martes, 25 de julio de 2006

Mister concurso

Yo a estas horas llego ya con la reserva. Pero hoy tengo que escribir porque hoy me han dicho que recuerdo a un mister España de hace unos años. Me lo ha dicho una señora de cuarenta-y-tantos y se ha quedado tan tranquila, ya le he dicho yo: "No me ha dicho nada" y he sonreído como lo haría Mister España al recibir la corona, el tanga o lo que sea que le den por lucir tan bien ante las cámaras. Gracias que los compañeros lo han oído, que sino luego nadie me cree.

Es evidente que no soy Mr. España, por cierto de dónde sale ese mister anglófono si nosotros tenemos nuestro Sr de "señor". Pues si resulta bastante raro llamarle a alguien Señor España si no es su apellido, más odioso ha de ser llamarle con ese Mister que los cerebros pensantes de la prensa deportiva nos han traído para sentirse innovadores. El Mister da órdenes desde la banda pero nadie lo escucha.

No soy Mister España aunque podría serlo pues si escarbamos un poco en la afortunada frase de mi clienta, predilecta a partir de ahora por razones obvias, tengo hechuras de modelo y hasta en el carácter, pues según me dijo me vio pasar el otro día con la calle y quiso saludarme pero yo andaba absorto con los cascos entretenido a buen seguro con alguna de las canciones de Joaquín Sabina o con la banda sonora de Amélie que quizá como caso particular, pero con carácter general, me eleva el ánimo con tanto subir, subir y subir de instrumentos al unísono.

Pero no bastó con que la mujer insinuara que tengo la belleza serena de un modelo, sino que la tengo del mejor de ellos. Ahí es nada. Del premiado a la postre, del figurín que espera el resultado de los votos por SMS ciñéndose un poco más el bañador y guiñando nerviosamente los ojos a los compañeros mientras piensa "yo soy más guapo que todos estos".

Lo curioso es que hace unas semanas, quizá ya unos meses una cría me dijo que me parecía a Aymé o yo que sé que sale en una serie de un hospital. El caso es que me acordé el otro día e indagué en Internet y me encontré a un tipo bastante entrado en años con lo que quizá estoy ya acabando la época en que aún pueden llamarme mozo o chico.

Es curioso, supongo que todo el mundo encuentra de algún modo alguna respuesta en los otros. Y no siempre es la que uno espera. Yo tengo un par de fans jóvenes, hermanitas por más señas, que vienen de otro pueblo y son más bien poco discretas, además de raras de ganar, ellas sí, un certámen de raros o tarados. Y sin embargo, cuántas ocasiones con otras personas, uno se llegó a sentir absolutamente invisible. Como si miraran a través de uno, como si no estuviera.

Marcos y yo lo contábamos con gracia, hay que remontarse muchos años, abríamos la boca para decir algún comentario ingenioso, como todos los nuestros, y de repente PASAN DOS CARROS.

Supongo que decíamos aquello de los carros porque se hacía un silencio como ante un desfile, la gente mira la procesión en silencio: y pasa un carro, y otro...


Hoy volví a la piscina. Al regresar me detuve un instante ante una máquina de refrescos aparcada junto a los vestuarios del campo de fútbol artificial. Y digo aparcada por no decir abandonada. Las luces naranjas de los compartimentos vacíos me advirtieron al menos de que estaba encendida . Yo llegué sediento. Los botes a Euro/unidad, bastante razonable. Miré mi cartera y encontré que tenía 4 euros en dos moneditas: 2+2. Me dije: No podía ser de otro modo.

Leí: "Esta máquina admite todo tipo de monedas y da cambio".

Esta frase tal cual no hay por donde cogerla, porque no creo que admita todo tipo de monedas, admitirá solamente euros. Pero en fin, tras leer aquello, de tan claro cristalino, introduje una de ellas y se oyó un clock y Schweppes Limón y cambio cayeron en sus huecos respectivos. Claro que el cambio no fue correcto, fallo mío. Te dicen que da cambio pero no hay porque esperar que sea el bueno. Algo te da, lo que sea, como una máquina de premio, como una tragaperras que siempre lleva más que arroja. Cayeron 60 céntimos. Una moneda de 50 céntimos y su hijita pequeña de 10. Da cambio, lo juro, con el incentivo de no saber bien cuánto. Tú echas y queda a su criterio. Es una máquina mágica, ya solamente queda pedirle que enfríe un poco más las bebidas.

Lógicamente por allí no había un alma a quien referirle la anécdota. Bastante suerte había tenido ya de no perder los dos euros como quien los arroja al estanque de los deseos. Que cambia las monedas por nada. Ya me pasó alguna vez, sobre todo con las monedas perdidas en una robusta cabina Timofónica, y se le queda a uno una cara tan de atontado que no encontrará quien le diga que si no parece Mister España merecería parecerlo.

No seas iluso, lo que puedes cambiar está al alcance de la mano. A veces con la voluntad sobra.

viernes, 21 de julio de 2006

La paloma

Vengo nada más para un minuto. La cama me dice como le decía a mi amigo Borja en las noches lejanas en que queríamos llevarlo de fiesta, VEN, VEN, VEN.

