domingo, 2 de octubre de 2005
Casi todo es casi nada
No es mío es de Sabina, pero lo traigo a colación porque forma parte de la canción que escucho y porque sería sintesis apropiada a mi idea de relativizar cada cosa que ocurra. Dar la importancia justa a cada suceso, no dramatizar nunca, porque ya lo dijo alguien más sabio que yo, tan sabio como Sabina supongo, porque tiene mérito encontrar las palabras justas que expresen justamente lo que se quiere decir, decía aquel que lo que no tiene solución ya está solucionado. Que verdad es.
jueves, 29 de septiembre de 2005
Envenenadores
Ismael Serrano tiene una canción en su último álbum en que retrata la actualidad. No es nuevo en este cantante comprometido con lo que ocurre. Habla de Irak, de guerras preventivas y cita a un loco, borracho que no escucha a nadie, sospecho que se refiera George W. Bush, pero no es seguro, pues es cierto que Bush tuvo problemas con la bebida en el pasado pero no los debe tener hoy. Respecto a lo de loco, yo lo dejaría en tonto nada más. Y en lo de que no escucha a nadie no podría estar más en desacuerdo, probablemente es manejado desde la sombra por individuos menos expuestos a los vaivenes de la consideración votante. En este caso el envenador sería el que susurra los siguientes pasos, los radicales de la derecha que encuentran a faltar estrellas y rayas a la bandera. Los medios, televisiones y prensa que dan la versión oficial de una historia que tiene otras lecturas.
A la envenenadora de Melilla la condenaron por fin a 84 años de presidio. Mató hace 14 años a su hija Florinda, de 5 meses suministrándole un veneno que no le trajo más consecuencias que las deseadas. Quitar de en medio a quien no se quiere. Tan felizmente resuelto para ella, era cuestión de tiempo que volviera sobre esos antiguos usos. Decidió envenenar mes a mes a su marido mientras se nominaba Fogosa en el chat. Viuda desconsolada con tanto que ofrecer a poco que enviude.
El marido murió entre padecimientos y drogado para que no pudiera pedir socorro. Tumbado a todas horas hasta el fin.
Algún tiempo después inició idéntico tratamiento con su hija de 15 años y con el niño de 12. Escollos hacia la libertad. "Querían ir con su padre", dice. A ella la mató del mismo modo, los analistas encontraron en la botella de agua de su mesita de noche el mismo veneno que le venía suministrando. En la botella de agua que la despidió al hospital para no regresar, que sus últimos tragos fueran igualmente amargos y efectivos.
El crío se salvó por los pelos. No hubiera durado mucho más. Lo salvó que muriera antes su hermana.
Francamente, ojalá este veneno de mujer se pudra en la cárcel. Guantánamo sería un buen alojamiento. No habita conciencia. Día tras día envenenando a sus vástagos, suministrando drogas y tranquilizantes, hora tras hora viendo ese deterioro progresivo. Preparando un preparado más.
Cobardes desde donde nadie los observa, destruyen.
A la envenenadora de Melilla la condenaron por fin a 84 años de presidio. Mató hace 14 años a su hija Florinda, de 5 meses suministrándole un veneno que no le trajo más consecuencias que las deseadas. Quitar de en medio a quien no se quiere. Tan felizmente resuelto para ella, era cuestión de tiempo que volviera sobre esos antiguos usos. Decidió envenenar mes a mes a su marido mientras se nominaba Fogosa en el chat. Viuda desconsolada con tanto que ofrecer a poco que enviude.
El marido murió entre padecimientos y drogado para que no pudiera pedir socorro. Tumbado a todas horas hasta el fin.
Algún tiempo después inició idéntico tratamiento con su hija de 15 años y con el niño de 12. Escollos hacia la libertad. "Querían ir con su padre", dice. A ella la mató del mismo modo, los analistas encontraron en la botella de agua de su mesita de noche el mismo veneno que le venía suministrando. En la botella de agua que la despidió al hospital para no regresar, que sus últimos tragos fueran igualmente amargos y efectivos.
El crío se salvó por los pelos. No hubiera durado mucho más. Lo salvó que muriera antes su hermana.
Francamente, ojalá este veneno de mujer se pudra en la cárcel. Guantánamo sería un buen alojamiento. No habita conciencia. Día tras día envenenando a sus vástagos, suministrando drogas y tranquilizantes, hora tras hora viendo ese deterioro progresivo. Preparando un preparado más.
Cobardes desde donde nadie los observa, destruyen.
lunes, 26 de septiembre de 2005
Nube negra
Vi el otro día a Joaquín Sabina en el programa de Buenafuente. Era la primera vez que veía ese programa y me decepcionó. Me decepcionó el famoso Neng, que es una moda condenada a la extinción. Pronto se cansarán los mismos que lo imitan hoy sin cansancio.
Decía Sabina y Buenafuente quedó atónito y farfullando, que "la poesía es el dinero", y a muchos de nosotros se nos cayó el palo del sombrajo. No se puede negar que Joaquín es sincero, eso piensa él y lo cuenta. Nunca fue de los de morderse la lengua. Por eso mete la pata tanto y recibió tantas bofetadas.
Lo malo es que algunos esperábamos otra cosa, alguien que siempre parece de vuelta de todo, pero con la experiencia de los años, con mucho por mostrar. Esa conclusión tan poco esperanzadora, todo está en venta, y por lo tanto accesible al mejor postor...
Ahora, oído su nuevo disco "Alivio de luto" uno vuelve a pensar que cuando se pone a escribir concita a las hadas. Que es capaz de encontrar las palabras justas para expresar mejor que nadie algunas cosas. Algunas tan difíciles como la depresión, que ha vivido y de la que va saliendo letra a letra.
"cuando soy lo que soy en un espejo roto, ... cuando es tiempo perdido, preguntarme qué pasa"
Haciendo canciones así se le puede perdonar todo.
Decía Sabina y Buenafuente quedó atónito y farfullando, que "la poesía es el dinero", y a muchos de nosotros se nos cayó el palo del sombrajo. No se puede negar que Joaquín es sincero, eso piensa él y lo cuenta. Nunca fue de los de morderse la lengua. Por eso mete la pata tanto y recibió tantas bofetadas.
Lo malo es que algunos esperábamos otra cosa, alguien que siempre parece de vuelta de todo, pero con la experiencia de los años, con mucho por mostrar. Esa conclusión tan poco esperanzadora, todo está en venta, y por lo tanto accesible al mejor postor...
Ahora, oído su nuevo disco "Alivio de luto" uno vuelve a pensar que cuando se pone a escribir concita a las hadas. Que es capaz de encontrar las palabras justas para expresar mejor que nadie algunas cosas. Algunas tan difíciles como la depresión, que ha vivido y de la que va saliendo letra a letra.
"cuando soy lo que soy en un espejo roto, ... cuando es tiempo perdido, preguntarme qué pasa"
Haciendo canciones así se le puede perdonar todo.
domingo, 18 de septiembre de 2005
A palos
Leo que una gallega ha sido multada con 6000 euros por apalear hasta la muerte a un burro de su propiedad. Siento la muerte del animal y me alegro de que a la fulana le toquen el bolsillo de verdad, no como una broma, sino para hacer agujero. El agujero que le falta en la conciencia.
Suerte tendrá si no hay un futuro gobernado por burros, otro planeta donde vaya a caer para que le den idéntico trato que al pobre animal. Dos guardias civiles lo encontraron agonizante atado en su propiedad. Al día siguiente la policía local ya lo hallo enterrado. Zutana dice que le quería pegar con una maza. Sus últimas horas, inconsolable...
Así pierda la propiedad. Hay que tener muy mal carácter, ser muy malo para apalizar a un animal así.
Al menos esta vez no quedó impune. Además la señalarán los vecinos del pueblo, dirán "ahí va la asesina de burros", los niños correrán con miedo al verla llegar.
Dio muchos palos, ahora se lo dan a ella. Veremos si así aprende.
Suerte tendrá si no hay un futuro gobernado por burros, otro planeta donde vaya a caer para que le den idéntico trato que al pobre animal. Dos guardias civiles lo encontraron agonizante atado en su propiedad. Al día siguiente la policía local ya lo hallo enterrado. Zutana dice que le quería pegar con una maza. Sus últimas horas, inconsolable...
Así pierda la propiedad. Hay que tener muy mal carácter, ser muy malo para apalizar a un animal así.
Al menos esta vez no quedó impune. Además la señalarán los vecinos del pueblo, dirán "ahí va la asesina de burros", los niños correrán con miedo al verla llegar.
Dio muchos palos, ahora se lo dan a ella. Veremos si así aprende.
domingo, 11 de septiembre de 2005
Efecto "boomerang"
Que las relaciones en la política recuerdan a la infancia es algo observado. Solamente hay que ver a los diputados en el congreso hablando al tiempo y pateando. Lo mismo que un patio de colegio. El profesor, en este caso presidente, intentando poner orden. Llamando la atención a unos y otros. Los políticos son como niños y por eso sus caricaturas resultan entrañables, por eso sus guiñoles caen tan bien.
