodeado de tus contemporáneos, guiado del mismo frenesí eres uno con ellos. Padeciendo y disfrutando solidariamente.
Existiendo el fútbol se acabaron los problemas. Se olvidan porque lo que importa es el resultado de la tarde, y lo que venga se llevará más bien que mal. Con tres partidos gratis en fin de semana por la tele la crisis es menos. Al fin mientras dura el partido la cabeza no se acuerda de cuestiones menores.
Así las cosas no debiera llevarse las manos nadie a la cabeza al saber que esos sueldos rondan los 6 millones de euros, o aún más. Que además dan para mucho, pues los futbolistas, que hasta son menos mortales que nosotros, por lo sanos, no pagan casi en ningún sitio. Su presencia honra locales de alterne en la madrugada, discotecas cubateras o restaurantes.
No es raro por tanto que luego haya tantos futbolistas cortados por el patrón de Guti, que siempre ha sido muy fashion con los pelos cortados de diseño según tendencia, antes Redondista y luego Beckhaniana. Un muchacho que sale del autocar en el que los han acercado al estadio con la música puesta, o simulando que habla por el móvil delante de la prensa, para que lo intercepten los reporteros en busca de sus agudas palabras de cirujano que analiza el partido como un maestro del fútbol y de la lingüistica. O aún que le entretengan los aficionados, esos paletos que sin tener más que para una sopa se gastan el desempleo en un abono de temporada.
Mejor pasar por delante como alguien con prisas, demasiado importante para parecer accesible, como alguien no dispuesto a detenerse en cosas sin importancia. El mismo individuo del perfil de Guti, que es de los que parece que podría caminar sobre las aguas.
Quizá por eso mi emoción sea tan grande. Un agitación interior cuando reconocí a mi Athletic ganando al Sevilla de rutilantes estrellas mundiales con nuestra gente del barrio. Con los chavales navarros, riojanos, cantábros o vascos que uno podría cruzarse por la calle y ser objeto de un saludo como si nada.
Qué emoción verlos mezclados con el gentío invadiendo el césped. Parecía una manifestación pacífica de amor. Abrazados por la gente de la calle como héroes auténticos, y en sus caras ningún pavor a tratar de cerca con sus seguidores, sino la felicidad inmensa de haber hecho algo grande. De estar allí en medio sin creerlo del todo.
Así pues, renovada mi estima por mi Athletic y para celebrar que mi colesterol se ha metido en cintura, que ya no lo tengo porque ha guardado su guarismo entre los límites de la normalidad he decidido hacer unas comprillas en la web oficial del Athletic. 80 eurillos en ropilla que sirvan para recordar que con éxitos deportivos no habrá crisis demasiado graves.
Un capricho en la vida que la vida es un capricho. Ya lo dice Josep Mascaró, no te distraigas en tonterías, que las hay...
Cumplí además 34 años un tres de marzo, idéntico día al del alborozo de mi melliza.
Estás en la vida para ser feliz.
domingo, 1 de marzo de 2009
Rubianes
Hay corazones y corazones.
Corazones - Miguel Bosé y Ana Torroja
Vaya putada, con perdón.
Yo de Rubianes no sé nada. Nada de nada. Pero ha muerto. Por lo que parece era un actor de larga trayectoria, pionero en monólogos, comediante y de justa fama. Pero hoy que anuncian la muerte dedican el tiempo breve que le dan en los noticieros a destacar el día en que por la radio salió vociferante, con cajas destempladas, acerca de la unidad de España. Declaraciones polémicas en este país verbenero que olvida los mil desmanes de sus políticos, los choriceos, todos los chanchullos, el estado real de la Justicia, las mentiras pre-elecciones y las promesas incumplidas. Pero que es muy capaz de traer a colación el mal día de alguien, justo cuando recién muerto habría que echar un vistazo a su trayectoria, a lo que le dio la fama.
Yo que no entiendo de nacionalismos buenos o malos, estoy seguro de que de haberlo sabido, si alguien le hubiera contado que a su muerte se iban a acordar de eso tan solo, se habría arrepentido al instante, y no porque unos cuantos se llevaran las manos a la cabeza para censurar su libertad de expresión, sino para que sus palabras no fueran el lastre que dejará en el recuerdo.
En esta vida hemos de caminar con pies de plomo.
Están deseando que nuestras palabras se vuelvan en nuestra contra. No importa cuantos años se viva si no están dispuestos a perdonar.
Corazones - Miguel Bosé y Ana Torroja
Vaya putada, con perdón.
Yo de Rubianes no sé nada. Nada de nada. Pero ha muerto. Por lo que parece era un actor de larga trayectoria, pionero en monólogos, comediante y de justa fama. Pero hoy que anuncian la muerte dedican el tiempo breve que le dan en los noticieros a destacar el día en que por la radio salió vociferante, con cajas destempladas, acerca de la unidad de España. Declaraciones polémicas en este país verbenero que olvida los mil desmanes de sus políticos, los choriceos, todos los chanchullos, el estado real de la Justicia, las mentiras pre-elecciones y las promesas incumplidas. Pero que es muy capaz de traer a colación el mal día de alguien, justo cuando recién muerto habría que echar un vistazo a su trayectoria, a lo que le dio la fama.
Yo que no entiendo de nacionalismos buenos o malos, estoy seguro de que de haberlo sabido, si alguien le hubiera contado que a su muerte se iban a acordar de eso tan solo, se habría arrepentido al instante, y no porque unos cuantos se llevaran las manos a la cabeza para censurar su libertad de expresión, sino para que sus palabras no fueran el lastre que dejará en el recuerdo.
En esta vida hemos de caminar con pies de plomo.
Están deseando que nuestras palabras se vuelvan en nuestra contra. No importa cuantos años se viva si no están dispuestos a perdonar.
San Mario
Naúfragos en la catedral.
Lágrimas de plástico azul - Joaquín Sabina
Es más o menos notorio que mis viernes noche son como mis sábados por la noche, todos ellos tiempo sin planes. Di que son cosas de la edad, o es cosa de insociabilidad. Soy yo o son los otros.
El caso es que ayer estuve viendo el partido del Real Madrid hasta que haciendo zapping al descanso me encontré en la Noria, que debe pagar muy bien, a lo Muñoz, con Mario Conde desgranando su espiritualidad de inteligente incomprendido. Y como lo otro tenía poco interés y al sábado uno debe sacarle horas para no acordarse de él los lunes decidí llamar al sueño escuchando sus disquisiciones sobre tiempos peores y mejores. Que de todo ha tenido el hombre.
¡Qué gozada dormirse a ratos con la tele puesta!
La verdad es que el tipo sigue dando el pego, con su abogacía del Estado y su primero de la promo en Deusto. Claro que luego le vino el mangoneo y el agujero en las cuentas del Banesto. Sin embargo escuchándolo más bien parecía San Mario o monseñor Conde caído en desgracia.
Lástima que no tire de la manta, porque es seguro que sabe cosas que sonrojarían a más de uno. Que pena que por lo general la sinceridad le venga al hombre a la hora de la muerte.
Entonces casi no queda tiempo.
Lágrimas de plástico azul - Joaquín Sabina
Es más o menos notorio que mis viernes noche son como mis sábados por la noche, todos ellos tiempo sin planes. Di que son cosas de la edad, o es cosa de insociabilidad. Soy yo o son los otros.
El caso es que ayer estuve viendo el partido del Real Madrid hasta que haciendo zapping al descanso me encontré en la Noria, que debe pagar muy bien, a lo Muñoz, con Mario Conde desgranando su espiritualidad de inteligente incomprendido. Y como lo otro tenía poco interés y al sábado uno debe sacarle horas para no acordarse de él los lunes decidí llamar al sueño escuchando sus disquisiciones sobre tiempos peores y mejores. Que de todo ha tenido el hombre.
¡Qué gozada dormirse a ratos con la tele puesta!
La verdad es que el tipo sigue dando el pego, con su abogacía del Estado y su primero de la promo en Deusto. Claro que luego le vino el mangoneo y el agujero en las cuentas del Banesto. Sin embargo escuchándolo más bien parecía San Mario o monseñor Conde caído en desgracia.
Lástima que no tire de la manta, porque es seguro que sabe cosas que sonrojarían a más de uno. Que pena que por lo general la sinceridad le venga al hombre a la hora de la muerte.
Entonces casi no queda tiempo.
sábado, 28 de febrero de 2009
Políticos y fútbol
Promete dejarnos a oscuras.
Óleo de una mujer con sombrero - Silvio Rodríguez
Puedo gastar unos minutos en hablar de la actualidad política, acerca de esos cochinos, habitantes del Partido Popular que para defender a sus ovejas negras del escrutinio público, prefieren hacer sangre de Garzón, y de todo el poder judicial, si es necesario. Más que nada porque la separación de poderes y toda esa mandanga que nos contaron es pura ilusión, nada que tenga que ver con la realidad.
Cierto que al ciudadano común le dan ganas de echar la pota en todos los rincones por vivir en el mismo país que estos políticos. Quizá aún estemos a tiempo de emigrar del país, a un país sin políticos, que fueron siempre embaucadores, trepas y vividores del cuento.
