martes, 25 de septiembre de 2007

De récord

La casa cansada,
la manta en el sofá.

Eres - Ismael Serrano



Hoy estoy dispuesto a batir mi propio récord. Pero si hoy me voy a acostar tan temprano que mañana voy a tener la espalda como una tabla de planchar es porque estoy un poco enfermo. Nada grave, de las cosas que yo tengo no murió nadie. Simplemente tengo una congestión tan grande que los vecinos ya tocaron al tabique para que rebaje el tono de mi respiración. Eso y la impresión de tener el entrecejo fruncido sin tenerlo en absoluto, con el leve espacio entre mis cejas lo mismo que si fuera la diana donde Guillermo Tell ejecutaba el más difícil todavía, atravesar una saeta con otra. Me posee la poderosa impresión de tener una pinza sujetando los lagrimales uno contra otro en el interior de la cabeza.

Hoy fue pese a los achaques de la enfermedad, que se recrea conmigo especialmente por saber que no tengo apenas a que recurrir, un día bastante bueno. Me tomé un Espidifen esta mañana que creo que es mano de santo para las resacas. Claro que yo lo tomo porque mi estado se asemeja al de una resaca de esas que de puro hóstil deja a uno derrumbado bajo la bandera de la calavera y los fémures. Claro que no hay calavera, es mi propia cara.

Por eso y porque mi botiquín no es precisamente y gracias a mi salud de hierro el de la clínica donde nacen las infantas de las sucesiones, para cuando vengan. Vamos que cuento con el Espidifen y el Ibuprofeno, del que perdí el prospecto pese a conservar la caja casi intacta, aunque sospecho que ambas cosas son la misma pero con distinto nombre. El mismo perro con distintos collares para que la industria farmacéutica siga viento en popa encontrando enfermedades para nuevos y variados remedios que tragar, disolver y demás formas de auto medicarse que no vienen a cuento pese a estar en la mente de todos. Vamos que mi botiquín me sería propicio si llevara la vida ajetreada que no llevo y anduviera de parranda casi todas las noches de todos los días.

Por eso soy más partidario de darle al cuerpo la alegría del Espidifen. No creo que sus variados componentes químicos me vayan a ser adversos. Al contrario, me confío del todo si con ello dejo de llorar por la nariz, que es una forma de llorar que despierta poca ternura y que conviene distraer guardando en la manga una servilleta de papel. Prefiero dejar el Ibuprofeno para cuando acabe estos de los que tengo alguna información, aunque ésta sea tan confusa como suele ser la jerga de los médicos. Que parecen invencibles con sus batas blancas y enferman igual que todos.

A estas horas, tras un día bastante intenso, del que regresé hace un rato apenas, empiezo a sentir que la vaga enfermedad que me habita está rebelándose por el poco caso que le he hecho.

Ella esperaba a buen seguro que me tumbara en la cama y recibiera todos los mimos que conllevan las enfermedades, ya se sabe. Sopita caliente y un beso en la frente en una habitación con las persianas echadas. Pero la enfermedad ha de conformarse con mi indiferencia, que no es una pose valiente en absoluto, es simplemente lo que hay. Cargar con mi tardanza hasta que llegue a la cama. Me cojo resfriados tan tremendos muy rara vez. Soy bastante resistente a las enfermedades del cuerpo. Será por algo. Si no le gusta que no hubiera venido que yo no la necesitaba para nada. Y aún queda lo mejor, veremos como reacciona a los polvos; para mí que esta noche sale disparada como cuentan que sale el alma de los cuerpos. Flotando hasta el techo para hacerse a la idea.

Luego se baja a la calle y enferma a cualquier otro


(que no tenga Espidifen).

lunes, 24 de septiembre de 2007

Deshojando el calendario

Como si llegara a buen puerto mis ansías
como si hubiera donde hacerse fuerte,

como si hubiera por fin destino para mis pasos,

como si encontrara mi verdad primera.


Como un dolor de muelas - Joaquín Sabina



Se le están cayendo las hojas al calendario y conste que no tiro de ellas. Simplemente veo pasar los días.

Pero ahora lo hace a mi favor. Porque he de entenderlo así si en su transcurso incontenible me acercan a una fecha esperada. De manera que cada día más es un día menos. Lo lejano está cada vez más cerca. Ayer estuve en la playa y me quedé mirando la estela de un avión en el cielo libre y despejado. En unos días yo dejaré una parecida cruzando este país atónito por verme hacer tantísimos kilómetros en una hora.

Y en verdad puedo decir que ya no tengo prisas de ninguna clase.


Lo malo de marcar en rojo un día determinado es que el tiempo se vuelve anhelante. Y uno deja de vivir para sobrevivir a los días. Aunque no hay en esa supervivencia nada heroico. Es una supervivencia de trazo grueso, monótona como una pared recién pintada.

Y conste que las esperanzas puestas en estas vacaciones que llevan esperando una oportunidad durante 6 meses son bien humildes. Que se han de dar conformar con una cenita en una pizzería de estreno a mi llegada, unos cuantos cines y unas pocas compras en la vuelta breve que es a la vida que un día tuve. Sin embargo no espero gran cosa, mis expectativas se basan en encontrar lo que sé cierto que está, que aún existe.

Sé sin embargo que a buen seguro me voy a hartar de pasar ratos aburridos. Y hay en esta seguridad mucho de resignación. Y por tanto aparece con un manto lúgubre porque arranca en una creencia que se hace certeza irremediable. Como es triste aceptar que ya empezamos a acortar los días y no podamos cambiarlo. En mi caso nace porque no se dio el viaje a Estambul que esperaba, ni visitaré las tierras lejanas y extrañas de Egipto. Que habrían sido menos lejanas y definitivamente menos extrañas de haberlas podido pisar. Me quedan en el cajón de las cosas pendientes. Ese que se revisa de tanto en tanto para comprobar que quedan algunas cosas por hacer entre otras que no se harán nunca.

Queda en mi recuerdo el viaje que hice hace ya más de un año a Florencia. Y apenas supusieron tres días pero fue un tiempo tan distinto que ni siquiera hoy me da la impresión de que pudiera haberse medido con un reloj convencional. Entonces me dije que la vida disfruta de momentos trascendentes para cobrar su auténtica dimensión. Y que no es más que un puñado de recuerdos, mal definidos o equivocados pero escogidos libremente por nosotros.


Tengo un puñado de días de vacaciones asomando por entre el común de los días. Cada día que pasa alzan más y más la voz. Me dicen que están llegando. Y yo les digo que no alboroten tanto, que tal como llegan habrán de pasar.

Pero les doy la razón al fin. Queda vivirlos.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Poca Criteria

Estoy escuchando de lejos los resultados del fútbol intercalados con los anuncios. Llama la atención ese de nuevos horizontes para "la Caixa". El anuncio de la radio, igual que el de la tele tiene muy poca miga. Dice que están en importantes sectores de la economía, que suena muy bien aunque uno no sepa qué significa exactamente. Porque la gente de la calle está poco puesta en los sectores económicos, sean cuales sean. Les sonarán a algo serio, a algo digno de los mejores profesionales incluso, pero no lograran discernir en que momento uno de los sectores llega a ser importante, y por tanto ocupación habitual de la nueva empresa de "la Caixa". Pero es lógico que no especifiquen que quieren decir con tal cosa, después de todo tampoco el nombre que han escogido informa absolutamente de nada.

"Criteria Caixa Corp."

No significa nada en absoluto. Es un cero. Tres palabras huecas.


Tenía gracia un texto que me llegó hace unos años. Aquel se podía leer sin que importara el orden de los párrafos. Y era así porque era un texto de paja, nada más que para dar vueltas y vueltas sin decir nada, sin insinuar nada. Se trataba nada más de hablar durante 15 minutos sin que hubiera una sola idea, sin un solo mensaje. Y me he reído a veces imaginando la magistral intervención de un alumno que alzara la mano y aún más, se pusiera en pie para trasladar al maestro el discurso anonadado de aquel folio sin dejar una coma. Siempre a punto de decir algo que no llega. Como un batallón de infantería que diera un paso p'alante María, y a continuación otro p'atrás.

Yo mismo he cultivado esta manera a veces, aunque ha sido sin querer. Uno lee algunos textos míos y se encuentra con que hay poco a lo que agarrarse. Claro que en mi descargo diré que es lo malo de improvisar y aunque ocurren muchas cosas, apenas si menciono alguna. Pero siempre hay algo. Al menos una sola cosa.

Este anuncio llama la atención porque no hay nada. Hubieran podido escoger "Criterio" que significa algo, que conlleva una razón detrás. Habría sido un acierto sonoro. Hubieran podido prescindir además del "Corp" que no se sabe bien de donde ha salido y que no añade nada. Si viene de corporación es absolutamente prescindible. No lo vamos a echar de menos. Es simple, si se hubieran quedado con un "Criterio" a secas, y a lo más, como lema, "el criterio de la Caixa" les habría quedado infinitamente mejor.

Obviamente este lema daría por hecho que su criterio ha sido tan bueno en el pasado que ha de servir como base para el futuro. Que si se trata de invertir ellos saben bien dónde meterse y de dónde salirse en el momento más oportuno. Es su criterio y no es poca cosa. Suficiente para dar destino a 1500 euros de un ciudadano corriente.


La Caixa ha preferido ese otro nombre tan poco pragmático, y esa frase de los sectores económicos. Ni uno ni lo otro invitan a participar con ellos, son incoloros e inodoros. Podría ser peor, imaginen por un momento que alguien hiciera correr el bulo de que van a patrocinar las camisetas de la selección catalana de fútbol.


Hay charcos en los que es mejor no entrar.

De reyes y vasallos

Vengo de la playa. Nos ha salido un sol espléndido. Este Septiembre les está enseñando a Julio y a Agosto como debe ser un verano.

Por eso llama la atención que esté rojo de contento y rojo de moreno al tiempo que en Andalucía y en Valencia están reforzando los paraguas para que no se rompan de tanta agua. Yo creo que no tiene nada que ver lo del efecto climático que nos contaban, parece que eso es un cuento como lo fue el efecto 2000, que sirvió para que unos cuantos audaces se hicieran muy ricos con remedios caseros y exclusivos. Decían que volveríamos a la edad de piedra y entramos en el 2000 sin tener que cuestionar un solo paso del camino.

Más que el efecto climático que todo lo desbarata yo creo que, simplemente vivimos, el mundo al revés. Conste aquí que no le tengo ninguna antipatía al rey, que es un hombre campechano con esa forma de hablar tan embriagada y esa forma de leer los discursos tan mal, que uno comprende enseguida, no escribe ninguno. Lee el consenso de un gabinete que no da una puntada sin hilo. Que vienen a decir siempre lo mismo, todo muy institucional y muy sobre seguro. Tan distintos por ejemplo a George W. que ameniza los sábados, por lo que leí, con alguno de sus desvaríos a golpe de transistor. Una charla semanal, oiga. Y es que tanto desatino seguido termina fidelizando hasta al oyente menos entusiasta.

Y quizá el hombre, el nuestro, no tenga más que dos debilidades, que son pocas; las mujeres y abatir osos. O eso cuentan los murmuradores, los que están en el tomate y van de aquí a allá con la lengua fuera.

Y ambas cosas fueron siempre disimuladas por nuestros servicios secretos que son más eficaces que los plasmados por Ibañez, aunque también más antipáticos. Y no conviene olvidar que jugó un papel fundamental en la historia de España, allá cuando los uniformados querían volver a mandar, puesto que para eso llevaban las armas.

Por eso yo no le encuentro mucho sentido al hecho de que un fulano decida entre los vítores de los otros incendiar una foto de la pareja, rey y reina. Pues a ella todavía no le encontramos tacha alguna, y son muchos años. Y él es discreto a su modo motociclista, y tan mediano en todo como podría ser cualquiera. Incluso yo.