Pero tengo que contar mi encuentro de hoy con una paloma. Yo volvía de la piscina y en mi misma acera me encuentro de sopetón con ella. Esto no tiene nada de extraordinario sino fuera porque el animalito pareció sorprenderse al darse de bruces conmigo pues puedo jurar que me pareció que daba un paso atrás, como cuando te encuentras con alguien que no esperaras (o alguien se aproximó demasiado). Y es un gesto muy llamativo, lo es en una paloma porque tiene las patitas tan cortas... por no hablar de algo en lo que seguro que la gente no había reparado, todo el mundo piensa que las palomas solamente avanzan hacia delante, avanzan picando el suelo pero siempre como el burro tras la zanahoria que cuelga desde su cabeza. Pues no, esta paloma, super-paloma si queréis dio un pasito p'alante, María, y otro pasito p'atrás.

Igual es la misma que me encontré hace unos días cruzando una calzada muy transitada, la muy deportiva viendo que se le echaba literalmente encima un coche en vez de despegar un vuelo se puso a mover las patitas más rápido para acabar de cruzar hasta la acera. Saltito y seguir paseando entre transeúntes demasiado absortos para mirar palomas. Para qué volar si se puede llegar andando.

martes, 18 de julio de 2006

El adiós de Gaddira

Gaddira deja su blog. Dice que se abandona. Yo visito muy pocos blogs. A decir verdad solamente el suyo, el de Luis Tamargo y el de Comella. Y lo hago solamente de cuando en cuando.

Se me escapan las razones del adiós de Gaddira. Tendrán su peso, tanto como para echar el cierre. Ella sabrá.

De algo estoy seguro, Gaddira regresará porque tarde o temprano comprobará que escribir se convirtió en una necesidad. No podrá quedar muda.

domingo, 16 de julio de 2006

Propósitos irrealizables

No se necesita vivir 100 años para darse cuenta de que en la vida acumulamos un montón de propósitos que quedan, sencillamente irrealizados. No sé bien si eran de naturaleza irrealizable o simplemente no supimos dar con la tecla adecuada, desistimos demasiado pronto o no nos importaron lo suficiente. Luego, al volver la vista atrás nos invade una suerte de melancolía, porque sucedió la vida y tenemos la sensación de haber perdido muchas oportunidades. Lo perdido parece ajeno a nuestra voluntad, fue el destino, ¿quién sabe? Simplemente no pudo ser.

Por otro lado llevamos a cabo tareas y proyectos, pero ¿cuando cumplen su objetivo? ¿Quién puede saber si sirvieron para algo?

La vida es algo tremendamente complejo. Tan extraordinaria que causa estupefacción.




Hoy he leído que Bosco pensó en emigrar al país donde no hay letras. Con lo sabio que es y no sabe que necesita escribir. Claro que encontraría muchísimos sitios donde colgar sus relatos, matarían por tenerlos en verdad, pero sabe bien que en el barco que se hunde el capitán es el último en saltar al bote. Y sabe, sin que tengamos que hayamos tenido que decírselo, que es el capitán. Tiene tanto que contar...

Confío en que se quede. Porque aprendió ya hace mucho que hibernamos largos periodos pero que de su mano volvemos a nuevos despertares. Y si alguien mantiene aún la convicción de escribir nada se extingue.

domingo, 2 de julio de 2006

Una conclusión

A veces se gana perdiendo.

Mejor seguimos

Hay muchas maneras de ver la actuación de nuestra selección de millonarios en el Mundial de fútbol, algunos como el presentador del canal 4, que es un tío tan pesado que no lo moverían dos bueyes ¡con lo pequeño que es! entienden que hemos sido la gloria del torneo, y que quizá sólo un destino adverso escrito en las estrellas ha logrado lo que el fútbol no podría, que los nuestros se vuelvan sin el trofeo.

Este hombrecillo, el presentador de la 4, Carlos-como-se-llame merece capítulo aparte. La verdad es que se me hace difícil imaginar a alguien más paliza. Ya lo era cuando radiaba los partidos de liga, y mucho; pero con la bufanda de la selección puesta ha llevado su metralladora de palabras a frecuencias nunca vistas, con todo lo empalagoso de hacerlo con una mano en el corazón o en la entrepierna, sólo así se explicaría tanta palabrería por minuto. El tío se hinchaba como un globo y nos hacía parecer tan grandes como la marabunta que se congregaba en Colón, pero era un embuste, como esa marabunta que solamente agitaba banderas y brazos cuando se veía en la pequeña pantalla, mientras tanto comprobaba el querer y no poder de esos chicos de anuncio con la sensación de que aquel voceras nos estaba estafando.

Porque en verdad ganamos a Ucrania que se comportó como una banda, como un grupo de amigos, solteros contra casados después de una comida copiosa. Aunque luego, para resarcirse llegaran más lejos en el torneo que nuestros chicos, que no saludan a la gente, que no pierden un instante de concentración, del autocar al hotel sin despegar la vista de la puerta, de la alfombra, con los cascos puestos, con la mente en la PlayStation o en la guía de la tele.

