Me desayuno hoy la cara del juez del Olmo y es una cara de tener un humor pésimo. Ha retirado el hombre la revista satírica "El Jueves" de los kioskos y ha secuestrado la publicación invadiendo la redacción de policía. Por supuesto al erigirse en protector de la corona a cualquier precio le ha salido mal, la viñeta es ya compartida no sólo por la mayoría de la prensa nacional sino que también se ha hecho eco, a estas horas, la de otros países, que probablemente no da crédito al siglo XXI de esta Europa al sur de los Pirineos. Será que no estamos tan lejos de aquellos musulmanes exaltados que estaban dispuestos a todo por castigar las viñetas ofensivas. A aquellos yo los disculpaba diciendo que son así, y no los podemos cambiar. Nada más aceptarlos como son. A estos otros la toga les queda como un traje de novia.
La viñeta muestra a alguien que podría ser Felipe y a alguien que podría ser Letizia en una escena de cama, para mí gusto excesivamente explícita, en los titulares:
"¡Se nota que vienen las elecciones, ZP!
2500€ por niño"
mientras él dice sonriente: "¿Te das cuenta? Si te quedas preñada... Esto va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida".
Y ese mensaje en mi opinión tiene mucha gracia, y es raro que alguien no se sonría al leerlo.
Sin embargo es el límite justo que quieren poner los jueces a la libertad de expresión. Ahora quieren cerrar la edición digital de la revista. Desde allí cuentan que llevan muchos años haciendo el mismo humor con la corona, el presidente o los ministros. Volviendo de arcilla lo que parecía intocable. Considero que uno de los mayores ejemplos de salud democrática es la capacidad de poderse reír de todo, incluso de la gran cantidad de tropelías que amenizan nuestra vida cotidiana y que llevan a cabo sin rubor todos estos políticos de patio de colegio. Más aún, admiro de veras a todo aquel que sea capaz de reírse de si mismo, demuestra que no hay porque tomárselo todo tan en serio. Ni siquiera cómo somos o hemos sido.
Leo que la casa real venía observando con preocupación el tratamiento que recibían en ese medio. Supongo que tendrían que estar a salvo de todo por lo de la sangre azul. Afortunadamente nada que no se les pase yendo de regata o a esquiar por el invierno. Hoy cierran una revista porque mostró un dibujo tan difamante que Del Olmo no podía dejar sin castigo. Habría pasado sin pena ni gloria como tantos otros sin que él decidiese actuar de oficio. Hay quien habla de una vuelta a otros tiempos, yo no he conocido más que los actuales, por suerte, sin embargo ese dibujo figura en la edición de papel de "El País", yo lo tengo ahí mismo. ¿Qué harán ahora, cerrar "El País", "El Mundo" y todos los demás? Oigo pasos fuera. ¿Vendrán a quitarme el periódico?
sábado, 21 de julio de 2007
viernes, 20 de julio de 2007
El blogger
Rara vez sé qué voy a escribir cuando cargo la web del blogger. Suelo improvisar como tantas veces ante la hoja en blanco, porque aunque este fondo sea negro yo escribo sobre blanco y con buena caligrafía. De hecho he llegado a olvidar casi como escribir a mano, tan hecho estoy al teclado del ordenador. Mi letra de molde es tan buena como la de cualquiera.
Nosotros no lo veremos porque somos viejitos y no viviremos tanto, pero pronostico que en el futuro los humanos tendrán muchos más dedos y mucho más cortos para llegar con cada uno de ellos a cada una de las teclas y sin mucho recorrido. Y que decir de los pies, si casi no sirven para nada, con todos esos dedos chiquitajos que son inútiles del todo. Con lo bien que iban para pillar lianas de árbol en árbol. Por no hablar del rabo de los monos que se enroscaba para que pudieran quedan como Tom Cruise en Mision Imposible, con todo el cuerpo paralelo al suelo. Nosotros de eso nada, nuestros pies son un intermedio de la evolución que devorará los dedos. Los más pequeños prácticamente los hemos perdido ya y da pena verlos, tan incapaces. Que movimiento más torpe que tienen, si apenas pueden agarrar nada. Yo creo que sólo sirven para contener las uñas, que tampoco sirven para nada, pero al menos crecen bastante rápido. Y respecto al rabo, es obvio que el que tuvimos lo perdimos, y lo más parecido que tenemos resulta tan escaso para otros menesteres que los obvios que ya veremos si no termina desapareciendo también. Aunque en este caso me alegro de no vivir para verlo. Claro que ellas hubieran preferido que se pareciera más a aquel otro de los monos. Pero esto es lo que hay.
En cualquier caso yo soy de los que creo que la evolución las trató mejor a ellas. No hay más que verlas. Son, objetivamente hablando, en su mayoría de mordisco, y nosotros, nos pongamos como nos pongamos de decir "paso" en una partida de póker.
Y lo peor no es que lo digan, es que lo hacen.
Nosotros no lo veremos porque somos viejitos y no viviremos tanto, pero pronostico que en el futuro los humanos tendrán muchos más dedos y mucho más cortos para llegar con cada uno de ellos a cada una de las teclas y sin mucho recorrido. Y que decir de los pies, si casi no sirven para nada, con todos esos dedos chiquitajos que son inútiles del todo. Con lo bien que iban para pillar lianas de árbol en árbol. Por no hablar del rabo de los monos que se enroscaba para que pudieran quedan como Tom Cruise en Mision Imposible, con todo el cuerpo paralelo al suelo. Nosotros de eso nada, nuestros pies son un intermedio de la evolución que devorará los dedos. Los más pequeños prácticamente los hemos perdido ya y da pena verlos, tan incapaces. Que movimiento más torpe que tienen, si apenas pueden agarrar nada. Yo creo que sólo sirven para contener las uñas, que tampoco sirven para nada, pero al menos crecen bastante rápido. Y respecto al rabo, es obvio que el que tuvimos lo perdimos, y lo más parecido que tenemos resulta tan escaso para otros menesteres que los obvios que ya veremos si no termina desapareciendo también. Aunque en este caso me alegro de no vivir para verlo. Claro que ellas hubieran preferido que se pareciera más a aquel otro de los monos. Pero esto es lo que hay.
En cualquier caso yo soy de los que creo que la evolución las trató mejor a ellas. No hay más que verlas. Son, objetivamente hablando, en su mayoría de mordisco, y nosotros, nos pongamos como nos pongamos de decir "paso" en una partida de póker.
Y lo peor no es que lo digan, es que lo hacen.
jueves, 19 de julio de 2007
Dioptrías
Un día me explicaba la doctora que la operación no cura los ojos. Simplemente corrige el enfoque de la luz para que tú logres enfocar correctamente. Y yo la enfocaba todo lo correcto que podía a través de los gruesos cristales de mis gafas culo botella mientras maldecía interiormente que seamos capaces de llegar a la luna, al menos eso nos cuentan, y no seamos capaces de corregir los ojos, aunque sea tan solo uno para ir guiñando el ojo por la calle. Yo era un míope convencido, uno de los que no se andan con chiquitas a la hora de tener los ojos defectuosos. Contaba media dioptría arriba, media abajo alrededor de media docena por ojo, lo que es ir servido de veras. En realidad no sé cuál es la medida que hace la unidad. Supongo que cuando uno ve bastante mal tiene una que es el baremo que mi vista multiplicó hasta no ver apenas. Recuerdo, aunque mi memoria no sea mi fuerte, que metido hasta el cuello en la piscina, a una cierta distancia, miraba a los amigos como si fueran un grupo indivisible, como si aquella masa fuera una única cosa. Por supuesto yo no podía saber dónde estaba el que me hablaba, aunque sabía quien era porque mis oídos asociados con la parte de mi cerebro que asocia voces y personas, que me funcionó siempre divinamente, me lo mostraba con la apariencia que le daban mis gafas cuando yo miraba a través de ellas.
Nunca creí del todo que el día en que le di a mi padre mis gafas de ver no volvería a necesitarlas. Sin embargo allí se las dí, a punto de entrar a que me perforarán la mirada de míope y me corrigieran los enfoques. Pero lo cierto es que pasaron los años que son ese pasado breve que olvidaremos y pude hacer vida normal sin ellas. No tropezaba más que cuando las llevaba puestas, no las requería en las mesilla de noche cada mañana. No las necesité para meterme en la ducha con ellas.
Recuerdo los primeros días, paseando por la playa del Perelló, descubriendo que las olas de mar están hechas de millones de mini olas, que cada ola no es una superficie uniforme. Entonces me di cuenta y era algo totalmente nuevo. De hecho durante un tiempo tuve una vista mejor de lo normal, era una especie de super-héroe vistoso. Tan bueno era mi enfoque que yo podía ver mejor que el común de los mortales. Y hacía alarde de ello. Después de todo podía presumir de pocas cosas y mi vista llegaba justo un paso más allá que la de todos los demás, que supongo que en su fuero interno deseaban pasar por la camilla de la cirugía ocular con idénticos resultados, incluso si no necesitaron lentes nunca.
Pero la doctora fue clara. La operación no corrige los ojos, corrige el enfoque. El motivo que provocó la degeneración ocular permanece intacto. Vamos que el láser ni lo roza. Supongo que para repararlo habría que cambiar el ojo entero, y eso no creo que sea algo que pueda hacer la medicina todavía, aunque sean capaces de ponerle una careta de piel humana a alguien sin cara. Me dijo que existía la posibilidad de que con el tiempo reprodujera en parte el problema. Que quizá no tenga ya dioptrías para regalar, pero que con paciencia atesoraré algunas y me las quedaré para cuidarlas como si fueran mis hijitas. Y así ha venido ocurriendo me temo. Tengo unos ojos algo degenerados por lo poco que ven. Sospecho que apenas podrían ver llegar a estas alturas las olas más grandes, como para preocuparme de las minúsculas. He descubierto que vuelvo a la miopía que es terreno conocido porque veo los rostros regular a cierta distancia, veo la pantalla regular y se me pone un dolor encima de las cejas que seguro tiene que ver con forzar a los ojos para que vean más allá de lo que pueden, los pobres.
Así que en este punto me toca cavilar si compraré unas gafitas de diseño y cristales de presentador de telediario, o unas lentillas para salir de noche. O quizá intente convencer a mis ojos de que no sean pesados, que no insistan en equivocarse. Por cada miopía una operación. Humeando los ojos de recibir tanto láser, pero con el enfoque correcto, con la luz incidiendo en el punto exacto del fondo de mi ojo. Allí en la pantalla del cine donde se asoma la mente y dibuja las formas precisas. A un lustro por operación, van a ser muchas operaciones...
Nunca creí del todo que el día en que le di a mi padre mis gafas de ver no volvería a necesitarlas. Sin embargo allí se las dí, a punto de entrar a que me perforarán la mirada de míope y me corrigieran los enfoques. Pero lo cierto es que pasaron los años que son ese pasado breve que olvidaremos y pude hacer vida normal sin ellas. No tropezaba más que cuando las llevaba puestas, no las requería en las mesilla de noche cada mañana. No las necesité para meterme en la ducha con ellas.
Recuerdo los primeros días, paseando por la playa del Perelló, descubriendo que las olas de mar están hechas de millones de mini olas, que cada ola no es una superficie uniforme. Entonces me di cuenta y era algo totalmente nuevo. De hecho durante un tiempo tuve una vista mejor de lo normal, era una especie de super-héroe vistoso. Tan bueno era mi enfoque que yo podía ver mejor que el común de los mortales. Y hacía alarde de ello. Después de todo podía presumir de pocas cosas y mi vista llegaba justo un paso más allá que la de todos los demás, que supongo que en su fuero interno deseaban pasar por la camilla de la cirugía ocular con idénticos resultados, incluso si no necesitaron lentes nunca.
Pero la doctora fue clara. La operación no corrige los ojos, corrige el enfoque. El motivo que provocó la degeneración ocular permanece intacto. Vamos que el láser ni lo roza. Supongo que para repararlo habría que cambiar el ojo entero, y eso no creo que sea algo que pueda hacer la medicina todavía, aunque sean capaces de ponerle una careta de piel humana a alguien sin cara. Me dijo que existía la posibilidad de que con el tiempo reprodujera en parte el problema. Que quizá no tenga ya dioptrías para regalar, pero que con paciencia atesoraré algunas y me las quedaré para cuidarlas como si fueran mis hijitas. Y así ha venido ocurriendo me temo. Tengo unos ojos algo degenerados por lo poco que ven. Sospecho que apenas podrían ver llegar a estas alturas las olas más grandes, como para preocuparme de las minúsculas. He descubierto que vuelvo a la miopía que es terreno conocido porque veo los rostros regular a cierta distancia, veo la pantalla regular y se me pone un dolor encima de las cejas que seguro tiene que ver con forzar a los ojos para que vean más allá de lo que pueden, los pobres.
Así que en este punto me toca cavilar si compraré unas gafitas de diseño y cristales de presentador de telediario, o unas lentillas para salir de noche. O quizá intente convencer a mis ojos de que no sean pesados, que no insistan en equivocarse. Por cada miopía una operación. Humeando los ojos de recibir tanto láser, pero con el enfoque correcto, con la luz incidiendo en el punto exacto del fondo de mi ojo. Allí en la pantalla del cine donde se asoma la mente y dibuja las formas precisas. A un lustro por operación, van a ser muchas operaciones...
miércoles, 18 de julio de 2007
Día sin día
El de hoy ha sido un día embustero. Porque dice la lógica del reloj que hemos tenido que tener por fuerza un buen número de horas de luz, es así siempre, asociados con el giro terrestre que da la excusa para convertir el tiempo en un montón de fragmentos, un ajedrez de blancos y negros perfectamente ordenados, pero la verdad, lo cierto es que hoy ha sido un día sin día. Unas cuántas horas sin luz.
Dice el calendario que hoy no tiene nada de extraordinario, no está resaltado por nada, y sin embargo hoy ha sido un día nocturno, un no día. Puede ser que no haya habido día nada más en Asturias, que se ha empeñado en convertir los inviernos en veranos y los veranos en días grises, en días sin luz, en no días. O tal vez ocurre que el fenómeno es mucho más local, y este Cuera que ha puesto a tender las nubes más oscuras, y secan sin escurrir un rayo de luz. Vivo en un pueblo bello y tan pequeño que es una miniatura. Una de esas que caben en el medio óvalo de vidrio que giran los críos para ver caer la nieve flotando vertical. O es el minúsculo escenario de guiñol donde me muevo. Ocurre no obstante que el mago hoy se dejó su capa olvidada sobre nuestro decorado, y ni saltando podremos despejar el cielo.
Yo estoy ansiando el sol. Protesto al cielo casi a diario porque ha convertido Julio en otra cosa. Y recuerdo el despegue desde un aeropuerto sumido en las tinieblas, las nubes de panza hinchada, grises y densas como inmensas piezas de algodón con corazón de tila para encontrar con el ascender de los metros un sol radiante a través de las ventanas. Un sol encendido, más allá de las nubes que enganchadas a la copa de los árboles deciden que un día parezca una noche. No ha habido un día 18 de julio de 2007. Ha sido nada más una noche larga.
Dice el calendario que hoy no tiene nada de extraordinario, no está resaltado por nada, y sin embargo hoy ha sido un día nocturno, un no día. Puede ser que no haya habido día nada más en Asturias, que se ha empeñado en convertir los inviernos en veranos y los veranos en días grises, en días sin luz, en no días. O tal vez ocurre que el fenómeno es mucho más local, y este Cuera que ha puesto a tender las nubes más oscuras, y secan sin escurrir un rayo de luz. Vivo en un pueblo bello y tan pequeño que es una miniatura. Una de esas que caben en el medio óvalo de vidrio que giran los críos para ver caer la nieve flotando vertical. O es el minúsculo escenario de guiñol donde me muevo. Ocurre no obstante que el mago hoy se dejó su capa olvidada sobre nuestro decorado, y ni saltando podremos despejar el cielo.
Yo estoy ansiando el sol. Protesto al cielo casi a diario porque ha convertido Julio en otra cosa. Y recuerdo el despegue desde un aeropuerto sumido en las tinieblas, las nubes de panza hinchada, grises y densas como inmensas piezas de algodón con corazón de tila para encontrar con el ascender de los metros un sol radiante a través de las ventanas. Un sol encendido, más allá de las nubes que enganchadas a la copa de los árboles deciden que un día parezca una noche. No ha habido un día 18 de julio de 2007. Ha sido nada más una noche larga.
lunes, 16 de julio de 2007
Seve
La vida da muchas vueltas. Nadie está a salvo de un percance. Recuerdo que hace algunos años me asaltó nocturnamente un gran temor a la muerte. Lo cierto es que esos pensamientos los tengo algo confusos, será porque aquel temor me duró lo que me duró el sueño, lo que duró viva aquella noche. Al día siguiente apenas reparé en aquellos pensamientos, pero hoy puedo recordar que entonces el temor se basaba en la certidumbre de que la muerte me habría de encontrar solo, y no se me ocurría más solución para escapar que correr buscando las faldas de mi madre por si ella pudiera protegerme. Era aquella carrera un camino hacia ninguna parte porque ningún pasillo me acercaba a ella. Era correr en la oscuridad todo lo rápido que pudiera sin más intención que la de no ser alcanzado.
Luego he aprendido que la vida da muchas vueltas y que hay designios a los que no podremos escapar. Sin pensar que nuestro destino está ya escrito, si sé que casi todo tiene una importancia tan relativa que probablemente podremos enfrentarlo con una sonrisa. Con el rostro de quien está de vuelta porque la amargura siempre sirvió de poco.
Severiano Ballesteros se retira del golf profesional por muchas razones, le quedan lejos los días de esplendor. Aunque su retirada viene motivada también por la falta de su novia, aunque él no lo diga. Porque el accidente de tráfico que se la quitó le dejó sin ganas de nada.
Para eso no hay solución posible. No hay risa; pero hay vida.
Luego he aprendido que la vida da muchas vueltas y que hay designios a los que no podremos escapar. Sin pensar que nuestro destino está ya escrito, si sé que casi todo tiene una importancia tan relativa que probablemente podremos enfrentarlo con una sonrisa. Con el rostro de quien está de vuelta porque la amargura siempre sirvió de poco.
Severiano Ballesteros se retira del golf profesional por muchas razones, le quedan lejos los días de esplendor. Aunque su retirada viene motivada también por la falta de su novia, aunque él no lo diga. Porque el accidente de tráfico que se la quitó le dejó sin ganas de nada.
Para eso no hay solución posible. No hay risa; pero hay vida.
domingo, 15 de julio de 2007
La mala pata
No creo que deba explicar a nadie lo que es. Quien más y quien menos la ha tenido alguna vez, pues sobran las oportunidades para que se presente sin ser llamada. Ayer mismo yo tuve mala pata. No me ocurrió nada grave, no me llevó por delante ningún vehículo despistado, fuera de la clase que fuera, tractor, autobús o carrito de la compra. O uno de esos micro coches que no necesitan carné y que son parecidos a los de juguete que algunos padres compran a sus hijos. Yo nunca tuve ninguno de esos, pero tenía un triciclo, para fortalecer las piernas. Lo malo es que a la vista está que lo debí usar poco. Sin embargo durante algún tiempo creí que de manejarme en vehículo alguna vez tendría que ser forzosamente en uno de esos pequeñuelos. Tan lejos veía lo de sacar el carné bueno, el de conducir, como de vencer la pereza de volver a examinarme. Porque a mi edad manejarme en triciclo, aún, estaría mal visto. La cosa es que esos coches que ahora te traen toda clase de comodidades, aire acondicionado incluido son tan poca cosa que cada vez que me cruzo con uno me asaltan grandes ganas de intentarlo hacer volcar asiéndolo por un lado. Como Superman en mitad de la calle. Aunque ahora que pienso uno de estos microcoches no llevará, imagino, airbag. Con su velocidad punta no será necesario. Y si es para subsanar un choque contra cualquier cosa evidentemetne ocupantes y vehículo serán siniestro total haya o no airbag. A no ser, claro está que el choque se dé contra otro vehículo de iguales características, entonces supongo que el resultado dependerá de la corpulencia de los propios ocupantes, lo mismito que si hubieran chocado en moto. O quizá de la cantidad de plásticos con la que esté forrado el chásis...
Por cierto pronto hará un año de aquel suceso, y en descargo del conductor he de decir que en Valencia hace mucho más tiempo también me llevaron por delante, aunque en aquella ocasión fue con bicicleta y todo. Claro que no me pego muy fuerte, simplemente me hizo caer, y yo siempre he sido de los de equilibrio más bien precario, será porque tengo las piernas dobladas. Juro que también entonces yo cruzaba por donde debía, pero debo ser una persona muy golosa de atropellar.
