Felicidades Rafa Nadal . Desafías mi intuición, las razones y hasta la lógica con tu fe inquebrantable. Un ejemplo para todos.
domingo, 30 de enero de 2022
Tirando de épica y demostrando que mi persecución de hacerme rico a través de las loterías es una quimera Rafael Nadal ha ganado el Abierto de Australia. Una quimera digo porque yo lo vi perdedor, que hasta me parecía el cojo mantecas con raqueta en vez de muleta por mucho que el locutor dijera que estaba más fresco que el espigado ruso, y bien hubiera puesto mi dinero a rendir si no fuera porque era atentar contra los dictados del corazón y porque me conozco y como tengo bien acreditado yo soy de acertar poco, y es fácil que ocurra justo lo contrario a la oportunidad por la que yo me decante. Como me hubiera pasado con Djokovic hace unos meses hoy hubiera vuelto a perder los dineros, todo por pensar con la cabeza y no con el corazón, como el "Win Predictor" que en un punto del partido le daba a Rafa nada más un 4% de posibilidades. Osea prácticamente nada. De eso sirve la intuición tantas veces, para equivocarse nada más.
Estoy viendo a Nadal en el móvil en la terraza soleada. El problema, más allá a que tiene toda la pinta de ir a perder el partido, que me daría unos buenos cientos de euros si me atreviera a apostar en su contra, es que empiezo viendo el tenis en la pantalla para terminar, por el reflejo del sol, encontrando mis propios gestos de contrariedad asomándose como si estuviera ante un espejo. Veo lo que llaman arrugas de expresión y esa serie de caras que son de espanto, por el juego de Rafa, y termino por ignorar el partido para concentrarme en mi mismo, en lo que ha dejado en mi el paso del tiempo. Descubriendo lo poco que queda del joven que fui.
La culpa de todo esto es de la contrariedad, de que quiera que gane Nadal como quiero que ganen los buenos en medio de un mundo que es muy injusto. Y pienso que podría haberme vendido y ganar de cualquier modo si hubiera apostado contra él. Habría perdido el corazón a cambio de ganar para la cartera.
viernes, 28 de enero de 2022
"Existe un halo de misterio alrededor de Apple que intriga a la gente, así que quieren probarlo. Quieren formar parte de algo guay, pero luego llegan allí y se quedan como diciendo: “Vaya, ésta no es la empresa molona que esperaba encontrarme”». De hecho, en Apple tienen esta popular expresión: «Todos los que están en Apple quieren salir y todos los que están fuera de Apple quieren entrar»."
Apple, el legado de Steve Jobs - Adam Lashinsky
miércoles, 26 de enero de 2022
Conocidos por todos mis problemas del PC, he decidido meterme a fondo con ellos y gracias a CleanMyPc podría estar cerca de atajarlos. No voy yo a ser menos que Bill Gates, eso está claro.
Lo último que sé del portátil es que se ha quedado desfragmentando el disco duro que es como dar la vuelta a un calcetín.
Si como parece salgo airoso también de este trance retiro lo del martillo y lo del aporrearlo sin piedad. Compro un coche y viajo, con los millones.
martes, 25 de enero de 2022
Mi ordenador portátil es un Lenovo Ideapad 110. La mayor mierda del mercado. Se le consume la batería sin dejarme hacer nada. Se queda literalmente colapsado cuando solo le pedí abrir el navegador. Mucha faena pa él.
Y que nadie piense que es una antigualla, que tendrá dos o tres años nada más. Funcionaba un millón de veces mejor mi antiguo Asus, precursor de las tablet el día en que separó pantalla de teclado.
Juro que si un día viene la del confeti con que sí, con que está vez viene con todo de verdad, lo primero que hago es pedir un martillo por Amazon y me dedico a aporrear está mierda hasta que no quede nada. Ni una tecla en su sitio.
Ahí lo tienes. No es una foto. Es que se queda parado el hijoputa.
Ayer volvió a nuestras vidas, No lo vais a creer! Los Buyines (Super Wings), versión 2.0, es decir una versión hiper mejorada que recibe un rayo cósmico desde la cacharrería que dejamos desperdigada por el espacio para que Jett y compañía (ahora por lo que se ve siempre lo acompaña alguien) se carguen de energía extra que los convierte físicamente en un prototipo lleno de flaps, motores por doquier y añadidos sin función específica pero que los hace más robustos y por tanto más guays.
Qué cómo llegó de nuevo a nuestras vidas? Pues navegando por YouTube en busca de Leo el camión, que siempre está construyendo cosas con la mente, apareció por ahí flotando, como basura espacial, una viñeta de los avioncitos panzones. Y Pablo, que tiene un radar para estas cosas lo localizo al instante y fue como el reencuentro de dos viejos amigos (conviene recordar que desapareció de nuestras vidas cuando Netflix decidió que ya había hecho bastante daño a la infancia de todo el mundo).
Así que no pudiéndome negar me vi dando al PLAY para tragar sin agua un par de capítulos enteros, que es una sobredosis si uno no viniera entrenado por las muchas horas de antaño.
No quiero dejar de mencionar la novedad de haber podido comprobar que a Jimbo le han repuesto al mando del cotarro que ahora es una especie de nave nodriza a la que se refieren como portaviones mundial o algo así. Sí recuerdan (escribí sobre ello) fue degradado, sin comerlo ni beberlo, en cuanto a los guionistas se les ocurrió invitar a su sobrina, una muñequita manga de cintura de avispa que debía cubrir nada más las vacaciones del orondo jefazo de viaje por todo el mundo. La sorpresa a su regreso debió ser mayúscula, pues Jimbo quedó relegado a agitar banderas en la pista, bien lejos del centro de mando y el brasero. Pues bien, esto que era una injusticia de abrir archivo de firmas en Change.org lo han subsanado en los nuevos capítulos. Jimbo vuelve a vocear al mando y han añadido al equipo un efebo que se dice ingeniero jefe (aunque no hay ninguno más) que hace mil peripecias para fabricar cada ocurrencia de los chavales. Yo auguro una relación romántica con Sky corrido el tiempo, pues el roce hace el cariño y ellos están codo con codo todo el tiempo y sin nadie más (a estos efectos Jimbo no cuenta).
En fin, de los Buyines siempre habrá algo que decir.
Ahora me temo que Pablo se acuerde a la tarde y reconozca que ayer encontramos un yacimiento de nuevos capítulos, aderezados por la publi de YouTube (que en este caso se agradece) y lo de ayer no sea un accidente nada más sino que hayan llegado de su mano para quedarse, para hacer vida con nosotros.
Yo tengo al Kindle sí, y un amor infinito por Pablo.
lunes, 24 de enero de 2022
Quieren interrumpir su relación matrimonial pero puntualizando que el paseo de la mano calle arriba, calle abajo con la otra ya forma parte del tiempo de relación interrumpida. Es decir, hay un salto temporal, un flashback. Interrumpen ahora pero aquello es de ahora, no de antes. Interrumpen, sin romper del todo. Sin terceras personas. Un poco por la distancia, por el presidio, por perder el ducado, por culpa de la casa del Rey, del propio Rey, al que no reconocen, y por el Palacio de Pedralbes que merecían más que nadie.
Interrumpen pero gestionando en familia, como debe ser. Con amor.
Llevo unos días en el Perelló y no sé si la mocita del confeti habrá ido a la otra casa, para decirme lo de los millones en confeti que corresponden al gordo, y se ha quedado con el timbre en la mano, tocando sin nadie que abra. Ha mirado por la ventana y ha visto las luces que enciende Google por voluntad propia, y se ha dicho, tanto buscarlo y al final éste no quiere el premio. Otro para quedar desierto.
domingo, 23 de enero de 2022
Como dije yo no tengo mayor problema en mezclar vacunas. Sí no lo tenía para tomar un Ron Cola o un Wodka Limón en mis noches de juventud, mal puedo ponerme ahora exquisito si me las quieren mezclar. Al final se trata de que se pronuncien los expertos, ellos sabrán. Aunque ciertamente como soy tan de leer ahora, encontré algún artículo apuntando que la mezcla de vacunas es todavía mejor, que las hace más despiertas o algo, lo que para el virus es indefectiblemente peor. También puede ser, no voy a obviarlo, que sea información interesada, ahora que por escasez de la que nos pusieron originalmente nos la tienen que cambiar. Que sea nada más para callarnos la boca, pero entonces allá ellos con su conciencia.
Yo hice lo que me dijeron. Acudí dónde debía y me dejé hacer.
Me queda la leve inquietud, ahora que tengo fuerzas especiales de dos países, cada cual con su banderita al brazo, que unos por otros el virus quede sin barrer.
Que lo vean pasar los de Moderna, barras y estrellas, y se digan -déjalos que se ocupen los otros, que ya saben dónde está todo y llegaron antes.
Y que luego los de la Pfizer digan que para qué vinieron entonces estos cabrones y también les de por dejar de hacer (no hacer nada es hacer algo no?) y que entre unos y otros nadie reconozca la enzima T o la que sea, ni haya nadie que combata y aquello se multiplique por millares mientras éstos y aquellos se miran de soslayo odiándose. No sería la primera vez que ocurre.
Peores cosas se han visto en la guerra.
sábado, 22 de enero de 2022
No dije nada, pero desde ayer sabemos que Banco Sabadell ha mordido el polvo y va a tener que hacer lo que no quería: #pagatusfacturas #PAGATUSDEUDAS
Lo condena el juez con costas que en este caso no incrementa la suma un euro porque como ya dije nos presentamos narigudos (yo) y gafones (ambos) pero sin un abogado ni un procurador que nos dijera por donde pisar. Buen desconcierto al principio en la sala, pues contaban las partes y por algún sitio les estaban faltando. No están acostumbrados a que los paisanos acudan así a pelo, sin representación y nada más que con la verdad de la mano. Así que con dudas pero al abrigo de un viraje de última hora empezamos la vista absolviendo, como el malo de La lista de Schindler, llevándonos la mano al flequillo, a Solvia que no significa que no fueran tan culpable como el que más (BSabadell), y eso ha dado lugar a que seamos nosotros los que tengamos que pagar su abogado, su procurador y lo que quieran sacar de la chistera de la justicia injusta (limitado al 30% del principal), que es de lo que venimos hablando. Podría dar razones para sostener esto, lo juro. Pero no me apetece.