Sin embargo también diré que esa figura de sangre azul, tratada a golpe de reverencia y que no demostró apenas cualidad reseñable no me despierta una especial simpatía, y quizá sea así por todo lo que la envuelve, con toda esa familia creciente, a la que ha llegado Letizia, trapecista hasta la cumbre. Que están poblando España de españoles de sangre real para que no baje el índice de natalidad. Puesto que a ellos las hipotecas y demás preocupaciones mundanas no les llegan ni en forma de noticias. Y por si fuera poco todos esos viajes y cumbres alpinas despiertan a mi yo más envidioso. Aunque los yates y las regatas me vayan sobrando. Me precio de ser uno de los pocos capaces de llegar al mareo tan solo viéndolos atracados en puerto. Con ese meneo breve pero incesante.

Sin embargo leo que la Audiencia Nacional ha dejado en libertad con cargos al chaval que prendió fuego a una foto de los reyes. Que la fiscalía pedía una fianza de 10.000 €. Que se enfrentará a dos años de cárcel. Y es entonces cuando me digo que estamos perdiendo el norte, o lo están perdiendo nuestros togados. No es raro, se les acumulan los frentes, siguen adelante en su persecución de los caricaturistas que dibujan al príncipito, se hizo mayor ya, y a Letizia, que esperaba más respeto, por ser quién es, por estar con quien está. Ya dije que a mí estas cosas me recuerdan a los musulmanes exaltados contra Salman Rushdie, a los radicales que vociferaban a muerte por las caricaturas de Mahoma, que es intocable.

Ahora medio centenar de personas queman fotos de los reyes a cara descubierta. Y mañana puede que sean dos centenares. ¿Qué es lo que harán? ¿Los procesarán a todos por quemar papel?

Mientras tanto se libera en otra parte de Cataluña a un violador múltiple. Al que se le levanta el ánimo tan solo con coacción de por medio, esto es casi seguro. Los expertos dicen que no está rehabilitado y que hay muchas posibilidades de que vuelva a delinquir, que en este caso no es quemar fotos, es violar a mujeres. Lo hizo antes, en 16 casos probados.


Ya digo, vivimos el mundo al revés. Llueve donde hacía sol antes, solea por suerte donde cuentan que tenía que llover, aunque desde siempre llueva menos de lo que dicen. A unos los quieren encerrar por proteger una figura que no requiere de esa protección y a otro liberar pese a la sospecha de tener la pistola cargada. Los 311 años se quedaron en unos pocos. Para uno quieren cárcel para que no queme más fotos ¿lograrán rehabilitarlo? Para el otro, la calle con una recomendación, no hagas nada malo, por lo que más quieras no violes más.

Es lo que hay. Alguno dirá que no se puede objetar nada, está escrito en la ley. Ley para unos y para otros en función de quién se es y de qué se quiere proteger. Pero blandir la ley en este caso es lo mismo que resaltar en fluorescente el texto de un trovador medieval. Con una diferencia, al menos una de las dos podemos cambiarla.

Lástima que estos políticos nuestros sean unos incapaces formidables. De patio de colegio, a la hora de escoger jugadores para un partidillo de fútbol no sabrían ponerse de acuerdo ni siquiera en como empezar los turnos. Se irían los veinte minutos discutiendo para nada.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Y pienso que

Si em dius adéu,
vull que el dia sigui net i clar.

Que tinguem sort - Lluis Llach



es una lástima recorrer unos miles de kilómetros para morir. Ya he dicho recogido aquí alguna vez la evidencia de que la muerte es fenómeno que atañe a uno solo. Que no hay modo de escapar, que no hay forma de afrontarla en compañía de otros, pues aunque los otros te tomaran la mano para hacerse presentes, ellos se quedarán, al menos de momento. A la muerte se llega como a la vida, completamente solo.

Yo hablo sobre ella de vez en cuando quizá para que cuando llegue me trate como a un viejo conocido. Que me sea tan poco hóstil que marchar con ella no parezca tan malo. Aunque la espero para dentro de muchos años, he llegado al firme convencimiento de que no voy a ser eterno.

En realidad los vivos estamos rodeados de muerte. La hay por todas partes, en los informativos, en la prensa y hasta en la calle. ¿A quién no le ha tocado de cerca? ¿Quién no la vio aparecer buscando a alguien? Quién no se dijo entonces que la vida vale tan poco...


Leo hoy que aquel rumano quería regresar a su país a cualquier precio. El precio en realidad eran 400 euros, pero no los tenían. Así que decidió hacerse ver en las televisiones quemándose a lo bonzo, prendiendo sus ropas empapadas en gasolina. Hay imágenes de todo ello. Y no sólo fotos, hay un vídeo en el que se pueden ver las llamas vivas a su alrededor.

Su familia, su esposa y su hija gritaban fuera de sí. Unos policías intentaban quitarle la ropa y que rodara por el suelo. Consiguieron ambas cosas. Aquel hombre quedó prácticamente desnudo a los ojos de la cámara, y se fue caminando hasta un rincón junto a la pared de un edificio como no sabiendo que más hacer. Como abandonando el escenario mediático para dejar sitio a otro. Dejando los focos que alumbran al protagonista para esperar simplemente por ver qué ocurre.

Y se le veía de pie. Allí sin una sola muestra de dolor pese a tener el cuerpo quemado en un 70% de su superficie. Estaba serio pero con la apariencia de quien ya dio todo el espectáculo que estaba dispuesto a dar, como si aquellas quemaduras no fueran con él, no fueran en su propia carne. Y puede ser que el dolor de entonces por vivo le hubiera nublado la conciencia.

Por su aspecto parecía una persona que acabara de salir del arroyo y buscará entre las piedras la ropa seca para volver a casa. Claro que alguien debió llevarlo hasta el hospital cuando se apagó el piloto que advierte la grabación y allí quedó ingresado en estado crítico hasta hoy mismo.

Mientras tanto alguien con una empresa en Cuenca viajó hasta Valencia para ofrecerle trabajo en ella. Un inmigrante que se hacía cargo de sus circunstancias por haber vivido algo parecido hace unos cuantos años. Intentó contactar con la familia pero le fue imposible. No hubo forma pese a sus esfuerzos. Así que se volvió con su oferta y sus buenas intenciones por donde vino.

Su familia quedó cerca hasta hace unos días, hasta que resueltos los problemas que hacían inviable el viaje emprendieron camino de regreso a Rumanía. Hoy el Consulado rumano dice que ellos les hubieran ayudado de haber conocido el caso.

Los médicos les habían advertido que existía la posibilidad de que el hombre falleciera durante su ausencia, pero ellos no debían creerlo como yo no creía que aquel hombre junto al muro fuera el mismo que había devastado su cuerpo unos segundos antes por intentar conseguir, sin garantías, un puñado de euros que costearan el viaje con los suyos.

Ellos ya están donde querían. Han vuelto a un pasado mejor. Él ha muerto hoy. Es apenas un titular de la descarnada prensa del día. Ha logrado reunir los 400 euros y le ha costado la vida nada más.

En el artículo no pone su nombre y yo no lo recuerdo. Desde el día 4 de septiembre en que se quemara ha transcurrido un mundo. Un montón de muertos sin nombre y sin causa.

Quizá uno de los mayores hallazgos de la vida sea el amor. No sé si en su acción había amor para dar lo que no podía dar de otro modo, pero sospecho que en la escapatoria de estos otros no lo había. Había nada más interés en llegar a casa cuanto antes.

martes, 18 de septiembre de 2007

De anuncios

Y por mi parte sobra el arte,
lo que me das, dámelo bien.

Morena mía - Miguel Bosé y Julieta Venegas.



A veces me gusta comentar la publicidad, es bien sabido por este que suscribe estas letras y todas las demás. Menos aquellas que se han demostrado equivocadísimas con el tiempo. Aunque en lo referente a la publicidad no ocurrió aún. Soy muy bueno para detectar engendros televisivos, me entran por el ojo como un rayo y algo en mi cerebro se activa para que imperceptiblemente mi boca pronuncie: Engendro. Y suelo tener un porcentaje de acierto tan elevado que es raro que a estas alturas no me haya fichado a comisión por engendro hallado el defensor del consumidor televisivo, que es una figura de importancia tan capital que si no existe habría que crearla.

Como no podía ser de otra manera entre los nuevos hallazgos se encuentran viejos conocidos. Me refiero, obviamente al erizo de los seguros. Todos los anuncios en que participa son especialmente irritantes por una razón, la personalidad del erizo irrita más que afeitarse con sus puas. Yo nada más que lo veo estoy deseando que se encuentre con su enemigo natural, que en su caso es cualquier otro ser vivo que no cobre por figurar con él en el anuncio.

Ya reconocía yo hace algún tiempo que me hubiera gustado cruzarme con él, una vez en mi vida habría bastado, una vez en la suya, puedo jurarlo. Vamos que si yo fuera la mengana del gimnasio que hace bici mientras él corre en la cinta me iba a faltar tiempo para ponerle unas mancuernas de sombrero. Y si no lo hiz nadie aún es porque seguro que el bicho tiene conchabados a los mazas que te dicen como hinchar las venas levantando el peso, con un jugoso contrato a descontar de los daños a terceros. Y uno puede morirse de ganas por lanzar al erizo por la ventana, pero hay pocas de que unos cuantos amantes de la testosterona te pateen el culo.

Y eso que soy capaz de reconocer que la culpa no es del erizo, al menos no por entero, aunque su personalidad y la mía sean incompatibles. La culpa es de los ingeniosos creativos que han decidido hacerlo protagonista de todos los anuncios. Estos creativos, estoy casi seguro, deben trabajar a jornada partida ideando de tardes los de Telefónica.

Pero no quisiera dejar a Rizo, que así se llama, fíjate que bien pensado, sin comentar el anuncio en que aparece tumbado en un diván con un psicólogo, que sea dicho todo de paso, no sorprende en absoluto. El erizo está necesitado de un psicólogo como primer paso, inmediatamente anterior al internamiento en un sanatorio o en un zoo, a elección del especialista.

La cuestión es que nuestros aplicados guionistas decidieron darnos ese anuncio en parte con el acento de Pucela, es decir sin acento ninguno y otra parte en argentino. Lo que está bien porque nos recuerda lo bien que hablan los argentinos el castellano, pero que hace que el anuncio sea bastante incoherente, sin reparar claro en que lo que se tumba en el diván es un erizo al que según dice, persiguen las mujeres. Por la plata, dice. Será para dejarle caer un medallón como el de nuestros baloncestistas en toda la cabezota, como una mancuerna de gimnasio. Lo peor de todo es que subyace que al erizo le deben pagar bastante bien, seguramente mejor que a un humano. Y aún querrán que corramos a contratar los dichosos seguros.

Pero mi olfato infalible para los abortos televisivos ha detectado un espécimen nuevo y especialmente aterrador, y no lo protagoniza Rizo, aunque estoy seguro de que si así fuera no resultaría peor de lo que ya es. Hablo de ese en que aparece un chaval que grita de cuando en cuando ¡Caramelo! hasta que por no matarlo lo envían al psicólogo ¿dónde si no? Y allí se encuentra a dos tarados como él que dicen galleta y no sé que más. En fin que las tres cosas juntas componen una merienda prefabricada y con fecha de caducidad para mucho más adelante.

Obviamente cuando uno se encuentra con anuncios de este calibre llega a la conclusión de que no se desechó ninguna idea. Que todas se dieron por buenas. Más o menos como yo en este espacio. Pero maldita sea, este espacio lo leo prácticamente yo solo y algún amigo de visita de cuando en cuando. Está abierto al mundo pero oculto en la maraña inmensa de Internet, menos visible que encontrar a Wally en una de sus viñetas atestadas. Así que los creativos de este engendro mayúsculo tienen tardes la mar de fructíferas. Vamos que sacan petróleo del fondo de la basura. Deben estar con cámara nueva y locos por rodar hasta el crecimiento de la hierba.

Ni que decir tiene que para rodar estas cosas uno ha de estar verdaderamente necesitado de aparecer en la pequeña pantalla. Yo creo de hecho que esto podría observarse como una forma de prostitución algo evolucionada. Desde luego si a mí me ofrecieran participar en un despropósito semejante me negaría en redondo. Porque si el creativo que ideó tal majadería tenía la mitad del cerebro (la parte que dedicamos a pensar) fosilizada por un exceso de fármacos o por falta de uso, ¿dónde me colocaría representar personajes tan espeluznantes?

Yo creo que al mismo nivel que él. Y con lo que le gusta a la gente hablar. Me iban a poner verde.

lunes, 17 de septiembre de 2007

El topo

Es senzill si jo puc, si tu vols.