Yo reconozco sentir auténtica nausea. Probablemente más que la media, porque en el fondo sigo siendo un idealista, al que las dosis de realidad en forma de apaños, choriceo y desvergüenza colma a diario todos los vasos. Y todos los días nazco y muero de sobredosis.
Ya reivindiqué para mí también un día de furia como el de Mel Gibson al descubrir que la hamburguesa de la bandeja en poco se parece a la que anuncian en los carteles.
En esos instantes furiosos vale más pensar en las personas que son importantes, en imaginarlas con uno...
Lo más curioso es que puede ser que yo sea rara avis, pues esta gentuza, de todo color y condición, sigue llenando los estadios donde reciben aplausos a cambio de nada. Y hablo de políticos obviamente, no de futbolistas.
Política, política, política ¿cómo se puede ser tan mediano? ¿tan falto de talento?
Pero la política lo abarca todo, todo lo contamina, es el prestige que pringa por debajo de las uñas.
Leemos esta semana a Guardiola decir que el gol que se comió Victor Valdés no lo pararían ni tres porteros. La misma cosa apunta Henry, que dice saber que Cataluña no es España, porque se fija en todo aunque llevara dos años sin saber en qué portería había que meterla.
La verdad es otra. Victor Valdés hizo una cantada más, y no es la primera. Hizo como que salía a por el balón cuando es el balón el que va para dentro. Y se quedó mirando hacia el cielo, esa hermosa parábola del futbolista que solamente sabe chutar.
Se abre el debate catalán. ¿Es suficientemente bueno ese Valdés para el Barça?
Es un macarra, bravucón y chulo playa. ¿O no contaron lo de que le metió a uno en un cine porque alguien le censuró a su novia que se pusiera a fumar dentro de la sala? Y luego el macarra quería largarse como si nada, y fueron el resto de espectadores los que lo tuvieron que retener hasta que llegó la policía.
En fin, nada de nada.
Está bien que entre compañeros se echen capotes, que maquillen esta realidad que varía según los ojos del que mira, sobre todo porque somos tantos, y tan distintos, que a alguno encontrarán a quien convenzan, alguien que diga que tienen razón, que era imparable.
Sin embargo Guardiola o Henry se convierten al politiqueo, que significa dar versión de todo bajo la luz de sus propios intereses. Y eso es grave cuando para hacer un juicio de valor no se necesita saber de logaritmos neperianos, sino simplemente abrir los ojos. Pues es tarea de los políticos disfrazar la realidad de desaceleraciones en vez de crudas crisis, o decir que hay un frente abierto contra un partido político cuando el frente es solo contra unos pocos mangantes, que tenían que ser expulsados al primer indicio, pues en política se debía habitar solamente siendo transparente, cristalino como una vajilla nueva.
Así que estos expertos del fútbol, que piensan que porque ellos cobran de esta realidad tan importante que es el fútbol saben más se ven con derecho a cuestionar lo que cualquier profano ve nitidamente con solo abrir los ojos.
Pero habrá quien les crea a ellos por encima de todas las cosas. Quien crea a los políticos solamente porque ellos son su juicio.
No queda espíritu crítico más que para los medianos, que nos sabemos medianos y no vamos por la vida en plan estrella. El problema es nuestro. Estamos dispuestos a cuestionarlo todo.
Todo menos el amor.
Óleo de una mujer con sombrero - Silvio Rodríguez
Puedo gastar unos minutos en hablar de la actualidad política, acerca de esos cochinos, habitantes del Partido Popular que para defender a sus ovejas negras del escrutinio público, prefieren hacer sangre de Garzón, y de todo el poder judicial, si es necesario. Más que nada porque la separación de poderes y toda esa mandanga que nos contaron es pura ilusión, nada que tenga que ver con la realidad.
Cierto que al ciudadano común le dan ganas de echar la pota en todos los rincones por vivir en el mismo país que estos políticos. Quizá aún estemos a tiempo de emigrar del país, a un país sin políticos, que fueron siempre embaucadores, trepas y vividores del cuento.
Yo reconozco sentir auténtica nausea. Probablemente más que la media, porque en el fondo sigo siendo un idealista, al que las dosis de realidad en forma de apaños, choriceo y desvergüenza colma a diario todos los vasos. Y todos los días nazco y muero de sobredosis.
Ya reivindiqué para mí también un día de furia como el de Mel Gibson al descubrir que la hamburguesa de la bandeja en poco se parece a la que anuncian en los carteles.
En esos instantes furiosos vale más pensar en las personas que son importantes, en imaginarlas con uno...
Lo más curioso es que puede ser que yo sea rara avis, pues esta gentuza, de todo color y condición, sigue llenando los estadios donde reciben aplausos a cambio de nada. Y hablo de políticos obviamente, no de futbolistas.
Política, política, política ¿cómo se puede ser tan mediano? ¿tan falto de talento?
Pero la política lo abarca todo, todo lo contamina, es el prestige que pringa por debajo de las uñas.
Leemos esta semana a Guardiola decir que el gol que se comió Victor Valdés no lo pararían ni tres porteros. La misma cosa apunta Henry, que dice saber que Cataluña no es España, porque se fija en todo aunque llevara dos años sin saber en qué portería había que meterla.
La verdad es otra. Victor Valdés hizo una cantada más, y no es la primera. Hizo como que salía a por el balón cuando es el balón el que va para dentro. Y se quedó mirando hacia el cielo, esa hermosa parábola del futbolista que solamente sabe chutar.
Se abre el debate catalán. ¿Es suficientemente bueno ese Valdés para el Barça?
Es un macarra, bravucón y chulo playa. ¿O no contaron lo de que le metió a uno en un cine porque alguien le censuró a su novia que se pusiera a fumar dentro de la sala? Y luego el macarra quería largarse como si nada, y fueron el resto de espectadores los que lo tuvieron que retener hasta que llegó la policía.
En fin, nada de nada.
Está bien que entre compañeros se echen capotes, que maquillen esta realidad que varía según los ojos del que mira, sobre todo porque somos tantos, y tan distintos, que a alguno encontrarán a quien convenzan, alguien que diga que tienen razón, que era imparable.
Sin embargo Guardiola o Henry se convierten al politiqueo, que significa dar versión de todo bajo la luz de sus propios intereses. Y eso es grave cuando para hacer un juicio de valor no se necesita saber de logaritmos neperianos, sino simplemente abrir los ojos. Pues es tarea de los políticos disfrazar la realidad de desaceleraciones en vez de crudas crisis, o decir que hay un frente abierto contra un partido político cuando el frente es solo contra unos pocos mangantes, que tenían que ser expulsados al primer indicio, pues en política se debía habitar solamente siendo transparente, cristalino como una vajilla nueva.
Así que estos expertos del fútbol, que piensan que porque ellos cobran de esta realidad tan importante que es el fútbol saben más se ven con derecho a cuestionar lo que cualquier profano ve nitidamente con solo abrir los ojos.
Pero habrá quien les crea a ellos por encima de todas las cosas. Quien crea a los políticos solamente porque ellos son su juicio.
No queda espíritu crítico más que para los medianos, que nos sabemos medianos y no vamos por la vida en plan estrella. El problema es nuestro. Estamos dispuestos a cuestionarlo todo.
Todo menos el amor.
miércoles, 18 de febrero de 2009
En precario
Eres todo mi ilusión.
Soy - Gipsy Kings
Vengo poco, para qué vamos a engañarnos.
La culpa no es tanto mía como de que no he encontrado sitio apropiado para discurrir unos párrafos en la nueva casa. Muy grande, muy cómoda, mucho termostato, mucha vitrocerámica y mucho congelador, pero ni un rincón donde me apetezca ponerme a escribir.
Y es que yo cuando quiero soy como uno de esos políticos, bueno, quizá no tan malo, pero si estoy dispuesto a veces a echarle la culpa al empedrado. Y la culpa ya no es mía, sino de esta casa que ahoga en confort las ganas de escribir dos párrafos del Vivo y digo. Que sí, que soy de tirar balones fuera, como hacen tantos sin que importe a nadie.
Vivimos tiempos convulsos en la economía, en la política y hasta en el fenómeno metereológico. Quizá no queda ya ninguna cosa que sea del todo fiable. ¿El amor de una madre?
Probablemente tampoco.
Conste que sé que la política de este país daría para escribir un vodevil de tan alta calidad como tienen sus actores, es decir, una comedia para llorar de pena. Y conste que yo sería el primero en ver que por arrimar el ascua a su sardina los políticos ya no son capaces ni siquiera de parecer mínimamente honestos.
¿Pero señor Rajoy, quién tiene una causa abierta contra el Partido Popular?
¿No será acaso contra algunos dirigentes o simpatizantes del PP?
Así que, para frenar la animadversión del depredador sin causa justa, que si no hay pruebas se las inventa, deciden recusar a Baltasar Garzón porque se va de caza con el peor ministro de Justicia que nunca se viera, al que le crecen los enanos en los tribunales, ¡pero esta vez son los jueces! Nada más porque el hombre no sabe ni por donde le pega el aire. ¡Pero no recuséis al juez por ir de caza! Que pieza abatida es pieza cobrada.