De todos modos no son para nada malas noticias. Podría extenderme más, de aquí saldría una buena parrafada a poco que tuviera ganas, pero no las tengo. Quizá otro día. Anoche el insomnio llamó a mi puerta a las 2:30, y es más pronto que de ordinario.
En definitiva 600 más o menos limpios por toda esta aventura, poca cosa para tanto desvelo. No sé si al final merece la pena. Supongo que sí, por un recuerdo, el revolcón al del Rolex y al tipo de las promesas por teléfono. Tuvo trazas de "Algunos hombres buenos" nuestro interrogatorio final. Nuestro "ordenó usted el código rojo?" fue "por boca de quién hablaba, a quien se refería cuando dijo que se harían cargo de todas las deudas, presentes y hasta futuras?" A lo que el fulano, al que ya le molestaban los botones de la camisa contestó con un vacilante AL BANCO SABADELL lapidario. Que fue en verdad poner los clavos a la caja cuando ya estaba lista (lista ya de antes). Solamente tuve que añadir un No hay más preguntas y todo el conjunto cogió ese algo irrepetible y decididamente cinematográfico.
Aún siendo así lo mejor: dejar todo este embrollo atrás. Gracias por la pasta, señor Sabadell, mira que le cuesta pagar. Aunque le toque. Que le toca. Tiene 20 días. Y a seguir viviendo.
viernes, 21 de enero de 2022
A estas horas de jugó ya la Primitiva? Nunca sé bien a qué hora es, ni si a estas horas ya soy millonario y la mocita del confeti está haciendo acopio de mucho para desparramarlo, que es la forma, tan suya, de celebrarlo. Puede que de saber cuando se juega, ahora se juega, fuera el proverbial hecho diferencial que me hace millonario, que hace que sean mis números los números afortunados, que me hacen afortunado aún sin saberlo. Los protagonistas de la noche, los que le caen de la boca a la azafata de las loterías, que no debe confundirse con la mocita del confeti y que me harán protagonista de Ricos y famosos por el resto de mis noches. Los que me sacarán de esta pobreza rutinaria hacia un mundo de luz y de color, para darme caprichos, que ya me doy, y viajes que acontezcan si es verdad que toca.
Hoy además hay una salvedad importante, un refuerzo en la intención, un redoble en el propósito, esta tarde añadí a los números acostumbrados, que me tienen tieso desde hace años, unos nuevos, no tan nuevos por cuanto los jugué sin suerte hace unos meses. Pero no están casi gastados. Están casi sin estrenar. Y que no fueran buenos entonces no puede sino ser un buen augurio, pues alguna vez ha de ser su día, y sino de ellos, de mis números de siempre.
Hoy, llegado al Perelló, he dejado para mañana lo de regar a Mandarino y Limonero. Puede que si me toca, si en la madrugada viene la del confeti a decirme que mis números, unos u otros, fueron los que dijo la otra, la de las decenas y las centenas, puede entonces que olvide mañana regar a los dos arbolitos.
Así que si les preguntan te dirán que ellos prefieren que no me toque. Que todo lo que quieren es agua, que los riegue.
"¿Sanarás, hija? Te veo en esa cama, conectada a media docena de tubos y sondas, incapaz siquiera de respirar sin ayuda. Apenas te reconozco, tu cuerpo ha cambiado y tu cerebro está en sombra. ¿Qué pasa por tu mente? Háblame de tu soledad y tu miedo, de las visiones distorsionadas, del dolor de tus huesos que pesan como piedras, de esas siluetas amenazantes que se inclinan sobre tu cama, voces, murmullos, luces, nada debe tener sentido para ti; sé que oyes porque te sobresaltas con el sonido de un instrumento metálico, pero no sé si entiendes. ¿Quieres vivir, Paula? Pasaste la vida tratando de reunirte con Dios. ¿Quieres morir? Tal vez ya comenzaste a morir. ¿Qué sentido tienen tus días ahora? Has regresado al lugar de la inocencia total, has vuelto a las aguas de mi vientre, como el pez que eras antes de nacer. Cuento los días y ya son demasiados. Despierta, hija, por favor despierta…"
Paula - Isabel Allende
No pudimos con aquella Real, pero en el fútbol no existe el pasado. O si existe ya no tiene importancia. Importa sólo la victoria, que es el presente, hasta que se pierda que se hará pasado. Nuestro presente dicta que 3 a 2 Bar¢a al que apeamos de la Copa. Estamos de enhorabuena. Yo también y eso que tengo desterrado el fútbol, que ni lo sigo ni me sigue. Que me parece un mundo de trampas que me dejó desfasado, con nostalgia de los héroes que fueron los que jugaban cuando yo era un chaval. No he sabido seguir las evolución y todos los jugadores actuales no me dicen nada. No conozco a ninguno, ninguno me conoce.
Pero aún me conmueve la pasión que le ponen los aficionados cuando todo está por comenzar, las bufandas al viento... Y la alegría desbordada al acabar si se dio bien, alegría efímera, que mejora la cena y el café al día siguiente. Que se pasa pronto.
jueves, 20 de enero de 2022
Pero este tipo no estaba en la cárcel? Se ve que a esta ralea los sacan pronto.
Y qué pasa si se ha echado novia. Esta en su derecho, o no se lo hicieron pasar mal a sus padres poniéndolo de ex deportista y actual delincuente? Si a él lo hubieran enviado a comer caviar y darse la vida padre en Emiratos Árabes no tendría que buscarse novias ni nada por el estilo.
Lo abandonaron a su suerte, a él que solo estaba en primero de Corrupción. Ahora que ha pagado sus deudas con la sociedad, o lo que sea, puede hacer lo que le venga en gana. Además la otra era tonta del culo, no conociendo sus manejos que daban para el palacete de Pedralbes. Quién querría estar con una tonta? Todo el tiempo?
miércoles, 19 de enero de 2022
Era un secreto a voces que podíamos estar en conversaciones. Yo nunca dije que me fuera a quedar con esa marca hasta el final. Esto es la ley del mercado, yo voy con quien apuesta por mí.
- Sí, ya, pero ahí puesto con la jeringa en el hombro podrías estar poniendote cualquier cosa, ni siquiera tenemos porque creer que se tratara de la vacuna frente al COVID, mira Djokovic, ni una se pone. Mira a Mengana en la noticia de ayer, que se contagia deliberadamente del virus para conseguir no se qué pasaporte sanitario...
- Cuál es la pregunta?
- Que por qué tenemos que creer que la patochada de ayer es tú tercera vacuna. Y por qué creer que era con Moderna.
- A ver, yo no soy un anti vacunas irredento, tengo un largo historial de vacunas. Dos Pfizer recorren mis venas en este momento, o las han recorrido al menos en el pasado. Respecto a si era de Moderna el mismo acto de la inoculación se da frente a un cartel en que se puede leer Moderna...
- Sí, pero quién demonios sabe lo que esa jeringa tiene dentro. Es algo inapreciable, podría estar vacía, de hecho.
- Esperemos que no. De todos modos no hace falta polemizar. Yo estaba a gusto con Pfizer, hubiera seguido con ellos, de corazón lo digo, pero se cruzó Moderna y en ese momento no tuve la oferta de nadie más. Así que cambié. Dese cuenta que a mí la nacionalidad del preparado que puede evitar un Covid grave me trae sin cuidado. Yo voy con quien me quiere. Arrimo el ascua a su sardina.
- No sé si eso procede, la verdad. Estamos hablando amistosamente.
- Bueno si no procede lo retiro.
martes, 18 de enero de 2022
Me ha dado por discurrir razones al insomnio que me aqueja de un tiempo a esta parte. Alguien dirá que es que no tengo la conciencia tranquila, que todo eso de sentar en el banquillo a bancos e inmobiliarias ha de dejar secuelas. Pero no es eso, ese trámite es agua pasada y yo sigo más o menos igual. Será que te estás haciendo mayor, dirá otro, a lo que solo puedo contestar Tú puta madre! Con perdón, no voy en serio. Espera, de hecho si voy en serio. Y mi discurrir va rondando un poco por esta idea. Y si duermo mal porque mi tiempo se acaba? Y si el cuerpo, la cabeza o lo que corresponda intuye un final próximo para mí y está rescatándome del sueño para que no pierda más tiempo.
Yo soy de los que quiero desmitificar la muerte, esa valiente hija de puta, ella sí, que gana siempre, lo quieras o no. No solemos hablar de la muerte, es aquella a la que no hay que nombrar nunca, pues mientras no llega no existe. Sin embargo no tiene ninguna aureola especial, el morir te llega como la necesidad de cagar (con perdón de nuevo, pero este paralelismo me vale igual que para hablar de Umbral, al que le llegó hace un puñado de años). Como a cagar llegamos al morir en completa soledad y aparece, como las ganas, tarde o temprano. Sólo te compete a ti, y a ella te enfrentarás por ti mismo y sin nadie más.
Yo, que soy de encontrar respuestas a las grandes preguntas me podría proponer ser inmortal, volverme inmortal. Qué cómo conseguiré tal cosa?
Bien sencillo, no parando de escribir. Si durante los años que me quedan escribo un párrafo cada día para colgar aquí de forma pública, y luego de tapadillo, al caer de la tarde dos o tres más, que no cuelgo, que no hablen para nada de la actualidad, sino de mí, de mis cosas, para programar a continuación su publicación en Blogger (me parece recordar que esto se podía hacer) para el futuro, nos podríamos encontrar con mi cuerpo y mente incinerados (recordar que lo prefiero al cementerio) y sin embargo llegando, quizá cada día, quizá con otra periodicidad posts nuevos, inéditos, como si estuviera vivo, en lo que sería una burla a la muerte, y a efectos prácticos un milagro de quién asoma por aquí la novedad de letras nuevas, en mis días no vividos, pero siempre con algo por decir, algo nuevo, nunca visto u oído, y con una finalidad clara, que Pablo conozca a su padre. Él me va a sobrevivir, y podría esperar con variable entusiasmo la llegada, por ejemplo, de las 5 de la tarde para ver si ese día tengo algo que contar. Lo escrito permanece por siempre, esto ya lo tengo dicho. Pero podría escribir, si me pongo a ello, párrafos nuevos allá hacia el 2100, cuando no es razonable que ya siga vivo ( si este dormir tan mal no anticipa males antes).