Hace tiempo, tras la gestión del gobierno de Aznar del atentado que mató a 192 personas en Madrid, reparé en un comportamiento llamativo. Cuando desde la oposición entera se les tachó de mentir a la ciudadanía, de ocultar la verdad. Nunca un gobierno democrático estuvo en una legislatura tan enfrentado al resto, tan solo en sus posiciones, aunque con la fuerza de un rodillo en cada votación. Decía que se tachaba a Aznar y su gobierno de mentir, yo mismo lo he creído así, desde luego por la proximidad en aquellas fechas de elecciones generales. Pero lo notorio del caso fue la respuesta desde el Partido Popular. A aquel que lo acusaba de mentir éstos lo acusaban de mentirosos. Devolver el mismo agravio con el que te califican. El tú más de los niños y que funciona igual que a ellos. La madre se desconcierta viendo a sus hijos llamarse lo mismo y no sabe a qué atenerse. No sabe cuál de ellos tiene razón.
La opinión pública asiste harta a estos juegos de niños, convertida en partidaria con paciencia para justificar cada error de los que mejor le representan. Diputados mangantes que llamarán mangante a quién descubrió sus mangoneos porque en el fondo pensamos que todos mangan. Ensuciarán el prestigio del otro con los mismos agravios que se reciben y estarán haciendo política de altura, simplemente porque en la batalla, confundir es una forma de empezar a ganar.
Hace tiempo, tras la gestión del gobierno de Aznar del atentado que mató a 192 personas en Madrid, reparé en un comportamiento llamativo. Cuando desde la oposición entera se les tachó de mentir a la ciudadanía, de ocultar la verdad. Nunca un gobierno democrático estuvo en una legislatura tan enfrentado al resto, tan solo en sus posiciones, aunque con la fuerza de un rodillo en cada votación. Decía que se tachaba a Aznar y su gobierno de mentir, yo mismo lo he creído así, desde luego por la proximidad en aquellas fechas de elecciones generales. Pero lo notorio del caso fue la respuesta desde el Partido Popular. A aquel que lo acusaba de mentir éstos lo acusaban de mentirosos. Devolver el mismo agravio con el que te califican. El tú más de los niños y que funciona igual que a ellos. La madre se desconcierta viendo a sus hijos llamarse lo mismo y no sabe a qué atenerse. No sabe cuál de ellos tiene razón.
La opinión pública asiste harta a estos juegos de niños, convertida en partidaria con paciencia para justificar cada error de los que mejor le representan. Diputados mangantes que llamarán mangante a quién descubrió sus mangoneos porque en el fondo pensamos que todos mangan. Ensuciarán el prestigio del otro con los mismos agravios que se reciben y estarán haciendo política de altura, simplemente porque en la batalla, confundir es una forma de empezar a ganar.
viernes, 9 de septiembre de 2005
Cae su popularidad
Leo que la popularidad de George W. Bush ha caído al 41%. Un mínimo histórico, un verdadero desplome. Yo que leo hoja a hoja a Lázaro Carreter y su arsenal de dardos, hubiera cogido su testigo para defender el idioma sino fuera por mis limitaciones. Soy como uno de aquellos caballeros medievales ante la posibilidad de llevar a cabo algo heroico. Doy un paso adelante y grito: "Me presto". Una misión difícil, para valientes, en pos de recuperar o restituir alguna cosa más allá de la confluencia de caminos. Se me mira de arriba a abajo unos segundos y se me descarta, con razón. Otros con más preparación llevarán a cabo la misión. Otros defenderán con más criterio el idioma, aunque yo seguiré atento por si hallara algún gazapo.
Hoy creí hallarlo aunque me di de bruces. Me parecía rara aquella caída en picado de la popularidad de Bush. No porque se diera, lógicamente tarde o temprano al tonto o al malo se le descubre, y más rápidamente si se dan ambos defectos a la vez. Sino porque yo tomaba la popularidad como sinónimo de fama, y no podía entender que una mala gestión, o muy mala, hiciera caer el conocimiento del incauto por la gente. Se hundirá su prestigio, pero lo conocerán lo mismo, quizá mejor pues lo bueno se acabará olvidando, pero los fallos y errores cuando son graves agarran como la mejor planta trepadora y no se olvidan fácilmente. El caso es que tras mirar el diccionario compruebo que el error fue mío. La popularidad en su definición tiene mucho de aceptación, así que cuando leemos que su popularidad ha rebajado hasta el 41% debemos entender que solamente le aprueba ese porcentaje.
Los sabios medievales tenían razón. Mejor que vaya otro, en cualquier caso como bien sabía Lázaro Carreter es masaje cardíaco a un muerto. Yo quedo para menesteres menos ambiciosos, aunque igualmente dispuesto a deshacer entuertos por si un día acierto.
Hoy creí hallarlo aunque me di de bruces. Me parecía rara aquella caída en picado de la popularidad de Bush. No porque se diera, lógicamente tarde o temprano al tonto o al malo se le descubre, y más rápidamente si se dan ambos defectos a la vez. Sino porque yo tomaba la popularidad como sinónimo de fama, y no podía entender que una mala gestión, o muy mala, hiciera caer el conocimiento del incauto por la gente. Se hundirá su prestigio, pero lo conocerán lo mismo, quizá mejor pues lo bueno se acabará olvidando, pero los fallos y errores cuando son graves agarran como la mejor planta trepadora y no se olvidan fácilmente. El caso es que tras mirar el diccionario compruebo que el error fue mío. La popularidad en su definición tiene mucho de aceptación, así que cuando leemos que su popularidad ha rebajado hasta el 41% debemos entender que solamente le aprueba ese porcentaje.
Los sabios medievales tenían razón. Mejor que vaya otro, en cualquier caso como bien sabía Lázaro Carreter es masaje cardíaco a un muerto. Yo quedo para menesteres menos ambiciosos, aunque igualmente dispuesto a deshacer entuertos por si un día acierto.
jueves, 8 de septiembre de 2005
No le llames diario
Yo escribía de chavalillo un diario. En realidad fueron varias libretas de esas buenas, de tapa dura. Al colegio llevaba las más baratas, total para lo que habrían de albergar. A las cosas de los sentimientos siempre les di importancia. No hubiera quedado satisfecho volcando pensamientos sobre cuadernos de saldo.
Luego más crecidito y ya embrujado por este sub-mundo de Internet. Paralelo al real y tan real como aquel, inicié el primer Vivo y Digo, sigue colgado en su sitio, infectado de publicidad pero sin perder una coma ni ganar en sensatez.
Siempre creí que en los cuadernos y en el diario-web uno debía hablar de si mismo además de despotricar libremente, con el arma de las palabras, contra todo lo que no gusta o nos gusta poco. Sin embargo tanta batalla inútil contra molinos de viento ha terminado por arrinconar el pensamiento sobre mí y lo que siento, como si unos invitados tomaran la casa del anfitrión y lo obligaran a dormir y vivir en el frigorífico.
Tampoco hoy hablaré de como me siento, aunque sienta tanto que la palabra mucho no alcanza.
Luego más crecidito y ya embrujado por este sub-mundo de Internet. Paralelo al real y tan real como aquel, inicié el primer Vivo y Digo, sigue colgado en su sitio, infectado de publicidad pero sin perder una coma ni ganar en sensatez.
Siempre creí que en los cuadernos y en el diario-web uno debía hablar de si mismo además de despotricar libremente, con el arma de las palabras, contra todo lo que no gusta o nos gusta poco. Sin embargo tanta batalla inútil contra molinos de viento ha terminado por arrinconar el pensamiento sobre mí y lo que siento, como si unos invitados tomaran la casa del anfitrión y lo obligaran a dormir y vivir en el frigorífico.
Tampoco hoy hablaré de como me siento, aunque sienta tanto que la palabra mucho no alcanza.
martes, 6 de septiembre de 2005
Demasiada pena
Homer Simpson reprime su rabia en uno de los capítulos y como consecuencia le salen unos bultitos en el cogote. Yo, me doy perfecta cuenta, no reprimo mi rabia, la expongo por norma general en este weblog para que anónimos viandantes de la Red sepan que rabio y despotrico (como consecuencia).
Leía el otro día que la pena impuesta al bailaor Farruquito, 6 meses por atropellar y otros 6 meses por huir sin socorrer, para qué, si el atropellado murió... Pena que ya quedó claro que a mí me parece una broma macabra, como acudir a un velatorio a cagarse en la madre del muerto, o peor aún, juez y acusado bailando la lambada, un "agarraditos" sobre la tumba caliente al sol del mediodía, o un zapateado con mucho arte, el mismo que se gasta el sujeto al acelerar a fondo en la escapada.
