lunes, 11 de mayo de 2009

El descenso

Voy a contarte hasta diez.

Morena mía - Miguel Bosé



Hemos descendido el Sella en canoa este fin de semana.

Como Sestea y yo somos tan originales hicimos lo que ninguno, entramos en el río por el tobogán boca abajo. Fuimos los únicos a los que la barca se les volvió del revés al entrar. Dice Sestea que sería por la diferencia de peso, ella es un peso pluma y yo entré al agua sin meter barriga. Creo que salió disparada, la pobrecilla.

El paisano que nos empujó la canoa nos pidió perdón mil veces, aunque ni él ni nosotros sabemos muy bien porqué. Dice que nunca había pasado, aunque yo creo que no debe ser verdad.

Es imposible que seamos los primeros en algo. Otro que pasó río abajo dijo la razón que se le venía a la mente, que no habíamos hecho no sé qué contrapeso dijo, pero a nosotros nadie nos mencionó nunca que hubiera que hacer nada salvo mantenernos dentro de la canoa, y ni eso, que lo discurrimos nosotros mismos con nuestra sensatez, sin la ayuda de nadie.

Luego vinieron 15 kilómetros a toda mecha. Ya decía yo esta mañana en la oficina, la gente descendía el Sella y nosotros lo remontábamos. Donde otros bajaban nosotros íbamos pa arriba. Mucho tráfico contra dirección, me parece.

Sestea se quejó durante un rato de un dolor en la cabeza. Parecía un chichón.

Menos mal que ya se sacó la opo.

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