Pero me estoy desviando, ayer tuve una mala pata relativa, aunque no diré que todas las malas patas sean como esta, porque no sé si en otra igual podría contener el estómago en su sitio. Y es que resultó que ayer viajé hasta Gijón para comer con el Xuac, que me llevó como viene siendo habitual a un sitio de alta alcurnia y dinero. Lo que a mí no me supuso problema alguno pues tengo una Visa Oro muy brillante de usarla tan poco, para cumplir objetivos. Aunque no hizo falta su uso, pagamos a paxas y en efectivo. Yo con billetes auténticos y él probablemente con alguno de los falsos que le cuelan día sí, día también en Pravia, que es lugar mencionado en todos los mentideros de la delincuencia más o menos organizada, donde se dicen muchas mentiras y alguna verdad. De su gusto por las cosas caras, hablaré quizá más adelante, otro día en que me haya desviado menos veces de lo que quiero contar. Aunque no me resistiré a mencionar que se compró una tele de 1500 euros, y esa es la mayor injusticia que se le puede hacer a una televisión de tanto nivel; enfrentarle su careto, algo cerril, todos los días.
Pero andaba diciendo lo de mi mala suerte ayer. Estaba yo sentado comodamente en uno de esos Alsas que solían viajar a Madrid bien cargados de dinamita, por lo que se está viendo, con mi MP3 puesto con la músiquita y con pilas recién cargadas, de reserva por si acaso, cuando asaltó de repente un olor mis fosas nasales, poco pobladas de pelo para lo que yo hubiera deseado. No podía ocurrime sino a mi. El tipo de mi propia fila, entre las últimas del autocar, una ventana para cada uno, estaba echando la papa, vamos que no se dejaba nada dentro. Regurgitaba la primera papilla, y sospecho que el arrojo primero debió ir contra la tapicería porque descubrí como una mujer que se sentaba delante de él le daba una bolsa para que recogiera la cena o el desayuno si fue copioso. Y el tipo nada arredrado se dispuso a rebosar la bolsa de plástico. Yo no pude oír su carraspera por la música aunque me llegaron intactos los efluvios, que deben atravesar el plástico y las distancias a una velocidad pareja a la de la luz, para mi desgracia. Al menos tuve la suerte de que aquella mujer, que era un tesoro de mujer, rocio el aire con algún perfume caro que enmascaró algo aquel aroma. Yo llevaba para entonces un buen rato oliéndome sino mordiéndome los nudillos. Nada tiene un efecto llamada mayor que el olor que desprende un vómito. De hecho todos los vómitos huelen más o menos igual, lo que viene a demostrar que los jugos acidos que descomponen los alimentos en el estómago son para todos los humanos una misma cosa. Como el material del que están hechas las uñas, supongo.
Gracias que yo en el estómago no tenía más que un café con leche de estación de autobús, y ni adrede hubiera podido arrojar. Pero juro que por un momento imaginé a todos los que cerrábamos el autocar potando casi al unísono como un coro de solistas solapándose unos a otros. Entonces los de delante habrían terminado potando casi con toda seguridad. Y hasta el conductor dejaría perdido el volante y el cuadro de mandos, aunque para entonces yo ya habría lanzado un asiento contra los cristales para recuperar aire fresco, sin pota. O me habría lanzado yo mismo contra los cristales, poco más o menos ya lo hice una vez que mi autocar yendo hacia el Perelló volcó cayendo casi sobre la vía del tren. Entonces yo perdí las gafas, pero me puse a buscarle un zapato a una mujer que me dijo que se lo alcanzara. Algún día detallaré esto, fue un suceso de cambiar la vida.
En fin, mala pata. No soporté mucho, entre media hora y tres cuartos. Le seguí los pasos a la mujer que había echado el perfume y me refugié en la parte delantera del autobús. Allí no olía nada. Los malandrines ni siquiera se habrían enterado.
Por cierto pronto hará un año de aquel suceso, y en descargo del conductor he de decir que en Valencia hace mucho más tiempo también me llevaron por delante, aunque en aquella ocasión fue con bicicleta y todo. Claro que no me pego muy fuerte, simplemente me hizo caer, y yo siempre he sido de los de equilibrio más bien precario, será porque tengo las piernas dobladas. Juro que también entonces yo cruzaba por donde debía, pero debo ser una persona muy golosa de atropellar.
Pero me estoy desviando, ayer tuve una mala pata relativa, aunque no diré que todas las malas patas sean como esta, porque no sé si en otra igual podría contener el estómago en su sitio. Y es que resultó que ayer viajé hasta Gijón para comer con el Xuac, que me llevó como viene siendo habitual a un sitio de alta alcurnia y dinero. Lo que a mí no me supuso problema alguno pues tengo una Visa Oro muy brillante de usarla tan poco, para cumplir objetivos. Aunque no hizo falta su uso, pagamos a paxas y en efectivo. Yo con billetes auténticos y él probablemente con alguno de los falsos que le cuelan día sí, día también en Pravia, que es lugar mencionado en todos los mentideros de la delincuencia más o menos organizada, donde se dicen muchas mentiras y alguna verdad. De su gusto por las cosas caras, hablaré quizá más adelante, otro día en que me haya desviado menos veces de lo que quiero contar. Aunque no me resistiré a mencionar que se compró una tele de 1500 euros, y esa es la mayor injusticia que se le puede hacer a una televisión de tanto nivel; enfrentarle su careto, algo cerril, todos los días.
Pero andaba diciendo lo de mi mala suerte ayer. Estaba yo sentado comodamente en uno de esos Alsas que solían viajar a Madrid bien cargados de dinamita, por lo que se está viendo, con mi MP3 puesto con la músiquita y con pilas recién cargadas, de reserva por si acaso, cuando asaltó de repente un olor mis fosas nasales, poco pobladas de pelo para lo que yo hubiera deseado. No podía ocurrime sino a mi. El tipo de mi propia fila, entre las últimas del autocar, una ventana para cada uno, estaba echando la papa, vamos que no se dejaba nada dentro. Regurgitaba la primera papilla, y sospecho que el arrojo primero debió ir contra la tapicería porque descubrí como una mujer que se sentaba delante de él le daba una bolsa para que recogiera la cena o el desayuno si fue copioso. Y el tipo nada arredrado se dispuso a rebosar la bolsa de plástico. Yo no pude oír su carraspera por la música aunque me llegaron intactos los efluvios, que deben atravesar el plástico y las distancias a una velocidad pareja a la de la luz, para mi desgracia. Al menos tuve la suerte de que aquella mujer, que era un tesoro de mujer, rocio el aire con algún perfume caro que enmascaró algo aquel aroma. Yo llevaba para entonces un buen rato oliéndome sino mordiéndome los nudillos. Nada tiene un efecto llamada mayor que el olor que desprende un vómito. De hecho todos los vómitos huelen más o menos igual, lo que viene a demostrar que los jugos acidos que descomponen los alimentos en el estómago son para todos los humanos una misma cosa. Como el material del que están hechas las uñas, supongo.
Gracias que yo en el estómago no tenía más que un café con leche de estación de autobús, y ni adrede hubiera podido arrojar. Pero juro que por un momento imaginé a todos los que cerrábamos el autocar potando casi al unísono como un coro de solistas solapándose unos a otros. Entonces los de delante habrían terminado potando casi con toda seguridad. Y hasta el conductor dejaría perdido el volante y el cuadro de mandos, aunque para entonces yo ya habría lanzado un asiento contra los cristales para recuperar aire fresco, sin pota. O me habría lanzado yo mismo contra los cristales, poco más o menos ya lo hice una vez que mi autocar yendo hacia el Perelló volcó cayendo casi sobre la vía del tren. Entonces yo perdí las gafas, pero me puse a buscarle un zapato a una mujer que me dijo que se lo alcanzara. Algún día detallaré esto, fue un suceso de cambiar la vida.
En fin, mala pata. No soporté mucho, entre media hora y tres cuartos. Le seguí los pasos a la mujer que había echado el perfume y me refugié en la parte delantera del autobús. Allí no olía nada. Los malandrines ni siquiera se habrían enterado.
jueves, 12 de julio de 2007
Violencias
Cuando te vi sabía que era cierto
este temor de hallarme descubierto.
Yolanda - Pablo Milanés
No necesito encender la televisión o cargar un diario digital para saber que hoy murió otra mujer a manos de su expareja, y si aún no murió morirá en las próximas horas. Pregunta Antonio Banderas en aquel anuncio sobre que es más importante tener pareja o ser una pareja. Yo creo que es más importante serlo, sentirlo. Y los que necesiten más tiempo ya han contestado.
Mueren las mujeres a manos de sus exparejas siempre porque de lo que fueron, de la pareja que formaron no quedan más que las fotos. Se comporta el hombre como un animal, territorial al grito de mía o de nadie. Y los gritos siendo bastante malos no bastarían para quitar una vida si no vinieran acompañados de la agresión para que los tomes en serio. Para que las voces no se las lleve el viento y parezca que no se dieron. Para que el terror se haga carne.
Pero entonces ya no hay amor, se esfumó. Queda rencor, queda recelo, queda odio. Y una vida podrida hasta este extremo no merece apenas. Por eso no es raro que el asesino se cuelgue después de dar muerte, porque la vida segada valía mucho más que la vida misma.
Hay un anuncio bastante inspirado que nos dice que contra los malos tratos gana la ley. Yo no creo que gane nadie en realidad. El amor está en todas partes. No puede ser tan difícil dar una nueva oportunidad. A veces bastaría con dar por bueno lo vivido. Sentirse afortunado de seguir adelante. Si la vida es una búsqueda incesante, creo que sin amor será como si no nos hubiéramos movido de la casilla de salida. Seríamos el ancla enterrada en la tierra.
este temor de hallarme descubierto.
Yolanda - Pablo Milanés
No necesito encender la televisión o cargar un diario digital para saber que hoy murió otra mujer a manos de su expareja, y si aún no murió morirá en las próximas horas. Pregunta Antonio Banderas en aquel anuncio sobre que es más importante tener pareja o ser una pareja. Yo creo que es más importante serlo, sentirlo. Y los que necesiten más tiempo ya han contestado.
Mueren las mujeres a manos de sus exparejas siempre porque de lo que fueron, de la pareja que formaron no quedan más que las fotos. Se comporta el hombre como un animal, territorial al grito de mía o de nadie. Y los gritos siendo bastante malos no bastarían para quitar una vida si no vinieran acompañados de la agresión para que los tomes en serio. Para que las voces no se las lleve el viento y parezca que no se dieron. Para que el terror se haga carne.
Pero entonces ya no hay amor, se esfumó. Queda rencor, queda recelo, queda odio. Y una vida podrida hasta este extremo no merece apenas. Por eso no es raro que el asesino se cuelgue después de dar muerte, porque la vida segada valía mucho más que la vida misma.
Hay un anuncio bastante inspirado que nos dice que contra los malos tratos gana la ley. Yo no creo que gane nadie en realidad. El amor está en todas partes. No puede ser tan difícil dar una nueva oportunidad. A veces bastaría con dar por bueno lo vivido. Sentirse afortunado de seguir adelante. Si la vida es una búsqueda incesante, creo que sin amor será como si no nos hubiéramos movido de la casilla de salida. Seríamos el ancla enterrada en la tierra.
martes, 10 de julio de 2007
Time
Ignoro si en los torneos de tenis del país se advierte a los jugadores en inglés como allende de las fronteras o se les dice la traducción literal al castellano cuando están sentados en las sillas cada vez que la suma de los juegos disputados salió impar. Puede ser que aquí se les diga simplemente: ¡Enga, dale! Y el tenista se levanta como un resorte pa darle to lleno pal otro lado.
El tenis no ha cambiado mucho con los años. Funciona todo más o menos igual. Eso sí, desde que a Mónica Seles le hicieron diana con un cortaplumas en el músculo de jugar al tenis se coloca indefectiblemente un mazas cerquita del jugador, por si alguien se atreviera a repetir poderle doblar el brazo hasta dejarle el cortaplumas al ras del ojo.
En el tenis seguimos viendo a estos esbeltos mozalbetes cada vez más musculados escoger entre las bolas de saque como si escogieran entre las cajas de Jesús Vazquez, con un escrutinio detenido, como si las bolas hablaran para decir donde irán a parar en el siguiente punto. La peor parte es que siempre entre tres una es descartada, y a esa una se la echa a rodar de cualquier modo, que ya irá el recogepelotas de turno a doblar el espinazo y a buscarla.
A mí que soy una especie de Robin Hood de causas perdidas ese detalle siempre me ha sacado de quicio. Pero además de tener que recoger una bola que no se les devuelve como debería ahora además los pobres chavales tienen que cargar con las toallas de los deportistas, que son la élite del sudor. Así que los críos tienen que pringarse las manos con las humedades de esa gente que ni siquiere los mira (que les tiran las bolas de cualquier manera).
Me temo que estas formas son ya invencibles. Lo son porque un día los más afortunados recogepelotas hasta las pelotas, seca-sudores sudorosos devolverán agravios con otros adolescentes a los que atenderán exactamente igual o peor aún.
Ignoro si se dice Time para advertir que ya pasó el tiempo y hay que volver a la pista. Sé sin embargo que uno de los mayores dramas del hombre es el no saber qué ocurrió con el tiempo transcurrido.
Yo pensaba el otro día acerca de qué pasó con todo el tiempo que he perdido en mi vida. Me preguntaba dónde fue, porque fue mucho, puedo jurarlo. La verdad es que no sé bien si todo el tiempo fue perdido o cuánto mereció la pena realmente. Ocurre a veces que me preguntó dónde está el tiempo que he perdido sin estar con quien me quiere, con mis padres por ejemplo. Ese tiempo se fue al limbo y es ya irrecuperable. La vida vivida en realidad no es más que un paisaje a vista de pájaro.
Los hombres crecemos para llenar el pasado de tiempo perdido. Cuánto más mayores, más habitaciones vacias.
El tenis no ha cambiado mucho con los años. Funciona todo más o menos igual. Eso sí, desde que a Mónica Seles le hicieron diana con un cortaplumas en el músculo de jugar al tenis se coloca indefectiblemente un mazas cerquita del jugador, por si alguien se atreviera a repetir poderle doblar el brazo hasta dejarle el cortaplumas al ras del ojo.
En el tenis seguimos viendo a estos esbeltos mozalbetes cada vez más musculados escoger entre las bolas de saque como si escogieran entre las cajas de Jesús Vazquez, con un escrutinio detenido, como si las bolas hablaran para decir donde irán a parar en el siguiente punto. La peor parte es que siempre entre tres una es descartada, y a esa una se la echa a rodar de cualquier modo, que ya irá el recogepelotas de turno a doblar el espinazo y a buscarla.
A mí que soy una especie de Robin Hood de causas perdidas ese detalle siempre me ha sacado de quicio. Pero además de tener que recoger una bola que no se les devuelve como debería ahora además los pobres chavales tienen que cargar con las toallas de los deportistas, que son la élite del sudor. Así que los críos tienen que pringarse las manos con las humedades de esa gente que ni siquiere los mira (que les tiran las bolas de cualquier manera).
Me temo que estas formas son ya invencibles. Lo son porque un día los más afortunados recogepelotas hasta las pelotas, seca-sudores sudorosos devolverán agravios con otros adolescentes a los que atenderán exactamente igual o peor aún.
Ignoro si se dice Time para advertir que ya pasó el tiempo y hay que volver a la pista. Sé sin embargo que uno de los mayores dramas del hombre es el no saber qué ocurrió con el tiempo transcurrido.
Yo pensaba el otro día acerca de qué pasó con todo el tiempo que he perdido en mi vida. Me preguntaba dónde fue, porque fue mucho, puedo jurarlo. La verdad es que no sé bien si todo el tiempo fue perdido o cuánto mereció la pena realmente. Ocurre a veces que me preguntó dónde está el tiempo que he perdido sin estar con quien me quiere, con mis padres por ejemplo. Ese tiempo se fue al limbo y es ya irrecuperable. La vida vivida en realidad no es más que un paisaje a vista de pájaro.
Los hombres crecemos para llenar el pasado de tiempo perdido. Cuánto más mayores, más habitaciones vacias.
domingo, 8 de julio de 2007
¿Serás, amor?
¿Serás, amor
un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el mismo encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y sólo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo:
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan,
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el lugar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales.
Es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara
y que lo más seguro es el adiós.
Pedro Salinas
un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el mismo encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y sólo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo:
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan,
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el lugar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales.
Es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara
y que lo más seguro es el adiós.
Pedro Salinas
sábado, 7 de julio de 2007
Causas operativas
Vaya usted a saber qué son las causas operativas, cómo se comportarán con nosotros y como harán que nos comportemos. Hoy he recibido un correo de Iberia diciéndome que mi vuelo de octubre no saldrá a las 21:20 como estaba previsto sino anticipadamente. ¿Cuánto? 5 minutos antes. Es decir, hoy me escriben para decirme que el vuelo de un día 11 de octubre, faltando 3 meses saldrá con cierto adelanto. De 5 minutos oiga, por causas operativas. Que maravilla de forma de funcionar. Esta gente sabe hoy a ciencia cierta que saldremos 5 minutos antes de lo previsto. Quizá ya saben que la noche del vuelo los cielos van a estar despejados, o quizá es que el avión pertinente ha logrado que la rueda de aterrizaje no roce con ese sobresaliente del fuselaje, nada peligroso oiga, pero hacía ese chirrido tan agudo despegando o aterrizando y nos ralentizaba un poco. La verdad es que no doy con la clave del adelanto de vuelo. Claro yo no soy piloto, soy pasajero. Ignoro del todo que se esconde detrás de esas misteriosas causas operativas que adelantan mi vuelo 5 minutos. La gran pregunta es ¿esto es que llegaré a Valencia 5 minutos antes? ¿O echaremos esos 5 minutos sobrevolando la meseta o la gran ciudad de lucecitas?
Yo desde luego agradezco que esta previsión sea aparentemente tan certera. No quiero recordar las 3 horas tirado, casi literalmente en el aeropuerto de Madrid esperando a que EasyJet lograra traer el vuelo que venía de A Coruña desviado por no se qué viento, ¡qué eso es el Cantábrico oiga! ¡O hace brisa o está lloviendo! Háganlo aterrizar a plomo.
En fin, a mí me da igual. NO contaba con llegar tan puntual como para que 5 minutos de adelanto cambien mi plan de viaje. De hecho tal plan no existe. Menuda cara me pondrían los muy hegemónicos de Alsa si ando en estos días comprando un billete para octubre. Ya lo haré, por delante queda el verano en la costa, con la playa y la montaña, con la visita de mi familia al por mayor, 13 personas que se vienen a ver si es verdad que se vive tan bien aquí, aunque detrás de Yoggui no se vea nada.
En otro orden no quiero dejar de comentar lo de la justicia torticera que tenemos y que casi seguro que nos merecemos. Bueno, no sé si nosotros, supongo que la que tenemos es justo la que merecen los malhechores. No hacen las cosas bien y no se les corrigen bien. Hay cosas que son sencillamente incorregibles cuando el daño está hecho.
Una de las últimas es lo de los policías a los que se arruinó la vida con una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid por todo aquel jaleo de atentado contra el que fuera ministro de Interior José Bono. Aquel tribunal estimó que aquella mujer que era todo maquillaje iracundo y sus secuaces armados con aquel palo de bandera fueron detenidos contra derecho. Hizo el PP de esto su caballo de Troya, enarbolando los pisoteados derechos de sus rabiosos militantes en cuantas reuniones pudiera patearse el suelo. Pues bien, a uno de los implicados le costó el cargo y otros tuvieron que cogerse la baja médica incapaces de salir a la calle para que les llamaran asesinos. Ahora llega el Tribunal Supremo, que es todo lo que se puede subir, para decir que nada de lo que aquella Audiencia estimó como cierto es verdad, y que todo lo que desechó debe ser tenido en cuenta. Vamos que parece que cada uno de ellos maneja un código distinto. Unos con toga lo ven blanco muy claro, los otros negro ceniza. Pero a nadie pasa factura, a ningún juez, la vida es como el fútbol a veces, los errores no se pagan, se recurren. Hasta que alguien observe ese detalle intrincado en la ley que se interpreta a tenor del viento, ahora en una dirección mañana en otra.
Hay otro caso de estos días muy jugoso. A un joven juez de 29 años le molestó el top less de un par de mozas en una playa de Almería, que casi seguro he pisado. Así que así en chándal, como el deporte le trajo al mundo, se fue hasta ellas para decirles que su visión semidesnuda era una ofensa al buen gusto y la decencia, cómo diría el inolvidable Ignatius J. Reilly, y que como ciudadano deportista y como juez las exhortaba a que se taparan. Ellas se opusieron diciendo que de ningún modo, que la ley les permitía ponerse en aquella playa como les diera la gana a lo que el juez respondió juntando a policía local y guardia civil para que unos u otros se las llevaran detenidas y esposadas. Luego llegó, es obvio, otro juez a resolver que aquellas mujeres no habían cometido delito alguno y las dejó libres. Pero la cuestión es, ¿y los tres días que pasaron en el calabozo? ¿Y la cara del calzonazos cuando le quedó la playa justo como quería? ¿Quién le haría pagar ser tan sinvergüenza?
Supongo que podría haber cogido su sombrilla y su bañador hasta los tobillos para irse a 200 metros de aquellas dos sin montar tanta vaina, pero prefirió quedarse a limpiar la playa. Habría que verle entrar a una moza en plan seductor. Este juez se vio en esas hace más o menos 20 años. En los últimos tiempos ha hecho alguna otra. Así nos van quedando.