Pero si tanto se desconfía entonces...
¿Dónde está la separación de poderes que nos contaron?
¿O es que sólo existe cuando conviene?
La vida es una tómbola, tom, tom, tómbola. De luz y de color.
¡Qué pena de presente! ¡Qué futuro tan poco halagüeño!
Cambiando de tema. El zumo de melocotón de Don Simon es una pasada.
Soy - Gipsy Kings
Vengo poco, para qué vamos a engañarnos.
La culpa no es tanto mía como de que no he encontrado sitio apropiado para discurrir unos párrafos en la nueva casa. Muy grande, muy cómoda, mucho termostato, mucha vitrocerámica y mucho congelador, pero ni un rincón donde me apetezca ponerme a escribir.
Y es que yo cuando quiero soy como uno de esos políticos, bueno, quizá no tan malo, pero si estoy dispuesto a veces a echarle la culpa al empedrado. Y la culpa ya no es mía, sino de esta casa que ahoga en confort las ganas de escribir dos párrafos del Vivo y digo. Que sí, que soy de tirar balones fuera, como hacen tantos sin que importe a nadie.
Vivimos tiempos convulsos en la economía, en la política y hasta en el fenómeno metereológico. Quizá no queda ya ninguna cosa que sea del todo fiable. ¿El amor de una madre?
Probablemente tampoco.
Conste que sé que la política de este país daría para escribir un vodevil de tan alta calidad como tienen sus actores, es decir, una comedia para llorar de pena. Y conste que yo sería el primero en ver que por arrimar el ascua a su sardina los políticos ya no son capaces ni siquiera de parecer mínimamente honestos.
¿Pero señor Rajoy, quién tiene una causa abierta contra el Partido Popular?
¿No será acaso contra algunos dirigentes o simpatizantes del PP?
Así que, para frenar la animadversión del depredador sin causa justa, que si no hay pruebas se las inventa, deciden recusar a Baltasar Garzón porque se va de caza con el peor ministro de Justicia que nunca se viera, al que le crecen los enanos en los tribunales, ¡pero esta vez son los jueces! Nada más porque el hombre no sabe ni por donde le pega el aire. ¡Pero no recuséis al juez por ir de caza! Que pieza abatida es pieza cobrada.
Pero si tanto se desconfía entonces...
¿Dónde está la separación de poderes que nos contaron?
¿O es que sólo existe cuando conviene?
La vida es una tómbola, tom, tom, tómbola. De luz y de color.
¡Qué pena de presente! ¡Qué futuro tan poco halagüeño!
Cambiando de tema. El zumo de melocotón de Don Simon es una pasada.
sábado, 7 de febrero de 2009
El complot
Al final de la oscuridad.
No creo en el jamás - Juanes
No quiero hablar de complot porque me parece una palabra muy gruesa. Ni de conspiración internauta porque lo de conspiración me sigue sonando a asesinato de JFK, con lo que ha llovido.
Usaré mejor la palabra fraude. Aunque es solo una sospecha que el Quijote que soy pondrá en oídos de alguna asociación de consumidores que muera por coger a Iberia en un renuncio, con la manía que le tenemos todos, ahora que deja tirada a la gente en las terminales cada dos por tres.
¡Denme una explicación razonable o mateme!
La razón que doy es una bastante constatada. Vaya por delante que tenía planificado un viaje a Madrid en las próximas fechas. A ser posible con salida el viernes noche y vuelta hacia Santander el domingo por la tarde. Esa es la teoría, el querer de uno que quiere cosas más bien poco ambiciosas. O eso creía yo...
Y es que he ido a reservar varios vuelos que a la hora de hacer efectiva la reserva cambiaban de precio. Es decir, voy pulsando el botón de continuar repetidas veces y de repente un mensaje: Se ha producido un error.
¿Han suprimido el vuelo de las 16:20 por el frío perpetuo de todos los domingos?
No es eso. ¿Cuál entonces?
Que 98 euros y pico por vuelo Santander-Madrid es poca cosa para lo que se puede sacar si exprimen un poco más. Así que al hacer de nuevo la búsqueda aquel precio, los 49 euros de la vuelta, ha desaparecido, y ahora no hay precio "web" y el más barato a esa hora son 243 euros.
¡El presente dura tan poco! Lo que era ya no es. Vivimos fugazmente y no hay nada más fugaz que los precios vía Internet de Iberia.
Entonces uno se dice que cambiará de horario si es que la combinación con los autobuses lo permite. Siendo así, vuelve a hacer la búsqueda y encuentra vuelo con despegue a las 18:00. Procede a la compra por 49 euros, ¡es lo que marca sin que haya tenido que regatear en nada! le voy dando a SIGUIENTE repetidas veces hasta que se produce un error.
¿Te suena?
El viaje a cambiado de precio, ahora la vuelta ya no vale 49 euros, sino que ha subido, por el euro supongo, a 125. ¿Pero si hace un momento el buscador de Iberia daba ese precio?
Ya, pero eso era antes. Ahora ha cambiado porque en alguna parte alguien se dedica a comprar los últimos billetes a buen precio solamente por pisarmelos. Probablemente ni siquiera vaya a viajar...
Así que como a uno le da igual un fin de semana que otro hace una comprobación para el finde siguiente. Vuelta de nuevo el domingo a las 18 horas. Precio: 49 euros.
Procedo a la compra, voy dando a CONTINUAR hasta que ¡no me lo puedo creer!
SE HA PRODUCIDO UN ERROR
el vuelo se ha volatilizado a ese precio. Me han comprado también el vuelo de la semana que viene a la misma hora del que me acaban de quitar, todos los que me interesan desaparecen por arte de magia.
¿Es coincidencia? O es algo más.
¿Se trata de una conspiración interplanetaria o es que Iberia cambia los precios?
Alguien dirá que no se trata más que de mala suerte. Que es que se compran muchos billetes para Iberia, por eso sus acciones no llegan a los dos euros.
Se compran muchos, pero ¿es normal que varíen los precios que yo quiero en un plazo de 5 minutos?
Di que sí, que cinco minutos pueden ser una eternidad.
A mi esto me da que pensar. Creo que el presente dura menos que un suspiro. Y que mejor para ellos cuanto más caro. No sé si encontraré a alguien con ganas de investigarlo.
Solución: voy hasta allí en tren.
Tengo el billete comprado ya para el finde del 20 al 22.
Me han enviado un sms con el localizador al móvil.
En principio no debiera cambiar.
No creo en el jamás - Juanes
No quiero hablar de complot porque me parece una palabra muy gruesa. Ni de conspiración internauta porque lo de conspiración me sigue sonando a asesinato de JFK, con lo que ha llovido.
Usaré mejor la palabra fraude. Aunque es solo una sospecha que el Quijote que soy pondrá en oídos de alguna asociación de consumidores que muera por coger a Iberia en un renuncio, con la manía que le tenemos todos, ahora que deja tirada a la gente en las terminales cada dos por tres.
¡Denme una explicación razonable o mateme!
La razón que doy es una bastante constatada. Vaya por delante que tenía planificado un viaje a Madrid en las próximas fechas. A ser posible con salida el viernes noche y vuelta hacia Santander el domingo por la tarde. Esa es la teoría, el querer de uno que quiere cosas más bien poco ambiciosas. O eso creía yo...
Y es que he ido a reservar varios vuelos que a la hora de hacer efectiva la reserva cambiaban de precio. Es decir, voy pulsando el botón de continuar repetidas veces y de repente un mensaje: Se ha producido un error.
¿Han suprimido el vuelo de las 16:20 por el frío perpetuo de todos los domingos?
No es eso. ¿Cuál entonces?
Que 98 euros y pico por vuelo Santander-Madrid es poca cosa para lo que se puede sacar si exprimen un poco más. Así que al hacer de nuevo la búsqueda aquel precio, los 49 euros de la vuelta, ha desaparecido, y ahora no hay precio "web" y el más barato a esa hora son 243 euros.
¡El presente dura tan poco! Lo que era ya no es. Vivimos fugazmente y no hay nada más fugaz que los precios vía Internet de Iberia.
Entonces uno se dice que cambiará de horario si es que la combinación con los autobuses lo permite. Siendo así, vuelve a hacer la búsqueda y encuentra vuelo con despegue a las 18:00. Procede a la compra por 49 euros, ¡es lo que marca sin que haya tenido que regatear en nada! le voy dando a SIGUIENTE repetidas veces hasta que se produce un error.
¿Te suena?
El viaje a cambiado de precio, ahora la vuelta ya no vale 49 euros, sino que ha subido, por el euro supongo, a 125. ¿Pero si hace un momento el buscador de Iberia daba ese precio?
Ya, pero eso era antes. Ahora ha cambiado porque en alguna parte alguien se dedica a comprar los últimos billetes a buen precio solamente por pisarmelos. Probablemente ni siquiera vaya a viajar...
Así que como a uno le da igual un fin de semana que otro hace una comprobación para el finde siguiente. Vuelta de nuevo el domingo a las 18 horas. Precio: 49 euros.
Procedo a la compra, voy dando a CONTINUAR hasta que ¡no me lo puedo creer!