Verges 2007 - Lluis Llach



Esto de hoy tengo que contarlo. Sospecho que hoy me gané un rinconcito del infierno, aunque fue sin querer. Charlaba animadamente con un cliente y estando en esas le observo una mancha gris en la camisa blanca inmaculada. En el pecho como recién llovida. Así que yo que soy todo amabilidad salvo cuando despotrico desde este rinconcillo, se lo advierto al tiempo que le alcanzo el primero de mis kleenex. Le digo textualmente:

- Toma que ahí, ... una paloma.

No di más detalles, que yo me cuido mucho de decir determinadas palabras en publico aunque haya confianza suficiente (más que la que tuvieron los nuestros ayer en el partido).

Este que se mira hacia la camisa y me dice muerto de risa que aquello es una figurita bien menuda de la virgen. Y me lo dice santiguándose congestionado por la risa. Yo no me lo podía creer, había confundido aquella figura plateada bien parecida, con aquella forma de cónica, pero él estaba a metro y tanto, y yo lo miraba algo desde abajo, en fin, no sé.

Luego además estuvo quejándose del kleenex que yo le había alcanzado. Era el primero de todos y vale que tenía las esquinas algo arrugadas, pero qué quería, ¿qué se lo planchara?

Yo obviamente me quise meter bajo las piedras. Fue la gota que colma el vaso y la prueba enésima de que me estoy quedando topo perdido.

Así que en estas vacaciones que están esperando mi llegada, a la vuelta de la esquina, voy a hacerme unas gafas finas de presentador de telediario. Si puedo y tú quieres. Y unas lentillas para salir de noche, que ya se sabe, todos los gatos son pardos.

La victoria

Com t’ho podria dir
perquè em fos senzill, i et fos veritat.


Amor particular - Lluis Llach




Dice el Marca en su edición de hoy algo así como que nuestra selección de baloncesto ha perdido pero ha ganado. Pues no señor mío. No es verdad.

Yo no he podido seguir todo el Eurobasket a mi pesar, porque no logro sintonizar la Sexta y la gente de esta cadena pasa muy deportivamente siquiera de contestarme el mail que envíe pidiendo algún tipo de información. Y eso que la dirección la ponen muy grande y muy en negrita para que les escribamos. Serán mails más que nada para archivo. O por si los pide la FIA de las televisiones si la hay, que va haciendo falta para poner paz en el altercado de Mediapro y Sogecable. Incluso aunque fuera tan chapucera como la Federación Internacional de Automovilismo, que por tener las manos atadas y por no cargarse el espectáculo se conformó nada más con tocar el bolsillo y en anular los puntos de los constructores que debían ser lo más importante y que por lo visto no importan a nadie en absoluto.

Yo solamente pude seguir la semifinal contra Grecia y la final contra los rusos. Y lo hice por Internet que en la práctica supone verlo con la misma claridad con la que se atiende por teléfono a un tartamudo. Pero me sirvió al menos como esbozo para darme cuenta de lo tendenciosa que es la prensa siempre, pues algunos observan el resultado como un triunfo porque según dicen sirvió para que los valientes jugadores de la elástica nacional se ganaran el corazón de este país. Vaya tontería más grande.

La verdad es que los nuestros con todo lo buenos que son, perdieron, no ganaron. Quedaron segundos porque no fueron capaces de ganar a una selección muy inferior. No perdieron pero ganaron, perdieron a secas.

Rusia era inferior simplemente porque los nuestros eran mejor de la A la Z, en todo. Pero ocurre, que les dio una pájara a lo Chava Jimenez. Que era un ciclista que siempre contaba para ganar aunque nunca ganara nada. En su caso el pasado no importaba, estaba en las quinielas del éxito en cada carrera para ir en ellas de pájara en pájara, quizá porque era de los pocos que no se dopaba...

Pero ¿qué le ocurrió a la selección entonces? Que les pesaba el balón a casi todos como si estuvieran lanzando sandías contra el aro. Yo no sé si el cansancio les venía de jugar tan de seguido, o si les dio una parálisis física que les impedía hasta correr con normalidad, de verdad que durante el encuentro hubo varios momentos en que pensé que más de uno estaba simplemente enfermo, aquellas caras extenuadas, Gasol particularmente estaba a punto de desencuaderno. Y con aquella barba tan poco vistosa. Lo cierto es que los hermanos Gasol han puesto esa moda de barba poco cuidada, y era verlos en los tiempos muertos junto a Navarro y al propio Pepu Hernández y se le venía a uno a la mente los hospicios en los que pernoctan los vagabundos de las películas.

Con franqueza creo que a los nuestros les pudo la presión. Y la presión la sintieron a nivel mental más que físico aunque se tradujera en aquellos rostros contraídos y febriles. Se sabían mejores que Rusia, pero de repente hacer una canasta se convirtió en un imposible. Más de uno debió pensar que para qué tirar sin creer que aquello va a entrar. Es llamativo el caso de Navarro, por el que tengo que confesar que no siento la más mínima simpatía, que siempre me pareció un tragón dispuesto a lanzar hasta las manos, y con ese lanzamiento suyo tan falto de estética, sus célebres bombas. Ayer Navarro desapareció por falta de confianza. Les faltó a todos salvo quizá a Garbajosa que tiene más carácter que el resto juntos y a Calderón que ha crecido mucho como jugador.

El equipo se cortocircuitó en ataque y en defensa. Y a pesar de que el baloncesto tiene mucho de partida de ajedrez, la estrategia es fundamental siempre, nosotros tuvimos ayer un seleccionador tan fundido mentalmente como los propios jugadores. Incapaz de encontrar una solución que no fuera dejarse llevar por si apareciera la inspiración. Por si de súbito la cosa cambia a mejor sin ton ni son. Y lo más curioso es que ese "no hacer nada" ya lo había practicado también en las semifinales, pero entonces vinieron bien dadas. Se alcanzó un final feliz al que no había que buscar explicación, pero esas soluciones que son lanzar una moneda al aire por azarosas son insuficientes. No basta confiar en que por ser mejores despegaremos tarde o temprano.

Las manos se convirtieron en mantequilla al sol. Las transiciones un pasatiempo sin convicción. España perdió porque dejó de creer en el triunfo, porque no tuvo al líder que se carga al equipo en la espalda en los momentos de zozobra. Todos esperaban que llegara otro al rescate, quizá lo esperaron de Gasol, pero Gasol no está cómodo con tanta responsabilidad. Después de todo es muy bueno,

pero no Michael Jordan.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Irremediablemente solo

Deja que te espere a la puerta de tu casa,
un minuto me hace falta,

luego me voy para siempre.


Adiós - Jarabe de Palo



El problema de Fernando Alonso es que se ha quedado solo. Y su soledad a estas alturas es irremediable.

Ya no tiene marcha atrás, porque los pasos dados han ido, uno a uno, empeorando las cosas, dejándolo más y más solo. Leo que camina por el paddock como un fantasma. No habla con nadie, solamente con su padre, con su representante y quizá con Pedro De la Rosa al que no consideró nunca como un rival porque no tenía volante y por tanto no podía hacerle sombra.

Y este estado de las cosas es cuánto menos sorprendente, al menos para el ciudadano medio de la calle que aspira a poco más que tener un entorno agradable la mayor parte del tiempo. Que está dispuesto a alegrarse por el bien ajeno porque no ha de darse a costa del propio ya que uno puede sentirse recompensado sin agravios por compararse con nadie. Existe lo que podríamos llamar solidaridad suficiente para alegrarse por el bien ajeno tanto como para lamentar las desgracias.


Probablemente en algún momento se haya preguntado acerca del momento en que la espiral le llevó a su situación actual. Y fue la suma de pequeñas cosas aunque hubo una primordial. Fernando Alonso doble campeón del mundo, 25 millones al año, no era tratado como tal, era uno más. O peor aún, el último en llegar, el forastero en busca de un sitio. Ni siquiera se le tenía en cuenta lo mucho y bien que había trabajado para desarrollar el competitivo coche de este año. Los británicos, ansiosos por tener una estrella se habían encontrado sin querer con un joven de color, pionero por tanto en el exclusivo mundo del automovilismo y que daba tan bien ante las cámaras como el propio Tiger Woods o el mismísimo Michael Jordan, como un héroe romántico de sonrisa franca y exquisitos modales.

Y además conocido por su mentor, Ron Dennis desde los 13 años. Un niño prodigio por tanto. Y ganando apenas medio millón al año, pero lo más importante, tan bueno conduciendo, sino mejor que el arrogante Fernando Alonso. Ese español que desafiaba el ridículo de hacer los pajaritos por amor y que creía que era el mejor de largo.

Lastimosas eran sin duda sus explicaciones sobre la telemetría y los reglajes, quejándose públicamente de que sus aciertos fueran estudiados en profundidad por su compañero y sin embargo rival. Ocurría así siempre y en todas partes, no era distinto en Renault. Pero si Hamilton podía copiar su mayor conocimiento del coche no habría distancia entre ellos, que era una forma encubierta y no querida de reconocer que pilotando, con la pista por delante aquel novato, producto del mejor simulador de carreras del mundo, era tan bueno como él.

Ocurre sin embargo que en esta larga odisea las cosas no resultaron del todo como se esperaba. El camino había comenzado imbuido en el disimulo de alegrías compartidas, como una cortina de humo, pero no podía durar. Pronto la sonrisa de hizo mueca, y más tarde se llegó al punto exacto en que disimular no vale la pena, no hay vinagre que no cambie la cara. No hay funeral que no entristezca, no hay rencor que no resienta. Se llegó al tú o yo, a la ruptura total de un matrimonio que nunca fue de conveniencia.

Pero de repente los actores se salieron de sus papeles para representar otra cosa. Matices nuevos que rompían con la impresión establecida. De pronto Hamilton dejó de ser aquel muchacho lanzando besos en el Motorhome, abrazando mecánicos en el éxito de todos. Con la algarabía propia de un premio en una administración de lotería. Porque los éxitos de Hamilton siempre fueron los de todo el equipo como los de Alonso fueron más de Alonso que de ninguno. El chaval se atrevió a desafiar por radio a Ron Dennis y con ello quebró la baraja que le había dado las mejores cartas. El prodigio risueño mostraba un rostro distinto. Y llevaba al equipo ante una sanción de los comisarios de carrera que era como muchas otras un auténtico desatino. Porque en la fórmula 1 está visto que las sanciones se improvisan primero y se les da fundamento después, aunque el fundamento no sea otra cosa que recogerlas en papel por si pudieran repetirse exactamente en las mismas circunstancias y con los mismos actores.

Entonces Alonso pudo sentirse más fuerte. Él también se salía del rol que se esperaba. Porque lejos de victimismos que habría comprendido cualquiera supo quedárselos para él y su entorno. Al contrario aparecía más concentrado que en toda la temporada, conduciendo sin los errores del pasado y que habían sido novedad precisamente por ser un piloto con los nervios de acero.

Pero fue nada más un repunte fugaz. La suerte de Fernando estaba echada. No había vuelta atrás porque la distancia era ya insalvable. Fernando Alonso vivía en una isla a la que le empujaron precisamente cuando más quería ir.

En mi humilde opinión Fernando Alonso abandonará McClaren al finalizar la temporada porque la convivencia en el equipo es imposible. Y se irá habiendo ganado su tercer título mundial simplemente porque es mejor piloto que Hamilton todavía. No creo que a estas alturas vayamos a asistir a la sorpresa de verlo claramente perjudicado por el equipo.

Será un gran campeón, pero me temo que no se lo van rifar.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Un punto en el mapa

Podéis destrozar todo aquello que veis,
porque ella de un soplo lo vuelve a crear,

como si nada, como si nada.

Manzanita



Ayer volví a poner un mapa para contar mis visitas.