Pues esta condena que es como un mal chiste, como escupir en la cara de un manco, que es un desatino inconcebible le ha parecido al muchacho o a su abogado, dispuesto como está a demostrar que todo el monte es orégano, demasiado severa. Quieren boleto en la feria de los atenuantes, vez en la tienda de rebajas. Han decidido al unísono supongo, en vez de taparse y dar gracias por lo tocada que el estudio dejó alguna cabeza, interponer un recurso. Creen que lo ocurrido es apenas una falta, quizá terminen pidiendo en último término, algún tipo de indemnización por la abolladura del BMW. No olvidemos que se llevó a otra ciudad a reparar, lo que sin duda debió encarecer el trámite.
Farruquito seguirá bailando, sudando y ganando, alguien le lanzará flores y él pisará encima enajenado de baile. El juez que se tomó a risa la vida del que yace enterrado seguirá con sus desvaríos desde el mullido sillón, anhelando el tiempo en que le alumbraron los focos de la fugaz fama y vio su nombre en el periódico. Quizá mueva los pies bajo la mesa al son de fandango o bulería.
Benjamín Olalla seguirá en su sitio, arrebatado a la vida, como un recuerdo. Quizá ya sin flores, como si no hubiera vivido. O tal vez su viuda si lo recuerde, con el poso triste pero ya relativo que le da a todo el tiempo, del tenor mismo de los sueños irrealizables.
Leía el otro día que la pena impuesta al bailaor Farruquito, 6 meses por atropellar y otros 6 meses por huir sin socorrer, para qué, si el atropellado murió... Pena que ya quedó claro que a mí me parece una broma macabra, como acudir a un velatorio a cagarse en la madre del muerto, o peor aún, juez y acusado bailando la lambada, un "agarraditos" sobre la tumba caliente al sol del mediodía, o un zapateado con mucho arte, el mismo que se gasta el sujeto al acelerar a fondo en la escapada.
Pues esta condena que es como un mal chiste, como escupir en la cara de un manco, que es un desatino inconcebible le ha parecido al muchacho o a su abogado, dispuesto como está a demostrar que todo el monte es orégano, demasiado severa. Quieren boleto en la feria de los atenuantes, vez en la tienda de rebajas. Han decidido al unísono supongo, en vez de taparse y dar gracias por lo tocada que el estudio dejó alguna cabeza, interponer un recurso. Creen que lo ocurrido es apenas una falta, quizá terminen pidiendo en último término, algún tipo de indemnización por la abolladura del BMW. No olvidemos que se llevó a otra ciudad a reparar, lo que sin duda debió encarecer el trámite.
Farruquito seguirá bailando, sudando y ganando, alguien le lanzará flores y él pisará encima enajenado de baile. El juez que se tomó a risa la vida del que yace enterrado seguirá con sus desvaríos desde el mullido sillón, anhelando el tiempo en que le alumbraron los focos de la fugaz fama y vio su nombre en el periódico. Quizá mueva los pies bajo la mesa al son de fandango o bulería.
Benjamín Olalla seguirá en su sitio, arrebatado a la vida, como un recuerdo. Quizá ya sin flores, como si no hubiera vivido. O tal vez su viuda si lo recuerde, con el poso triste pero ya relativo que le da a todo el tiempo, del tenor mismo de los sueños irrealizables.
domingo, 4 de septiembre de 2005
Una ciudad arrasada
Aún no habían comenzado los aviones americanos a arrojar bombas sobre Irak. Aún se tenía la impresión de poder evitar la carnicería de una guerra. La Santa Sede con el Papa a la cabeza, ya en sus últimos meses, llevó a cabo cuantas medidas diplomáticas tenía a su alcance. De poco sirvió a la postre, la guerra con su cargamento de destrucción y muerte se produjo y perdura hoy. Entonces, en aquellos lejanos días, un titular llamó mi atención, el portavoz de Juan Pablo II trasladaba en su nombre algo que sonó a dura advertencia: La acción de guerra "clama venganza ante Dios".
Hoy vemos con asombro que la primera potencia mundial asiste impasible a un desastre natural que nadie se atreve todavía a calibrar. Bush reconoce contra su costumbre que han existido fallos, no se ha reaccionado a tiempo ante la catástrofe. Hay más, la acción del huracán era perfectamente previsible, ya lo habían anticipado diversos organismos, pero la financiación se dedicó a la cruzada particular de Bush contra el terrorismo, es decir la invasión de países y el transporte de tropas al otro lado del mundo.
Viggo Mortensen pide la prisión para George Bush que aún sonríe incomprensiblemente antes de iniciar su discurso. Probablemente bastará con que los mismos que lo auparon lo destituyan ahora. Al final de cada error pagan siempre los más pobres. Vidas humanas que desaparecen para siempre.
Hoy vemos con asombro que la primera potencia mundial asiste impasible a un desastre natural que nadie se atreve todavía a calibrar. Bush reconoce contra su costumbre que han existido fallos, no se ha reaccionado a tiempo ante la catástrofe. Hay más, la acción del huracán era perfectamente previsible, ya lo habían anticipado diversos organismos, pero la financiación se dedicó a la cruzada particular de Bush contra el terrorismo, es decir la invasión de países y el transporte de tropas al otro lado del mundo.
Viggo Mortensen pide la prisión para George Bush que aún sonríe incomprensiblemente antes de iniciar su discurso. Probablemente bastará con que los mismos que lo auparon lo destituyan ahora. Al final de cada error pagan siempre los más pobres. Vidas humanas que desaparecen para siempre.
miércoles, 31 de agosto de 2005
Ganar o perder
Estaba el otro día en el antiguo cauce del río Turia y pasé junto a un padre y su hijo, de unos 5 años. Llovía a mares y todos encontramos refugio bajo uno de los puentes que sirve a los coches para cruzar entre orillas. Ambos iban en bici y el padre proponía un juego. Ninguno debía salirse de los márgenes enormes de varios triángulos que se dibujaban en el suelo. La trama del juego era sencilla, y lo complicado hubiera sido que alguno de ellos se saliera de aquel espacio, pero apenas explicado el juego dijo el niño:
- ¿Hay que ganar o perder?
Y a mí la pregunta me pareció fantástica. Me quedé alrededor maravillado en aquella conversación que no me debía importar pero que me importaba. Todos dimos por hecho siempre que en la vida se trata de ganar, en cada cosa ganar siempre. Nunca reparamos en objetivos distintos.
El padre comenzó a responder la pregunta y al instante, interrumpiendo de nuevo el niño:
-¿El que pierde gana?
Y yo ya arrebatado al ingenio de aquel crío, no sé si genio o tonto de remate como yo. Ya apuntaba Sabina, de otra manera, que a veces gana quien pierde a una mujer. Y es cierto que perder a veces es el primer paso hacia nuevas metas.
El padre continúo sus explicaciones intrascendentes en verdad, y pronto comenzaron a avanzar las bicis lentamente como si en vez de tener una anchura de dos metros lo hicieran sobre un hilo de cobre. Lentamente y moviendo el manillar como el escalador en un demarraje durísimo donde más cuesta.
Luego, acabada la lluvia, se alejaron tranquilamente y yo, todo sonrisa, continúe a su vez mi camino.
- ¿Hay que ganar o perder?
Y a mí la pregunta me pareció fantástica. Me quedé alrededor maravillado en aquella conversación que no me debía importar pero que me importaba. Todos dimos por hecho siempre que en la vida se trata de ganar, en cada cosa ganar siempre. Nunca reparamos en objetivos distintos.
El padre comenzó a responder la pregunta y al instante, interrumpiendo de nuevo el niño:
-¿El que pierde gana?
Y yo ya arrebatado al ingenio de aquel crío, no sé si genio o tonto de remate como yo. Ya apuntaba Sabina, de otra manera, que a veces gana quien pierde a una mujer. Y es cierto que perder a veces es el primer paso hacia nuevas metas.
El padre continúo sus explicaciones intrascendentes en verdad, y pronto comenzaron a avanzar las bicis lentamente como si en vez de tener una anchura de dos metros lo hicieran sobre un hilo de cobre. Lentamente y moviendo el manillar como el escalador en un demarraje durísimo donde más cuesta.
Luego, acabada la lluvia, se alejaron tranquilamente y yo, todo sonrisa, continúe a su vez mi camino.
miércoles, 10 de agosto de 2005
50 horas
Leo que un surcoreano de 28 años ha muerto tras pasar 50 horas conectado a Internet, entretenido con un juego del tipo simulador de guerra. Durante tres días apenas descansó sino para comer algo y hacer algún descansillo en una cama improvisada. Ni siquiera estaba en su casa, se conectó desde un ciber. El muchacho había dejado el trabajo para poder jugar más y mejor. El día de su muerte su propia madre había llamada a los antiguos compañeros de trabajo por no haber sabido nada en varios días.