Por eso, yo pido que el estudio conserve la cordura intacta de Sestea, la que le quede, que bastante desbarró el día que decidió un querer por capricho. El sábado pasado se presentó al primer examen tipo test para secretario judicial. Y parece que ha obtenido, a falta de saberlo oficialmente, más o menos 75 puntos de 100. Lo que resulta ser muy buena nota, segunda mejor de todos los que preparan con ella (76 puntos la otra). Se prevee el corte en 50. Le quedan un examen oral ante tribunal en Madrid y un práctico. Ambas cosas después del verano.
Va a ser la secretaria más bajita que se vio nunca en un juzgado. Un llavero de secretaria.
Yo desde luego agradezco que esta previsión sea aparentemente tan certera. No quiero recordar las 3 horas tirado, casi literalmente en el aeropuerto de Madrid esperando a que EasyJet lograra traer el vuelo que venía de A Coruña desviado por no se qué viento, ¡qué eso es el Cantábrico oiga! ¡O hace brisa o está lloviendo! Háganlo aterrizar a plomo.
En fin, a mí me da igual. NO contaba con llegar tan puntual como para que 5 minutos de adelanto cambien mi plan de viaje. De hecho tal plan no existe. Menuda cara me pondrían los muy hegemónicos de Alsa si ando en estos días comprando un billete para octubre. Ya lo haré, por delante queda el verano en la costa, con la playa y la montaña, con la visita de mi familia al por mayor, 13 personas que se vienen a ver si es verdad que se vive tan bien aquí, aunque detrás de Yoggui no se vea nada.
En otro orden no quiero dejar de comentar lo de la justicia torticera que tenemos y que casi seguro que nos merecemos. Bueno, no sé si nosotros, supongo que la que tenemos es justo la que merecen los malhechores. No hacen las cosas bien y no se les corrigen bien. Hay cosas que son sencillamente incorregibles cuando el daño está hecho.
Una de las últimas es lo de los policías a los que se arruinó la vida con una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid por todo aquel jaleo de atentado contra el que fuera ministro de Interior José Bono. Aquel tribunal estimó que aquella mujer que era todo maquillaje iracundo y sus secuaces armados con aquel palo de bandera fueron detenidos contra derecho. Hizo el PP de esto su caballo de Troya, enarbolando los pisoteados derechos de sus rabiosos militantes en cuantas reuniones pudiera patearse el suelo. Pues bien, a uno de los implicados le costó el cargo y otros tuvieron que cogerse la baja médica incapaces de salir a la calle para que les llamaran asesinos. Ahora llega el Tribunal Supremo, que es todo lo que se puede subir, para decir que nada de lo que aquella Audiencia estimó como cierto es verdad, y que todo lo que desechó debe ser tenido en cuenta. Vamos que parece que cada uno de ellos maneja un código distinto. Unos con toga lo ven blanco muy claro, los otros negro ceniza. Pero a nadie pasa factura, a ningún juez, la vida es como el fútbol a veces, los errores no se pagan, se recurren. Hasta que alguien observe ese detalle intrincado en la ley que se interpreta a tenor del viento, ahora en una dirección mañana en otra.
Hay otro caso de estos días muy jugoso. A un joven juez de 29 años le molestó el top less de un par de mozas en una playa de Almería, que casi seguro he pisado. Así que así en chándal, como el deporte le trajo al mundo, se fue hasta ellas para decirles que su visión semidesnuda era una ofensa al buen gusto y la decencia, cómo diría el inolvidable Ignatius J. Reilly, y que como ciudadano deportista y como juez las exhortaba a que se taparan. Ellas se opusieron diciendo que de ningún modo, que la ley les permitía ponerse en aquella playa como les diera la gana a lo que el juez respondió juntando a policía local y guardia civil para que unos u otros se las llevaran detenidas y esposadas. Luego llegó, es obvio, otro juez a resolver que aquellas mujeres no habían cometido delito alguno y las dejó libres. Pero la cuestión es, ¿y los tres días que pasaron en el calabozo? ¿Y la cara del calzonazos cuando le quedó la playa justo como quería? ¿Quién le haría pagar ser tan sinvergüenza?
Supongo que podría haber cogido su sombrilla y su bañador hasta los tobillos para irse a 200 metros de aquellas dos sin montar tanta vaina, pero prefirió quedarse a limpiar la playa. Habría que verle entrar a una moza en plan seductor. Este juez se vio en esas hace más o menos 20 años. En los últimos tiempos ha hecho alguna otra. Así nos van quedando.
Por eso, yo pido que el estudio conserve la cordura intacta de Sestea, la que le quede, que bastante desbarró el día que decidió un querer por capricho. El sábado pasado se presentó al primer examen tipo test para secretario judicial. Y parece que ha obtenido, a falta de saberlo oficialmente, más o menos 75 puntos de 100. Lo que resulta ser muy buena nota, segunda mejor de todos los que preparan con ella (76 puntos la otra). Se prevee el corte en 50. Le quedan un examen oral ante tribunal en Madrid y un práctico. Ambas cosas después del verano.
Va a ser la secretaria más bajita que se vio nunca en un juzgado. Un llavero de secretaria.
miércoles, 4 de julio de 2007
Sin despedidas
Dice Yiyi y dice bien que García Márquez no se ha despedido con aquellas letras que le parecieron tan cursis, a Márquez. Puede ser que no sean suyas y que su lectura adjudicándoselas las hiciera parecer mejores de lo que son, no vamos a negar ahora que aquello de la maleta sonaba algo extraño, aunque también es cierto que yo lo achaqué a nuestro idioma que de tan rico hace parecer unas palabras otras depende del lugar donde se dicen o escriben. Pero resulta que son de un cómico o de un ventrilocuo o similar que no solamente dota de palabras a los muñecos de trapo sino que también a los Nobel de literatura si se están muriendo o sobreviven. Después de todo, cada día uno está muriendo un poco. Un día más, un día menos. Quizá sea mejor así, si al hombre la piel se le ha convertido en papel al raso por la enfermedad, y quiere despedirse de los que le quisieron que lo haga tan secretamente como pueda. Porque probablemente eso no lo haría mejor que cualquiera de nosotros.
Reflexiono hoy acerca de que vivo de espaldas al mundo. Enterándome de las noticias con tanto retraso que a veces pienso que estoy en el centro de una burbuja, soy una isla en medio del océano y ya ni siquiera Anado.
Hoy he vuelto por aquí para sorprenderme con las visitas de Gaddira que ha sido siempre una persona de no dejarse nada dentro. Encontrando palabras para la caricia que recorra una espalda o para la desazón de un alma que no diera abasto. Con las visitas de Bosco que es amigo leal al que le tengo una gratitud inmensa lo sepa o no. Y para leer que a Yiyi le gusta visitarme de cuando en cuando, dice que vive y dice.
Yo también.
Reflexiono hoy acerca de que vivo de espaldas al mundo. Enterándome de las noticias con tanto retraso que a veces pienso que estoy en el centro de una burbuja, soy una isla en medio del océano y ya ni siquiera Anado.
Hoy he vuelto por aquí para sorprenderme con las visitas de Gaddira que ha sido siempre una persona de no dejarse nada dentro. Encontrando palabras para la caricia que recorra una espalda o para la desazón de un alma que no diera abasto. Con las visitas de Bosco que es amigo leal al que le tengo una gratitud inmensa lo sepa o no. Y para leer que a Yiyi le gusta visitarme de cuando en cuando, dice que vive y dice.
Yo también.
miércoles, 27 de junio de 2007
Ver Asturias
Se anuncia Asturias en la caja tonta. Es un anuncio que contra lo que yo creía se ve más allá de los límites del principado. Hoy me lo dijo un amigo desde Madrid: he visto el anuncio del oso Yoggi.
Y esto es curioso porque al principio pensé que estos anuncios se hacían para consumo propio, para que pudiéramos decir los de aquí, viéndolo complacidos, que nos ven en todas partes, que Asturias vencerá la cruzada, apenas iniciada, por demostrar que no llueve cada día pese al empeño de los expertos en el tiempo de la capital. Aunque en el fondo sospecháramos frente al anuncio que a su alrededor nos pondrían el de la tienda de muebles de Torrelavega o el de la pollería de dos calles más abajo. Es decir, que aquello es nada más una estratagema de los políticos para aparentar que estamos en todas partes. Pero no, nos ven, nos siguen mientras no apaguen la tele.
Quien visita esta página sabe bien que me gusta meterme en camisa de once varas, por decir que esta boca es mía, y que los anuncios televisivos son caldo de cultivo para expresar mis propias opiniones personales.
Este en particular, en el que figura el oso Yoggi hablando con el guarda de Jellingston Park es bastante desacertado y dudo mucho que haya convencido a nadie de mover un dedo por visitar Asturias.
El error se hace evidente y cae por su propio peso, con el agravante de que era del todo innecesario. Las bondades de esta tierra son más o menos conocidas en el resto del país, y es una tierra bastante bien valorada. Sin embargo en el anuncio apenas se ve nada porque se emplea para anunciar un muñeco de dibujo animado que es bastante grande a la par que carismático. De manera que uno no observa el anuncio como un reclamo, lo ve como si estuviera presenciando una de las aventuras del oso, con su gran cabeza, aventura por cierto carente de emoción y bastante anodina. Así que de todo ello no se obtiene otra sensación que la de que uno se hizo mayor, o quizá que pasaron muchos años desde que Yoggi era protagonista de las tardes televisivas que ahora ocupan telenovelas y telerealidades. Pero uno no llega a pensar en Asturias apenas nada.
Es tan poco acertado el anuncio en realidad que hay un fragmento en que el oso marcha en bici por agrestes montañas y las montañas parecen de cartón piedra, y las vistas una foto antigua. Y esa impresión es tan sensible que por un momento el dibujo parece lo real y el paisaje pura invención de decorado.
En otros momentos la cabeza de Yoggi lo ocupa todo de forma que nada más que su cabeza importa. Hay de hecho algunos primeros planos por atrevidos antológicos. Pero esto da igual, uno se pasa el anuncio fijando la vista en el dibujo animado sin prestar atención a nada más. Error tremebundo.
Hay otro fragmento en que aparecen los dos osos, el mayor y el pequeño jugando a las palas en una playa que yo diría que se parece mucho a la de Toró. Vuelve uno a tener la misma impresión, no atrae en absoluto visitar Asturias y el capítulo éste de Yoggi es una patraña. A saber que ha costado contar con ese prota de dibujos animados.
Por eso uno termina preguntándose que fue de aquel otro en que salía una pareja joven paseando por Asturias, ascendiendo una calle estrecha empedrada como de corredor, saliendo al monte verde inmenso, para lanzarle una piedra al perro que es un can feliz en Asturias, con su larga cabellera marrón desenredada y lisa. Y esos jóvenes riendo felices, con el tiempo detenido por obra y gracia de la naturaleza, felices de tenerse y de haberse encontrado en Asturias.
Asturias es paraíso natural. Lo tiene todo y sin embargo escogieron como lema de nuevo cuño: "Saboreando Asturias". Apelan al gusto porque en Asturias se come bien, aunque la fabada no sea plato de sobremesa estival ahora que se debiera atraer a los turistas del verano que es cuando la mayoría se abona a las vacaciones. Considero que hubiera sido mucho más acertado mostrar el verde de los prados, los bosques, las montañas bañadas por un día soleado y decir simplemente "Piensa Asturias". O incluso "Piensa en Asturias", jugando con la realidad etérea que es un pensamiento al que se puede llegar desde cualquier sitio y la realidad de pensar desde aquí mismo, localizado por GPS en Asturias.
Y si caminara un trecho la camara en el hombro hacia el punto más alto que muestre tan bellas vistas, si el visitante pudiera olvidar la aglomeración del metro, los cines atestados, las colas de rebajas quizá sobrara con "Respira Asturias". Una vida son muchas vidas, pero hay otra forma de respirar.
Y esto es curioso porque al principio pensé que estos anuncios se hacían para consumo propio, para que pudiéramos decir los de aquí, viéndolo complacidos, que nos ven en todas partes, que Asturias vencerá la cruzada, apenas iniciada, por demostrar que no llueve cada día pese al empeño de los expertos en el tiempo de la capital. Aunque en el fondo sospecháramos frente al anuncio que a su alrededor nos pondrían el de la tienda de muebles de Torrelavega o el de la pollería de dos calles más abajo. Es decir, que aquello es nada más una estratagema de los políticos para aparentar que estamos en todas partes. Pero no, nos ven, nos siguen mientras no apaguen la tele.
Quien visita esta página sabe bien que me gusta meterme en camisa de once varas, por decir que esta boca es mía, y que los anuncios televisivos son caldo de cultivo para expresar mis propias opiniones personales.
Este en particular, en el que figura el oso Yoggi hablando con el guarda de Jellingston Park es bastante desacertado y dudo mucho que haya convencido a nadie de mover un dedo por visitar Asturias.
El error se hace evidente y cae por su propio peso, con el agravante de que era del todo innecesario. Las bondades de esta tierra son más o menos conocidas en el resto del país, y es una tierra bastante bien valorada. Sin embargo en el anuncio apenas se ve nada porque se emplea para anunciar un muñeco de dibujo animado que es bastante grande a la par que carismático. De manera que uno no observa el anuncio como un reclamo, lo ve como si estuviera presenciando una de las aventuras del oso, con su gran cabeza, aventura por cierto carente de emoción y bastante anodina. Así que de todo ello no se obtiene otra sensación que la de que uno se hizo mayor, o quizá que pasaron muchos años desde que Yoggi era protagonista de las tardes televisivas que ahora ocupan telenovelas y telerealidades. Pero uno no llega a pensar en Asturias apenas nada.
Es tan poco acertado el anuncio en realidad que hay un fragmento en que el oso marcha en bici por agrestes montañas y las montañas parecen de cartón piedra, y las vistas una foto antigua. Y esa impresión es tan sensible que por un momento el dibujo parece lo real y el paisaje pura invención de decorado.
En otros momentos la cabeza de Yoggi lo ocupa todo de forma que nada más que su cabeza importa. Hay de hecho algunos primeros planos por atrevidos antológicos. Pero esto da igual, uno se pasa el anuncio fijando la vista en el dibujo animado sin prestar atención a nada más. Error tremebundo.
Hay otro fragmento en que aparecen los dos osos, el mayor y el pequeño jugando a las palas en una playa que yo diría que se parece mucho a la de Toró. Vuelve uno a tener la misma impresión, no atrae en absoluto visitar Asturias y el capítulo éste de Yoggi es una patraña. A saber que ha costado contar con ese prota de dibujos animados.
Por eso uno termina preguntándose que fue de aquel otro en que salía una pareja joven paseando por Asturias, ascendiendo una calle estrecha empedrada como de corredor, saliendo al monte verde inmenso, para lanzarle una piedra al perro que es un can feliz en Asturias, con su larga cabellera marrón desenredada y lisa. Y esos jóvenes riendo felices, con el tiempo detenido por obra y gracia de la naturaleza, felices de tenerse y de haberse encontrado en Asturias.
Asturias es paraíso natural. Lo tiene todo y sin embargo escogieron como lema de nuevo cuño: "Saboreando Asturias". Apelan al gusto porque en Asturias se come bien, aunque la fabada no sea plato de sobremesa estival ahora que se debiera atraer a los turistas del verano que es cuando la mayoría se abona a las vacaciones. Considero que hubiera sido mucho más acertado mostrar el verde de los prados, los bosques, las montañas bañadas por un día soleado y decir simplemente "Piensa Asturias". O incluso "Piensa en Asturias", jugando con la realidad etérea que es un pensamiento al que se puede llegar desde cualquier sitio y la realidad de pensar desde aquí mismo, localizado por GPS en Asturias.
Y si caminara un trecho la camara en el hombro hacia el punto más alto que muestre tan bellas vistas, si el visitante pudiera olvidar la aglomeración del metro, los cines atestados, las colas de rebajas quizá sobrara con "Respira Asturias". Una vida son muchas vidas, pero hay otra forma de respirar.
jueves, 21 de junio de 2007
Correos
Me envía Brullis un correo en el que se cuenta que a una muchacha la estuvieron a punto de secuestrar tras cambiarle amablemente una rueda. Ocurrió en el centro comercial de Bonaire. Tenía aparentemente una rueda pinchada y un tipo muy elegante, nada sospechoso por tanto, informal con maletín de ejecutivo se ofreció a ayudarla. Charlaron cordiales y cuando él acabó le pidió que lo acercara a su coche en el otro extremo del centro comercial, ella reparó en que al guardar la rueda él mismo había ya dejado el maletín en el maletero. Esto le despertó sospechas y salió pretextando un olvido de nuevo hacia el centro comercial, dejando al sujeto esperando dentro del coche. Al regresar acompañada de un guarda de seguridad se encontró con que no había ni rastro del ejecutivo y que quedaba tan solo su maletín en el que encontraron una navaja, vaselina, varios preservativos, un tranquilizante fuerte, una pistola falsa de apariencia real y celo ancho.
El correo finaliza recomendando que no confíemos en los desconocidos. Eso es lo que se extrae finalmente. Quizá hay que ser muy sagaz para diferenciar al bueno de los malos. O es simple ley de probabilidades, de ese puñado habrá más buenos que malos. Podríamos confiar en la mayoría por tanto. O quizá sea verdad que no hay que fiarse de nadie. Que de una forma u otra querrán acabar con nosotros.
En los pueblos se puede confiar más, porque no hay tantos desconocidos. De alguna manera los conoces a fuerza de cruzar los ojos. Lo puedes conocer todo aunque de algunos no haya nada que conocer.
Yo hoy he tenido un día de gran dolor de cabeza. Mucha pantalla de ordenador me temo, o quizá es la comida que como a diario. Me está destruyendo por dentro.
Esta tarde al volver de la siesta recordaba la película aquella de Tim Robbins, "Cadena perpetua". Creo que de algún modo oscuro e inexplicable soy como él. Tuve que arrastrarme por cañerías de agua turbia para aparecer limpio al otro lado.
El correo finaliza recomendando que no confíemos en los desconocidos. Eso es lo que se extrae finalmente. Quizá hay que ser muy sagaz para diferenciar al bueno de los malos. O es simple ley de probabilidades, de ese puñado habrá más buenos que malos. Podríamos confiar en la mayoría por tanto. O quizá sea verdad que no hay que fiarse de nadie. Que de una forma u otra querrán acabar con nosotros.
En los pueblos se puede confiar más, porque no hay tantos desconocidos. De alguna manera los conoces a fuerza de cruzar los ojos. Lo puedes conocer todo aunque de algunos no haya nada que conocer.
Yo hoy he tenido un día de gran dolor de cabeza. Mucha pantalla de ordenador me temo, o quizá es la comida que como a diario. Me está destruyendo por dentro.
Esta tarde al volver de la siesta recordaba la película aquella de Tim Robbins, "Cadena perpetua". Creo que de algún modo oscuro e inexplicable soy como él. Tuve que arrastrarme por cañerías de agua turbia para aparecer limpio al otro lado.
domingo, 10 de junio de 2007
La calle
Vengo de la calle. Ha salido un mediodía espléndido. Sin embargo debió llover de madrugada. Salí a tomar un café con leche. Luego he buscado un banco seco en el parque enfrente de casa y me he puesto a leer la prensa. Un diario nacional y uno deportivo para olvidar las calamidades del primero. Alguna de estas serán abordadas en el futuro en este espacio. Cuando tenga más ganas que ahora. Hay que ver, el destino cambia en un minuto.
Hasta allí ha llegado un paisano al que las palomas reconocieron según entraba. Y lo rodearon jubilosas. Llevaba dos o tres bolsas de pan hecho miga. Para que no se atraganten las aves. Antes de su llegada ya había estado yo describiendo por teléfono lo que a mí me parecía algo llamativo y triste, y es que un número considerable de entre ellas eran cojitas. Y debe ser ésta la época de celo, porque las más altas, henchido el cuello, perseguían a las palomas pequeñitas, que ponían los pies en polvorosa por ponerlo difícil, supongo. La pena es que una de ellas, coja hasta no poder casi apoyar más que una de las patas, hacía lo imposible por seguir a una en particular, pero esta caminaba rápido huyendo, quizá porque preferiría empollarse con otro, menos tullido. A mí que soy un romántico empedernido se me vino entonces la idea de hacerme con ambos ejemplares para meterlos en una caja hasta que hagan lo que sea que hagan estos bichos para tener prole propia. ¡Qué lástima ver que cuanto más corría él con la pata de garfio más corría ella huyendo! Manteniendo siempre más o menos la misma distancia, como un querer y no poder, aunque no esté tan lejos, tres pasos, es ya inalcanzable.
Decía que llegó aquel paisano con sus bolsas de migas y las palomas se le metían literalmente dentro de las bolsas. Reconociendo con sus pequeños cerebros de nuez que aquel hombre no es de los que las espantan, muy al contrario.
Un rato después era yo el que le preguntaba desde mi banco si acudía allí con frecuencia diaria. El hombre me dijo que sí, que a veces eran ellas las que lo iban a buscar a la residencia. Y me contó que vivió en Valencia 4 años. Que nació en A Coruña, que fue en tiempos camionero y que hizo también algo de mar, pero por poco tiempo. Que volvió de Valencia porque su esposa quiso tener un asturianín, así que volvieron para quedarse. Que vivió en Arriondas. Que su esposa enfermó de Alzheimer y que él tuvo que abandonarlo todo. Que murió algo después y que ahora estaba allí, feliz y contento, camino de cumplir 77 años.