Ganamos a Turquía y ganamos con apuros a Arabia Saudí, grandes potencias del fútbol sin duda, selecciones con gran pedigree. En verdad era un duelo entre iguales.

Al día siguiente de que Francia nos dijera que sí la experiencia es un grado y la inexperiencia es un lastre, alguien me dijo: ¡Alegra esa cara que no se acaba el mundo! Y yo ya no cojo una frustración o media por esa selección de incapaces. Me borré cuando le rompieron la nariz a Luis Enrique, entonces yo tomaba partido como en una batalla, y hubiera jurado que no hay injusticia mayor que ver a los nuestros de regreso por culpa de un arbitro sospechoso. Entonces sí sentía las derrotas como algo mío, lo que no dejaba de ser idiota, porque bastantes derrotas conlleva uno en la vida como para adjudicarse las de otros. Pero se siente con el corazón y no con la cabeza.

Ahora ya no me ocurre, al contrario. Observo el fútbol y a los futbolistas desde una distancia que me pone a salvo del orgullo hinchado de charlatanes siempre dispuestos a subir más en el elogio, a gritar más fuerte un GOL, a estirarlo para que dure más. ¿No sabe que es algo efímero?

Ahora me indigna ver a Luis Aragonés enfrentarse a Vieira desde la banda, maldecir a sus chicos porque seguro que no están haciendo el fútbol de ensueño que él les recomendó hacer en el vestuario. Pero es que los chicos son humanos, aunque los titulares de prensa los quieren subir a los altares, y los más listos de entre ellos saben que tan pronto los disfrazan de héroes como son capaces de arrojarlos al fango.

En lo futbolístico solamente decir que Raúl que ha sido la persona con más suerte que yo encontré en la vida. Sin destacar en nada de nada, ni en regate, ni en desborde por velocidad, ya sin olfato (y nunca tuvo mucho), no tiene pase, no es creativo, ya no presiona a los defensas ¿para qué? Parece un viejo, se ha convertido en el brazo del entrenador de turno en el campo, supongo que está nada más para recordar a los compañeros las consignas que dio el que se desgañita en la banda. Y sin embargo sigue teniendo una legión de admiradores que se dieron palmadas en el pecho porque se encontró un gol por jugar tan arriba. Desde hace dos años es un escollo insuperable, jugar con un hombre menos es dar demasiada ventaja. Pero no encontró quien le dijera que ya no vale porque ha perdido el puesto. Ni siquiera pasar gran parte de la temporada en el dique seco por una lesión hizo peligrar su sitio en el Mundial. Aunque aún deben retumbar las risotadas de los periodistas extranjeros ante la posibilidad de darle el balón de oro, en aquella lista de estrellas. ¿Cómo hacerlo figurar por delante de Shevchenko sin que entre la risa?
Claro que para consolarse por correr tan mal tiene 6 millones de euros al año, limpios de polvo y paja. Estoy seguro de que en el fondo de su corazón no puede creer la vida que tiene, y seguro que se la merece por ser una bellísima persona, aunque no por su calidad como futbolista.

¿Qué decir de Fernando Torres? Otro NIÑO que se ha inventado la prensa. Hace poco me preguntaban ¿sabes por qué le llaman el niño? Y yo decía: porque es jovencico. Pues no me decían, es porque no sabe meterla. Esa es la mayor verdad que he oído o leído de fútbol en los últimos 6 meses al menos. Pero el chaval da bien ante las cámaras y la prensa lo ha escogido para crear una figura más, doméstica y de andar por casa, no convenceremos de sus virtudes futbolísticas a los de fuera. Pero nos da para vivir entretenidos ojeando el periódico a la hora del café. Ahora, el chaval parece un poco subidito, tal vez alguien con más canas, más vivido debiera avisarle, fallar tanto tantas veces al final pesa más que el pelo peinado de cualquier manera.

Y podría seguir con todos ellos. Jugadores honestos sin duda pero incapaces. ¿Alguien se acuerda de la cantada de Casillas contra Ucrania? Salió a por un balón e hizo una cantada de sonrojo, pero como ganamos al día siguiente nadie la mencionó. Ningún periódico. Yo tuve la impresión de haber vivido un sueño. ¿Realmente hizo esa cantada? ¿Acaso la vi yo sólo? ¿Existió aunque fuera intrascendente? Y podría seguir con todos ellos, pero no tengo mucha gana.

Quizá son buenos futbolistas pero no saben jugar juntos. Siguen dejando pasar oportunidades. Y la prensa sigue haciendo castillos en el aire para que algo le duela al aficionado que siente que estamos ante la gran oportunidad. Ese aficionado se merece un resultado mejor, pero no llega.

¿Habría que pedir cuentas a alguien?

Probablemente habría que pedirselas al seleccionador, a la Federación o a ambos. Pero todo en el fútbol está fabricado del tejido de los sueños. No hay responsabilidades porque nada dura. Si alguien hubiera tenido un mínimo de vergüenza habrían destituido a Aragonés tras el lamentable suceso con Reyes y Henry ¡ese negro de mierda! dijo. Pero en la Federación como en la política se confía en la falta de memoria de la gente. Estamos dispuestos a olvidarlo todo si a cambio nos ilusionan con algo más.

