Dice Yiyi y dice bien que García Márquez no se ha despedido con aquellas letras que le parecieron tan cursis, a Márquez. Puede ser que no sean suyas y que su lectura adjudicándoselas las hiciera parecer mejores de lo que son, no vamos a negar ahora que aquello de la maleta sonaba algo extraño, aunque también es cierto que yo lo achaqué a nuestro idioma que de tan rico hace parecer unas palabras otras depende del lugar donde se dicen o escriben. Pero resulta que son de un cómico o de un ventrilocuo o similar que no solamente dota de palabras a los muñecos de trapo sino que también a los Nobel de literatura si se están muriendo o sobreviven. Después de todo, cada día uno está muriendo un poco. Un día más, un día menos. Quizá sea mejor así, si al hombre la piel se le ha convertido en papel al raso por la enfermedad, y quiere despedirse de los que le quisieron que lo haga tan secretamente como pueda. Porque probablemente eso no lo haría mejor que cualquiera de nosotros.
Reflexiono hoy acerca de que vivo de espaldas al mundo. Enterándome de las noticias con tanto retraso que a veces pienso que estoy en el centro de una burbuja, soy una isla en medio del océano y ya ni siquiera Anado.
Hoy he vuelto por aquí para sorprenderme con las visitas de Gaddira que ha sido siempre una persona de no dejarse nada dentro. Encontrando palabras para la caricia que recorra una espalda o para la desazón de un alma que no diera abasto. Con las visitas de Bosco que es amigo leal al que le tengo una gratitud inmensa lo sepa o no. Y para leer que a Yiyi le gusta visitarme de cuando en cuando, dice que vive y dice.
Yo también.
miércoles, 4 de julio de 2007
miércoles, 27 de junio de 2007
Ver Asturias
Se anuncia Asturias en la caja tonta. Es un anuncio que contra lo que yo creía se ve más allá de los límites del principado. Hoy me lo dijo un amigo desde Madrid: he visto el anuncio del oso Yoggi.
Y esto es curioso porque al principio pensé que estos anuncios se hacían para consumo propio, para que pudiéramos decir los de aquí, viéndolo complacidos, que nos ven en todas partes, que Asturias vencerá la cruzada, apenas iniciada, por demostrar que no llueve cada día pese al empeño de los expertos en el tiempo de la capital. Aunque en el fondo sospecháramos frente al anuncio que a su alrededor nos pondrían el de la tienda de muebles de Torrelavega o el de la pollería de dos calles más abajo. Es decir, que aquello es nada más una estratagema de los políticos para aparentar que estamos en todas partes. Pero no, nos ven, nos siguen mientras no apaguen la tele.
Quien visita esta página sabe bien que me gusta meterme en camisa de once varas, por decir que esta boca es mía, y que los anuncios televisivos son caldo de cultivo para expresar mis propias opiniones personales.
Este en particular, en el que figura el oso Yoggi hablando con el guarda de Jellingston Park es bastante desacertado y dudo mucho que haya convencido a nadie de mover un dedo por visitar Asturias.
El error se hace evidente y cae por su propio peso, con el agravante de que era del todo innecesario. Las bondades de esta tierra son más o menos conocidas en el resto del país, y es una tierra bastante bien valorada. Sin embargo en el anuncio apenas se ve nada porque se emplea para anunciar un muñeco de dibujo animado que es bastante grande a la par que carismático. De manera que uno no observa el anuncio como un reclamo, lo ve como si estuviera presenciando una de las aventuras del oso, con su gran cabeza, aventura por cierto carente de emoción y bastante anodina. Así que de todo ello no se obtiene otra sensación que la de que uno se hizo mayor, o quizá que pasaron muchos años desde que Yoggi era protagonista de las tardes televisivas que ahora ocupan telenovelas y telerealidades. Pero uno no llega a pensar en Asturias apenas nada.
Es tan poco acertado el anuncio en realidad que hay un fragmento en que el oso marcha en bici por agrestes montañas y las montañas parecen de cartón piedra, y las vistas una foto antigua. Y esa impresión es tan sensible que por un momento el dibujo parece lo real y el paisaje pura invención de decorado.
En otros momentos la cabeza de Yoggi lo ocupa todo de forma que nada más que su cabeza importa. Hay de hecho algunos primeros planos por atrevidos antológicos. Pero esto da igual, uno se pasa el anuncio fijando la vista en el dibujo animado sin prestar atención a nada más. Error tremebundo.
Hay otro fragmento en que aparecen los dos osos, el mayor y el pequeño jugando a las palas en una playa que yo diría que se parece mucho a la de Toró. Vuelve uno a tener la misma impresión, no atrae en absoluto visitar Asturias y el capítulo éste de Yoggi es una patraña. A saber que ha costado contar con ese prota de dibujos animados.
Por eso uno termina preguntándose que fue de aquel otro en que salía una pareja joven paseando por Asturias, ascendiendo una calle estrecha empedrada como de corredor, saliendo al monte verde inmenso, para lanzarle una piedra al perro que es un can feliz en Asturias, con su larga cabellera marrón desenredada y lisa. Y esos jóvenes riendo felices, con el tiempo detenido por obra y gracia de la naturaleza, felices de tenerse y de haberse encontrado en Asturias.
Asturias es paraíso natural. Lo tiene todo y sin embargo escogieron como lema de nuevo cuño: "Saboreando Asturias". Apelan al gusto porque en Asturias se come bien, aunque la fabada no sea plato de sobremesa estival ahora que se debiera atraer a los turistas del verano que es cuando la mayoría se abona a las vacaciones. Considero que hubiera sido mucho más acertado mostrar el verde de los prados, los bosques, las montañas bañadas por un día soleado y decir simplemente "Piensa Asturias". O incluso "Piensa en Asturias", jugando con la realidad etérea que es un pensamiento al que se puede llegar desde cualquier sitio y la realidad de pensar desde aquí mismo, localizado por GPS en Asturias.
Y si caminara un trecho la camara en el hombro hacia el punto más alto que muestre tan bellas vistas, si el visitante pudiera olvidar la aglomeración del metro, los cines atestados, las colas de rebajas quizá sobrara con "Respira Asturias". Una vida son muchas vidas, pero hay otra forma de respirar.
Y esto es curioso porque al principio pensé que estos anuncios se hacían para consumo propio, para que pudiéramos decir los de aquí, viéndolo complacidos, que nos ven en todas partes, que Asturias vencerá la cruzada, apenas iniciada, por demostrar que no llueve cada día pese al empeño de los expertos en el tiempo de la capital. Aunque en el fondo sospecháramos frente al anuncio que a su alrededor nos pondrían el de la tienda de muebles de Torrelavega o el de la pollería de dos calles más abajo. Es decir, que aquello es nada más una estratagema de los políticos para aparentar que estamos en todas partes. Pero no, nos ven, nos siguen mientras no apaguen la tele.
Quien visita esta página sabe bien que me gusta meterme en camisa de once varas, por decir que esta boca es mía, y que los anuncios televisivos son caldo de cultivo para expresar mis propias opiniones personales.
Este en particular, en el que figura el oso Yoggi hablando con el guarda de Jellingston Park es bastante desacertado y dudo mucho que haya convencido a nadie de mover un dedo por visitar Asturias.
El error se hace evidente y cae por su propio peso, con el agravante de que era del todo innecesario. Las bondades de esta tierra son más o menos conocidas en el resto del país, y es una tierra bastante bien valorada. Sin embargo en el anuncio apenas se ve nada porque se emplea para anunciar un muñeco de dibujo animado que es bastante grande a la par que carismático. De manera que uno no observa el anuncio como un reclamo, lo ve como si estuviera presenciando una de las aventuras del oso, con su gran cabeza, aventura por cierto carente de emoción y bastante anodina. Así que de todo ello no se obtiene otra sensación que la de que uno se hizo mayor, o quizá que pasaron muchos años desde que Yoggi era protagonista de las tardes televisivas que ahora ocupan telenovelas y telerealidades. Pero uno no llega a pensar en Asturias apenas nada.
Es tan poco acertado el anuncio en realidad que hay un fragmento en que el oso marcha en bici por agrestes montañas y las montañas parecen de cartón piedra, y las vistas una foto antigua. Y esa impresión es tan sensible que por un momento el dibujo parece lo real y el paisaje pura invención de decorado.
En otros momentos la cabeza de Yoggi lo ocupa todo de forma que nada más que su cabeza importa. Hay de hecho algunos primeros planos por atrevidos antológicos. Pero esto da igual, uno se pasa el anuncio fijando la vista en el dibujo animado sin prestar atención a nada más. Error tremebundo.
Hay otro fragmento en que aparecen los dos osos, el mayor y el pequeño jugando a las palas en una playa que yo diría que se parece mucho a la de Toró. Vuelve uno a tener la misma impresión, no atrae en absoluto visitar Asturias y el capítulo éste de Yoggi es una patraña. A saber que ha costado contar con ese prota de dibujos animados.
Por eso uno termina preguntándose que fue de aquel otro en que salía una pareja joven paseando por Asturias, ascendiendo una calle estrecha empedrada como de corredor, saliendo al monte verde inmenso, para lanzarle una piedra al perro que es un can feliz en Asturias, con su larga cabellera marrón desenredada y lisa. Y esos jóvenes riendo felices, con el tiempo detenido por obra y gracia de la naturaleza, felices de tenerse y de haberse encontrado en Asturias.