Todo esto me lo contó de extremo a extremo, con un enjambre de palomas picoteando alrededor. Le dije que me alegraba de haberlo conocido y que se le veía muy bien. Él se despedía con la mano. Ni siquiera sé como se llamaba.
Hasta allí ha llegado un paisano al que las palomas reconocieron según entraba. Y lo rodearon jubilosas. Llevaba dos o tres bolsas de pan hecho miga. Para que no se atraganten las aves. Antes de su llegada ya había estado yo describiendo por teléfono lo que a mí me parecía algo llamativo y triste, y es que un número considerable de entre ellas eran cojitas. Y debe ser ésta la época de celo, porque las más altas, henchido el cuello, perseguían a las palomas pequeñitas, que ponían los pies en polvorosa por ponerlo difícil, supongo. La pena es que una de ellas, coja hasta no poder casi apoyar más que una de las patas, hacía lo imposible por seguir a una en particular, pero esta caminaba rápido huyendo, quizá porque preferiría empollarse con otro, menos tullido. A mí que soy un romántico empedernido se me vino entonces la idea de hacerme con ambos ejemplares para meterlos en una caja hasta que hagan lo que sea que hagan estos bichos para tener prole propia. ¡Qué lástima ver que cuanto más corría él con la pata de garfio más corría ella huyendo! Manteniendo siempre más o menos la misma distancia, como un querer y no poder, aunque no esté tan lejos, tres pasos, es ya inalcanzable.
Decía que llegó aquel paisano con sus bolsas de migas y las palomas se le metían literalmente dentro de las bolsas. Reconociendo con sus pequeños cerebros de nuez que aquel hombre no es de los que las espantan, muy al contrario.
Un rato después era yo el que le preguntaba desde mi banco si acudía allí con frecuencia diaria. El hombre me dijo que sí, que a veces eran ellas las que lo iban a buscar a la residencia. Y me contó que vivió en Valencia 4 años. Que nació en A Coruña, que fue en tiempos camionero y que hizo también algo de mar, pero por poco tiempo. Que volvió de Valencia porque su esposa quiso tener un asturianín, así que volvieron para quedarse. Que vivió en Arriondas. Que su esposa enfermó de Alzheimer y que él tuvo que abandonarlo todo. Que murió algo después y que ahora estaba allí, feliz y contento, camino de cumplir 77 años.
Todo esto me lo contó de extremo a extremo, con un enjambre de palomas picoteando alrededor. Le dije que me alegraba de haberlo conocido y que se le veía muy bien. Él se despedía con la mano. Ni siquiera sé como se llamaba.
jueves, 7 de junio de 2007
Tarde de Junio
Supongo que esto de escribir exige que uno esté del todo despierto o al menos, no del todo dormido. Yo tuve un declinar de la tarde que de plácida me dejó torrado. Ya tenía ganas de rendirme en el sillón. Son pasadas las nueve y media y todavía no se hizo de noche. Qué triste será cuando vuelva el invierno.
Hoy contaba en el trabajo que la mayor medida que se encuentra el hombre, al menos uno en la edad en que me adentro es la del cinturón del pantalón. Te dice a las claras cuánto engordaste desprendiendo días del calendario por si fue récord. En mi caso he pasado de gastar el último agujero, que me tuvieron que fabricar ex-profeso en la calle Jai Alai de Valencia para usar habitualmente el penúltimo. Por supuesto que cambiar uno por otro es algo doloroso, pues es la demostración de que la juventud se me está yendo dejando por todo rastro unas cuántas arrugas alrededor de los ojos.
Es evidente que para alguien orgulloso como soy este es un paso que puede ser reversible y que por fuerza no habrá de ir a más, es decir, no habrá un agujero antepenúltimo así la piel me quede como rosca de vaso de mermelada. Uno está dispuesto a sentirse perdedor de pequeñas batallas, pero me habita el pundonor de no dejarme ir del todo.
Esto lo contaba a los compañeros que parecen disfrutar con mi declive físico. Con los clientes trato muchos otros temas. Con algunos lo malo que fue el invento del euro. Llegan hasta mí con ganas de sacar el tema porque saben que es un hueso al que no sé resistirme. Es la zanahoria que enciende mis nostalgias. La peseta de ese pasado que quizá era menos europeo pero que era, sin duda, más personal. 5000 de las de antes valen más que 50 de las de ahora.
Otros clientes, aquellos que detectaron en mí la sensibilidad a flor de piel, me citan con el dichoso paso del tiempo. Yo les digo que hemos consumido medio año del 2007 y me pasó casi sin darme cuenta. Ellos asienten también porque les pasó tan rápido o parecido.
Mi conversación es un rinconcito soleado, un ajedrez en jaque mate.
Hoy contaba en el trabajo que la mayor medida que se encuentra el hombre, al menos uno en la edad en que me adentro es la del cinturón del pantalón. Te dice a las claras cuánto engordaste desprendiendo días del calendario por si fue récord. En mi caso he pasado de gastar el último agujero, que me tuvieron que fabricar ex-profeso en la calle Jai Alai de Valencia para usar habitualmente el penúltimo. Por supuesto que cambiar uno por otro es algo doloroso, pues es la demostración de que la juventud se me está yendo dejando por todo rastro unas cuántas arrugas alrededor de los ojos.
Es evidente que para alguien orgulloso como soy este es un paso que puede ser reversible y que por fuerza no habrá de ir a más, es decir, no habrá un agujero antepenúltimo así la piel me quede como rosca de vaso de mermelada. Uno está dispuesto a sentirse perdedor de pequeñas batallas, pero me habita el pundonor de no dejarme ir del todo.
Esto lo contaba a los compañeros que parecen disfrutar con mi declive físico. Con los clientes trato muchos otros temas. Con algunos lo malo que fue el invento del euro. Llegan hasta mí con ganas de sacar el tema porque saben que es un hueso al que no sé resistirme. Es la zanahoria que enciende mis nostalgias. La peseta de ese pasado que quizá era menos europeo pero que era, sin duda, más personal. 5000 de las de antes valen más que 50 de las de ahora.
Otros clientes, aquellos que detectaron en mí la sensibilidad a flor de piel, me citan con el dichoso paso del tiempo. Yo les digo que hemos consumido medio año del 2007 y me pasó casi sin darme cuenta. Ellos asienten también porque les pasó tan rápido o parecido.
Mi conversación es un rinconcito soleado, un ajedrez en jaque mate.
sábado, 2 de junio de 2007
La presentadora
Sorprendido, de una pieza me quedé este mediodía con el informativo de Antena 3. Sale la rubia que sucedió a Letizia Ortíz, aunque esta no encontrará príncipe que la rescate, descolgándose con un comentario muy fuera de lugar. Dice que si por si no teníamos suficiente con hacernos cargo de las pateras que llegan a las costas de nuestro país, ahora también nos ocupamos de aquellos que se dirigen ilegalmente hacia otros países. Ofendidísima estaba... Joder, que parecía que hubiera sido ella la que hubiera tenido que ir a recogerlos. Vaya insolidaria, la tía. Todo lo que tiene de guapa lo tiene de miserable.
El regreso
No suelo ausentarme por tanto tiempo, no soy, esto es algo que conoce cualquiera de los que me trata, aunque sea tan solo por Internet, cae de puro obvio, alguien que se quede las quejas para si. Soy como un altavoz protestón, sólo que no tengo voz, tengo un teclado QWERTY repleto de letras, a cambio.
Por eso no deja de llamar mi atención que haya estado tan absorbido por tareas intrascendentes como para dejar mi weblog desamaparado y sin párrafo al que agarrarse. Y no es que no me hayan ocurrido algunas cosas dignas de mención, y muchas buenas. Y no es que haya seguido leyendo la prensa, y sigo emprendiendo cruzadas, muchas perdidas de antemano, otras ganadas a la postre, y otras de resultado indefinido o por llegar. Pero me aparté del ordenador como en su día de los libros, quizá porque uno piensa que siempre hay algo mejor que dedicarse el tiempo a conocer o a conocerse.
Pero regreso, vuelvo con las mismas manos que llevarse a la cabeza, con la impresión reciente de ese Madrid que rebulle de entranjeros mezclándose entre si y con los que son del país, puede que más que ningún otro. Es Madrid una ciudad que de sorprendente hizo la sorpresa algo cotidiano. Lo pintoresco y asombroso son el pan nuestro de cada día. Con sus metros atestados, sus jóvenes inclasificables vestidos de sotana y collar de perro, sus mutilados a los que les falta todo lo que le sobresale al codo y que visten camisetas de jugador de baloncesto para mostrar lo que les queda. Es Madrid una ciudad permanentemente disfrazada, repleta de tanto encanto que quien la visita no podrá dejar de repetir.
Comimos en un indio de la Lavapiés, sobre una mesa que recibía el aire expulsado de un garaje o que se yo, pero de cuando en cuando se removía el mantel y los 30 grados o más se refrescaban, porque no era desde luego un aire viciado, sino uno fresco, casi como asomarse a un acantilado, que es algo desconocido, una imagen nada más, hasta que uno se planta ante el mar inmenso. Subimos en barca en el Retiro, cenamos en un vegetariano y me fotografié ante la oficina principal del Banco Cooperativo que no significa nada más que para algunos que se mueven en lo mismo que yo. Era aquella oficina un poco de pueblo como nosotros, convirtiendo esa calle en el Madrid de primeros del siglo acabado.
Me crucé con el hermano de Resines en los Serrano, ese campuzo que protesta tanto por todo. En fin cosas de Madrid, tan sorprendentes como que arrase allí precisamente, el Partido Popular.
Me caricaturicé bailando con Sestea, y la cara era mi cara, y el cuerpo el de cualquiera, sufrí la odisea de EasyJet para volver y regresé a Asturias bastante tarde y bastante cansado. A un punto de haber tenido que hacer noche en Oviedo y regresar con un compañero a la amanecida.
Luego llegaron dos semanas con salida nocturna un viernes. Pero esa parte no la detallo. Casi no me acuerdo.
Por eso no deja de llamar mi atención que haya estado tan absorbido por tareas intrascendentes como para dejar mi weblog desamaparado y sin párrafo al que agarrarse. Y no es que no me hayan ocurrido algunas cosas dignas de mención, y muchas buenas. Y no es que haya seguido leyendo la prensa, y sigo emprendiendo cruzadas, muchas perdidas de antemano, otras ganadas a la postre, y otras de resultado indefinido o por llegar. Pero me aparté del ordenador como en su día de los libros, quizá porque uno piensa que siempre hay algo mejor que dedicarse el tiempo a conocer o a conocerse.
Pero regreso, vuelvo con las mismas manos que llevarse a la cabeza, con la impresión reciente de ese Madrid que rebulle de entranjeros mezclándose entre si y con los que son del país, puede que más que ningún otro. Es Madrid una ciudad que de sorprendente hizo la sorpresa algo cotidiano. Lo pintoresco y asombroso son el pan nuestro de cada día. Con sus metros atestados, sus jóvenes inclasificables vestidos de sotana y collar de perro, sus mutilados a los que les falta todo lo que le sobresale al codo y que visten camisetas de jugador de baloncesto para mostrar lo que les queda. Es Madrid una ciudad permanentemente disfrazada, repleta de tanto encanto que quien la visita no podrá dejar de repetir.
Comimos en un indio de la Lavapiés, sobre una mesa que recibía el aire expulsado de un garaje o que se yo, pero de cuando en cuando se removía el mantel y los 30 grados o más se refrescaban, porque no era desde luego un aire viciado, sino uno fresco, casi como asomarse a un acantilado, que es algo desconocido, una imagen nada más, hasta que uno se planta ante el mar inmenso. Subimos en barca en el Retiro, cenamos en un vegetariano y me fotografié ante la oficina principal del Banco Cooperativo que no significa nada más que para algunos que se mueven en lo mismo que yo. Era aquella oficina un poco de pueblo como nosotros, convirtiendo esa calle en el Madrid de primeros del siglo acabado.
Me crucé con el hermano de Resines en los Serrano, ese campuzo que protesta tanto por todo. En fin cosas de Madrid, tan sorprendentes como que arrase allí precisamente, el Partido Popular.
Me caricaturicé bailando con Sestea, y la cara era mi cara, y el cuerpo el de cualquiera, sufrí la odisea de EasyJet para volver y regresé a Asturias bastante tarde y bastante cansado. A un punto de haber tenido que hacer noche en Oviedo y regresar con un compañero a la amanecida.
Luego llegaron dos semanas con salida nocturna un viernes. Pero esa parte no la detallo. Casi no me acuerdo.
viernes, 1 de junio de 2007
Una despedida
Hace unos días me llegó un mail. Parece que García Márquez se ha retirado de la vida pública por razones de salud. Tiene un cáncer linfático. Ha escrito una carta a sus amigos que parece de despedida. Yo me cuento entre ellos aunque él no me conozca ni lo vaya a hacer; lo he conocido en sus textos y en algunos de los libros que leí. A mí me llegó gracias a este invento que en sus comienzos tuvo visos de aplicación militar, como las bombas, y que hoy es de un global que fulminó todas las distancias entre nosotros. Internet.
Es un texto conmovedor. Yo quería guardarlo pero no tengo donde. Siempre ando perdiéndolo todo. Lo dejaré aquí...
'Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de
trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo
más que pudiera.
Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva
pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que
valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos
sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen,
despertaría cuando los demás duermen. Si Dios me obsequiara un
trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma. A los
hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de
enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan
de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él
solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he
aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el
mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera
felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que
cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera
vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He
aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia
abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las
que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me
estaré muriendo. Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.
Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te
abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el
guardián de tu alma. Si supiera que estos son los últimos minutos
que te veo diría 'te quiero' y no asumiría, tontamente, que ya lo
sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad
para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo
lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca
te olvidaré. El mañana no le está asegurado a nadie, joven o
viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por
eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega,
seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una
sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para
concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti,
diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos
bien, toma tiempo para decirles 'lo siento', 'perdóname', 'por
favor', 'gracias' y todas las palabras de amor que conoces. Nadie
te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la
fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y
seres queridos cuánto te importan.'
Gabriel García Márquez
Es un texto conmovedor. Yo quería guardarlo pero no tengo donde. Siempre ando perdiéndolo todo. Lo dejaré aquí...
'Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de
trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo
más que pudiera.
Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva
pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que
valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos
sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen,
despertaría cuando los demás duermen. Si Dios me obsequiara un
trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma. A los
hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de
enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan
de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él
solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he
aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el
mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera
felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que
cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera
vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He
aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia
abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las
que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me
estaré muriendo. Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.
Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te
abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el
guardián de tu alma. Si supiera que estos son los últimos minutos
que te veo diría 'te quiero' y no asumiría, tontamente, que ya lo
sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad
para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo
lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca
te olvidaré. El mañana no le está asegurado a nadie, joven o
viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por
eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega,
seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una
sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para
concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti,
diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos
bien, toma tiempo para decirles 'lo siento', 'perdóname', 'por
favor', 'gracias' y todas las palabras de amor que conoces. Nadie
te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la
fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y
seres queridos cuánto te importan.'
Gabriel García Márquez
sábado, 26 de mayo de 2007
Vivo
Vengo poco últimamente, pero sigo vivo. Nos hicieron en la plaza Mayor de Madrid una caricatura. En cuanto encuentre el cable del móvil que lo conecta con el ordenador la subo. Yo creo que me ha captado. Soy yo. Y no exageró la nariz que tengo, lo que me sorprendió agradablemente. Puede ser que haya ensanchado la cara.
Tengo algunas cosas que contar. Otro día.
Tengo algunas cosas que contar. Otro día.
sábado, 12 de mayo de 2007
Mañana de prensa
Vuelvo de la calle, de hacer la compra en el Dia, tengo una calculadora en el subconsciente, clavo la misma cantidad cada vez. Quizá sea que siempre compro las mismas cosas aunque las ordenemos distinto en la caja. Antes estuve tomando un café en la terraza del Latino. Leyendo prensa y mirando desde lejos los carteles electorales de los tres partidos más importantes que concurren a las elecciones municipales y autonómicas.
El PSOE concurre con un "Haremos más" que deja la impresión de que 4 años no bastaron para hacer todo lo que querían hacer aunque estén en la dinámica generadora de bienestar que es ya imparable o acaso sea una promesa por si flotara en el aire que no hicieron suficiente en la oportunidad que se acaba. Algo así como que esta vez nos irá mejor seguro. Hay que volver a intentarlo. La fe es una fuente inagotable.
El PP acude a los votantes resaltando la palabra confianza, la ponen más grande en los rótulos, aunque el lema completo sea "Confianza en el futuro". Significa que son de naturaleza optimista y tienen confianza en el futuro. La mirada hacia delante que han de suponer todas las elecciones. Una superación del presente para llegar a un futuro mejor. Supongo que subliminalmente también vienen a reconocer que si no hubo confianza en el pasado, al menos en el más reciente, podrá haberla en el futuro, de su mano. Este caso es paradigmático, viene siendo habitual que en política se acuse a la otra parte de la falta que nos acusa. Si dicen de un político que engañó a los ciudadanos entonces la defensa no será demostrar que no se engañó, será decir que quien dice que engañó engaña a su vez. Ya hablé de eso alguna vez.
IU utiliza aquí "Gana Asturias". Es decir, votándoles gana Asturias. Pero lo mejor de su cartel electoral no es el lema que al igual que los otros es absolutamente prescindible e intercambiable, lo mejor es que en la foto el candidato autonómico y el local, cada uno en su postura sostienen una manzana. Y el que concurre en las municipales sostiene con una mano, y con la otra, quizá porque los expertos en imagen quieren mostrar las dos, al no saber donde ponerla termina asiéndola a la muñeca de la que tiene la manzana como si fuera sostén de aquella. Aunque el peso de una manzana no parece que necesitara de tanto, así que termina siendo una foto un poco extraña y extravagante, como Izquierda Unida, supongo.
Nos queda mucho mensaje electoral por delante. Yo particularmente estoy más interesado en que resuelvan por fin la huelga de transporte. El viernes próximo marcho a Madrid de fin de semana, es un día marcado en rojo en el calendario; me hace una ilusión bárbara.
El PSOE concurre con un "Haremos más" que deja la impresión de que 4 años no bastaron para hacer todo lo que querían hacer aunque estén en la dinámica generadora de bienestar que es ya imparable o acaso sea una promesa por si flotara en el aire que no hicieron suficiente en la oportunidad que se acaba. Algo así como que esta vez nos irá mejor seguro. Hay que volver a intentarlo. La fe es una fuente inagotable.
El PP acude a los votantes resaltando la palabra confianza, la ponen más grande en los rótulos, aunque el lema completo sea "Confianza en el futuro". Significa que son de naturaleza optimista y tienen confianza en el futuro. La mirada hacia delante que han de suponer todas las elecciones. Una superación del presente para llegar a un futuro mejor. Supongo que subliminalmente también vienen a reconocer que si no hubo confianza en el pasado, al menos en el más reciente, podrá haberla en el futuro, de su mano. Este caso es paradigmático, viene siendo habitual que en política se acuse a la otra parte de la falta que nos acusa. Si dicen de un político que engañó a los ciudadanos entonces la defensa no será demostrar que no se engañó, será decir que quien dice que engañó engaña a su vez. Ya hablé de eso alguna vez.
IU utiliza aquí "Gana Asturias". Es decir, votándoles gana Asturias. Pero lo mejor de su cartel electoral no es el lema que al igual que los otros es absolutamente prescindible e intercambiable, lo mejor es que en la foto el candidato autonómico y el local, cada uno en su postura sostienen una manzana. Y el que concurre en las municipales sostiene con una mano, y con la otra, quizá porque los expertos en imagen quieren mostrar las dos, al no saber donde ponerla termina asiéndola a la muñeca de la que tiene la manzana como si fuera sostén de aquella. Aunque el peso de una manzana no parece que necesitara de tanto, así que termina siendo una foto un poco extraña y extravagante, como Izquierda Unida, supongo.
Nos queda mucho mensaje electoral por delante. Yo particularmente estoy más interesado en que resuelvan por fin la huelga de transporte. El viernes próximo marcho a Madrid de fin de semana, es un día marcado en rojo en el calendario; me hace una ilusión bárbara.
viernes, 11 de mayo de 2007
Nada por aquí...
Nada por allá... ¡Pero nada!
(Para dos semanas sin ir a la piscina)
Puede parecer que esta web no la habita nadie, pero me he tirado toda la semana sin nada que decir. Quizá mañana diga algo, estamos en campaña electoral o en precampaña, que es la misma cosa pero se hace antes. Una forma de saltarse los plazos de inicio sin que importe a nadie, a nadie le parece mal, a nadie bien, tampoco. Nunco hubo línea más fina, casi es invisible.
El caso es que parece que hemos entrado en el tiempo en que los políticos se acuerdan un poco de los ciudadanos. Se disfrazan con las frases de toda la vida, nos hablan del futuro, de la esperanza que es una flor que nunca se marchita. Y nos siguen pareciendo tan malos como lo fueron siempre (son igual de malos).