Ahora resulta, lo oí el otro día, que Aragonés dijo antes del Mundial que si nos metía en semi-finales se volvería por donde vino. A las claras está que no llegamos hasta ahí. Caímos un trecho antes (o dos). Pero si ahora se le cuestiona sobre eso dice que "igual me convenía decir eso en ese momento". Y así vamos. La palabra se retuerce para ponerla al servicio de los intereses que sean. La palabra no vale.

No vale en el fútbol.

Fuera y entre algunos la palabra lo es todo. Cueste lo que cueste se es leal a la palabra dada. Y entonces se forjan alianzas que no están sujetas a la coyuntura.

Quizá es lo que se dio entre el presidente de la Federación y entre Luis Aragonés. No importa cómo lo hagas. No importa donde lleguemos. Tú seguirás pase lo que pase. Y el otro dijo que sí, aunque luego le faltara inteligencia para quedarse callado.

Tenemos Aragonés hasta la Eurocopa, es pronto. Pero no tardarán en decirnos que somos favoritos, porque entre ese ramillete de elegidos tenemos que estar siempre.

sábado, 1 de julio de 2006

Superman

Leo que se prepara el retorno de Superman, y no sé si la mayoría de sus seguidores quieren un "remake" con efectos especiales mejorados, yo personalmente preferiría el retorno de Cristopher Reeve; creyó que volvería a andar pero se equivocó.

¿Cómo podría ver la película sin recordarlo?

Superman ya no existe.

Contigo

Lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí

y morirme contigo si te matas,
y matarme contigo si te mueres,
porque el amor cuando no muere mata,
porque amores que matan nunca mueren.


Contigo - J. Sabina

jueves, 29 de junio de 2006

Subvenciona mi espacio

He iniciado todos los trámites para que una entidad sin ojos pero que mira a través de otros, con mil ojos, subvencione mi espacio. Me abone un porcentaje nada desdeñable de la renta que vengo pagando con puntualidad los 5 de cada mes (entrante ;)).

La cosa parece que marcha. Estoy tras la búsqueda del arca perdida.

lunes, 19 de junio de 2006

Firmas perdidas

Descubro hoy que se han perdido las firmas más recientes del libro de visitas. Por lo que se ve el servicio de MelodySoft funciona perfectísimamente :P
no seré malo, a caballo regalado no le mires... aunque cuando uno recoge las firmitas de los amigos lo hace con intención de conservarlas.

Invitas a firmar al menos una vez y para siempre (que será lo que tarden en perderse).

domingo, 18 de junio de 2006

El pasillo

Estamos en pleno Mundial de fútbol aunque a mí me esté pasando casi inadvertido. Simplemente mi antena (si es que mi edificio cuenta con una) está orientada hacia Oriente, hacia el punto exacto de donde vienen sus Majestades los Reyes Magos. Supongo que si girara el cuello hacia el lado contrario yo alcanzaría a ver a todos los ases del balón jugándose el honor del país en un juego, banderas al viento frente al otro sin dar tiros, no hay guerras que merezcan la pena.

Pero yo no sé que canal es ese que retransmite todos los partidos, la Sexta. Una noche intenté localizarlo y dejé mi pantalla gris con un chisporroteo de fundirse ella o a mí, con un ruido de fondo aterrador. Ahora bien, cojo sin problemas al menos tres canales de amena programación, las echadoras de cartas que predicen el futuro: ninguna llamada entrante durante menos de 20 minutos. Siempre saben lo que va hacer la mujer al aparato (suele ser una mujer la mayoría de las veces) en la próxima media hora con una precisión milímetrica. Jo aún terminaré echando de menos a aquella Rosa Espiritual que es una señorona inglesa que arrastra su OK en el canal más triste de Valencia, daba gusto escuchar sus consejos sensatos, con aquella pinta de pirada, poniendo su libro en el vértice inferior de la pantalla, porque tenía un libro escrito y supongo que dos más en preparación. Y su música de fondo... era como llamar al sueño en medio de lo sórdido de tantos anhelos sin espera.

Pero no tengo a Rosa Espiritual, me quedan algo lejos sus uñas de gavilana, tengo a esas otras a las que no dediqué un segundo, un visto y no visto, y en los laterales publicidad chunga, de esa que gasta ahora hasta hasta el programa de más señorío: Envía LOQUESEA al NÚMEROQUESEA, tienen razón, ya hay más teléfonos móviles que personas. Yo entre aquí y allá tengo dos.

En el canal 4 han decidido que el Mundial merece una cobertura mundial, lo que yo agradezco, aunque agradecería más el que mandaran al tipo ese como se llame, el que tras el sonar el silbato es capaz de hablar los 95 minutos seguidos sin respirar, fuera del mundo. No hace falta que muy lejos, a la luna por ejemplo, para que taladrará allí un campamento que puedan visitar los millonarios, o a Marte para que de tanto hablar extinguiese la vida si la hay, no hay que fiarse, hoy son microscópicos elementos y dentro de unos siglos engendros del tamaño de una excavadora con malas intenciones.