Lo único que necesito es que Blogger no se caiga. Que no quiebre. Lo que es poco probable perteneciendo a Google. Ni tampoco que un becario en prácticas, recién salido de la FP, me borre los post sin querer.
lunes, 17 de enero de 2022
domingo, 16 de enero de 2022
No quisiera pensar que yo era el paciente 0 de la pandemia. Pero los síntomas son inequívocos, es una Covid de libro, versión Omicron por dar más señas. Y fue hace 4 años!!
Tanto nos han mareado con el mercado de animales guarros de Wuhan, que era una tapadera del laboratorio donde hacían mezclas por mezclar vasos humeantes con probetas y al final no fue ni en un sitio ni otro, fui yo, que siempre he sonreído con ojos de chino. A ver si después de ponerlos a parir por todo este enojoso asunto, que no quita para que les tenga como suministrador casi exclusivo de tecnología, va a ser verdad que no tienen culpa ninguna, las aguas fecales ya decían que esto del Covid estaba entre nosotros mucho antes de que dieran ellos la voz de alarma, que eran nada más perjudicados como todos, pero de los que ponen atención. El problema eran las cañerías de mi casa, Valencia ya por aquel entonces, que se llevaban lo peor de mí en los distantes días de Enero en que yo fui el primer enfermo y a la vez el primer superviviente.
Tendría que volver a pronunciarme sobre el caso Djokovic, por lo que me toca. Lo han expulsado y aunque mis palabras en el pasado parecieran que abogaba por ello tengo que decir que hoy me siento un poco expulsado (de Australia) yo también. Quizá sea por el parecido físico (más que por mi nivel al tenis), al echarlo a él, me siento compelido a salir yo también (aunque no esté allí) y siento que este asunto de tanta trascendencia me incumbe por cuanto yo era igual que él de joven, me siento ahora un poco persona non grata por aquellos lares, con lo injusto que es tal cosa conmigo (que estoy vacunado y requete vacunado, por dos veces con Pfizer). Cometen a todas luces una injusticia, más conmigo que con él, pero creo que debían haberlo pensado dos veces por lo que atañe a ambos que es lo importante a fin de cuentas.
Alguien dirá que qué estoy diciendo. No era tú doble el famoso Anado Caruana que gana a todos al ajedrez? Pues también, pero Djokovic es mi sosias deportivo y juvenil. Y el otro mi doblé cerebral y listísimo. Ambos son yo y perfectamente complementarios. Somos unos trillizos separado nuestro destino al nacer.
Si hay dudas buscar por aquí el vídeo en que salgo haciendo monerías a mi sobrino Iñaki. Hace un millón de años. Le enseñé a caminar ahí mismo y en un momento. Lo buscaría yo, era Novak Djokovic total, (quizá más guapo) pero para encontrarlo hay que remover demasiados trastos en el baúl y no apetece. Fiaros, con que yo lo diga tendría que bastar.
sábado, 15 de enero de 2022
"Era verdad que Tsypin había comprado un Zaporozhets. Pero como era un borracho crónico, se pasaba meses sin conducir. En noviembre, la nieve cubrió el coche. El Zaporozhets se convirtió en una pequeña colina nevada. Los chicos del barrio jugaban en torno a ella.
En primavera, la nieve se derritió. El Zaporozhets se había vuelto plano, como un coche de carreras. Los trineos infantiles habían aplastado el techo."
La maleta - Serguéi Dovlátov
Soy consciente de mis dos últimos posts, que alguien dirá, con mala intención que me dejan en mal lugar. Aplaudes lo de no sentarse a la mesa de los que critican y al momento siguiente eres tú quien critica, en este caso, a Novak Djokovic (últimamente en las redes NoVac NoCovid :D)
Por partes: Uno, te deja mal a ti si acaso, que eres quien se arrima a esta mesa.
Dos, mi propia insignificancia me da patente de corso para decir lo que me venga en gana, o ya no podré hablar del Rey Juan Carlos? Con no asomarse bastará para evitarlo, evitarme. Se trata nada más de no leer (leerme).
Tres. La vida es esto precisamente. Los pobres que no se pueden dar lujos de dan, al menos los de gran bocaza (y en mi caso gran nariz) el lujo de poder decir, mentar a los que pasan por la vida más afortunadamente (me refiero en exclusiva a las CC (Cuentas Corrientes)). Siempre los ha habido que viven bajo el foco y los que al verlos tenemos algo que decir (muchos otros no tienen nada que decir sobre esto, y muchos otros sobre nada) y generalmente ese algo que decimos no será forzosamente bueno, pero es lo que hay. Lo que los puristas, que son tan pobretones como uno, llaman Libertad de expresión. Además yo critico, porque critico, pero lo hago con encanto, sin arrojar piedras, con las palabras que encuentro en los libros, y sin faltar el respeto a nadie (por ahora).
Pues del emérito decías que tenía pocas luces y mira los pastones en pesetas y luego en Euros que maneja.
A ver, solo digo que no parece con esa cara que gasta un crack de las finanzas. Esa forma de hablar nos sugiere que hace como hacen los listos, en temas de desfalco y corruptelas se deja asesorar ( otra cosa son las mujeres, que ahí es alumno aventajado, pese a la cara que se gasta). Sobre calderilla y billeteras se rodea de gente que sabe más que él, como haría yo también. Lo que no cambia que yo pueda decir que se me aparece de pocas luces, pero muy macho. El macho cabrio español por antonomasia (español de adopción, según creo).
Al final el amor da el mismo rapapolvo a ricos y pobres. No importa lo que tengas ni quién seas. Quedémonos con eso y olvidemos lo demás.
Djokovic ha resultado ser de esa jauría ruidosa negacionista de que haya pandemia. Pensará probablemente que es todo invención de los medios para hacernos desfilar como corderos a inocularnos cualquier porquería cochina, hecha aprisa y corriendo pero con toda intención para que nos tengan controlados, de algún modo. Quizá puedan en el futuro pulsar un botón que libera una enzima al torrente sanguíneo para cargarse, por ejemplo, a todos los inoculados entre el 15 y 20 de agosto... Resolvería de un plumazo el difícil asunto de las pensiones futuras.
En esta foto se le ve con mascarilla, lo que puede significar, en cambio, que sí, que algo hay y que conviene tomar precauciones. O bien cree que es una moda pasajera que conviene no arrinconar a riesgo de parecer desfasado. Ya dije y mantengo que las mascarillas llegaron para guapearnos a todos. Qué ojos tan bonitos tienes! Y luego el 100% sin ella decepciona. Anda, aunque solo sea por eso déjala puesta.
Djokovic no se vacuna, como los hermanos Bogdanoff que nutren gusanos a la vera del cementerio. Pero usa mascarilla (en el coche).
viernes, 14 de enero de 2022
Los retiraron de la programación en Netflix y logré convencer a Pablo de que ya no los podíamos ver (en ningún lado). Yo salí muy beneficiado porque se acabaron para mí (creo que también dejar de verlos fue bueno para Pablo) aunque luego él encontró otros dibujos tan malos como estos de los avioncitos. Hoy se cumple un año de este post. Sin duda entonces, aquel día, todavía los veía. No sé cuánto tiempo después conseguí librarme de ellos. Pero los días de ver aquello se me antojan muy lejanos. Por suerte.
"De pronto, Tom notó que estaba lloviendo, que sobre los cristales de la ventana caían cortinas de lluvia gris, y tuvo la sensación de estar presenciando la última escena de su vida, una escena borrosa y fugaz en la que la figura de Marge, al otro lado de la espaciosa habitación, quedaba empequeñecida y mister Greenleaf, de pie y con el cuerpo inclinado hacia delante, hacía pensar en un anciano que anduviese con pasos vacilantes. Pero era por la cómoda habitación que estaba dejando atrás, y por la casa al otro lado del canal, invisible a causa de la lluvia, que tal vez nunca volvería a ver."
El talento de Mr. Ripley - Patricia Highsmith
jueves, 13 de enero de 2022
En este invierno soleado que no parece invierno de tan bueno, empezando año además, quiero compartir esta canción de Miguel Bosé ya que en ella reconoce que se le fue la mano, y se le fue. Todo este lío que lleva con las vacunas, los microchips, las cucharas y Bill Gates no es más que un desfase, público y notorio, de alguien a quien probablemente antes se le perdonaba todo. Como a Juan Carlos pero por otras razones. Por una razón. Por guapo.
A los guapos se les suelen perdonar las equivocaciones más fácilmente porque después de todo nos están regalando todo el tiempo su belleza. Les perdonamos lo que sería inconcebible en un feo, que nos agrede cada segundo con su fealdad, si no querríamos verlo no vamos además a tolerarle eso.
Es casi seguro que todo esto de negar la mayor respecto a las vacunas nos hubiera parecido una ocurrencia de lo más agradable si lo hubiera dicho el Miguel Bosé de hace unos años. Aquel esbelto joven.
Es más, lo más probable es que le hubiéramos dado la razón. Cuánta razón llevas Miguel! Los guapos tienden a tenerla. Si él no se fía por algo será. Su problema ahora es que es viejo, y a los viejos las razones les huyen, y sino se las quitamos. Es simplemente que el viejo chochea, aunque fuera guapo.
Cómo decía aquel peliculón, La sombra de tus ojos, tiene la enfermedad esa, cómo se llamaba? Vejez. La enfermedad de la vejez.
Ojalá que la tengamos todos. Vacunados llegar será más fácil.
miércoles, 12 de enero de 2022
Hoy ha sido el juicio en el que buenos y malos se juntan en una habitación. Los buenos con nariz gorda y gafones (yo, nosotros), los malos muy arregladitos, con relojazo de pulsera.