Hoy leo que los padres de Madeleine parecen más culpables que ayer. Se dice que pudieron lanzar el cadáver de la niña por la borda del yate de un británico amigo. Yo que no soy una portera no quiero acusar a nadie. En verdad soy tan reservado que apenas cruzo palabra por mi casa. Voy de habitación en habitación con el tiempo justo para reflejarme en los espejos como alguien mudo. Sin embargo yo estoy en este caso con las estadísticas que dicen que rara vez se da un secuestro en un edificio habitado, y no es que lo diga yo, es que lo dicen las estadísticas de la policía portuguesa, de la que no dudaremos a estas alturas, habida cuenta del trabajo de alta costura que fue abatir al engendro solitario que se ocultaba tras la peluca y la metralleta. Aquella policía tan ibérica como la nuestra y quizá con mejor reputación tiene todos mis respetos pese a un único borrón, no haber caído con sus 6 robustos mazas sobre los tres magníficos cuando decidieron el destino de las bombas en su, por lo demás, turística visita a las Azores.

En verdad que para hacer hincar la rodilla a José Mari no se necesitaba la fuerza hérculea del gimnasta que entrena haciendo barras como Gervasio Deferr, bastaba una indicación de George W. Y aunque no soy un experto en los políticos del Reino Unido, la intuición me dice que el recién reconvertido al catolicismo, más vale tarde que nunca, el insigne Tony Blair era en política internacional tan plegable a los designios de ultramar como nuestro carismático líder Aznar. Vamos que eran los perfectos compinches que jamás pudiera imaginar la embebida cabeza de analista militar de George Bush. Capaz de perder al ajedrez jugando con una reina por cada peón del contrario.

Digo aunque sea por decir que me va cogiendo pinta la familia McCann de ser culpable. En la humilde opinión de esta portera esta gente tiene además el gravamen de ser especialmente monstruosa, pues al desliz de un accidente si es que lo fue unieron querer salir de rositas, orquestando con tanto ruido como pudieron una campaña que los tuvo viajando aquí y allá logrando adhesiones, que no eran en realidad hacia ellos, sino hacia aquella niña apenas que miraba la vida desde el fondo de unos ojos de dibujo animado.

En esta caso no sirve aquello de que la verdad les hará libres. O quizá sí. Puede que descubiertos en sus miserias, cuando por fin la verdad resplandezca encuentren ellos la paz de no deber nada. Porque entonces quizá estén ansiando el castigo que restituya de algún modo y en el lenguaje de los hombres la justicia de esa pequeña vida arrebatada.

También puede ser que ellos sean inocentes, y que el pálpito de esta cabecita que llegó sin nada que decir sea un error, como tantos otros. Si fuera así anticipo una disculpa, después de todo no soy más que un puntito en el inmenso mapa. Sin más libertad que la de aflojar aquí lo que me viene en gana. En el fondo uno quiere equivocarse, porque equivocarse en este caso es confirmar que la niña sigue viva,

ojalá.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

La super araña

La próxima vez le salto encima.

Con lo que eso duele - Joaquín Sabina.



¿He contado lo de la araña?

Creo que fue anteayer cuando me iba a dormir. Suele ser bastante temprano, sobretodo los fines de semana que salgo tan poco. De hecho se comenta y sino merecería comentarse que debo estar entre los primeros del pueblo entre las sábanas. Creo que hago podio tras un niño de pecho y alguno otro aquejado de anginas. No exagero un ápice, que a veces me ha ocurrido el ir a cerrar mis contraventanas para llamar la oscuridad más absoluta y parecerme oír en la calle la risa de un niño que aún pasea. Puede incluso que la risa sea porque sospecha que estoy levando anclas hacia el nuevo día.

El otro día enganchado al teléfono antes de acostarme y reparo en que hay una sombra en la pared junto al armario, me acerco pero no demasiado. Es una araña tan grande como el puño del niño con anginas, como la palma de la mano con las patas al acecho. Realmente tan grande que como dato diré nomas que sus patas eran tubitos huecos, es decir se veía a través que circulaba el aire por ellas, eran como largas cañerías transparentes.

Lo cierto es que el bicho era bastante acojonante con perdón, y ni siquiera movió el bigote cuando removí unas mochilas que tenía cerca para hacer espacio, por si tenía que sacar el tanque para cargarmela, siempre tengo algunas bolsas por ahí en medio para tropezar, pero le debí parecer un enemigo menor, como a mis contrarios en una pista de tenis. No se inmutó en absoluto. Probablemente debía estar esperando que cayera en su red, que si le llevó algún trabajo confeccionar debía ser el paño de un globo aerostático. Pero la red no la vi, cortedad de la vista supongo.

La cuestión es que tuve que zanjar con urgencia la llamada para inventar una estrategia que me permitiera dormir a pierna suelta y sin preocuparme del libre acceso a mi yugular durante el sueño. Sí reconoceré que a punto estuve de hacerle una foto e incluso iniciar una video llamada con el 3G para que fuera público y notorio el enemigo al que me enfrentaba.

Pues si tanta fama cosechó en su día "El hombre araña" que no se diría de una araña del tamaño de un hombre, prácticamente. Después de todo el tal Spiderman era más hombre que araña, con lo bueno o malo que eso supone. Sin embargo este bicho era una araña descomunal y aunque no la trate apenas, sospecho que sin sentimientos. Vamos que de esas que si hace prisioneros es porque no tiene hambre todavía. De la que te deja macerando para que te hagas poco a poco como un remordimiento.

Pero a la postre preferí hacer de la heroicidad algo íntimo, y si lo cuento aquí es en la certeza de que no me lee casi nadie...

Pero si el enemigo era temible, daré las gracias que yo también iba armado, y bien armado me permito apuntar, que cada uno lo coja por donde quiera, pues colgar el artefacto telefónico ya tenía la zapata de andar por casa en la mano. Como si fuera una manopla, pero cogiendo la alpargata justamente por el talón para darle más recorrido a la puntera en el golpeo, los tenistas expertos saben a qué me refiero. Así que me situé más o menos en le hueco dejado por la mochila y lance un golpe certero y en mi opinión poderoso contra el bicho, aunque apenas le hizo mella, pues nada más cayó al suelo para iniciar una escapada aturdida o quizá un contraataque después de que me confiara una pizca; no le di tiempo suficiente, en cualquier caso, ni para una cosa ni para la otra. Pues mi segundo ataque, reforzada mi propia fuerza por la de la gravedad, supongo, fue a estrellarse entre las patas, que todo el mundo sabe que es nuestro punto más débil. Así que el depredador quedó más bien recogidito, con las patas mirando pa dentro. Lo mismo que el puño de un avaro.

Entonces me hice con el cadáver para no dejar pistas, no fuera el más pequeño de una familia de super arañas, para que piensen acaso que fue por tabaco y no volvió, como el perro que fue a comprobar la primitiva, que a quién se le le ocurre enviarlo. A esos menesteres debe ir uno mismo, resulta obvio.



En fin, al irlo a transportar sin ceremonias hasta el excusado reparé en que sus dichosas patas eran huecas y el bicho la araña más grande que yo haya visto.

Una vez en el aseo fue un coser y cantar. El chorro de agua lo debió llevar dondequiera que va todo aquello. La verdad; no quiero saberlo.

martes, 11 de septiembre de 2007

Perdiéndose

Envejecer es irse perdiendo de vista.

Bosco



Yo estoy principiando la vejez. Es un juego que no tengo maldita gana de jugar, pero se juega sin necesidad de invitación. Lo más curioso es que yo sigo viéndome más o menos igual, como si no hubiera pasado el tiempo. Probablemente ocurre que el espejo me engaña, o quizá sea cosa de esta miopía incipiente, en la que me voy adentrando como en terreno conocido, la vida es repetición y yo vuelvo al punto de partida de dos ojos que no alcanzarán para más de un palmo de terreno. Que es más de lo que tengo a día de hoy. Me adentro en la miopía como en la edad inevitablemente y sin querer.

Porque la cuestión principal de la vida sería preguntarse para qué sirve. Como hacen los niños que son tan elementales como para buscar una razón para cada causa. Para qué los años, ese pasado que se esconde bajo la alfombra porque está sin estar. Ya no lo ves y sin embargo incluso sin testigos sigue presente.

Yo que soy ante todo un teórico de mis propias ideas, porque soy inútil para retener las de otros, tan capaz de olvidar mi propia experiencia para no volver a estrellarme, tan iluso tantas veces, tan crédulo, tan pendiente de mi propio pensamiento, he llegado a una conclusión. Aunque no es cierto que haya llegado, llego ahora, en este instante, en este minuto, como un tren que partirá, la vida sirve para acertar unas cuantas veces y fallar otras muchas. Y lo mejor de todo es tanto de las unas y las otras se sobrevive. Y si no se sobrevive no ha de importar demasiado. Entonces ya no.


Particularmente yo, que estoy empezando la vejez porque ya nadie me confunde con un veinteañero ni aunque mi mirada pudiera contener tanta gratitud como no tuvo antes ninguna, he venido a darme cuenta de que ya tengo un buen puñado de cosas de las que arrepentirme. Y no son cosas grandes ni graves. Son cosas pequeñas.

O lo fueron en su momento aunque quien sabe si no hubieran cambiado la vida entera. Sé cierto que los años que quedan van a ser un rato apenas. Y hoy me gustaría tener la máquina del tiempo de H.G. Wells o la de Bosco para acudir a la guardería como un fantasma y buscar al niño que fui, para aprender como era cuando me comportaba de un modo que no puedo recordar. Quiero ver a ese niño otra vez porque las fotos no bastan.

Quizá un día quiera esa máquina para llegar al día de hoy. A este 11 de Septiembre precisado en el tiempo para recuperar mis pensamientos de treinta y dos vividos y es que la vida conlleva irse perdiendo, como si nos fuéramos dejando quienes hemos sido detrás de la niebla.

En realidad estamos yendo hacia delante, siempre hacia delante sin saber qué será de nosotros.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Eres

No habrá tiempo,
no habrá olvido suficiente

para olvidarte del todo.


Anado

domingo, 9 de septiembre de 2007

El llorón

Un día la vida echará abajo tu puerta,
rendida acorralada te pedirá cuentas,

por este fracaso,

por haberme mentido.


Déjate convencer - Ismael Serrano



Leía en el Latino esta mañana, como acostumbro los fines de semana. Y se me viene la camarera diciéndome que cómo tan temprano, a lo que respondo que más temprano los días de diario (entendido por los dos como entre semana). A lo que me dice que ya lo sabe, pero que ayer siendo "La Guía" (fiesta local) estaré de resaca. A lo que respondí que yo ayer no salí. Y entonces no sé porque pero ocurrió que me terminó dando vergüenza no haber salido. Creo que un día me arrepentiré si es que lo que hago es malgastar esta juventud escasa que me queda, sin salir de parranda suficiente, a decir verdad, casi nada.

Soy como un viejito en el cuerpo mozalbete de un atleta, poco más o menos.


Me acabo de dar un baño tan relajante que no sé si no terminaré durmiéndome en la silla, y la cosa tendría mérito porque esta es una silla bastante incómoda. Diseñada supongo para soportar el peso mientras dure una comida bastante frugal, de una manzana por ejemplo. No para sesiones maratonianas de ordenador que perdió la portabilidad por tener que estar tan cerca del módem externo que da Internet como para que llegue al conector y este a la entrada de teléfono. Aunque hoy no hubo sesión larga, apenas un rato removiendo contenidos de la web de Menuts del Món. Porque hoy me fui a la playa, puesto que el sol ha llegado dispuesto a no dar tregua, así sea para que yo deje de quejarme. Como si hacerlo fuera a cambiar algo.

Me he dado un baño relajante, con música de fondo. Y al levantarme he detectado que el agua del grifo no caía más que templada pese a lo girado de la llave a la izquierda. Sospecho que puedan estar fallando de nuevo las resistencias, confío en que la reparación reciente tenga alguna garantía, Por descontado que los costes de aquella reparación estructural de la caldera corrió a cuenta de mi casera. Las resistencias no eran suficientemente resistentes. Yo creo que sí, que estas cosas tienen garantía si quien las hace dice ser electricista...


Leía esta mañana que George Bush quiere hacer mucho dinero cuando se retire y ya no sea el primer mandatario del planeta. Casi seguro que sí, que lo hará. En esas anda Jose Mari de presi de la FAES que es un país en si mismo, a su imagen y semejanza.