Asturias es paraíso natural. Lo tiene todo y sin embargo escogieron como lema de nuevo cuño: "Saboreando Asturias". Apelan al gusto porque en Asturias se come bien, aunque la fabada no sea plato de sobremesa estival ahora que se debiera atraer a los turistas del verano que es cuando la mayoría se abona a las vacaciones. Considero que hubiera sido mucho más acertado mostrar el verde de los prados, los bosques, las montañas bañadas por un día soleado y decir simplemente "Piensa Asturias". O incluso "Piensa en Asturias", jugando con la realidad etérea que es un pensamiento al que se puede llegar desde cualquier sitio y la realidad de pensar desde aquí mismo, localizado por GPS en Asturias.
Y si caminara un trecho la camara en el hombro hacia el punto más alto que muestre tan bellas vistas, si el visitante pudiera olvidar la aglomeración del metro, los cines atestados, las colas de rebajas quizá sobrara con "Respira Asturias". Una vida son muchas vidas, pero hay otra forma de respirar.
jueves, 21 de junio de 2007
Correos
Me envía Brullis un correo en el que se cuenta que a una muchacha la estuvieron a punto de secuestrar tras cambiarle amablemente una rueda. Ocurrió en el centro comercial de Bonaire. Tenía aparentemente una rueda pinchada y un tipo muy elegante, nada sospechoso por tanto, informal con maletín de ejecutivo se ofreció a ayudarla. Charlaron cordiales y cuando él acabó le pidió que lo acercara a su coche en el otro extremo del centro comercial, ella reparó en que al guardar la rueda él mismo había ya dejado el maletín en el maletero. Esto le despertó sospechas y salió pretextando un olvido de nuevo hacia el centro comercial, dejando al sujeto esperando dentro del coche. Al regresar acompañada de un guarda de seguridad se encontró con que no había ni rastro del ejecutivo y que quedaba tan solo su maletín en el que encontraron una navaja, vaselina, varios preservativos, un tranquilizante fuerte, una pistola falsa de apariencia real y celo ancho.
El correo finaliza recomendando que no confíemos en los desconocidos. Eso es lo que se extrae finalmente. Quizá hay que ser muy sagaz para diferenciar al bueno de los malos. O es simple ley de probabilidades, de ese puñado habrá más buenos que malos. Podríamos confiar en la mayoría por tanto. O quizá sea verdad que no hay que fiarse de nadie. Que de una forma u otra querrán acabar con nosotros.
En los pueblos se puede confiar más, porque no hay tantos desconocidos. De alguna manera los conoces a fuerza de cruzar los ojos. Lo puedes conocer todo aunque de algunos no haya nada que conocer.
Yo hoy he tenido un día de gran dolor de cabeza. Mucha pantalla de ordenador me temo, o quizá es la comida que como a diario. Me está destruyendo por dentro.
Esta tarde al volver de la siesta recordaba la película aquella de Tim Robbins, "Cadena perpetua". Creo que de algún modo oscuro e inexplicable soy como él. Tuve que arrastrarme por cañerías de agua turbia para aparecer limpio al otro lado.
El correo finaliza recomendando que no confíemos en los desconocidos. Eso es lo que se extrae finalmente. Quizá hay que ser muy sagaz para diferenciar al bueno de los malos. O es simple ley de probabilidades, de ese puñado habrá más buenos que malos. Podríamos confiar en la mayoría por tanto. O quizá sea verdad que no hay que fiarse de nadie. Que de una forma u otra querrán acabar con nosotros.
En los pueblos se puede confiar más, porque no hay tantos desconocidos. De alguna manera los conoces a fuerza de cruzar los ojos. Lo puedes conocer todo aunque de algunos no haya nada que conocer.
Yo hoy he tenido un día de gran dolor de cabeza. Mucha pantalla de ordenador me temo, o quizá es la comida que como a diario. Me está destruyendo por dentro.
Esta tarde al volver de la siesta recordaba la película aquella de Tim Robbins, "Cadena perpetua". Creo que de algún modo oscuro e inexplicable soy como él. Tuve que arrastrarme por cañerías de agua turbia para aparecer limpio al otro lado.
domingo, 10 de junio de 2007
La calle
Vengo de la calle. Ha salido un mediodía espléndido. Sin embargo debió llover de madrugada. Salí a tomar un café con leche. Luego he buscado un banco seco en el parque enfrente de casa y me he puesto a leer la prensa. Un diario nacional y uno deportivo para olvidar las calamidades del primero. Alguna de estas serán abordadas en el futuro en este espacio. Cuando tenga más ganas que ahora. Hay que ver, el destino cambia en un minuto.
Hasta allí ha llegado un paisano al que las palomas reconocieron según entraba. Y lo rodearon jubilosas. Llevaba dos o tres bolsas de pan hecho miga. Para que no se atraganten las aves. Antes de su llegada ya había estado yo describiendo por teléfono lo que a mí me parecía algo llamativo y triste, y es que un número considerable de entre ellas eran cojitas. Y debe ser ésta la época de celo, porque las más altas, henchido el cuello, perseguían a las palomas pequeñitas, que ponían los pies en polvorosa por ponerlo difícil, supongo. La pena es que una de ellas, coja hasta no poder casi apoyar más que una de las patas, hacía lo imposible por seguir a una en particular, pero esta caminaba rápido huyendo, quizá porque preferiría empollarse con otro, menos tullido. A mí que soy un romántico empedernido se me vino entonces la idea de hacerme con ambos ejemplares para meterlos en una caja hasta que hagan lo que sea que hagan estos bichos para tener prole propia. ¡Qué lástima ver que cuanto más corría él con la pata de garfio más corría ella huyendo! Manteniendo siempre más o menos la misma distancia, como un querer y no poder, aunque no esté tan lejos, tres pasos, es ya inalcanzable.
Decía que llegó aquel paisano con sus bolsas de migas y las palomas se le metían literalmente dentro de las bolsas. Reconociendo con sus pequeños cerebros de nuez que aquel hombre no es de los que las espantan, muy al contrario.
Un rato después era yo el que le preguntaba desde mi banco si acudía allí con frecuencia diaria. El hombre me dijo que sí, que a veces eran ellas las que lo iban a buscar a la residencia. Y me contó que vivió en Valencia 4 años. Que nació en A Coruña, que fue en tiempos camionero y que hizo también algo de mar, pero por poco tiempo. Que volvió de Valencia porque su esposa quiso tener un asturianín, así que volvieron para quedarse. Que vivió en Arriondas. Que su esposa enfermó de Alzheimer y que él tuvo que abandonarlo todo. Que murió algo después y que ahora estaba allí, feliz y contento, camino de cumplir 77 años.
Todo esto me lo contó de extremo a extremo, con un enjambre de palomas picoteando alrededor. Le dije que me alegraba de haberlo conocido y que se le veía muy bien. Él se despedía con la mano. Ni siquiera sé como se llamaba.
Hasta allí ha llegado un paisano al que las palomas reconocieron según entraba. Y lo rodearon jubilosas. Llevaba dos o tres bolsas de pan hecho miga. Para que no se atraganten las aves. Antes de su llegada ya había estado yo describiendo por teléfono lo que a mí me parecía algo llamativo y triste, y es que un número considerable de entre ellas eran cojitas. Y debe ser ésta la época de celo, porque las más altas, henchido el cuello, perseguían a las palomas pequeñitas, que ponían los pies en polvorosa por ponerlo difícil, supongo. La pena es que una de ellas, coja hasta no poder casi apoyar más que una de las patas, hacía lo imposible por seguir a una en particular, pero esta caminaba rápido huyendo, quizá porque preferiría empollarse con otro, menos tullido. A mí que soy un romántico empedernido se me vino entonces la idea de hacerme con ambos ejemplares para meterlos en una caja hasta que hagan lo que sea que hagan estos bichos para tener prole propia. ¡Qué lástima ver que cuanto más corría él con la pata de garfio más corría ella huyendo! Manteniendo siempre más o menos la misma distancia, como un querer y no poder, aunque no esté tan lejos, tres pasos, es ya inalcanzable.
Decía que llegó aquel paisano con sus bolsas de migas y las palomas se le metían literalmente dentro de las bolsas. Reconociendo con sus pequeños cerebros de nuez que aquel hombre no es de los que las espantan, muy al contrario.
Un rato después era yo el que le preguntaba desde mi banco si acudía allí con frecuencia diaria. El hombre me dijo que sí, que a veces eran ellas las que lo iban a buscar a la residencia. Y me contó que vivió en Valencia 4 años. Que nació en A Coruña, que fue en tiempos camionero y que hizo también algo de mar, pero por poco tiempo. Que volvió de Valencia porque su esposa quiso tener un asturianín, así que volvieron para quedarse. Que vivió en Arriondas. Que su esposa enfermó de Alzheimer y que él tuvo que abandonarlo todo. Que murió algo después y que ahora estaba allí, feliz y contento, camino de cumplir 77 años.
Todo esto me lo contó de extremo a extremo, con un enjambre de palomas picoteando alrededor. Le dije que me alegraba de haberlo conocido y que se le veía muy bien. Él se despedía con la mano. Ni siquiera sé como se llamaba.
jueves, 7 de junio de 2007
Tarde de Junio
Supongo que esto de escribir exige que uno esté del todo despierto o al menos, no del todo dormido. Yo tuve un declinar de la tarde que de plácida me dejó torrado. Ya tenía ganas de rendirme en el sillón. Son pasadas las nueve y media y todavía no se hizo de noche. Qué triste será cuando vuelva el invierno.
Hoy contaba en el trabajo que la mayor medida que se encuentra el hombre, al menos uno en la edad en que me adentro es la del cinturón del pantalón. Te dice a las claras cuánto engordaste desprendiendo días del calendario por si fue récord. En mi caso he pasado de gastar el último agujero, que me tuvieron que fabricar ex-profeso en la calle Jai Alai de Valencia para usar habitualmente el penúltimo. Por supuesto que cambiar uno por otro es algo doloroso, pues es la demostración de que la juventud se me está yendo dejando por todo rastro unas cuántas arrugas alrededor de los ojos.