Y con todo creo que nos ha ido mejor que a ellos. Veremos qué dice el juez, pero yo así, desde fuera y queriendo ser imparcial diría que les hemos dado un revolcón bueno y que van a tener que pagar. Recuerdan aquello de #pagatusfacturas , que es también #PAGATUSDEUDAS Banco Sabadell?
Pues yo creo que están cerca de hacerlo. Aunque sea obligados.
lunes, 10 de enero de 2022
A las puertas del juicio verbal que nos ha de enfrentar al binomio diabólico que conforman Solvia y Banco Sabadell (que existe todavía no? Nadie lo absorbió todavía verdad?) puede ser que alguien se diga, porque no tiene huevos para decirme, que con los años me voy volviendo más y más problemático y más y más polémico. Siempre dando batalla por ahí, con lo buenos que son los bancos ahora que no venden preferentes y quitaron por voluntad propia y sin verse obligados en absoluto las clausulas suelo, y las techo, que éstas sí eran puro atrezo, como el cielo azul de un decorado, la acción sucede abajo, el cielo está por poner algo, por cuadrar el encuadre.
Pues a todos esos tengo que decir que no. Yo ya era polémico y problemático hace 4 años. Siempre como Don Quijote contra molinos de viento. Si no tengo un frente abierto me aburro. Se llama discutir por discutir. Pero este próximo follón me tiene cansado ya y espero pase de una vez. Si ganamos lo cuento.
Todo el mundo sabe, y quién no lo sabe es porque no le interesa, que llevo persiguiendo que me toque la lotería, con desigual suerte, ya varios años.
A nadie sorprende cuando pesco un euro aquí o allá, que no me sirven para hacerme rico pero si para tener una estupenda relación con la chica del confeti, que me deja todo regado, pero a la que no se le puede reprochar nada, si hace tan bien su trabajo que parece ella la misma ALEGRÍA, rubia, jovial y de buenos pulmones.
A veces me ha dado en sospechar que esa alegría desbordante la mostrará con todos, al fin y al cabo es su trabajo echarte el confeti y festejar el premio contigo, y alguna vez me ha salido decirle esa frase tan manida, pero no menos cierta del: Eso se lo dirás a todos. Aunque luego doy yo mismo con la respuesta, sólo a los más afortunados.
Con el tiempo que llevo jugando los mismos números es verdad que no me ha de quedar tan lejos, yo no soy el cenizo que cantaba José Luis Perales que llevaba jugando, para no ganar nunca, tropecientos años.
Sin embargo no puedo ser muy optimista hoy. En el fregadero había en su vaso metálico (de Ikea, como todo lo demás) dos tenedores y una cuchara. A esta última buscaba yo para revolver el azúcar de un café.
Pues bien, echo mano y sale tenedor. Pruebo de nuevo y tenedor otra vez.
Así que de suerte en el juego voy justito. Como se va demostrando.
domingo, 9 de enero de 2022
sábado, 8 de enero de 2022
Como yo soy de pensar despacio tengo que dedicar a pensar más tiempo. Pensaba... por qué no me ha tocado aún la lotería? Porque es difícil, ya sé. A eso llego yo también rápidamente. Ahondemos más. No nos quedemos en la superficie tan solo. Hablemos, hallemos aunque sea tan difícil como que te toque la lotería, el hecho desencadenante. Y si me ha de tocar lo gordo justo cuando compre el último boleto que permitan mis ahorros. Y si ese fuera el suceso desencadenante de los millones? De paupérrimo a riquísimo de un día a otro. Visto así tendría que gastar más, y más rápido...
Pero y si el suceso fuera a ocurrir justo al sorteo siguiente a esa eventualidad, cuando ya por falta de fondos no puedo comprar?
Es complicado. Cómo preguntarse cuántos granos de arena mueve el viento en la playa. Que también me lo pregunto a veces..
viernes, 7 de enero de 2022
jueves, 6 de enero de 2022
Como hoy no se me ocurre nada sigamos con los recuerdos y los aniversarios. Hace 4 años y dos días que escribía algo corto y cierto, vigente todavía hoy: Ona es bonita sin querer.
Hoy añadiría que bonita sí es un rato, tiene pasión por la vida y es un ejemplo para mí, pero me hace vivir en un mundo de pelo cuando lo muda (en estos días), y eso que estoy dale que te pego con el cepillo. Me tiene el coche sucísimo y su pelo se me queda pegado cuando pasa, se empeña en pasar, bajo mis piernas. A Pablo le llena el chándal de pequeños pelos blancos.
No dije hace 4 años, aunque los más avispados no necesitaban que dijera, que la quiero. Lo digo ahora.
Hace 4 años andaba yo enfermo. Es decir hoy cumplo aniversario de una gripe. Entonces uno podía enfermar sin tener que preocuparse demasiado, podía quedarse hecho una braga, como digo yo que estuve ese 6 de enero de hace 4 años, pero no había que preocuparse más allá, el sentirse flojo y realmente mal era la forma del principio de la recuperación. Ahora uno teme enfermar pues no sabe si no será Covid y qué deparará la cosa. Intuye eso sí, que ya muy grave no va a ser, con dos vacunas encima, pero esto del coronavirus siempre ha dado la impresión de ser una lotería y cada organismo la gestiona como buenamente puede.
Además da la impresión de que ahora con el frío de la tarde y el calorcito desacostumbrado de estas fechas en la mañana si uno se siente mal, si es que coge algo, no va a ser aquel constipado inocuo, sino que ha de ser por fuerza Covid que es todo lo que hay. Yo recuerdo un par de gripes que me dejaron demolido, fueron atroces y sin embargo serían nada con lo que la Covid ha supuesto.
Mientras Djokovic intenta que le dejen jugar en Australia sin vacunar. Como a los hermanos Bogdanoff, que tenían las caras de cartón, la vacuna le gusta si, pero si acaso para los demás.
Por otro lado leo que en Italia va a ser obligatoria para mayores de 50. El papá Estado tiene que ejercer de papá realmente, vista la inconsciencia de la gente. Y es que hay un mundo de descerebrados.
"La conciencia sólo remuerde de las injusticias cometidas: de apalear un niño, de derribar una golondrina… Pero de aquellos actos a los que nos conduce el odio, a los que vamos como adormecidos por una idea que nos obsesiona, no tenemos que arrepentirnos jamás, jamás nos remuerde la conciencia."
La familia de Pascual Duarte - Camilo José Cela
miércoles, 5 de enero de 2022
"Alguien está nadando en la piscina, esta noche. Hay alguien que se desliza por el agua nocturna. A lo mejor soy yo, acostumbrado ya a verme desde otra parte, sobre todo cuando no me veo, como ahora, en la tiniebla, que es una perfumada estadística de dondiegos.
Alguien cruza en el agua, como otras noches de verano, un cuerpo de mujer, seguramente, ya que yo estoy en demasiados sitios de la casa como para estar, además, en la piscina. Un cuerpo de mujer, no sé si tuyo o de otra, de las pocas mujeres que han surcado estas aguas, la doble oscuridad de agua y de noche, el repetido oleaje de tiniebla y agua. Por el rumor se sabe si es hombre o es mujer el que se baña. Los hombres yo diría que combaten, combatimos con el gigante de agua. La mujer se desliza entre dos aguas, ejercita todo lo que hay en ella, todavía, de anfibio, y no inquieta los fondos de la noche del agua.
¿Agosto, niña Agosto, que venía por ahora? ¿Alguna bella amiga? ¿O tú misma quizá, de brazada muy tenue? Estoy aquí sentado, entre palmeras horizontales y amenazas nocturnas, bebiendo este licor que la noche destila, y oigo como una alberca de mujer, una mujer de agua en la piscina. Por el rumor pueden deducirse los movimientos, y por los movimientos puede deducirse que es un solo cuerpo, una sola persona la que transita el agua entre julio y agosto. Me gustaría ser yo, como soy otras veces, y descubro de pronto que prefiero no saber quién es, aunque lo sepa."
Carta a mi mujer - Francisco Umbral
martes, 4 de enero de 2022
Vaya par de gemelos. De tanto botox y cirugía han dejado de parecer gemelos para parecer, uno y otro, a la vista como algo indefectiblemente raro. Doctores en físicas y matemáticas tenían cerebro bastante para pensar que las vacunas estaban bien, para todos excepto ellos, que tienen 72 tacos pero que están en forma por debajo de esos caretos. Han muerto con 6 días de diferencia por Covid. Arrivederci genios!
Cómo los perritos son bienvenidos en la playa del Perelló, o al menos hacen la vista gorda, guión no multan en ella, cuando estoy allí la bajo a la playa. Poniendo todo el cuidado que pongo siempre en recoger sus kkitas, que son bombas de napalm por como huelen. A veces, con rabia, debo admitir, recojo también las que me encuentro de cualquier desaprensivo que las deja allí esparcidas por la arena, sin hacerles el menor caso, como si lo que haga su perro no le concerniera en absoluto. Sin embargo me sabe mal que queden allí, dando razones a los que odian los perros. Además, si tenemos ahora la suerte, en el invierno, de poder meter a los perritos en la playa sin temor habrá que poner el doble de cuidado, no se lo vayan a pensar. Así que cojo otra bolsita y las recojo. En el parque aquí en Paterna no, hay tantas que no haría otra cosa (me concentro en las "mías" nada más), pero en la playa si las veo las recojo (y también bolsas de papas, tapones o envases de lo que sea).
Lo vengo haciendo hasta el otro día, caminé no más de 30 metros y me encontré con tres kkas distintas, o iguales, ennegrecidas y secas. Pobre perro que convive con alguien tan cochino. Si el perro tuviera manos se las recogería él mismo, no me cabe duda. Ona intenta tapar sus excrementos echando lo que sea con las patas traseras. Lástima que haya gente tan cochina.
Hay que ser marrano. Es que siempre me pilla mirando el móvil, dirá. Pagaremos justos por pecadores, pero yo me harté de recoger la mierda de otro. Pasé por encima sin pisar y volvimos a casa.