Confesaba Bush, tiernamente, a un periodista de su agrado que es muy llorón. Ahí donde lo ves vestido de aviador en el portaviones inmenso para pasar revista. Que llora mucho, dice, y que no soporta las malas noticias. Y en esto yo le tengo que dar la razón, si yo fuera Bush estaría llorando todo el día, que sería poco para lo que debe llorar su señora esposa, claro que igual no, puede ser que uno y otro sean tal para cual. Y quizá lloren por eso, por la suerte de cruzarse por los pasillos y en la alcoba.

Por otro lado si las malas noticias lo hacen llorar debe ir el hombre como un alma en pena por la Casablanca, llenando el despacho oval de lágrimas de papel. Es un comandante en jefe bastante blando. Poco propicio para un ejército de Rambos de última generación que sienten las piernas en vez de el cerebro. Y es que a mí me parece y ya lo he dicho alguna vez, que si en un país de 230 millones de habitantes vas a escoger de presidente a un padre y a su hijo, entonces o algo no funciona o estás contando un chiste. Para eso prefiero, a todas luces, a Vargas Llosa nacionalizado de barras y estrellas. Que igual será una calamidad en el gobierno, pero al menos las noticias te las dará tan bien dadas que hasta las malas tendrán el consuelo de su prosa.

Aunque para cerebros el de George, él llama a los australianos austríacos y da lo mismo. Porque ellos se sienten identificados y saben que habla de ellos en las Convenciones, de la OPEP o de lo que sea. Si al final todo eso no importa. Probablemente el exceso de bebida le dejó algo desconectado, de ahí su dificultad para tragar galletas, supongo.

A Bush no conviene enfadarlo con pequeñeces, que lo mismo invade un país que se parte el pecho en sollozos. Y a su papá ni mentarlo por si las moscas.

Pero lo peor de todo es que el hombre reconoce leer 87 libros al año. A mí me parecen muchos.

Para que luego digan que leer es bueno.

sábado, 8 de septiembre de 2007

El empedrado

Sobre el oscuro abismo en que te meces.

Manolo García.



Leo esta mañana al solecito de este septiembre que no tiene nada que envidiarle al agosto que hemos tenido, leo digo El País en su edición de papel, en Internet han decidido dejar de cobrar por visitarles. Supongo que han tenido Prisa para tratar de enjugar la distancia insalvable en cuanto a visitas y lectores que les llevaba la edición digital de El Mundo. Antes querían tocar el bolsillo por dar noticias, ahora las regalan para ganar importancia. Han reculado. Han corregido porque les salen las cuentas igualmente. La duda que queda es cuántos pagaban efectivamente por leer esos artículos vibrantes de literatura que suelen ser un calco de lo que cuelga la agencia EFE para el mundo entero.

Decía que hoy he leído a Luis Aragonés echar la culpa al empedrado. Y es que al bueno de Aragonés no le gusta que haga viento en Islandia. El control de balón se hace difícil, y nuestra superioridad técnica se ve mermada. Viene siendo tónica habitual para nuestra selección de super-estrellas nacionales que tengan que vérselas no solamente con adversarios mal encarados y con ganas de reivindicarse (precisamente contra nosotros), sino también contra los elementos que siempre nos son adversos. Cuando no hace calor en exceso, llueve, y otras veces es el viento y el frío, como esta noche, aliados incondicionales de los islandeses.

Y es que es nuestra condición de Goliat al que las circunstancias no dejan mostrarse pleno de facultades. Dice el redactor que pedir que no haga viento allí es lo mismo que pedir nieve para Sevilla. Por eso se queja Aragonés, porque en el fondo lo que él quería era jugar en Sevilla, siempre allí y siempre con Manolo el del Bombo animando, al que le fracasó el matrimonio porque su unión con la roja era más importante y eso no hay mujer que lo entienda, al menos ninguna que no haga la vida pegada a un bombo.

Aragonés es sabio de Hortaleza y experto por tanto en tirar balones fuera. Y la prensa está que se sube por las paredes porque a este paso van a tener que empezar a repetir titulares para unos partidos que parecen siempre el mismo. Gracias que Luis improvisa un corte de mangas a sus centrales, reparte butifarras y peinetas, dispuesto a coger por las solapas a quien sea, así sea blanco o negro de mierda. Siempre tiene un as en la manga, una razón de peso que haga eterno el puesto de seleccionador sin examen. Por eso, porque se la están jugando y han perdido más de lo que podían a estas alturas, el hombre mira al cielo para quejarse del viento. Lo tenemos todo en contra y aún querrán que ganemos.

Están locos.

viernes, 7 de septiembre de 2007

El acordeón

Vivo encima de un Cajastur enfrentado a un Banco Santander. Los empleados del primero, me dicen, son un ladrillo. Los segundos están en todas partes, porque el Banco Santander, ahora Santander a secas, es el banco de Botín, como dice un amigo "el que más botines tiene". Anda este amigo haciendo la guerra contra todos, que colecciona billetes de 5 deshechos o casi deshechos para irlos despachando en lugares de en los que la botellita de agua se vierte al vaso por tres euros. Que se pelea con las operadoras telefónicas porque le llegan cargos improcedentes y quiere volverse a usar tarjetas prepago aunque yo le diga que eso no conviene, que las llamadas son mucho más caras. A veces en ese talante furibundo convertido en risas en la trinchera me veo yo mismo. Y pienso que quizá estoy en el camino de ser alguien parecido. O quizá ya lo soy, con treinta años menos.

Pero no vuelvo para hablar de este Manuel, que daría para bastante más. Vuelvo porque quiero contar lo del paisano que toca el acordeón debajo de casa, al lado del Santander de los botines. Hoy me di cuenta de que es un virtuoso, y conste que un sábado hace pocos me puso la cabeza como un bombo, que salía yo con el teléfono en la mano jurando a mis interlocutores que aquella melodía llevaba sonando toda la mañana, convencido además de que aquella era una sola, y que la repetía en bucle sin descanso. Que me decía muy bicho que iba a bajar a darle algo para que se cambiara de sitio. Que amanecer y permanecer la mañana entera sostenido de acordeón es similar tortura a haber sufrido una gota de ácido cayendo entre los ojos abiertos. Y si no hay escapatoria a la migraña este hombre estuvo muy cerca de echarme de mi propia casa.

Pero hoy me despertó de la siesta con el acordeón, y al poco cruzó la calle una banda festejando las fiestas de la Guía, y se oía llegar la música de las gaitas, y la gente cantando al unísono "Por la calle de Alcalá...". Así que el acordeón se vio pronto superado por el ruido del gentío. Y debió dejar el hombre quieto un rato el repertorio para ver pasar la procesión, que hoy sí estuvo fino. Que tocó de todo y muy bien interpretado. Pero según se alejaban de nuevo por la calle, camino de la ermita supongo, volvía el acordeón tímidamente, sin pedir permiso pero alzando de nuevo un rumbo. Y yo que había permanecido ajeno, de cortos pasos por mi casa, abrí las ventanas del balcón y me asomé pensando que era tan bonito como una de esas bandas sonoras de película. Y me di cuenta de que la vida es una película a la que no le falta de nada. Eso sí, con todo lo vivido no sé bien si comedia o drama.

La esposa

Sobre los tejados se duerme la tarde.

Carbón y ramas secas - Manolo García



Se estrecha el lazo para encontrar culpables a lo que pasó con aquella niña. Nadie sabe aún si la mataron o la secuestraron al menos hasta hoy. Con los secuestros ocurre que son siempre por definición algo temporal, aunque algunos duren tanto como los de la cría aquella que pasó con su secuestrador 8 largos años antes de poder escapar en un descuido. O aquel tan desgarrador que mantuvo a Ortega Lara al borde de la muerte bajo una gran máquina industrial. Al salir Ortega Lara volvía de una tumba en la tierra y casi destruido por entero. En realidad lo peor de los secuestros fuera del trato que el sujeto reciba por supuesto, es la incertidumbre acerca de cuánto durará y si acabará en liberación o muerte. Lo peor es que le quita a la persona la libertad de decidir sobre su destino. Se convierte en marioneta para aquellos que la retienen y que dejan de considerarla persona supongo, para poder pegar ojo por las noches.

El caso es que la niña desapareció de su cuarto un día 3 de mayor mientras sus padres pasaban una apacible noche cenando entre amigos. Quien entró o los que lo hicieron, ignoraron a los dos hermanos que dormían a un paso y se la llevaron, se llama Madeleine o se llamaba si aún corrió peor suerte, lo están investigando en este instante. Dice el periódico que la policía va a procesar a la madre porque encuentran indicios sólidos de estar implicada en la probable muerte accidental de la pequeña.

Si esto fuera cierto nos encontramos ante un caso triste, extraordinario. Estamos hartos de leer en la prensa acerca de malos tratos a menores, en estos días se publica el caso de una cuidadora que mató a una niña a base de golpearle la cabeza. Obviamente estos casos difíciles de entender en seres racionales sino no son debidos a una ofuscación temporal no son tan raros. Hace algún tiempo nos comentaron otro de un notable ejecutivo español en Londres, que mató a su hija porque no le dejaba dormir, estresado por justificar todos los días el millón de euros que ganaba al año.

Pero este caso sería extraordinario por una razón. Ella, asesina accidental o no recibe la cobertura del marido. Se alinea con ella para denunciar el secuestro en medio de una lealtad sin fisuras. Conocedor con toda seguridad del destino de la niña si esta hubiera resultado muerta para desgracia de ambos.

Algunos matrimonios recién estrenada la paternidad se andan preguntando, medio de broma medio en serio, acerca de a quién se quiere más, a la propia pareja o a los hijos de ambos. Y se contestan con una respuesta que vale nada más para hoy. Mañana podría haber cambiado.

En este caso la respuesta del marido no admite lugar a dudas. Él la eligió a ella para pasar la vida entera por encima de cualquier otra consideración. Todo lo demás ocupa un lugar secundario. Si en la vida hay que escoger una compañía para el viaje él lo hizo de veras. Lágrimas en privado para salir incólumes. Ya lo dice Manolo García en una canción, y las canciones son pedazos de vida entretenidos con música:

Nadie te querrá tanto como yo.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Tarugos

La vita è bella.

Nicola Piovani.



Hoy quiero hablar de tarugos. Y yo he sabido siempre cómo son, por razones obvias, siempre hallé uno al otro lado del espejo, y no hablo con un exceso de humildad, que de haber exceso sería solamente de franqueza, lo que ocurre ahora es que encontré otros cuantos, llamativos por ser quienes son y por estar donde están, y los reconocí por referencias pero con la seguridad de hallarme entre los de mi especie aunque no mezclado con ellos. Como una cría de elefante reconoce la manada al volver de enjugar la trompa alegremente en el barro. Ocurre, sin embargo que estos tienen menos humor que yo, y a mí rara vez se me ha pedido que sea infalible, supongo que porque los que me conocen saben de la falibilidad de mi infalibilidad, o sea de que en mí toda infalibilidad es imposible. Por eso me contenté con ser todo lo bueno que pudiera, y los demás se contentaron con eso; lo dieron por bueno.

En resumidas cuentas, soy tan válido como cualquier tarugo dispuesto a expedir certificados de estupidez, aunque me falten lecciones para expedirlos de incompetencia, pues para determinadas cosas quizá me faltó formación o interés pero no voluntad, que no fui de los que dejó algo malamente adrede, y no discutí las horas por llegar a buen puerto. Y de estos otros, tan distintos, se colige ante todo falta de voluntad o un exceso grave de incompetencia. Quizá las dos cosas armónicamente juntas.

Sin necesidad de imaginar es fácil pensar que un tribunal encargado de confeccionar un examen de tipo test con 100 preguntas para una oposición de tipo A lo hará con solvencia y sin errores. Son después de todo gente preparada, sabihondos de código al dedillo, sobretodo si para la confección de dicho examen se dispone de varios años, es decir que no tenemos el tiempo puñetero pegado a los talones, apremiante.

Por no hablar de la posibilidad de recurrir a exámenes anteriores, de otros años, de otras convocatorias, para coger de aquí y allá al menos un puñado de preguntas si es que la tarde se está haciendo larga y hay ganas ya de volver a casa. ¿Por qué cuánto tiempo puede llevar crear un examen?