SE HA PRODUCIDO UN ERROR
el vuelo se ha volatilizado a ese precio. Me han comprado también el vuelo de la semana que viene a la misma hora del que me acaban de quitar, todos los que me interesan desaparecen por arte de magia.
¿Es coincidencia? O es algo más.
¿Se trata de una conspiración interplanetaria o es que Iberia cambia los precios?
Alguien dirá que no se trata más que de mala suerte. Que es que se compran muchos billetes para Iberia, por eso sus acciones no llegan a los dos euros.
Se compran muchos, pero ¿es normal que varíen los precios que yo quiero en un plazo de 5 minutos?
Di que sí, que cinco minutos pueden ser una eternidad.
A mi esto me da que pensar. Creo que el presente dura menos que un suspiro. Y que mejor para ellos cuanto más caro. No sé si encontraré a alguien con ganas de investigarlo.
Solución: voy hasta allí en tren.
Tengo el billete comprado ya para el finde del 20 al 22.
Me han enviado un sms con el localizador al móvil.
En principio no debiera cambiar.
sábado, 31 de enero de 2009
La fruta
Cuando deshojo el triste racimo de la nada.
Nube negra - Joaquín Sabina
No sería de justicia si no reconociera que la última jugada del Xuac en la bolsa ha tenido unos efectos demoledores para su fama, bien merecida, de cenizo sin igual. Que era fijarse en un valor de la bolsa y el valor en cuestión se desmoronaba como uno de esos hijos de puta que antes de quitarse de en medio se lleva a toda la familia por delante. ¡No viste que era lo único bueno que hiciste en la vida!
Y no diré que si te mira el Xuac no sea lo mismo que si te mira un tuerto, que sella tu suerte para siempre, como salir a la calle con la nube negra encima, pero quizá ahora en el 2009 el destino esté cambiando, porque el Xuac, con una audacia desconocida ha logró comprar acciones del Santander a 5,40 para venderlas una semana después a 6,44. Total quinientos y pico euros en beneficios que espero tomen forma en regalos para su amigo Anado, o en su defecto en la compra de una PS3 que nos cruce por Liberty City en una de esas tardes en que despierto violento de la siesta.
Ya conté que me ha salido colesterol. No es algo para estar orgulloso. Es verdad, que las venucas se me han vuelto autopistas donde parar por peaje. Por eso en la compra de esta mañana en el supermercado me he comprado sobretodo verduras de esas que van congeladas, ahora puedo, ahora tengo congelador.
Eso unido a una mayor frecuencia en las visitas a la piscina tendría que bastar. Aunque reconozco que estaba también dentro del plan la compra de fruta ¡que llevo 3 años sin tomar una sola pieza! Y la hubiera comprado, peras y manzanas para trocearlas con un cuchillo, pues creo que no tengo nada en contra de la fruta en si misma, sino en contra de morderla con estos dientes. Y también hubiera comprado fresas, si es temporada, y plátanos. Y hasta melón, que me encanta en los zumos de la zumería donde voy en Valencia.
Pero he tenido mala suerte. He vuelto del supermercado sin cruzarme con el rincón o pasillo donde tienen la fruta. Y mira que he ido de aquí a allá con el carrito de asa larga... es más profundo y más cómodo.
Por cierto. Tienen que comprar más. Tuve que esperar en las cajas hasta que alguien dejó libre uno.
Cosas de la crisis.
Nube negra - Joaquín Sabina
No sería de justicia si no reconociera que la última jugada del Xuac en la bolsa ha tenido unos efectos demoledores para su fama, bien merecida, de cenizo sin igual. Que era fijarse en un valor de la bolsa y el valor en cuestión se desmoronaba como uno de esos hijos de puta que antes de quitarse de en medio se lleva a toda la familia por delante. ¡No viste que era lo único bueno que hiciste en la vida!
Y no diré que si te mira el Xuac no sea lo mismo que si te mira un tuerto, que sella tu suerte para siempre, como salir a la calle con la nube negra encima, pero quizá ahora en el 2009 el destino esté cambiando, porque el Xuac, con una audacia desconocida ha logró comprar acciones del Santander a 5,40 para venderlas una semana después a 6,44. Total quinientos y pico euros en beneficios que espero tomen forma en regalos para su amigo Anado, o en su defecto en la compra de una PS3 que nos cruce por Liberty City en una de esas tardes en que despierto violento de la siesta.
Ya conté que me ha salido colesterol. No es algo para estar orgulloso. Es verdad, que las venucas se me han vuelto autopistas donde parar por peaje. Por eso en la compra de esta mañana en el supermercado me he comprado sobretodo verduras de esas que van congeladas, ahora puedo, ahora tengo congelador.
Eso unido a una mayor frecuencia en las visitas a la piscina tendría que bastar. Aunque reconozco que estaba también dentro del plan la compra de fruta ¡que llevo 3 años sin tomar una sola pieza! Y la hubiera comprado, peras y manzanas para trocearlas con un cuchillo, pues creo que no tengo nada en contra de la fruta en si misma, sino en contra de morderla con estos dientes. Y también hubiera comprado fresas, si es temporada, y plátanos. Y hasta melón, que me encanta en los zumos de la zumería donde voy en Valencia.
Pero he tenido mala suerte. He vuelto del supermercado sin cruzarme con el rincón o pasillo donde tienen la fruta. Y mira que he ido de aquí a allá con el carrito de asa larga... es más profundo y más cómodo.
Por cierto. Tienen que comprar más. Tuve que esperar en las cajas hasta que alguien dejó libre uno.
Cosas de la crisis.
sábado, 24 de enero de 2009
La pregunta
Veo más, veo que no me oyó.
Oleo de una mujer con sombrero - Silvio Rodríguez
Digo yo que la cochambre de programa que es "Tengo una pregunta para usted" nos viene de Estados Unidos, que fueron los primeros en poner público robótico tras los oradores en las campañas electorales para que el paisaje aplaudiera los arrebatos de Bush y compañía. Así que no sería raro que fuera allí también donde inuguraron la televisión del siglo XXI que consiste en poner a gente corriente en plan tercer grado con el presidente, so pena en caso de resultar incómodos de pasar una revisión exhaustiva de Hacienda o de la CIA en Guántanamo, según lo que joda más. Primero un decorado de cartón piedra que cobra vida en los momentos más oportunos, y con más frecuencia en "prime time" y ahora esa rueda de preguntas chorra a las que el presidente ni el candidato podría contestar nunca de forma satisfactoria. Porque por supuesto que hablarán de crisis, pero ¿qué quieren que Zapatero les diga? Si no sabe ni por donde le pega el viento. En realidad estas cosas solamente sirven para dos cosas, para comprobar que el presidente no tiene ni puta idea de cuánto vale un café, porque no paga ninguno y porque vive en el país de Oz; y para saber que el día que la pensionista cobra 300 Mariano se mete 8000 entre pecho y espalda, aunque en el momento de la pregunta no se acuerda. Claro, le da pudor decir que gana tanto más que ella haciendo más o menos lo mismo.
Ahora nos cuentan que Zapatero tiene mucha telegenia ¿? y a mi me entra la risa, pero aún es mejor cuando dicen que está preparando su nuevo encuentro con la gente corriente con asesores que le preparan lo que estiman que le pueda ser preguntado. De patio de colegio. ¿Te imaginas?
Siempre me ha llamado la atención en estas cosas, y en la preparación de los debates electorales, la cantidad de parásitos en forma de asesores que a la vista del regimiento que son y de lo preparados que están tenía que dar unos resultados formidables de manera que Zapatero pareciera Brad Pitt y Rajoy, George Clooney. Pero luego, salen a la palestra y el uno saluda como si fuera el muñeco Chuky, al que habitaba una especie de maligno y el otro aparece sudoroso y con la americana abierta como si viniera de retozarse por la pradera, por no hablar de su ojo bizqueando en busca del reloj. ¿Para eso tanta preparación y tantos asesores? ¡Si son dos flanes! El día que no los tengan habrá asesinatos en directo.
Pero lo más curioso de todo es que leo que Zapatero está meditando la forma de dirigirse al público porque claro, ahora no lo rodean diputados de una gran cultura ¿cómo? sino gente corriente. Y tiene que hacerse entender. De verdad que esto se insinúa en lo que leo. Que debe adaptar su discurso a la gente corriente. Deben creer que matamos gallinas retorciéndoles el cuello. Así que el hombre va a bajar unos cuantos peldaños en su excelente oratoria de mal profesor de colegio para no resultar indescifrable a la plebe, que somos lentos cuando no rematadamente tontos.
Curiosísimo cuando en el Parlamento viven, cuando van, la mayor concentración de ineptos que dio nunca una democracia a su clase política. Sin talento alguno, son monos con una sola habilidad, pulsar el botón en el momento apropiado, y aún así está a la orden del día que se equivocan.
Que vuelva la tele a mostrarnos la calidad de nuestros políticos. La calidad de Zapatero que se salió del atril de la Zeta gigante y se le vino la crisis encima. ¿Pero para qué sales? Y lo mejor es que para cada teatrillo de estos, de calidad paupérrima Televisión Española confecciona desde cero un estudio con sus mesas y decorados nuevos, con forma de Congreso en esta ocasión, es decir, a los ciudadanos se les va a dar periódicos en la puerta para que no sigan el programa y muchos de ellos decidirán que no entran directamente. Se irán a sus despachos o a casa a esperar el aguinaldo.