En estos tiempos de ilusión infantil no puedo creer, no me dejan creer ya, en la existencia de los Reyes Magos, aunque sea la mayor ilusión que tuve en la vida. Sin embargo se pasa mejor la vida con alguna ilusión, y en estos días yo estoy esperando que me envíen un altavoz con ruedas de trolley pues Amazon, aunque no es Amazon está vez, son los Reyes Magos para los creciditos, y GLS, o la empresa de transporte que sea, la cabalgata que nos los trae. Y cuánta ilusión hace!
Pasa el tiempo distinto, la mañana luce de otro modo, si te han de traer un paquete. Que tristeza de días cuando no te van a traer nada. Son tiempos gloriosos para las empresas de entrega de paquetes, ahora que uno puede confinarse en casa y vivir sin pisar la calle con las pantuflas puestas. Todo está saliendo y por llegar. Los minutos de espera son puro gozo, mejor que los que suceden a paquete recibido.
Cuánto hemos cambiado. Con entregas sin contacto y desde bien lejos.
domingo, 2 de enero de 2022
Acabé el 21 como he empezado el 22. Sin suerte. Muchos habrían apostado a que tras tanto tiempo buscando con esta fe mía, inquebrantable, ser rico, hacerme rico gracias a la lotería, con lo difícil que es, con lo que me está costando, que no me había de quedar tan lejos ya. Que era probable, muy probable en verdad que pudiera salirme el gordo en el primer sorteo del año, pues a nadie se le escapa que es tontería esperar más. Pero no, mi Primitiva estaba echada, como toca, y bien echada. Pero a esta hora la mocita del confeti no se ha dignado aparecer. Ya sé, que puede que siga con la resaca del 31, que es joven y voluntariosa, que de seguro tiene una vida social que tú cambiarías por la tuya, tan sosa como es, sin dudar. Pero nunca que hubo premio se presentó tan tarde. Puede que por ser el premio gordo la cosa lleve más tarea y fanfarria. Ya me parece escuchar a la banda de música remontar la calle. Yo hubiera preferido ser discreto.
viernes, 31 de diciembre de 2021
Entre las 4 y cinco de la madrugada es mi hora, por lo que se ve. Abro los ojos como Terminator.
Luego querrán que sea una persona amimada en la Nochevieja de hoy, cuando entonces es imposible que me quede gasolina, tras el día entero de ir detrás de mí bolita, de mi Pablo y sus primos.
Decía el otro día, y lo mantengo hoy, que un párrafo de Umbral es mejor que un libro entero de cualquier otro, aunque tengo que añadir a esto algo más, completar la idea, aunque sea con una pura paradoja. Cualquier libro es mejor que uno de Umbral. No sé si después de tanto lirismo uno llega hacia el final del libro con la capacidad de soportar lirismo requete saturada, o es que, como también dije, para darle más hojas al libro, no se trata de hacer una narración breve, a Umbral le vale cualquier cosa, incluso el sonido de un pedo, o con quien cenó anoche. Nos echa la culebra que quedó claro que no le cuesta ningún esfuerzo, y nosotros cargamos con ella porque quizá más adelante le haya vuelto la inspiración y nos vuelva a dejar pasmados. Pero mientras eso no ocurre el libro se hace largo, pierde filo e interés, se vuelve un volteo de hojas simplemente, que ni limpian ni manchan. Que se hacen como un saco de piedras.
Él, que tiene el don de la palabra escrita, luego en vivo titubea como todos, nos administra lo que sea por dar una longitud mínima al libro para que pueda ser considerado como tal. Pero el lector, este lector en concreto que soy yo, ya anda desconectado, con ganas de acabar, de que la cosa acabe, sin encontrarle la gracia y con cierta sensación de haber sido estafado, como una de película que promete en el trailer, que ha concentrado todas las emociones en dos minutos, para luego ser un remanso en que no sucede nada.
Yo no lo voy a ver, pero quizá un día nos puedan programar la cabeza de otro, aún sacrificando la nuestra, nuestros pensamientos propios, y estará bien. Será un modo de que la muerte no nos prive de las cabezas más lúcidas, que seguirán igual de lúcidas sobre otros hombros. Los mios. Yo me prestaría, siempre y cuando me dejaran un resquicio para el amor que siento por los demás (por los que siento amor), que una parte ínfima del cerebro que donas para la supervivencia de ese otro permaneciera para nuestro propio uso, guardara ese amor que nos queda, aún cuando fuera un solo trastero en un gran garaje.
Entonces yo podría haber donado mi espacio intracraneal a Umbral, lo habría hecho de buen grado porque es una tragedia que esa forma de escribir se pierda, tan sorprendente a veces, tan amable, digno de ser amado, no él, sino lo que dice, lo que escribe. Yo puedo amar lo que cuenta por como lo cuenta incluso aunque no lo hubiera soportado a él.
Pero antes de ceder mi cerebro a Umbral, que lo merece, antes se lo cedería a mi padre, al que amo, o a Bosco, que marchó hace años, que también era capaz de escribir como los ángeles y al que tanto echo de menos. Ojalá vivieran por siempre, en mi, junto al amor.
jueves, 30 de diciembre de 2021
No termino de entender. Dan protección a su ex pareja sacándola de la casa de su madre y marcan esa vivienda como punto caliente a donde se puede dirigir el asesino. Que es donde de hecho se dirige, sin que nadie lo detenga. Toma 4 rehenes allí mismo, que por lo que se ve tampoco han sido avisados del riesgo en que se encuentran y se atrinchera el fulano allí con ellos dentro de la casa.
Y sin embargo nos lo quieren vender como una gran operación policial. Sin duda algo se me escapa. Es una suerte que no matara a la madre de la chica y a quien estuviera allí con ella por no tener ya nada que perder. Normalmente a esta chusma les da igual ocho que ochenta.
Como dije Umbral es literatura pura, con todo el artificio que es posible en la literatura. Si quieres literatura no salgas de Umbral, consume Umbral solamente.
Claro que a veces, como dije, su mierda le vale, y tiene por tanto que valernos, nos la envuelve para regalo:
"Toma, mama la verga, vive sabor a hombre; toma, planta en tu recto esta daga de loco; toma, guarda en tus manos este surtidor de oro; toma entre tus pezones este cuchillo espeso. En las fosas nasales introduce esta rosa. En tus breves orejas, esta azul caracola. Toma, hunde hasta las raíces del dolor que te ciega este galeón de sangre, esta cálida estrella."
Carta a mi mujer - Francisco Umbral
Es esto un exceso? Acaso todo vale? Todo es literatura? O también hay mierda?
Amanezco cuando no son las 9 todavía. Por si alguien se piensa que me tiro ahora el día entero repantigado, más muerto que vivo.
De eso nada. Amanezco con fuerzas disminuidas, queriendo estar más muerto que vivo, pero despierto e incapaz como siempre para las matemáticas. Cierto que es de esperar que se me vayan acabando las fuerzas con la marcha del día, como a un móvil olvidado de cargar y que empieza el día ya con el ahorro de energía activado.
La duda es hasta donde me dará. Si podré perdonar la siesta. No creo.
La lectura y la vejez me han de costar la salud. Quién en su sano juicio se pone a leer a la una y pico de la madrugada y sigue en ello a las 4:30.
Y lo de dormir? Para cuándo? Esto no puede ser bueno. Tendría que cerrar los ojos, por ver si duermo. Me parece que ahora leo por todos los años sin leer. Cuánto tiempo perdí sin ver un libro (faenando en otras cosas) y que ahora me está costando el sueño que tendría que dormir. No sé si con un afán de recuperar el tiempo perdido, una suerte de ponerse al día por lo no leído. No se bien la razón, pero sé que no puede ser bueno, no me lleva a ningún lado además, y que mañana no estaré en condiciones, no para pasar el día sin dormir..
Temo ahora cerrar los ojos y seguir despierto. Completamente desvelado.
"A este patético juego juego mientras te miro, hasta que llegas, por donde no te esperaba, reunida ya contigo, tuya en ti, para traerme un gran pétalo de magnolia, blanco y amarillo, como la llama fresca que nos quema y salva, con su perfume de limón y monja, presentísimo.
Pero algo teníamos que crear, algo teníamos que fundar, no sé, hace mucho, dímelo tú, recuérdamelo tú, para algo nos unimos en la vida, hace siglos, algo urgente nos reunía ¿te acuerdas? la felicidad, el tiempo, no sé qué fundación a dos, con torres al futuro, algo que se me escapa, estoy ahora en penumbra, cubierto de sudor, asténico, vencido, y me viene de pronto la idea, me sobresalta, por qué estamos aquí, para qué estamos, esta mañana he visto ramos muertos en el fondo del agua, eran bellos e irreales bajo el cristal viajero de lo azul, pero algo teníamos que hacer ¿no te das cuenta? se nos ha pasado el tiempo, se nos ha ido la vida, no hemos hecho, me parece, aquello para lo que nos juramentamos bajo la luz sagrada de algún domingo, qué has hecho de tu vida, qué he hecho yo de mi vida, qué ha pasado, dime, dime, de pronto algo me falta, algo se me ha olvidado, y apelo a tu memoria, no, a tu desmemoria, tu memoria soy yo, tú no tienes memoria, se te va borrando el tiempo, se te va borrando la frente, te vas borrando y reapareces, ramo al fondo del agua, pero sé que en tu memoria, en el coral de cofre de tu olvido está la cosa, el secreto, el hecho, lo que teníamos que hacer, nuestra tarea común en esta vida, levantar una casa, forjar un catedrático, descubrir una isla o enterrar algún muerto.
Por qué no lo hemos hecho, en qué ha pasado el tiempo, María, dime, cuántos años, el espanto se mueve entre las hojas, para qué fuimos convocados, con qué fin, en un domingo sagrado de resina. No está en mi pobladísima memoria. Está en el cofre lento de tu olvido. Ya nunca lo sabremos, y ésa es la distancia que de pronto suena entre los dos, algunas tardes de julio, como en cada pareja que ha seguido siendo paralela, desde la juventud. Si te acordases, María, si te acordases, pero la cosa en sí es olvido, cómo vas a acordarte de un olvido. Si te acordases, se borraría la cosa."