Es evidente que para alguien orgulloso como soy este es un paso que puede ser reversible y que por fuerza no habrá de ir a más, es decir, no habrá un agujero antepenúltimo así la piel me quede como rosca de vaso de mermelada. Uno está dispuesto a sentirse perdedor de pequeñas batallas, pero me habita el pundonor de no dejarme ir del todo.
Esto lo contaba a los compañeros que parecen disfrutar con mi declive físico. Con los clientes trato muchos otros temas. Con algunos lo malo que fue el invento del euro. Llegan hasta mí con ganas de sacar el tema porque saben que es un hueso al que no sé resistirme. Es la zanahoria que enciende mis nostalgias. La peseta de ese pasado que quizá era menos europeo pero que era, sin duda, más personal. 5000 de las de antes valen más que 50 de las de ahora.
Otros clientes, aquellos que detectaron en mí la sensibilidad a flor de piel, me citan con el dichoso paso del tiempo. Yo les digo que hemos consumido medio año del 2007 y me pasó casi sin darme cuenta. Ellos asienten también porque les pasó tan rápido o parecido.
Mi conversación es un rinconcito soleado, un ajedrez en jaque mate.
Hoy contaba en el trabajo que la mayor medida que se encuentra el hombre, al menos uno en la edad en que me adentro es la del cinturón del pantalón. Te dice a las claras cuánto engordaste desprendiendo días del calendario por si fue récord. En mi caso he pasado de gastar el último agujero, que me tuvieron que fabricar ex-profeso en la calle Jai Alai de Valencia para usar habitualmente el penúltimo. Por supuesto que cambiar uno por otro es algo doloroso, pues es la demostración de que la juventud se me está yendo dejando por todo rastro unas cuántas arrugas alrededor de los ojos.
Es evidente que para alguien orgulloso como soy este es un paso que puede ser reversible y que por fuerza no habrá de ir a más, es decir, no habrá un agujero antepenúltimo así la piel me quede como rosca de vaso de mermelada. Uno está dispuesto a sentirse perdedor de pequeñas batallas, pero me habita el pundonor de no dejarme ir del todo.
Esto lo contaba a los compañeros que parecen disfrutar con mi declive físico. Con los clientes trato muchos otros temas. Con algunos lo malo que fue el invento del euro. Llegan hasta mí con ganas de sacar el tema porque saben que es un hueso al que no sé resistirme. Es la zanahoria que enciende mis nostalgias. La peseta de ese pasado que quizá era menos europeo pero que era, sin duda, más personal. 5000 de las de antes valen más que 50 de las de ahora.
Otros clientes, aquellos que detectaron en mí la sensibilidad a flor de piel, me citan con el dichoso paso del tiempo. Yo les digo que hemos consumido medio año del 2007 y me pasó casi sin darme cuenta. Ellos asienten también porque les pasó tan rápido o parecido.
Mi conversación es un rinconcito soleado, un ajedrez en jaque mate.
sábado, 2 de junio de 2007
La presentadora
Sorprendido, de una pieza me quedé este mediodía con el informativo de Antena 3. Sale la rubia que sucedió a Letizia Ortíz, aunque esta no encontrará príncipe que la rescate, descolgándose con un comentario muy fuera de lugar. Dice que si por si no teníamos suficiente con hacernos cargo de las pateras que llegan a las costas de nuestro país, ahora también nos ocupamos de aquellos que se dirigen ilegalmente hacia otros países. Ofendidísima estaba... Joder, que parecía que hubiera sido ella la que hubiera tenido que ir a recogerlos. Vaya insolidaria, la tía. Todo lo que tiene de guapa lo tiene de miserable.
El regreso
No suelo ausentarme por tanto tiempo, no soy, esto es algo que conoce cualquiera de los que me trata, aunque sea tan solo por Internet, cae de puro obvio, alguien que se quede las quejas para si. Soy como un altavoz protestón, sólo que no tengo voz, tengo un teclado QWERTY repleto de letras, a cambio.
Por eso no deja de llamar mi atención que haya estado tan absorbido por tareas intrascendentes como para dejar mi weblog desamaparado y sin párrafo al que agarrarse. Y no es que no me hayan ocurrido algunas cosas dignas de mención, y muchas buenas. Y no es que haya seguido leyendo la prensa, y sigo emprendiendo cruzadas, muchas perdidas de antemano, otras ganadas a la postre, y otras de resultado indefinido o por llegar. Pero me aparté del ordenador como en su día de los libros, quizá porque uno piensa que siempre hay algo mejor que dedicarse el tiempo a conocer o a conocerse.
Pero regreso, vuelvo con las mismas manos que llevarse a la cabeza, con la impresión reciente de ese Madrid que rebulle de entranjeros mezclándose entre si y con los que son del país, puede que más que ningún otro. Es Madrid una ciudad que de sorprendente hizo la sorpresa algo cotidiano. Lo pintoresco y asombroso son el pan nuestro de cada día. Con sus metros atestados, sus jóvenes inclasificables vestidos de sotana y collar de perro, sus mutilados a los que les falta todo lo que le sobresale al codo y que visten camisetas de jugador de baloncesto para mostrar lo que les queda. Es Madrid una ciudad permanentemente disfrazada, repleta de tanto encanto que quien la visita no podrá dejar de repetir.
Comimos en un indio de la Lavapiés, sobre una mesa que recibía el aire expulsado de un garaje o que se yo, pero de cuando en cuando se removía el mantel y los 30 grados o más se refrescaban, porque no era desde luego un aire viciado, sino uno fresco, casi como asomarse a un acantilado, que es algo desconocido, una imagen nada más, hasta que uno se planta ante el mar inmenso. Subimos en barca en el Retiro, cenamos en un vegetariano y me fotografié ante la oficina principal del Banco Cooperativo que no significa nada más que para algunos que se mueven en lo mismo que yo. Era aquella oficina un poco de pueblo como nosotros, convirtiendo esa calle en el Madrid de primeros del siglo acabado.
Me crucé con el hermano de Resines en los Serrano, ese campuzo que protesta tanto por todo. En fin cosas de Madrid, tan sorprendentes como que arrase allí precisamente, el Partido Popular.
Me caricaturicé bailando con Sestea, y la cara era mi cara, y el cuerpo el de cualquiera, sufrí la odisea de EasyJet para volver y regresé a Asturias bastante tarde y bastante cansado. A un punto de haber tenido que hacer noche en Oviedo y regresar con un compañero a la amanecida.
Luego llegaron dos semanas con salida nocturna un viernes. Pero esa parte no la detallo. Casi no me acuerdo.
Por eso no deja de llamar mi atención que haya estado tan absorbido por tareas intrascendentes como para dejar mi weblog desamaparado y sin párrafo al que agarrarse. Y no es que no me hayan ocurrido algunas cosas dignas de mención, y muchas buenas. Y no es que haya seguido leyendo la prensa, y sigo emprendiendo cruzadas, muchas perdidas de antemano, otras ganadas a la postre, y otras de resultado indefinido o por llegar. Pero me aparté del ordenador como en su día de los libros, quizá porque uno piensa que siempre hay algo mejor que dedicarse el tiempo a conocer o a conocerse.
Pero regreso, vuelvo con las mismas manos que llevarse a la cabeza, con la impresión reciente de ese Madrid que rebulle de entranjeros mezclándose entre si y con los que son del país, puede que más que ningún otro. Es Madrid una ciudad que de sorprendente hizo la sorpresa algo cotidiano. Lo pintoresco y asombroso son el pan nuestro de cada día. Con sus metros atestados, sus jóvenes inclasificables vestidos de sotana y collar de perro, sus mutilados a los que les falta todo lo que le sobresale al codo y que visten camisetas de jugador de baloncesto para mostrar lo que les queda. Es Madrid una ciudad permanentemente disfrazada, repleta de tanto encanto que quien la visita no podrá dejar de repetir.
Comimos en un indio de la Lavapiés, sobre una mesa que recibía el aire expulsado de un garaje o que se yo, pero de cuando en cuando se removía el mantel y los 30 grados o más se refrescaban, porque no era desde luego un aire viciado, sino uno fresco, casi como asomarse a un acantilado, que es algo desconocido, una imagen nada más, hasta que uno se planta ante el mar inmenso. Subimos en barca en el Retiro, cenamos en un vegetariano y me fotografié ante la oficina principal del Banco Cooperativo que no significa nada más que para algunos que se mueven en lo mismo que yo. Era aquella oficina un poco de pueblo como nosotros, convirtiendo esa calle en el Madrid de primeros del siglo acabado.
Me crucé con el hermano de Resines en los Serrano, ese campuzo que protesta tanto por todo. En fin cosas de Madrid, tan sorprendentes como que arrase allí precisamente, el Partido Popular.
Me caricaturicé bailando con Sestea, y la cara era mi cara, y el cuerpo el de cualquiera, sufrí la odisea de EasyJet para volver y regresé a Asturias bastante tarde y bastante cansado. A un punto de haber tenido que hacer noche en Oviedo y regresar con un compañero a la amanecida.
Luego llegaron dos semanas con salida nocturna un viernes. Pero esa parte no la detallo. Casi no me acuerdo.
viernes, 1 de junio de 2007
Una despedida
Hace unos días me llegó un mail. Parece que García Márquez se ha retirado de la vida pública por razones de salud. Tiene un cáncer linfático. Ha escrito una carta a sus amigos que parece de despedida. Yo me cuento entre ellos aunque él no me conozca ni lo vaya a hacer; lo he conocido en sus textos y en algunos de los libros que leí. A mí me llegó gracias a este invento que en sus comienzos tuvo visos de aplicación militar, como las bombas, y que hoy es de un global que fulminó todas las distancias entre nosotros. Internet.