La mayor ruina de una sociedad es su política. Esa es la verdad. Espionajes, chanchullos por doquier...
Yo también tengo una pregunta para usted señor presidente:
Que son muy malos lo sabe todo el mundo, pero ¿por qué me dan tanto asco?
Lástima que yo no vaya. Ni siquiera los voy a ver...
Oleo de una mujer con sombrero - Silvio Rodríguez
Digo yo que la cochambre de programa que es "Tengo una pregunta para usted" nos viene de Estados Unidos, que fueron los primeros en poner público robótico tras los oradores en las campañas electorales para que el paisaje aplaudiera los arrebatos de Bush y compañía. Así que no sería raro que fuera allí también donde inuguraron la televisión del siglo XXI que consiste en poner a gente corriente en plan tercer grado con el presidente, so pena en caso de resultar incómodos de pasar una revisión exhaustiva de Hacienda o de la CIA en Guántanamo, según lo que joda más. Primero un decorado de cartón piedra que cobra vida en los momentos más oportunos, y con más frecuencia en "prime time" y ahora esa rueda de preguntas chorra a las que el presidente ni el candidato podría contestar nunca de forma satisfactoria. Porque por supuesto que hablarán de crisis, pero ¿qué quieren que Zapatero les diga? Si no sabe ni por donde le pega el viento. En realidad estas cosas solamente sirven para dos cosas, para comprobar que el presidente no tiene ni puta idea de cuánto vale un café, porque no paga ninguno y porque vive en el país de Oz; y para saber que el día que la pensionista cobra 300 Mariano se mete 8000 entre pecho y espalda, aunque en el momento de la pregunta no se acuerda. Claro, le da pudor decir que gana tanto más que ella haciendo más o menos lo mismo.
Ahora nos cuentan que Zapatero tiene mucha telegenia ¿? y a mi me entra la risa, pero aún es mejor cuando dicen que está preparando su nuevo encuentro con la gente corriente con asesores que le preparan lo que estiman que le pueda ser preguntado. De patio de colegio. ¿Te imaginas?
Siempre me ha llamado la atención en estas cosas, y en la preparación de los debates electorales, la cantidad de parásitos en forma de asesores que a la vista del regimiento que son y de lo preparados que están tenía que dar unos resultados formidables de manera que Zapatero pareciera Brad Pitt y Rajoy, George Clooney. Pero luego, salen a la palestra y el uno saluda como si fuera el muñeco Chuky, al que habitaba una especie de maligno y el otro aparece sudoroso y con la americana abierta como si viniera de retozarse por la pradera, por no hablar de su ojo bizqueando en busca del reloj. ¿Para eso tanta preparación y tantos asesores? ¡Si son dos flanes! El día que no los tengan habrá asesinatos en directo.
Pero lo más curioso de todo es que leo que Zapatero está meditando la forma de dirigirse al público porque claro, ahora no lo rodean diputados de una gran cultura ¿cómo? sino gente corriente. Y tiene que hacerse entender. De verdad que esto se insinúa en lo que leo. Que debe adaptar su discurso a la gente corriente. Deben creer que matamos gallinas retorciéndoles el cuello. Así que el hombre va a bajar unos cuantos peldaños en su excelente oratoria de mal profesor de colegio para no resultar indescifrable a la plebe, que somos lentos cuando no rematadamente tontos.
Curiosísimo cuando en el Parlamento viven, cuando van, la mayor concentración de ineptos que dio nunca una democracia a su clase política. Sin talento alguno, son monos con una sola habilidad, pulsar el botón en el momento apropiado, y aún así está a la orden del día que se equivocan.
Que vuelva la tele a mostrarnos la calidad de nuestros políticos. La calidad de Zapatero que se salió del atril de la Zeta gigante y se le vino la crisis encima. ¿Pero para qué sales? Y lo mejor es que para cada teatrillo de estos, de calidad paupérrima Televisión Española confecciona desde cero un estudio con sus mesas y decorados nuevos, con forma de Congreso en esta ocasión, es decir, a los ciudadanos se les va a dar periódicos en la puerta para que no sigan el programa y muchos de ellos decidirán que no entran directamente. Se irán a sus despachos o a casa a esperar el aguinaldo.
La mayor ruina de una sociedad es su política. Esa es la verdad. Espionajes, chanchullos por doquier...
Yo también tengo una pregunta para usted señor presidente:
Que son muy malos lo sabe todo el mundo, pero ¿por qué me dan tanto asco?
Lástima que yo no vaya. Ni siquiera los voy a ver...
martes, 20 de enero de 2009
En el escaparate
Me dices que el amor igual que llega pasa.
Me llamas - Jose Luis Perales
Estoy subiendo relatos antiguos a Annlea. De comienzos del 2006. Hace ahora tres años que fueron escritos. ¿Por qué los subes? Porque con ellos Annlea se convierte en nuestra memoria, recordatorio de lo escrito si es que queremos recordar que era lo que discurríamos entonces. Que era y cómo lo plasmábamos en papel.
Seguro que no imaginamos que un día el país más poderoso del planeta tendría un presidente negro. Negro y sobradamente preparado, al menos en apariencia, dos novedades para romper la tradición.
Entonces habríamos dicho que eso era parte de una ciencia ficción inverosimil. ¿Qué iba a ser lo próximo? ¿Coches que no contaminen?
Obama hoy aparecía descojonado, con perdón. Yo creo que le vino la risa floja de ver a su esposa dos pasos atrás cuando los americanos le brindaban la oportunidad de jurar el puesto, todos tan serios, con ese presidente de la corte suprema, supremamente solemente, con el cuello de cisne.
Así que a Obama le vino la complicidad de joven, cuando los ojos de la esposa le contagiaban risa con su chisporroteo invisible para todos menos para él. Y su cara risueña, en medio de aquel todo le dio la risa. O quizá es que repetir aquellas palabras, como un loro que acierta, no era para tomarlo tan en serio.
Al fin, se esta en el escaparate, él y nosotros, todo el tiempo, pero se está con un fondo de cachondeo. Colgando de la comisura de los labios, en los ojos rasgados.
Como tiene que ser.
Me llamas - Jose Luis Perales
Estoy subiendo relatos antiguos a Annlea. De comienzos del 2006. Hace ahora tres años que fueron escritos. ¿Por qué los subes? Porque con ellos Annlea se convierte en nuestra memoria, recordatorio de lo escrito si es que queremos recordar que era lo que discurríamos entonces. Que era y cómo lo plasmábamos en papel.
Seguro que no imaginamos que un día el país más poderoso del planeta tendría un presidente negro. Negro y sobradamente preparado, al menos en apariencia, dos novedades para romper la tradición.
Entonces habríamos dicho que eso era parte de una ciencia ficción inverosimil. ¿Qué iba a ser lo próximo? ¿Coches que no contaminen?
Obama hoy aparecía descojonado, con perdón. Yo creo que le vino la risa floja de ver a su esposa dos pasos atrás cuando los americanos le brindaban la oportunidad de jurar el puesto, todos tan serios, con ese presidente de la corte suprema, supremamente solemente, con el cuello de cisne.
Así que a Obama le vino la complicidad de joven, cuando los ojos de la esposa le contagiaban risa con su chisporroteo invisible para todos menos para él. Y su cara risueña, en medio de aquel todo le dio la risa. O quizá es que repetir aquellas palabras, como un loro que acierta, no era para tomarlo tan en serio.
Al fin, se esta en el escaparate, él y nosotros, todo el tiempo, pero se está con un fondo de cachondeo. Colgando de la comisura de los labios, en los ojos rasgados.
Como tiene que ser.
domingo, 18 de enero de 2009
Las rebajas
En la posada del fracaso.
Quién me ha robado el mes de abril - Joaquín Sabina
Yo venía con la intención de hablar de las rebajas, donde me muevo como pez en el agua, como sabe muy bien el amigo Xuac.
Sin embargo el mismo Xuac, que es mozo despierto y casadero, dicho todo de paso, me enarbola ante los ojos el capote de la política y sus criaturas, los políticos, a sabiendas de que eso es demasiado reclamo para que me vaya a quedar de brazos cruzados. ¿Lo hice alguna vez?
Le tengo dicho al Xuac que debe abrirse un blog donde pueda afilar el lapicero con la zurda para escribir con la diestra, pero se me hace el remolón porque sabe que tiene carta blanca y buffé libre en este Vivo y digo olvidado del destino y de los internautas. Se contenta con poner aquí sus opiniones, que van desde el feliz día en que logró hacerle un caño a alguien que resultó ser una portería, hasta sus arrebatos de Lacoste y campo de golf donde puede azuzar a Zapatero y hasta a Obama rodeado de sus semejantes, que apuran los últimos hoyos vencidos al deseo de tomar una copa de brandy frente a la chimenea del local social.
El problema de este país querido mío, no es que las rebajas hayan sido menos rebajas que nunca, aunque nos diga lo contrario cada año El Corte Inglés, en las que llevo además gastada una fortuna que no atiende a crisis, sino que las rebajas han llegado a todas partes.