Hoy dieron la imagen de la llegada de nuestros seleccionados, lo mejor de cada casa, a Stuttgart. Por supuesto, han pasado en una semana de ser una banda a ser los máximos favoritos para adjudicarse el torneo. Vencieron en buena lid a una banda de ucranios. Son los medios que tenemos, necesitan vender periódicos y harán lo que haga falta. Importa poco que en realidad no jueguen ni castaña. El fútbol tiene estas cosas, convierte héroes y villanos en millonarios (que enviar a la luna). Yo cogería unos cuántos de estos que no caben en sus camisas y los echaba directamente a los pies de los caballos, y lo haría hoy particularmente. Porque hoy vi esa llegada al hotel, saliendo directamente del autocar de todos estos grandes deportistas, que dan tanta risa por norma general, pero es que hoy van crecidos, como si fueran los héroes del Olimpo. Por eso recorren los escasos metros del autobús al hotel sin siquiera saludar a la hinchada. Viendo sus prisas más que un pasillo parece un mal trago. Toda esa gente que ha recorrido tantos kilómetros por dar un apoyo que no merecen. Casos como el de Fernando Torres que es habitualmente un tuerce botas, incapaz de meter un gol al arco iris y que cruza serio y con los cascos puestos en la oreja sin un solo gesto. Y así uno tras otro, sin gastar un segundo en un solo detalle.

Apenas un gesto hacia la gente allí congregada, con qué poco hubiera bastado... los chavales entienden que es lo normal. Siguen en el penoso rol que tienen en sus clubes, la gente les da una extraordinaria desconfianza. Prefieren no tenerla cerca, creen que verles pasar rápido de un sitio a otro, sin siquiera mirarlos, da suficiente sentido al largo viaje hasta ellos. Son las estrellas. Las estrellas que se estrellan pero que hoy se creen mejor que ayer, y cada día un poco mejores.

En fin, gracias que yo no soy nada mitómano y toda esa gentuza me importa más bien poco. Sí lo siento por los aficionados que pintan sus caras porque creen en algo, porque ni reciben el trato que merecen ni su fe moverá montañas.

Veremos mañana. La tarea parece sencilla, y para ganar no hace falta hacerlo bonito. Sus egos pueden subir más alto aún.

Será que no son tan malos

Algo voy a tener que hacer con la banda sonora de esta web. Juro que me encanta, pero no sé que me ocurre, me asomo con el mejor humor y en cuanto oigo la música caigo en un océano de melancolía, o en el Cantábrico que golpea los acantilados de Llanes, lo mismo da.

Leía hace unos días esa noticia que es refuerzo de la extendida convicción entre mis convecinos de todo el país, todo marcha, la justicia imparte justicia y que mis ojos lo vean. Atrapan a 7 individuos en los tubos de ventilación de una entidad bancaria dispuestos a perpetrar el atraco perfecto (es aquel en el que solo se entera el dinero). Pero ¡oh sorpresa! al ir a descender, supongo que a través de un cable como el bueno de Tom Cruise en alguna de sus misiones imposibles, los 7 o el primero en la suerte de bajar se encuentra con que allí esperan los GEO vestidos para la ocasión con sus mejores y más sofisticadas armas. Resultó que llegar al dinero iba a convertirse, de verdad de la buena, en una misión imposible. No quiero ni pensar en la decepción del primero que probablemente dijo un "-Se jodió" grabado convenientemente por la cámara de la policía, que ahora la poli graba cada una de sus acciones para motivar nuevas tramas en la cabeza de atrevidos guionistas siempre dispuestos a dar una vuelta de tuerca más. Y los de arriba, si ¡maldita sea!, ser cogidos allí metidos como sardinas en lata tenía un punto bastante humillante, ya no te digo cuando es la policía la que te ayuda a bajar desde el tubo, como si fueras un niño en un columpio, sin poder quedar suspendido a apenas unos centímetros del suelo, con la gotita de sudor frío que es la misma que busca los grifos Roca, amenazando con activar todas las alarmas y con despertar a los vecinos, que duermen con un oído pendiente de los ruidos de su propia casa.

El caso es que tras ser esposados e introducidos en medio de ululantes sirenas son conducidos ante el juez de guardia que se sabe el manual al dedillo, un poco porque se dejó los mejores años de su vida colgando de aquellos folios, y otro poco porque la ley, como dice Rajoy con la boca llena, hay que cumplirla. Pero la cosa curiosa viene cuando el juez y el fiscal no hablan, son dos entidades distintas, como dos planetas ajenos del todo en el universo de un juzgado. El fiscal no pide prisión preventiva porque dice que no hay pruebas. Supongo que aquello del tubo de ventilación bien mirado resulta entrañable para cualquiera, algo así como aquel juego de niños en que todos ellos se esconden repitiendo los mismos sitios en medio de la mayor oscuridad (cuando ya la oscuridad no les da miedo). Siempre hay alguno encima de la litera. Y como los niños entre ellos, al escondido siempre lo terminas encontrando.