Yo que abandoné la televisión por la Red, que espacié los libros para leer por asomarme a este mundo virtual me quedo mudo ante noticias así. Me alegro de que la mía sea una adicción controlada, que no perdona una paellita en la playa junto a la familia.
Internet es un gran invento, pero la gente debe seguir hablando de persona a persona.
Yo que abandoné la televisión por la Red, que espacié los libros para leer por asomarme a este mundo virtual me quedo mudo ante noticias así. Me alegro de que la mía sea una adicción controlada, que no perdona una paellita en la playa junto a la familia.
Internet es un gran invento, pero la gente debe seguir hablando de persona a persona.
lunes, 8 de agosto de 2005
¡Bravo Estefanía!
Esta Estefanía López es chica lista y agradecida. Lista como demostró su judicatura, agradecida con quien en otros tiempos, sin duda mejores, le hicieron el trabajo más fácil y cómodo. Porque que duda cabe que esta moza, titular del juzgado de Roquetas conocía al jefe del cuartel de la Guardia Civil de la localidad. Ve tú a saber si habían logrado una cierta amistad, es posible que salieran de copas juntos, incluso, aunque haya que tener un gusto muy degradado, existe la posibilidad de que hubieran logrado una cierta intimidad (aunque fuera como nebuloso deseo).
Eso podría explicar que hoy haya dejado libres de prisión preventiva al teniente "Sebastián" y a otro de sus secuaces. Vino el fiscal de Almería hasta Roquetas para pedirle que lo encerrara, y le dio sus razones:
"Hubo un exceso en sus funciones".
La verdad es que dicho así hasta yo me negaría. ¿Porque acaso son las funciones de la Guardia Civil moler a palos a los ciudadanos? Solamente desde esta suposición se entendería lo de exceso en sus funciones. Ellos podían dar una paliza tremenda, pero se excedieron al matarlo.
El abogado de la acusación particular también pedía la prisión preventiva al igual que el fiscal se llevó una respuesta inédita:
"No puede afirmarse contundentemente la relación causal entre la actuación de los imputados y el fallecimiento del detenido".
Estefanía escribió eso en el auto y se quedó la mar de satisfecha. Pudo decir que los conocía, que eran amigos suyos si lo eran, que prefiere que sea otro u otra quien los haga encerrar, que a ella eso de meter en la cárcel no le gusta, que la prisión preventiva es una medida extrema y exagerada... (yo mismo me considero enemigo feroz de guerras preventivas). Pudo dar muchas razones, pero se descolgó con que no podía "afirmarse contundentemente". Probablemente sí se pueda afirmar que hubo relación entre su actuación y la muerte, ella lo sospecha, pero su sospecha no es contundente. Ella no afirma contundentemente apenas nada, ¿cómo afirmar con contundencia cuando está en juego la libertad del hombre?
Yo quisiera que alguien me explicara que es eso de afirmar contundentemente. Yo sé afirmar, sé que puedo afirmar o no afirmar algo, pero no sabría hacerlo contundentemente, no sé si se trata de alzar un poco el tono, decirlo a voces o con gesto grandilocuente.
Dice que no se puede afirmar contundentemente la relación causal entre la actuación de los imputados y la muerte del sujeto (Juan Martínez Galdeano), quizá nos está insinuando que aquel murió sí (eso no lo niega), podría afirmarse contundentemente incluso que murió, pero es posible que los guardias no tuvieran nada que ver, existe la posibilidad a tenor del auto que el hombre muriera por causas naturales, puede ser que le diera un infarto y se hiriera al caer al suelo, puede ser que la carrera buscando refugio hasta el cuartel le hiciera caer mal la comida, es posible incluso, como afirma el teniente que iba a ser ascendido en breve, a pesar de su historial de abusos, que poco menos que el detenido se suicidara a la antigua usanza de golpear su cabeza contra el suelo. Tenemos el dictamen forense y la declaración de unas personas que vieron como se le apaleó prolongadamente en el tiempo, incluso cuando este no oponía ya resistencia. Se avisó a la ambulancia para certificar muerte 45 minutos después de empezárselo a trabajar. Una parte entera en un partido de fútbol. El origen del incidente, por lo leído fue, poco más o menos que el teniente había comprometido su palabra en hacer pasar el control de alcoholemia al agricultor. Debió salir afuera para calmar ánimos entre sus perseguidores, pero la cosa se torció cuando el individuo haciendo uso de su derecho constitucional se negó a pasar revisión ninguna. Entonces había que forzarle, porque un hombre vale lo que vale su palabra.
La juez hoy hace como Pilatos en su tiempo, se lava las manos. Y entre las razones para no detenerlos provisionalmente da poco menos que un anticipo para el que quiera recogerlo. No hay nexo de conexión entre la actuación de los guardias y la muerte del sujeto. El teniente Sebastián, que siguió dirigiendo el cotarro durante dos días después de la muerte de Juan, seguirá como el "Llanero Solitario" marcando su ley en la calle. Cuidado no te lo encuentres que estos días debe andar desquiciado, abandonado por sus mandos y diciendo que nunca creyó que una "actuación suya" pudiera llevar a la gresca política. Al menos el necio sí reconoce que lo producido fue actuación suya, defendió al ataque a sus hombres, con sus porras, la eléctrica y la extensible. Mataron a un hombre porque se les fue la mano. Eran nueve torturando, ningún esternón aguanta tanto, ni siquiera el de un hombre de 108 kilos.
Estefanía, qué lista eres, no hagas nada que no quieras.
Eso podría explicar que hoy haya dejado libres de prisión preventiva al teniente "Sebastián" y a otro de sus secuaces. Vino el fiscal de Almería hasta Roquetas para pedirle que lo encerrara, y le dio sus razones:
"Hubo un exceso en sus funciones".
La verdad es que dicho así hasta yo me negaría. ¿Porque acaso son las funciones de la Guardia Civil moler a palos a los ciudadanos? Solamente desde esta suposición se entendería lo de exceso en sus funciones. Ellos podían dar una paliza tremenda, pero se excedieron al matarlo.
El abogado de la acusación particular también pedía la prisión preventiva al igual que el fiscal se llevó una respuesta inédita:
"No puede afirmarse contundentemente la relación causal entre la actuación de los imputados y el fallecimiento del detenido".
Estefanía escribió eso en el auto y se quedó la mar de satisfecha. Pudo decir que los conocía, que eran amigos suyos si lo eran, que prefiere que sea otro u otra quien los haga encerrar, que a ella eso de meter en la cárcel no le gusta, que la prisión preventiva es una medida extrema y exagerada... (yo mismo me considero enemigo feroz de guerras preventivas). Pudo dar muchas razones, pero se descolgó con que no podía "afirmarse contundentemente". Probablemente sí se pueda afirmar que hubo relación entre su actuación y la muerte, ella lo sospecha, pero su sospecha no es contundente. Ella no afirma contundentemente apenas nada, ¿cómo afirmar con contundencia cuando está en juego la libertad del hombre?
Yo quisiera que alguien me explicara que es eso de afirmar contundentemente. Yo sé afirmar, sé que puedo afirmar o no afirmar algo, pero no sabría hacerlo contundentemente, no sé si se trata de alzar un poco el tono, decirlo a voces o con gesto grandilocuente.
Dice que no se puede afirmar contundentemente la relación causal entre la actuación de los imputados y la muerte del sujeto (Juan Martínez Galdeano), quizá nos está insinuando que aquel murió sí (eso no lo niega), podría afirmarse contundentemente incluso que murió, pero es posible que los guardias no tuvieran nada que ver, existe la posibilidad a tenor del auto que el hombre muriera por causas naturales, puede ser que le diera un infarto y se hiriera al caer al suelo, puede ser que la carrera buscando refugio hasta el cuartel le hiciera caer mal la comida, es posible incluso, como afirma el teniente que iba a ser ascendido en breve, a pesar de su historial de abusos, que poco menos que el detenido se suicidara a la antigua usanza de golpear su cabeza contra el suelo. Tenemos el dictamen forense y la declaración de unas personas que vieron como se le apaleó prolongadamente en el tiempo, incluso cuando este no oponía ya resistencia. Se avisó a la ambulancia para certificar muerte 45 minutos después de empezárselo a trabajar. Una parte entera en un partido de fútbol. El origen del incidente, por lo leído fue, poco más o menos que el teniente había comprometido su palabra en hacer pasar el control de alcoholemia al agricultor. Debió salir afuera para calmar ánimos entre sus perseguidores, pero la cosa se torció cuando el individuo haciendo uso de su derecho constitucional se negó a pasar revisión ninguna. Entonces había que forzarle, porque un hombre vale lo que vale su palabra.