Es un texto conmovedor. Yo quería guardarlo pero no tengo donde. Siempre ando perdiéndolo todo. Lo dejaré aquí...
'Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de
trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo
más que pudiera.
Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva
pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que
valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos
sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen,
despertaría cuando los demás duermen. Si Dios me obsequiara un
trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma. A los
hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de
enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan
de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él
solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he
aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el
mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera
felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que
cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera
vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He
aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia
abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las
que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me
estaré muriendo. Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.
Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te
abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el
guardián de tu alma. Si supiera que estos son los últimos minutos
que te veo diría 'te quiero' y no asumiría, tontamente, que ya lo
sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad
para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo
lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca
te olvidaré. El mañana no le está asegurado a nadie, joven o
viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por
eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega,
seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una
sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para
concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti,
diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos
bien, toma tiempo para decirles 'lo siento', 'perdóname', 'por
favor', 'gracias' y todas las palabras de amor que conoces. Nadie
te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la
fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y
seres queridos cuánto te importan.'
Gabriel García Márquez
Es un texto conmovedor. Yo quería guardarlo pero no tengo donde. Siempre ando perdiéndolo todo. Lo dejaré aquí...
'Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de
trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo
más que pudiera.
Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva
pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que
valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos
sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen,
despertaría cuando los demás duermen. Si Dios me obsequiara un
trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma. A los
hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de
enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan
de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él
solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he
aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el
mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera
felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que
cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera
vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He
aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia
abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las
que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me
estaré muriendo. Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.
Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te
abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el
guardián de tu alma. Si supiera que estos son los últimos minutos
que te veo diría 'te quiero' y no asumiría, tontamente, que ya lo
sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad
para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo
lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca
te olvidaré. El mañana no le está asegurado a nadie, joven o
viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por
eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega,
seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una
sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para
concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti,
diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos
bien, toma tiempo para decirles 'lo siento', 'perdóname', 'por
favor', 'gracias' y todas las palabras de amor que conoces. Nadie
te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la
fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y
seres queridos cuánto te importan.'
Gabriel García Márquez
sábado, 26 de mayo de 2007
Vivo
Vengo poco últimamente, pero sigo vivo. Nos hicieron en la plaza Mayor de Madrid una caricatura. En cuanto encuentre el cable del móvil que lo conecta con el ordenador la subo. Yo creo que me ha captado. Soy yo. Y no exageró la nariz que tengo, lo que me sorprendió agradablemente. Puede ser que haya ensanchado la cara.
Tengo algunas cosas que contar. Otro día.
Tengo algunas cosas que contar. Otro día.
sábado, 12 de mayo de 2007
Mañana de prensa
Vuelvo de la calle, de hacer la compra en el Dia, tengo una calculadora en el subconsciente, clavo la misma cantidad cada vez. Quizá sea que siempre compro las mismas cosas aunque las ordenemos distinto en la caja. Antes estuve tomando un café en la terraza del Latino. Leyendo prensa y mirando desde lejos los carteles electorales de los tres partidos más importantes que concurren a las elecciones municipales y autonómicas.
El PSOE concurre con un "Haremos más" que deja la impresión de que 4 años no bastaron para hacer todo lo que querían hacer aunque estén en la dinámica generadora de bienestar que es ya imparable o acaso sea una promesa por si flotara en el aire que no hicieron suficiente en la oportunidad que se acaba. Algo así como que esta vez nos irá mejor seguro. Hay que volver a intentarlo. La fe es una fuente inagotable.
El PP acude a los votantes resaltando la palabra confianza, la ponen más grande en los rótulos, aunque el lema completo sea "Confianza en el futuro". Significa que son de naturaleza optimista y tienen confianza en el futuro. La mirada hacia delante que han de suponer todas las elecciones. Una superación del presente para llegar a un futuro mejor. Supongo que subliminalmente también vienen a reconocer que si no hubo confianza en el pasado, al menos en el más reciente, podrá haberla en el futuro, de su mano. Este caso es paradigmático, viene siendo habitual que en política se acuse a la otra parte de la falta que nos acusa. Si dicen de un político que engañó a los ciudadanos entonces la defensa no será demostrar que no se engañó, será decir que quien dice que engañó engaña a su vez. Ya hablé de eso alguna vez.
IU utiliza aquí "Gana Asturias". Es decir, votándoles gana Asturias. Pero lo mejor de su cartel electoral no es el lema que al igual que los otros es absolutamente prescindible e intercambiable, lo mejor es que en la foto el candidato autonómico y el local, cada uno en su postura sostienen una manzana. Y el que concurre en las municipales sostiene con una mano, y con la otra, quizá porque los expertos en imagen quieren mostrar las dos, al no saber donde ponerla termina asiéndola a la muñeca de la que tiene la manzana como si fuera sostén de aquella. Aunque el peso de una manzana no parece que necesitara de tanto, así que termina siendo una foto un poco extraña y extravagante, como Izquierda Unida, supongo.
Nos queda mucho mensaje electoral por delante. Yo particularmente estoy más interesado en que resuelvan por fin la huelga de transporte. El viernes próximo marcho a Madrid de fin de semana, es un día marcado en rojo en el calendario; me hace una ilusión bárbara.
El PSOE concurre con un "Haremos más" que deja la impresión de que 4 años no bastaron para hacer todo lo que querían hacer aunque estén en la dinámica generadora de bienestar que es ya imparable o acaso sea una promesa por si flotara en el aire que no hicieron suficiente en la oportunidad que se acaba. Algo así como que esta vez nos irá mejor seguro. Hay que volver a intentarlo. La fe es una fuente inagotable.
El PP acude a los votantes resaltando la palabra confianza, la ponen más grande en los rótulos, aunque el lema completo sea "Confianza en el futuro". Significa que son de naturaleza optimista y tienen confianza en el futuro. La mirada hacia delante que han de suponer todas las elecciones. Una superación del presente para llegar a un futuro mejor. Supongo que subliminalmente también vienen a reconocer que si no hubo confianza en el pasado, al menos en el más reciente, podrá haberla en el futuro, de su mano. Este caso es paradigmático, viene siendo habitual que en política se acuse a la otra parte de la falta que nos acusa. Si dicen de un político que engañó a los ciudadanos entonces la defensa no será demostrar que no se engañó, será decir que quien dice que engañó engaña a su vez. Ya hablé de eso alguna vez.
IU utiliza aquí "Gana Asturias". Es decir, votándoles gana Asturias. Pero lo mejor de su cartel electoral no es el lema que al igual que los otros es absolutamente prescindible e intercambiable, lo mejor es que en la foto el candidato autonómico y el local, cada uno en su postura sostienen una manzana. Y el que concurre en las municipales sostiene con una mano, y con la otra, quizá porque los expertos en imagen quieren mostrar las dos, al no saber donde ponerla termina asiéndola a la muñeca de la que tiene la manzana como si fuera sostén de aquella. Aunque el peso de una manzana no parece que necesitara de tanto, así que termina siendo una foto un poco extraña y extravagante, como Izquierda Unida, supongo.
Nos queda mucho mensaje electoral por delante. Yo particularmente estoy más interesado en que resuelvan por fin la huelga de transporte. El viernes próximo marcho a Madrid de fin de semana, es un día marcado en rojo en el calendario; me hace una ilusión bárbara.
viernes, 11 de mayo de 2007
Nada por aquí...
Nada por allá... ¡Pero nada!
(Para dos semanas sin ir a la piscina)
Puede parecer que esta web no la habita nadie, pero me he tirado toda la semana sin nada que decir. Quizá mañana diga algo, estamos en campaña electoral o en precampaña, que es la misma cosa pero se hace antes. Una forma de saltarse los plazos de inicio sin que importe a nadie, a nadie le parece mal, a nadie bien, tampoco. Nunco hubo línea más fina, casi es invisible.
El caso es que parece que hemos entrado en el tiempo en que los políticos se acuerdan un poco de los ciudadanos. Se disfrazan con las frases de toda la vida, nos hablan del futuro, de la esperanza que es una flor que nunca se marchita. Y nos siguen pareciendo tan malos como lo fueron siempre (son igual de malos).
Yo nunca fuí de mitines ni de aglomeraciones, pero me vi en cierta ocasión con la oportunidad de oír, casualmente al candidato a alcalde por IU para la ciudad de Valencia. Ocurrió que daba el discurso en el jardín de Viveros y coincidió que yo andaba paseando con Sestea por allí. Pues bien, yo que quizá lo hubiese votado sin haberlo oído nunca, me encontré con que aquel hombre no creía ni una palabra de lo que decía. O tal vez yo no creía que él lo creyera. En definitiva dio igual, el mitin que tenía que haber servido para ganar mi voto logró perderlo.
Tantos buenos propósitos en los tiempos que corren, y tan seguidos ahora cuando antes no movieron un dedo por cumplirlos, hartan hasta al más paciente de los votantes. En realidad ocurre que sospechamos que los políticos no son humanos. Son otra cosa,
y no gustan.
(Para dos semanas sin ir a la piscina)
Puede parecer que esta web no la habita nadie, pero me he tirado toda la semana sin nada que decir. Quizá mañana diga algo, estamos en campaña electoral o en precampaña, que es la misma cosa pero se hace antes. Una forma de saltarse los plazos de inicio sin que importe a nadie, a nadie le parece mal, a nadie bien, tampoco. Nunco hubo línea más fina, casi es invisible.
