jueves, 28 de agosto de 2008

El error

Sentiste alguna vez, lo que es
tener el corazón roto.


Crímenes perfectos - Andrés Calamaro



Estamos gobernados por el error. Por una razón principal, todo alrededor tiende al fallo, tan lejos estamos de ser perfectos que casi nada de lo emprendido quedará bien, a lo más razonablemente bien que es un bien a medias, un bien pese a todo, pese a las circunstancias, al destino, al discurrir normal de las cosas. ¡Qué lejos de la la ingenuidad de cuando éramos niños! Entonces pensábamos que todo podía estar bajo control, y que intentar hacer las cosas bien iba a significar que saldrían efectivamente bien. Y que habría justicia porque la justicia era posible. También que dos y dos son cuatro y quizá esta sea, la matemática elemental, una de las pocas razones ciertas de la existencia, precisamente porque para el cálculo no hace falta razón, ni lógica, ni que yo me lo crea. Los demás designios se dan solamente algunos días más y otros menos, para algunos, fruto del azar y la providencia, o de un dios que nos dejó desvalidos hace demasiado. O por mejor decir solos en nuestra condición humana, tan mediana en su medianía y próxima al cataclismo.

Diría que el avión de Spanair fue reparado una hora antes de la catástrofe, pero no lo digo porque en realidad no hubo tal reparación, simplemente se desactivó la alerta en el panel de instrumentos para que no inquietara al piloto por más tiempo. Le quitaron la corriente eléctrica que lo alimentaba y le dieron vía libre para volar. Es lo que ponía en el manual. Con ese defecto se puede volar hasta diez días sin exponerse a sanción. No me digas que si esa alerta que informa de la temperatura exterior no tendrá su importancia ahí arriba, cuando a 900 metros de altitud el avión cruza el cielo a 50 grados bajo cero. Pero dicen que en verano aquello no es tan importante. Que el manual permite volar con eso estropeado.

Ahora también se descubre que tres días antes el sistema de reversa del motor derecho fue desactivado. Es decir, los aviones utilizan en su aterrizaje tres elementos que detendrán el vehículo tras una desaceleración desde 300 km/hora. Uno, la reversa, que significa poner las turbinas del motor a expulsar el aire por delante en vez de por detrás, o sea contra el sentido de la marcha. Dos, los alerones que se levantan para dar mayor resistencia al viento, y tres el freno en las ruedas. Es decir, uno de los tres componentes estaba descompensado porque funcionaba el de un lado y el del otro no. Dicen ahora que eso da igual, que se puede volar con ello estropeado como también se podría haber volado con uno de los dos motores averiado o incendiado, que los aviones están preparados de sobra para todo ello. Aunque me cueste creer que lanzarían a la pista un avión que echara llamas por el motor ya desde antes de despegar. Sin embargo lo pone en sus manuales y lo ejercitan en simuladores cada dos por tres para practicar. Esas cosa pasan y no han de suponer el derribo del avión, por si solas no. Si acaso como una suma de fatalidades. Además añaden que, si acaso ese elemento afectaría al aterrizaje, siempre y cuando la pista de destino no sea suficientemente larga, siéndolo supongo que el fallo se compensa con recorrer más metros para lograr detener el aparato. Sin embargo resulta que el motor del avión lo han encontrado con la reversa que tenía averiada funcionando a pleno rendimiento, lo que no deja de ser llamativo pues es en teoría solamente funciona en tierra y no despegando. Así que hay dos opciones plausibles, o bien aquello saltó porque sí y arruinó el despegue, pues su puesta en marcha explicaría que el avión se fuera hacia su derecha o bien la pulsó el piloto intentando abortar un despegue que en ese instante era forzoso. También pudiera ser que se hubiera activado del golpe contra el suelo, aunque esto sea muy poco probable, no tanto que se hubiera desprendido, pero sí que se hubiera activado. En conclusión, de nuevo el avión se ponía en el aire con otro componente averiado, pero no como para que se vieran en la obligación de repararlo o cambiar el avión. El manual manda.

Hemos conocido también que hace unas semanas el mismo avión "Sunbreeze" tuvo otro problema despegando en el extranjero, que el piloto decidió abortar también en primer término el despegue. Y al final será verdad que volver al aparcamiento desde la pista es lo más normal del mundo.

Pero tras lo vivido uno saca la conclusión de que no se hizo nada, se dio aire al asunto y el avión fue lanzado a la pista siguiendo el manual que dice que un avión se puede enviar con su carga de personas y maletas al aire aunque le fallen unos cuantos dispositivos. Luego el avión se cayó y 154 personas murieron. Algunas personas denuncian que hay aviones volando en muy malas condiciones, con compartimentos cerrados con cinta adhesiva y silicona, mientras los que deben darse cuenta no se enteran o hacen como que no pasa nada. Casi nunca pasa.

Ese es quizá el mayor consuelo y a la vez el mayor temor. Ya se dio antes, cuando aquel asesino mató a aquella niña, que los tribunales aparecían atestados de papeles e incapaces de dar salida a tantos casos, con una justicia retratada como un proceso lento y sin control. Entonces una magistrada miraba a la cámara y decía que lo raro es que estos casos no se den más a menudo. Que para quien conoce en profundidad el estado de las cosas no es de extrañar que estemos siempre al borde del desastre. No será raro que lo que hoy nos hace llevarnos las manos a la cabeza se repita.

Ahora, tras los arduos trabajos para identificar a las victimas se ha dado el caso equivocar los féretros en el momento de la entrega, así que dos familias han incinerado los restos de una persona que nunca conocieron. Cada familia incineró los restos del pasajero de la otra familia.

Una equivocación más en la suma. La de los errores evitables e inevitables que componen nuestras vidas.

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