La juez hoy hace como Pilatos en su tiempo, se lava las manos. Y entre las razones para no detenerlos provisionalmente da poco menos que un anticipo para el que quiera recogerlo. No hay nexo de conexión entre la actuación de los guardias y la muerte del sujeto. El teniente Sebastián, que siguió dirigiendo el cotarro durante dos días después de la muerte de Juan, seguirá como el "Llanero Solitario" marcando su ley en la calle. Cuidado no te lo encuentres que estos días debe andar desquiciado, abandonado por sus mandos y diciendo que nunca creyó que una "actuación suya" pudiera llevar a la gresca política. Al menos el necio sí reconoce que lo producido fue actuación suya, defendió al ataque a sus hombres, con sus porras, la eléctrica y la extensible. Mataron a un hombre porque se les fue la mano. Eran nueve torturando, ningún esternón aguanta tanto, ni siquiera el de un hombre de 108 kilos.
Estefanía, qué lista eres, no hagas nada que no quieras.
sábado, 6 de agosto de 2005
Sangre caliente
Los hombres tienen la sangre caliente, son capaces de casi cualquier cosa en un arrebato. Juan Martínez Galdeano tenía, casi con toda seguridad, muy mal pronto. Pero parece que decidió poner una denuncia por un incidente de tráfico en el propio cuartel de la Guardia Civil, que parece una forma razonable de proceder. Lo que ocurrió dentro, su presunta negativa a cualquier prueba de alcoholemia que le quisieran hacer ha terminado con 8 agentes suspendidos, y con el propio Juan Martínez cadáver y embolsado para entierro.
Parece que el hombre intentó salir corriendo muy nervioso, parece que se le echaron encima los guardias civiles, convertidos en perros de presa, para intentar reconducirlo, no repararon en medios, patadas y puñetazos a la vez que descargas desde antirreglamentarias porras eléctricas. Lo arrastraron por el suelo para que las cámaras no capturaran imágenes comprometidas. Por lo que parece recibió una paliza tremenda, tan larga e intensa que cuando llegó la ambulancia una hora después, los facultativos ni se molestaron en intentar recuperarlo. El hombre, con todo lo que puede, aún no logró dar vida a un muerto.
Cuentan que alguno de los guardias se llevaba las manos a la cabeza, lo que tenían tirado en el patio no era poca cosa. Las cosas se complican a veces y ya se sabe que cualquiera puede sufrir un calentón. Ciertamente resulta preocupante que los asesinos sean los que deben protegernos, preocupa que ninguno intentara detener al resto, que ninguno tuviera palabras sensatas que paralizaran la acción. Que nadie supiera dar con una clave salvadora que no entienda de rangos ni de órdenes jerárquicos. Que nadie peleará por salvar al sujeto olvidando su condición de subalterno, que nadie apelara a la prudencia, que nadie hiciera un disparo de cordura al aire, agitando los brazos. Rechinan los dientes del que patalea, se incendian sus axilas, dispuesto a demostrar ante los otros toda su dureza. Una patada de cada uno son ocho patadas, demasiadas para un mismo destino.
Hoy la justicia tiene otra cuenta pendiente, otro retrato donde mostrarse ante un público al que ya nada asombra. Los noticiarios se han convertido en una crónica de sucesos. Exportamos calamidades a cambio de las de fuera. Nuevas víctimas y verdugos esperan entrada como actores de un teatro. Los días D y las horas H se suceden a cada momento. Cambian los protagonistas pero las historias se repiten sin remedio. Yo pido ser consciente para que nunca me deje llevar por los demonios de lo irracional. Tener siempre dos segundos de calma antes de cada respuesta, la lentitud de una meditación breve para alejar reacciones desproporcionadas.
Parece que el hombre intentó salir corriendo muy nervioso, parece que se le echaron encima los guardias civiles, convertidos en perros de presa, para intentar reconducirlo, no repararon en medios, patadas y puñetazos a la vez que descargas desde antirreglamentarias porras eléctricas. Lo arrastraron por el suelo para que las cámaras no capturaran imágenes comprometidas. Por lo que parece recibió una paliza tremenda, tan larga e intensa que cuando llegó la ambulancia una hora después, los facultativos ni se molestaron en intentar recuperarlo. El hombre, con todo lo que puede, aún no logró dar vida a un muerto.
Cuentan que alguno de los guardias se llevaba las manos a la cabeza, lo que tenían tirado en el patio no era poca cosa. Las cosas se complican a veces y ya se sabe que cualquiera puede sufrir un calentón. Ciertamente resulta preocupante que los asesinos sean los que deben protegernos, preocupa que ninguno intentara detener al resto, que ninguno tuviera palabras sensatas que paralizaran la acción. Que nadie supiera dar con una clave salvadora que no entienda de rangos ni de órdenes jerárquicos. Que nadie peleará por salvar al sujeto olvidando su condición de subalterno, que nadie apelara a la prudencia, que nadie hiciera un disparo de cordura al aire, agitando los brazos. Rechinan los dientes del que patalea, se incendian sus axilas, dispuesto a demostrar ante los otros toda su dureza. Una patada de cada uno son ocho patadas, demasiadas para un mismo destino.
Hoy la justicia tiene otra cuenta pendiente, otro retrato donde mostrarse ante un público al que ya nada asombra. Los noticiarios se han convertido en una crónica de sucesos. Exportamos calamidades a cambio de las de fuera. Nuevas víctimas y verdugos esperan entrada como actores de un teatro. Los días D y las horas H se suceden a cada momento. Cambian los protagonistas pero las historias se repiten sin remedio. Yo pido ser consciente para que nunca me deje llevar por los demonios de lo irracional. Tener siempre dos segundos de calma antes de cada respuesta, la lentitud de una meditación breve para alejar reacciones desproporcionadas.
martes, 2 de agosto de 2005
Formador ocupacional
Se acaba el curso que he venido siguiendo de formador ocupacional. Se apaga, agotados los plazos como una vela. Y se hizo largo aunque uno tenga la sensación irreparable que tienen siempre las pérdidas. Conocido un submundo de gente en la intra historia, gente que pelea por ser algo más, por ser mejor cada día. Un universo en si mismo sin cámaras que lo descubran.
Reunidos providencialmente por el Servef que sin rostro mezcla vidas y personas dispuestas a dejarse el tiempo en el intento de abrir nuevas puertas.
Todos salimos como formadores en plena formación para ilustrar a los otros sobre lo que somos, exponiendo magistralmente nuestros defectos y virtudes, como un consejo de sabios encerrado en un bunker, a salvo del calor, en un mundo que se cae a pedazos encadenando calamidades. En cierta medida ese mundo, políticos, legisladores, que nos aparcó temporalmente tendría tanto que aprender de nosotros... Dueños del mejor rostro en el suceder amable de los días.
Yo me quedaré con algo de cada uno, el recuerdo aunque sujeto a la variabilidad a la que somete a todo el tiempo. También dejaré estas letras, estas sí perennes y no atentas a cambios posteriores, que recojan un detalle de cada uno, algo que fue y ocurrió en estos días, como una pincelada inspirada al crear un separador de hojas:
A Amparo habría que hacerle un monumento por haber sabido liderarnos. Incombustible incluso frente al rostro de Andrés que pedía tregua nada más empezar y que me hacía reír sin reparar en que mi rostro era idéntico. Dos sujetos pidiendo sillas y sillones tras cada paso.
Fran vestido a la última, dueño por aclamación de conceptos, procedimientos y aptitudes, siempre dispuesto a dar opinión. Poniendo "calidad" como dice Nati, en cada intervención.
Benjamín que se queda sus consejos para él cuando hacen fuera tanta falta. Ciclista empedernido al que la docencia enseño que vale más empezar de ogro aunque al fin sea Quijote bramando contra molinos de viento. Creyente como yo en que todo mejorará.
Andrés, el muñeco mecido por el ritmo de escapada de sus dedos contra la mesa. Experto en animación incluso multimedia, se ha enganchado a los "y vive" como a las nuevas compras. Un fenómeno al que habrá que pedir cita cuando ProyectaDos absorba a Gates y a su equipo.
Stella nos habla en argentino para que aprendamos a hablar en español. Prolija en lunfardo adora las tostadas con aceite y el zumo de naranja. Echa de menos sus raíces aunque sea capaz de crear nuevas allí donde la quieran. Amiga de sus amigas, estará siempre a su lado.
María José competente, la directiva ideal para cualquier empresa. Sensata, cordial en un descanso laboral seguro que buscado, se pelea con sus ojos gota a gota para que sepan mirar pantallas de ordenador. No quiere liderar equipos porque ya lo hizo. Era imposible un naufragio.
Agnelio aprende que tiene voz y se atreve a alzarla para contar. Ya no importa el número de oyentes. Capaz de vender el Infierno con palabras se arrima al ordenador con más miedo que a los toros de la Vall d'Uxó. Es dueño por repetición de la esquina donde aparca su coche.