Carta a mi mujer - Francisco Umbral
miércoles, 29 de diciembre de 2021
Acabo de jugar una primitiva. No hace falta que cuente que el minuto, ese en concreto en que he comprobado que mi última apuesta no tuvo premio, que no es que se olvidaran de notificarme, el minuto en que he cogido los números nuevos, que son los de siempre, puede ser trascendental, marcar un antes y un después en nuestras vidas, en la mía sobretodo, coincidiendo además de prácticamente con el cambio de año, con el valor simbólico que ello supone.
Será el 2022 el año en que me hice rico? Quién sabe. No lo puedo saber todavía, puedo intuirlo, y puedo jugar cumpliendo con mi parte del trato. Tengo la impresión de que con el último euro de premio la mocita del confeti me miró distinto, con un brillo especial, quizá diciendo: sigue así Anado, estás a punto.
Estamos a un paso de que a los contagiados les abran las puertas y les digan salid, salid a disfrutar la vida. Que les paguen noche de hotel y restaurantes en cualquier lado
Si no recuerdo mal los confinamientos comenzaron por 15 días. Los bajaron a 10 y ahora estudian dejarlo en 7 o en 5 si no te encuentras mal. Todo esto a mi me refuerza un poco está idea vaga de que vacunados y quizá por ello, con síntomas menos graves, va siendo hora de salir a mezclarnos, festejar que ganamos, poner un poco de virus en todas partes y revolcarnos en él, que nos llegue sí, pero no de frente, tangencialmente gracias a ellos, a todos los casi curados, después de todo la inmunidad de grupo está ahí fuera y llegaremos a ella solo si aprendemos a convivir con el virus fuera de habitaciones de hospital convenientemente higienizadas.
No les preocupa que alguien a los 5 días pueda salir contagiando un poco, lo justo, si antes necesitábamos el doble de tiempo para estar seguros de no ser un riesgo para los demás. No les preocupan desde luego los no vacunados, allá ellos, tuvieron su oportunidad.
El coronavirus llegó para quedarse. Aprendamos a convivir con él desde ya.
martes, 28 de diciembre de 2021
"Dudo todas las mañanas entre la despensa y el frigorífico. Es casi la duda entre dos culturas, entre dos épocas, entre dos mundos. La vieja despensa de esta casa, con baldosas blancas y alacenas, guarda, naturalmente, legumbres, embutidos, ajos, quesos, frutas, pimentones, todo eso, y a eso huele, pero no a estas legumbres, a estos embutidos, ajos o quesos, sino a otros como anteriores, que aquí se curaron o se pudrieron. Hay una despensa de olor, un fantasma de despensa, perfumando de pasado la actualidad intendente de la despensa."
Carta a mi mujer - Francisco Umbral
Dicen los expertos que nos podemos dar por contagiados de la variante Omicron. Que se cursa más leve pero que va a colapsar igualmente los servicios sanitarios como la variante original pues con tantos casos algunos serán graves, principalmente entre los no vacunados, que no sabían, nunca supieron, que harían bien en vacunarse.
Omicron ha venido, dicen los expertos, a terminar la pandemia. A contagiarnos a todos para alcanzar por fin la ansiada inmunidad de grupo o de rebaño, con todos inmunes ya al virus se le cortan las alas a la propagación. Quiere circular todavía pero ya no enferma a nadie más allá del dolor de cabeza. A todos nos coge entrenados para hacerle frente, con el microchip dispuesto a la batalla, con las cucharas imantadas en grado máximo.
En este punto, en que los expertos dicen que Omicron nos va a llegar, que nos va a llegar, conviene preguntarse si no interesa hacerla nuestra cuánto antes, no vaya a ser que devengamos en un caso grave y cojamos ya las UCIS colapsadas de anti vacunas y volvamos, no conviene olvidarlo, a los tiempos en que los muertos se escogían mirando la fecha de nacimiento en el DNI. Se trataba a unos mientras otros morían sin tratar. Luego llenaban de ataúdes los polideportivos.
lunes, 27 de diciembre de 2021
Qué explicación tiene que quien escribe mejor tenga escritos 50 libros nada menos? Pues bien sencillo. Francisco Umbral escribe como caga, como cagaba quiero decir, sin el menor esfuerzo.
Alguien con 50 a sus espaldas, sin prácticamente argumento alguno es alguien que va al baño y defeca larga y tendida una culebra sin tener ni que apretar. Podría decirse que Umbral por tanto cagaba literatura, le salía la literatura, la mejor literatura en realidad, como algo natural, como cagar que digo yo, pero que podría ser también como respirar.
Y debía reír viendo a los demás escritores con sus diagramas y flechas para organizar una historia, para traerla ordenada al lector, con giros y sorpresas, con intrigas calculadas. A él le bastaba sacarle la punta al boli, sentar frente a la Olivetti, que es algo así como subir al trono del water, para que la cosa surja por si sola. Se entienda o no importa bien poco, la buena literatura no hay que entenderla, como la música no tiene explicación, se siente nada más. Pasma y ya está. Su función es admirativa, como estar ante unos fuegos artificiales por primera vez.
Lo que viene a significar, esto que cuento, que quien escribía mejor es el que tenía el menor mérito. A él aquello, escribir, no le costaba nada. Además, estoy seguro, no se ahorraba nada tampoco, no había tachaduras, ni quitaba un trozo porque nada le sobraba, la culebra de antes llegaba de una pieza, los párrafos le caían del trasero por si solos y todos ellos eran buenos, buenos en el sentido de que eran literatura.
Si no fuera porque además de escribir los libros también escribió miles de artículos en prensa hubiera concluido que era un vago de tomo y lomo, pues de tan fácil, sin más método que estar sentado los 50 resultan pocos.
Lo que si se colige de estar leyendo a Umbral que es lírico por todos los demás, que hace poemas en prosa, porque tiene el talento desbordado, es que era muy afortunado. No por la literatura, que lo escogió como conducto para salir, sino por el mucho dinero que habrá hecho a cambio de algo para él tan sencillo. Porque a Umbral la chequera le daba tratamiento de superstar, porque se le juzga por el resultado y no por el esfuerzo, y a él, que había sido pobre, el dinero le gustaba tanto como sentarse un rato a hacer un libro.
"Me ha llegado el libro, sí, esta nueva edición, quiero decir, como si no lo hubiese escrito yo, lanzado al azar de las playas, a la novela de la novela nunca acabada de leer sobre la arena. Me enternecen mis libros, de repente, que creen, ya, más que uno mismo en lo que dicen."
Carta a mi mujer - Francisco Umbral
domingo, 26 de diciembre de 2021
No me las voy a dar de que entiendo cada párrafo que Umbral escribe. No soy tan listo.
Pero algunos me llegan. Los conozco y me reconozco, ya no es Umbral del que habla sino que habla de mí. Otras veces es simplemente que entendiéndolo, o no, alcanzo a comprender lo bellísimo que es, y me quedo con eso.
Umbral escribe tesoros, es la verdad.
Es un drama que el escritor muriera, no hablo de la persona, continente del escritor, sino del escritor nada más. Es trágico perderlo, que se vayan para siempre sus palabras, pues nadie las ordena mejor, las compone con tanta armonía como música en un pentagrama. Vale más un párrafo de Umbral que un libro entero de cualquier otro. Al menos en la pena que se da en estos pocos de que todo libro acaba, a mi me queda un consuelo que nace en mi propia limitación. Como siempre me voy dejando cosas, por el prurito de avanzar y que el libro no se eternice, por el afán de pasar a otra cosa, como queda tanto por terminar de entender, tanto que pasa sin hacer mella, sin darme cuenta, pienso que siempre podré volver con una mirada nueva, más madura, para descubrir nuevos hallazgos.
Sigue siendo un drama que no vaya a haber palabras nuevas, pero gracias que nos las entiendo a la primera puedo regresar. Puedo descubrir a un Umbral nuevo con cada visita.
"Pero hay siempre en la vida y en los viajes ese cruce de trenes en que uno no sabe adónde va ni por qué se va. Es preciso volver a razonarlo todo mentalmente, pero se hace esto sin convencimiento. Claro que, del mismo modo que no hay razones para irse, tampoco las hay ya para quedarse. Y es cuando uno se va."
Las ninfas - Francisco Umbral
viernes, 24 de diciembre de 2021
Lo que dije el otro día de que iba a mirar el sorteo de Navidad fue una broma. No es que pestañeara, que es algo que nadie me podría reprochar, sino que no vi ni un solo minuto del sorteo por la tele. Yo sabía que se estaba celebrando, que quizá se estaba decidiendo mi futuro en ese instante, pero no me interesó, no quería para mí ese soniquete repetitivo y taladrante de los niños de San Ildefonso, que dirán que son de Madrid, pero cuando uno ve la aparición de los premios en el Telediario, esto sí es obligado, tiene la impresión de que podría estar ante el sorteo de Navidad de la sucursal San Ildefonso de Cali o Bogotá, que todos los nenes parecen salidos de allí.
Rememorando antiguos escritos de aquí del Facebook, lo que la propia aplicación llama Recuerdos me gustaría haber traído algo que me gustara, algo escrito hace años y que pudiera replicar ahora, como hago con los libros, que cuelgo fragmentos que me dicen algo, y al escoger esos en vez de otros, precisamente esos, también consigo que ellos digan algo de mí. Pero de lo escrito entre los recuerdos de esta semana no hay nada siquiera pasable. Una cosa sí, ya hace 4 años andaba yo con mis anhelos de lotería, ignorante como soy de lo que ya nos decían en la entradilla de Fama, la serie de televisión. Aquello de que la fama cuesta. Que había que luchar.
Trabajo, trabajo, trabajo ( y una pizquita de suerte).
miércoles, 22 de diciembre de 2021
Está visto que estoy condenado a seguir de pobre al menos hasta el sorteo de la Primitiva del 24 o 25, no sé bien. Pongo de todos modos mi décimo para que se vea el tamaño de mi audacia y como escaparate para su venta:
Pido 20; lo jugado (siempre que no le caiga uno de los dos quintos que faltan por salir).
martes, 21 de diciembre de 2021
"Cuánta gratitud, que no ha cesado jamás en mi vida de fluir, brotó de aquel beso, de aquella primera mujer que me decía silenciosamente que sí, que yo era, y me afirmaba, porque un beso es siempre una afirmación de algo, y no sé si otras muchachas (o más fácilmente otras mujeres, las que se fijan en los adolescentes) me habían mirado antes, pero sólo ella, María Antonieta, me lo había dicho sin palabras, con esa palabra extraña, fuera de vocabulario, pero hija también de la boca, que es un beso, el beso."