Así es cierto que tenemos un presidente del gobierno para el que los mayores avances del país han sido tener más ministras que ministros para que así figure en los libros de nuestra historia que es la intrahistoria del mundo, de donde nos quería sacar a la fuerza, como un conquistador del siglo XX Jose María Aznar en las noches en que sus sueños volaban más altos abrazado a la almohada y al confiado oído de Ana Botella, que se cree todo lo que dice porque el amor tiene estas cosas, que si hay embrujo, para ella con más razón que para los votantes. Zapatero tiene a gala y quiere ser recordado por haber puesto a una ministra de defensa que se vistió como un ministro para el último desfile, y que se puso de baja maternal antes incluso de intentar parar las guerras, que debe ser lo que hacen los ministros de defensa más eficaces. Poco importa la preparación previa o lo que uno debe saber o conocer. Lo importante es ser el primero en algo. Aunque no el primero en reconocer las crisis.
Reconforta pensar que tal vez no lo sean, la vida es sueño. Ocurre que en los sueños la realidad ficticia parece la realidad tal cual, pero uno está soñando. Soñemos con esa palabra bonita que nos cuenta que no hay crisis sino desaceleraciones. Con lo bonito que es desacelerar, tomarse el tiempo precioso para ver las cosas con más detalle. Con la desaceleración llega la calma, la potencia sin control, no sirve de nada.
Siempre me ha llamado la atención que esta gente no lo viera venir. Los pro-hombres de esta sociedad nuestra. Porque que no lo vea yo no debiera escandalizar a nadie, que mi ignorancia sobre casi todo está probada y bien probada, y no pretendo para mí más que tener muchos abrazos y de bien cerca. Sin embargo estos nuestros mejores candidatos se han visto sorprendidos por la burbuja que explota y que a todos salpica.
Xuac quiere que hable de la ministra de fomento. Déjala pidiendo perdón, no es peor que todos los que la rodean. Yo preferiría hablar de Bermejo, ministro de Justicia, al que es factible que lo terminen echando a la hoguera literalmente, entre todos los jueces y funcionarios, saltándose a la torera el Estado de Derecho y las leyes del Parlamento.
Y además no seré yo quien lo censure. Estamos en sus manos de una forma u otra. Vivimos bajo el paraguas de la amenaza de hacer menos aún de lo que se hace.
Después de todo, quizá sea cierto que en rebajas nos están vendiendo los saldos de hace 4 años. Nos los han traido otra vez por ver si los pescamos o nos pescan. Y lo de la temporada pasada, o gran parte de ella yace en un rincón de almacén para ser presentado en marzo como producto de nueva temporada. Puede ser, por tanto, que no haya rebajas más que una sola cosa.
En la política. El que no es un ladrón de guantes de seda lo parece, y el que ni lo es ni lo parece es un incompetente absoluto.
Eso sí, de sueldo millonario.
Quién me ha robado el mes de abril - Joaquín Sabina
Yo venía con la intención de hablar de las rebajas, donde me muevo como pez en el agua, como sabe muy bien el amigo Xuac.
Sin embargo el mismo Xuac, que es mozo despierto y casadero, dicho todo de paso, me enarbola ante los ojos el capote de la política y sus criaturas, los políticos, a sabiendas de que eso es demasiado reclamo para que me vaya a quedar de brazos cruzados. ¿Lo hice alguna vez?
Le tengo dicho al Xuac que debe abrirse un blog donde pueda afilar el lapicero con la zurda para escribir con la diestra, pero se me hace el remolón porque sabe que tiene carta blanca y buffé libre en este Vivo y digo olvidado del destino y de los internautas. Se contenta con poner aquí sus opiniones, que van desde el feliz día en que logró hacerle un caño a alguien que resultó ser una portería, hasta sus arrebatos de Lacoste y campo de golf donde puede azuzar a Zapatero y hasta a Obama rodeado de sus semejantes, que apuran los últimos hoyos vencidos al deseo de tomar una copa de brandy frente a la chimenea del local social.
El problema de este país querido mío, no es que las rebajas hayan sido menos rebajas que nunca, aunque nos diga lo contrario cada año El Corte Inglés, en las que llevo además gastada una fortuna que no atiende a crisis, sino que las rebajas han llegado a todas partes.
Así es cierto que tenemos un presidente del gobierno para el que los mayores avances del país han sido tener más ministras que ministros para que así figure en los libros de nuestra historia que es la intrahistoria del mundo, de donde nos quería sacar a la fuerza, como un conquistador del siglo XX Jose María Aznar en las noches en que sus sueños volaban más altos abrazado a la almohada y al confiado oído de Ana Botella, que se cree todo lo que dice porque el amor tiene estas cosas, que si hay embrujo, para ella con más razón que para los votantes. Zapatero tiene a gala y quiere ser recordado por haber puesto a una ministra de defensa que se vistió como un ministro para el último desfile, y que se puso de baja maternal antes incluso de intentar parar las guerras, que debe ser lo que hacen los ministros de defensa más eficaces. Poco importa la preparación previa o lo que uno debe saber o conocer. Lo importante es ser el primero en algo. Aunque no el primero en reconocer las crisis.
Reconforta pensar que tal vez no lo sean, la vida es sueño. Ocurre que en los sueños la realidad ficticia parece la realidad tal cual, pero uno está soñando. Soñemos con esa palabra bonita que nos cuenta que no hay crisis sino desaceleraciones. Con lo bonito que es desacelerar, tomarse el tiempo precioso para ver las cosas con más detalle. Con la desaceleración llega la calma, la potencia sin control, no sirve de nada.
Siempre me ha llamado la atención que esta gente no lo viera venir. Los pro-hombres de esta sociedad nuestra. Porque que no lo vea yo no debiera escandalizar a nadie, que mi ignorancia sobre casi todo está probada y bien probada, y no pretendo para mí más que tener muchos abrazos y de bien cerca. Sin embargo estos nuestros mejores candidatos se han visto sorprendidos por la burbuja que explota y que a todos salpica.
Xuac quiere que hable de la ministra de fomento. Déjala pidiendo perdón, no es peor que todos los que la rodean. Yo preferiría hablar de Bermejo, ministro de Justicia, al que es factible que lo terminen echando a la hoguera literalmente, entre todos los jueces y funcionarios, saltándose a la torera el Estado de Derecho y las leyes del Parlamento.
Y además no seré yo quien lo censure. Estamos en sus manos de una forma u otra. Vivimos bajo el paraguas de la amenaza de hacer menos aún de lo que se hace.
Después de todo, quizá sea cierto que en rebajas nos están vendiendo los saldos de hace 4 años. Nos los han traido otra vez por ver si los pescamos o nos pescan. Y lo de la temporada pasada, o gran parte de ella yace en un rincón de almacén para ser presentado en marzo como producto de nueva temporada. Puede ser, por tanto, que no haya rebajas más que una sola cosa.
En la política. El que no es un ladrón de guantes de seda lo parece, y el que ni lo es ni lo parece es un incompetente absoluto.
Eso sí, de sueldo millonario.
domingo, 11 de enero de 2009
Soooool
No imagino escribiendo estas cosas sin ti.
Corazones - Miguel Bosé y Ana Torroja
Desde mi posición, sentado en la alfombra, con los pies bajo una mesilla baja, se ve el Cuera nevado entero y sin embargo hoy un sol espléndido.
Acabo de poner una lavadora. Ya empiezo a entenderme con ella,
No sé si hablar de lo de Barajas, lo de la metamorfosis de las 45000 almas bondadosas que con el pasar de las horas tirados por los rincones han terminado convirtiéndose en ogros unas veces iracundos y otras solamente tristes y desesperados.
Conste que si me pasara a mí haría igual. Y me gustaría pensar que yo pasaría más tiempo de rabiosa ira frente a Iberia, sus huelgas de pilotos, sus controladores aéreos que caen todos juntos en baja médica, como buenos compañeros, con los mismos virus y las mismas ganas de que las cosas se hagan justo como quieren, las mismas de que se atiendan todas sus demandas.
Pero me temo que yo sería de esos que tras una explosión cercana a la violencia, de ánimo alborotado terminaría deprimido en un rincón, por saber que no podremos cambiar del mundo siquiera lo que nos queda más cercano, ¿cómo cambiar entonces la mafia que pone la huelga en los días precisos en que se va a volar más?
Luego se junta que hace frío, mucho frío. Que me van a contar si soy el rey del frío, y amanezco en mi cama con terror a salir de ella, porque si salgo soy yo el que sufre la metamorfosis, me convierto en el fulano del anuncio de gas, con escarcha hasta en las pestañas.
Así que esos pobres, abandonados de la compañía aérea y de todo consuelo tienen en contra hasta el tiempo, con esas nevadas en pleno paseo de la Castellana, y esas pistas de aterrizaje cubiertas de niebla, aunque en las pelis nos digan que prácticamente no hay que mirar la pista porque los ordenadores se encargan de medir la distancia exacta hasta el suelo. No es verdad, si hace mucho frío las pistas se cierran y el caos se apodera de todo.