Pero ocurre, en este país ocurre, que da lo mismo disponer de tres o cinco años para confeccionar 100 preguntas de tipo test sobre un temario de 150 temas, o bien es que esta gente lo deja para última hora, tan saturados de trabajo andan, o sencillamente el resultado final se la trae al pairo.

Los aspirantes a secretario judicial, que es de esto de lo que hablamos, se presentan, hacen el examen y si tienen algún motivo de queja reclaman que el tribunal revisará lo que haga falta. Así se llega a una determinación que lamentablemente no es novedosa. Los estudiantes tienen razón; una de las preguntas tiene dos respuestas correctas entre las 4 ofertadas. Esto no puede ser. Siendo así llega la reparación, y es fulminante.

ESTA PREGUNTA NO CUENTA
(por consiguiente tampoco ninguna de sus respuestas)

Es una solución muy madura. Olvidémosla, hagámonos la ilusión de que no ha existido. Obviamente esta medida lleva consigo consecuencias, algunos pasarán a estar aprobados gracias a ella, pues el error los eliminaba, conviene recordar que en estos exámenes errar en la respuesta conlleva restar puntos a la nota final, ante la duda les conviene dejar la respuesta en blanco; y otros, los acertantes, alguno al menos, se verá fuera de la convocatoria porque necesitaba de ese punto para llegar a la nota de corte.

Los estudiantes pagan los errores con el suspenso. Y no es baladí lo que hablamos, son años de sus vidas. Comprenden de enero a diciembre. Poner el contador a cero para volver a contar ¿Y éstos? ¿Sus errores sirven para algo?

Y así es como funciona. Algunos dirán, y no les falta razón, que probablemente estamos ante el caso más grave de incompetencia que se viera nunca. Porque contiene el agravante de no haber sabido preparar correctamente un examen para el que algunos dedican noche y día estudiando. Gente que no hace otra cosa, que gasta dinero en preparadores que ven así la hucha rebosante en B que sirve para comprar lo mismo que el otro. Gente que pierde la salud y la moral tras tantos años repitiendo temas en voz alta, con la mente al borde del colapso y con la voluntad férrea de creer en si mismos. Mucho más que en los otros, desde luego.

Pero es así de cierto, como la luna en la noche o las estrellas. Los miembros de este tribunal son meramente incapaces de diseñar un examen sin errores, incapaces de hacer una selección de preguntas irrebatibles, ayudados por la experiencia, los temarios y tantos como son, ni disponer de años para su confección. El tiempo en este caso es enemigo, porque supongo que los invade de pereza. O quizá creen que el sueldo no da para esforzarse tanto, o quizá sospechan que alguien que los observa vendrá al rescate, quizá parando las máquinas impresoras para corregir preguntas y respuestas.


Luego ocurre que nos llevamos las manos a la cabeza por el funcionamiento de la justicia, y creemos ciegamente que la justicia existe, y que si alguien persigue a un humorista para pagar con cárcel una caricatura es porque ese alguien está loco, por figurar o ser reconocido.

Pero ocurre que no hay nada infalible. Que estos de larga toga son tan malos como nosotros. O quiza peores;


se creen buenos.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Pocas palabras

Lo que soy me recuerda a ti.

Anado.

martes, 4 de septiembre de 2007

El querer

Suben p´abajo, bajan p´arriba.

Me llaman calle - Manu Chao



El mayor problema del querer es que se comporta como algo autónomo, como algo que no tuviera que ver con uno mismo, como un capricho. Pero maldita sea cuando el capricho por querer es arrojarte al abismo, cuando quedas a los pies de los caballos.

Cuenta Miguel Bosé que no hay un corazón que valga la pena. Lo cierto seguro es que no hay uno que no tenga o haya tenido algún problema. Y para algunos problemas de corazón no hay marcapasos ni by-pass que resuelva.

Los males del corazón se pasan en cuarentena de espaldas al mundo. Sudando la gripe con un torniquete en el cerebro para no ver lo obvio. Es lo malo, y lo es para todos, como dice Manu Chao: "mi corazón no es de alquilar".

Estamos perdidos.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Nadando

¿En quién podía confiar?

Vanilla Sky



Llego a nado del último albúm de Manu Chao. Vendría flotando, pero me pesa el cuerpo demasiado.

Tengo dicho que hoy iba a ir a la piscina para comprobar que sigo a flote, pero no ha podido ser, y no por esta voluntad mía caprichosa tan capaz de cercenar la intención de tantas cosas que a veces me quedo como un paralítico de intenciones, con las ganas justas para ver pasar las horas como uno de esos ancianos que retratan las películas, sentados en una silla de jardín al tráfico de una gasolinera de paso entre sitios muy distantes. Y es que hay que reconocer que a veces las horas no son algo que tenga un principio o final, ni siquiera eslabón, a veces los días caben en apenas una, de manera que hacer planes sería perder el tiempo por perder, al fin, perdido.

Pero hoy no dejé de nadar porque me venciera la pereza de recorrer el trecho hasta la piscina, que es razón suficiente para que me quedara a punto de ir muchas veces, si no fui, juramentado como estaba, fue porque esta gente de la piscina tiene también derecho a darse vacaciones de pisar la piscina, por pisar alguna, supongo, que ellos no gestionen.

Así que inválido para reventar candados, forzar cerrojos o abatir puertas decidí acercarme a la oficina nada más por un rato. Luego he pasado la tarde en casa. Sin asomarme al verano que ha llegado en Septiembre sin un buen pretexto que dar, esperando que lo recibiéramos con aplausos por esperado.

Querido amigo, tan tarde ya no nos vale.

domingo, 2 de septiembre de 2007

El verano

Vivir sin ti es vivir muriendo.

El Kitapena - Manu Chao



Oiga usted si me puede contar dónde se fue el verano. Pues donde todos, a esa almohada inmensa repleta de plumas del pasado. Con éste ocurrió, no obstante, que se fue casi sin sentirlo, casi como si no hubiera ocurrido. Como una tarde transcurrida en la inopia de los sueños.

Hemos llegado a septiembre que es la bandera a cuadros que anticipa lo poco que queda de año, de este 2007 que se fue, como el verano, demasiado rápido.

Es evidente que el tiempo es una máquina que necesita de cierto rodaje para llegar a transcurrir enteramente a pleno rendimiento, ese periodo es la infancia que ocurre como una mañana de sol en la orilla de la playa, el minuto detenido en el murmullo de los que se dan confidencias a dos pasos, el calor abrasando la cara en la atmósfera perpetua de un domingo que no se acaba por culpa de la mañana.

Sin embargo el tiempo como un tren a medio camino entre dos estaciones termina por coger una velocidad tal que da vértigo. Y si no la sientes es porque no te arrimas al precipicio de caer en la cuenta. Enfrascado en minucias intrascendentes con su propia condena, la de perder importancia.

Sin embargo tiene este tiempo algo de tiempo perdido, o quizá sea que no habré de acordarme de este fin de semana, isla desierta entre lo que fue y lo que será.

En realidad hoy vine por no ir a la piscina de la que no escaparé mañana. Llegué aquí para acercarme algo a las 2 de la tarde, para que el rato que queda sea insuficiente para llegar hasta allí para nadar. Para que ir ya no merezca la pena.

Ayer tuve un sol descarado y certero, pero no tenía ya ganas de playa. Era mi venganza inútil contra las nubes que han desaparecido ahora. Antes cubrieron de lluvia el paraíso.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Digo, digo, digo

No falta quien dice que siempre se nos van los buenos. Se refieren, los que lo dicen, a los buenos de bondad más que otra cosa, aunque lo cierto de veras es que la bondad o la ausencia de aquella solamente la conocen los más allegados.

Se ha ido Emma Penella, actriz de tercera edad para papeles en que la actriz tiene que parecer una persona mayor. Porque andarán diciendo por ahí que los productores de Hollywood, que producen casi cualquier cosa, y así les quedan a la postre, bien podrían, sin mucho esfuerzo los expertos, echar los años encima de Catherine Zeta Jones a base de retoque informático y efectos especiales. Pero se la seguiría intuyendo debajo, como disfrazada. Si queremos que un personaje aparente ser mayor deberemos contar en el reparto con alguien que tenga los 60 o 70 cumpliditos. A mí me parece que Emma Penella logró lo que otros y es un mérito, aunque menor en la interpretación, siempre hizo de ella misma. O al menos sus personajes se parecían mucho, como si fueran el mismo con el discurrir de los años.

Se fue Antonio Puerta, que llevaba las trazas de ser un buen futbolista. Con 22 años tan sólo, con lo lejos que quedan. Quizá de alguna manera se llevara tan bien las escasas posibilidades de cambiar el rumo de esa selección nacional huérfana de éxitos. Un chaval joven y rico, viviendo un sueño que se quiebra en el mejor momento.

Muere Francisco Umbral, el más trascendente de los tres aunque su obra no diera para abrir la primera plana grande de los periódicos por la competencia de las otras muertes. Al menos de los que hojee. Era Umbral un ser pagado de si mismo, dicen los que lo conocían, pero escribía como los dioses, dicen también. Ambos tienen razón, y lo uno se dio como consecuencia de lo otro, probablemente.

Esta es de las tres, la que he sentido más, porque Emma se hizo habitual de las noches, como una vecina dicharachera y va a dejar un hueco difícil de llenar, Antonio nos mostró al morir la sinrazón de estar vivos por no saber por cuanto tiempo y le dio al aficionado al fútbol un gol de bandera que dejaba fuera a los alemanes, pero Umbral me maravilló con algún párrafo imposible de mejorar. Y estoy deseando coger su libro "Mortal y rosa".

Él quería hablar de su libro en aquel programa que causó tanto revuelo, pero los libros están hechos para leer.

lunes, 27 de agosto de 2007

De mí

Vuelvo tras agotar las visitas programadas. Con algún kilo de más de comer tan bien y tan fuera, y sin recordar apenas como llegar hasta aquí.

Hoy me han dejado y sin embargo no me he quedado solo.

La bella y el soldado

Mis sueños son una broma cruel; se burlan de mí.

Vanilla Sky




A él le llaman sargento Ziegel, supongo que porque lo es aún después de la guerra (de que acabara para él). Ese recorte es del día en que se casa, del día de su boda, con el uniforme de gala y las medallas.

Le estalló un coche bomba en Irak el día en que estuvo en el sitio equivocado a la hora equivocada. Eso debió pensar ella el día en que se lo regresaron arrasado, literalmente. En la foto se la ve algo confusa como no sabiendo como posar para dar bien. Quizá atenta a algunas indicaciones que le diera el fotógrafo para que el álbum quede lo mejor posible. Las fotos son recuerdos para toda la vida, un momento indiscutible e imborrable. Posa el peinado más favorecedor, y con la cara de niña que no comprende bien o que se vio superada por acontecimientos demasiado chocantes como para haber tomado conciencia. Es muy probable que hubiera despedido un día a su novio ansiando volverlo a ver, pensando de corazón que era un héroe e instalada en la certeza de esperar su regreso para desposarse y compartir una vida juntos. Muy probablemente habría anticipado, siquiera mentalmente, esa boda un millón de veces. Se la habría imaginado, y es fácil que lo viera a él con aquellas ropas elegantes, quizá incluso con algunas medallas menos. Sin embargo a la vuelta de la guerra no volvió aquel chico que ella despidió emocionada, volvió este otro que tenía los mismos recuerdos que ella de ese tiempo, el que fuera, que habían vivido juntos. Tenía el mismo nombre y el mismo apellido. No cuesta imaginar que el sargento Ziegel se salvó de milagro, y que quizá ella sea la persona que deba darnos la lección magistral de lo que es el amor.

Porque quizá la vida sea tan solo una, y quizá ella decidiera de verdad que la había de vivir con él, por ser el mismo que la enamoró aunque no lo pareciera. Después de todo otros cambian con el transcurrir del tiempo por dentro y en la forma de tratarlas como para terminar la vida en una guerra constante. Y ese cambio de ámbito doméstico es tan perceptible para ellas como el que desfiguró públicamente al sargento Ziegel para siempre.



También puede ser que esa foto sea un accidente en el que se convertirá un día esa ceremonia. Que ella decida que lo perdido valía tanto como el todo. Que era joven y que tiene la vida entera por delante como para dedicarla en aquella compañía. Vivimos un mundo gobernado por la imagen.