El fiscal tiene razón, ocultarse allí sin estropear nada, como intrépidos marines de Estados Unidos es algo así como hacer cola para el primer día de Rebajas. Algo emocionante. Lo malo es que si en vez de encontrarse a

MUCHA, MUCHA, POLICIA

se hubieran encontrado a un empleadillo de oficina, que no se mete con nadie, que no hace mal a nadie, que no aspira a más que tener un buen día, entonces el susto sería tremendo y entonces, como perfectos marines de Estados Unidos quizá emplearan sugeridores métodos para convencer que vale más cantar lo que se sepa, sea una combinación ganadora que ¡ábrete Sésamo! descubra el contenido de la caja fuerte, o tu nombre real y tu ubicación exacta un martes 11 de Septiembre de hace casi 5 años.

Los jueces y fiscales son como los políticos, es decir son como niños. El juez le dice al fiscal que pida por esa boquita, pero si el niño no está de buenas nada más echara la papilla y no dirá esta boca es mía. Si el fiscal no pide prisión porque hoy se siente magnánimo y decide que Barrabás no lo merece, los liberamos y en paz. Total, no tienen que ir muy lejos, y si la desesperación de sentirse perdidos o la confianza en que nada de lo que hagan les traerá consecuencias los hace aún más intrépidos, y deciden cambiar sus circenses métodos por entrar a pecho descubierto con la pistola por delante, que lo hagan. Otras vidas están en juego.

Lo malo es que alguno de estos para demostrar lo en serio que van ya le disparó en el pasado un tiro en la pierna a una directora de sucursal. Eso es no reparar en medios que convenzan. Dar el todo por el todo. Y mi hermana Raquelita es desde hace unos días dire (¡enhorabuena niña!). No digo más.



En verdad el dinero no vale para llegar a tanto.

sábado, 17 de junio de 2006

domingo, 11 de junio de 2006

11 de Junio

Hoy es un gran día.

Gracias maestro

Imagino que la buena de Comella Firmet rabiará viendo lo que va a ver. Porque tiene pinta de admirar a Sabina tanto como yo, pero yo tuve esta vez la suerte de mi lado.

Ocurrió subiendo Tirso de Molina en Madrid un 2 de Junio. Yo caminaba charlando con un amigo actor, Jordi, al que traje a colación en este weblog inacabado algunas veces, porque es un fenomenal amigo, de gran talento. Quiere hacerme guionista con él cuando le llegue la gran oportunidad, no sabe que yo solamente suelo escribir cosas tristes y cuando no es triste tiro a veces de sarcasmo que es recurso con un fondo de tristeza.

Charlábamos y de repente al mirar la cara del que se cruza conmigo de frente, descubro: JOAQUÍN SABINA. Lógicamente una vez que nos vimos rebasados nos giramos y lo vimos alejarse por la calle, y entonces me dije, "esto lo tiene que ver Sestea" que caminaba unos 15 metros por detrás. Pensé en llamarla al móvil para advertirla. "Fíjate bien donde pisás", bueno en serio: "Fíjate bien con quien te vas a cruzar, abre los ojitos", pero no hizo falta. Siempre recordaré su careto, prácticamente parada delante de Sabina, obstruyéndole el paso casi.

Sabina siguió hacia abajo y cruzó por el paso de peatones, iba a acompañado por una chiquita, no sé bien quien, ni me importó lo más mínimo. Una vez reunidos los 4. Sestea, Jordi, su novia Diana ¡cuida a esa chiquita! y un servidor había que reaccionar. Yo me dije que no me podía quedar sin un autógrafo, lo que era un pensamiento bastante idiota y por consiguiente muy mío, no tenía papel, no tenía bolígrafo. Entonces recordé que como buen turista llevaba en el bolso de mi amigo (sí bolso, sí, jajaja) mi cámara de fotos digital. Y me dije que no podía dejar pasar una oportunidad así. Que había que apostar.

Sestea me vio las intenciones y me quiso detener. ¡Espera, tiene muy mal carácter! ¡Déjalo! ¡Nos hará pasar un mal rato! Pero la suerte estaba echada, corrí unos metros y lo llamé, de acera a acera. ¡Joaquín!¡Joaquín!

Ya a su lado le dije si podíamos hacernos una foto. Que lo admirábamos mucho. Él puso muy mala cara y la chiquita que iba con él se alejó unos metros, como temiendo que un volcán entrara en erupción.

Pero no ocurrió nada. Al momento Sabina dijo "venga" quizá porque vio que nuestra determinación era más fuerte. Quizá porque era un sábado de sol precioso, quizá porque mi camiseta con 15 aniversarios me hacía parecer un hombre peligroso ante negativas.

Nos pusimos a un lado cada uno y Jordi hizo un par de fotos para la posteridad. Yo le decía:

-Jordi, como no salgan te mato. Haz dos, ¡o cien!

Le pase la mano por la espalda y él que es listo hizo lo propio con Sestea, quizá porque sin conocerla le había escrito una canción: "Rebajas de Enero". Y a ella le decía con voz Sabiniana y queda, de carajillero de repente orgulloso de como suena: "¿Qué hay?