Nati que tiene el tiempo detenido en el reloj se asoma desde la casa de su pueblo a las estrellas que la ciudad no ve. Es como una chiquilla con las ceras en la cartera, te convierte una clase en un taller creativo rápidamente aún a costa de que alguno recupere la sensación de que no tiene dedos sino teclas. A veces se pone las gafas de sol y dice que es para ver mejor aunque sospechemos que cierra los ojos.
Inma se bajó del tren en marcha para hacerse casi funcionaria de Hacienda (con la que habrá que llevarse bien, por si acaso). Se llevó su amistad con ella y le quedó en el tintero un curso de Office que ya no dará. Informática y estudiosa de Conservatorio para saber que a no todo el mundo le gustaría tocar el piano. Un encanto de niña con una goma "Milan" muy gorda para poder borrar de tanto como equivoca.
Marta llegó con su valenciano efervescente y con sus divertidos enlaces para hacerse un sitio propio. Es raro que no esté sonriendo en nuevas tramas, aspirante a psicóloga tendrá oportunidad en poco más de un mes.
Rosario, periodista en pos del artículo perfecto, que seguro encontrará mil defectos a mis letras pero habrá de reparar en mi intención para perdonar los fallos. Idealista es casi alemana. Viene y va como el viento poniendo granitos de arena.
Ay Lorena, qué tiene esta chica que sus días grises son nuestros días más grises. Motor del equipo ha demostrado sobradamente su eficacia. Sus clases en Viveros son recordadas aún por los que fueron meros observadores, jardineros y caminantes, que hubieran dado un tercio de sus vidas por formar parte.
Salvador, hombre honesto siempre y cabal según la oportunidad; revolucionario al que le gustan los disparos entre amigos para sentir que estamos vivos. Su apoyo es incondicional y sería capaz de levantar el ánimo hasta al hombre más desesperado del mundo.
María Luisa es un terremoto de actividad. Si le dan un desierto lo reforestará y volveremos a vivir en los árboles, lo que en mi opinión no estará mal. Lanza dardos y nadie queda indiferente, nos ha convertido en sus chicos y lo perdona todo. No creo que pueda, aunque quiera, enfadarse.
Angel (sin tilde), un economista al que las cuentas le aburrían. Que prefirió como yo rehacer el petate empezando casi de cero. Persiguiendo motivaciones nuevas en la carrera que es la vida. Lo hemos subido mil veces a una bola enorme y nunca se quejó. Tiene las ideas claras y es capaz de confrontarlas sin perder la sonrisa. No hay modo de confrontación mejor.
Un grupo estupendo de personas que de algún modo logró vencer convenciones para decirse todo a la cara. Me dejo a Covadonga y su espontánea alegría innata, que pinta decorados para que otros se luzcan. Queda en la sombra, confiada en el trabajo bien hecho aunque no podrá dar clases, al menos por ahora.
Un grupo a 48 horas de disgregarse pero que sobrevivió a un verano de sofocante calor, y que no llegó a dominar nunca el dichoso aire acondicionado.
Habrá que seguirles la pista...
Abrazos.
Reunidos providencialmente por el Servef que sin rostro mezcla vidas y personas dispuestas a dejarse el tiempo en el intento de abrir nuevas puertas.
Todos salimos como formadores en plena formación para ilustrar a los otros sobre lo que somos, exponiendo magistralmente nuestros defectos y virtudes, como un consejo de sabios encerrado en un bunker, a salvo del calor, en un mundo que se cae a pedazos encadenando calamidades. En cierta medida ese mundo, políticos, legisladores, que nos aparcó temporalmente tendría tanto que aprender de nosotros... Dueños del mejor rostro en el suceder amable de los días.
Yo me quedaré con algo de cada uno, el recuerdo aunque sujeto a la variabilidad a la que somete a todo el tiempo. También dejaré estas letras, estas sí perennes y no atentas a cambios posteriores, que recojan un detalle de cada uno, algo que fue y ocurrió en estos días, como una pincelada inspirada al crear un separador de hojas:
A Amparo habría que hacerle un monumento por haber sabido liderarnos. Incombustible incluso frente al rostro de Andrés que pedía tregua nada más empezar y que me hacía reír sin reparar en que mi rostro era idéntico. Dos sujetos pidiendo sillas y sillones tras cada paso.
Fran vestido a la última, dueño por aclamación de conceptos, procedimientos y aptitudes, siempre dispuesto a dar opinión. Poniendo "calidad" como dice Nati, en cada intervención.
Benjamín que se queda sus consejos para él cuando hacen fuera tanta falta. Ciclista empedernido al que la docencia enseño que vale más empezar de ogro aunque al fin sea Quijote bramando contra molinos de viento. Creyente como yo en que todo mejorará.
Andrés, el muñeco mecido por el ritmo de escapada de sus dedos contra la mesa. Experto en animación incluso multimedia, se ha enganchado a los "y vive" como a las nuevas compras. Un fenómeno al que habrá que pedir cita cuando ProyectaDos absorba a Gates y a su equipo.
Stella nos habla en argentino para que aprendamos a hablar en español. Prolija en lunfardo adora las tostadas con aceite y el zumo de naranja. Echa de menos sus raíces aunque sea capaz de crear nuevas allí donde la quieran. Amiga de sus amigas, estará siempre a su lado.
María José competente, la directiva ideal para cualquier empresa. Sensata, cordial en un descanso laboral seguro que buscado, se pelea con sus ojos gota a gota para que sepan mirar pantallas de ordenador. No quiere liderar equipos porque ya lo hizo. Era imposible un naufragio.
Agnelio aprende que tiene voz y se atreve a alzarla para contar. Ya no importa el número de oyentes. Capaz de vender el Infierno con palabras se arrima al ordenador con más miedo que a los toros de la Vall d'Uxó. Es dueño por repetición de la esquina donde aparca su coche.
Nati que tiene el tiempo detenido en el reloj se asoma desde la casa de su pueblo a las estrellas que la ciudad no ve. Es como una chiquilla con las ceras en la cartera, te convierte una clase en un taller creativo rápidamente aún a costa de que alguno recupere la sensación de que no tiene dedos sino teclas. A veces se pone las gafas de sol y dice que es para ver mejor aunque sospechemos que cierra los ojos.
Inma se bajó del tren en marcha para hacerse casi funcionaria de Hacienda (con la que habrá que llevarse bien, por si acaso). Se llevó su amistad con ella y le quedó en el tintero un curso de Office que ya no dará. Informática y estudiosa de Conservatorio para saber que a no todo el mundo le gustaría tocar el piano. Un encanto de niña con una goma "Milan" muy gorda para poder borrar de tanto como equivoca.
Marta llegó con su valenciano efervescente y con sus divertidos enlaces para hacerse un sitio propio. Es raro que no esté sonriendo en nuevas tramas, aspirante a psicóloga tendrá oportunidad en poco más de un mes.
Rosario, periodista en pos del artículo perfecto, que seguro encontrará mil defectos a mis letras pero habrá de reparar en mi intención para perdonar los fallos. Idealista es casi alemana. Viene y va como el viento poniendo granitos de arena.
Ay Lorena, qué tiene esta chica que sus días grises son nuestros días más grises. Motor del equipo ha demostrado sobradamente su eficacia. Sus clases en Viveros son recordadas aún por los que fueron meros observadores, jardineros y caminantes, que hubieran dado un tercio de sus vidas por formar parte.
Salvador, hombre honesto siempre y cabal según la oportunidad; revolucionario al que le gustan los disparos entre amigos para sentir que estamos vivos. Su apoyo es incondicional y sería capaz de levantar el ánimo hasta al hombre más desesperado del mundo.
María Luisa es un terremoto de actividad. Si le dan un desierto lo reforestará y volveremos a vivir en los árboles, lo que en mi opinión no estará mal. Lanza dardos y nadie queda indiferente, nos ha convertido en sus chicos y lo perdona todo. No creo que pueda, aunque quiera, enfadarse.
Angel (sin tilde), un economista al que las cuentas le aburrían. Que prefirió como yo rehacer el petate empezando casi de cero. Persiguiendo motivaciones nuevas en la carrera que es la vida. Lo hemos subido mil veces a una bola enorme y nunca se quejó. Tiene las ideas claras y es capaz de confrontarlas sin perder la sonrisa. No hay modo de confrontación mejor.
Un grupo estupendo de personas que de algún modo logró vencer convenciones para decirse todo a la cara. Me dejo a Covadonga y su espontánea alegría innata, que pinta decorados para que otros se luzcan. Queda en la sombra, confiada en el trabajo bien hecho aunque no podrá dar clases, al menos por ahora.
Un grupo a 48 horas de disgregarse pero que sobrevivió a un verano de sofocante calor, y que no llegó a dominar nunca el dichoso aire acondicionado.
Habrá que seguirles la pista...