Yo nunca fuí de mitines ni de aglomeraciones, pero me vi en cierta ocasión con la oportunidad de oír, casualmente al candidato a alcalde por IU para la ciudad de Valencia. Ocurrió que daba el discurso en el jardín de Viveros y coincidió que yo andaba paseando con Sestea por allí. Pues bien, yo que quizá lo hubiese votado sin haberlo oído nunca, me encontré con que aquel hombre no creía ni una palabra de lo que decía. O tal vez yo no creía que él lo creyera. En definitiva dio igual, el mitin que tenía que haber servido para ganar mi voto logró perderlo.
Tantos buenos propósitos en los tiempos que corren, y tan seguidos ahora cuando antes no movieron un dedo por cumplirlos, hartan hasta al más paciente de los votantes. En realidad ocurre que sospechamos que los políticos no son humanos. Son otra cosa,
y no gustan.
(Para dos semanas sin ir a la piscina)
Puede parecer que esta web no la habita nadie, pero me he tirado toda la semana sin nada que decir. Quizá mañana diga algo, estamos en campaña electoral o en precampaña, que es la misma cosa pero se hace antes. Una forma de saltarse los plazos de inicio sin que importe a nadie, a nadie le parece mal, a nadie bien, tampoco. Nunco hubo línea más fina, casi es invisible.
El caso es que parece que hemos entrado en el tiempo en que los políticos se acuerdan un poco de los ciudadanos. Se disfrazan con las frases de toda la vida, nos hablan del futuro, de la esperanza que es una flor que nunca se marchita. Y nos siguen pareciendo tan malos como lo fueron siempre (son igual de malos).
Yo nunca fuí de mitines ni de aglomeraciones, pero me vi en cierta ocasión con la oportunidad de oír, casualmente al candidato a alcalde por IU para la ciudad de Valencia. Ocurrió que daba el discurso en el jardín de Viveros y coincidió que yo andaba paseando con Sestea por allí. Pues bien, yo que quizá lo hubiese votado sin haberlo oído nunca, me encontré con que aquel hombre no creía ni una palabra de lo que decía. O tal vez yo no creía que él lo creyera. En definitiva dio igual, el mitin que tenía que haber servido para ganar mi voto logró perderlo.
Tantos buenos propósitos en los tiempos que corren, y tan seguidos ahora cuando antes no movieron un dedo por cumplirlos, hartan hasta al más paciente de los votantes. En realidad ocurre que sospechamos que los políticos no son humanos. Son otra cosa,
y no gustan.
domingo, 6 de mayo de 2007
Bosco y los anuncios
Leía ayer a Bosco en su blog. Se quejaba por la cantidad y calidad de los anuncios con que interrumpen la programación, era una queja al viento, lavar los dientes tras ingerir arsénico prácticamente para nada. Pues escribir un blog de estos, el suyo o el mío, que no visita casi nadie es como tener una isla desierta en propiedad.
Escribe Bosco con gracia cuando quiere. Otras veces escribe con las palabras que ya no usa nadie, y que probablemente nadie usó antes de él, ni nadie usará. Aunque son palabras todas reales, como las cosas que cuenta, a veces del barrio y a veces de los anhelos, de los recuerdos de una vida bien vivida. Se hace difícil algunas veces, tiene que ir uno de la mano del diccionario o sobrentendiendo por el contexto para continuar, pero con carácter general los textos le quedan como composiciones musicales casi perfectas. Y al acabar su lectura, invade la mayoría de las veces la pena, porque queda flotando en el aire lo que contó y lo que no, la sensación de que en el silencio algo desparrama.
Contaba Bosco porque lo tiene medido, que los bloques de anuncios llevan no menos de cuarto de hora. Tiene toda la razón, a mí me ocurrió que olvidé lo que estaba viendo y me di de bruces a la vuelta diciéndome - ¡ah! era esto...
Otras veces me di por vencido y al ver un nuevo corte decidí que lo que faltara no merecía la espera. Así me ocurrió con algunas series de televisión, incapaz de absorber el ingenio de tanto creativo de publicidad preferí irme al sobre de la cama, encender el MP3 para oír música pensándome hasta quedar dormido.
Y que decir de la calidad de los anuncios. Si yo trabajara en eso de la publicidad, si gastara los millones que sé que gastan en hacer los mejores anuncios que diera de si el talento creativo, me esforzaría al menos porque no acompañaran mis prodigios de los abortos de la competencia o de los de cualquier otro anunciante. Alguno dirá, mejor que pongan uno de esos engendros antes que el tuyo pues si es bueno parecerá aún mejor en la comparación. Pero no es verdad, hace unos años tal vez sí. Ahora los pacientes consumidores tenemos nuestras listas negras. Si yo veo que en la interminable sucesión de consejos publicitarios inicia aquel de Aquarius, por ejemplo, que tiene cantando en inglés a Raphael, entonces cambio de canal sin rubor alguno, y me quedo en cualquier otro anclado hasta que sepa seguro, cierto, que no me lo encontraré corrido parte pero inacabado al volver. Pues es tal el temor a verlo y a escucharlo como a manejarme por una mansión habitada por fantasmas.
Y lo sentiré de veras si a la vuelta dejé de observar uno de esos raros, hallazgos televisivos, que iba pegado a la cola del que acabó. Porque perdieron un cliente potencial por culpa de quien los ordena para antena en esa franja horaria.
Con lo fácil que sería dejar todos los malos seguidos, si no trasladados a las 4 de la mañana al menos si con un cartelito que advirtiera lo que se avecina y por cuanto tiempo. Así podríamos cambiar a otro sitio, aprovechar para ir al baño, al frigo, o a decirle a quien queramos cuánto la queremos y por cuanto tiempo se lo vamos a decir.
Escribe Bosco con gracia cuando quiere. Otras veces escribe con las palabras que ya no usa nadie, y que probablemente nadie usó antes de él, ni nadie usará. Aunque son palabras todas reales, como las cosas que cuenta, a veces del barrio y a veces de los anhelos, de los recuerdos de una vida bien vivida. Se hace difícil algunas veces, tiene que ir uno de la mano del diccionario o sobrentendiendo por el contexto para continuar, pero con carácter general los textos le quedan como composiciones musicales casi perfectas. Y al acabar su lectura, invade la mayoría de las veces la pena, porque queda flotando en el aire lo que contó y lo que no, la sensación de que en el silencio algo desparrama.
Contaba Bosco porque lo tiene medido, que los bloques de anuncios llevan no menos de cuarto de hora. Tiene toda la razón, a mí me ocurrió que olvidé lo que estaba viendo y me di de bruces a la vuelta diciéndome - ¡ah! era esto...
Otras veces me di por vencido y al ver un nuevo corte decidí que lo que faltara no merecía la espera. Así me ocurrió con algunas series de televisión, incapaz de absorber el ingenio de tanto creativo de publicidad preferí irme al sobre de la cama, encender el MP3 para oír música pensándome hasta quedar dormido.
Y que decir de la calidad de los anuncios. Si yo trabajara en eso de la publicidad, si gastara los millones que sé que gastan en hacer los mejores anuncios que diera de si el talento creativo, me esforzaría al menos porque no acompañaran mis prodigios de los abortos de la competencia o de los de cualquier otro anunciante. Alguno dirá, mejor que pongan uno de esos engendros antes que el tuyo pues si es bueno parecerá aún mejor en la comparación. Pero no es verdad, hace unos años tal vez sí. Ahora los pacientes consumidores tenemos nuestras listas negras. Si yo veo que en la interminable sucesión de consejos publicitarios inicia aquel de Aquarius, por ejemplo, que tiene cantando en inglés a Raphael, entonces cambio de canal sin rubor alguno, y me quedo en cualquier otro anclado hasta que sepa seguro, cierto, que no me lo encontraré corrido parte pero inacabado al volver. Pues es tal el temor a verlo y a escucharlo como a manejarme por una mansión habitada por fantasmas.
Y lo sentiré de veras si a la vuelta dejé de observar uno de esos raros, hallazgos televisivos, que iba pegado a la cola del que acabó. Porque perdieron un cliente potencial por culpa de quien los ordena para antena en esa franja horaria.
Con lo fácil que sería dejar todos los malos seguidos, si no trasladados a las 4 de la mañana al menos si con un cartelito que advirtiera lo que se avecina y por cuanto tiempo. Así podríamos cambiar a otro sitio, aprovechar para ir al baño, al frigo, o a decirle a quien queramos cuánto la queremos y por cuanto tiempo se lo vamos a decir.
sábado, 5 de mayo de 2007
Batasunas
Las cosas no se ven como son. Las vemos como somos.
Hilario Ascasubi.
Ya me he pronunciado alguna vez en contra de la ilegalización de partidos políticos. Me parece una medida de otro tiempo y de otro sistema político. Porque en su esencia la idea de democracia casa bien poco con la dejar sin cartas a quien no piensa como nosotros. Más bien uno espera que sean los votantes los que den o quiten razones. Es mi forma de pensar, nada más. Lo que espero no sea interpretado por algún ágil mental como una concesión al terrorismo, a ETA, o a los asesinos de la naturaleza que sean, aquellos que prentenden convencernos a punta de pistola. Eso sería intolerable. Mi rechazo a ETA y a la tiranía que a supuesto para los vascos y por extensión para todos los españoles es tan firme como lo fue siempre, y en algún rincón de este espacio, disperso de años, ya quedó constancia. Y demostré tanta sensibilidad como el más sensible precisamente porque el azar me dispuso a nacer allí, hace bastantes años. Más o menos los que llevamos de democracia.
Sin embargo soy de los que piensa que ya teníamos un código penal bastante bien acabado para perseguir individualidades y no formas de pensar. Y que si un sujeto comete un delito; enaltecimiento de terrorismo por ejemplo, debe ser perseguido con todos los medios de los que dota un Estado de derecho. Y si son todos los amparados bajo unas siglas los que los cometen, todos tendrán que rendir cuentas ante la ley, pero como sujetos únicos, responsables de sus actos. Del mismo modo que el agrede a otro, roba o mata.
Decía Arouet Voltaire: "Lo que usted afirma me parece disparatado, pero defendería con mi vida su derecho a decirlo". Quizá ese es el germen de la democracia.
Hace unos días escuché en la televisión que se debía ilegalizar alguna agrupación de electores porque en su nombre constaba la palabra Batasuna que significa unidad es euskera. Llamándose igual tendrán que ser lo mismo, y si ilegalizamos aquellos habrá que ilegalizar también a estos. Hasta ese punto hemos llegado y a nadie le sorprende.
Es seguro que la ley de partidos no se habría dado sin el Partido Popular en el gobierno. Del mismo modo que hoy reina una confusión importante entre los poderes fácticos del estado, ejecutivo y judicial parecen mezclados e indisolubles. Instrumento el segundo del primero. Con unos tribunales que en sus instancias más altas parecen gobernados nada más que por las mayorías que escogieron a cada magistrado.
Por suerte todos aquellos que quieren levantar fronteras entre nosotros, que construyen muros para mirar su propio ombligo, están en una carrera contra el tiempo.
Avanzamos en un mundo en el que la globalización abrió puertas y ventanas. Los ciudadanos somos cada vez menos de un sitio y más de todas partes. Somos ciudadanos del mundo, y estamos cada vez más cerca unos de otros sin importar la distancia espacial. Pronto no habrá quién quiera un País Vasco apartado de todos. Quizá porque ese interés se habrá desvanecido al comprender que no hay vecinos. Que no hay un ellos y nosotros, que somos lo mismo si sabemos respetarnos.
Nos hablan de un futuro no muy lejano en que cada persona tendrá su alter ego en la Red, que será un inmenso prado verde en que cabremos todos.
Yo, aunque nunca fui el primero en nada ya estoy por aquí; y me voy a quedar.
Hilario Ascasubi.
Ya me he pronunciado alguna vez en contra de la ilegalización de partidos políticos. Me parece una medida de otro tiempo y de otro sistema político. Porque en su esencia la idea de democracia casa bien poco con la dejar sin cartas a quien no piensa como nosotros. Más bien uno espera que sean los votantes los que den o quiten razones. Es mi forma de pensar, nada más. Lo que espero no sea interpretado por algún ágil mental como una concesión al terrorismo, a ETA, o a los asesinos de la naturaleza que sean, aquellos que prentenden convencernos a punta de pistola. Eso sería intolerable. Mi rechazo a ETA y a la tiranía que a supuesto para los vascos y por extensión para todos los españoles es tan firme como lo fue siempre, y en algún rincón de este espacio, disperso de años, ya quedó constancia. Y demostré tanta sensibilidad como el más sensible precisamente porque el azar me dispuso a nacer allí, hace bastantes años. Más o menos los que llevamos de democracia.
Sin embargo soy de los que piensa que ya teníamos un código penal bastante bien acabado para perseguir individualidades y no formas de pensar. Y que si un sujeto comete un delito; enaltecimiento de terrorismo por ejemplo, debe ser perseguido con todos los medios de los que dota un Estado de derecho. Y si son todos los amparados bajo unas siglas los que los cometen, todos tendrán que rendir cuentas ante la ley, pero como sujetos únicos, responsables de sus actos. Del mismo modo que el agrede a otro, roba o mata.
Decía Arouet Voltaire: "Lo que usted afirma me parece disparatado, pero defendería con mi vida su derecho a decirlo". Quizá ese es el germen de la democracia.
Hace unos días escuché en la televisión que se debía ilegalizar alguna agrupación de electores porque en su nombre constaba la palabra Batasuna que significa unidad es euskera. Llamándose igual tendrán que ser lo mismo, y si ilegalizamos aquellos habrá que ilegalizar también a estos. Hasta ese punto hemos llegado y a nadie le sorprende.
Es seguro que la ley de partidos no se habría dado sin el Partido Popular en el gobierno. Del mismo modo que hoy reina una confusión importante entre los poderes fácticos del estado, ejecutivo y judicial parecen mezclados e indisolubles. Instrumento el segundo del primero. Con unos tribunales que en sus instancias más altas parecen gobernados nada más que por las mayorías que escogieron a cada magistrado.
Por suerte todos aquellos que quieren levantar fronteras entre nosotros, que construyen muros para mirar su propio ombligo, están en una carrera contra el tiempo.
Avanzamos en un mundo en el que la globalización abrió puertas y ventanas. Los ciudadanos somos cada vez menos de un sitio y más de todas partes. Somos ciudadanos del mundo, y estamos cada vez más cerca unos de otros sin importar la distancia espacial. Pronto no habrá quién quiera un País Vasco apartado de todos. Quizá porque ese interés se habrá desvanecido al comprender que no hay vecinos. Que no hay un ellos y nosotros, que somos lo mismo si sabemos respetarnos.
Nos hablan de un futuro no muy lejano en que cada persona tendrá su alter ego en la Red, que será un inmenso prado verde en que cabremos todos.
Yo, aunque nunca fui el primero en nada ya estoy por aquí; y me voy a quedar.
viernes, 4 de mayo de 2007
La forma de querer tú
La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: Jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
Pedro Salinas
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: Jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
Pedro Salinas
Humorista Aznar
Las vueltas que da la vida. Ocurren cosas inesperadas, podemos jurarlo. Resulta que Jose María Aznar, expresidente de gobierno, se emplea ahora como monologuista en reuniones del PP o de la fundación esa que preside con mano diestra, es decir, mano derecha.
Hay un video en la red en la que se le ve realmente en su salsa, con el peluco que gasta ahora que está desmelenado y sin apenas bigote, debe ser que ya no alterna tanto con Bush como antaño (siempre tendrás un bigote cerca). En el video en cuestión se le ve muy suelto, logrando de la afición entregada casi aplausos y vítores al decir que no quiere que le digan que no puede ir a más de tanta velocidad, lo que imagino que significa que las señales de tráfico son una mala idea, que mejor dejar que cada uno vaya a la velocidad que le pida el cuerpo o permita el vehículo. Tampoco quiere que le digan que no puede tomar hamburguesas de tanto, que es comida muy del país, ni no se qué del vino. Está visto que Aznar quiere hacer lo que le dé la gana sin cortapisas. Que quiere meterle un bolígrafo en el escote a una periodista, lo hace y santas pascuas. Él es así, la alegría de la huerta.
Termina diciendo que no le gusta el lema de la DGT "No podemos conducir por ti". Que siempre que lo ve piensa: ¿Quién te ha dicho que quiera que conduzcas por mí?
Fuera de que sea un lema algo sospechoso de tratarnos como a menores de edad, la verdad es que viene a incidir en que conducir bien o mal depende en exclusiva de cada conductor, que no vendrá nadie detrás a reparar los errores que podamos cometer. Sin embargo a Aznar no le gusta porque todo aquello le da la impresión de estar siendo hurtado en su libertad, o al menos eso se trasluce. No quiere ser guiado como un niño en dirección ninguna. Pero él dijo mirando fijamente a la cámara, si lo creen, creo, creeréis, ya huele a zafarrancho:
-Pueden creerme que hay armas de destrucción masiva.
Y esperaba que la gente le creyera, y esperaba que la gente lo apoyara.
Lo malo para él es que no ocurrió ni lo uno ni lo otro. No había más pruebas que su mirada ante la cámara, sus ojos fijos, su peinado cabello negro y su bigote. Era su palabra, y un hombre vale lo que valga aquella. En aquellos tiempos guiar y ser guiados estaba mejor visto. Por eso quizá ahora es, alma de cántaro entre conferencias, una bala perdida y rebelde.
Tal vez si entonces hubiéramos tenido un anuncio que dijera:
"No podemos gobernar por ti", hoy no contaríamos los muertos en Irak por miles; y lo peor es que pasados los años, unos cuantos ya, y no parece que estemos en el camino de la paz.
Esta visto que al trío calavera no se les sacaron los colores suficiente. Tienen la conciencia limpia como una patena.
Hay un video en la red en la que se le ve realmente en su salsa, con el peluco que gasta ahora que está desmelenado y sin apenas bigote, debe ser que ya no alterna tanto con Bush como antaño (siempre tendrás un bigote cerca). En el video en cuestión se le ve muy suelto, logrando de la afición entregada casi aplausos y vítores al decir que no quiere que le digan que no puede ir a más de tanta velocidad, lo que imagino que significa que las señales de tráfico son una mala idea, que mejor dejar que cada uno vaya a la velocidad que le pida el cuerpo o permita el vehículo. Tampoco quiere que le digan que no puede tomar hamburguesas de tanto, que es comida muy del país, ni no se qué del vino. Está visto que Aznar quiere hacer lo que le dé la gana sin cortapisas. Que quiere meterle un bolígrafo en el escote a una periodista, lo hace y santas pascuas. Él es así, la alegría de la huerta.
Termina diciendo que no le gusta el lema de la DGT "No podemos conducir por ti". Que siempre que lo ve piensa: ¿Quién te ha dicho que quiera que conduzcas por mí?
Fuera de que sea un lema algo sospechoso de tratarnos como a menores de edad, la verdad es que viene a incidir en que conducir bien o mal depende en exclusiva de cada conductor, que no vendrá nadie detrás a reparar los errores que podamos cometer. Sin embargo a Aznar no le gusta porque todo aquello le da la impresión de estar siendo hurtado en su libertad, o al menos eso se trasluce. No quiere ser guiado como un niño en dirección ninguna. Pero él dijo mirando fijamente a la cámara, si lo creen, creo, creeréis, ya huele a zafarrancho:
-Pueden creerme que hay armas de destrucción masiva.
Y esperaba que la gente le creyera, y esperaba que la gente lo apoyara.
Lo malo para él es que no ocurrió ni lo uno ni lo otro. No había más pruebas que su mirada ante la cámara, sus ojos fijos, su peinado cabello negro y su bigote. Era su palabra, y un hombre vale lo que valga aquella. En aquellos tiempos guiar y ser guiados estaba mejor visto. Por eso quizá ahora es, alma de cántaro entre conferencias, una bala perdida y rebelde.
Tal vez si entonces hubiéramos tenido un anuncio que dijera:
"No podemos gobernar por ti", hoy no contaríamos los muertos en Irak por miles; y lo peor es que pasados los años, unos cuantos ya, y no parece que estemos en el camino de la paz.
Esta visto que al trío calavera no se les sacaron los colores suficiente. Tienen la conciencia limpia como una patena.
jueves, 3 de mayo de 2007
Roturas
Ha pasado a la final de la UEFA el Sevilla en vez de Osasuna, y es para una mayoría entre la que me cuento una mala noticia. Como fue buena que cayera el Chelsea de Mourinho, pero así son las cosas, dos días buenos seguidos, son raros.
De que cayera el Chelsea nos alegramos porque no tragamos a Mourinho que es un entrenador que empezó siendo nada más un traductor (lo que es poca cosa en el mundo del fútbol y de importancia fuera de él). Nos puede su arrogancia que es además calculada, como su apariencia de vagabundo borrachín que encontrara entre los cubos de basura unos cuántos trajes de Armani.
Nos gustó porque puede ser que el fútbol, como el amor, no se compre con dinero. Con dinero se compra otra cosa, Abramovich a estas horas debe saberlo de sobra.
Sin embargo hoy llega el Sevilla y pasa, y se nos fastidia el día, con los bueno que estaba siendo, ya decían que hasta el rabo todo es toro. Y puede que aunque tarde el día se tuerza.