El caso es que parece que hemos entrado en el tiempo en que los políticos se acuerdan un poco de los ciudadanos. Se disfrazan con las frases de toda la vida, nos hablan del futuro, de la esperanza que es una flor que nunca se marchita. Y nos siguen pareciendo tan malos como lo fueron siempre (son igual de malos).
Yo nunca fuí de mitines ni de aglomeraciones, pero me vi en cierta ocasión con la oportunidad de oír, casualmente al candidato a alcalde por IU para la ciudad de Valencia. Ocurrió que daba el discurso en el jardín de Viveros y coincidió que yo andaba paseando con Sestea por allí. Pues bien, yo que quizá lo hubiese votado sin haberlo oído nunca, me encontré con que aquel hombre no creía ni una palabra de lo que decía. O tal vez yo no creía que él lo creyera. En definitiva dio igual, el mitin que tenía que haber servido para ganar mi voto logró perderlo.
Tantos buenos propósitos en los tiempos que corren, y tan seguidos ahora cuando antes no movieron un dedo por cumplirlos, hartan hasta al más paciente de los votantes. En realidad ocurre que sospechamos que los políticos no son humanos. Son otra cosa,
y no gustan.
domingo, 6 de mayo de 2007
Bosco y los anuncios
Leía ayer a Bosco en su blog. Se quejaba por la cantidad y calidad de los anuncios con que interrumpen la programación, era una queja al viento, lavar los dientes tras ingerir arsénico prácticamente para nada. Pues escribir un blog de estos, el suyo o el mío, que no visita casi nadie es como tener una isla desierta en propiedad.
Escribe Bosco con gracia cuando quiere. Otras veces escribe con las palabras que ya no usa nadie, y que probablemente nadie usó antes de él, ni nadie usará. Aunque son palabras todas reales, como las cosas que cuenta, a veces del barrio y a veces de los anhelos, de los recuerdos de una vida bien vivida. Se hace difícil algunas veces, tiene que ir uno de la mano del diccionario o sobrentendiendo por el contexto para continuar, pero con carácter general los textos le quedan como composiciones musicales casi perfectas. Y al acabar su lectura, invade la mayoría de las veces la pena, porque queda flotando en el aire lo que contó y lo que no, la sensación de que en el silencio algo desparrama.
Contaba Bosco porque lo tiene medido, que los bloques de anuncios llevan no menos de cuarto de hora. Tiene toda la razón, a mí me ocurrió que olvidé lo que estaba viendo y me di de bruces a la vuelta diciéndome - ¡ah! era esto...
Otras veces me di por vencido y al ver un nuevo corte decidí que lo que faltara no merecía la espera. Así me ocurrió con algunas series de televisión, incapaz de absorber el ingenio de tanto creativo de publicidad preferí irme al sobre de la cama, encender el MP3 para oír música pensándome hasta quedar dormido.
Y que decir de la calidad de los anuncios. Si yo trabajara en eso de la publicidad, si gastara los millones que sé que gastan en hacer los mejores anuncios que diera de si el talento creativo, me esforzaría al menos porque no acompañaran mis prodigios de los abortos de la competencia o de los de cualquier otro anunciante. Alguno dirá, mejor que pongan uno de esos engendros antes que el tuyo pues si es bueno parecerá aún mejor en la comparación. Pero no es verdad, hace unos años tal vez sí. Ahora los pacientes consumidores tenemos nuestras listas negras. Si yo veo que en la interminable sucesión de consejos publicitarios inicia aquel de Aquarius, por ejemplo, que tiene cantando en inglés a Raphael, entonces cambio de canal sin rubor alguno, y me quedo en cualquier otro anclado hasta que sepa seguro, cierto, que no me lo encontraré corrido parte pero inacabado al volver. Pues es tal el temor a verlo y a escucharlo como a manejarme por una mansión habitada por fantasmas.
Y lo sentiré de veras si a la vuelta dejé de observar uno de esos raros, hallazgos televisivos, que iba pegado a la cola del que acabó. Porque perdieron un cliente potencial por culpa de quien los ordena para antena en esa franja horaria.
Con lo fácil que sería dejar todos los malos seguidos, si no trasladados a las 4 de la mañana al menos si con un cartelito que advirtiera lo que se avecina y por cuanto tiempo. Así podríamos cambiar a otro sitio, aprovechar para ir al baño, al frigo, o a decirle a quien queramos cuánto la queremos y por cuanto tiempo se lo vamos a decir.
Escribe Bosco con gracia cuando quiere. Otras veces escribe con las palabras que ya no usa nadie, y que probablemente nadie usó antes de él, ni nadie usará. Aunque son palabras todas reales, como las cosas que cuenta, a veces del barrio y a veces de los anhelos, de los recuerdos de una vida bien vivida. Se hace difícil algunas veces, tiene que ir uno de la mano del diccionario o sobrentendiendo por el contexto para continuar, pero con carácter general los textos le quedan como composiciones musicales casi perfectas. Y al acabar su lectura, invade la mayoría de las veces la pena, porque queda flotando en el aire lo que contó y lo que no, la sensación de que en el silencio algo desparrama.
Contaba Bosco porque lo tiene medido, que los bloques de anuncios llevan no menos de cuarto de hora. Tiene toda la razón, a mí me ocurrió que olvidé lo que estaba viendo y me di de bruces a la vuelta diciéndome - ¡ah! era esto...
Otras veces me di por vencido y al ver un nuevo corte decidí que lo que faltara no merecía la espera. Así me ocurrió con algunas series de televisión, incapaz de absorber el ingenio de tanto creativo de publicidad preferí irme al sobre de la cama, encender el MP3 para oír música pensándome hasta quedar dormido.
Y que decir de la calidad de los anuncios. Si yo trabajara en eso de la publicidad, si gastara los millones que sé que gastan en hacer los mejores anuncios que diera de si el talento creativo, me esforzaría al menos porque no acompañaran mis prodigios de los abortos de la competencia o de los de cualquier otro anunciante. Alguno dirá, mejor que pongan uno de esos engendros antes que el tuyo pues si es bueno parecerá aún mejor en la comparación. Pero no es verdad, hace unos años tal vez sí. Ahora los pacientes consumidores tenemos nuestras listas negras. Si yo veo que en la interminable sucesión de consejos publicitarios inicia aquel de Aquarius, por ejemplo, que tiene cantando en inglés a Raphael, entonces cambio de canal sin rubor alguno, y me quedo en cualquier otro anclado hasta que sepa seguro, cierto, que no me lo encontraré corrido parte pero inacabado al volver. Pues es tal el temor a verlo y a escucharlo como a manejarme por una mansión habitada por fantasmas.
Y lo sentiré de veras si a la vuelta dejé de observar uno de esos raros, hallazgos televisivos, que iba pegado a la cola del que acabó. Porque perdieron un cliente potencial por culpa de quien los ordena para antena en esa franja horaria.
Con lo fácil que sería dejar todos los malos seguidos, si no trasladados a las 4 de la mañana al menos si con un cartelito que advirtiera lo que se avecina y por cuanto tiempo. Así podríamos cambiar a otro sitio, aprovechar para ir al baño, al frigo, o a decirle a quien queramos cuánto la queremos y por cuanto tiempo se lo vamos a decir.
sábado, 5 de mayo de 2007
Batasunas
Las cosas no se ven como son. Las vemos como somos.
Hilario Ascasubi.
Ya me he pronunciado alguna vez en contra de la ilegalización de partidos políticos. Me parece una medida de otro tiempo y de otro sistema político. Porque en su esencia la idea de democracia casa bien poco con la dejar sin cartas a quien no piensa como nosotros. Más bien uno espera que sean los votantes los que den o quiten razones. Es mi forma de pensar, nada más. Lo que espero no sea interpretado por algún ágil mental como una concesión al terrorismo, a ETA, o a los asesinos de la naturaleza que sean, aquellos que prentenden convencernos a punta de pistola. Eso sería intolerable. Mi rechazo a ETA y a la tiranía que a supuesto para los vascos y por extensión para todos los españoles es tan firme como lo fue siempre, y en algún rincón de este espacio, disperso de años, ya quedó constancia. Y demostré tanta sensibilidad como el más sensible precisamente porque el azar me dispuso a nacer allí, hace bastantes años. Más o menos los que llevamos de democracia.
Sin embargo soy de los que piensa que ya teníamos un código penal bastante bien acabado para perseguir individualidades y no formas de pensar. Y que si un sujeto comete un delito; enaltecimiento de terrorismo por ejemplo, debe ser perseguido con todos los medios de los que dota un Estado de derecho. Y si son todos los amparados bajo unas siglas los que los cometen, todos tendrán que rendir cuentas ante la ley, pero como sujetos únicos, responsables de sus actos. Del mismo modo que el agrede a otro, roba o mata.
Decía Arouet Voltaire: "Lo que usted afirma me parece disparatado, pero defendería con mi vida su derecho a decirlo". Quizá ese es el germen de la democracia.
Hace unos días escuché en la televisión que se debía ilegalizar alguna agrupación de electores porque en su nombre constaba la palabra Batasuna que significa unidad es euskera. Llamándose igual tendrán que ser lo mismo, y si ilegalizamos aquellos habrá que ilegalizar también a estos. Hasta ese punto hemos llegado y a nadie le sorprende.
Es seguro que la ley de partidos no se habría dado sin el Partido Popular en el gobierno. Del mismo modo que hoy reina una confusión importante entre los poderes fácticos del estado, ejecutivo y judicial parecen mezclados e indisolubles. Instrumento el segundo del primero. Con unos tribunales que en sus instancias más altas parecen gobernados nada más que por las mayorías que escogieron a cada magistrado.
Por suerte todos aquellos que quieren levantar fronteras entre nosotros, que construyen muros para mirar su propio ombligo, están en una carrera contra el tiempo.