Nos despedimos y seguimos nuestro camino. Él cargado de periódicos y harto de salir a la calle camuflado para que, pese a todo, le descubran. Es el precio de la fama por ser tan bueno.


Y para que no se diga que esto es un cuento chino ahí van las pruebas. Ya lo decía yo, siempre me sentí muy orgulloso: amigos que tiene uno :).




Y dos segundos después:



Fíjate que yo tengo el mismo careto ¡qué nervios! Conmigo se puede jugar a lo de las 7 diferencias. Parece la misma foto. Si es que soy un maldito mimo. Toy petrificau. Y eso que no soy nada mitómano, me puedo cruzar con cualquier famoso sin siquiera mirarlo. Pero ¡ay si es Sabina! Ahora, no creas que el tipo me va a la zaga. Qué expresión sin expresión tan permanente. Solo la niña cambia algo :D Taba flipadina la pobre ;)

viernes, 9 de junio de 2006

jueves, 1 de junio de 2006

Madrid

Mañana salgo corriendo a las 3 de la tarde y no paro de correr hasta llegar a Madrid cerca de las 10:45 si no hay contratiempos. Quiero ir a cenar al Subway que es un sitio de bocatas al que cogí afición hace unos años. Tenía una tarjeta de 2x1 y me llevaba todas las semanas un par de bocatas de 30cm. Al llegar a casa nada más una bandeja, una coca-cola e iba directo al sillón a ver el partido de fútbol que echaran, preferentemente de Champions League.

Igual vuelvo a pasear por el retiro, donde canta aquel imitador de Sabina que tan poco se le parece, nada más en las letras. Me quieren llevar a cenar a un sitio curioso de la capital, veremos. Tendré que aprovechar el tiempo, regreso a la carrera el domingo a mediodía.

Dice el anuncio que si vas a Madrid eres de Madrid. Con Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre, no sé, no sé ;)

domingo, 28 de mayo de 2006

¿Te has enterado?

Apenas me han llegado unas trazas de una noticia marujil, parece que Sabina y Ramoncín (¿Ramonqué?) se han peleado.

No sé bien el origen de la controversia y la verdad es que ni siquiera me importa. Yo como todos mis vecinos, como tú que también te arriesgas a veces, estoy más que dispuesto a hablar sin conocer del tema apenas nada. Quiero anticipar mi opinión y eso que solamente sé que parece que el Sabina en su versión más regular dijo que Ramoncín no vende ni en el top manta. Y al otro esto le ha sentado fatal, porque es verdad y porque lo dice Sabina que como artista tiene la consideración de todo el mundo (o debiera tenerla).

Yo como ni siquiera sé quién es Ramoncín, creo que un contertulio sabiondo siempre dispuesto a dar su opinión sobre cualquier tema (aunque no conozca más que trazas), exactamente como yo los días en que me levanto con la lengua suelta, me pongo de parte de Joaquín Sabina porque lo escucho todos los días sin excepción. Pero no largando sobre cosas que me interesan más bien poco, sino detrás de algunas de las mejores canciones que se han hecho en castellano.

Es probablemente mi cantautor favorito, y eso que dice que a Piscis nos toca el vinagre. Veremos si soy capaz de superarlo.

jueves, 25 de mayo de 2006

Cambiando de vida

Escucho en la radio una cuña de la ONCE muy concluyente. Cuenta que con 6 millones de euros, "olvídate de los problemas" de manera que emerge del agua clara y en síntesis una conclusión diáfana como mi salita de estar:

"El dinero resuelve todos los problemas" o al menos permite que los olvides, supongo que será porque con pasta se puede beber güisqui del bueno, beber hasta olvidar. Aunque si de lo que se trata es de ponerse moñas perdido, lo mismo sirve un tetra brik (¿un qué?), una caja de cartón de vino Don Simón, que lo dan casi por ná en el supermercado. Así que para olvidar no hace falta jugar a la ONCE.

Y voy más allá y digo yo que hay problemas que no resuelve el dinero. Los problemas de salud, física o mental, la nostalgia de otros tiempos, la añoranza de una ausencia, la tristeza en el fondo de los ojos. Y alguno dirá que eso no son problemas, Puede ser que no lo sean. Pero para quienes los vivió alguna vez son como una roca enorme en mitad de un pasillo.

La cuña pese a ser cortita continúa con otra perla. Finaliza con un "si quieres cambiar de vida, claro". Y lo dice en plan bravucón, como dando por hecho que todo el mundo quiere cambiar de vida (menos ellos, supongo, que hacen los boletos).

Es decir, da por entendido que la mayoría de la gente no está conforme con su vida, que la cambiarían sin duda (con un buen pellizco de euros). Y en esto yo no puedo estar más conforme aunque sólo en parte, y lo estoy porque los hombres (y las mujeres) de todas las edades y condición cambiarían lo que tienen por lo que no tienen. Por puro inconformismo, por pura envidia, por ser diferentes, por vivir otras cosas (por tener otra vida).

Pero para cambiar esas cosas tampoco se necesita la suerte de un boleto premiado. Basta con voluntad para actuar de un modo distinto.