Por supuesto no fastidia por el bueno de Juande, que era un entrenador de esos que nunca llegaba al final de sus contratos, lo echaban antes. Era de esos de quita y pon, para emergencias si las hubiera o para crearlas sin falta que hacían, oiga. No era de los llorones como Lotina, aunque tenía desde antes de empezar el partido la cara del perdedor, como si anticipara en la expresión de su rostro el descalabro inminente. Quizá era un sexto sentido, una especie de premonición, pues tarde o temprano el equipo desmoronaba.
Juande en realidad tiene todas nuestras simpatías, y quizá más ahora que le vienen bien dadas y aspira a saltar el charquito por ver si le dan para entrenar al Chelsea (ya sin Mourinho). Es un entrenador ambicioso y por lo visto de los más fácil de acertar desde las gradas, vamos que como una diana que pudiera perder el conocimiento (el mucho o poco que tenga).
Si fastidia lo del Sevilla que cacarea, es por Del Nido, que es un abogado con pinta de mafioso, bastante bocazas y mete patas. A mí me da el pálpito de que este va a estar en el ajo de lo de la operación Malaya. No sé si subalterno, como la Pantoja, o como principalísima Roca. Pero lleva pinta de no ser del todo ajeno.
Espera en la final el Espanyol. Veremos que ocurre. Yo brindo porque si alguien se lesiona durante el partido, no nos digan aquello de que sospechan que sea una rotura fibrilar, sino un mucho más humorístico:
-Me temo que sea una rotura piernil. Lo que será admitido como cierto por toda la concurrencia, sin excepciones.
Y si no se quieren dar datos tan concretos de anatomía, un acertadísimo:
-Para mí que va a ser una rotura humana (para que especificar más). Ni una objeción al respecto.
Lo que ocurre es que los locutores del fútbol actual no tienen sentido del humor, con la falta que hace. Sus roturas fibrilares nos aburren por extendidas. Nadie ingenia, tiene todos el mismo humor que tendrá Del Nido si un día le toca cantar que se le enamora el alma tras los barrotes de Alcalá Meco, entonces el juez o la jueza, que van siendo mayoría, le dirá socarrón o firmemente socarrona que mejor empiece con esa otra que decía:
"Hoy quiero confesar..."
De que cayera el Chelsea nos alegramos porque no tragamos a Mourinho que es un entrenador que empezó siendo nada más un traductor (lo que es poca cosa en el mundo del fútbol y de importancia fuera de él). Nos puede su arrogancia que es además calculada, como su apariencia de vagabundo borrachín que encontrara entre los cubos de basura unos cuántos trajes de Armani.
Nos gustó porque puede ser que el fútbol, como el amor, no se compre con dinero. Con dinero se compra otra cosa, Abramovich a estas horas debe saberlo de sobra.
Sin embargo hoy llega el Sevilla y pasa, y se nos fastidia el día, con los bueno que estaba siendo, ya decían que hasta el rabo todo es toro. Y puede que aunque tarde el día se tuerza.
Por supuesto no fastidia por el bueno de Juande, que era un entrenador de esos que nunca llegaba al final de sus contratos, lo echaban antes. Era de esos de quita y pon, para emergencias si las hubiera o para crearlas sin falta que hacían, oiga. No era de los llorones como Lotina, aunque tenía desde antes de empezar el partido la cara del perdedor, como si anticipara en la expresión de su rostro el descalabro inminente. Quizá era un sexto sentido, una especie de premonición, pues tarde o temprano el equipo desmoronaba.
Juande en realidad tiene todas nuestras simpatías, y quizá más ahora que le vienen bien dadas y aspira a saltar el charquito por ver si le dan para entrenar al Chelsea (ya sin Mourinho). Es un entrenador ambicioso y por lo visto de los más fácil de acertar desde las gradas, vamos que como una diana que pudiera perder el conocimiento (el mucho o poco que tenga).
Si fastidia lo del Sevilla que cacarea, es por Del Nido, que es un abogado con pinta de mafioso, bastante bocazas y mete patas. A mí me da el pálpito de que este va a estar en el ajo de lo de la operación Malaya. No sé si subalterno, como la Pantoja, o como principalísima Roca. Pero lleva pinta de no ser del todo ajeno.
Espera en la final el Espanyol. Veremos que ocurre. Yo brindo porque si alguien se lesiona durante el partido, no nos digan aquello de que sospechan que sea una rotura fibrilar, sino un mucho más humorístico:
-Me temo que sea una rotura piernil. Lo que será admitido como cierto por toda la concurrencia, sin excepciones.
Y si no se quieren dar datos tan concretos de anatomía, un acertadísimo:
-Para mí que va a ser una rotura humana (para que especificar más). Ni una objeción al respecto.
Lo que ocurre es que los locutores del fútbol actual no tienen sentido del humor, con la falta que hace. Sus roturas fibrilares nos aburren por extendidas. Nadie ingenia, tiene todos el mismo humor que tendrá Del Nido si un día le toca cantar que se le enamora el alma tras los barrotes de Alcalá Meco, entonces el juez o la jueza, que van siendo mayoría, le dirá socarrón o firmemente socarrona que mejor empiece con esa otra que decía:
"Hoy quiero confesar..."
domingo, 29 de abril de 2007
El sueldazo
Por fin se ha desvelado el sueldo de Rajoy. Estuvo jugando a no decirlo, quizá por timidez o quizá porque en el fondo le parece mucho para lo que hace. No soy yo quien tiene que opinar. Después de todo la mayor parte se la paga puntualmente el Partido Popular, así que prefiero que sea algún militante de los de recibo mensual en cuenta, quien enjuicie si hay dinero para pagar tarea tan valiente, no olvidemos que da la cara por Zaplana y Acebes, y estar bajo ese paraguas tiene mérito indudable.
Se desveló la cantidad en una distendida reunión en Lleida que debe ser tierra de gente rica, de la que no se lleva las manos a la cabeza por un millón de los de antes. No debió coincidir entonces con una pensionista de 300 euros al mes, y le dio entonces menos apuro. Sobremesa con habanos y whisky añejo propicia jugosas confesiones.
Él mismo reconocía que se quedó cortado en su día. ¿Cómo reconocerlo públicamente ante aquella mujer? Dijo un "bastante más" que es algo etéreo, como una nube. Que no compromete a nadie ni a nadie ofende, aunque diera la impresión de quererlo callar porque convenía. Lo supo arreglar después bajando donde los mortales para decir que mira la cuenta a final de mes. Supongo que por ver como quedó tras todos los cargos. Lo que ocurre es que en ese instante en que se reconocía someramente preocupado por el saldo no debía imaginar que terminaría desvelando el montante de su sueldo, apenas unos días después, con lo que nos estaba filtrando una mentira, como un hilillo de plastilina que pudiera arruinar su propia credibilidad.
Y si fuera cierto que es de los que tiene que mirar la cuenta a finales, por ver como quedó, habrá que preguntarse en que oscuros manejos se mueve este hombre, pese a su apariencia de sacristán de ermita distante. En que puede gastar ese sueldazo, que es de los que sirven para que la media por español se dispare, que es cierto aún no lo dije, soy timido también, ronda los 8000 euros sin falta, cada mes.
Se desveló la cantidad en una distendida reunión en Lleida que debe ser tierra de gente rica, de la que no se lleva las manos a la cabeza por un millón de los de antes. No debió coincidir entonces con una pensionista de 300 euros al mes, y le dio entonces menos apuro. Sobremesa con habanos y whisky añejo propicia jugosas confesiones.
Él mismo reconocía que se quedó cortado en su día. ¿Cómo reconocerlo públicamente ante aquella mujer? Dijo un "bastante más" que es algo etéreo, como una nube. Que no compromete a nadie ni a nadie ofende, aunque diera la impresión de quererlo callar porque convenía. Lo supo arreglar después bajando donde los mortales para decir que mira la cuenta a final de mes. Supongo que por ver como quedó tras todos los cargos. Lo que ocurre es que en ese instante en que se reconocía someramente preocupado por el saldo no debía imaginar que terminaría desvelando el montante de su sueldo, apenas unos días después, con lo que nos estaba filtrando una mentira, como un hilillo de plastilina que pudiera arruinar su propia credibilidad.
Y si fuera cierto que es de los que tiene que mirar la cuenta a finales, por ver como quedó, habrá que preguntarse en que oscuros manejos se mueve este hombre, pese a su apariencia de sacristán de ermita distante. En que puede gastar ese sueldazo, que es de los que sirven para que la media por español se dispare, que es cierto aún no lo dije, soy timido también, ronda los 8000 euros sin falta, cada mes.
Galera
No es plan para un sábado noche, ni para un viernes, ni siquiera para un lunes, pero ayer estuve viendo la tele y me encontré con María José Galera, aquella concursante de pelo apretado en el único Gran Hermano que seguí, que volvía a un plató de televisión por aquello de conseguir cuartos para la boda y habitaciones para el piso. En mi defensa admitiré también que llegué a ver Dolce Vita después de navegar entre los canales, y visionar casi totalmente "Matilda" una peli de una niña que mueve cosas con la mente; aunque admitirlo no sé si mejora o empeora las cosas.
¡Pero qué queréis que haga! Mis mochuelas, las asesoras-muchas-horas, marcharon cada una a su olivo. Una a su piso de Oviedo, creo. La otra, atención no te lo pierdas, a Valencia de puente, a ver a su media naranja que lleva cinto y pistola. Y allí habría ido con más motivo que ella por tener más personas que ver aunque me fueran a dar los mismos besos. Pero este lunes es un lunes laborable, descolocado en el universo de las fiestas. En Valencia saben bien como colocar las festividades varias con que adornan Abril. Lo hacen siempre reservando el lunes como una plaza de aparcamiento, y les quedan las semanas la mar de cortitas y los fines estupendamente longevos. Así convierten el domingo en otro sábado, dos seguidos; y el lunes en domingo de atardecer naranja.
Decía que haciendo zapping (figura ya en el diccionario) llegué a ver a la Galera, sentada en la silla. Ocupándolo todo, con el pelo recogido, camisa de hombre, abiertos los primeros botones, generoso escote y pantalón vaquero oscuro cubriendo sus piernas, auténticas autopistas. Guapísima esa mujer, mejorada por los años que llega para hacer las paces con Jorge Berrocal, el más célebre de los concursantes de aquel año por su frase desesperada: ¡Pero quién me pone la pierna encima! Una frase con la que nos sentimos identificados un país entero, ocurría no obstante que no sabíamos como decirlo, nunca se nos hubiera ocurrido, y llegó aquel chico más bien bobo para encontrar las palabras justas que nos impedían desarrollar todo nuestro potencial, individual y colectivo. Si ya sabíamos que alguien nos ponía la pierna encima, se trataba nomás de saber quién era.
Más allá de siete años quedan los 12 días que pasaron ambos como pareja, puede que de conveniencia, en aquella casa de encierro. Luego exprimieron la cosa todo lo que pudieron, por lo que se ve, con bolos veraniegos en que simulaban estar muy enamorados, aunque a las claras está que solamente simulaba ella, él lo estaba y casi seguro aún lo está.
No sería raro viendo a María José Galera, bellísima mujer, con la gracia de los sevillanos que deben ser los españoles que reciben más abrazos. Ella fue la que decidió acabar con la relación que le unía a Jorge y acabó al tiempo con él un poco. Pero Jorge no supo aceptarlo con deportividad, dar por bueno lo vivido y sentirse afortunado por haber probado el amor. Pecó de ambicioso, la quiso para él porque no podía querer a nadie tanto como la quiso a ella. Se cruzó en su vida y lo eclipsó para siempre.
En realidad no hay que culparlo demasiado, todo el mundo tiene derecho a aspirar a lo máximo. Aunque son pocos los que lo consiguen. Para Jorge, María José era lo mejor que podía hallar y sintió que la búsqueda había terminado. Pero hay mujeres que van por la vida haciendo daño aún sin quererlo, porque enfocan con su foco y luego siguen su camino. Como María José, que es mujer de esas que podría elegir hombre en una tómbola para que caminara dos pasos por detrás.
Ayer escenificaron el enésimo desencuentro de pareja rota. Invadidos por el rencor. Ella dispuesta a seguir hacia delante observando los destrozos, borrón y cuenta nueva. Él contando las bajas aún tras siete años en que ambos afilaron la lengua para herir. A Jorge pareciera que se detuvo el tiempo, sigue siendo el mismo tipo, con la misma cara, los mismos ojos, sangrando por la herida, preguntándose aún quién diablos le pone la pierna encima. A María José le tocan casi las campanas de boda, pero quién sabe si acertará por fin.
No es mal plan volver a encontrarse. Después de todo ambos recibieron un cheque que terminó de convencerlos. Y la fama dura porque la concurrencia está más dispuesta a recordar una cara del televisor que un desaguisado político. Pero de nuevo ante las cámaras volvemos todos 7 años atrás, cuando éramos más jóvenes y les observábamos crédulos perdidos en el amor. Lo malo es que puede ocurrir que a Jorge el cheque un día ya no lo convenza. Entonces habrá hecho borrón y cuenta nueva.
¡Pero qué queréis que haga! Mis mochuelas, las asesoras-muchas-horas, marcharon cada una a su olivo. Una a su piso de Oviedo, creo. La otra, atención no te lo pierdas, a Valencia de puente, a ver a su media naranja que lleva cinto y pistola. Y allí habría ido con más motivo que ella por tener más personas que ver aunque me fueran a dar los mismos besos. Pero este lunes es un lunes laborable, descolocado en el universo de las fiestas. En Valencia saben bien como colocar las festividades varias con que adornan Abril. Lo hacen siempre reservando el lunes como una plaza de aparcamiento, y les quedan las semanas la mar de cortitas y los fines estupendamente longevos. Así convierten el domingo en otro sábado, dos seguidos; y el lunes en domingo de atardecer naranja.
Decía que haciendo zapping (figura ya en el diccionario) llegué a ver a la Galera, sentada en la silla. Ocupándolo todo, con el pelo recogido, camisa de hombre, abiertos los primeros botones, generoso escote y pantalón vaquero oscuro cubriendo sus piernas, auténticas autopistas. Guapísima esa mujer, mejorada por los años que llega para hacer las paces con Jorge Berrocal, el más célebre de los concursantes de aquel año por su frase desesperada: ¡Pero quién me pone la pierna encima! Una frase con la que nos sentimos identificados un país entero, ocurría no obstante que no sabíamos como decirlo, nunca se nos hubiera ocurrido, y llegó aquel chico más bien bobo para encontrar las palabras justas que nos impedían desarrollar todo nuestro potencial, individual y colectivo. Si ya sabíamos que alguien nos ponía la pierna encima, se trataba nomás de saber quién era.
Más allá de siete años quedan los 12 días que pasaron ambos como pareja, puede que de conveniencia, en aquella casa de encierro. Luego exprimieron la cosa todo lo que pudieron, por lo que se ve, con bolos veraniegos en que simulaban estar muy enamorados, aunque a las claras está que solamente simulaba ella, él lo estaba y casi seguro aún lo está.
No sería raro viendo a María José Galera, bellísima mujer, con la gracia de los sevillanos que deben ser los españoles que reciben más abrazos. Ella fue la que decidió acabar con la relación que le unía a Jorge y acabó al tiempo con él un poco. Pero Jorge no supo aceptarlo con deportividad, dar por bueno lo vivido y sentirse afortunado por haber probado el amor. Pecó de ambicioso, la quiso para él porque no podía querer a nadie tanto como la quiso a ella. Se cruzó en su vida y lo eclipsó para siempre.
En realidad no hay que culparlo demasiado, todo el mundo tiene derecho a aspirar a lo máximo. Aunque son pocos los que lo consiguen. Para Jorge, María José era lo mejor que podía hallar y sintió que la búsqueda había terminado. Pero hay mujeres que van por la vida haciendo daño aún sin quererlo, porque enfocan con su foco y luego siguen su camino. Como María José, que es mujer de esas que podría elegir hombre en una tómbola para que caminara dos pasos por detrás.
Ayer escenificaron el enésimo desencuentro de pareja rota. Invadidos por el rencor. Ella dispuesta a seguir hacia delante observando los destrozos, borrón y cuenta nueva. Él contando las bajas aún tras siete años en que ambos afilaron la lengua para herir. A Jorge pareciera que se detuvo el tiempo, sigue siendo el mismo tipo, con la misma cara, los mismos ojos, sangrando por la herida, preguntándose aún quién diablos le pone la pierna encima. A María José le tocan casi las campanas de boda, pero quién sabe si acertará por fin.
No es mal plan volver a encontrarse. Después de todo ambos recibieron un cheque que terminó de convencerlos. Y la fama dura porque la concurrencia está más dispuesta a recordar una cara del televisor que un desaguisado político. Pero de nuevo ante las cámaras volvemos todos 7 años atrás, cuando éramos más jóvenes y les observábamos crédulos perdidos en el amor. Lo malo es que puede ocurrir que a Jorge el cheque un día ya no lo convenza. Entonces habrá hecho borrón y cuenta nueva.
sábado, 28 de abril de 2007
Solamente tiempo
Creo que hoy tengo los pies en un jardín que creí que ya no pisaría. He vuelto por estas cosas que tiene la cabeza, misteriosas e intríncadas, impredecibles.
Quizá hoy esté todo el día un poco triste.
Tengo vuelo a Madrid en ida y vuelta para el fin de semana del 18 de Mayo. Esos días serán mejor, seguro. Compré el billete ayer mismo. Este fin de semana, aniversario de una fecha perdida, es un estanque sin cisnes.
Dice Ismael Serrano que el tiempo todas las batallas vence. La verdad es que no sé si las vence o las pierde todas. Quizá creemos en el momento que las vencimos y es el tiempo el que demuestra después que en realidad se perdieron. El resplandor del ganador será algo fugaz.
Quizá hoy esté todo el día un poco triste.
Tengo vuelo a Madrid en ida y vuelta para el fin de semana del 18 de Mayo. Esos días serán mejor, seguro. Compré el billete ayer mismo. Este fin de semana, aniversario de una fecha perdida, es un estanque sin cisnes.
Dice Ismael Serrano que el tiempo todas las batallas vence. La verdad es que no sé si las vence o las pierde todas. Quizá creemos en el momento que las vencimos y es el tiempo el que demuestra después que en realidad se perdieron. El resplandor del ganador será algo fugaz.
viernes, 27 de abril de 2007
Mossos
Cenaremos hoy con la paliza que le dieron los mossos a Rubén el día en que salió con mala pinta a la calle y se puso chulo. Con la sentencia de los guardias civiles de Roquetas que apalizaron hasta la muerta al señor Galdeano el día en que llegó drogado, bebido, y pidiendo protección frente a sus perseguidores.
Cree la jueza que habría muerto igual como producto de la ingesta, es por todos conocido que no es bueno mezclar, que si bebes no conduzcas. Después de todo la paliza de 7 hombres armados fue sólo una falta, nada grave. Me pareció oír esta mañana algo así como que un atentado moral. Tienen razón, le dejaron la moral bastante perjudicada a Jose Antonio.
El tal Rivas, el prometedor teniente a cargo del destacamento será expulsado de la Guardia Civil, le han condenado a una inhabilitación de tres años. Supongo que más adelante podrá volver.
Los otros, que no pisarán la cárcel ni de visita, seguirán del mismo modo desde bien dentro del cuerpo, con las mismas formas amables, que lo mismo te desencuadernan hasta la muerte que te apalizan para que cures los hematomas pensando en lo perra que fue la vida contigo. Y con ellos que tienen que enseñarte a hacer cruces sobre tu crisma.
A estos otros, los de hoy, pescados infraganti por los de asuntos internos les caerá algo leve. Después de todo ellos no mataron a nadie, y no usaron armas prohibidas, solamente unos cuantos puñetazos y patadas, nada que no se vea en un cuadrilátero de boxeo o en un partido de fútbol inglés, allá donde se permita el roce. Verdad que esas cámaras estaban allí porque se habían denunciado, sin fundamento, palizas similares anteriormente. Pero esas nadie las creería.
Y estas casi tampoco. Como son para no creerse estos jueces de sentencia con tiralíneas. Van arrastrando la toga y no se han dado cuenta.
Cree la jueza que habría muerto igual como producto de la ingesta, es por todos conocido que no es bueno mezclar, que si bebes no conduzcas. Después de todo la paliza de 7 hombres armados fue sólo una falta, nada grave. Me pareció oír esta mañana algo así como que un atentado moral. Tienen razón, le dejaron la moral bastante perjudicada a Jose Antonio.
El tal Rivas, el prometedor teniente a cargo del destacamento será expulsado de la Guardia Civil, le han condenado a una inhabilitación de tres años. Supongo que más adelante podrá volver.
Los otros, que no pisarán la cárcel ni de visita, seguirán del mismo modo desde bien dentro del cuerpo, con las mismas formas amables, que lo mismo te desencuadernan hasta la muerte que te apalizan para que cures los hematomas pensando en lo perra que fue la vida contigo. Y con ellos que tienen que enseñarte a hacer cruces sobre tu crisma.