Las ninfas - Francisco Umbral
De joven y rico gastaba más de 100€ en el sorteo de Navidad. No mucho más pero algo más sí. Siempre he confiado más en los Euromillones, ya que si te quieres hacer rico hazte rico de verdad. Convicción reforzada por las cuantiosas visitas de la moza del confeti, que no tengo que contar aquí, pues las conocéis todas.
Ocurre que se acaba otro año y la suerte, económica nada más, está en los huesos. Y como no me cae más gordo que mi Pablo, y no hay premios más que un euro aquí o allá me he decidido a comprar un décimo para Navidad, el único que voy a tener, por ver si soy yo el que brinda el 22, pero aquí en casa, que yo no tengo administración a donde ir a celebrar. A no ser que brinde contra mi reflejo feliz en la pantalla del móvil. Que yo compro en la horizontal del sofá al que me vine y con los pies calientes.
Ya dije que quería un número que significara algo, probé primero con la fecha de nacimiento de mi chico, un amor al que ahora le pirra jugar con su papá y no me deja tranquilo. Conté que ayer le pidió a su mamá que si jugaba con él pusiera la voz de papá?? 😂😂😂 Para comérselo.
Ese número como en Hundir la flota dio agua. Lo sentimos pero no hay disponibilidad. Probé con mi fecha de nacimiento, con la de Sestea... Me dirás qué interés tendrán esas cifras para nadie más. Pues como digo sin suerte, y yo reacio a dejar que la web calcule por mí el que ella quiera. De repente un rayo cruza mi mente, un número que una vez quiso de todo el mundo, el más codiciado, el día en que dejamos la realidad y la civilización entró en esta especie de ensoñación irreal...
No me refiero a la investidura de Trump y sin embargo siento que ya hablé demasiado. Si no me toca lo desvelo. Le quito píxeles a la foto.
Esta noticia es aterradora. Como tener a Jack con el hacha al otro lado de la puerta del hotel de Resplandor.
No sólo porque ha muerto una voz privilegiada y por lo que se dice una buena persona, bien simpático me parece, sino porque según lo que cuenta él ya pasó el Covid hace un año, en diciembre de 2020. Y las pasó canutas.
Dice también, o recuerdo yo ahora, algo así como que le iban a obligar a vacunarse, que supongo que es un modo de hablar, y habiéndolo pasado tan mal este Carlos no iba a necesitar que nadie le insistiera, por lo que estamos ante alguien que según sus declaraciones se tiene por inmune porque así llaman nuestros científicos a quien pasa por enfermedad y vacuna o viceversa, que en esto no importa el orden. Le llaman de hecho súper inmunidad.
Pues hete aquí que está persona, un caso tal cual ha desembocado en muerte en esta ocasión. Y dicen los que saben que nos demos por contagiados, que con Omicron no hay escapatoria, tan exacerbada es su transmisibilidad.
Dónde están los anticuerpos? Dónde quedan las defensas que generamos? Urge una explicación sobre la muerte de Carlos, que nos diga a los demás cuál era su debilidad, porque pensamos que el Covid en nosotros será el resfriado que creían que el Covid iba a ser y nada más en los primeros días de pandemia. Creemos los vacunados estar a salvo ya, al otro lado de la frontera, y con la muerte de Carlos nos volvemos a encontrar con el cañón de un revólver en la sien, sintiendo que ese gatillo puede desembocar en cualquier cosa.
lunes, 20 de diciembre de 2021
Algo de esto ya apunté yo en otro día. Lo de las mascarillas que faltaban entre Rafa Nadal y Juan Carlos emérito de España. Si no conté mal al menos dos. No puedo dejar de sentir un cierto alivio, que será nada comparado con el que ha debido sentir Nadal está tarde, al saber que la PCR realizada a Juan Carlos resultó negativa. Lo último que le falta al emérito es ser positivo en Covid para tener un annus horribilis para enmarcar. Y no te cuento de Rafa si con todo lo que ha luchado por ser quién es luego es recordado por alguna mente obtusa como el fulano que se cargó al rey Juan Carlos por un "ahora traerán la ensalada".
Oído al parche. Mascarillas, distancia, ventilación y dejemos la vida social para más adelante. Para hablar, por cierto, nadie necesita bajar a la barbilla la mascarilla. La voz atraviesa el tejido y se le oye igual. Parece mentira que con la que ha caído sigamos en estas.
Y así y todo que haya suerte.
Quisiera compartir aquí, con espíritu navideño, una perla de sabiduría, cosecha propia, de las que otorga la vida, además de pequeños momentos de dicha y sinsabores. Alguno dirá que dónde voy yo, con mis escasos estudios y en verdad tan corto bagaje pese a mis taytantos cumplidos. Pero la generosidad es precisamente eso, dar lo que uno tiene, y más en estas fechas.
Quiero desde el modesto lugar que ocupo felicitar las fiestas que se avecinan, con un consejo que a más de uno y de dos va a facilitar las vida, que se dirán asombrados aquello de cómo no nos dimos cuenta antes, con lo sencillo que era, y que sin embargo han tenido que esperar a este 20, ante víspera de sorteos, champán y maldiciones para que un servidor les abra los ojos y que por supuesto deseo sea para bien.
En fin, no quiero marear con más preámbulos. Es bien sencillo: a la hora de secarte con una toalla si lo haces todavía dentro de la bañera o ducha mojarás menos al salir. Y será más limpio y mejor. Definitivamente.
domingo, 19 de diciembre de 2021
Yo, como los viejos, cada vez duermo menos. Me ocurre que me despierto temprano, me levanto y como la casa está tan silenciosa y tan oscura me da por escribir. Así ocurre que luego paso el día arrastrando los pies por la vida, de puro cansancio, pues a quien se le ocurren estás cosas entre las 6 y las 7 de la mañana De un domingo!
No puedo dejar de pensar en el emérito. No con un pensamiento romántico, no soy una de sus presas conquistadas, es innecesario aclarar esto, sino más bien sobre algo que leí el otro día en un programa de Telecinco que miraba mi suegra. Ella si es muy fan a este tipo de programas, a este en concreto, el Sálvame, no sé si naranja o limón. Suele tenerlo puesto a toda hora, y como está un poco sorda (que en realidad es bastante) pone la tele rondando el volumen noventa sobre 100, o sea que cuando el marujeo, el tomate, el papel cuché de revista se desarrolla en su televisor hace participe a su bloque de pisos entero que no ve Telecinco pero que puede imaginarlo, pues lo oye con toda claridad.
Yo no lo pongo nunca. Ni el Sálvame ni Telecinco, sino estaría aquí escribiendo sobre ello cada día. De tan jugosas noticias como proporcionan. De hecho creo que tengo instrucciones dadas al televisor de borrar ese canal, y si a estas alturas no lo ha hecho es por tener ese as en la manga cuando viene a vernos mi suegra, pues la entretiene mucho. El caso es que el otro día decían mil cosas que yo no escuchaba, son programas de hablar todos al tiempo, como un gallinero, y ponían escrito en pantalla que al emérito le encantaba comer el arroz en el escote de Bárbara Rey, que ahora no sé si decía arroz, me resulta raro, aunque ciertamente yo nunca he sido tan arrebatado para arrojar la paella por encima de nadie, así que puede que fueran palomitas de maíz que es más fácil de imaginar. Lo principal es la que al emérito le encantaba recoger arroz o las palomitas en el escote, o a escote, de Bárbara Rey, rubia cañón, y no de Sofía de Grecia. Y salían imágenes de la Bárbara de entonces y no extrañaba viéndola que el rey quisiera recoger lo que fuera que se hubiera caído por su escote. Luego salían glosando la noticia imágenes, más o menos actuales de Bárbara hoy, ancha como verla doble, y no es difícil imaginar que ella también quisiera volver a aquella época joven, aún cuando tuviera el escote rentado a aquellos labios, enamoradizos labios de gran chequera. Y es que no hay nada como agua nueva para mover molino, ni tampoco nada como la juventud perdida. Daríamos mucho por volver atrás, cada vez más.
Nadal no se ha enterado de que el emérito se ha vuelto persona non grata mundial, a excepción quizá de en su palacete residencial de Abu Dhabi..
El único que parece darse cuenta incómodo es Moyá, que no sabe si quedarse o irse, y es el único que tiene en la mente lo de la pandemia, que es eso que ha matado a tantos. Alguien dirá que están a la mesa, y que para comer hay que tener la boca despejada de todo menos de dientes, pero yo no veo comida por ningún lado, todavía, y recuerdo asimismo que el emérito por mucha picha brava que haya sido, que sea aún para quién el dinero pueda comprar, es también un señor mayor (señor por decir algo), con pinta además de tener más achaques todavía que daños graves asolan su rebajada reputación, que valga el paralelismo no está en mejor estado que el elefante abatido de aquella foto. En otro paralelismo, permítase uno más, alguien dirá que para cacerías la que están perpetrando contra el rey Juan Carlos, que tiene ese perfil de moneda venida a menos, pero es que de él siempre se obtuvo la impresión de que era un simplón bueno, y ha resultado al final que de bueno no tenía un pelo. Que si echaba canitas al aire con la conformidad infeliz de Sofía, que era Lady Di antes de que ésta lo fuera, ahora sabemos también que resultó tan chorizo como para dejar a Urdangara en aprendiz poco aplicado, con un balón por cabeza. Si al final el pobre deportista no hizo sino lo del refranero español, dónde fueres haz lo que vieres. Aunque lo hiciera más torpemente y con menos agarraderas o paracaídas.