Abrazos.
sábado, 30 de julio de 2005
Un muerto casi gratis
Decir que se condenó a Farruquito por matar a un hombre quizá sea decir demasiado. Nadie niega que atropelló a un joven que volvía de nadar unos largos en una piscina. Nadie niega que el joven atravesaba un paso de cebra por donde debía. Nadie que el bailaor iba a más de 80 km/h cuando no debía sobrepasar los 50. Tampoco se niega que antes del atropello se hubiera saltado al menos un semáforo. Tampoco que tras el atropello se diera a la fuga con el acelerador pisado a fondo, igualando el rojo a verde en los semáforos de una fuga desesperada. Nadie dijo que no quisiera escurrir el bulto llevando a reparar su flamante BMW a otra ciudad. Ni que urdiera plan de hacer cargar a otro, su propio hermano, en caso de que alguien fuera a pedirle responsabilidades (si es que tanto cuidado en los pasos para salir incólume fracasaran). Todo el mundo reconoce que el chaval no tenía carné de conducir. Ni falta que hace, la verdad.
Digan a la esposa ya viuda que la muerte de su marido vale 8 meses de cárcel. Que no hacer frente a las responsabilidades, que no auxiliar al moribundo vale otros 8. Yo por nadador y por peatón estoy aterrado, pido a mis lectores si los hay que se conjuren contra el que me mate para que no salga de la trena en menos de lo que dura un taconeo bien dado. Miento, pidan por todos los medios que por si peatón que cruza muero, que mi asesino entre en la cárcel para que al menos se acuerde de mí durante un tiempo. Que no pueda seguir con su vida como si tal cosa, tomando unos refrescos mientras engorda la cuenta corriente. Decía Antonio Canales que la justicia debe hacer distinciones, claro tiene razón, si alguien es bueno con los tacones se le debe perdonar todo. Nuevas flores para el muerto al que han convertido en anécdota con esa sentencia. La juez sopesó bien el funcionamiento de la justicia de este país, y puso su granito de arena. Un brindis demencial en la barra libre de los desatinos en el que siempre hay tiempo para una ronda más. Pocas penas para Farruquito y para su compinche, que hacen realidad lo que imagino que dijeron en sus momentos de mayor preocupación: Ya verás como un día nos reímos de esto.
A mí la sonrisa se me quedó congelada.
Digan a la esposa ya viuda que la muerte de su marido vale 8 meses de cárcel. Que no hacer frente a las responsabilidades, que no auxiliar al moribundo vale otros 8. Yo por nadador y por peatón estoy aterrado, pido a mis lectores si los hay que se conjuren contra el que me mate para que no salga de la trena en menos de lo que dura un taconeo bien dado. Miento, pidan por todos los medios que por si peatón que cruza muero, que mi asesino entre en la cárcel para que al menos se acuerde de mí durante un tiempo. Que no pueda seguir con su vida como si tal cosa, tomando unos refrescos mientras engorda la cuenta corriente. Decía Antonio Canales que la justicia debe hacer distinciones, claro tiene razón, si alguien es bueno con los tacones se le debe perdonar todo. Nuevas flores para el muerto al que han convertido en anécdota con esa sentencia. La juez sopesó bien el funcionamiento de la justicia de este país, y puso su granito de arena. Un brindis demencial en la barra libre de los desatinos en el que siempre hay tiempo para una ronda más. Pocas penas para Farruquito y para su compinche, que hacen realidad lo que imagino que dijeron en sus momentos de mayor preocupación: Ya verás como un día nos reímos de esto.
A mí la sonrisa se me quedó congelada.
jueves, 28 de julio de 2005
Fin de lucha armada
Desde las 17:00 horas de hoy el IRA ha dejado de estar operativo como grupo terrorista. Depone las armas para procurar actuaciones exclusivamente políticas para solucionar el problema del Ulster.
sábado, 16 de julio de 2005
Nuevos miedos
Si cada vez que pensé que vivimos en un mundo de locos lo hubiera escrito no habría dejado de escribir, ni de pensar. Se pierde el norte en esta era de móviles de última generación y banda ancha, de hambre sin consuelo y de guerras tan innobles, como son todas las guerras.
Fanáticos terroristas en su cruzada irracional, en que el hombre se convierte en instrumento de destrucción incluso para si mismo, han matado hasta hoy 54 personas en Londres. Nombres y apellidos, padres, hijos, hermanos, amigos de alguien que los echará de menos. Atentados en el metro y en el autobús. Indiscriminados, hombres que explotan aniquilando al vecino de asiento, a la chica aquella que le miró y que pudo ser, de haber tenido oportunidad, su media naranja. ¿Cómo mira el asesino que se aferra a la mochila bomba? ¿Qué descubre en la amable o indiferente mirada de su desconocido acompañante? Qué ve en el gesto del que cedió el asiento de su lado para que aquella anciana estuviera más cómoda.
Borran vidas desde la ignorancia, convierten hombres y mujeres en nada, destruyen al desconocido solamente por ser vecino de su ira ciega, solamente por estar allí. Apretujados por la rutina en el metro o en el autocar que les llevará a trabajar cuando quisieran estar en la playa, con los tobillos enterrados por el agua del mar templado.
Mueren porque los matan, inocentes viandantes culpables de no decir te quiero tantas veces como hubieran querido. Matan personas con mucha vida por vivir. Matan la belleza incluso de Shahara Islam, esa mujer que enamoraba en el autobús urbano, aquella a la que decir "no" era tarea imposible. La cajera de brillante porvenir, que asomaba a sus ojos la pasión de veinte años empezando a vivir.
Nuevos miedos para un mundo que perdió el sentido encadenando errores. Que lejos de corregir, lejos de reparar en la belleza de vivir, en el día a día de un abrazo, de un paseo por la acera hasta un parque ojeando el periódico, olvida los momentos de desbordante ilusión, de ganas de romper el cielo a gritos de alegría. La primera palabra comprensible del niño, el beso de un reencuentro, la mano en tu mano, en cambio mira muerte y destrucción en los informativos y más miedo, cada noche, al cerrar los ojos. Que aquel que pueda hacer algo, haga. Que no tengamos que sentir miedo.
Fanáticos terroristas en su cruzada irracional, en que el hombre se convierte en instrumento de destrucción incluso para si mismo, han matado hasta hoy 54 personas en Londres. Nombres y apellidos, padres, hijos, hermanos, amigos de alguien que los echará de menos. Atentados en el metro y en el autobús. Indiscriminados, hombres que explotan aniquilando al vecino de asiento, a la chica aquella que le miró y que pudo ser, de haber tenido oportunidad, su media naranja. ¿Cómo mira el asesino que se aferra a la mochila bomba? ¿Qué descubre en la amable o indiferente mirada de su desconocido acompañante? Qué ve en el gesto del que cedió el asiento de su lado para que aquella anciana estuviera más cómoda.
Borran vidas desde la ignorancia, convierten hombres y mujeres en nada, destruyen al desconocido solamente por ser vecino de su ira ciega, solamente por estar allí. Apretujados por la rutina en el metro o en el autocar que les llevará a trabajar cuando quisieran estar en la playa, con los tobillos enterrados por el agua del mar templado.
Mueren porque los matan, inocentes viandantes culpables de no decir te quiero tantas veces como hubieran querido. Matan personas con mucha vida por vivir. Matan la belleza incluso de Shahara Islam, esa mujer que enamoraba en el autobús urbano, aquella a la que decir "no" era tarea imposible. La cajera de brillante porvenir, que asomaba a sus ojos la pasión de veinte años empezando a vivir.
Nuevos miedos para un mundo que perdió el sentido encadenando errores. Que lejos de corregir, lejos de reparar en la belleza de vivir, en el día a día de un abrazo, de un paseo por la acera hasta un parque ojeando el periódico, olvida los momentos de desbordante ilusión, de ganas de romper el cielo a gritos de alegría. La primera palabra comprensible del niño, el beso de un reencuentro, la mano en tu mano, en cambio mira muerte y destrucción en los informativos y más miedo, cada noche, al cerrar los ojos. Que aquel que pueda hacer algo, haga. Que no tengamos que sentir miedo.
sábado, 2 de julio de 2005
Buen partido Lleyton
Supongo que no soy el único que fantasea, pocas veces que soy humano y no fantasma con el éxito que paladean los famosos, algunos días, que ellos también tienen días en que todas las tostadas caen por el lado de la mantequilla. ¿No se imaginaron nunca encima de un escenario al escuchar el concierto de su cantante favorito? ¿O no quisieron sentir el éxito de un atleta épico?
Hoy me imaginé en el verde de All England, lejos de Blair que sigue moviendo piezas de ajedrez a las que alguien echará de menos. Me imaginé abajo, donde se desenvuelven los héroes de la raqueta, me vi allí donde disputaban un "aussie" aguerrido, Hewitt y un suizo inabordable, Roger Federer.