A estos otros, los de hoy, pescados infraganti por los de asuntos internos les caerá algo leve. Después de todo ellos no mataron a nadie, y no usaron armas prohibidas, solamente unos cuantos puñetazos y patadas, nada que no se vea en un cuadrilátero de boxeo o en un partido de fútbol inglés, allá donde se permita el roce. Verdad que esas cámaras estaban allí porque se habían denunciado, sin fundamento, palizas similares anteriormente. Pero esas nadie las creería.
Y estas casi tampoco. Como son para no creerse estos jueces de sentencia con tiralíneas. Van arrastrando la toga y no se han dado cuenta.
lunes, 23 de abril de 2007
Y tiene nombre de mujer
Hay algo en mi carencia de atractivo que me hace atractivo para aquellas carentes de atractivo. Vienen de cuando en cuando un par de hermanas, algo desquiciadas ambas, y cuchichean a voces desde la fila de espera. Echan miradas que son sábanas del top manta.
La cuestión principal en el amor será, supongo, si se escoge aquello que se ama o por el contrario se ama, involuntariamente, sin más. Y siendo de una forma u otra, ¿cuánto dura el amor? Se va apagando acaso tras acumular decepciones en cascada como una presa que no diera abasto, o es la desilusión la que termina dando de bruces con un presente que no era. Quizá es algo que evapora como agua al fuego, o quizá queda latente hasta que las miradas vuelvan a cruzarse.
Nadie puede predecir el futuro. Yo congelaría el amor como a Walt Disney, que ya descongelará por si solo; que nunca me ocurra lo que cuenta Joaquín. Acodado en la barra de un bar, con una capazo de años sin recuerdos, con un cubata cargado y la mirada extraviada entre las botellas:
"... tiene nombre de mujer, como mi corazón, como tu olvido, los fugitivos del beber no tienen más amor que el que han perdido".
La cuestión principal en el amor será, supongo, si se escoge aquello que se ama o por el contrario se ama, involuntariamente, sin más. Y siendo de una forma u otra, ¿cuánto dura el amor? Se va apagando acaso tras acumular decepciones en cascada como una presa que no diera abasto, o es la desilusión la que termina dando de bruces con un presente que no era. Quizá es algo que evapora como agua al fuego, o quizá queda latente hasta que las miradas vuelvan a cruzarse.
Nadie puede predecir el futuro. Yo congelaría el amor como a Walt Disney, que ya descongelará por si solo; que nunca me ocurra lo que cuenta Joaquín. Acodado en la barra de un bar, con una capazo de años sin recuerdos, con un cubata cargado y la mirada extraviada entre las botellas:
"... tiene nombre de mujer, como mi corazón, como tu olvido, los fugitivos del beber no tienen más amor que el que han perdido".
domingo, 22 de abril de 2007
Tercer acto: Culebrón timofónico
No contarlo sería como levantarse de una peli emocionante sin ver el final, o peor aún que se levante el fulano que se sienta delante impidiéndonos ver el desenlace, la toma más importante de la película, de forma que cuando el cine entero está aullando de sorpresa ante ese cambio radical, sin cirugía, tú estás viendo lo descolgado que tiene el vaquero sobre su mustio trasero. Y por supuesto maldices su estampa, aullando a la salida mientras te cuentan que los pelos se ponían como escarpias. Hay guiones que son magia pura.
Lo digo sobretodo porque ya aburrí a propios y a extraños con mi desafío, éste sí, contra las operadoras de telefonía. Y sería tremendamente injusto que no contara el final, sobretodo cuando va a ser bueno, por lo que parece.
Ya comenté en su día, pero refresco ahora, que los contables de Timofónica decidieron añadirme una tarifa plana de telefonía que no pedí ni contraté. No contentos con cobrarme el mantenimiento de la línea, más o menos 15 euros mensuales, decidieron por si mismos y sin mi concurso que había que engordar algo esa factura. Por ejemplo con una tarifa plana que no podía usar por tener contratada otra con Wanandoo, ahora Orange. Conté (¿o contuve?) también que haciendo uso de los medios oportunos puse una reclamación vía telefónica al operador que resolvió anunciándome que la línea de teléfono funciona perfectamente. Que no hay incidencias reseñables. Vamos, que se debió perder mi reclamación antes que nadie la leyera. O tal vez es que leer esas cosas da tanta pereza que mejor se contesta cualquier otra cosa y se confía en que la providencia satisfaga. O que la razón de la reclamación se olvide, o que la pereza que muestran contagie de pereza para seguir reclamando.
Lo que pasa es que yo en esas cosas soy un poco pesado. En esas y en otras, conste. Así que terminé poniéndoles una reclamación ante Consumo, que son algo así como el Equipo A o el coche fantástico. Llegan en ayuda del infeliz, aunque tarden.
Transcurrieron varios meses hasta que recibí una carta escueta. Como haría Hannibal Smith que era hombre de palabra, aunque de pocas. Me decías algo así como que acusaban recibo de mi reclamación y que iniciaban los trámites o diligencias oportunas. Algo así fino pero firme y que sonaba educadamente belicoso.
Discurrió así en espera nada más un par de semanas y una feliz mañana me encuentro con que Telefónica que vio las orejas al lobo al fin, había ingresado en mi cuentecita 60 euros y un pico en céntimos. Más de lo que yo pedía en mi carta a Consumo. No sé si por remordimiento o como premio por no rendirme a primeras de cambio.
Debe ser que va a ser cierto aquello de quien la sigue la consigue. Desde luego no he vuelto a saber nada ni de unos ni de otros. Nada más la transferencia.
De Telefónica espero carta. La recibiré un día de estos, imagino. De Consumo no. Siempre actuó así el Equipo A. Siempre a la carrera. Marchaban en la furgoneta negra sin tiempo a que les dieras las gracias.
Lo digo sobretodo porque ya aburrí a propios y a extraños con mi desafío, éste sí, contra las operadoras de telefonía. Y sería tremendamente injusto que no contara el final, sobretodo cuando va a ser bueno, por lo que parece.
Ya comenté en su día, pero refresco ahora, que los contables de Timofónica decidieron añadirme una tarifa plana de telefonía que no pedí ni contraté. No contentos con cobrarme el mantenimiento de la línea, más o menos 15 euros mensuales, decidieron por si mismos y sin mi concurso que había que engordar algo esa factura. Por ejemplo con una tarifa plana que no podía usar por tener contratada otra con Wanandoo, ahora Orange. Conté (¿o contuve?) también que haciendo uso de los medios oportunos puse una reclamación vía telefónica al operador que resolvió anunciándome que la línea de teléfono funciona perfectamente. Que no hay incidencias reseñables. Vamos, que se debió perder mi reclamación antes que nadie la leyera. O tal vez es que leer esas cosas da tanta pereza que mejor se contesta cualquier otra cosa y se confía en que la providencia satisfaga. O que la razón de la reclamación se olvide, o que la pereza que muestran contagie de pereza para seguir reclamando.
Lo que pasa es que yo en esas cosas soy un poco pesado. En esas y en otras, conste. Así que terminé poniéndoles una reclamación ante Consumo, que son algo así como el Equipo A o el coche fantástico. Llegan en ayuda del infeliz, aunque tarden.
Transcurrieron varios meses hasta que recibí una carta escueta. Como haría Hannibal Smith que era hombre de palabra, aunque de pocas. Me decías algo así como que acusaban recibo de mi reclamación y que iniciaban los trámites o diligencias oportunas. Algo así fino pero firme y que sonaba educadamente belicoso.
Discurrió así en espera nada más un par de semanas y una feliz mañana me encuentro con que Telefónica que vio las orejas al lobo al fin, había ingresado en mi cuentecita 60 euros y un pico en céntimos. Más de lo que yo pedía en mi carta a Consumo. No sé si por remordimiento o como premio por no rendirme a primeras de cambio.
Debe ser que va a ser cierto aquello de quien la sigue la consigue. Desde luego no he vuelto a saber nada ni de unos ni de otros. Nada más la transferencia.
De Telefónica espero carta. La recibiré un día de estos, imagino. De Consumo no. Siempre actuó así el Equipo A. Siempre a la carrera. Marchaban en la furgoneta negra sin tiempo a que les dieras las gracias.
sábado, 21 de abril de 2007
Calma chicha
Estos de la Copa América llevan dos años remoloneando por Valencia. Haciendo mucho gimnasio y mucho salir a navegar picando aceitunas para irse a enterar ahora que en Valencia andan tan justos de viento como sobrados de solecito.
Acabo de ver unas imagenes del desafío español que ha venido a llamarse así aunque parezca, para un profano de la materia, todo lo contrario a un desafío. De hecho hoy es la quinta vez de seis convocatorias en que las regatas se han tenido que suspender, pero no veas el buen ánimo y talante del equipo español y por extensión, supongo, de todos los demás. Allí recogiendo las cosas en los barcos son todo risas y gafas de marca. Que hay que volver a llevar el mástil al garaje, pues se lleva y santas pascuas; y luego ¿hacen unas aceitunas en plan aperitivo y una caña?
Porque, no es por nada, pero a esta gente se la ve la mar de relajada, casi tanto como la mar, como el viento de esta calma chicha que tiene el levante, que es uno el sentarse en la tumbona y empezar la modorra con las primeras horas de la tarde. Vaya gusto el calorcito en la mejilla, parece que a uno lo acariciaran. Así está toda esta gente tan morenita, no de salir al mar, dejémoslo para los pescadores, sino de tumbarse tras zampar una paellita rica, que es otra cosa de la que andan sobrados en Valencia.
Quizá por eso esto de la Copa América no sirva para nada más que para que extranjeros de yate y competición internacional puedan probar la rica gastronomía de la región y cómo no su dulce horchata. Que es muy veraniega y fresquita aunque atracarse con ella pasa factura. Yo puedo jurarlo pues aún recuerdo el día en que me tuve que volver a casa doblado por la cintura, sin poder ponerme del todo recto.
Es verdad que hablaban de que se iban a general miles de puestos de trabajo. Pero mis corresponsales en la ciudad no me han nombrado nada ni parecido. Igual habida cuenta del éxito no han hecho falta. De hecho, parece que aquello ha quedado apartado como si fuera para gente de otro planeta. Si no la ciudad, al menos sí los ciudadanos de a pie le dan la espalda. Aquellos que, como Rajoy, miran la cuenta a fines de mes, aunque por más tiempo.
Parece que ahora nos llueven las críticas internacionales. Es muy posible que alguien les convenciera, hace unos años, de que en Valencia tenemos vientos huracanados, dispuestos tanto a hacer volar velas como a levantar faldas. Y ahora esta gente de Lacoste y polo ceñido han descubierto que las faldas se levantarán solo con el esfuerzo de cada uno y sin necesidad del concurso de todo el equipo, y en cuanto a las velas no hay viento que pudiera apagar una sola.
Así que este invento internacional con tantísimos años de historia que algunos a los que el sol recalentó el cerebro comparan con los juegos olímpicos está resultando un "full de Estambul". Vamos que les está quedando la cosa bastante pobre. Si querían viento habrían hecho mejor en traerlo al Cantábrico que se encabrita mucho más y con más razón, hasta en verano el agua enfría.
Y no hablemos del interés que genera el evento. Ya nos pueden intentar vender la moto, pero encontramos poca emoción en observar barquitos. Ocurriría que uno miraría con más paciencia si existiera posibilidad alguna de ver a alguien arrojar la papa por la borda. Pero esta gente lleva dando paseos emperifollados y con los naúticos puestos desde que tenían 7 años. Es más fácil que les siente mal un cubata. Y ni así...
Acabo de ver unas imagenes del desafío español que ha venido a llamarse así aunque parezca, para un profano de la materia, todo lo contrario a un desafío. De hecho hoy es la quinta vez de seis convocatorias en que las regatas se han tenido que suspender, pero no veas el buen ánimo y talante del equipo español y por extensión, supongo, de todos los demás. Allí recogiendo las cosas en los barcos son todo risas y gafas de marca. Que hay que volver a llevar el mástil al garaje, pues se lleva y santas pascuas; y luego ¿hacen unas aceitunas en plan aperitivo y una caña?
Porque, no es por nada, pero a esta gente se la ve la mar de relajada, casi tanto como la mar, como el viento de esta calma chicha que tiene el levante, que es uno el sentarse en la tumbona y empezar la modorra con las primeras horas de la tarde. Vaya gusto el calorcito en la mejilla, parece que a uno lo acariciaran. Así está toda esta gente tan morenita, no de salir al mar, dejémoslo para los pescadores, sino de tumbarse tras zampar una paellita rica, que es otra cosa de la que andan sobrados en Valencia.
Quizá por eso esto de la Copa América no sirva para nada más que para que extranjeros de yate y competición internacional puedan probar la rica gastronomía de la región y cómo no su dulce horchata. Que es muy veraniega y fresquita aunque atracarse con ella pasa factura. Yo puedo jurarlo pues aún recuerdo el día en que me tuve que volver a casa doblado por la cintura, sin poder ponerme del todo recto.
Es verdad que hablaban de que se iban a general miles de puestos de trabajo. Pero mis corresponsales en la ciudad no me han nombrado nada ni parecido. Igual habida cuenta del éxito no han hecho falta. De hecho, parece que aquello ha quedado apartado como si fuera para gente de otro planeta. Si no la ciudad, al menos sí los ciudadanos de a pie le dan la espalda. Aquellos que, como Rajoy, miran la cuenta a fines de mes, aunque por más tiempo.
Parece que ahora nos llueven las críticas internacionales. Es muy posible que alguien les convenciera, hace unos años, de que en Valencia tenemos vientos huracanados, dispuestos tanto a hacer volar velas como a levantar faldas. Y ahora esta gente de Lacoste y polo ceñido han descubierto que las faldas se levantarán solo con el esfuerzo de cada uno y sin necesidad del concurso de todo el equipo, y en cuanto a las velas no hay viento que pudiera apagar una sola.
Así que este invento internacional con tantísimos años de historia que algunos a los que el sol recalentó el cerebro comparan con los juegos olímpicos está resultando un "full de Estambul". Vamos que les está quedando la cosa bastante pobre. Si querían viento habrían hecho mejor en traerlo al Cantábrico que se encabrita mucho más y con más razón, hasta en verano el agua enfría.
Y no hablemos del interés que genera el evento. Ya nos pueden intentar vender la moto, pero encontramos poca emoción en observar barquitos. Ocurriría que uno miraría con más paciencia si existiera posibilidad alguna de ver a alguien arrojar la papa por la borda. Pero esta gente lleva dando paseos emperifollados y con los naúticos puestos desde que tenían 7 años. Es más fácil que les siente mal un cubata. Y ni así...
viernes, 20 de abril de 2007
Mantén limpio y paga
Dice Fernando Alonso que nunca había sentido tanta potencia en el anuncio de una berlina Mercedes. Y sin embargo resulta que fines de semana alternos se sube a un fórmula 1 para ganar el título mundial.
Se subordina la verdad al ingenioso guión de los creativos de Mercedes, que tal vez no sepan que Alonso es piloto de fórmula 1, y que es por eso que sale, con apariencia renovada, en el dichoso anuncio. Yo diría que la verdad que pretenden transmitirnos tiene los pies de barro. Que se desmonta bien fácil.
Al menos nos quedará aquel de Telefónica en que un tipo dice que hasta las 2 él es el de la leche. Y pudiera parecer que esta frase no va a ningún lado, pero es un hallazgo televisivo. A la vista está que los compañeros no se terminan de caer bien, aunque sean tan organizados, les falta tiempo para delatar los turnos del café y los azucarillos. Cada uno una cosa y a las claras para que no haya reproches. Y ese subalterno lo tiene claro, incluso parece reinvindicarse, hasta las 2 es y será el de la leche.

Encuentro en Llanes este cartel y hace que sobren las palabras. Primero te recomiendan los usos del buen ciudadano o ciudadano cívico para luego advertirte que llevar a cabo esas maneras ejemplares es exponerse a una multa de 300,51 euros. Menos mal que las vistas son tan bellas que nadie se detiene ante el cartelito, se entra a los acantilados para mirar el horizonte sin entretenerse en pormenores. Hacerlo sería lo mismo que hojear un libro de instrucciones bajo una lluvia de estrellas. Aunque también puede ser que estos asturianos, que son verde de prado, prefirieran pagar el dinero antes que ensuciar de basura lugares tan bellos.
Supongo que incongruencias como esta o similares provocan a la postre, allí en el lejano centro, que alguien como José Blanco llegue a cobrar, revelado por él sin pudor alguno, un sueldo cercano a 6000 euros mensuales. Y uno lo mira con aquellos ojos de topo deslumbrado, algo soñoliento aún y se dice si no tenía que ser éste el de la leche...
Se subordina la verdad al ingenioso guión de los creativos de Mercedes, que tal vez no sepan que Alonso es piloto de fórmula 1, y que es por eso que sale, con apariencia renovada, en el dichoso anuncio. Yo diría que la verdad que pretenden transmitirnos tiene los pies de barro. Que se desmonta bien fácil.
Al menos nos quedará aquel de Telefónica en que un tipo dice que hasta las 2 él es el de la leche. Y pudiera parecer que esta frase no va a ningún lado, pero es un hallazgo televisivo. A la vista está que los compañeros no se terminan de caer bien, aunque sean tan organizados, les falta tiempo para delatar los turnos del café y los azucarillos. Cada uno una cosa y a las claras para que no haya reproches. Y ese subalterno lo tiene claro, incluso parece reinvindicarse, hasta las 2 es y será el de la leche.

Encuentro en Llanes este cartel y hace que sobren las palabras. Primero te recomiendan los usos del buen ciudadano o ciudadano cívico para luego advertirte que llevar a cabo esas maneras ejemplares es exponerse a una multa de 300,51 euros. Menos mal que las vistas son tan bellas que nadie se detiene ante el cartelito, se entra a los acantilados para mirar el horizonte sin entretenerse en pormenores. Hacerlo sería lo mismo que hojear un libro de instrucciones bajo una lluvia de estrellas. Aunque también puede ser que estos asturianos, que son verde de prado, prefirieran pagar el dinero antes que ensuciar de basura lugares tan bellos.
Supongo que incongruencias como esta o similares provocan a la postre, allí en el lejano centro, que alguien como José Blanco llegue a cobrar, revelado por él sin pudor alguno, un sueldo cercano a 6000 euros mensuales. Y uno lo mira con aquellos ojos de topo deslumbrado, algo soñoliento aún y se dice si no tenía que ser éste el de la leche...
jueves, 19 de abril de 2007
Francotiradores
No te matará la bala, en si es inofensiva. Te matará la velocidad que lleva. Cuídate de estar en su camino.
Anado
Dice un compañero que lo tienen merecido. Que estos americanos tienen merecido todo lo que les suceda porque dice, todos ellos son una carnada.
A mi lo de la carnada me hace mucha gracia porque es una palabro que no conocía, y este compañero que es realmente expresivo lo usa indistintamente para referirse a personas de cualquier sexo o condición.
Por supuesto no voy a saltar yo ahora a defender a los americanos que se vanaglorian de sus libertades, tan pocas, y sus asociaciones del rifle y las balas. Aunque está claro que cuando uno se pone ante un folio en blanco debe tener ojo con lo que dice, porque las palabras las lleva el viento justo donde habita el olvido, y las letras escritas permanecen para que alguien pueda volverlas de cara. Así que yo no diré que me alegro, sería estúpido en realidad, a no ser que la muerte a la que nos hemos acostumbrado tanto haya hecho una costra que nos mantiene tan al margen, como para que la foto de ese muerto reciente, sonrisa ante la cámara como tú en tu foto de carnet, nos parezca que no es real, que simplemente no existió nunca, o peor aún que existió para morir el día que lo hizo y nada más.
El suceso retrata una sociedad enferma. Y por si fuera poco malo que la gente pueda acceder a las armas, fabricadas para matar lo que sea, con la facilidad de quien compra en el supermercado. Aún es peor porque esa gente, usted, yo, podríamos perder los papeles. Pues para perderlos vale cualquiera. Y seremos mucho más peligrosos con una pistola entre las manos. Probablemente la única diferencia entre esos maníacos tan sorprendentes sea, que en la antesala de sorprender a familia, amigos y conocidos perdieron toda templanza. Se tomaron las cosas a la tremenda. Y para tremendos ellos, que cuidan con mimo las armas sobre una mesa de madera en un domingo cualquiera al caer la tarde.
En realidad para alguien armado es bien fácil llevar a cabo una auténtica masacre. Parece que este chaval que mató a 32 de sus compañeros y profesores tuvo la ocurrencia de sellar las puertas para que el sonido de las balas no hiciera huir a nadie. Si le esperan atrapados mucho mejor. Después de todo él no podría salir a buscarlos al jardín. Allí sería abatido por la policía antes de dar dos pasos. Muerte contra muerte.
Por eso este chaval, se llame como se llame, al empezar a disparar sabía que se estaba suicidando. Y cuando hay tan poco que perder, uno se vuelve peligrosísimo.
Claro que a la hora de morir el muchacho prefiere elegir la bala que lo mate. Está aterrado por si es tiroteado a traición, por si no ve llegar la bala lo va a matar. Por si no es él quien decide el cuando. Por si muere acribillado, reventado al dolor.