Entonces el amor habría muerto en una cuneta de Bagdad.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Los abrazos

De todos sus conocidos ella era la única que lo creía: esta vez era verdad que se iba. Pero también era la única que tenía al menos un motivo cierto para esperar que volviera.

El general en su laberinto - Gabriel García Márquez.


Es cosa mía, sin duda. De como soy, y de donde vengo.

Tuve a mi familia aquí, pasaron casi una semana entera, y no diré que me alegré terriblemente de verlos porque esos calificativos se los adjudico generalmente a las cosas malas. Pero fue una alegría volverlos a encontrar, tras tanto tiempo. Desde Marzo, para qué hacer cuentas.

Cuánta verdad es que la vida da muchas vueltas. Hablaba el otro día con una clienta que ha enviudado hace poco y me contaba lo inesperado de la muerte. Supongo que uno dice que sí, que estaremos juntos toda la vida, pero la verdad es que no sabe cuánto será eso. Podría ser muy poco.

Sin embargo durante esta semana de reencuentro, unido a los 13 que llegaron vine a darme cuenta de que apenas recibo abrazos. Y no hay nada en mi semblante que permita intuir que quizá los necesito. Creo que todos ellos, incluidos mis padres son un poco como yo, que soy de tocar poco, tan distinto al carácter de aquella canaria que conocí un día, que iba por la vida de abrazo en abrazo, como entre lianas sin tocar el suelo, y poniendo besos desde cerquita.

Pero yo sigo persiguiendo a mi madre como antaño, para agarrarle por detrás lo que sustituyó la delgadez de otro tiempo, para palmearle el culete y para abrazarme como Cruise en Minority Report. Me he hecho físicamente mayor que ella, pero un día me tuvo dentro, aunque no por mucho que nací con 7 meses mal contados y con el peso de una pluma.

Soñaba el otro día y reparé no sé bien, en la amanecida, en el hecho de que recibiera cariño con cuentagotas, sin necesitar más, y me vi de repente, no sé porque, como una figura de sal inmóvil.

Me había convertido en una estatua.

domingo, 12 de agosto de 2007

Remendando

A veces no basta con cumplir lo que se pide. Capello lo sabe.

Sin embargo hay que acordarse de lo lejos que parecía en la temporada 2005/06 que el Real Madrid ganara algún título, siquiera la Copa del Rey. Y ocurrió igual durante casi toda la temporada pasada, un poco porque el equipo no jugaba ni castaña, un poco porque los títulos se ganan consiguiendo puntos de 3 en 3 y no perdiendo tantos por el camino.

Pero el Barcelona ya no era el Barcelona que había sido. Los jugadores hacían la guerra por su cuenta, con los egos hinchados algunos, de excesiva parranda otros tantos. Y tanta relajación trajo consigo dar vida a un muerto. Un muerto que hacía un fútbol feo pero efectivo. Con algunos de sus jugadores, que habían estado casi siempre de vuelta de todo, exprimiéndose al máximo en su ocaso. Y con David Beckham que se había comportado como un profesional dispuesto a sudar la camiseta siempre renacido al fútbol de su derecha mágica, que pone la bola tan certero como debía entrarle a las chicas antes de Victoria, y quizá después. Llenando de músculo el centro del campo para ver si a Guti se le encendía la chispa el breve instante que da un gol servido en profundidad. Con ese celebrado con alborozo y a ser posible todos juntos debía bastar.

Ese era el manual de Capello cuando lo trajeron. Sabían cómo eran sus equipos, un cerrojo oxidado y dependiente de un delantero rematador, disciplinado y oportunista. No engañaba a nadie, su fútbol era tan aparente como su rostro.

Pero Calderón quería otra cosa. Quería fútbol en mayúsculas, quería el fútbol que era capaz de describir con su verbo florido y fácil (para él) Jorge Valdano. Pero ese fútbol depende del estado de ánimo, y depende de la confianza, y por fin también depende de los futbolistas.

Por eso no es fácil que Bernard Schuster consiga ramos de flores de los pañuelos del socio y abonado. Porque existe un equipo a imagen y semejanza de Capello, y eso es más de lo que fue el Real Madrid en el último lustro.

Capello contará por tanto sus millones de euros de un contrato extinguido pero pagado hasta el último céntimo en su Italia querida, echando de menos tal vez el jamón de bellota de Madrid que es una ciudad con venas palpitantes bajo la superficie. Y tendrá seguramente el placer de ver el despeño de Bernard Schuster que será el mismo de Calderón, y el mismo de Mijatovic que prefirió agarrar el sillón en que se sienta antes que defender a capa y espada un proyecto que era una apuesta personal y que salió todo lo bien que podía haber salido.

Si Mijatovic hubiera unido su destino al de Capello habría callado algunas bocas, y habría dado una lección a tantos que van por la vida haciendo las cosas regular.

Gracias que en el fútbol solamente cuenta la ilusión. Y la ilusión es solo cosa del futuro.

sábado, 11 de agosto de 2007

La familia

No vengo más que para escribir unas líneas que no alcanzan casi para nada. Para advertir que desde el lunes pasado tengo a mi familia conmigo. Alojados en Parres distante apenas dos kilómetros de mi casa. Han venido con los nanos y entre todos suman 13 personas, lo que supone toda una odisea a la hora de comer.

Tienen al lado de casa un caballo al que los críos llamaron Rayo por escoger un nombre aunque luego descubrieron que su nombre real era Nevado, por las motas blancas sobre el lomo. Y mudaron al nombre nuevo sin problema. El pequeño dice que el caballo ya lo conoce.

Se quedan juntos hasta el domingo. Mañana vamos a Santander y cenamos en Casa Poli, en las Puertas de Vidiago. Es un sitio en el que no admiten reserva pero nos van a reservar.


Antes que a ellos tuve aquí a Fer y Teresa, amigos de Valencia. Y después de ellos llegará conmigo Sestea para enseñarme que en realidad no pasa el tiempo. Parece que sí, pero es un efecto óptico, como la imagen del espejo. Todo permanece.

martes, 7 de agosto de 2007

Si tú no vuelves

Dime amor, amor, amor, estoy aquí ¿no ves?
Si no vuelves no habrá vida,

no sé lo que haré.

No sé lo que haré.


Si tú no vuelves - Miguel Bosé (y Shakira)

sábado, 4 de agosto de 2007

El agua

¿He contado que llevo tres días duchándome con agua fría?

Pero no es agua del mar Cantábrico, que es de todos conocido lo bastante fresca que es, a juzgar por la temperatura estoy casi convencido de que me brota directamente de algún manantial en la cima de los Picos de Europa. Justo por encima de ese puñado de valerosos que se resguardan de avalanchas de nieve. Sospecho que se encuentra justo en el estadio anterior a formar una fina película de hielo, claro que como cae con meridiana fuerza por el teléfono del grifo no llega a congelarse, aunque hiele lo mismo.

Por supuesto ponerse debajo es tarea de valientes o de seres inanimados que no sientan. Yo dejo que me congele las falanges hasta los tobillos antes de asomar la cabeza y el resto del cuerpo. Lo cierto es que te terminas acostumbrando, a costa eso sí de perder gran parte de la sensibilidad innata de la piel, claro que luego la recuperas, obviamente ya fuera del agua.

Ahora bien, es casi seguro que estas duchas polares han de resultar beneficiosas para el organismo, ¿y cómo dejan la piel? Entre tierna y abotargada, casi, casi como la de un bebé.

Vamos que se sale de la ducha hecho un chaval y con unas ganas de repetir que por no sudar voy a hacerme llevar a todos lados en un carrito en que quepa, me vale de supermercado.

No me digas que se estropeó esta vez. Sólo sé que esto funcionaba por el milagro de la electricidad y dejó de hacerlo. Por lo que se ve el calentador estaba anclado en el agujero que hay en el techo de uno de los armarios empotrados. Así como suena, allí estaba cuando llegué. Pero no parece que tenga ninguna luz advirtiendo que funciona o que no lo hace. Es un gran barril de metal muerto.

Menos mal que tengo el portátil; y la playa.

En la playa

Me he quitado un pelo que sobresalía de la patilla derecha y resultó ser una cana.

Portátil

El lunes pasado me compré un portátil. Un ASUS con procesador Intel Centrino Core 2 Duo Plataforma Santa Rosa a 1.80 Ghz, con 2G de memoria, 160 G de disco duro, tarjeta gráfica de hasta 896 Mb Nvidia Geforce 8400. Tiene cámara de 1,3Mpx y Bluetooth. Viene con el sistema operativo Windows Vista.

Lo estoy echando a andar.

domingo, 29 de julio de 2007

La pareja perfecta

"Le dijo que el amor era un sentimiento contra natura, que condenaba a dos desconocidos a una dependencia mezquina e insalubre, tanto más efímera cuanto más intensa."

Del amor y otros demonios - Gabriel García Márquez


Leí ayer una noticia de hace tiempo. Llegué a ella a través de una más reciente. En estos días un periodista o dos han estado chantajeando a Tom Cruise con unas fotos privadas. Y de esa a una entrevista de los tiempos en que Tom y Penélope eran pareja había nada más un enlace.

En ella Tom hablaba cómo no, de boda. ¿Quién no hablaría de boda si la otra parte es Penélope Cruz? Era poco tiempo después del rodaje de aquella película que los reunió y que era una versión de "Abre los ojos" de Amenabar. La película se llama "Vanilla Sky" y junta realidad y sueño, cubriendo el sueño un cielo de color vainilla.

Pero la vida raramente copia al cine. Tiene otro guión y muchas veces no responde a lo que uno espera. A mí la ruptura me sorprendió tanto como leer que Tom Cruise "no descartaba" la boda. La descartó ella supongo, y él fue el primer sorprendido, quizá porque Rey Midas que convierte lo que toca en oro encontró a alguien que convierte en amor o desamor lo que toca según su capricho. Una mujer de las de vivir la vida tan intensamente que los días no parecen tiempo bastante.

Sin embargo, aquellos que vieron esta película estarán de acuerdo conmigo, ellos dos aparecían como una pareja simplemente perfecta. Tan lejos de Kate Winslet y Leonardo Di Caprio por ejemplo, que tenían la misma química en "Titanic" que mezclar en la boca natillas con gazpacho. Pero Tom y Penélope eran y se comportaban ya en pantalla como una pareja de hecho, como si en el largo trayecto de la vida se hubieran encontrado al fin y no necesitarán hablarse para decírselo todo. Por eso no tenía que sorprender a nadie que terminaran siendo la pareja que anticipaban en la fábula del cine.

Yo personalmente no me he encontrado un caso igual. Ocurre generalmente que las parejas parecen fruto del azar, y que si prosperan es más por la aceptación del otro que porque sean el uno para el otro del forma indiscutible. Es por ello que quizá todo aquello del destino sea un camelo, y sea mucho más notorio el azar que nos da conocer unas personas en vez de otras, y que las posibilidades, sean cuales sean se darán solo con esas y no con otras. Lo que significa que probablemente entre las desconocidas existe alguien que, podría ocurrir, nos vaya como anillo al dedo. Nos haga parecer parte de una pareja perfecta. Correspondencia uno a uno como horma de zapato. Francamente no encontré nunca una pareja que me lo pareciera hasta ese extremo, hasta que conocí a Tom Cruise abandonando a Nicole Kidman por Penélope.

Pero aquella correspondencia debió ser nada más aparente. Por lo bien que daban ellos juntos ante cualquiera. Como si estuvieran unidos por un lazo invisible que se intuye incluso cuando mira cada uno hacia otro lado. Pero luego, cuando se avanza en el detalle, cuando nos acercamos a la Cienciología y a tantas otras cosas que son fronteras que diferencian encontramos que la pareja es perfecta solamente como un par de muñecos, incapaces de sobrevivir si no es juntos en la misma estantería. Como Ken y Barbie. Como dos dibujos recortados a los que vestir para hacer pulular por una casa de muñecas.

Tom Cruise se casó después con Katie Holmes que es un remiendo regular para mi gusto. Con ella tuvo a Suri una niña con mucho por heredar. Sin embargo sospecho que él hubiera preferido tener a una niña morena que se llamara Penélope Cruise Cruz. Pero en la vida el cielo vainilla dura lo que dura un atardecer.

