domingo, 27 de abril de 2008

El alquiler

Suerte que es haberte conocido.

Suerte - Shakira



Hemos conocido esta semana que alguna gente pone anuncios para alquilar habitaciones de la casa, buscan compañía de piso y piden algo a cambio.

Lo normal es querer que se contribuya con una cantidad económica que haga más llevaderos los gastos mensuales, pero en estos casos notorios, anunciados en portales inmobiliarios, lo que se pide es otra cosa. No tocante al bolsillo sino a la piel que hay debajo. Se pide, sin sal ni azúcar, un poco de sexo eventual. O mucho con frecuencia, depende de la renta que el nuevo negocio está ahorrando, supongo. Se pide un pago en especie, en altas temperaturas, en carne.

Lo cierto es que quizá conseguirlo se ha convertido en algo tan difícil que hay que ingeniar nuevos métodos más directos. Ponerse una camisa para salir de marcha que dijera "Estoy dispuesto a hacerlo casi con cualquiera", con ese "casi" salvador que permita al menos un par de descartes si vienen mal dadas. O con este método casi contractual en que todos ganan. La cuestión supongo es abaratar la cuestión física, que es como hacer abdominales en bancada sudando por el otro, sin que haya que mediar con arduas tareas de seducción e ingenio constante y menos aún con la proposición tácita de que hacer el amor acabará en boda.

A decir verdad solamente leí acerca de hombres necesitados. Una prueba más de que ellas tienen la sartén por el mango. O de que hay demasiados mangos huérfanos y sin expectativas que no suenen desesperadas.

Uno de ellos aclaraba tomando un café a una de las candidatas que no espera que lo vayan a hacer a diario. Es una aclaración necesaria, porque yo por ejemplo estoy dispuesto a pagar la renta, la mía sí contante en euros, una vez al mes, pero no más. No quiero tanto a mi casera.

Así que la moza quizá respiró tranquila pensando que después de todo, siendo así no pintaba tan mal, o quizá tan necesitada o más lo miró como diciendo no empecemos ahora con el rebajeo. Estamos o no estamos.

Otro fulano pedía una foto por Internet para poder cribar entre las candidatas, debía haber recibido bastantes ofertas y quería reunirse solo con aquellas que tuvieran opciones reales de ocupar el piso, que es ocupar su cama. Supongo que ya puestos a pedir, mejor fotos ligeras de ropa, que esos jerseys gordos de lana son tan poco insinuantes como una sotana.

Lo principal será llegar a un acuerdo.

- ¿Con qué frecuencia lo haremos?
- ¿Quieres pagar comunidad, luz y agua?
- Por supuesto que no.
- Entonces 3 veces a la semana.

Y para estas cosas conviene fijar los días de antemano, para que el otro no haga planes. Claro que no han de ser días fijos inamovibles, que si a uno le toma la primera comunión el sobrino o rompe una pierna el asunto siempre podrá retrasarse. Así no sería raro que a la noche se oyeran velados reproches.

- Me debes un plazo de la renta. A ver cuando podemos ponernos al día que a este paso se nos va a juntar con lo de la semana que viene.


Y otra cosa será cuando haya que renegociar los términos. Al año por ejemplo.

- Con la subida del IPC vamos a tener que añadir una o un par de veces más mensuales. No hace falta fijar fechas, podemos improvisar a ver cómo cuadra en las semanas.

A lo que ella podría contestar, contestataria:

- La subida del IPC no da más que para un magreo puntual o para dejar la puerta del baño abierta a la hora de la ducha. No pidas peras al olmo.


Al final en estos casos si algo sobra es la confianza. Tanta como para insinuar:

- Me estás echando un trasero que no sé si no tendremos que rescindir el contrato. Ya sabes lo mucho cansa y lo poco gusta.


Nos estamos concediendo los mejores años de nuestras vidas.


En cualquier caso es obvio que hablando se entiende la gente. Que lo importante es llegar a puntos de encuentro, ponerse de acuerdo en los detalles, dejar atados los flecos para que no haya cosas pendientes.

- Fíjemos los días Lunes, Jueves y Sábado por ejemplo.
- Mejor no, deja los fines de semana libres para que pueda visitar a mi novio.
- Pues Lunes, Miércoles y Jueves. Así puedes salir ya el viernes por la tarde y le sacas más jugo al fin de semana.

Yo mismo estoy considerando la opción seriamente. Tengo una habitación libre con dos camas. Vamos que la moza puede traerse compañía si es menester, eso sí para sus ratos libres. Que en estas cosas hay que pedir esta suerte de compromiso con seriedad. Se trata de un pacto al que hay que atenerse. Y cumplir con él profesionalmente. Para determinados negocios conviene fijar hasta los detalles de menor importancia. El límite es la libertad de cada cual.

Lo malo es que yo tengo tan mala suerte de que seguro me tocaba la única con ciclo diario. O con jaqueca constante.

Y lo más que diría, con preocupación real, es aquello de "a ver si te curas".

Soy muy buenecico.

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