Es probable que este fenómeno de muerte se repita. Que en unos meses aparezca otro fulano, aburrido de vivir instalado en la injusticia por ser demasiado tonto, listo, incomprendido, alto o bajo, y decida que él podría hacerlo mejor. Él podrá causar más bajas, que es la medida del fracaso absoluto. Vestirá su mejor camuflaje y saldrá a la calle convencido de su valía:
que muera si desfallezco.
Anado
Dice un compañero que lo tienen merecido. Que estos americanos tienen merecido todo lo que les suceda porque dice, todos ellos son una carnada.
A mi lo de la carnada me hace mucha gracia porque es una palabro que no conocía, y este compañero que es realmente expresivo lo usa indistintamente para referirse a personas de cualquier sexo o condición.
Por supuesto no voy a saltar yo ahora a defender a los americanos que se vanaglorian de sus libertades, tan pocas, y sus asociaciones del rifle y las balas. Aunque está claro que cuando uno se pone ante un folio en blanco debe tener ojo con lo que dice, porque las palabras las lleva el viento justo donde habita el olvido, y las letras escritas permanecen para que alguien pueda volverlas de cara. Así que yo no diré que me alegro, sería estúpido en realidad, a no ser que la muerte a la que nos hemos acostumbrado tanto haya hecho una costra que nos mantiene tan al margen, como para que la foto de ese muerto reciente, sonrisa ante la cámara como tú en tu foto de carnet, nos parezca que no es real, que simplemente no existió nunca, o peor aún que existió para morir el día que lo hizo y nada más.
El suceso retrata una sociedad enferma. Y por si fuera poco malo que la gente pueda acceder a las armas, fabricadas para matar lo que sea, con la facilidad de quien compra en el supermercado. Aún es peor porque esa gente, usted, yo, podríamos perder los papeles. Pues para perderlos vale cualquiera. Y seremos mucho más peligrosos con una pistola entre las manos. Probablemente la única diferencia entre esos maníacos tan sorprendentes sea, que en la antesala de sorprender a familia, amigos y conocidos perdieron toda templanza. Se tomaron las cosas a la tremenda. Y para tremendos ellos, que cuidan con mimo las armas sobre una mesa de madera en un domingo cualquiera al caer la tarde.
En realidad para alguien armado es bien fácil llevar a cabo una auténtica masacre. Parece que este chaval que mató a 32 de sus compañeros y profesores tuvo la ocurrencia de sellar las puertas para que el sonido de las balas no hiciera huir a nadie. Si le esperan atrapados mucho mejor. Después de todo él no podría salir a buscarlos al jardín. Allí sería abatido por la policía antes de dar dos pasos. Muerte contra muerte.
Por eso este chaval, se llame como se llame, al empezar a disparar sabía que se estaba suicidando. Y cuando hay tan poco que perder, uno se vuelve peligrosísimo.
Claro que a la hora de morir el muchacho prefiere elegir la bala que lo mate. Está aterrado por si es tiroteado a traición, por si no ve llegar la bala lo va a matar. Por si no es él quien decide el cuando. Por si muere acribillado, reventado al dolor.
Es probable que este fenómeno de muerte se repita. Que en unos meses aparezca otro fulano, aburrido de vivir instalado en la injusticia por ser demasiado tonto, listo, incomprendido, alto o bajo, y decida que él podría hacerlo mejor. Él podrá causar más bajas, que es la medida del fracaso absoluto. Vestirá su mejor camuflaje y saldrá a la calle convencido de su valía:
que muera si desfallezco.
miércoles, 18 de abril de 2007
Expectativas
¿Cómo se puede tener nostalgia de lo que no ocurrió?
Nadie siente más que yo arrebatos punzantes de nostalgia, sucede a veces, por lo que pudo ser y no fue, por lo que era una expectativa, un abanico de posibilidades que el tiempo redujo a un puñado de recuerdos, prueba inequívoca de que se le pudo sacar mayor partido. Hoy recordaba que un día se escogió ese pueblo, Albuñol, antes de saber que estaba mal asfaltado y que no tenía casi nada de nada, por estar relativamente cerca de una estación de esquí.
Luego llegaron algunos años, y después una puerta que cerró a cal y canto. Ayer, hoy... Será de muchas formas, pero ya nunca será allí.
Se puede sentir nostalgia de la juventud cuando se es joven aún, y nostalgia de una sonrisa de alegría plena. De júbilo que bebe en una felicidad que es de verdad. Quizá esa alegría fuera lo más hermoso.
Nadie siente más que yo arrebatos punzantes de nostalgia, sucede a veces, por lo que pudo ser y no fue, por lo que era una expectativa, un abanico de posibilidades que el tiempo redujo a un puñado de recuerdos, prueba inequívoca de que se le pudo sacar mayor partido. Hoy recordaba que un día se escogió ese pueblo, Albuñol, antes de saber que estaba mal asfaltado y que no tenía casi nada de nada, por estar relativamente cerca de una estación de esquí.
Luego llegaron algunos años, y después una puerta que cerró a cal y canto. Ayer, hoy... Será de muchas formas, pero ya nunca será allí.
Se puede sentir nostalgia de la juventud cuando se es joven aún, y nostalgia de una sonrisa de alegría plena. De júbilo que bebe en una felicidad que es de verdad. Quizá esa alegría fuera lo más hermoso.
lunes, 16 de abril de 2007
Con nada que contar
¿Se acuerdan de esas veces en que me he dejado caer por aquí para no contar nada? Coincide con las veces en que pierden la paciencia conmigo más fácilmente. Será porque soy capaz de poner líneas de texto plano, auténtico encefalograma de mi cerebro. Hoy además tengo una cierta pesadez en las cejas, como si tuvieran más peso. No me refiero a los pelos en si, como es obvio, sino a algo que se ocultara debajo. El cráneo por supuesto. Puede ser que se me esté desarrollando por debajo de la piel como la mandíbula del velocista que se puso hasta las cejas de fármacos dopantes. El peso es una V entre las cejas, como un fardo lanzado a un pozo, y cuanto más cae, más cierran las pestañas.
Creo que la culpa la tiene la luminosidad de esta pantalla. Demasiado ordenador para un día tan bonito. A veces resulta cansino, como jugar al ajedrez contra Deep Blue. Mañana prometo salir a dar un paseo. Acercarme hasta la asesoría de mis nuevas amistades para ver que se cuentan. Les tengo dicho que tienen que hacerse la VISA oro porque es muy brillante. Y creo que por no oírme igual se la terminan haciendo ;).
Con lo cómodo que es llevar tarjeta para pagar las cosas y sin embargo algunos paisanos prefieren andar con perras en el bolsillo. Yo creo que es por no enfrentarse al cajero automático. Creen que se harán un lío con la pantalla y los botones.
El día que empieces a funcionar con ella te dirás cómo no lo hiciste antes.
Creo que la culpa la tiene la luminosidad de esta pantalla. Demasiado ordenador para un día tan bonito. A veces resulta cansino, como jugar al ajedrez contra Deep Blue. Mañana prometo salir a dar un paseo. Acercarme hasta la asesoría de mis nuevas amistades para ver que se cuentan. Les tengo dicho que tienen que hacerse la VISA oro porque es muy brillante. Y creo que por no oírme igual se la terminan haciendo ;).
Con lo cómodo que es llevar tarjeta para pagar las cosas y sin embargo algunos paisanos prefieren andar con perras en el bolsillo. Yo creo que es por no enfrentarse al cajero automático. Creen que se harán un lío con la pantalla y los botones.
El día que empieces a funcionar con ella te dirás cómo no lo hiciste antes.
domingo, 15 de abril de 2007
En abril
Me arrimo y vengo con la puerta entornada, casi a oscuras. Me mece la música de este espacio que siempre tuvo entrañas de melancolía, como de mirada hacia el pasado. Como de posible que se volvió imposible, gracias a mí.
Se puede querer de muchas formas, desesperadamente y sin esperanza, como el dolor de un punzón enhebrando la carne, y se puede querer calmadamente, en la quietud de una tarde cualquiera al fresco, sin sillas vacías.
Lo esencial será saber si hay fin para el amor. Si esto acaba o empieza cada día. Y si uno quiere escapar... ¿encontrará el modo?
En la recompensa va la condena, me temo. En la felicidad, la tristeza.
Se puede querer de muchas formas, desesperadamente y sin esperanza, como el dolor de un punzón enhebrando la carne, y se puede querer calmadamente, en la quietud de una tarde cualquiera al fresco, sin sillas vacías.
Lo esencial será saber si hay fin para el amor. Si esto acaba o empieza cada día. Y si uno quiere escapar... ¿encontrará el modo?
En la recompensa va la condena, me temo. En la felicidad, la tristeza.
sábado, 14 de abril de 2007
Secuestrante
Toy preparando unas lentejas con premeditación y alevosía. Es decir hice la compra hoy sabiendo cierto que las terminaría preparando a lo largo del día, pero no como suelo hacer para la comida más inmediata, en ese momento la de hoy a medio día. Sino para mañana y si puede ser, para pasado.
Me separo del fuego porque no puedo dejar de mencionar que he debido equivocar el frasco de lentejas, pues las que me he traido, que son de las pardinas a tenor de la etiqueta, llevan una buena dosis de secuestrante: E-385. Y esto es un fallo gordo porque yo me tenía por un fan acérrimo de las de bote con antisecuestrante. Es decir que no es solo que no quiera que lleven secuestrante, sino que soy de los que quieren antisecuestrante para que cojan más sabor o que pierdan algo del que tienen.
Ya conté en su día mi "affaire" con las del bote de antisecuestrante, y aquellas me salieron tan ricas como las de Arguiñano. Lo malo es que he leído la etiqueta para llevarme el planchazo después de haber volcado bote y medio sobre la cazuela. Así que el E-385 se me ha juntado ya al agua y me veo incapaz del todo de lograr distinguirlo, a ojos vista, del resto de frescos ingredientes con que enriquezco el plato. Vamos que retirarlo a estas alturas es más difícil que encontrar pepitas de oro en el antiguo cauce del río Túria (que no perdiera una deportista haciendo footing). Y eso que para esta ocasión tuve la audacia de comprar al vacío un cacho grande de panceta, tres chorizos y una morcilla, ingredientes "arrejuntaos" para preparar fabada y no lentejas. Pero con la fabada no me atrevo (todavía).
Malo será que no tenga que tomarlas mañana como hacen los niños con los jarabes amargos, secuestrante infinito tenías que ser invisible; pinza en la nariz y todo para dentro. ¿Dije que llevan antioxidante? Si no me mata el uno lo hará el otro.
Me separo del fuego porque no puedo dejar de mencionar que he debido equivocar el frasco de lentejas, pues las que me he traido, que son de las pardinas a tenor de la etiqueta, llevan una buena dosis de secuestrante: E-385. Y esto es un fallo gordo porque yo me tenía por un fan acérrimo de las de bote con antisecuestrante. Es decir que no es solo que no quiera que lleven secuestrante, sino que soy de los que quieren antisecuestrante para que cojan más sabor o que pierdan algo del que tienen.
Ya conté en su día mi "affaire" con las del bote de antisecuestrante, y aquellas me salieron tan ricas como las de Arguiñano. Lo malo es que he leído la etiqueta para llevarme el planchazo después de haber volcado bote y medio sobre la cazuela. Así que el E-385 se me ha juntado ya al agua y me veo incapaz del todo de lograr distinguirlo, a ojos vista, del resto de frescos ingredientes con que enriquezco el plato. Vamos que retirarlo a estas alturas es más difícil que encontrar pepitas de oro en el antiguo cauce del río Túria (que no perdiera una deportista haciendo footing). Y eso que para esta ocasión tuve la audacia de comprar al vacío un cacho grande de panceta, tres chorizos y una morcilla, ingredientes "arrejuntaos" para preparar fabada y no lentejas. Pero con la fabada no me atrevo (todavía).
Malo será que no tenga que tomarlas mañana como hacen los niños con los jarabes amargos, secuestrante infinito tenías que ser invisible; pinza en la nariz y todo para dentro. ¿Dije que llevan antioxidante? Si no me mata el uno lo hará el otro.
viernes, 13 de abril de 2007
Presuntos
Enciendo la tele y me encuentro a un portavoz de la policía muy repeinado. A mí me parecía el mismísimo Bustamente de uniforme.
El caso es que el hombre detalla no sé que agresión a una licenciada en derecho y ya lanzado ante los micrófonos dice aquello de "las presuntas personas que han atacado" y es que no hay nada seguro. No hay presuntos culpables todavía, ya llegarán, asegúremonos antes de que el ataque haya sido realizado por personas y no por animales o peor aún, por extraterrestres.
No nos confíemos, antepongamos un presunto a cada palabra. Será como caminar sobre las aguas. No nos vayamos a mojar.
El caso es que el hombre detalla no sé que agresión a una licenciada en derecho y ya lanzado ante los micrófonos dice aquello de "las presuntas personas que han atacado" y es que no hay nada seguro. No hay presuntos culpables todavía, ya llegarán, asegúremonos antes de que el ataque haya sido realizado por personas y no por animales o peor aún, por extraterrestres.
No nos confíemos, antepongamos un presunto a cada palabra. Será como caminar sobre las aguas. No nos vayamos a mojar.
valenciacf
Leo el Marca y descubro que en el mundo del fútbol no está todo inventado. Ni mucho menos. Es como un anuncio de esos: ¿has conducido un coche desnudo? A todos nos quedan cosas por hacer. Y en el fútbol después de hoy, alguna menos.
Me quedó grabada la insistencia de hace años por anticipar la llegada de Valdano para entrenar al Valencia. El hombre, que es un mago de las palabras, les dijo por activa y pasiva que no, que ese equipo no era el suyo. Que el propio sería el resultante de un verano de fichajes y descartes, pero tanto insistieron que tuvo que tomar las riendas del equipo a mitad de temporada, y no recuerdo si lo hizo del todo o bien o mal. Ocurrió que tras el desgaste de ese fin de temporada llego el comienzo de la siguiente. Un par de derrotas y al argentino lo destituyen. Llevaban tres jornadas nada más, ni siquiera pudo contar con Romario... Tres jornadas del primer año de contrato. Demasiada paciencia para presidente y directivos. Había que cambiar aunque fuera una sangría económica, dinamita para la sensatez.
Entonces esta gente del fútbol, que hace las cosas de cualquier modo y le quedan de cualquier manera quedó definitivamente retratada. Son un especímen aparte. Dueños de un modo muy particular de equivocarse, nunca importa.
Por supuesto después ha habido tantos casos sencillamente espeluznantes que sería imposible intentar recordarlos todos. Ocurre como con las víctimas de una guerra, son sencillamente incontables, no se pueden saber a ciencia cierta. Probablemente el número de tropelías futbolísticas y el número de muertos cambian a cada minuto. Y de unos y de otros no hay responsables directos. Si los hay están en una nebulosa que no alcanza el sol. A salvo de ser vistos.
Pero la última merece una mención especial. En el Valencia son unos linces como ha quedado demostrado tantas veces. Ya en su día decidieron dar a Carboni la secretaría técnica y sería una buena idea si no tuviera que convivir en el club con el entrenador que lo jubiló cuando él se veía muy válido para jugar, y así se hartó de confesárselo a la prensa, aún en activo. Claro, poner de jefe a un subalterno para que tenga mando por encima de su antiguo jefe es una medida de gran inteligencia. Los resultados no se hicieron esperar, se dedican uno y otro a hacerse la vida imposible, y mientras tanto el presidente apaga fuegos. En realidad en el fondo da lo mismo. El Valencia le pertenece, puede hacer con él lo que le venga en gana. Pero ya digo que la última es aún mejor, de enmarcar. Ayala se hartó de pedir un nuevo contrato, Carboni que había sido su compañero se opuso (aunque él tuvo ficha hasta los 39 años) y el argentino terminó fichando por el Villarreal. Resentido y saliendo por la puerta de atrás de un club que ayudó a hace grande. Nadie va a descubrir a estas alturas Roberto Fabián Ayala; es rápido, seguro, un fiera con los codos y salta más que nadie. Pero a alguno le parece tan bueno ahora que ha decidido que es casi mejor no dejarle marchar. Ocurre sin embargo que Ayala tiene ya un contrato firmado, antes no, ahora sí, con el Villarreal. Pues nada, ¿cuál es su claúsula de rescisión? ¿6 millones de euros?, ¿1000 millones de los de antes? Parece asequible. Los pagamos y en paz.
O sea que el Valencia va a pagar esa pasta por un jugador que todavía entrena con el Valencia (lo iba a hacer hasta junio), que viste el mismo chandal que sus compañeros y que sigue usando su taquilla de siempre. Pudo renovarle antes pero ahora tendrán que pagar una cláusula que no tenía porque era propio y no de otro equipo, además de tenerle que mejorar lo que iba a cobrar en el Villarreal. Supongo que no le renovaban por tener 34 años ¿cuántos tendrá ahora? Si el fin justifica los medios, no importa cuáles se empleen. Cuáles son las paradas hasta el destino último.
Para el Villarreal un negocio redondo. Para Ayala un chiste del que se debe estar riendo todavía. Para el Valencia cosas del fútbol nada más. Para un soci de pipas y bufanda una vergüenza, y para un profano de este circo la demostración palpable de que en el fútbol no está todo inventado. Hagan lo que hagan conseguirán sorprendernos. Esta gente juega al Monopoly con billetes morados.
Me quedó grabada la insistencia de hace años por anticipar la llegada de Valdano para entrenar al Valencia. El hombre, que es un mago de las palabras, les dijo por activa y pasiva que no, que ese equipo no era el suyo. Que el propio sería el resultante de un verano de fichajes y descartes, pero tanto insistieron que tuvo que tomar las riendas del equipo a mitad de temporada, y no recuerdo si lo hizo del todo o bien o mal. Ocurrió que tras el desgaste de ese fin de temporada llego el comienzo de la siguiente. Un par de derrotas y al argentino lo destituyen. Llevaban tres jornadas nada más, ni siquiera pudo contar con Romario... Tres jornadas del primer año de contrato. Demasiada paciencia para presidente y directivos. Había que cambiar aunque fuera una sangría económica, dinamita para la sensatez.
Entonces esta gente del fútbol, que hace las cosas de cualquier modo y le quedan de cualquier manera quedó definitivamente retratada. Son un especímen aparte. Dueños de un modo muy particular de equivocarse, nunca importa.
Por supuesto después ha habido tantos casos sencillamente espeluznantes que sería imposible intentar recordarlos todos. Ocurre como con las víctimas de una guerra, son sencillamente incontables, no se pueden saber a ciencia cierta. Probablemente el número de tropelías futbolísticas y el número de muertos cambian a cada minuto. Y de unos y de otros no hay responsables directos. Si los hay están en una nebulosa que no alcanza el sol. A salvo de ser vistos.
Pero la última merece una mención especial. En el Valencia son unos linces como ha quedado demostrado tantas veces. Ya en su día decidieron dar a Carboni la secretaría técnica y sería una buena idea si no tuviera que convivir en el club con el entrenador que lo jubiló cuando él se veía muy válido para jugar, y así se hartó de confesárselo a la prensa, aún en activo. Claro, poner de jefe a un subalterno para que tenga mando por encima de su antiguo jefe es una medida de gran inteligencia. Los resultados no se hicieron esperar, se dedican uno y otro a hacerse la vida imposible, y mientras tanto el presidente apaga fuegos. En realidad en el fondo da lo mismo. El Valencia le pertenece, puede hacer con él lo que le venga en gana. Pero ya digo que la última es aún mejor, de enmarcar. Ayala se hartó de pedir un nuevo contrato, Carboni que había sido su compañero se opuso (aunque él tuvo ficha hasta los 39 años) y el argentino terminó fichando por el Villarreal. Resentido y saliendo por la puerta de atrás de un club que ayudó a hace grande. Nadie va a descubrir a estas alturas Roberto Fabián Ayala; es rápido, seguro, un fiera con los codos y salta más que nadie. Pero a alguno le parece tan bueno ahora que ha decidido que es casi mejor no dejarle marchar. Ocurre sin embargo que Ayala tiene ya un contrato firmado, antes no, ahora sí, con el Villarreal. Pues nada, ¿cuál es su claúsula de rescisión? ¿6 millones de euros?, ¿1000 millones de los de antes? Parece asequible. Los pagamos y en paz.
O sea que el Valencia va a pagar esa pasta por un jugador que todavía entrena con el Valencia (lo iba a hacer hasta junio), que viste el mismo chandal que sus compañeros y que sigue usando su taquilla de siempre. Pudo renovarle antes pero ahora tendrán que pagar una cláusula que no tenía porque era propio y no de otro equipo, además de tenerle que mejorar lo que iba a cobrar en el Villarreal. Supongo que no le renovaban por tener 34 años ¿cuántos tendrá ahora? Si el fin justifica los medios, no importa cuáles se empleen. Cuáles son las paradas hasta el destino último.
Para el Villarreal un negocio redondo. Para Ayala un chiste del que se debe estar riendo todavía. Para el Valencia cosas del fútbol nada más. Para un soci de pipas y bufanda una vergüenza, y para un profano de este circo la demostración palpable de que en el fútbol no está todo inventado. Hagan lo que hagan conseguirán sorprendernos. Esta gente juega al Monopoly con billetes morados.
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