Quiero mencionar al príncipe Enrique, que ha tenido que pedir disculpas porque insultó a un compañero del ejército en aquellos años en que pululaba como miembro del ejército británico, cuadrándose firmes ante sus superiores ¿?. Vete a saber si aún sigue de uniformado, lo ignoro. Porque quizá para llegar a ser comandante en jefe quieren que se curta ascendiendo en el escalafón desde los puestos más bajos, desde limpiador de letrinas, por ejemplo. Porque digo yo que a este no lo envían a combatir a primera línea, para que luego no tenga pesadillas de balas matando enemigos que antes pidieron clemencia, o peor aún con la posibilidad de que una bala tan real como él, o más, le termine atravesando el noble corazón en su bombeo constante de sangre azul.
¿Soy el único al que todo esto le parece un camelo total?
Por otro lado, y bajando a la tierra, nada más contar que he creado un personaje casi idéntico a mí, para que se reúna en el Home de Playtation con otra gente como él. Como yo. El muchacho se me parece, y por tanto le he puesto una nariz de interesantes proporciones, llevando al máximo de lo que da el editor, que no es mucho. Y le he puesto una pequeña papaduca porque tengo la sospecha de que voy a ser un anciano de papada bajo el mentón, como era Camilo José Cela, justo cuando empiece a perder este cuerpo escultural a lo Beckham que dios me dio y que se ha mantenido razonablemente sano sin que tuviera casi que practicar deporte apenas. Aunque mi aparente buena salud es solo de puertas hacia fuera y en el muñeco virtual, pues la verdad sea dicha, este tiempo puñetero, con sus noche-viejas y sus calendarios pasa factura en forma de parecer cada vez más el hombre en vez del chico. Aún me lo dicen, en la calle, dile a este chico. Pero cada vez menos. Por si fueran pocos los desperfectos en la fachada que dan los años, sin aportar apenas nada más, hay que añadir que según los estudios científicos de mi sangre, llevados a cabo con la última tecnología higiénica de Ibermutuamur, concluyen que no soy de sangre azul, y que hay una mínima razón para que, a tenor del resultado, deba preocuparme una pizca:
Tengo colesterol. De los dos tipos, el regular y el malo.
¡Con lo joven que soy! ¡Con lo Beckhaniano! Que ayer me compré de rebajas la americana blanca con que fue presentado aquí para el Madrid. Y me sienta mejor que a él...
Claro que yo no pongo cremas en la cara ni en ningún lado. Y creo que la mayor parte de la gente de mi edad ya se ha puesto manos a la obra para hacer más multimillonario al de Max Factor, que creo que es en la cercanía un tipo de lo más machista, aunque sean ellas primordialmente las que le llenan el bolsillo. No le vaya a ocurrir lo que al alemán multimillonario, que se lanzó a las vías del tren como si fuera un indigente que no pudiera pagarse la propia eutanasia con medicamentos que te garanticen hasta el contenido del sueño en que te cogerá la partida, en un estado hipnótico-placentero. Claro que ve tú a saber de lo intrincado de la mente humana, que igual este señor escogía soñar con una via de tren con 6 grados bajo cero llenándolo todo de mutilación y horror. Bastante crisis hemos tenido ya. A ver cuándo lo arreglan.
Pero esos resultados, los de mi test médico, son incontestables. Échale la culpa a mi dieta. Y es que los congelados simulan ser nuestros amigos, pero nos llevan a la ruina interior. Tanto que estoy pensando en comprar los Danacol esos, que dicen en el anuncio de la publicidad engañosa que reducen el colesterol porque sus nutrientes acompañan al colesterol por las venas como si se lanzaran por un tobogán acuático.
En todo lo demás estoy como un roble.
Vale, es verdad que no veo del todo bien.
Pero eso ya lo sabíamos.
Corazones - Miguel Bosé y Ana Torroja
Desde mi posición, sentado en la alfombra, con los pies bajo una mesilla baja, se ve el Cuera nevado entero y sin embargo hoy un sol espléndido.
Acabo de poner una lavadora. Ya empiezo a entenderme con ella,
No sé si hablar de lo de Barajas, lo de la metamorfosis de las 45000 almas bondadosas que con el pasar de las horas tirados por los rincones han terminado convirtiéndose en ogros unas veces iracundos y otras solamente tristes y desesperados.
Conste que si me pasara a mí haría igual. Y me gustaría pensar que yo pasaría más tiempo de rabiosa ira frente a Iberia, sus huelgas de pilotos, sus controladores aéreos que caen todos juntos en baja médica, como buenos compañeros, con los mismos virus y las mismas ganas de que las cosas se hagan justo como quieren, las mismas de que se atiendan todas sus demandas.
Pero me temo que yo sería de esos que tras una explosión cercana a la violencia, de ánimo alborotado terminaría deprimido en un rincón, por saber que no podremos cambiar del mundo siquiera lo que nos queda más cercano, ¿cómo cambiar entonces la mafia que pone la huelga en los días precisos en que se va a volar más?
Luego se junta que hace frío, mucho frío. Que me van a contar si soy el rey del frío, y amanezco en mi cama con terror a salir de ella, porque si salgo soy yo el que sufre la metamorfosis, me convierto en el fulano del anuncio de gas, con escarcha hasta en las pestañas.
Así que esos pobres, abandonados de la compañía aérea y de todo consuelo tienen en contra hasta el tiempo, con esas nevadas en pleno paseo de la Castellana, y esas pistas de aterrizaje cubiertas de niebla, aunque en las pelis nos digan que prácticamente no hay que mirar la pista porque los ordenadores se encargan de medir la distancia exacta hasta el suelo. No es verdad, si hace mucho frío las pistas se cierran y el caos se apodera de todo.
Quiero mencionar al príncipe Enrique, que ha tenido que pedir disculpas porque insultó a un compañero del ejército en aquellos años en que pululaba como miembro del ejército británico, cuadrándose firmes ante sus superiores ¿?. Vete a saber si aún sigue de uniformado, lo ignoro. Porque quizá para llegar a ser comandante en jefe quieren que se curta ascendiendo en el escalafón desde los puestos más bajos, desde limpiador de letrinas, por ejemplo. Porque digo yo que a este no lo envían a combatir a primera línea, para que luego no tenga pesadillas de balas matando enemigos que antes pidieron clemencia, o peor aún con la posibilidad de que una bala tan real como él, o más, le termine atravesando el noble corazón en su bombeo constante de sangre azul.
¿Soy el único al que todo esto le parece un camelo total?
Por otro lado, y bajando a la tierra, nada más contar que he creado un personaje casi idéntico a mí, para que se reúna en el Home de Playtation con otra gente como él. Como yo. El muchacho se me parece, y por tanto le he puesto una nariz de interesantes proporciones, llevando al máximo de lo que da el editor, que no es mucho. Y le he puesto una pequeña papaduca porque tengo la sospecha de que voy a ser un anciano de papada bajo el mentón, como era Camilo José Cela, justo cuando empiece a perder este cuerpo escultural a lo Beckham que dios me dio y que se ha mantenido razonablemente sano sin que tuviera casi que practicar deporte apenas. Aunque mi aparente buena salud es solo de puertas hacia fuera y en el muñeco virtual, pues la verdad sea dicha, este tiempo puñetero, con sus noche-viejas y sus calendarios pasa factura en forma de parecer cada vez más el hombre en vez del chico. Aún me lo dicen, en la calle, dile a este chico. Pero cada vez menos. Por si fueran pocos los desperfectos en la fachada que dan los años, sin aportar apenas nada más, hay que añadir que según los estudios científicos de mi sangre, llevados a cabo con la última tecnología higiénica de Ibermutuamur, concluyen que no soy de sangre azul, y que hay una mínima razón para que, a tenor del resultado, deba preocuparme una pizca:
Tengo colesterol. De los dos tipos, el regular y el malo.
¡Con lo joven que soy! ¡Con lo Beckhaniano! Que ayer me compré de rebajas la americana blanca con que fue presentado aquí para el Madrid. Y me sienta mejor que a él...
Claro que yo no pongo cremas en la cara ni en ningún lado. Y creo que la mayor parte de la gente de mi edad ya se ha puesto manos a la obra para hacer más multimillonario al de Max Factor, que creo que es en la cercanía un tipo de lo más machista, aunque sean ellas primordialmente las que le llenan el bolsillo. No le vaya a ocurrir lo que al alemán multimillonario, que se lanzó a las vías del tren como si fuera un indigente que no pudiera pagarse la propia eutanasia con medicamentos que te garanticen hasta el contenido del sueño en que te cogerá la partida, en un estado hipnótico-placentero. Claro que ve tú a saber de lo intrincado de la mente humana, que igual este señor escogía soñar con una via de tren con 6 grados bajo cero llenándolo todo de mutilación y horror. Bastante crisis hemos tenido ya. A ver cuándo lo arreglan.
Pero esos resultados, los de mi test médico, son incontestables. Échale la culpa a mi dieta. Y es que los congelados simulan ser nuestros amigos, pero nos llevan a la ruina interior. Tanto que estoy pensando en comprar los Danacol esos, que dicen en el anuncio de la publicidad engañosa que reducen el colesterol porque sus nutrientes acompañan al colesterol por las venas como si se lanzaran por un tobogán acuático.