Avanzamos en un mundo en el que la globalización abrió puertas y ventanas. Los ciudadanos somos cada vez menos de un sitio y más de todas partes. Somos ciudadanos del mundo, y estamos cada vez más cerca unos de otros sin importar la distancia espacial. Pronto no habrá quién quiera un País Vasco apartado de todos. Quizá porque ese interés se habrá desvanecido al comprender que no hay vecinos. Que no hay un ellos y nosotros, que somos lo mismo si sabemos respetarnos.
Nos hablan de un futuro no muy lejano en que cada persona tendrá su alter ego en la Red, que será un inmenso prado verde en que cabremos todos.
Yo, aunque nunca fui el primero en nada ya estoy por aquí; y me voy a quedar.
Hilario Ascasubi.
Ya me he pronunciado alguna vez en contra de la ilegalización de partidos políticos. Me parece una medida de otro tiempo y de otro sistema político. Porque en su esencia la idea de democracia casa bien poco con la dejar sin cartas a quien no piensa como nosotros. Más bien uno espera que sean los votantes los que den o quiten razones. Es mi forma de pensar, nada más. Lo que espero no sea interpretado por algún ágil mental como una concesión al terrorismo, a ETA, o a los asesinos de la naturaleza que sean, aquellos que prentenden convencernos a punta de pistola. Eso sería intolerable. Mi rechazo a ETA y a la tiranía que a supuesto para los vascos y por extensión para todos los españoles es tan firme como lo fue siempre, y en algún rincón de este espacio, disperso de años, ya quedó constancia. Y demostré tanta sensibilidad como el más sensible precisamente porque el azar me dispuso a nacer allí, hace bastantes años. Más o menos los que llevamos de democracia.
Sin embargo soy de los que piensa que ya teníamos un código penal bastante bien acabado para perseguir individualidades y no formas de pensar. Y que si un sujeto comete un delito; enaltecimiento de terrorismo por ejemplo, debe ser perseguido con todos los medios de los que dota un Estado de derecho. Y si son todos los amparados bajo unas siglas los que los cometen, todos tendrán que rendir cuentas ante la ley, pero como sujetos únicos, responsables de sus actos. Del mismo modo que el agrede a otro, roba o mata.
Decía Arouet Voltaire: "Lo que usted afirma me parece disparatado, pero defendería con mi vida su derecho a decirlo". Quizá ese es el germen de la democracia.
Hace unos días escuché en la televisión que se debía ilegalizar alguna agrupación de electores porque en su nombre constaba la palabra Batasuna que significa unidad es euskera. Llamándose igual tendrán que ser lo mismo, y si ilegalizamos aquellos habrá que ilegalizar también a estos. Hasta ese punto hemos llegado y a nadie le sorprende.
Es seguro que la ley de partidos no se habría dado sin el Partido Popular en el gobierno. Del mismo modo que hoy reina una confusión importante entre los poderes fácticos del estado, ejecutivo y judicial parecen mezclados e indisolubles. Instrumento el segundo del primero. Con unos tribunales que en sus instancias más altas parecen gobernados nada más que por las mayorías que escogieron a cada magistrado.
Por suerte todos aquellos que quieren levantar fronteras entre nosotros, que construyen muros para mirar su propio ombligo, están en una carrera contra el tiempo.
Avanzamos en un mundo en el que la globalización abrió puertas y ventanas. Los ciudadanos somos cada vez menos de un sitio y más de todas partes. Somos ciudadanos del mundo, y estamos cada vez más cerca unos de otros sin importar la distancia espacial. Pronto no habrá quién quiera un País Vasco apartado de todos. Quizá porque ese interés se habrá desvanecido al comprender que no hay vecinos. Que no hay un ellos y nosotros, que somos lo mismo si sabemos respetarnos.
Nos hablan de un futuro no muy lejano en que cada persona tendrá su alter ego en la Red, que será un inmenso prado verde en que cabremos todos.
Yo, aunque nunca fui el primero en nada ya estoy por aquí; y me voy a quedar.
viernes, 4 de mayo de 2007
La forma de querer tú
La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: Jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
Pedro Salinas
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: Jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
Pedro Salinas
Humorista Aznar
Las vueltas que da la vida. Ocurren cosas inesperadas, podemos jurarlo. Resulta que Jose María Aznar, expresidente de gobierno, se emplea ahora como monologuista en reuniones del PP o de la fundación esa que preside con mano diestra, es decir, mano derecha.
Hay un video en la red en la que se le ve realmente en su salsa, con el peluco que gasta ahora que está desmelenado y sin apenas bigote, debe ser que ya no alterna tanto con Bush como antaño (siempre tendrás un bigote cerca). En el video en cuestión se le ve muy suelto, logrando de la afición entregada casi aplausos y vítores al decir que no quiere que le digan que no puede ir a más de tanta velocidad, lo que imagino que significa que las señales de tráfico son una mala idea, que mejor dejar que cada uno vaya a la velocidad que le pida el cuerpo o permita el vehículo. Tampoco quiere que le digan que no puede tomar hamburguesas de tanto, que es comida muy del país, ni no se qué del vino. Está visto que Aznar quiere hacer lo que le dé la gana sin cortapisas. Que quiere meterle un bolígrafo en el escote a una periodista, lo hace y santas pascuas. Él es así, la alegría de la huerta.
Termina diciendo que no le gusta el lema de la DGT "No podemos conducir por ti". Que siempre que lo ve piensa: ¿Quién te ha dicho que quiera que conduzcas por mí?
Fuera de que sea un lema algo sospechoso de tratarnos como a menores de edad, la verdad es que viene a incidir en que conducir bien o mal depende en exclusiva de cada conductor, que no vendrá nadie detrás a reparar los errores que podamos cometer. Sin embargo a Aznar no le gusta porque todo aquello le da la impresión de estar siendo hurtado en su libertad, o al menos eso se trasluce. No quiere ser guiado como un niño en dirección ninguna. Pero él dijo mirando fijamente a la cámara, si lo creen, creo, creeréis, ya huele a zafarrancho:
-Pueden creerme que hay armas de destrucción masiva.
Y esperaba que la gente le creyera, y esperaba que la gente lo apoyara.
Lo malo para él es que no ocurrió ni lo uno ni lo otro. No había más pruebas que su mirada ante la cámara, sus ojos fijos, su peinado cabello negro y su bigote. Era su palabra, y un hombre vale lo que valga aquella. En aquellos tiempos guiar y ser guiados estaba mejor visto. Por eso quizá ahora es, alma de cántaro entre conferencias, una bala perdida y rebelde.
Tal vez si entonces hubiéramos tenido un anuncio que dijera:
"No podemos gobernar por ti", hoy no contaríamos los muertos en Irak por miles; y lo peor es que pasados los años, unos cuantos ya, y no parece que estemos en el camino de la paz.
Esta visto que al trío calavera no se les sacaron los colores suficiente. Tienen la conciencia limpia como una patena.
Hay un video en la red en la que se le ve realmente en su salsa, con el peluco que gasta ahora que está desmelenado y sin apenas bigote, debe ser que ya no alterna tanto con Bush como antaño (siempre tendrás un bigote cerca). En el video en cuestión se le ve muy suelto, logrando de la afición entregada casi aplausos y vítores al decir que no quiere que le digan que no puede ir a más de tanta velocidad, lo que imagino que significa que las señales de tráfico son una mala idea, que mejor dejar que cada uno vaya a la velocidad que le pida el cuerpo o permita el vehículo. Tampoco quiere que le digan que no puede tomar hamburguesas de tanto, que es comida muy del país, ni no se qué del vino. Está visto que Aznar quiere hacer lo que le dé la gana sin cortapisas. Que quiere meterle un bolígrafo en el escote a una periodista, lo hace y santas pascuas. Él es así, la alegría de la huerta.
Termina diciendo que no le gusta el lema de la DGT "No podemos conducir por ti". Que siempre que lo ve piensa: ¿Quién te ha dicho que quiera que conduzcas por mí?
Fuera de que sea un lema algo sospechoso de tratarnos como a menores de edad, la verdad es que viene a incidir en que conducir bien o mal depende en exclusiva de cada conductor, que no vendrá nadie detrás a reparar los errores que podamos cometer. Sin embargo a Aznar no le gusta porque todo aquello le da la impresión de estar siendo hurtado en su libertad, o al menos eso se trasluce. No quiere ser guiado como un niño en dirección ninguna. Pero él dijo mirando fijamente a la cámara, si lo creen, creo, creeréis, ya huele a zafarrancho:
-Pueden creerme que hay armas de destrucción masiva.
Y esperaba que la gente le creyera, y esperaba que la gente lo apoyara.
Lo malo para él es que no ocurrió ni lo uno ni lo otro. No había más pruebas que su mirada ante la cámara, sus ojos fijos, su peinado cabello negro y su bigote. Era su palabra, y un hombre vale lo que valga aquella. En aquellos tiempos guiar y ser guiados estaba mejor visto. Por eso quizá ahora es, alma de cántaro entre conferencias, una bala perdida y rebelde.
Tal vez si entonces hubiéramos tenido un anuncio que dijera:
"No podemos gobernar por ti", hoy no contaríamos los muertos en Irak por miles; y lo peor es que pasados los años, unos cuantos ya, y no parece que estemos en el camino de la paz.
Esta visto que al trío calavera no se les sacaron los colores suficiente. Tienen la conciencia limpia como una patena.
jueves, 3 de mayo de 2007
Roturas
Ha pasado a la final de la UEFA el Sevilla en vez de Osasuna, y es para una mayoría entre la que me cuento una mala noticia. Como fue buena que cayera el Chelsea de Mourinho, pero así son las cosas, dos días buenos seguidos, son raros.
