domingo, 25 de marzo de 2007

Domingo de vuelta

No debe haber nada más desprestigiado que ser político. Sé que no es un buen momento para pensar así. Estamos a las puertas de unas elecciones, es decir, nos vamos a hartar de frases para la galería, arrebatos encendidos, bandas sonoras con los dedos en V de victoria, sonrisas por turno y mentiras con falsa apariencia de verdad. Quizá ocurre nada más que estamos hartos de estos políticos, tal vez si los cambiamos nos parecerán mejores...

Llego de Valencia tras unas Fallas moviditas. Olvidando quién era yo para salir incluso hasta las 7 de la mañana. Han sido días intensos, vividos en en centro de un torbellino. He aquí la conclusión definitiva de que el tiempo no se mide siempre de igual modo. Estos 10 últimos días parecen hoy un transcurso de varios meses. El pasado muy pasado, el presente de mentira.

Hoy me levanté a las 5:25 para llegar a Santander vía Madrid. Llevo la tarde echado recuperando el sueño ausente de anoche. Voy a pegarme una ducha y voy a prender la tele como quién prende la luz (para mirar).

Hablaría de la selección española que es peor sin duda a Dinamarca y que quizá demostró ya a las claras que siempre ha estado supervalorada. Al menos ahora nos queda la ilusión de que Aragonés recuperó la cordura para al menos saber juntar a unos cuantos que suelen jugar juntos. Tal vez así, reproduciendo los automatismos de cada entreno en su club logren hilvanar algo que parezca fútbol.

Hablaría largo también de los jueces que deciden que no es necesaria la participación de la Fiscalía para emitir sentencias de culpabilidad. Aunque contravengan la ley. Lo hacen a las cámaras, a la prensa porque ellos querían hacer su trabajo, pero no les dejaron. Importa poco que hubiera otros medios de hacer constar su descontento por no poder enjuiciar, que en este caso es condenar.

Uno observa perplejo estos manejos y se pregunta si estos son los mismos que tuvieron que prepararse tanto para sacar la oposición. O quizá esos otros ya no existen, ahora son solo unos niños peleando con otros niños porque las cosas no salieron como tenían que ser. Después de todo el crédito pérdido se olvidará porque no hay casi memoria para nada.

Hace poco leía que los senadores del PP que son como los de cualquier otro grupo parlamentario estuvieron dando pataletas e interrumpiendo con descalificaciones e insultos al presidente del gobierno. Esto que suele ser algo reprobable pero habitual en esos lugares no hubiera pasado a mayores si no hubieran ido a verlo un grupo de estudiantes y sus docentes. Los primeros quedaron absolutamente alucinados, los segundos tan abochornados que no supieron qué decir. Nada más elevaron una queja al presidente del Senado, y tomaron nota, supongo, de que hay determinadas excursiones que conviene no hacer. Por ejemplo a las gradas de una reyerta entre corbatas.

En verdad escribiría hoy por todos los días en que no he podido hacerlo. Pero estoy cansado. Esta chusma podrá esperar a otro día (si hay ganas).

Yo creo que mañana hablo mejor de la elasticidad que tengo. Me doblo por la mitad y el suelo me queda muy lejos. Soy como un tablón de madera (sospecho que algo apolillado).

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