Hoy me decía un paisano que "la cosa estaba mala" y yo asentí porque es una conclusión a la que llegué por mi mismo hace ya muchos años. La cosa está mal sí, lo ha estado siempre y lo estará. Nunca llueve a gusto de todos y la vida pese a ser un lapso tan corto, termina acumulando alegrías y desgracias como en una balanza. Para comprobar al final que pesa más.


Ya lo decíamos moviendo la cabeza de un lado a otro, "la cosa está mal" y el otro corroboraba que está fatal. Pero bien mirado cuánto daríamos por seguir como estamos, superando el gris cuando se nos prende en la piel, nada más con una tos que tenía que ser pasajera y se volvió residente, con dos o tres ilusiones a flor de piel. Que son el motor que nos mantiene. La sensación íntima de que se es afortunado, quizá por una suma de cosas o quizá porque después de todo pensamos que la ley de Murphy, todo es susceptible de empeorar y lo hará, no se cebó con nosotros



(aún).

lunes, 22 de mayo de 2006

Cementerios

Decía un tio mío el otro día que ya hay más población en el cementerio viejo de Valladolid que en la ciudad.

Los cementerios son un lugar hermoso. Un lugar que hay que visitar, y no me refiero a la visita de rigor en última instancia. Hay que visitarlos vivos y bien vivos, para reparar en lo fugaz de la vida, en el leve peso del pasado y en las cosas que son de verdad importantes. Pues paseando por un cementerio lleno de cruces uno se da perfecta cuenta de lo lejos que queda el bullicio de los centros comerciales, las discusiones por lo que ya ni se recuerda, los apuros en lo económico, ... recorrerlo es aceptar tácitamente la muerte para cuando venga. Todo aquel que pasea por un cementerio, aunque sea desconocido, merece al menos un abrazo.


Un cementerio es hermoso por silencioso, por la altura de los cipreses, por la quietud de los arbustos, por las flores en las tumbas, las nuevas y las viejas, las que nadie retiró y quedaron esparcidas por el suelo. Tan lleno de fechas que tan poco importan. Con ángeles cuidando que haya calma. Con tantos muertos desde antiguo, que llevan más tiempo allí del que vivieron. Y el drama de encontrar de repente la tumba de un infante. Un niño que apenas vivió casi de nada.

Yo encontré casualmente la tumba de una mujer de 27 años y pensé que aquella vivió menos tiempo que yo. Y me sirvió para darme cuenta de que la vida se nos está escapando de las manos. Que todo transcurre demasiado rápido. Que los años, llegado un momento, ya no sirven para medir nada. Que ya no se hacen sintesís de un año, se hacen de una vida (si se hacen).

Los cementerios son un lugar de amor. Están llenos de letras, como los libros. En algunas tumbas hay incluso algunas citas, compuestas en medio del dolor como una oración de recuerdo. Y esas líneas son el reclamo que mirarán los ojos año tras año en cada visita. Y en su lectura la herida volverá a abrirse. Pero no hay mayor sinceridad en la vida que la que se da en las despedidas, sobre todo cuando se creen definitivas (aún más en las póstumas), pues entonces se vierten las palabras ya sin miedo, como una zanja al sol. No hay mayor verdad que aquella que ya no espera respuesta.

Y se lee la palabra sueño, los padres se quieren cambiar por el hijo, porque en la vida se despierta a veces de repente. Y el pasado ya tan distinto parece un sueño.




Yo no sé bien aún que es lo que quiero. Este sería un buen sitio para dejar mi deseo como un legado, por si acaso. Pero no sé bien. Creo que no debo someter a nadie a la servidumbre de una visita ritual en fecha señalada. Y menos aún quiero la tristeza constante, con fuerza de huracán al penetrar en el recinto, de alguien empeñado en visitas reiteradas, solamente porque el dolor es cosa de los vivos y de determinadas penas uno puede creer que es mejor no levantar cabeza. Sin embargo me seduce la idea de ser guardado en medio de aquella paz. Pero no solo, como alguien sin amigos, sino acompañando a quien me hubiera querido, aunque fuera nada más un poco, con alguien a quien yo hubiera querido mucho (que de querer nunca necesité lecciones), para que de alguna forma juntos volvamos a hacernos compañía. Mi abuelito, mis abuelitas, Anuca...

Pero por otro lado, uno quiere liberar a los que quedan de la culpa íntima en el futuro, cuando ya no quede tiempo para recorrer un cementerio porque hay otras prioridades. Que sería lo único que yo pediría. Un rato para comprender que lo verdaderamente importante no atiende al reloj ni a las prisas. Que dejar a izquierda y derecha aquellas cruces puede enseñar más sobre la vida que cualquier libro.

Uno quisiera que lo arrojaran al mar, o que lo hicieran cenizas para plantar un árbol que se alimentara en algo de aquella tierra.

Lo malo de estas opciones es que anticipa lo que es una realidad para más tarde o temprano, y es que salvo caso extraordinario, con el tiempo parecerá que ni siquiera vivimos. Será como si nunca hubiéramos existido. No quedará de nosotros ni el recuerdo. Se lo habrá llevado el tiempo que no respeta nada.