De que cayera el Chelsea nos alegramos porque no tragamos a Mourinho que es un entrenador que empezó siendo nada más un traductor (lo que es poca cosa en el mundo del fútbol y de importancia fuera de él). Nos puede su arrogancia que es además calculada, como su apariencia de vagabundo borrachín que encontrara entre los cubos de basura unos cuántos trajes de Armani.
Nos gustó porque puede ser que el fútbol, como el amor, no se compre con dinero. Con dinero se compra otra cosa, Abramovich a estas horas debe saberlo de sobra.
Sin embargo hoy llega el Sevilla y pasa, y se nos fastidia el día, con los bueno que estaba siendo, ya decían que hasta el rabo todo es toro. Y puede que aunque tarde el día se tuerza.
Por supuesto no fastidia por el bueno de Juande, que era un entrenador de esos que nunca llegaba al final de sus contratos, lo echaban antes. Era de esos de quita y pon, para emergencias si las hubiera o para crearlas sin falta que hacían, oiga. No era de los llorones como Lotina, aunque tenía desde antes de empezar el partido la cara del perdedor, como si anticipara en la expresión de su rostro el descalabro inminente. Quizá era un sexto sentido, una especie de premonición, pues tarde o temprano el equipo desmoronaba.
Juande en realidad tiene todas nuestras simpatías, y quizá más ahora que le vienen bien dadas y aspira a saltar el charquito por ver si le dan para entrenar al Chelsea (ya sin Mourinho). Es un entrenador ambicioso y por lo visto de los más fácil de acertar desde las gradas, vamos que como una diana que pudiera perder el conocimiento (el mucho o poco que tenga).
Si fastidia lo del Sevilla que cacarea, es por Del Nido, que es un abogado con pinta de mafioso, bastante bocazas y mete patas. A mí me da el pálpito de que este va a estar en el ajo de lo de la operación Malaya. No sé si subalterno, como la Pantoja, o como principalísima Roca. Pero lleva pinta de no ser del todo ajeno.
Espera en la final el Espanyol. Veremos que ocurre. Yo brindo porque si alguien se lesiona durante el partido, no nos digan aquello de que sospechan que sea una rotura fibrilar, sino un mucho más humorístico:
-Me temo que sea una rotura piernil. Lo que será admitido como cierto por toda la concurrencia, sin excepciones.
Y si no se quieren dar datos tan concretos de anatomía, un acertadísimo:
-Para mí que va a ser una rotura humana (para que especificar más). Ni una objeción al respecto.
Lo que ocurre es que los locutores del fútbol actual no tienen sentido del humor, con la falta que hace. Sus roturas fibrilares nos aburren por extendidas. Nadie ingenia, tiene todos el mismo humor que tendrá Del Nido si un día le toca cantar que se le enamora el alma tras los barrotes de Alcalá Meco, entonces el juez o la jueza, que van siendo mayoría, le dirá socarrón o firmemente socarrona que mejor empiece con esa otra que decía:
"Hoy quiero confesar..."
De que cayera el Chelsea nos alegramos porque no tragamos a Mourinho que es un entrenador que empezó siendo nada más un traductor (lo que es poca cosa en el mundo del fútbol y de importancia fuera de él). Nos puede su arrogancia que es además calculada, como su apariencia de vagabundo borrachín que encontrara entre los cubos de basura unos cuántos trajes de Armani.
Nos gustó porque puede ser que el fútbol, como el amor, no se compre con dinero. Con dinero se compra otra cosa, Abramovich a estas horas debe saberlo de sobra.
Sin embargo hoy llega el Sevilla y pasa, y se nos fastidia el día, con los bueno que estaba siendo, ya decían que hasta el rabo todo es toro. Y puede que aunque tarde el día se tuerza.
Por supuesto no fastidia por el bueno de Juande, que era un entrenador de esos que nunca llegaba al final de sus contratos, lo echaban antes. Era de esos de quita y pon, para emergencias si las hubiera o para crearlas sin falta que hacían, oiga. No era de los llorones como Lotina, aunque tenía desde antes de empezar el partido la cara del perdedor, como si anticipara en la expresión de su rostro el descalabro inminente. Quizá era un sexto sentido, una especie de premonición, pues tarde o temprano el equipo desmoronaba.
Juande en realidad tiene todas nuestras simpatías, y quizá más ahora que le vienen bien dadas y aspira a saltar el charquito por ver si le dan para entrenar al Chelsea (ya sin Mourinho). Es un entrenador ambicioso y por lo visto de los más fácil de acertar desde las gradas, vamos que como una diana que pudiera perder el conocimiento (el mucho o poco que tenga).
Si fastidia lo del Sevilla que cacarea, es por Del Nido, que es un abogado con pinta de mafioso, bastante bocazas y mete patas. A mí me da el pálpito de que este va a estar en el ajo de lo de la operación Malaya. No sé si subalterno, como la Pantoja, o como principalísima Roca. Pero lleva pinta de no ser del todo ajeno.
Espera en la final el Espanyol. Veremos que ocurre. Yo brindo porque si alguien se lesiona durante el partido, no nos digan aquello de que sospechan que sea una rotura fibrilar, sino un mucho más humorístico:
-Me temo que sea una rotura piernil. Lo que será admitido como cierto por toda la concurrencia, sin excepciones.
Y si no se quieren dar datos tan concretos de anatomía, un acertadísimo:
-Para mí que va a ser una rotura humana (para que especificar más). Ni una objeción al respecto.
Lo que ocurre es que los locutores del fútbol actual no tienen sentido del humor, con la falta que hace. Sus roturas fibrilares nos aburren por extendidas. Nadie ingenia, tiene todos el mismo humor que tendrá Del Nido si un día le toca cantar que se le enamora el alma tras los barrotes de Alcalá Meco, entonces el juez o la jueza, que van siendo mayoría, le dirá socarrón o firmemente socarrona que mejor empiece con esa otra que decía:
"Hoy quiero confesar..."
domingo, 29 de abril de 2007
El sueldazo
Por fin se ha desvelado el sueldo de Rajoy. Estuvo jugando a no decirlo, quizá por timidez o quizá porque en el fondo le parece mucho para lo que hace. No soy yo quien tiene que opinar. Después de todo la mayor parte se la paga puntualmente el Partido Popular, así que prefiero que sea algún militante de los de recibo mensual en cuenta, quien enjuicie si hay dinero para pagar tarea tan valiente, no olvidemos que da la cara por Zaplana y Acebes, y estar bajo ese paraguas tiene mérito indudable.
Se desveló la cantidad en una distendida reunión en Lleida que debe ser tierra de gente rica, de la que no se lleva las manos a la cabeza por un millón de los de antes. No debió coincidir entonces con una pensionista de 300 euros al mes, y le dio entonces menos apuro. Sobremesa con habanos y whisky añejo propicia jugosas confesiones.
Él mismo reconocía que se quedó cortado en su día. ¿Cómo reconocerlo públicamente ante aquella mujer? Dijo un "bastante más" que es algo etéreo, como una nube. Que no compromete a nadie ni a nadie ofende, aunque diera la impresión de quererlo callar porque convenía. Lo supo arreglar después bajando donde los mortales para decir que mira la cuenta a final de mes. Supongo que por ver como quedó tras todos los cargos. Lo que ocurre es que en ese instante en que se reconocía someramente preocupado por el saldo no debía imaginar que terminaría desvelando el montante de su sueldo, apenas unos días después, con lo que nos estaba filtrando una mentira, como un hilillo de plastilina que pudiera arruinar su propia credibilidad.
Y si fuera cierto que es de los que tiene que mirar la cuenta a finales, por ver como quedó, habrá que preguntarse en que oscuros manejos se mueve este hombre, pese a su apariencia de sacristán de ermita distante. En que puede gastar ese sueldazo, que es de los que sirven para que la media por español se dispare, que es cierto aún no lo dije, soy timido también, ronda los 8000 euros sin falta, cada mes.
Se desveló la cantidad en una distendida reunión en Lleida que debe ser tierra de gente rica, de la que no se lleva las manos a la cabeza por un millón de los de antes. No debió coincidir entonces con una pensionista de 300 euros al mes, y le dio entonces menos apuro. Sobremesa con habanos y whisky añejo propicia jugosas confesiones.
Él mismo reconocía que se quedó cortado en su día. ¿Cómo reconocerlo públicamente ante aquella mujer? Dijo un "bastante más" que es algo etéreo, como una nube. Que no compromete a nadie ni a nadie ofende, aunque diera la impresión de quererlo callar porque convenía. Lo supo arreglar después bajando donde los mortales para decir que mira la cuenta a final de mes. Supongo que por ver como quedó tras todos los cargos. Lo que ocurre es que en ese instante en que se reconocía someramente preocupado por el saldo no debía imaginar que terminaría desvelando el montante de su sueldo, apenas unos días después, con lo que nos estaba filtrando una mentira, como un hilillo de plastilina que pudiera arruinar su propia credibilidad.
Y si fuera cierto que es de los que tiene que mirar la cuenta a finales, por ver como quedó, habrá que preguntarse en que oscuros manejos se mueve este hombre, pese a su apariencia de sacristán de ermita distante. En que puede gastar ese sueldazo, que es de los que sirven para que la media por español se dispare, que es cierto aún no lo dije, soy timido también, ronda los 8000 euros sin falta, cada mes.
Galera
No es plan para un sábado noche, ni para un viernes, ni siquiera para un lunes, pero ayer estuve viendo la tele y me encontré con María José Galera, aquella concursante de pelo apretado en el único Gran Hermano que seguí, que volvía a un plató de televisión por aquello de conseguir cuartos para la boda y habitaciones para el piso. En mi defensa admitiré también que llegué a ver Dolce Vita después de navegar entre los canales, y visionar casi totalmente "Matilda" una peli de una niña que mueve cosas con la mente; aunque admitirlo no sé si mejora o empeora las cosas.
