domingo, 12 de febrero de 2006

¿Dónde estás?

Me he convertido en uno de los mejores oyentes de Kiss FM. Por eso sé que no es cierto que llegas a estar media hora sin escuchar publicidad, y que aún te queden 30 minutos sin ella. Cada poco se anuncian ellos mismos, como si tuvieran que convencer a los oyentes como yo de seguir escuchando (invertid en convencer a los de la competencia). Ignoran que ya estamos convencidos, que nos gusta mucho la selección musical aunque no tanto su autobombo, por no hablar de sus desatinos en el lenguaje. Uno los oye y dice: calla un rato y pon un disco más, a ver si es verdad que es mejor que el anterior.

Han proliferado los concursos para teléfono móvil, ahora que todos tenemos uno en el bolsillo, irradiando invisibles ondas para encontrar cobertura, seguro que perjudiciales, como de microondas. Yo estoy seguro de que llevar aquello en el bolsillo no puede ser bueno para mi propósito futuro de darme descendencia. Muy probablemente un porcentaje no despreciable de mis "soldados" cayeron fritos o enajenados por aquella radiación inaudible para el oído humano pero persistente y atroz. Ve tú a saber si los niños del futuro no desarrollarán un oído de ratón o nacerán ellos mismos dotados de cobertura estén donde estén.

El caso es que en uno de estos concursos los de la emisora sin publicidad ofrecen por si te convence para mandar un sms o llamar a un número, la posibilidad de pasar un fin de semana en Paris, la ciudad del amor. Pero no contentos con contarlo así aclaran que será para pasar el mejor fin de semana de ensueño en Paris. Y uno que ha leído poco, que es lento para según que cosas, pero avispado para otras, se dice: Yo no sabía que hubiera grados de ensueño. Yo pensé que un fin de semana de ensueño era suficiente reclamo. Pero no, conviene aclarar que será el mejor de los de ensueño. No un finde de ensueño cualquiera, el mejor de todos ellos.

Ahora hay grados para todo. Ya nada es absoluto ni definitivo. Todo se puede fraccionar. A todo se le puede añadir un muy, todo lo bueno y malo puede exagerarse. Demos un-mucho-mayor énfasis y convenceremos más.



Hace muchos años, muchos. Yo suspiraba por una chiquita muy hermosa, y forjé una gran amistad con otro chaval precisamente porque ella era su debilidad (como la mía). De aquella chiquita no volví a saber, creo que se hizo médico, pero antes de eso, en los tiempos en que compartíamos la misma clase, ella me escribió en un relatillo mío, trágico pues yo escribía transportado por la imaginación más triste, apenas una frase que resumía su opinión sobre el texto. Me puso con su cuidada calígrafía (que como médico a estas horas habrá perdido): "Es simplemente sublime". Yo viajé en cada curva de aquella línea escrita a lápiz. Me aferré a aquel texto como si fuera un manuscrito con el destino de la humanidad. Dispuesto a salvarlo contra todo, a mantenerlo frente a todo. Subí a la montaña rusa de la emoción cuando en otra ocasión se me acercó para recomponer el cuello de mi camiseta diciendo con una sonrisa: "Que desaliñado vas siempre". Y era cierto. Pero ese día quedó perfecto el cuello de la camiseta y yo me sentí el muchacho más importante del mundo.

Entonces se llegaba a las personas sin tanto artificio. Sin decir nada parecido a "es simplemente el mejor de los sublimes".



Escuchaba el otro día en aquella emisora a Rick Astley y quedé profundamente agradecido. No sé explicar muy bien porque. Supongo que porque era un cantante desaparecido. No había vuelto a saber de él. Como si fuera una baja en la batalla de la vida, pero con el considerable mérito de ser él quien decidió la renuncia. Un cantante de una sola canción, a lo más dos. Flor de un día. Aquel que saboreó las mieles del éxito fugaz. Que prefirió el anonimato a la luz cegadora de todos los flashes. Me dije, ahora debe estar, quien sabe si ordeñando vacas en un rancho de Cánada, cantando los mismos éxitos con voz grave que embelesaban a las quinceañeras, a su apático ganado vacuno. Demasiado ocupado en comer los piensos y apartar moscas con el rabo.

¿Qué fue de Rick Astley? ¿Dónde estás?

Todas esas personas que se borran tienen un mérito inmenso. Porque los medios siempre tendrán una cámara hacia ellos, porque les va bien o porque les va mal. Todo es noticia, y nada gusta más a algunos que hacer leña del árbol caído. Rick Astley perdido en el tiempo, cuando sus éxitos tienen la mayoría de edad era una referencia. Alguien a quien admirar por haber sabido vivir en su vida varias vidas. Eso creía yo.



Pero Rick Astley vive, y sigue en la música aunque yo lo ignorara. Estuvo sacando recopilatorios de grandes éxitos durante tanto tiempo como se lo permitieron los dueños de su casa discográfica. Intentando reverdecer laureles cambiando las tapas de los álbumes. Y no digo que esté mal, aunque siento haberme enterado. Soy un romántico sin remedio.

Lo mejor de todo es que he perdido un candidato serio a mito pero he ganado un cantante de una sola canción, tiene disco desde Octubre del 2005 y su primer tema, Vincent, parece por las trazas simplemente de ensueño.

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