Quizá entonces habrían formado la familia perfecta. (Aparentemente.)

Excusa

Dibuja una sonrisa y te regalo una rosa.

Perdona - Tiziano Ferro.

jueves, 26 de julio de 2007

El payaso

Vaya showman que se ha perdido. Hay que ver que difícil es acertar en la vida. Uno cree que ha de ser algo por los pasos dados y de repente un día se da cuenta de que la vida por otros derroteros habría ido mejor.

Hablo como no podía ser de otra manera, creo que nunca más podré hablar de otra cosa, de nuestro conciudadano Jaime, el solitario atracador de bancos que pudo ser un showman de los de marcar época. Lo malo es que ni él ni nosotros lo sabíamos. Tuvo que tener enfrente las cámaras para que nos diéramos cuenta. Lástima lo vivido ¿verdad?

Si no fuera por los asesinatos y por los robos hay que reconocer que su salida de la comparecencia frente al juez, por cierto 6 horas en las que según parece no abrió la boca, que uno se pregunta que hicieron tanto tiempo ahí dentro. No me digas que estos jueces portugueses son tan locuaces como para hablar ellos tanto tiempo, los nuestros en su mayoría son un poco como el tal Ferri, al que no le gustan las lesbianas ni los divorcios. Son más bien de pocas palabras y de montar cirios contra los dibujantes del humor, así se caiga a pedazos el país por la corrupción que ellos enarbolan las leyes que aprueban los otros entre pataleos, cada vez más lejos del ciudadano medio que cruza la calle. El que piensa que esto es lo que hay y no podemos aspirar a nada mejor.

Decía que El solitario estuvo la mar de cómico con ese "Hola a todos, soy el solitario" y para rematar lo de "Salud españoles". Vamos que de ahí a presentar "El precio justo" nada de nada.

Pero sus ocurrencias de hombre talentoso no acaban ahí, leo que esta noche ha decidido protestar porque le han enviado a una prisión de alta seguridad, y eso le ha roto los planes fijo, que seguro que ya tenía medio mirado cómo salir de aquella de Coimbra, quizá disfrazado de camilla o de lámpara. La verdad es que no creo que sea para preocuparse, de hecho probablemente le irá bien ponerse a dieta, que estaban las costuras del chaleco antibalas tensas a reventar. Aunque conociéndolo un poco, es de no perderse la foto que se hizo junto al metro para la ficha policial, con el pulgar hacia arriba y el rostro sino de Fofito sí de Jaimito o Arbito (o Fofote) superstar, digo que conociéndole un poco no sería raro imaginar que se refirió a los policías de la nueva prisión con un "Tate, que de protesta dejo de comer. Que me pongo en huelga de hambre". Y ellos: ¿Ahora? Él: "No, después de cenar".

Y es que este hombre tiene estas cosas. Es un showman. Lo malo es que a mí me va dando en la nariz, y me sobra nariz que éste termina escribiendo un libro, o consiguiendo un negro, así les llaman, que se lo escriba.

Y será a no tardar mucho, sobre todo si prospera todo esto de la euro-orden y toda esa mandanga administrativa. He leído que quieren pedir algo así como un traspaso de jurisdicción para que lo juzguemos pronto aquí, sin esperar demasiado. Eso en la práctica es que los tres o cuatro delitos que ha cometido en Portugal serán juzgados por nuestros jueces, además claro está de los asesinatos, atracos y lesiones que causó. Sin embargo, yo que soy ciudadano de a pie como cualquiera, quisiera ser consultado, al menos para esto, ya que con el euro no lo hicieron, y aquello fue meterse literalmente en mi bolsillo. Porque yo que hoy estoy bullero, tengo la misma sensación con nuestra justicia que Joaquín en la selección de Aragonés, que es un cachondeo y un despelote.

Así que propongo un referéndum acerca de si traerlo o esperar a que cumpla la pena que le impongan en Portugal. Allí parece que estas cosas se las toman en serio, y por tener un puñado de matrículas falsas, ir armado ilegalmente e intentar atracar un banco (esto último no se dio, será más bien intentar cruzar un paso peatones con 6 tíos encima, frente al banco) le pueden caer la friolera de 28 añazos. Y es que estos portugueses saben meter mano al maleante, para que otros como él se piensen cruzar la frontera con el espíritu delictivo.

Yo particularmente prefiero que se quede allí que ya habrá tiempo para que nos lo traigamos, le pongamos 25 años para ver en cuanto queda si hay rebajas. Antes de que el fulano publique un libro que se llame "Soy el solitario" o un menos acertado "Salud españoles" al que le falta un "va por ustedes" torero. Siendo de un modo u otro me veo haciendo cola para comprarlo.

La mente enferma vende más que la sana.

martes, 24 de julio de 2007

Macedonia

Llego con ganas de contar un puñado de cosas, y las unas no tienen nada que ver con las otras.

Por fin se le ha visto la cara a "el solitario", y no es de extrañar que el hombre haya hecho gran parte de su vida tras una peluca y una barba de pega. De algún modo tenía que intentar disimular su mala cara. Y es que siendo tan feo no es raro que su paranoia le hiciera creer que no hay mayor belleza que la que proporciona el dinero, cambia los ojos de quien nos mira. Vivía con su madre y sus dos hijos, que supongo que ignoraban que su padre era un asesino feo. Aunque sabrían de sobra que tenía malas pulgas y que quizá por ello, y por la suma de todo, aquellas bellezas exuberantes que alguna vez lo acompañaron lo hacían única y exclusivamente por dinero.

Leo que lo han detenido entre 6 policías de los de gimnasio diario, que lo esperaban junto a la sucursal para saltarle encima desde el coche en cuanto lo vieron aparecer vestido de fantoche. Y el hombre a pesar de que le ve más bien rollizo, como una croqueta de antes de anteayer, parece que hizo ademán de echarse la mano a la sobaquera requetesudada para desenfundar una de sus pistolas. Pero no debía ser Lucky Luke precisamente, o los policías no eran mancos desde luego, gente preparada en derribar muros y antes de que pudiera sentir la rigidez del antibalas en las manos coronadas por un trozo de celo para cada yema, ya debía estar rodando por el suelo casi inmovilizado de pies y manos, con la lengua babosa maldiciendo el trece supersticioso que pone fin a su larga carrera criminal.

Cuentan que por lo acaecido en Portugal podrían caerle en nuestro país vecino alrededor de 28 años, y yo me maravillo de que tan poco de para tanto. Y es que debe estar muy mal visto allí que acuda como turista lo peor de nuestro país, con el agravante además de no ir para nada bueno. Vamos que este hombre no ha tenido que cometer graves delitos para llevar consigo una larga condena. Le ha bastado ir vestido de adefesio con malas intenciones.

Y yo me digo que no tenemos que precipitarnos en pedir la extradición, ya habrá tiempo. Paraliza la euro-orden, dejemos que conozca en profundidad las paredes de las prisiones de nuestros vecinos, que sepa de su grosor y de sus horarios de recreo. Que nos lo devuelvan siendo un experto de las prisiones portuguesas, será entonces cuando podremos juzgarlo y ofrecerle alojamiento en estas nuestras, para que ofrezca conferencias a los internos más aburridos.

Hoy tiene 51 años, quizá con suerte llegue nos lo regresen a los 79. Entonces le podremos meter mano con 25 años más. Para que se haga centenario y estudioso del error de creer que podría estar siempre a salvo.

Este tío la verdad es que me saca de quicio. Cada vez que lo imagino invadido por la sensación de impunidad y prepotencia al disparar a un cajero simplemente porque le parece que en el cajón no hay bastante me pongo malo. Solamente se llevaba la caja, lo que hubiera en el cajón al alcance de la mano. En ese instante, cuando no le queda en la oficina ni un minuto para salir huyendo está aún dispuesto a dar un escarmiento. Por si acaso regresa alguna otra vez, o por si no regresa, deja cicatriz además de un recuerdo imborrable. Dos cajeros recibieron sendos disparos en las piernas.

Esa revancha porque puede hacerlo me está enfermando. Se me han quitado las ganas de contar nada más. No habrá macedonia.

lunes, 23 de julio de 2007

Ahora sí, solitario

Me congratulo de que el atracador que era tan asesino como atracador y al que la policía llamaba "El solitario" haya sido apresado. Andaba el hombre a punto de atracar la caja Agrícola de Portugal que a mí me suena parecido a la Caja Rural de aquí de España. Llevaba un chaleco antibalas bajo la ropa y tres armas en un maletín, llevaba perilla para disimularse y supongo que como siempre peluca.

Tenía 51 años de libertad plena.

Dicen que se llama Jaime Giménez Arbe y deben estar muy seguros de que es él, porque ya han dado el nombre completo. Los vecinos cuentan que era algo conflictivo y que había llegado a proferir contra alguno amenazas de muerte. Que es menos grave que a uno lo terminen matando. Yo entre las amenazas y las balas prefiero las amenazas, después de todo las amenazas hieren pero no matan.

La policía le llamaba el solitario porque actuaba solo. Había atracado alrededor de 36 bancos o cajas, había obtenido unos 600 mil euros y había matado a dos guardias civiles porque lo vieron sin peluca y hubieran podido reconocerlo, así como a un policía Municipal de la Vall d´Uxó en Castellón. En su último atraco disparó a la pierna de uno de los cajeros porque le pareció que no había suficiente dinero en caja.

Pero no era un solitario en realidad. Supongo que aquel dinero lo gastaba con alguien. La soledad la va a conocer ahora de sobra. Cuando medite con los años cuánto mereció la pena. Si mucho o poco. Puede que atracando a otros internos con una funda de almohada sobre la cabeza, o puede que con la funda entre los dientes mientras alguien más joven y vigoroso se imagina en el Caribe y rodeado de mulatas sin peluca.

A un bien nacido no le habría salido a cuenta ni siquiera en la certeza de no ser nunca capturado. Por suerte a este lo han cogido. Hay gente absolutamente ajena al remordimiento.

Podemos abrir puertas y ventanas, amanece un día precioso, fresco temprano hasta que sale el sol. Deja la incertidumbre de si aguantará. Si vendrán las nubes para estropearlo, pero creo que no, mañana va a ser uno un día tan bonito que lo sentirás en el ambiente como un perfume. Abre el balcón y sal a la noche que está llegando. ¿Lo notas ya?

Con Jaime entre rejas, hay al menos un hijo puta menos.

domingo, 22 de julio de 2007

Vino

El nano del anuncio, pequeño y con la voz de pito tiene gracia porque termina las preguntas a su madre con un ¿verdad?

¿Tú tomas mucha fruta?

Las personas nos pasamos la vida entera preguntándonos por lo que hay de verdad en las cosas, ocurre sin embargo que cuando somos niños aún lo hacemos en voz alta, seguros de que la respuesta será verdad por la confianza que tenemos en las personas a las que preguntamos. Si tú lo dices será entonces y siempre.

Luego dejamos de preguntar, en parte porque terminamos constatando por la experiencia que la verdad es casi siempre algo relativo, que depende de muchos factores, de todo tipo. Y también porque nos hacemos más desconfiados con los años. Porque puede ocurrir que ellos no quieran que yo conozca la verdad. O terminamos pensando que preguntar demuestra a las claras cuanto no sabemos. Y es mejor pasar por alguien reservado que por alguien ignorante.


Ayer estuve viendo el Tour de Francia. Vinokourov arrasó en la contrarreloj como hacía en otros tiempos Miguel Indurain. El mismo corredor que cayó contra el suelo y le llenaron las rodillas de puntos y de grapas cerrando la carne, el mismo que bajaba las escaleras casi de espaldas para sobrellevar el dolor. El mismo que acabó una de las etapas descolgado, tan herido como el primer día y llorando sobre la bicicleta.

Ayer rodó a 48 km por hora y aventajó a todos sus rivales. Dice que tiene una motivación inmensa, que atacará en las tres jornadas pirenaicas. Yo no sé si es verdad, pero dicen que ya está asustando a sus rivales. A mí me parece el Ave Fénix, renacido de sus cenizas porque no se rindió; hubiera sido lo más fácil.