¡Pero qué queréis que haga! Mis mochuelas, las asesoras-muchas-horas, marcharon cada una a su olivo. Una a su piso de Oviedo, creo. La otra, atención no te lo pierdas, a Valencia de puente, a ver a su media naranja que lleva cinto y pistola. Y allí habría ido con más motivo que ella por tener más personas que ver aunque me fueran a dar los mismos besos. Pero este lunes es un lunes laborable, descolocado en el universo de las fiestas. En Valencia saben bien como colocar las festividades varias con que adornan Abril. Lo hacen siempre reservando el lunes como una plaza de aparcamiento, y les quedan las semanas la mar de cortitas y los fines estupendamente longevos. Así convierten el domingo en otro sábado, dos seguidos; y el lunes en domingo de atardecer naranja.
Decía que haciendo zapping (figura ya en el diccionario) llegué a ver a la Galera, sentada en la silla. Ocupándolo todo, con el pelo recogido, camisa de hombre, abiertos los primeros botones, generoso escote y pantalón vaquero oscuro cubriendo sus piernas, auténticas autopistas. Guapísima esa mujer, mejorada por los años que llega para hacer las paces con Jorge Berrocal, el más célebre de los concursantes de aquel año por su frase desesperada: ¡Pero quién me pone la pierna encima! Una frase con la que nos sentimos identificados un país entero, ocurría no obstante que no sabíamos como decirlo, nunca se nos hubiera ocurrido, y llegó aquel chico más bien bobo para encontrar las palabras justas que nos impedían desarrollar todo nuestro potencial, individual y colectivo. Si ya sabíamos que alguien nos ponía la pierna encima, se trataba nomás de saber quién era.
Más allá de siete años quedan los 12 días que pasaron ambos como pareja, puede que de conveniencia, en aquella casa de encierro. Luego exprimieron la cosa todo lo que pudieron, por lo que se ve, con bolos veraniegos en que simulaban estar muy enamorados, aunque a las claras está que solamente simulaba ella, él lo estaba y casi seguro aún lo está.
No sería raro viendo a María José Galera, bellísima mujer, con la gracia de los sevillanos que deben ser los españoles que reciben más abrazos. Ella fue la que decidió acabar con la relación que le unía a Jorge y acabó al tiempo con él un poco. Pero Jorge no supo aceptarlo con deportividad, dar por bueno lo vivido y sentirse afortunado por haber probado el amor. Pecó de ambicioso, la quiso para él porque no podía querer a nadie tanto como la quiso a ella. Se cruzó en su vida y lo eclipsó para siempre.
En realidad no hay que culparlo demasiado, todo el mundo tiene derecho a aspirar a lo máximo. Aunque son pocos los que lo consiguen. Para Jorge, María José era lo mejor que podía hallar y sintió que la búsqueda había terminado. Pero hay mujeres que van por la vida haciendo daño aún sin quererlo, porque enfocan con su foco y luego siguen su camino. Como María José, que es mujer de esas que podría elegir hombre en una tómbola para que caminara dos pasos por detrás.
Ayer escenificaron el enésimo desencuentro de pareja rota. Invadidos por el rencor. Ella dispuesta a seguir hacia delante observando los destrozos, borrón y cuenta nueva. Él contando las bajas aún tras siete años en que ambos afilaron la lengua para herir. A Jorge pareciera que se detuvo el tiempo, sigue siendo el mismo tipo, con la misma cara, los mismos ojos, sangrando por la herida, preguntándose aún quién diablos le pone la pierna encima. A María José le tocan casi las campanas de boda, pero quién sabe si acertará por fin.
No es mal plan volver a encontrarse. Después de todo ambos recibieron un cheque que terminó de convencerlos. Y la fama dura porque la concurrencia está más dispuesta a recordar una cara del televisor que un desaguisado político. Pero de nuevo ante las cámaras volvemos todos 7 años atrás, cuando éramos más jóvenes y les observábamos crédulos perdidos en el amor. Lo malo es que puede ocurrir que a Jorge el cheque un día ya no lo convenza. Entonces habrá hecho borrón y cuenta nueva.
¡Pero qué queréis que haga! Mis mochuelas, las asesoras-muchas-horas, marcharon cada una a su olivo. Una a su piso de Oviedo, creo. La otra, atención no te lo pierdas, a Valencia de puente, a ver a su media naranja que lleva cinto y pistola. Y allí habría ido con más motivo que ella por tener más personas que ver aunque me fueran a dar los mismos besos. Pero este lunes es un lunes laborable, descolocado en el universo de las fiestas. En Valencia saben bien como colocar las festividades varias con que adornan Abril. Lo hacen siempre reservando el lunes como una plaza de aparcamiento, y les quedan las semanas la mar de cortitas y los fines estupendamente longevos. Así convierten el domingo en otro sábado, dos seguidos; y el lunes en domingo de atardecer naranja.
Decía que haciendo zapping (figura ya en el diccionario) llegué a ver a la Galera, sentada en la silla. Ocupándolo todo, con el pelo recogido, camisa de hombre, abiertos los primeros botones, generoso escote y pantalón vaquero oscuro cubriendo sus piernas, auténticas autopistas. Guapísima esa mujer, mejorada por los años que llega para hacer las paces con Jorge Berrocal, el más célebre de los concursantes de aquel año por su frase desesperada: ¡Pero quién me pone la pierna encima! Una frase con la que nos sentimos identificados un país entero, ocurría no obstante que no sabíamos como decirlo, nunca se nos hubiera ocurrido, y llegó aquel chico más bien bobo para encontrar las palabras justas que nos impedían desarrollar todo nuestro potencial, individual y colectivo. Si ya sabíamos que alguien nos ponía la pierna encima, se trataba nomás de saber quién era.
Más allá de siete años quedan los 12 días que pasaron ambos como pareja, puede que de conveniencia, en aquella casa de encierro. Luego exprimieron la cosa todo lo que pudieron, por lo que se ve, con bolos veraniegos en que simulaban estar muy enamorados, aunque a las claras está que solamente simulaba ella, él lo estaba y casi seguro aún lo está.
No sería raro viendo a María José Galera, bellísima mujer, con la gracia de los sevillanos que deben ser los españoles que reciben más abrazos. Ella fue la que decidió acabar con la relación que le unía a Jorge y acabó al tiempo con él un poco. Pero Jorge no supo aceptarlo con deportividad, dar por bueno lo vivido y sentirse afortunado por haber probado el amor. Pecó de ambicioso, la quiso para él porque no podía querer a nadie tanto como la quiso a ella. Se cruzó en su vida y lo eclipsó para siempre.
En realidad no hay que culparlo demasiado, todo el mundo tiene derecho a aspirar a lo máximo. Aunque son pocos los que lo consiguen. Para Jorge, María José era lo mejor que podía hallar y sintió que la búsqueda había terminado. Pero hay mujeres que van por la vida haciendo daño aún sin quererlo, porque enfocan con su foco y luego siguen su camino. Como María José, que es mujer de esas que podría elegir hombre en una tómbola para que caminara dos pasos por detrás.
Ayer escenificaron el enésimo desencuentro de pareja rota. Invadidos por el rencor. Ella dispuesta a seguir hacia delante observando los destrozos, borrón y cuenta nueva. Él contando las bajas aún tras siete años en que ambos afilaron la lengua para herir. A Jorge pareciera que se detuvo el tiempo, sigue siendo el mismo tipo, con la misma cara, los mismos ojos, sangrando por la herida, preguntándose aún quién diablos le pone la pierna encima. A María José le tocan casi las campanas de boda, pero quién sabe si acertará por fin.
No es mal plan volver a encontrarse. Después de todo ambos recibieron un cheque que terminó de convencerlos. Y la fama dura porque la concurrencia está más dispuesta a recordar una cara del televisor que un desaguisado político. Pero de nuevo ante las cámaras volvemos todos 7 años atrás, cuando éramos más jóvenes y les observábamos crédulos perdidos en el amor. Lo malo es que puede ocurrir que a Jorge el cheque un día ya no lo convenza. Entonces habrá hecho borrón y cuenta nueva.
sábado, 28 de abril de 2007
Solamente tiempo
Creo que hoy tengo los pies en un jardín que creí que ya no pisaría. He vuelto por estas cosas que tiene la cabeza, misteriosas e intríncadas, impredecibles.
Quizá hoy esté todo el día un poco triste.
Tengo vuelo a Madrid en ida y vuelta para el fin de semana del 18 de Mayo. Esos días serán mejor, seguro. Compré el billete ayer mismo. Este fin de semana, aniversario de una fecha perdida, es un estanque sin cisnes.
Dice Ismael Serrano que el tiempo todas las batallas vence. La verdad es que no sé si las vence o las pierde todas. Quizá creemos en el momento que las vencimos y es el tiempo el que demuestra después que en realidad se perdieron. El resplandor del ganador será algo fugaz.
Quizá hoy esté todo el día un poco triste.
Tengo vuelo a Madrid en ida y vuelta para el fin de semana del 18 de Mayo. Esos días serán mejor, seguro. Compré el billete ayer mismo. Este fin de semana, aniversario de una fecha perdida, es un estanque sin cisnes.
Dice Ismael Serrano que el tiempo todas las batallas vence. La verdad es que no sé si las vence o las pierde todas. Quizá creemos en el momento que las vencimos y es el tiempo el que demuestra después que en realidad se perdieron. El resplandor del ganador será algo fugaz.
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