Supongo que a estas horas la abogacía del Estado, la fiscalía y todos los resortes regios y legales para defender el honor contrahecho del emérito han cogido la baja indefinida, convencidos como están de que lo que se diga de él siempre va a ser quedarse corto. Aquí en España pasamos de un rey a dos en una jugada asombrosa de trilero, y de pocas el segundo no se carga la institución entera, que se lo han tenido que llevar bien lejos para que apeste menos .
Alguien debiera aconsejar a Nadal, al que la cercanía del emérito le pone años, que aparece también encorvado como persona mayor, que ya no se hace un favor posando con Juan Carlos, que ya no aplaudimos aquella campechanía de hombre sencillo de pocas luces, se han caído las máscaras y lo conocemos más ahora. Ya sabemos a qué jugaba cuando parecía no jugar a nada. Ya sabemos cómo es. Podría decirle, como le diría a un pederasta por ejemplo que la mala gente la quiere bien lejos. Que él sí ha intentado ser un ejemplo para generaciones futuras.
miércoles, 15 de diciembre de 2021
"— Creo que tienes razón en lo que dices de España. Ese será el primer sitio al que vayamos. Y has de llevarme a ver una corrida de toros. Debe ser maravilloso. Solo que me gustaría que el toro matara al hombre… y no lo contrario. Comprendo los sentimientos de las mujeres romanas al ver morir a un hombre. Los hombres no son gran cosa; pero los animales son algo magnífico."
Cinco cerditos - Agatha Christie
Me preguntaba porqué había de afectarme la muerte de Verónica Forqué, si no es nada mío. La respuesta la obtuve poniendo el primer capítulo de Pepa y Pepe. Hacia el final ella le pide a Tito Valverde, su marido en la ficción, que vuelvan a la casa que tenían, y que vendan esa nueva a la que se han trasladado y que le gusta tan poco. Tan pronto vi esa escena lo entendí, Verónica Forqué es una mujer a la que no se le puede negar nada. Por no contrariarla o entristecerla. Tito no lo hace y prepara maletas e hijos para volver la noche siguiente. No es que gane ella, gana él al combatir su tristeza. Era mujer, pero era también hijo, un cachorrillo al que hay que cuidar, para que no le pase nada.
Luego vi en Youtube unas imágenes de una entrevista de hace ahora un año. En ellas bromean con ella sobre la leyenda que hay de que no solo no recogió ninguno de los 4 Goyas que ganó, sino que tampoco sabe dónde están. Ella lo explica, que dos los regaló, que uno lo conserva y que otro no sabe, no conoce su paradero. A recoger un Goya nunca fue, pero a entregarlo sí. El Goya a toda su trayectoria que se entregó a su padre, y allí sí estuvo ella, para hacer los honores.
Viendo al padre bajar de su mano, no sin dificultades, las escaleras en aquella ceremonia se emociona. Dice Mi papi, mi papi, mi papi. Y entonces uno se ve reflejado en ella, comprende su dolor y se teme que era sensible y frágil, nada preparada para sufrir. Y que no lo merecía tampoco. Es muy posible que yo me haya quedado con la impresión de que ella era, antes de nada, una buena persona. Claro que yo no veo Masterchef...
lunes, 13 de diciembre de 2021
Un día triste hoy, con la muerte de Verónica Forqué. Por alguna de razón, su bis cómica seguramente, me caía realmente bien. Me era simpática y me resultaba entrañable, con esa voz y esos pestañeos de ojos entre coquetos y atolondrados. Algo falla en el mundo si una persona así, que con esa sonrisa tan bonita transmitió alegría de vivir prefiere apearse antes de tiempo. Verónica ahorcada es una aberración. Que descanse en paz.
domingo, 12 de diciembre de 2021
Uno de los mayores problemas de los políticos, tienen tantos que se vuelven innumerables, es que la ciudadanía en general no los siente como propios, no son desde luego uno de los nuestros. Y ellos tampoco se esfuerzan demasiado en enmendar tal impresión, dan unos cuantos apretones de manos durante las campaña pero hasta entonces todo gesto significa No soy como vosotros. Tú me vienes a buscar y yo te lo agradezco aquí y ahora, dándote la mano. Luego seguirán su camino divergente, unos hacia sus pequeñas miserias cotidianas y ellos hacia algún compromiso que les de bien de comer.
En ese sentido el Rey Juan Carlos en su peor momento se ha vuelto uno de nosotros, perdiendo la cabeza por amor, que es siempre mejor que esa campechanía de botarate que acostumbró a lo largo de los años. Salirse del protocolo, de lo esperado es siempre de agradecer. La gente está ya cansada de ver esas caras estiradas que no dicen ninguna verdad. Cierto que se haya demostrado un chorizo no es algo para perdonar. Pero si los chorizos volarán no veríamos el cielo. Los hubo los hay y los habrá, pues el hombre honrado de corazón se conforma con poco y no tiene gran ambición.
El tal Johnson, la ambición rubia, otro ejemplo de este mundo en que Trump es posible, debe ser un cachondo en las distancias cortas, y sabio, de los que sabe que en la vida nada debe ser tomado demasiado en serio. Por eso sí ordena confinar a la población él se monta una fiesta en el 10 de Downing Street. La gente no podía despedir a sus familiares muertos por la Covid y ellos festejaban como un equipo. Con amigo invisible.
viernes, 10 de diciembre de 2021
Corina se equivoca. No es acoso, simplemente quiere que le devuelva su dinero. Era un regalo sí, pero muy gordo y mientras persistiera el amor, o él creyera que persistía, lo que ahora está muy lejos de creer. Más bien se siente, allá en los Emiratos Unidos, el malo de la película, además del tonto, con todo su legado emborronado, hecho una porquería a última hora. Y así pensando al menos los 65 kilos si van de vuelta mal se ha de dar para no llenar de nuevo de amor el corazón y la bragueta. Además que él creía cada palabra que ella dijo cuando decía que lo quería, y él decía verdad cuando dijo cuánto quería al niño, al hijo adoptado como propio por su amor a ella. Cuántos días de barbacoa al sol se le han negado después, de tanto como se torció la cosa. Pero hubo amor, quién lo duda, amenazando el Rey con matarse incluso, eso cuentan, de un tiro por amor a ella y para que aprendan lo que es amor, del bueno, las cabezas cuadriculadas del CNI y la Casa del Rey. Solamente un amor verdadero merece arriesgarlo todo. Y vive dios que él estaba dispuesto a arriesgar corona, país y lo que hiciera falta.
Ahora le reprochan que quiera ese dinero, testigo del amor, obsequio de su corazón obsequioso, de vuelta. Que le haga algún reproche o amenaza más o menos velada. Está en su derecho, por el amor que siempre es condicional y por Qué diablos es el Rey! Ningún inglés coloradote, ridículo del té tendría que poder pedirle explicaciones, a menos que esté dispuesto a recibir por toda respuesta un Por qué no te callas.
miércoles, 8 de diciembre de 2021
No sé si pasar los ojos por cada palabra de Falconer es leer. Enterarme me entero de más bien poco. De hecho a veces me parece lo que leo del todo incomprensible, como si estuviera mal adrede, eso sí, con bellas palabras o ideas, algo que no se me oculta bien escrito, de virtuoso, de un gran talento narrativo, de composición fácil para quien nació para ello, pero incomprensible. Lo lógico sería que me diera por vencido y dejara el libro, pero lo tengo tan avanzado ya que tengo que seguir con él. No tiene razón no seguir la estrategia que es esta pérdida de tiempo. Seguir pasando mis ojos por cada palabra, sin enterarme de gran cosa.
martes, 7 de diciembre de 2021
"Aseguró que no me acusaban de nada, pero necesitaba saber si lo conocía bastante bien para identificarlo, y dije que sí, pensando que podía aparecer en una rueda de presos, aunque ya había empezado a sentir que era algo más serio y grave, como en efecto era. Con el teniente bajé unas escaleras, y por el olor adiviné adónde íbamos, y ahí estaban todos esos cajones como en un enorme archivo, y sacó uno, y ahí estaba Miguel, por supuesto muy muerto."
Falconer - John Cheever
viernes, 3 de diciembre de 2021
Pues tenía razón Stephen King. El libro de los puentes de Madison es un libro mal escrito, lo que le da un mayor mérito relativo a la película, pues la historia de amor y renuncia, la sensación avasalladora de pérdida, que se da en el libro igual que en la película, está. Puedes imaginar perfectamente lo que Clint Eastwood puso en imágenes, aunque se permitiera mejorar la historia haciendo que ambos se vean, de lejos, en el pueblo una mañana lluviosa en que ella bajó a comprar con el marido. Es el final de su historia juntos por mucho que fueran a vivir ambos alrededor de 25 años más.
Clint Eastwood tiene una sensibilidad especial, no es extraño, por tanto que encadene obras maestras. Además tiene un don para las músicas, para escogerlas y componerlas. Sabe tocar el corazón, y eso en los tiempos en que las carteleras son de Marvel tiene todavía más valor.
jueves, 2 de diciembre de 2021
Yo nunca he tenido fe en poder escribir algo distinto a lo que vengo escribiendo. No soy de los capaces de escribir una novela porque no sé hablar más que de mi mismo (quizá pueda una autobiografía para Pablo). Pero esta sensación, que me ha acompañado siempre se hizo piedra en mis hombros con la lectura de "Mientras escribo" de Stephen King. Me di cuenta de la extrema dificultad que entraña conseguir algo bueno, algo que merezca la pena publicar. Me di cuenta de que lo más importante quizá sea, como dice el libro, leer y escribir todas las horas. Y yo, en este momento podría leerlo todo, pero de ningún modo me veo capaz de la práctica creativa que aconseja si uno no quiere acabar convertido en creador nada más que de libros de instrucciones. No puedo tener ese tiempo para escribir porque en el fondo tampoco me apetece. No sabría que inventar porque no doy más de si.
Mi siguiente libro va a ser "Los puentes de Madison County" homónimo de la película de Clint Eastwood. Por qué este? Supongo que porque después de un libro que quiere ser ayuda para el escritor, y que a mí me ha desanimado tanto, me interesa ahora una historia de personajes y de amor. Además Stephen King lo pone como corto y malo. Quiero comprobarlo.
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