En todo lo demás estoy como un roble.
Vale, es verdad que no veo del todo bien.
Pero eso ya lo sabíamos.
martes, 6 de enero de 2009
Antihéroes
Mentira lo que dice, mentira lo que da, mentira lo que hace, mentira lo que va.
Mentira - Manu Chao
Me he estado nutriendo de noticias que es algo así como echarle gasoil al bólido rojo que tengo por cabeza. ¿Por qué va tan lento si es un Ferrari? Porque yo soy despacito y buena letra, además nadie me negará que es más prudente avanzar a 30 km/h que a 240. Y el paisaje se ve mejor.
En realidad he leído sobre muchas cosas, podría dar mi opinión sobre lo de Israel en Gaza, pero no quiero ponerme serio, ¡si ni siquiera lo hacen los telediarios! Así que voy a pasar de puntillas por encima de los muertos. Ni siquiera voy a detenerme en la muerte del hijo de Travolta, al que creí muerto en la primera noticia que tuve del incidente, y es que los noticiarios de Antena 3 son un caos total, se pasan todo el tiempo anticipando noticias que luego van a abordar casi con la misma brevedad del avance, así que uno tiene la impresión de estar dando saltos de charco a charco. No es raro que con ese modo de hacer las cosas yo creyera en primera instancia que el muerto había sido el propio Travolta, y ya estaba yo diciendo aquello de que la vida no es nada, y sorprendido de que no abrieran las noticias con ello, ¡si ahora cabe cualquier cosa!
Nunca fue tan sencillo salir en la tele.
Que se lo digan a Urdaci, aunque ahora éste se sale de la tele. Creo que ha encontrado un filón económico en los brazos del Pocero, que es un personaje tan ingenioso y sorprendente que pretende lograr un fin haciendo justo lo contrario a lo que la sensatez demandaría. Escoge de director general de comunicación a Urdaci, que es probablemente uno de las personas con menos credibilidad del pais entero. El primero un asesino que fuera pillado con las manos en la masa y que luego negara ante el juez afirmando que no era él, sino su hermano gemelo invisible. Después de este viene Urdaci, que era como un Pinocho al que en vez de crecer la nariz le crecían los huevos, allí sentado.
Es decir, ingeniería publicitaria, para limpiar su nombre ¿dónde se vio que al otro le llamen el Pocero bueno? ¿es que acaso soy yo malo? Pues escoge para resolverlo a un tipo que es desde siempre un mentiroso compulsivo, con lo calado que lo tenemos ya. Que otra cosa sería contratarlo para que limpie su nombre como El Equipo A en Bolivia, por ejemplo. Donde Urdaci podría pasar más o menos desapercibido. Pero no en este país a ratos de verbena y a ratos somnoliento, pero con pocas cosas claras pero por eso mismo irrenunciables, nadie se fiaría de Urdaci ni para pedirle la hora.
Al menos con ello salimos todos ganando, porque nos evitamos el riesgo de verle la montura de las gafas y ese rostro redondo de repelente Vicente al hacer zapping improvisadamente en el televisor de casa.
Más que nada por la vida que está llena de "flash-backs", y a mí volver al pasado cuando es oscuro me da escalofríos. Y no hay termostato que me acondicione ni manta que me tape los ojos para no volver por los caminos trillados del temor al embuste.
Urdaci serás siempre uno de mis talones de Aquiles, estás en mi baraja de los más buscados, como tenían a Sadam y a todos los gerifaltes que escondían las armas de destrucción masiva.
Pocero, pocero, harás muy bien tus edificios o lo que sea que haces. Pero escogiendo personal donde pones el ojo pones la cruz.
Aunque lo importante no es lo que se dijo, sino lo que se dice. Yo hoy no sé que opina sobre nada el muy malo de Urdaci, porque ya digo que procuro evitar sofocadamente cruzarmelo si es que doy con la Noria en una de mis noches más tristes. Pero si sé que Aznarín mantiene a capa y espada lo que ya no mantiene ni el vicepresidente saliente de Estados Unidos. Que Bush es un fenomeno por la libertad y que el mundo es más mundo gracias a él.
Hay que ver como se nos enamoró Aznar del orangután. Con ese amor sincero, de cepillo de bigote de iglesia siempre cercano. Hasta de donde no lo ve nadie, desde su fundación invisible a la derecha de la derecha de los vinos y los coloquios.
Se merecen el uno al otro. Aznar y Bush, Bush y Aznar. Yo los pienso en forma de trinidad con un tercero más pequeño a modo de "mini yo" que es Urdaci. Juntas las tres caras amorosamente cerca mirando hacia arriba mientras pulso el botón que se los llevará por el desagüe.
Todo dicho con mil perdones, por supuesto.
Mentira - Manu Chao
Me he estado nutriendo de noticias que es algo así como echarle gasoil al bólido rojo que tengo por cabeza. ¿Por qué va tan lento si es un Ferrari? Porque yo soy despacito y buena letra, además nadie me negará que es más prudente avanzar a 30 km/h que a 240. Y el paisaje se ve mejor.
En realidad he leído sobre muchas cosas, podría dar mi opinión sobre lo de Israel en Gaza, pero no quiero ponerme serio, ¡si ni siquiera lo hacen los telediarios! Así que voy a pasar de puntillas por encima de los muertos. Ni siquiera voy a detenerme en la muerte del hijo de Travolta, al que creí muerto en la primera noticia que tuve del incidente, y es que los noticiarios de Antena 3 son un caos total, se pasan todo el tiempo anticipando noticias que luego van a abordar casi con la misma brevedad del avance, así que uno tiene la impresión de estar dando saltos de charco a charco. No es raro que con ese modo de hacer las cosas yo creyera en primera instancia que el muerto había sido el propio Travolta, y ya estaba yo diciendo aquello de que la vida no es nada, y sorprendido de que no abrieran las noticias con ello, ¡si ahora cabe cualquier cosa!
Nunca fue tan sencillo salir en la tele.
Que se lo digan a Urdaci, aunque ahora éste se sale de la tele. Creo que ha encontrado un filón económico en los brazos del Pocero, que es un personaje tan ingenioso y sorprendente que pretende lograr un fin haciendo justo lo contrario a lo que la sensatez demandaría. Escoge de director general de comunicación a Urdaci, que es probablemente uno de las personas con menos credibilidad del pais entero. El primero un asesino que fuera pillado con las manos en la masa y que luego negara ante el juez afirmando que no era él, sino su hermano gemelo invisible. Después de este viene Urdaci, que era como un Pinocho al que en vez de crecer la nariz le crecían los huevos, allí sentado.
Es decir, ingeniería publicitaria, para limpiar su nombre ¿dónde se vio que al otro le llamen el Pocero bueno? ¿es que acaso soy yo malo? Pues escoge para resolverlo a un tipo que es desde siempre un mentiroso compulsivo, con lo calado que lo tenemos ya. Que otra cosa sería contratarlo para que limpie su nombre como El Equipo A en Bolivia, por ejemplo. Donde Urdaci podría pasar más o menos desapercibido. Pero no en este país a ratos de verbena y a ratos somnoliento, pero con pocas cosas claras pero por eso mismo irrenunciables, nadie se fiaría de Urdaci ni para pedirle la hora.
Al menos con ello salimos todos ganando, porque nos evitamos el riesgo de verle la montura de las gafas y ese rostro redondo de repelente Vicente al hacer zapping improvisadamente en el televisor de casa.
Más que nada por la vida que está llena de "flash-backs", y a mí volver al pasado cuando es oscuro me da escalofríos. Y no hay termostato que me acondicione ni manta que me tape los ojos para no volver por los caminos trillados del temor al embuste.
Urdaci serás siempre uno de mis talones de Aquiles, estás en mi baraja de los más buscados, como tenían a Sadam y a todos los gerifaltes que escondían las armas de destrucción masiva.
Pocero, pocero, harás muy bien tus edificios o lo que sea que haces. Pero escogiendo personal donde pones el ojo pones la cruz.
Aunque lo importante no es lo que se dijo, sino lo que se dice. Yo hoy no sé que opina sobre nada el muy malo de Urdaci, porque ya digo que procuro evitar sofocadamente cruzarmelo si es que doy con la Noria en una de mis noches más tristes. Pero si sé que Aznarín mantiene a capa y espada lo que ya no mantiene ni el vicepresidente saliente de Estados Unidos. Que Bush es un fenomeno por la libertad y que el mundo es más mundo gracias a él.
Hay que ver como se nos enamoró Aznar del orangután. Con ese amor sincero, de cepillo de bigote de iglesia siempre cercano. Hasta de donde no lo ve nadie, desde su fundación invisible a la derecha de la derecha de los vinos y los coloquios.
Se merecen el uno al otro. Aznar y Bush, Bush y Aznar. Yo los pienso en forma de trinidad con un tercero más pequeño a modo de "mini yo" que es Urdaci. Juntas las tres caras amorosamente cerca mirando hacia arriba mientras pulso el botón que se los llevará por el desagüe.
Todo dicho con mil perdones, por supuesto.
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