lunes, 22 de noviembre de 2021

Hoy he comprado un boleto de Euromillón que me ha llamado idiota. Yo sé porque lo dice. Nunca me toca y yo sigo erre que erre. Tengo que reconocer, en esta ocasión que sí, lo compré, pero lo hice falto de ilusión, como no esperando nada, solo porque 145 millones de primer premio para mañana son muchos, y me sabe mal no participar. Pero esta vez no siento en el fondo de mi corazón lo de la puerta que se abre, la posibilidad infinitesimal pero que late en el boleto con mis números. Ha sido un participar más bien como se le dice al niño que sí, pero solo para que se calle.

No siento en esta ocasión, quizá por vez primera, que esté ante una posibilidad real y tangible. Lo que no ha sido obstáculo para que haya jugado igualmente para sendos sorteos de Primitiva para esta semana, también adquirida la participación sin asomo de de alegría y más bien maquinalmente, ya que voy a uno voy al otro.

Todo esto no me distrae de la noticia de ayer, los limones trocaron el verde por el amarillo, si fue un limonero lo que me vendieron como tal, después de todo. Pablo, date cuenta que muchas veces las cosas no ocurren instantáneamente, hay que esperar, ser paciente y poner de tu parte para que las cosas ocurran. Como hace tu papá con las loterías justamente.

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