El resultado real de aquel partido fue rotundo a favor del suizo: 6-3, 6-4, 7-6. Los últimos ocho partidos en que se enfrentaron tuvieron el mismo vencedor. Al australiano le salen las cuentas demasiado claras cada vez que ve a Roger en su misma parte del cuadro.
Haga lo que haga termina perdido. Alguna vez le arrebata un set, lo guarda codicioso y en su cabeza se dice, "sigue así, si perdió uno puede perder más", pero no los pierde. Al menos no contra Lleyton Hewitt desde el año 2003.
Los tenistas de la actualidad se sienten meritorios como fueron otros deportistas condenados a coincidir con Indurain, o después Armstrong. Sienten su techo allí donde pisa el número uno. A Indurain le peleaban rabiosos, con las rodillas escocidas por las rozaduras y los tendones al límite, las metas volantes. A Roger Federer, aún capaz de perder, lo descabalgan en la tierra lenta de Paris. Pero su progresión es evidente y ven que pronto será inabordable. Como si hubiera inventado el juego, como si las normas las dictara según su voluntad y a su favor.
En los ojos de Lleyton Hewitt se podrá leer su aspiración máxima. Tanta derrota sobre su espíritu indómito deja huella. Sus ojos buscarán en la boca de Roger, justo tras el partido, al dirigirse a la red para estrechar manos, tres palabras.
Buen partido Lleyton.
Con eso se contentará.
Hoy me imaginé en el verde de All England, lejos de Blair que sigue moviendo piezas de ajedrez a las que alguien echará de menos. Me imaginé abajo, donde se desenvuelven los héroes de la raqueta, me vi allí donde disputaban un "aussie" aguerrido, Hewitt y un suizo inabordable, Roger Federer.
El resultado real de aquel partido fue rotundo a favor del suizo: 6-3, 6-4, 7-6. Los últimos ocho partidos en que se enfrentaron tuvieron el mismo vencedor. Al australiano le salen las cuentas demasiado claras cada vez que ve a Roger en su misma parte del cuadro.
Haga lo que haga termina perdido. Alguna vez le arrebata un set, lo guarda codicioso y en su cabeza se dice, "sigue así, si perdió uno puede perder más", pero no los pierde. Al menos no contra Lleyton Hewitt desde el año 2003.
Los tenistas de la actualidad se sienten meritorios como fueron otros deportistas condenados a coincidir con Indurain, o después Armstrong. Sienten su techo allí donde pisa el número uno. A Indurain le peleaban rabiosos, con las rodillas escocidas por las rozaduras y los tendones al límite, las metas volantes. A Roger Federer, aún capaz de perder, lo descabalgan en la tierra lenta de Paris. Pero su progresión es evidente y ven que pronto será inabordable. Como si hubiera inventado el juego, como si las normas las dictara según su voluntad y a su favor.
En los ojos de Lleyton Hewitt se podrá leer su aspiración máxima. Tanta derrota sobre su espíritu indómito deja huella. Sus ojos buscarán en la boca de Roger, justo tras el partido, al dirigirse a la red para estrechar manos, tres palabras.
Buen partido Lleyton.
Con eso se contentará.
lunes, 27 de junio de 2005
Escritor que escribe
Mi condición de escritor se toma vacaciones muy largas y a voluntad de la inspiración que es la que manda, cuando no se tiene método. Pero de cuando en cuando regresa y me hace sentir escritor al fin y al cabo. Entonces me siento poderoso, como un superhéroe que pudiera abatir villanos aunque fuera a fuerza de aburrirlos. Entonces creo llevar un capazo lleno de palabras, y miro dentro como miran los dueños de cualquier cosa.
Yo soy dueño de más bien poco, aunque tampoco mis exigencias se desmadraron nunca. Ahora Sestea se compra un cochecito que la transporte entretanto discurro un modo de teletransporte instantáneo. En el que el pensamiento sea suficiente para encontrarnos.
Adquiere un Volkswagen Polo en gris antracita con efecto perla, y no sé si lo de perla se lo decían a ella o es que el coche es así. En todo caso seguro que el coche no será sino la concha que acoja la perla. En un gris que a mí no me convence del todo, porque el polvo se verá más, porque si algún enemigo soterrado llave en mano lo raya su pulso será más visible. Pero es que la niña viene de un 205 rojo que llevan a desguace sin atender romanticismos, y otro rojo no la convence del todo. A mí el plata reflex me gusta, desde siempre además, pero están las calles llenas de ese color (claro que sobre ese tono el polvo se disimula y las rayas con poco firmes que sean parecen del mismo diseño vanguardista que inspiró el frontal del coche).
En fin, se lo dan prontito y se viene con él a verme. Dice que le da cosa por ser nuevo, parece que tuviera miedo a un coche más seguro y mejor, que la llevará con aire acondicionado y cd en mejores condiciones. Aún quiere echar de menos un vehículo antiguo al que poco menos que había que sujetar las puertas al rebasar 120.
Yo soy dueño de más bien poco, aunque tampoco mis exigencias se desmadraron nunca. Ahora Sestea se compra un cochecito que la transporte entretanto discurro un modo de teletransporte instantáneo. En el que el pensamiento sea suficiente para encontrarnos.
Adquiere un Volkswagen Polo en gris antracita con efecto perla, y no sé si lo de perla se lo decían a ella o es que el coche es así. En todo caso seguro que el coche no será sino la concha que acoja la perla. En un gris que a mí no me convence del todo, porque el polvo se verá más, porque si algún enemigo soterrado llave en mano lo raya su pulso será más visible. Pero es que la niña viene de un 205 rojo que llevan a desguace sin atender romanticismos, y otro rojo no la convence del todo. A mí el plata reflex me gusta, desde siempre además, pero están las calles llenas de ese color (claro que sobre ese tono el polvo se disimula y las rayas con poco firmes que sean parecen del mismo diseño vanguardista que inspiró el frontal del coche).
En fin, se lo dan prontito y se viene con él a verme. Dice que le da cosa por ser nuevo, parece que tuviera miedo a un coche más seguro y mejor, que la llevará con aire acondicionado y cd en mejores condiciones. Aún quiere echar de menos un vehículo antiguo al que poco menos que había que sujetar las puertas al rebasar 120.
viernes, 24 de junio de 2005
Mejor que yo
Yo soy poco menos que un ermitaño que no sale de su concha. No salgo apenas, de vez en cuando a cenar y al cine. Se acabó para mí las noches de parranda, de alcohol en vena hace muchos años. No me atraen, pienso a veces que acaso soy un octagenario inmaduro encerrado en el cuerpo de un chico. Que distinto a Sestea que se pirra por un baile y me aparca de mucho en mucho, cuando la acompaño, junto a la barra de los que ponen los ojos entre la gente.
Ayer charlaba con uno de los nuevos amigos que me ha proporcionado el curso de formador ocupacional, de nombre Salvador. Charlaba con él sobre el futuro, expectativas y oportunidades para verme de repente abrumado por la impresión que de mí tenía. Me decía que si el fuera jefe no dejaría escapar a alguien como yo. Que nunca se vio con alguien tan educado ni considerado con todos. Que era rara avis entre la juventud actual. Que sabía de lo que hablaba porque trató en su vida muchos jóvenes.
Yo no voy a negarlo recibí esas bienaventuranzas con gran alborozo. Aquel respaldo aún exagerado como fue me alegró el día. Ciertamente se equivoca pues no soy tan bueno como le parecí. Por eso, porque me conoce apenas de dos semanas me tiene en tanta consideración. Es el tiempo y los contratiempos, como se enfrentan, los que desnudan a la persona. Yo que soy mucho peor que esa impresión, inspiración de unos pocos días, aspiro nada más que encontrar por medio de la sensatez, que es mi único equipaje, el camino que recorrieron mis referentes. Intentar ser todo lo bueno que pueda.
Ayer charlaba con uno de los nuevos amigos que me ha proporcionado el curso de formador ocupacional, de nombre Salvador. Charlaba con él sobre el futuro, expectativas y oportunidades para verme de repente abrumado por la impresión que de mí tenía. Me decía que si el fuera jefe no dejaría escapar a alguien como yo. Que nunca se vio con alguien tan educado ni considerado con todos. Que era rara avis entre la juventud actual. Que sabía de lo que hablaba porque trató en su vida muchos jóvenes.
Yo no voy a negarlo recibí esas bienaventuranzas con gran alborozo. Aquel respaldo aún exagerado como fue me alegró el día. Ciertamente se equivoca pues no soy tan bueno como le parecí. Por eso, porque me conoce apenas de dos semanas me tiene en tanta consideración. Es el tiempo y los contratiempos, como se enfrentan, los que desnudan a la persona. Yo que soy mucho peor que esa impresión, inspiración de unos pocos días, aspiro nada más que encontrar por medio de la sensatez, que es mi único equipaje, el camino que recorrieron mis referentes. Intentar ser todo lo bueno que pueda.
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